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Dr. Jekyll y el hombre lobo: un cóctel original

30 noviembre 2014 Deja un comentario
El estupendo cartel realizado por Mac (Macario Gómez)

El estupendo cartel realizado por Mac (Macario Gómez)

Tras encarnar a Waldemar Daninsky, el hombre lobo protagonista en La marca del hombre lobo (Enrique López Eguiluz, 1968) la carrera de Jacinto Molina, ya para siempre Paul Naschy, se centrará principalmente en su género favorito, el Fantaterror, escribiendo guiones, interpretando y en algunas ocasiones dirigiendo a su licántropo, al que periódicamente retornara y que vivirá ese mismo año su segunda aventura en la hispano-francesa Las noches del hombre lobo, film dirigido por René Govar que no llegó a finalizarse y que por lo tanto tampoco se estrenó, considerándose perdido.

En 1971 el licántropo de Naschy se incorpora al mayor cóctel de monstruos (con permiso de El aullido del diablo) rodado en España, en este caso en coproducción con Italia. Los monstruos del terror (Hugo Fregonese y Tulio Demicheli) proponía una invasión alienígena mediante la intervención, nada más y nada menos, de la momia, Drácula, un sosias de  la criatura de Frankenstein (Franksatán concretamente, cosas de copyright) y el hombre lobo. Naschy, que ya había ofrecido en el guión de La Marca del hombre lobo dos licántropos y dos vampiros, aumenta la oferta en este film, cuyo argumento también firma: “Yo soy un enamorado de los

Dibujo de Mr. Hyde realizado por un joven Jacinto Molina (gentileza de Sergio Molina)

Dibujo de Mr. Hyde realizado por un joven Jacinto Molina (gentileza de Sergio Molina)

cocktails de monstruos, quizás porque yo cogí la decadencia de la Universal, cuando utilizaban toda clase de resortes para tener éxito. Pero yo nunca pensé en eso, es que a mí sencillamente me gusta, para mí es apasionante enfrentar a Drácula contra el Hombre lobo, o la Condesa Bathory, o contra Frankenstein si llegaba el caso. Era muy divertido, me apasionaban las identidades de cada personaje, que me eran tan entrañables ¿Por qué no iba a hacer cocktails de monstruos?[1]

Peor suerte sufrirá Waldemar en La furia del hombre lobo (1971), un alucinante y alucinado film dirigido (es un decir) por José María Zabalza cuyas incidencias de rodaje convirtieron en un disparate que, precisamente por bizarro, se ha revalorizado por entre otros el escritor Juan Manuel de Prada, al que el film resulta “encantadoramente psicotrónico, con su pizca de psicodelia castiza[2]. Quizás los pobres resultados obtenidos  empujaron a la productora a dejar reposar cautelosamente la obra en un cajón, por lo que, afortunada -y oportunistamente- se estrenó después de La noche de Walpurgis (1971). Y es que tal éxito supuso el film de León Klimovsky, que otros productores, frotándose las manos, buscaron imitarlo pidiendo a Naschy un nuevo guión con licántropo. Así que a pesar de que el actor ya comenzaba a estar un tanto agotado del personaje, llegando a declarar que “De hombre lobo no quiero hacer más, porque es demasiado duro[3] , propuso un nuevo cóctel de monstruos todavía más difícil y original en Dr. Jekyll y el hombre lobo.

Paul Naschy consideraba al dual personaje creado por Robert Louis Stevenson  “uno de los más apasionantes mitos del Fantaterror y desde luego, junto al licántropo, el más humano (…) Al igual que en la leyenda del hombre lobo, también aquí emerge la bestia, pero en este  como resultado del uso de una droga y sin elementos mágicos[4]

El guión le fue encargado por el productor José Frade, “que se encontraba en cama con hepatitis. Admiraba mucho a Frade, a quien consideraba el productor joven con mayor proyección en el mundo del cine. Pasé muchos días en su casa leyendo el texto, y él me hacía las pertinentes sugerencias. Lo acabamos a gusto de ambos. Pero, al reponerse de la enfermedad, se fastidió un tobillo jugando a fútbol. Luego empezó a pasar el tiempo y Frade dejó de dar señales de vida. Le llamé varias veces a la oficina, pero nunca se podía poner. Aburrido, dejé de insistir. Poco después me llamó Arturo González, el hermano de Cesáreo, pidiéndome un guión de terror. Le ofrecí éste, le gustó y decidió producirlo. Días más tarde, Arturo González me contó que José Frade, enterado de su intención, le había telefoneado para aconsejarle que no hiciera la película. Pero el proyecto siguió adelante”[5].

Un Mr. Hyde interpretado posteriormente por Naschy en su film El aullido del Diablo

Un Mr. Hyde interpretado posteriormente por Naschy en su film El aullido del Diablo

Buscando repetir el éxito obtenido por La noche de Walpurgis, la nueva producción  contó también con el director de aquella, León Klimovsky, un realizador argentino de ascendencia rusa que firmó con esta su película número 52 y segunda de corte fantástico,  a partir de la cual dirigiría una larga serie.

Demos un somero repaso al guión de Dr. Jekyll y el hombre lobo:

Imre Kosta (José Marco) y su esposa Justine (Shirley Corrigan) están de viaje en Baliavasta (Transilvania), donde desoyendo las advertencias recibidas en la taberna, salen de noche y son atacados por tres maleantes que matan a Imre e intentan violar a Justine que, rescatada por Waldemar, la lleva a su castillo.

Esa misma noche los bandidos supervivientes vuelven para vengarse, pero se encuentran con un hombre lobo. Justine, que mientras tanto se ha enamorado de Waldemar, descubre el mal que le atenaza y le ofrece que viajen a Londres, donde puede ser tratado por su amigo Henry Jekyll,

Carátula de la edición doméstica japonesa.

Carátula de la edición doméstica japonesa.

nieto del famoso doctor.

Cuando Waldemar acude a la clínica para iniciar el tratamiento, se avería el ascensor en el que sube junto a una enfermera. Es plenilunio y la bestia se desata, matando a la desdichada joven y cobrándose otras presas por Londres. El incidente obliga al Dr. Jekyll a montar un laboratorio en el sótano de la casa de Justine, lejos de los ojos de la gente. La intención del Dr. Jekyll es inyectar a Waldemar el próximo plenilunio el suero de su abuelo, para que se transforme en Hyde y que este venza al licántropo, suministrándole a continuación un antídoto y eliminando así a Hyde.

Pero Sandra (Mirta Miller) la ambiciosa ayudante del doctor, está celosa de Justine y  apuñala a Henry cuando Waldemar está transformado en Hyde, liberándolo y comenzando así la pesadilla para Justine, que es forzada y torturada por ambos.

Hyde asesina y siembra el pánico en Londres hasta que en una discoteca se le pasa el efecto de la fórmula, y tras transformarse en Waldemar, vuelve a convertirse en hombre lobo.

Mientras, Henry, moribundo, encuentra a  Justine y le indica antes de expirar donde encontrará una pistola cargada con balas de plata con la que podrá matar a la bestia.

El hombre lobo vuelve y ataca a Justine, que antes de morir dispara y libera a Waldemar, quedando ambos unidos para siempre por la muerte.

Caracterizado y listo para rodar.

Caracterizado y listo para rodar.

Paul Naschy afonta un reto interpretativo interpretando tres personajes, del que para Tim Lucas sale victorioso: “como Hyde con su extraños ojos y color de piel, Naschy exuda una palpable maldad muy intimidante, y como Waldemar  tiene un buen número de transformaciones (…) incluyendo una de la que Corrigan es testigo en la que muestra visiblemente la tristeza de la bestia, consciente de su propia monstruosidad[6]”. Para los autores del primer estudio sobre Paul Naschy, su Mr. Hyde “resulta ser un personaje en la línea del que en su día interpretara John Barrymore, pero sobre las directrices formales y chispeantes del irónico ‘Testamento del Doctor Cordelier’ de Jean Renoir[7].

Rodada en Estudios Roma, Navacerrada, Talamanca del Jarama y alrededores de Madrid,  posteriormente parte del equipo partió hacia Londres, donde se rodaron algunos exteriores, un práctica bastante común en la época destinada a dar credibilidad a la ambientación, aunque en la mayoría de casos se limitaba a rodar algunas tomas turísticas con el protagonista paseando por lugares característicos. En el film de Klimovsky estas escenas fueron un tanto especiales, ya que obligaron al actor “a desfilar por las calles de esta ciudad disfrazado de Mister Hyde, con macferlán, sombrero y bastón y unas fastidiosas lentillas doradas que apenas me permitían ver. Vestido de esta guisa, tenía que pavonearme  por el Soho, donde los transeúntes me obsequiaron con todo tipo de insultos y piropos irónicos[8]La verdad es que provocaba miedo este personaje. La gente me miraba como si fuera un loco porque no sabían que estaba filmándose la película (…) no veían las cámaras que estaban ocultas en unos coches[9].

Precisamente estas molestas lentillas dieron más de un problema al actor: “perdí una de las lentillas doradas que llevaba como Hyde. Dado que nos encontrábamos en un pajar, te puedes imaginar la que se lió. Estábamos todos locos por encontrarla, cuando de repente comenzó a aparecer por la parte superior de mi ojo. Resultó que se me había metido para dentro, y como tenía anestesia local…[10]

Otra fotografía de la misma sesión de maquillaje para Dr. Jekyll y el hombre lobo.

Otra fotografía de la misma sesión de maquillaje para Dr. Jekyll y el hombre lobo.

También el poco elaborado maquillaje que luce el actor como hombre lobo, en el que el prolífico y todavía en activo Miguel Sesé, empleaba casi 5 horas, ocasionó problemas. Mientras el maquillador elaboraba un molde de su cabeza: “La escayola se me pegó al pelo y no se podía quitar. Sesé se volvía loco y yo aguantaba horas y horas mientras la intentaba sacar. Al final me la quitaron con un escalpelo. (…) Tuvieron que ponerme un postizo para poder rodar[11]. Aunque afortunadamente los colmillos no le ocasionaron tantos problemas: “me quedan muy bien, estoy cómodo con ellos. Recuerdo que la última vez me molestaban tanto que me pasé toda la película sangrando por la boca[12]

El film contó con una no muy inspirada partitura de Anton García Abril, labor que también realizó en La noche de Walpurgis. García Abril es responsable, entre multitud más de la, ahora sí, inolvidable banda sonora de La noche del terror ciego, para la que compuso el infernal y tétrico canto gregoriano que acompañaba a las apariciones de los esqueléticos caballeros templarios de Ossorio. Pero el film tiene reservada otra curiosidad, ya que se trata de  un “inusual ejemplo de película de terror española rodada directamente en inglés, con doblaje posterior sincronizado que hace que los actores se vean más conectados con lo que están diciendo, ofreciendo todos una actuación más completa[13]”.

Shirley Corrigan

Shirley Corrigan

Pero además de Paul Naschy, la película contó con la presencia de otros atractivos actores, como la irlandesa Shirley Corrigan, una bonita y más bien sosa actriz que tras comenzar su carrera en el teatro marchó a Brasil, Italia y Calcuta, donde permaneció cinco años con la madre Teresa, que cariñosamente la llamaba Shirleybelle, apodo que también utilizó alguna vez en el cine. La religiosa (quizás harta de su presencia) terminó recomendándole que retomara su carrera interpretativa. Y con Italia como base rodó películas como La plus longue nuit du diable (Jean Brismée, Belg-Ital. 1971), Sette Scialli di Seta Gialla (Sergio Pastore, Ital. 1972) o la comedia erotica Jorden Runt Med Fanny Hill (Mac Ahlberg, Suecia 1974). La actriz, como vemos todo un espíritu aventurero, actualmente vive en Londres y sigue actuando eventualmente. Sobre Paul recordaba que “era un hombre muy serio. Introvertido. Siempre preparando su papel, su interpretación y maquillaje (…) Estaba muy unido al director y eran muy amigos. Siempre hablaban de hacer películas juntos. El Sr. Klimovsky era un gran director. Hablaba siempre por el megáfono. Estábamos en el monte rodando un buen número de planos y Paul Naschy tenía su propio megáfono también y le respondía con él. Era una  situación sumamente divertida. Paul era muy perfeccionista y no tenía doble ni para preparar iluminación. Hacía todo él mismo”.

Firmó para hacer la película con solo una vaga idea de su argumento: “El director, Mr. Klimovsky me contó la historia cuando llegué a Madrid y pensé, ‘Si es tan sencilla como me la cuenta no representará ningún reto para mí hacerla’”. También conoció de primera mano la popularidad de la que gozaba su co-protagonista: “Cuando llegué a Madrid y conocí a Paul Naschy fuimos a su casa y me presentó a su familia, todos encantadores y  hospitalarios. Decidimos ir a cenar para hablar del guión, pero resultó imposible porque había unas 300 personas esperando fuera del restaurante para conseguir autógrafos ¡Fue como una estampida! Él se dirigió a la gente diciéndoles  ‘Esta señorita es Shirley Corrigan, una bella actriz inglesa que me va a dar buena suerte’. Era un hombre generoso y me gustó trabajar con él, muy respetuoso, siempre me decía ‘Eres demasiado buena’”[14]

La gran Mirta Miller

La gran Mirta Miller

Además, el film contó con dos actores muy familiares para los aficionados al Fantaterror español: Jack Taylor y Mirta Miller. El norteamericano Jack Taylor, cuyo aristocrático porte fue utilizado por otros directores en títulos adscritos al género como en La venganza de la momia (Carlos Aured), El buque maldito (Amando de Ossorio) o El conde Drácula (Jesús Franco), está todavía en activo y no pierde ocasión de participar en proyectos que le resulten interesantes. La exótica Mirta Miller (Mirta Jovita Bogni Chatard), es una bella argentina que desde los 20 años ha ejercido de modelo y actriz interviniendo en más de 70 películas. Puede admirarse su belleza en otras perlas del Fantaterror como La rebelión de las muertas (León Klimovsky, 1973) y El gran amor del Conde Drácula (Javier Aguirre, 1973), ambas también junto a Paul Naschy.  Fue amante declarada del fallecido Alfonso de Borbón, y aunque nunca ha dejado del todo el cine, ha vuelto en 2013 decidida a quedarse si le ofrecen papeles atractivos.

El papel del posadero está interpretado por Barta Barry, bailarín y artista de circo nacido en Budapest al que también podemos ver en La noche de Walpurgis (León Klimovsky, 1971) o Pánico en el Transiberiano (Eugenio Martín, 1972), por nombrar dos títulos de su prolífica carrera. El malvado jefe de los bandidos es el italiano Luis Induni, que en sus 28 años de carrera en España colaboró en un buen número de films de género, principalmente westerns y de aventuras, así como terror, coincidiendo de nuevo con Naschy en El mariscal del infierno (León Klimovsky, 1974), Exorcismo (Juan Bosch, 1975) y La maldición de la bestia (Miguel Iglesias Bonns, 1975), donde interpreta al memorable villano mongol Sekkar Khan. Imre, el marido de Justine, está encarnado por el barcelonés José Marco, otro todoterreno con 42 años de carrera en el cine que también puede verse en, además de diversos westerns, La noche de Walpurgis, La furia del hombre lobo y Pánico en el Transiberiano. En el apartado anecdótico es curioso indicar la participación de María Luisa Tovar, la hermana morena de Loreta Tovar, siempre relegada a realizar pequeños, pero memorables papeles, en películas como La residencia (Narciso Ibáñez Serrador, 1969), La noche de Walpurgis, donde es la

Lobby card mexicano en el que, además de poder ver que se utilizó la imagen creada por Mac, contiene una imagen de la doble versión para exportación.

Lobby card mexicano en el que, además de poder ver que se utilizó la imagen creada por Mac, contiene una imagen de la doble versión para exportación.

primera víctima, La saga de los Drácula (León Klimovsky, 1973) y Las garras de Lorelei (Amando de Ossorio, 1974), en la que puede verse junto a Bárbara Rey como una de las cavernícolas en bikini del final. Tras este papelón, no puede censurársele que optara por desistir de su  intención de entrar en el mundo del cine. También interpreta un pequeño papel Henry Gregor, una figura curiosa del cine, ya que tras ese seudónimo estaba el príncipe austriaco Heinrich Rüdiger Karl Georg Franciscus von Starhemberg, cuya familia, al anexionarse su país a la Alemania de Hitler, prefirió emigrar a Sudamérica. Hijo de la actriz Nora Gregor, que cuenta con una extensa filmografía en la que destaca Las reglas del juego (La Règle du Jeur, Jean Renoir, 1939), se interesó por el cine y el teatro llegando a ser actor, productor, director y guionista en Argentina, Chile, España y Austria, los cuatro países en los que residió hasta su fallecimiento en 1997. Con Paul Naschy volvería a coincidir en Muerte de un quinqui (León Klimovsky) y Los pasajeros (José Antonio Barrero), rodadas ambas en 1975. Marisol Delgado, la sufrida enfermera que queda atrapada en el ascensor junto a Waldemar Daninsky en plenilunio (ahí es nada), es una actriz que tampoco pasó de realizar minúsculos papeles,

En España no pudimos ver el pecho de Shirley Corrigan...

En España no pudimos ver el pecho de Shirley Corrigan…

generalmente como doncella o sirvienta, en películas como Las garras de Loreley (1974) o El ataque de los muertos sin ojos (Amando de Ossorio, 1973).

La historia tiene dos partes bien diferenciadas, la que se desarrolla en la transilvana  Valiavasta  y la parte final en Londres. Si bien hay bastante unanimidad en destacar lo desequilibradas que resultan ambas partes, no la hay respecto a cual de ellas es más efectiva. Luis Alboreca opina que “La primera hora resulta bastante pobre en todos los aspectos, pero después, con la llegada de Waldemar Daninsky a Londres, se remonta la acción[15]”, coincidiendo con Shane M. Dallmann, para quien  “La primera mitad de la película es bastante lenta y melancólica[16]”. Mientras que tanto para Ángel Gómez Rivero[17] como para el propio Naschy, la segunda parte resulta más irregular en conceptos de realización: “En líneas generales, creo que Klimovsky no estuvo a la altura que todos esperábamos de él. Algunas escenas quedaron resueltas de forma atropellada; otras, por el contrario quedaban francamente bien, pero en general la película adolece de desequilibrios estructurales: la primera parte tiene un ritmo tranquilo que luego se precipita un tanto chapuceramente. León Klimovsky no rayó al nivel de La noche de Walpurgis: a veces se le veía con ganas y ese día rodaba bien; pero otros como si tuviese prisa por acabar. En alguna ocasión le pregunté: ‘Leo, ¿por qué vas tan acelerado? Aún quedan varias semanas de rodaje’. Y él me respondió: ‘Ya, ya… Pero si no logro acabar en cinco semanas corro el riesgo de que no me contraten para otras películas; todo el mundo me considera el director más rápido del cine español, y no puedo defraudar mi leyenda’. A pesar de todo debo decir que León Klimovsky tiene secuencias de lo mejorcito que hay en el cine fantástico universal: en ocasiones es superior a Terence Fisher, pero mientras que éste es regular, León tiene altibajos inexplicables[18]”. “Había dinero y había posibilidades. Pero el realizador, porque no sabía, no le gustaba o no quería, no le sacó todo el partido que debía. Aún así, yo pienso que es una película muy interesante[19]”.

La escena del ascensor, tal y como pudo verse en algunos lugares de Europa.

Marisol Delgado y Paul Naschy en la escena del ascensor, tal y como pudo verse en algunos lugares de Europa.

En cuanto a sus dosis de erotismo y violencia puede coincidirse con Narcis Ribot cuando opina que Dr. Jekyll y el hombre lobo es “la más brutal y sádica de la carrera de Waldemar Daninsky[20] aunque no tanto como para llegar a las supuestas dosis de violencia y terror con las que la distribuidora Regia Films-Arturo González promocionó el film, definiéndolo como ‘Una película para espíritus fuertes’ con ‘Las más terroríficas escenas que el cine nos podía ofrecer’. Lo que la película sí contenía eran dosis de erotismo más elevadas que en films precedentes, naturalmente recortado para su explotación española. Las versiones editadas en España, tanto en formato VHS como en DVD por Divisa, muestran la copia que pudo verse en nuestras castas pantallas, que dejan adivinar perfectamente la existencia de una segunda versión más picante para exportación. Así que ha habido que recurrir a versiones foráneas para poder comparar

Carátula de la edición en DVD de Sinister Cinema.

Carátula de la edición en DVD de Sinister Cinema.

escenas. Para el mercado norteamericano el film contenía  “dosis de violencia y desnudez lo suficientemente explícitas como para impedir que la película aparezca jamás en las pequeñas pantallas[21], pero no en salas cinematográficas y posteriormente en formato doméstico. Tanto es así que el VHS y el DVD editados por Sinister Cinema,  conservan las imágenes de desnudos que figuraban en la copia que se exhibió en cines por International Cine Film Corporation (como Dr. Jekyll and the Werewolf), aunque esta versión en inglés de 88 minutos, obtenida a partir de una copia en 16 mm. tiene mal color y su imagen está adaptada al formato televisivo. Esta versión americana es idéntica a la española hasta el minuto 63, a partir de donde pueden verse ligeras variaciones respecto a la copia exhibida en España que, vistas ahora, resultan sumamente inocentes: Hyde ataca a Justine y rasga su  blusa mostrando sus pechos. También los muestra cuando es flagelada, cubriéndolos con el camisón al llegar a su cuarto. Sandra, el personaje interpretado por Mirta Miller,  enseña sus pechos cuando es atacada por Hyde, quedando claro, al ser la escena más prolongada, que este la viola cuando pierde el conocimiento. Finalmente la prostituta a la que Hyde estrangula, también exhibe sus encantos.

El prestigioso sello Mondo Macabro ha editado una excelente copia en castellano e inglés respetando el formato de pantalla original y con brillantes colores, pero conteniendo la casta copia española. En todo caso tiene su interés para el coleccionista  por contener unas declaraciones del propio Naschy sobre el film.

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Pero tras revisar esta versión, todavía seguían llamando la atención ciertas escenas que daban pié a que existiera doble versión, pero que permanecían idénticas en ambas copias, concretamente la del intento de violación de la protagonista y la escena del ascensor. De la primera existían indicios de una versión más aligerada de ropa por imágenes en lobby cards foráneos, por ejemplo en los mexicanos. Y en cuando al ataque en el ascensor, se conocían imágenes promocionales con la actriz mostrando los pechos. Finalmente, gracias al especialista norteamericano Mirek Lipinski[22], se confirmaron nuestras sospechas: existió una doble versión completa, tal y como pudimos  comprobar al revisar el VHS holandés del film editado por Loyal Video como Die Nacht der Blutigen Wölfe. La cinta contenía, además de las escenas de la versión americana, el desnudo de Shirley Corrigan en la escena de violación en el cementerio, la secuencia del ascensor completa y, finalmente la que viene a continuación con el  hombre lobo atacando a María Luisa Tovar y rasgando su vestido. Estas escenas también están en las ediciones en VHS alemanas editadas por Action Video y VTD.

Tampoco conviene olvidar el maravilloso cartel de Dr. Jekyll y el hombre lobo, obra del ilustrador Mac (Macario Gómez) que transmite el desdoblamiento de Hyde en licántropo, aunque utilizando una imagen de Lon Chaney Jr. como modelo, además de mostrar a Jack Taylor y Mirtha Miller, magníficamente retratados con el inconfundible estilo del cartelista catalán. Pero a pesar de este atractivo póster y del recordado éxito de La noche de Walpurgis, el film no obtuvo una respuesta similar, llevando a las salas a 564.843 espectadores y obteniendo una recaudación de 105.923,47 € frente a los 1.021.90.0 espectadores y 182.365,30 € de su antecesora.

Libreto promocional para exportación con imágenes de dos de las escenas escamoteadas en la doble versión de Estados Unidos

Libreto promocional para exportación con imágenes de dos de las escenas escamoteadas en la doble versión de Estados Unidos

Ni la crítica de la época ni la actual la han tratado demasiado bien: “Los actores son penosos y sólo se salva la comedida interpretación  de Jack Taylor en el papel de nieto de Henry Jekyll[23]. “uno de los títulos más involuntariamente surrealistas de la historia del género en España, tan burdo y mal acabado como el resto de la saga de Waldemar Daninsky[24]. Aunque también ha contado con defensores. Basta mirar esta temprana  crítica publicada en 1974 con la que doy por terminado este trabajo:

“Quizás sea ésta la película más interesante, más difícil y menos comprendida de las que ha interpretado Paul Naschy (…) La burlona maldad y el sadismo son reflejados por Paul Naschy en su personal Mr. Hyde, sin duda el trabajo más complejo y brillante de su carrera. La película no fue comprendida por la mayoría de crítica diaria y resulta sorprendente, porque este film posiblemente  es una de las obras más originales  e importantes del cine fantástico español”[25].

Este artículo se publicó previamente en Cine de Ultramundo: http://cineultramundo.blogspot.com.es/2014/08/critica-de-la-venganza-de-la-momia_27.HTML

NOTAS:

[1] Olano, J. La marca de Paul Naschy entrevista para Quatermass 0, junio 1993. Pág. 30

[2] Prada, J. M. ‘El ciclo de Waldemar Daninsky’ en La marca del hombre lobo. Alberto Santos Editor, Madrid 2003. Pág. 125

[3] Cernuda, P.  ‘Paul Naschy: 5 veces hombre lobo’. Entrevista en revista Pronto (1972)

[4] Naschy, Paul. Crónicas de las tinieblas. 1993. Pág. 34

[5] Naschy, P. Memorias de un hombre lobo. Alberto Santos Editor, Madrid 1997. Pág. 90-91

[6] Lucas, T. en Video Watchdog 66, USA, diciembre 2000. Pág. 23

[7] Porto, J. J. y Falquina, A. Cine de terror y Paul Naschy. Editorial Madrid, 1974. Pág. 132-133

[8] Prada, J. M. Opus cit. Pág. 129

[9] Paul Naschy ‘Memoirs of a Wolfman’ en DVD ‘Dr. Jekyll Vs the Werewolf’ (Mondo Macabro, )

[10] Gómez Rivero, A. ‘La fuerza del mito’ en Transilvania Express 2. Marzo 1981. Pág. 38- 39

[11]Agudo, A. La máscara de Jacinto Molina. ScifiWorld  Pontevedra 2009. Pág. 112

[12] Cernuda, P. Opus cit.

[13] Lucas, T. Opus cit.

[14] Brice, A.  Entrevista a Shirley Corrigan en The Dark Side. Agosto, 2008.

[15] Alboreca, L. en Quatermass 4-5. Antología del cine Fantástico Español. Astiberri Ediciones. Otoño 2002. Pág. 73

[16] Dallmann, S. M. La marca de Naschy en Fangoria  7. Ed. Zinco, 1991. Pág. 10

[17] Agudo, A. Opus cit. Pág. 350

[18] Prada, J. M. Opus cit. Pág.128-129

[19] Sainz, S. ‘Diálogos de luna llena’ entrevista en Transilvania Express 2, marzo 1981. Pág. 46

[20]Ribot, N. ‘Waldemar Daninsky, la lucha contra los elementos’ en Transilvania Express 2, marzo 1981. Pág. 28

[21] Dallmann, S. M. Opus cit. Pág. 10

[22] http://www.naschy.com/

[23] Alboreca, L. Opus cit. Pág. 73

[24]Aguilar, C. Guía del Video-Cine. Ed. Cátedra (2000) Séptima edición. Pág. 332

[25] Porto, J. J. y Falquina, A.  Opus cit. Pág. 132-133

Charlando con Jack Taylor

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Foto: David ‘Cinephone’ Cornado.

Un día de julio de 2013 tuve ocasión de realizar un sueño: reunirme con George Brown Randall, norteamericano nacido en Oregón el 21 de octubre de 1936. Pienso que con ese nombre no sabrán quien es pero, ¿Y si les digo que más tarde se dedicó a la actuación bajo el nombre de Grek Martin? Vaya, tampoco. Y no me Jack-Taylorextraña, ya que ese es el nombre artístico que tuvo durante su estancia en Méjico. Pero tras aterrizar en Madrid un caluroso día de agosto de 1961, decidió quedarse y proseguir su profesión en España con el nombre de Jack Taylor. Ahora sí, ¿verdad?, pues el entrañable Jack Taylor me contó muchas cosas durante el transcurso de la conversación que mantuvimos. Su proverbial amabilidad, de la que ya habíamos escuchado hablar, rebasaba todo lo imaginado y fue generoso a la hora de contarnos anécdotas. Vivencias que él mismo les cuenta, tal y como hizo conmigo, y que únicamente les trascribo tal y como él las narró. Espero que disfruten tanto como lo hicimos todos los presentes en esa velada en Badalona, que además de agradecer al propio Jack y a su representante, José Marzilli, hay que agradecer efusivamente a la organización del festival Cryptshow y al magnífico restaurante Can Frai, que además de ofrecernos unas delicias culinarias finas, finas, también dispone de un personal de lo más amable. Y sin dejar de lado al amigo Eduardo Gión, ya que esta entrevista fue rodada con intención de formar parte de su documental El espanto surgió de Profilmes, que por razones ajenas está, digamos, esperando reiniciarse.

Apaguen sus móviles, les dejo con Jack Taylor.

Programa original español.

Programa original español.

Estuve en  Los Angeles e hice televisión, pero en seguida me dí cuenta de que no tenía nada que hacer porque no era tan alto como Rock Hudson ni tenía el tipo de Marlon Brando. Entonces pensé, bueno, ¿Dónde me puedo ver? Estaba pensando en Italia, pero no tenía dinero, así que me fui a Méjico y me contrataron para una película que se llamaba… bueno, no recuerdo el título pero era sobre Joaquín Murrieta[1], el poeta bandido, con Carlos Thompson, me acuerdo muy bien, el hermano de Linda Christian[2].

Luego por mi tipo, supongo, que no tenía nada que ver con el tipo típicamente mejicano, hice allí dos series para la televisión norteamericana[3] y luego comencé a trabajar en español.  Hablaba muy poco cuando llegué a Méjico, y en seis meses estaba hablando más o menos. Aprendí en la calle. Iba al Mercado Central, compraba los cancioneros, y con las letras de las rancheras aprendí español (risas). Luego me llamaron para hacer otra película en español y después Federico Curiel me llamó para Nostradamus[4].  Más tarde estuve haciendo teatro, porque en Méjico no importa si tienes acento o no. Hice Anastasia y luego una comedia musical con la que vinimos a España. Y lo que había sido un gran éxito en Méjico fue un fracaso total aquí. Pero es curioso, mi compañero de camerino era un tenor de diecinueve años que se llamaba Plácido Domingo.  Era octubre de 1961.

Yo quiero mucho a España. Me siento muy feliz aquí y siempre digo que es mi segunda patria, pero cuando llegué a Madrid el 29 de agosto de 1961 con ese calor… ¡Había una sola persona en toda la Gran Vía! Pensé ¿Dónde me he metido? Era un país gris, hasta cierto punto, porque Méjico por aquel entonces era como París al lado de Madrid. Era un poco chocante pero, aquí estoy.

34482487En seguida me salió un contrato para hacer una película francesa, después una italiana y pensé “me quedo. Ya está”. Así de fácil. La vida de un cómico, ya sabes. Hay futuro en todas partes solo hay que saber aprovechar el momento.

El primer western que hice[5] fue con Leo (León Klimovsky), un ser maravilloso. Hace una semana estuve con su viuda, Erika (Szel), que trabajaba como script en todas sus películas. Leo era un hombre muy culto, muy respetuoso, un gran director. Hizo películas menores, digamos, pero Leo tenía la facilidad de que si le dabas unos metros de película te hacía un largo ¿me entiendes? y por eso trabajó tanto. Le guardo un gran cariño.

Personalmente no me gustan los western. Yo nací en el oeste pero no me gustan los western (risas), pero estaban muy de moda aquí. Se rodaba sin sonido. Yo en Méjico estaba acostumbrado a rodar con sonido y en mitad de una escena comenzó Klimovsky a dirigirme y paré, porque no sabía que hacer. Con George Martin me acuerdo que rodamos una pelea y, no recuerdo si fue culpa mía o suya, pero le pegué sin querer y en una escena casi me ahoga en un abrevadero (risas).

Efectivamente, este fotocromo original (coloreado, tal y como se hacía antes) muestra el momento abrevadero)

Efectivamente, este fotocromo original (coloreado, tal y como se hacía antes) muestra el momento abrevadero)

Paul Naschy fue el precursor aquí del movimiento este de películas de terror. No lo inventó, por supuesto, pero fue el primero. Antes había habido películas que habían hecho incursiones en este género, pero lo que a mí me tocó en esa época lo comenzó Paul.

Él estaba completamente entregado a su personaje y al género. Lo tomaba muy, muy en serio. Lo vivía. Y era un gran profesional.

Me acuerdo bien de todos mis directores. Carlos Aured también era un gran artesano. Todos estos directores cumplían muy bien su cometido y tengo la suerte de haber sido amigo de todos, de Leo, de Carlos, de todos. A todo ese cine lo que le faltaba era dinero, por supuesto, pero con lo poco que había se hizo mucho. Todas estas películas eran modestas, digamos que eran de serie-B, pero lo curioso es que de más de una película de serie-A nadie se acuerda, pero de estas sí.

Imagen de distribuidora para distribuidores con una imagen de Rina Ottolina, que porta Jack Taylor, y que, naturalmente no se utilizó en la época.

Imagen de distribuidora para exhibidores con una imagen de Rina Ottolina, que porta Jack Taylor, y que, naturalmente no se utilizó en la época.

Por ejemplo, La venganza de la momia (1973) es muy lujosa para la época. Está muy bien. Rodamos en el Castillo de Viñuelas. Hay secuencias con Helga Line que rodamos en la antigua embajada de Santo Domingo. Estuvimos en el Puente de Londres rodando, y al ver la película terminada vi un autobús cruzando el puente (risas).

Por cierto, sobre la protagonista, Rina Ottolina, el padre se llamaba René, la hermana Rona y el perro Runa, me parece (risas).

Hice un western con Amando de Ossorio, La tumba del pistolero (1964). Me acuerdo que Ossorio se enfadó mucho conmigo. Estábamos haciendo El Buque Maldito (1974) y yo me equivoqué después de una jornada muy larga, y me dijo: “me sobran actores”, porque estaba pensando en sus muñequitos. Por eso hice Serpiente de mar (1987), porque soy libra y no puedo tener enemigos. Hice una actuación de dos minutos, pero lo más curioso de esta película es que estaba Ray Milland [6] y hablaba español. Me contó que cuando tenía quince años viniendo en un barco de Alejandría se le había infectado el brazo y se lo querían cortar. Lo desembarcaron en Almería y un médico lo recogió en su casa, donde estuvo unos seis meses curándose. Así aprendió español.

En El Buque Maldito hay un momento, cuando los templarios surgen del mar, que es impresionante. Yo no sé como un director de ahora no retoma esos personajes y hace algo con ellos, porque es una buena idea.

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De La noche de los brujos me acuerdo muy poco. Recuerdo que estuvimos cerca, en Madrid, en una selva de plantitas. Un fondo como un cuadro de Rousseau, y me acuerdo de una secuencia donde estábamos en mitad de un riachuelo.

Todos los rodajes se hacían en español y luego se doblaban. Hasta hace muy poco tuve que ser doblado, pero es que en aquella época se doblaban hasta las películas argentinas.

Yo tengo una idea muy particular sobre estas películas de género. Pienso que eran una manera de engañar la censura. Supongo que ver un monstruo corretear detrás de una chica en minifalda por un cementerio no era algo sumamente erótico, no lo sé, pero era una manera de mostrar un poquito más. Creo que algo había.

Os voy a contar una cosa. Cuando vine a España en pleno verano del 61 me fui al cine Fuencarral con una camisa de manga corta y no me dejaron entrar. Pregunté el porqué y me dijeron que “usted puede tocar algo con el brazo desnudo”. Esa era la mentalidad.

Las cosas han cambiado.

Sobre las dobles versiones que se rodaban para el extranjero con desnudos, no creas que afectaban menos a los hombres. Hay alguna película por ahí dirigida por un señor recientemente fallecido de la que hay cuatro o cinco versiones que… (risas). Después hablamos de eso. Sí, había dobles versiones, pero la doble versión por entonces era un poquito más de pierna o un poco más de seno. Con o sin sostén, digamos.

Detalle del poster de Female Vampire, film de Jesús Franco.

Detalle del poster de Female Vampire, film de Jesús Franco.

Es curioso trabajar mostrando algo de tus encantos o desnudo. Estás trabajando, estás actuando, no estás pensando ¡Dios mío!

Hice ocho películas con Jesús Franco en un periodo de diez años, pero hay películas por ahí de Jesús Franco con Jack Taylor que yo no he hecho. Son trozos y cosas así. Hay una película de la que hay cuatro o cinco versiones, tal y como te he comentado[7]. Hasta una versión porno, que yo no hice. Era un truculento (risas). Pues esa película nunca se terminó y no me la pagó. Después dijo “Jack me hizo esta película gratis”. Gratis si, porque no me pagó. Y lo digo en broma y con mucho cariño.

Estuvimos en Madeira y me dio 50 escudos para comer, y media hora después me los pidió prestados.

Cartel americano.

Cartel americano.

Durante el rodaje de El conde Drácula (1970) me parece que Christopher (Lee) y Herbert (Lom) nunca se vieron, si recuerdo bien. Yo sí trabajé con Christopher. Esta se hizo en inglés. Herbert Lom era un caballero muy correcto, muy profesional, pero tuvimos muy poco contacto, y con Christopher igual. Con Christopher Lee he rodado dos o tres veces, no me acuerdo[8]. Soledad Miranda murió poco después. Con María Rohm he trabajado mucho [9]. Era buena película porque había un productor detrás, Harry Alan Towers, que cuidaba los guiones. Porque había un guión, ya que muchas veces en las películas de Jesús no había guión. Un buen rodaje, si.

Vampir Cuadecuc (1971) de Pere Portabella, el gran amigo Pere, me gusta muchísimo. Es una gran película. Un making off pero una película en sí. Incluso se puede decir que me gusta más Vampir Cuadecuc que El conde Drácula. Sí, es una gran película. Me ha entrado un poco de emoción porque me acuerdo tanto, tanto, tanto de Soledad Miranda. En una escena ayudando a colocarla en el ataúd… yo estaba muy emocionado cuando rodamos eso.

 José Ramón Larraz es un gran amigo mío, le quiero mucho y le tengo un gran cariño. Hice tres cosas con él: Goya (1985), que fue donde le conocí, es una serie en la que hice de duque de Wellington. Y después hice dos películas, Descanse en piezas (1987) con la famosa Dorothy Malone,  y Al filo del hacha (1988). No eran muy buenas películas en realidad. No me gustaban mucho.

 

Jack Taylor durane la presentación del libro Spanish Horror junto al autor Víctor Matellano y José Ramón Larraz, José Lifante, Paul Naschy, Antonio Mayans y Saturnino García.

Jack Taylor durante la presentación del libro Spanish Horror junto al autor Víctor Matellano y José Ramón Larraz, José Lifante, Paul Naschy, Antonio Mayans y Saturnino García.

Viaje al centro de la tierra (1977, Juan Piquer Simón) era muy divertida, con Pep Munné, Kenneth More… bonita película. Me encanta también Mil gritos tiene la noche (1982, Juan Piquer Simón), tuvo mucho, mucho éxito fuera de España, sobre todo en Estados Unidos.

Yo creo que aquellas películas tienen un valor. Hay público todavía para estas películas. Yo me acuerdo hace diez años que estuve en Miami y un fan, un admirador, me dijo “quiero mostrarte algo”, y me llevó a una nave inmensa donde tenía todas las películas españolas de género. Todas las mías estaban allí y no se encontraban en España, porque en aquel entonces en España no interesaban y se burlaban mucho de, bueno, no quiero decir de quien, posiblemente de todos nosotros por haber hecho esas películas. Y después rodé con Polanski, con Milius… y pensaron, bueno, a lo mejor no es tan mal actor como habíamos creído (risas).

Viciosas al desnudo (1980, Manuel Esteba) es una película puramente alimenticia con Silvia Solar, que trabajó conmigo (o yo con ella) en La tumba del pistolero y luego en una película que hicimos en Italia, que no recuerdo como se llamaba[10].

32807219Con lo que vi durante el rodaje de Autopsia (1973, Juan Logar) tuve suficiente. Para esta película, y creo que nadie lo ha dicho, utilizaron tres cadáveres de verdad. Presenciar una autopsia no era nada para mí porque cuando estaba estudiando y necesitaba ganar dinero trabajé en una funeraria y estaba acostumbrado a ver esas cosas pero… era muy desagradable. La rodamos en la morgue del Hospital San Pablo, que ahora es el Museo Reina Sofía.

¿He hecho de todo, eh?

Voy a ser sincero. Hubo un momento en que me molestaba que se me reconociera solo  por el cine de terror, pero ahora no. En un momento pensé, bueno, si solamente me recuerdan por esto… pero no, soy muy feliz de haber hecho estas películas.

Hice también varias cosas para televisión española, con muy buenos directores  que tenían una calidad que no tenían muchas películas. Es una pena que ahora que la programación es tan pobre no saquen estas cosas ¿Por qué no pasan otra vez series como Los libros, El quinto jinete, Cuentos y leyendas…? Ahí estaban Martínez Lázaro, Páramo, Alfonso Hungría… buenísimos directores. Y se hacía como cine de verdad.

En los últimos cinco años he rechazado algún trabajo, no voy a decir cual, porque muchas cosas que he aceptado eran puramente alimenticias, voy a ser sincero, pero cuando uno puede decir que no, no es que dé una gran satisfacción, pero si puedo quiero ser más selectivo. Y ahora estoy trabajando probablemente más que nunca. Acabo de estrenar  Hijo de Caín (2013, Jesús Monllaó), una película que me gusta mucho hablada en catalán y español; creo que en septiembre sale Presentimientos (2013, Santiago Tabernero). Y claro, Wax, que está muy bien y que está en montaje ahora. Está un pelín retrasada porque había que esperar un montador, pero están en ello, y es una película que disfruté mucho haciéndola y (Víctor) Matellano ha hecho un buen trabajo. Es una película muy clásica tipo Hammer y disfruté inmensamente interpretando al Dr. Knox, que tiene unos gustos culinarios  un poco extraños. Espero que guste. Lo pasé muy bien haciéndola y hay un buen trabajo de maquillaje y dirección. Estoy deseando ver la copia final.

Y hay una cosa en la parrilla que vamos a ver si sale. Lo importante es seguir trabajando. Me han preguntado ¿has pensado en jubilarte? Y no, me quiero caer muerto delante de la cámara.

Humildad, amabilidad, profesionalidad y elegancia: JACK TAYLOR.

Jack Taylor con Serendipia tras la entrevista ¡Más contentos que unas castañuelas! (Foto: David 'Cinephone' Cornado )

Jack Taylor con Serendipia tras la entrevista ¡Más contentos que unas castañuelas! (Foto: David ‘Cinephone’ Cornado )


[1] La película es El último rebelde (1958, Miguel Contreras Torres) y Jack Taylor todavía se hacía llamar Grek Martin.

[2] Mejicana como su hermano, quería estudiar medicina pero se encontró con Errol Flynn que se la llevó a Hollywood, donde realizó una extensa carrera. Se casó con Tyrone Power y es la madre de Romina y Taryn Power.

[3] Al menos una de ellas fue en Captain David Grief , serie basada en narraciones de Jack London en la que, todavía como Grek Martin, interpretó un episodio de la segunda temporada, The Terrible Solomons (1960)

[4] Aunque Jack Taylor trabajó en Méjico con otros directores como Alfonso Corona Blake, es con Federico Curiel con el que más rodó, interviniendo en un total de 6 películas, tres de ellas pertenecientes a la serie dedicada a Nostradamus, donde tenía un personaje fijo, Igor: La maldición de Nostradamus (1960), Nostradamus y el destructor de monstruos (1962) y Nostradamus, el genio de las tinieblas (1962) y tres títulos más pertenecientes a la serie dedicada a Neutrón: Neutrón, el enmascarado negro (1960),   Los autómatas de la muerte (1962) y Neutrón contra el Dr. Caronte (1963).

[5] Fuera de la ley (1964).

[6] Y por cierto, Taryn Power, de la que hemos hablado antes.

[7] Aquí conocida en DVD como El ataque de las vampiras (Les Avaleuses, Female Vampire…) 1973.

[8] Y a nosotros también nos pilla desprevenidos. Sabíamos del film de Jesús Franco y su “altenativo” Vampir Cuadecuc, de Pere Portabella fuera de esos, Eugenie (1970) otro filme de Jesús Franco.

[9] Sin escarbar mucho en Sex Charade (1969) y en  Eugenie (1970) ambas de Jesús Franco.

[10] Posiblemente se refiera a Mercancía humana (Agente Sigma 3- Missione Godwhater, 1967, Gian Paollo Callegari).

Premier Mundial de Empusa en Alemania la Noche de Walpurgis

21 abril 2010 1 comentario

Poco falta para que una nueva Noche del Walpurgis se celebre, como todos los años será la noche del 30 de abril al 1 de mayo.  Probablemente de origen vikingo y difundida por los celtas, esta festividad del centro y norte de Europa celebra el fin del invierno y el inicio del verano. Prendiendo hogueras se invocan a los dioses de la fertilidad, pero la leyenda afirmaba que, además, en esa noche se reunían las brujas en sus akelarres y con la llegada del cristianismo se asoció esto con cierto cumpleaños de Satanás.  Noche mágica y misteriosa ideal para contar relatos de terror.

Su presencia en el arte es abundante, pero en este blog tenemos especial cariño a La Noche de Walpurgis (1971, Leon Klimovsky) de nuestro querido Naschy, coproducción españo-alemana con guión del propio Naschy.  Se trata de la cuarta película de la serie del hombre lobo, Waldemar Daninsky, y la más romántica de ellas. En esta ocasión Waldemar lucha contra su maldición buscando autodestruirse pero antes habrá de enfrentarse a la vampira Wandesa Dárvula de Nadasdy, una especie de Condesa Bàthory (de ahí que sea acertado el título americano The Werewolf vs. Vampire Woman), lucha de la que saldrá victorioso y con ayuda del amor se librará de su propia maldición. Título importante del fantaterror español que combinó aires de la Hammer por influencia de Klimovsky y de la Universal por obra de Naschy. Nos consta que Naschy tenía especial querencia por La Noche de Walpurgis, por ello no dejó de homenajearla en su última película: Empusa.

Empusa casi parece una película maldita.  Esta cinta  nos cuenta como Abel,  antiguo actor y entusiasta del ocultismo, y Victor, viejo capitán de mar, pasean habitualmente por la playa recordando los viejos tiempos y  durante uno de sus paseos encuentran el brazo de una mujer acuchillada, con un símbolo raro tatuado sobre la muñeca. Obsesionado por el descubrimiento, Abel decide llevar a casa el brazo mutilado e investigar el símbolo. En un libro viejo de mitología griega averiguará que es el sello antiguo del «Empusa», un híbrido mezcla de un vampiro, una serpiente y una gaviota. Simultáneamente, hay varios asesinatos en la ciudad. Todos tienen algo en común: las víctimas aparecen sin su brazo derecho. La obsesión de Abel y la curiosidad le conducirán a una espiral de pesadillas y de muertes. Su título inicial era La Gaviota y Carlos Aured el encargado de la dirección, por discrepancias con Naschy abandonó el rodaje y poco después murió. Tras ese suceso, Naschy se puso al frente de la dirección, pero él mismo moría cuando el film apenas había cumplido su fase de postproducción y sin haber determinado la fecha de su estreno.

En este blog estamos muy interesados en esta película por ser la última dirigida por Naschy y la última que conserva verdaderamente el espíritu de su legado.  Entrevistamos a su productor Ángel Mora, Laura de Pedro, protagonista del film, inauguró nuestra sección Pin-Up y la siguió María Jesús Solina, la última esposa de Naschy en la ficción.  De modo que nos complace mucho poder dar la noticia de que por fin Empusa va a poder verse como merece en una sala de cine.  Será en el marco del Weekend Of Fears Filmfestival (WOF) de la bella ciudad bávara de Erlang, y ello coincidiendo con la próxima Noche de Walpurgis, una casualidad que habría agradado a Naschy.  El WOF es uno de los más importantes festivales de horror, thriller y todo tipo de cine oscuro en Alemania que este año alcanza su 14 edición y los organizadores se lo han dedicado a Paul Naschy que desde siempre obtuvo uno de los mayores reconocimientos precisamente en Alemania.  Es una buena ocasión para que Naschy se alce con los galardones que merece, y es fácil que así sea puesto que su presencia en la sección oficial del WOF es doble, además de Empusa también compite La Herencia Valdemar (2009, José Luis Alemán).

Pronto podremos verla en España aunque Ángel Mora no pudo confirmarnos en cuál de los grandes festivales de terror de este país tendrá lugar la premier nacional.  En cuanto tengamos noticias más concretas os las daremos a conocer, de momento deseamos que os haya alegrado que por fin llegue a la pantalla grande Empusa y que unáis vuestros deseos a los nuestros para que se alce con el merecido premio.