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Charlando con Jack Taylor
Un día de julio de 2013 tuve ocasión de realizar un sueño: reunirme con George Brown Randall, norteamericano nacido en Oregón el 21 de octubre de 1936. Pienso que con ese nombre no sabrán quien es pero, ¿Y si les digo que más tarde se dedicó a la actuación bajo el nombre de Grek Martin? Vaya, tampoco. Y no me
extraña, ya que ese es el nombre artístico que tuvo durante su estancia en Méjico. Pero tras aterrizar en Madrid un caluroso día de agosto de 1961, decidió quedarse y proseguir su profesión en España con el nombre de Jack Taylor. Ahora sí, ¿verdad?, pues el entrañable Jack Taylor me contó muchas cosas durante el transcurso de la conversación que mantuvimos. Su proverbial amabilidad, de la que ya habíamos escuchado hablar, rebasaba todo lo imaginado y fue generoso a la hora de contarnos anécdotas. Vivencias que él mismo les cuenta, tal y como hizo conmigo, y que únicamente les trascribo tal y como él las narró. Espero que disfruten tanto como lo hicimos todos los presentes en esa velada en Badalona, que además de agradecer al propio Jack y a su representante, José Marzilli, hay que agradecer efusivamente a la organización del festival Cryptshow y al magnífico restaurante Can Frai, que además de ofrecernos unas delicias culinarias finas, finas, también dispone de un personal de lo más amable. Y sin dejar de lado al amigo Eduardo Gión, ya que esta entrevista fue rodada con intención de formar parte de su documental El espanto surgió de Profilmes, que por razones ajenas está, digamos, esperando reiniciarse.
Apaguen sus móviles, les dejo con Jack Taylor.
Estuve en Los Angeles e hice televisión, pero en seguida me dí cuenta de que no tenía nada que hacer porque no era tan alto como Rock Hudson ni tenía el tipo de Marlon Brando. Entonces pensé, bueno, ¿Dónde me puedo ver? Estaba pensando en Italia, pero no tenía dinero, así que me fui a Méjico y me contrataron para una película que se llamaba… bueno, no recuerdo el título pero era sobre Joaquín Murrieta[1], el poeta bandido, con Carlos Thompson, me acuerdo muy bien, el hermano de Linda Christian[2].
Luego por mi tipo, supongo, que no tenía nada que ver con el tipo típicamente mejicano, hice allí dos series para la televisión norteamericana[3] y luego comencé a trabajar en español. Hablaba muy poco cuando llegué a Méjico, y en seis meses estaba hablando más o menos. Aprendí en la calle. Iba al Mercado Central, compraba los cancioneros, y con las letras de las rancheras aprendí español (risas). Luego me llamaron para hacer otra película en español y después Federico Curiel me llamó para Nostradamus[4]. Más tarde estuve haciendo teatro, porque en Méjico no importa si tienes acento o no. Hice Anastasia y luego una comedia musical con la que vinimos a España. Y lo que había sido un gran éxito en Méjico fue un fracaso total aquí. Pero es curioso, mi compañero de camerino era un tenor de diecinueve años que se llamaba Plácido Domingo. Era octubre de 1961.
Yo quiero mucho a España. Me siento muy feliz aquí y siempre digo que es mi segunda patria, pero cuando llegué a Madrid el 29 de agosto de 1961 con ese calor… ¡Había una sola persona en toda la Gran Vía! Pensé ¿Dónde me he metido? Era un país gris, hasta cierto punto, porque Méjico por aquel entonces era como París al lado de Madrid. Era un poco chocante pero, aquí estoy.
En seguida me salió un contrato para hacer una película francesa, después una italiana y pensé “me quedo. Ya está”. Así de fácil. La vida de un cómico, ya sabes. Hay futuro en todas partes solo hay que saber aprovechar el momento.
El primer western que hice[5] fue con Leo (León Klimovsky), un ser maravilloso. Hace una semana estuve con su viuda, Erika (Szel), que trabajaba como script en todas sus películas. Leo era un hombre muy culto, muy respetuoso, un gran director. Hizo películas menores, digamos, pero Leo tenía la facilidad de que si le dabas unos metros de película te hacía un largo ¿me entiendes? y por eso trabajó tanto. Le guardo un gran cariño.
Personalmente no me gustan los western. Yo nací en el oeste pero no me gustan los western (risas), pero estaban muy de moda aquí. Se rodaba sin sonido. Yo en Méjico estaba acostumbrado a rodar con sonido y en mitad de una escena comenzó Klimovsky a dirigirme y paré, porque no sabía que hacer. Con George Martin me acuerdo que rodamos una pelea y, no recuerdo si fue culpa mía o suya, pero le pegué sin querer y en una escena casi me ahoga en un abrevadero (risas).

Efectivamente, este fotocromo original (coloreado, tal y como se hacía antes) muestra el momento abrevadero)
Paul Naschy fue el precursor aquí del movimiento este de películas de terror. No lo inventó, por supuesto, pero fue el primero. Antes había habido películas que habían hecho incursiones en este género, pero lo que a mí me tocó en esa época lo comenzó Paul.
Él estaba completamente entregado a su personaje y al género. Lo tomaba muy, muy en serio. Lo vivía. Y era un gran profesional.
Me acuerdo bien de todos mis directores. Carlos Aured también era un gran artesano. Todos estos directores cumplían muy bien su cometido y tengo la suerte de haber sido amigo de todos, de Leo, de Carlos, de todos. A todo ese cine lo que le faltaba era dinero, por supuesto, pero con lo poco que había se hizo mucho. Todas estas películas eran modestas, digamos que eran de serie-B, pero lo curioso es que de más de una película de serie-A nadie se acuerda, pero de estas sí.

Imagen de distribuidora para exhibidores con una imagen de Rina Ottolina, que porta Jack Taylor, y que, naturalmente no se utilizó en la época.
Por ejemplo, La venganza de la momia (1973) es muy lujosa para la época. Está muy bien. Rodamos en el Castillo de Viñuelas. Hay secuencias con Helga Line que rodamos en la antigua embajada de Santo Domingo. Estuvimos en el Puente de Londres rodando, y al ver la película terminada vi un autobús cruzando el puente (risas).
Por cierto, sobre la protagonista, Rina Ottolina, el padre se llamaba René, la hermana Rona y el perro Runa, me parece (risas).
Hice un western con Amando de Ossorio, La tumba del pistolero (1964). Me acuerdo que Ossorio se enfadó mucho conmigo. Estábamos haciendo El Buque Maldito (1974) y yo me equivoqué después de una jornada muy larga, y me dijo: “me sobran actores”, porque estaba pensando en sus muñequitos. Por eso hice Serpiente de mar (1987), porque soy libra y no puedo tener enemigos. Hice una actuación de dos minutos, pero lo más curioso de esta película es que estaba Ray Milland [6] y hablaba español. Me contó que cuando tenía quince años viniendo en un barco de Alejandría se le había infectado el brazo y se lo querían cortar. Lo desembarcaron en Almería y un médico lo recogió en su casa, donde estuvo unos seis meses curándose. Así aprendió español.
En El Buque Maldito hay un momento, cuando los templarios surgen del mar, que es impresionante. Yo no sé como un director de ahora no retoma esos personajes y hace algo con ellos, porque es una buena idea.
De La noche de los brujos me acuerdo muy poco. Recuerdo que estuvimos cerca, en Madrid, en una selva de plantitas. Un fondo como un cuadro de Rousseau, y me acuerdo de una secuencia donde estábamos en mitad de un riachuelo.
Todos los rodajes se hacían en español y luego se doblaban. Hasta hace muy poco tuve que ser doblado, pero es que en aquella época se doblaban hasta las películas argentinas.
Yo tengo una idea muy particular sobre estas películas de género. Pienso que eran una manera de engañar la censura. Supongo que ver un monstruo corretear detrás de una chica en minifalda por un cementerio no era algo sumamente erótico, no lo sé, pero era una manera de mostrar un poquito más. Creo que algo había.
Os voy a contar una cosa. Cuando vine a España en pleno verano del 61 me fui al cine Fuencarral con una camisa de manga corta y no me dejaron entrar. Pregunté el porqué y me dijeron que “usted puede tocar algo con el brazo desnudo”. Esa era la mentalidad.
Las cosas han cambiado.
Sobre las dobles versiones que se rodaban para el extranjero con desnudos, no creas que afectaban menos a los hombres. Hay alguna película por ahí dirigida por un señor recientemente fallecido de la que hay cuatro o cinco versiones que… (risas). Después hablamos de eso. Sí, había dobles versiones, pero la doble versión por entonces era un poquito más de pierna o un poco más de seno. Con o sin sostén, digamos.
Es curioso trabajar mostrando algo de tus encantos o desnudo. Estás trabajando, estás actuando, no estás pensando ¡Dios mío!
Hice ocho películas con Jesús Franco en un periodo de diez años, pero hay películas por ahí de Jesús Franco con Jack Taylor que yo no he hecho. Son trozos y cosas así. Hay una película de la que hay cuatro o cinco versiones, tal y como te he comentado[7]. Hasta una versión porno, que yo no hice. Era un truculento (risas). Pues esa película nunca se terminó y no me la pagó. Después dijo “Jack me hizo esta película gratis”. Gratis si, porque no me pagó. Y lo digo en broma y con mucho cariño.
Estuvimos en Madeira y me dio 50 escudos para comer, y media hora después me los pidió prestados.
Durante el rodaje de El conde Drácula (1970) me parece que Christopher (Lee) y Herbert (Lom) nunca se vieron, si recuerdo bien. Yo sí trabajé con Christopher. Esta se hizo en inglés. Herbert Lom era un caballero muy correcto, muy profesional, pero tuvimos muy poco contacto, y con Christopher igual. Con Christopher Lee he rodado dos o tres veces, no me acuerdo[8]. Soledad Miranda murió poco después. Con María Rohm he trabajado mucho [9]. Era buena película porque había un productor detrás, Harry Alan Towers, que cuidaba los guiones. Porque había un guión, ya que muchas veces en las películas de Jesús no había guión. Un buen rodaje, si.
Vampir Cuadecuc (1971) de Pere Portabella, el gran amigo Pere, me gusta muchísimo. Es una gran película. Un making off pero una película en sí. Incluso se puede decir que me gusta más Vampir Cuadecuc que El conde Drácula. Sí, es una gran película. Me ha entrado un poco de emoción porque me acuerdo tanto, tanto, tanto de Soledad Miranda. En una escena ayudando a colocarla en el ataúd… yo estaba muy emocionado cuando rodamos eso.
José Ramón Larraz es un gran amigo mío, le quiero mucho y le tengo un gran cariño. Hice tres cosas con él: Goya (1985), que fue donde le conocí, es una serie en la que hice de duque de Wellington. Y después hice dos películas, Descanse en piezas (1987) con la famosa Dorothy Malone, y Al filo del hacha (1988). No eran muy buenas películas en realidad. No me gustaban mucho.

Jack Taylor durante la presentación del libro Spanish Horror junto al autor Víctor Matellano y José Ramón Larraz, José Lifante, Paul Naschy, Antonio Mayans y Saturnino García.
Viaje al centro de la tierra (1977, Juan Piquer Simón) era muy divertida, con Pep Munné, Kenneth More… bonita película. Me encanta también Mil gritos tiene la noche (1982, Juan Piquer Simón), tuvo mucho, mucho éxito fuera de España, sobre todo en Estados Unidos.
Yo creo que aquellas películas tienen un valor. Hay público todavía para estas películas. Yo me acuerdo hace diez años que estuve en Miami y un fan, un admirador, me dijo “quiero mostrarte algo”, y me llevó a una nave inmensa donde tenía todas las películas españolas de género. Todas las mías estaban allí y no se encontraban en España, porque en aquel entonces en España no interesaban y se burlaban mucho de, bueno, no quiero decir de quien, posiblemente de todos nosotros por haber hecho esas películas. Y después rodé con Polanski, con Milius… y pensaron, bueno, a lo mejor no es tan mal actor como habíamos creído (risas).
Viciosas al desnudo (1980, Manuel Esteba) es una película puramente alimenticia con Silvia Solar, que trabajó conmigo (o yo con ella) en La tumba del pistolero y luego en una película que hicimos en Italia, que no recuerdo como se llamaba[10].
Con lo que vi durante el rodaje de Autopsia (1973, Juan Logar) tuve suficiente. Para esta película, y creo que nadie lo ha dicho, utilizaron tres cadáveres de verdad. Presenciar una autopsia no era nada para mí porque cuando estaba estudiando y necesitaba ganar dinero trabajé en una funeraria y estaba acostumbrado a ver esas cosas pero… era muy desagradable. La rodamos en la morgue del Hospital San Pablo, que ahora es el Museo Reina Sofía.
¿He hecho de todo, eh?
Voy a ser sincero. Hubo un momento en que me molestaba que se me reconociera solo por el cine de terror, pero ahora no. En un momento pensé, bueno, si solamente me recuerdan por esto… pero no, soy muy feliz de haber hecho estas películas.
Hice también varias cosas para televisión española, con muy buenos directores que tenían una calidad que no tenían muchas películas. Es una pena que ahora que la programación es tan pobre no saquen estas cosas ¿Por qué no pasan otra vez series como Los libros, El quinto jinete, Cuentos y leyendas…? Ahí estaban Martínez Lázaro, Páramo, Alfonso Hungría… buenísimos directores. Y se hacía como cine de verdad.
En los últimos cinco años he rechazado algún trabajo, no voy a decir cual, porque muchas cosas que he aceptado eran puramente alimenticias, voy a ser sincero, pero cuando uno puede decir que no, no es que dé una gran satisfacción, pero si puedo quiero ser más selectivo. Y ahora estoy trabajando probablemente más que nunca. Acabo de estrenar Hijo de Caín (2013, Jesús Monllaó), una película que me gusta mucho hablada en catalán y español; creo que en septiembre sale Presentimientos (2013, Santiago Tabernero). Y claro, Wax, que está muy bien y que está en montaje ahora. Está un pelín retrasada porque había que esperar un montador, pero están en ello, y es una película que disfruté mucho haciéndola y (Víctor) Matellano ha hecho un buen trabajo. Es una película muy clásica tipo Hammer y disfruté inmensamente interpretando al Dr. Knox, que tiene unos gustos culinarios un poco extraños. Espero que guste. Lo pasé muy bien haciéndola y hay un buen trabajo de maquillaje y dirección. Estoy deseando ver la copia final.
Y hay una cosa en la parrilla que vamos a ver si sale. Lo importante es seguir trabajando. Me han preguntado ¿has pensado en jubilarte? Y no, me quiero caer muerto delante de la cámara.
Humildad, amabilidad, profesionalidad y elegancia: JACK TAYLOR.

Jack Taylor con Serendipia tras la entrevista ¡Más contentos que unas castañuelas! (Foto: David ‘Cinephone’ Cornado )
[1] La película es El último rebelde (1958, Miguel Contreras Torres) y Jack Taylor todavía se hacía llamar Grek Martin.
[2] Mejicana como su hermano, quería estudiar medicina pero se encontró con Errol Flynn que se la llevó a Hollywood, donde realizó una extensa carrera. Se casó con Tyrone Power y es la madre de Romina y Taryn Power.
[3] Al menos una de ellas fue en Captain David Grief , serie basada en narraciones de Jack London en la que, todavía como Grek Martin, interpretó un episodio de la segunda temporada, The Terrible Solomons (1960)
[4] Aunque Jack Taylor trabajó en Méjico con otros directores como Alfonso Corona Blake, es con Federico Curiel con el que más rodó, interviniendo en un total de 6 películas, tres de ellas pertenecientes a la serie dedicada a Nostradamus, donde tenía un personaje fijo, Igor: La maldición de Nostradamus (1960), Nostradamus y el destructor de monstruos (1962) y Nostradamus, el genio de las tinieblas (1962) y tres títulos más pertenecientes a la serie dedicada a Neutrón: Neutrón, el enmascarado negro (1960), Los autómatas de la muerte (1962) y Neutrón contra el Dr. Caronte (1963).
[5] Fuera de la ley (1964).
[6] Y por cierto, Taryn Power, de la que hemos hablado antes.
[7] Aquí conocida en DVD como El ataque de las vampiras (Les Avaleuses, Female Vampire…) 1973.
[8] Y a nosotros también nos pilla desprevenidos. Sabíamos del film de Jesús Franco y su “altenativo” Vampir Cuadecuc, de Pere Portabella fuera de esos, Eugenie (1970) otro filme de Jesús Franco.
[9] Sin escarbar mucho en Sex Charade (1969) y en Eugenie (1970) ambas de Jesús Franco.
[10] Posiblemente se refiera a Mercancía humana (Agente Sigma 3- Missione Godwhater, 1967, Gian Paollo Callegari).
Las dobles versiones en el cine de Paul Naschy
Hay que ver como se repite la historia. Cuando parecía que el tema de la censura estaba enterrado ahora nos encontramos con actitudes represoras provenientes de la España de los Alcántara, o mejor dicho, de los Botejara. Y es que hay cosas que nunca cambiarán. Y en todas las épocas hay santones dispuestos a vigilar nuestra moralidad.
Hubo un tiempo no tan pretérito en el que estos santones -o sus benditos padres, o sus confesores- vigilaron que el españolito de pro no tuviera pensamientos sucios al ver un bonito cuerpo femenino (o masculino), así que los eliminaron de las pulcras pantallas estatales, pero no de las del resto del mundo. No era cuestión de renunciar a los beneficios que pudieran dar estos films en el extranjero, así que permitieron que se rodaran algunas escenas picantes mostrando algún seno esporádico o alargando la escena de amor de turno, para añadirlas a la versión destinada a esos mercados y no hacer el ridículo en el mundo civilizado.
Ahora, con el acceso en formato doméstico a esas versiones foráneas, estamos descubriendo todo un mundo inédito y de lo más curioso. Y de eso va este artículo, en el que vamos a rastrear un poco sobre lo que se dió en llamar doble versión y que, en la mayoría de casos, solo variaba en incluir pequeños planos anatómicos de la actriz cuya visión hubieran condenado al infierno al españolito de entonces.
En este artículo pasearemos por la historia de la censura deteniéndonos en esas dobles versiones. Escucharemos la opinión de un testigo de excepción: el productor y hombre de cine Josep Anton Pérez Giner, que nos contará sus recuerdos y vivencias al respecto. Y finalmente analizaremos las dobles versiones de los films de Paul Naschy que hemos llegado a conseguir.
Así que aprovechen, que cualquier día nos levantaremos y veremos que de nuevo quieren volver a salvarnos de ver estas escenas recuperadas alegando que son apología a la violencia de género o cualquier sandez con la que atacar y vetar la libertad de expresión en un medio que no deja de ser ficción, entretenimiento y también arte.
DE LA CENSURA Y EL NACIMIENTO DE LA DOBLE VERSIÓN
Ya son bien sabidas las pocas alegrias que nos dejó la censura durante la España Nacional Catolicista que nos tocó vivir (a unos más que a otros). Algo que, bien mirado no es del todo cierto, ya que si uno revisa la historia de la censura, hay una buena cantidad de anécdotas que muestran que estos tipos, muchos de ellos pertenecientes al mismo clero, eran más bien cortos y alguna buena les colaron, solo hay que mirar Diferente (1962, Luis María Delgado) con una historia claramente homosexual o Cabezas cortadas (1970, Glauber Rocha), que tal y como nos comenta más abajo Pérez Giner emparentaba al dictador del film con cierto dictador autóctono. Pero la carne… ¡Ay la carne!…¡La lujuria! por ahí si que no pasaban, bueno, pasar sí que pasaban, pero la tijera sobre lo poco que nuestros cineastas se permitian incluir en sus autocensurados films. Así que si bien para el españolito la líbido estaba “atada y bien atada” a base de recortes, otra cosa era que estas películas pudieran venderse en los mercados extranjeros o las coproducciones pudieran realizarse junto a socios de países más liberales -o mejor dicho, liberales a secas- así que no quedó otra que sacarse de la manga la ingeniosa realización de la doble versión, que no era otra cosa que insertar desnudos allá donde en la versión de aquí había sujetadores, camisones y refajos.
Y es que el cine español tenía una gran competencia, especialmente de las producciones americanas, así que para rentabilizar sus películas se pensó en exportarlas, pero claro, aunque aquí el tiempo se había congelado desde que ciertos generalillos decidieron hacerlo, en el exterior los tiempos avanzaban que era una barbaridad, así que para facilitar las ventas se realizaron dobles (o triples) versiones que incluían, en el mejor de los casos, pudorosos frontales de las actrices.
El polifacético cineasta Ignacio F. Iquino se atribuyó la paternidad de estas dobles versiones, concretamente con el filme Juventud a la intemperie (1961), en el que incluyó escenas de desnudos de Rita Cadillac, una stripper que importó de París, aunque otros filmes anteriores ya tenían doble versión, como La pecadora (Iquino, 1954) Los gamberros (Juan Lladó, 1954), Camino cortado (Iquino, 1955) El difunto es un vivo (Juan Lladó, 1956), El juego de la verdad (José María Forqué), Un vaso de whisky (1958, Julio Coll) o Siega Verde (1960, Rafael Gil).
También se dieron anécdotas curiosas, como sucedió con Las melancólicas (Rafael Moreno Alba, 1971) de la que por error se proyectó en un cine de Madrid la copia para exportación, con el consiguiente escándalo.
Todas estar versiones parece ser que se rodaron con el beneplácito de la administración, que no dejó escapar la ocasión de entrar divisas aunque fuera a base de exportar el mismo “pecado” que no se permitía ver a los españolitos. Cineespaña, organismo de promoción y venta del cine español en el extranjero, llega a sugerir y recomendar que se rueden estas dobles versiones a directores y productores para facilitar la venta de estos films en el exterior.
Paul Naschy explicó a Juan Antonio Molina Foix que «(…) Esa exigencia de desnudos venía sobre todo porque estas películas se exhibían en el extranjero. Profilmes hizo montones de dobles versiones porque las vendían mucho mejor. Había muchos paises que lo pedían. Sin ir más lejos los japoneses, y no sólo pedían desnudos y erotismo sino también violencia«.
Amando de Osorio contó la historia de otra manera a Josu Olano y Borja Crespo para el libro Cine Fantástico y de Terror Español 1900-1983:
“Hacía la versión original y luego cortaba lo que pensaban que no podría pasar la censura. No es que hubiera dos versiones, estaba estudiado de tal manera que al cortar esos fragmentos no se perdiera la continuidad. Yo no hice dobles versiones, estaba prohibido. De todas formas se cortaría muy poco, la versión española quedaba también bastante fuerte».
Vistas ahora, estas dobles versiones resultan del todo inocentes: Una sábana que se baja mostrando un blanco pecho; un vestido que al ser desgarrado por el verdugo de turno nos permite vislumbrar anatomía femenina… y poquito más, no nos engañemos, que la cosa no daba para mucho más y no todas las actrices españolas se dejaban convencer de desnudarse. Eso vendría poco después…
Pero si bien estos insertos, aunque divertidos y a veces forzados no hacen que en la mayoría de los casos cambie demasiado el film en sí, tal y como declaraba Amando de Ossorio, hay casos mucho más tristes y degradantes, como es el de por ejemplo Las Vampiras (Vampiros Lesbos, Jesús Franco, 1973) una película hipnótica, brillante y con una estupenda música, que conoció tantísimos cortes en su versión para las pantallas españolas, que incluso perdió la banda sonora. Personalmente no entendía el culto que tenía este film en el extranjero hasta que pude verla completa. Otro caso especialmente sangrante es el de La semana del asesino (Eloy de la Iglesia, 1973), película que perdió, además de los consabidos planos picantes, importantes escenas completas, tal y como se puede ver al compararla con la copia editada en Inglaterra por Redemption bajo el nombre de Cannibal Man. El mismo Eloy de la Iglesia dijo que sería imposible reconstruir una copia completa: “la copia inglesa iba sin los cortes españoles, pero tenía otros nuevos, sobre todo en las escenas del matadero, porque los ingleses son muy suyos para estas cosas. (…)no se conservan las bandas de diálogo; sería muy complicado. Había una especie de sueño, por ejemplo, en la piscina, con una escena amorosa homosexual muy explícita, yo creo que la más explícita que se ha rodado nunca en España”. (Entrevista de Carlos Aguilar y Francisco Llinás para el libro Conocer a Eloy de la Iglesia).
Incluso Malenka, la sobrina del vampiro (Amando de Ossorio, 1969) existe con dos finales, el que se proyectó aquí con una ridícula explicación realista en la línea de La marca del vampiro (Mark of the Vampire, Tod Browning, 1935) y otro mejor en clave sobrenatural.
Se pueden rastrear dobles versiones en, por ejemplo, La novia ensangrentada (Vicente Aranda, 1972), La llamada del vampiro (José María Elorrieta, 1972) –cuya versión para el extranjero era de lo más completita, con auténticos insertos softcore-, La orgía nocturna de los vampiros (1974) y El extraño amor de los vampiros (1975) , ambas de León Klimovsky y por supuesto en infinidad de películas de Jesús Franco con Drácula contra Frankenstein (1972) y La Maldición de Frankenstein (1972) en cabeza.
Lamentablemente de todos estos títulos no se pueden localizar versiones alternativas, aunque existen algunas fotografías que lo atestiguan.
JOSEP ANTÓN PÉREZ GINER NOS HABLA SOBRE AQUELLA ÉPOCA
Josep Anton Pérez Giner, productor de muchos films que han hecho historia en el cine español y creador, junto a Muñoz Suay, de la mítica productora Profilmes, es un testigo de excepción de aquella época y de aquella forma de hacer cine. En su haber se cuentan grandes clásicos del Fantaterror como La noche de Walpurgis (León Klimovsky, 1971) o La noche del terror ciego (Amando de Ossorio, 1972) en las que ejerció como director de producción. Tras crear Profilmes se inicia una edad de oro del cine de terror español que incluye títulos como El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1972), La saga de los Drácula (León Klimovsky, 1973), La noche de las gaviotas (Amando de Ossorio, 1974) y La maldición de la bestia (Miguel Iglesias, 1975), entre muchas otras.
Aunque retirado, sigue todavía al pié del cañón. Estas son sus palabras.
¿Que nos puede contar sobre las dobles versiones para el extranjero?
Se rodaban -paralelamente – algunas escena «atrevidas» (en realidad ahora serian calificadas «para mayores de trece años») y se rodaban planos complementarios para intercalar o no, según la censura. Si pedían en el Ministerio de Fraga Iribarne y compañía la destrucción de las tomas prohibidas (estilo Inquisición Franquista) se ordenaba al laboratorio que destruyera una segunda toma y se conservaba la buena para enviar al extranjero.
¿Hubo películas con dobles versiones en las que usted tomara parte antes de la época Profilmes?
No. En las películas anteriores o eran comedias , o en las de tema político teníamos mucho cuidado en no correr riesgos. Nos imponíamos «auto-censura» No éramos héroes. La realidad es que los únicos creadores españoles que se oponían al franquismo eran los que estaban en el exilio o en las cárceles. Los demás éramos cobardes que tragábamos y «colaborababamos» , de cierta manera , con el Régimen Fascista . El futuro rey «demócrata» iba a comer con Franco… Con esta realidad se perpetuó la Dictadura.
¿Creé que las autoridades y la censura estaban al tanto de las dobles versiones para el extranjero tal y como indican otros cineastas?
Para ellos era una pura y ridícula anécdota , nada peligrosa. Estaban por encima del bien y del mal. Supongo que en sus reuniones del Ministerio se reían de nosotros y nos despreciaban olímpicamente.
¿En que consistían esas dobles versiones?
En nuestras «dobles» versiones pocas veces mostrábamos el sexo de las mujeres y nunca el de los hombres, pero a la hora de rodar los actores rodaban desnudos , aunque la cámara ocultara su sexo. Algunos actores tapaban sus «partes» con un trozo de tela que pegaban con minúsculo esparadrapo por «pudor».
Alguna anécdota o situación descabellada con la censura.
Recuerdo algunas barbaridades que pocas veces se referían al erotismo, porque no nos atrevíamos a exagerar. En una película de Rafael Gil , en la que yo trabajaba como Ayudante de Producción recuerdo un oficio que decía «Suprimir o cambiar la frase : ‘tu eres mejor de lo que crees’ porque el oficio de prostituta nunca está justificado y siempre es abominable «. Se refería a una frase que decía el personaje de Paco Rabal a la protagonista : «tu eres mejor de lo que crees».
En mi primera película de productor Se vive una vez (antes «Benigno , hermano mío») tuve grandes problemas porque el personaje principal, interpretado por Fernán Gómez, se suicidaba mientras se oían como fondo villancicos de Navidad.
En el documental Juguetes Rotos la Censura del Ministerio de Información y Turismo indicó treinta cortes, que luego fueron reducidos a siete, pese a que un sacerdote del Opus Dei , el Padre Urteaga, había visto la película y no había puesto ningún problema. Por ejemplo, en una parte del documental se decía «España es la tierra de los hombres valientes» y se veían un torero y una foto de boda (la mía) y la observación verbal que nos hizo Marciano Torre de la Fuente fue la siguiente: » Los lectores dicen que es blasfemo considerar un sagrado sacramento como una «valentía». Literalmente esas fueron sus frases
En Cabezas Cortadas de Glauber Rocha, pedimos al director que procurará no apreciará ningún parecido entre el dictador protagonista con Franco (cuando en realidad era una «biografía» del General). Pasamos la censura sin ningún corte, pese a frases como «he inaugurado muchos pantanos» «los estudiantes deben estudiar y no hacer la revolución» y se veía un camión lleno de revolucionarios que se veía «a la legua» que eran milicianos republicanos. Nunca entendieron las alusiones. Supongo que al ser un director brasileño muy premiado y con películas muy de autor y para ellos un «rollo», ni se molestaron en ver la película
Sé que El espanto surge de la tumba, La Saga de los Drácula, La rebelión de las muertas, Exorcismo o La maldición de la bestia tienen doble versión, pero tengo dudas de que la tengan las películas de aventuras, como La diosa salvaje de José Truchado o Kilma, la reina de las amazonas y Tarzán y el misterio de la selva de Iglesias Bonns.
De las películas de Miquel Iglesias recuerdo que hicimos dobles tomas en»Desnuda inquietud» de la actriz Nadiuska.
¿Qué pasó con esos insertos para el extranjero?
Ya he comentado el destino de las tomas cortadas por la Censura: el fuego o la destrución. Ignoro si existe en los archivos alguna toma doble.
LAS DOBLES VERSIONES EN EL CINE DE PAUL NASCHY
Aunque cierto es que la versión para Estados Unidos de La marca del hombre lobo (López Eguiluz, 1968) tiene un inserto de animación que sirve de prólogo con el que intentar explicar el despropósito de su título americano, Frankenstein’s Bloody Terror, la primera película de Paul Naschy de la que hay constancia de doble versión por lo motivos expuestos, es en la de por sí confusa La Furia del hombre lobo (Jose Mª Zabalza, 1972) film de culto en Estados Unidos y todo un disparate que visto hoy no deja de ser divertido. La versión editada por DVD en España por Divisa no contiene los insertos con desnudos, que sí pudieron verse en las primeras ediciones en VHS y en algún pase televisivo. Estas escenas son de lo más discretas, pero nos ofrecen la posibilidad de otear el pecho de alguna actriz.
De Los monstruos del terror (1971, Hugo Fregonese y Tulio Demicheli) no hay noticias de versión sexy. Es más, las versiones destinadas al mercado americano y alemán revisadas son de lo más inocentes, mientras que La Noche de Walpurgis (1970, León Klimovsky) conoció doble versión, dándose el curioso
caso de que se pueden comparar las dos, ya que en la versión editada en España por Divisa, están juntas las imágenes, una a continuación de la otra, de forma un tanto descabellada pero curiosa. En todo caso es más recomendable la edición americana del filme, Werewolf Shadow, editada por BCI, que contiene como extra The Werewolf Vs. The Vampire Woman, la versión americana tal y como se estrenó en la época con guión de “James Molin” y doblada al inglés. Título que añade más notas curiosas al tema de las dobles versiones, ya que contiene alguna escena con desnudos y otras no: la escena del sacrificio en el altar es en “vestido”, así como la de cama entre Naschy y Gaby Fuchs, que es “a la española”. Además, esta versión tiene una duración de 82 minutos, en contraste con los 94 de la versión española.

Esta imagen de La noche de Walpurgis nos estuvo vetada a nosotros y a los americanos.
Dr. Jekyll y el hombre lobo (1972, León Klimovsky) tiene doble versión y está editada en su forma “vestida” por Divisa. Para ver una versión más ligera de ropa hay que ir a Estados Unidos y ojear Dr. Jekyll and the Werewolf de Sinister Cinema, una copia de peor calidad que la editada por Divisa y además en inglés, pero con algunas escenas de desnudos frontales de Shirley Corrigan, Mirta Miller y otras actrices que realmente no aportan gran cosa pero que alegran lo suyo. Existen versiones con más escenas, incluidas en versiones VHS editadas en Alemania y Holanda, detalles que pueden consultarse en el artículo monográfico sobre el filme de Klimovsky.

La escena del ascensor tal y como la vieron alemanes y holandeses.
Jack el destripador de Londres (José Luis Madrid, 1972) conoció doble versión, tal y como desvela el actor Andrés Resino en la entrevista publicada en el primer número de Latarnia. En cuanto a Disco Rojo (Rafael Romero Marchent, 1973), desconozco si se rodó versión alternativa, pero por su temática adulta garantizaría que sí.
De su siguiente película, El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1973) si se puede comprobar que existen dos versiones, tal y como se puede ver en la copia editada en Estados Unidos por VCI / Deimos, muy interesante y repleta de escenas alternativas: Emma Cohen duerme desnuda; Luis Ciges descubre los pechos de la Cantudo antes de rebanarle el cuello y sacarle el corazón; Helga Liné tiene el camisón muuuucho más transparente en algunas escenas, además de hacer un integral ante una de sus ¿pobres? víctimas. También son más carnales las escenas entre Paul Naschy y Emma Cohen. Sólo nos quedamos con las ganas de ver algo más de la recatada Cristina Suriani, víctima de los jugueteos sexuales de los dos brujos, maniobras que se dejan entrever más en la americana que en la versión española, que es la editada por Tripictures en su, por otro lado, excelente colección.
Como nota curiosa añadir que el DVD americano incluye entre los extras las escenas “vestidas” de la versión española.
En El gran amor del conde Drácula (Javier Aguirre, 1975) los desnudos tienen más protagonismo y son más abundantes. Esta es una de las películas que permanecen inéditas en el mercado español (aunque circula una copia ‘oficiosa’ íntegra), también puede adquirirse completa, pero en inglés y con pésima calidad, en Estados Unidos. En cualquier caso, vale la pena conseguir la versión sin censura por ver a Rosanna Yanni y a la arrebatadora Mirta Miller con colmillos y camisón protagonizando incluso una escena de lesbianismo a tres bandas, aunque todo es en un plan muy light y fino. La única actriz que se mantiene vestida durante todo el metraje es la protagonista Haydée Politoff.
El jorobado de la Morgue(Javier Aguirre, 1973) ha sido editada en España en su versión más casta por Tripictures, aunque parece ser que su doble versión no mostraba mucho más. En todo caso sí se puede ver que el acercamiento de Rosanna Yanni al jorobado Gotho es mucho más cercano en la lujosa edición alemana de i-Catcher Media, así como en la francesa editada recientemente por Artus Films.
La rebelión de las muertas (León Klimovski, 1973) mostró bastante carne, tal y como se puede ver en la versión en DVD editada por VCI / Deimos: en algunas escenas las transparencias de los camisones de las zombies clareaba; Mirta Miller nos muestra un delicado pecho y cuando el misterioso asesino que va cambiando de máscara asesina a una pareja, ella lleva menos ropa bajo su abrigo rojo que la que se puede apreciar en la versión española editada en DVD por Tripictures. También el DVD americano incluye, entre sus nutritivos extras, las escenas “vestidas” de la versión española.
El retorno del Walpurgis (Carlos Aured, 1973) es un pequeño festival de chicas deseosas de pasar la noche con Waldemar. Hasta las dos hermanas protagonistas se lo llevan a la cama, luciendo incluso un integral la mexicana Maritza Olivares. También hay una escena de invocación que incluye un coito, generosamente mostrado, de una zíngara y un misterioso hombre de negro. Ignoro como solucionaron esta escena en la versión censurada, ya que tanto el DVD editado en España por Vellavision como el americano de VCI / Deimos contienen la edición internacional con desnudos, y en esta ocasión los extras no muestran las escenas en versión recatada.

Una explícita cartelera mexicana. La frase publicitaria no tiene desperdicio.
Los ojos azules de la muñeca rota (Carlos Aured, 1973) tiene pequeños desnudos de la fenomenal Eva León y de una Diana Lorys con regusto fetichista que fueron cortados, aunque hay que decir que afectan poco o nada a la continuidad del film (aunque alegran la pajarilla). ¿Quieren verla completa? Pues recurran como siempre a la versión americana de VCI / Deimos, ya que la española de Tripictures es la que se pudo ver en las salas españolas y se perderán la imponente delantera de Eva León. Como nota curiosa indicar que el poster americano de este film, allí titulado House of Psychotic Women lo realizó el legendario ilustrador Basil Gogos.
De La venganza de la momia (Carlos Aured, 1973) no se ha podido localizar copia con escenas de desnudo, aunque unas pocas fotos demuestran que se realizaron tomas destinadas a la exportación. El especialista americano Mirek Lipinski tampoco ha encontrado ninguna copia, en ningún formato, que contenga escenas diferentes a la estrenada en España, editada en DVD por Vellavision.

Un detalle de la guía publicitaria española.
De La Orgía de los muertos (José Luis Merino, 1973) nos dijo el mismo director que no existía una versión alternativa, pero no es así, ya que existe y tan solo hace falta echar mano del DVD editado por Troma con el nombre que recibió el film en Estados Unidos, The Hanging Woman , para comprobarlo.
Es remarcable algún caso de malas artes de productores extranjeros con actores y directores españoles (no siempre iba a ser al contrario) y un caso paradigmático es el de La ratas no duermen de noche (Juan Fortuny, 1973), coproducción con la productora francesa Eurociné que en su versión gala recibió varios insertos con un actor doblando a Naschy, naturalmente, sin su consentimiento. Esta versión, con los insertos como extras, es la que ha editado recientemente Arrow Video con el título The Man with the Severed Head.
De las alimenticias El asesino está entre los trece (Javier Aguirre, 1973) y Tarzán en las minas del Rey Salomón (José Luis Merino, 1973) puede asegurarse que no existen dobles versiones, a pesar de que la segunda contaba con la exuberante Nadiuska. Sí que existe una versión más agradecida de Una libélula para cada muerto (1973, León Klimovsky) ya que se trata de una coproducción con Italia que contó con Erika Blanc, gran dama italiana del cine europeo que no ponía grandes reparos en mostrar su anatomía por exigencias del guión. Además, el film contiene algunas escenas que parecen indicarlo, como una escena de striptease en la que la stripper no se desprende de ropa. En todo caso, la película está a la espera de una edición internacional con este metraje incluido.
El mariscal del infierno (1974, León Klimovsky) tuvo versión alternativa, pero tanto la edición española de Tripictures como la americana Devil’s Possessed de Sinister Cinema está libre de desnudos que puedan ofendernos (¡¡…!!). Para poder verlos, de momento habrá que buscar en añejas ediciones internacionales en VHS.
A partir de aquí los desnudos ya dejan de ser tema tabú y comienza a permitirse tímidamente su exhibición, aunque por supuesto, dentro de un orden. Inquisición (Jacinto Molina, 1978) conoce dos versiones, aunque no es tan fácil de asegurarlo ya que por un lado la edición en DVD de Vellavision (y antes la de VHS de Manga) incluyen generosos desnudos que hacen pensar que estamos ante la versión íntegra del film. Pero ciertas fotos demuestran que existen tomas con desnudos de escenas que en esta edición están incluidas en versión “vestida”, especialmente la escena del aquelarre y varias protagonizadas por Daniela Giordano. ¿Fueron rodadas y desechadas?: Misterio.
Estas y otras fotografías pueden verse en la revista Film-Sex, que editó un número monográfico dedicado al film. Todo un documento de colección.

¡Alegría, jolgorio y despiporre! Paul con las actrices de Inquisición en tiempos más divertidos que los que vivimos ahora.
También podemos ver por estas dos imágenes de La bestia y la espada mágica (Paul Naschy, 1983) que esta escena se rodó de dos formas. No sabemos porqué, ya que cuando se filmó esta película estaban ya algo lejos los tiempos inquisitivos del apogeo de la doble versión.
En noviembre de 1977 se publica el decreto-ley que suprime la censura, pasando a la historia estas dobles versiones y campando la carne con libre albedrío, pudiendo así el españolito medio intentar recuperar el tiempo perdido saciándose de carne mediante las películas clasificadas “S”, que estuvieron en vigencia de 1978 a 1982, año en el que se normalizó la exhibición del cine X. Pero esa es otra historia. Llegaría el fin del cine de género y un largo invierno para el fantástico español que, afortunadamente, parece que se va apaciguando.
Texto revisado el 23 de febrero (¡glubs!) de 2014.

























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