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Flores que esconden lodo

18 octubre 2009 Deja un comentario

Te extrañará recibir noticias mías.  También a mí se me hace extraño estar escribiéndote.  Cuánto cuesta volver a entrenar los dedos sobre el teclado para llegar a hablarte. Tanto, que he vuelto a fumar. El cursor parpadea intermitente tras la última palabra.   Enciende un cigarrillo y mira la pantalla entre toses y humo.    Un sol de tarde de marzo entra por la ventana, sus rayos llegan hasta el parque donde juega el bebé.  Meli apaga el cigarrillo a medias  y se levanta a correr la cortina para que la luz no alcance los ojos del pequeño.   Toma al bebé en brazos.  Le arregla la ropa y vuelve a dejarle con sus juguetes.    Saca de un cajón su cámara de video y vuelve a sentarse frente al ordenador.  Seguro que no puedes imaginarme sin un cigarrillo en los labios.     ¿Me imaginas?   Yo te olvidé, quise olvidarte, te recuerdo.  Sí, te recuerdo fragmentado como una pintura cubista.  Y me da rabia. Con la mano derecha agita el ratón formando círculos.  Un golpe con el corazón sobre el botón izquierdo y minimiza la pantalla del correo.  En la minicadena suena en repeat la misma canción del CD.   Toma su cámara y se acerca al niño.   La sostiene con la derecha mientras mueve los dedos de la izquierda.  El bebé la mira agitando sus bracitos, toma un peluche tuerto y lo lanza contra la joven madre.   Meli oprime el zoom para tomar un primer plano de las pequeñas manos que mueven sus deditos como lo hace ella.  Corta la toma.  Se arrodilla para apretar sus manitas y las retiene unos minutos meciéndole los brazos.  Vuelve a su mesa.   Vacía el cenicero repleto de colillas y vuelve a maximizar la pantalla.   No, no, ya no es rabia, la sentí, me ahogué en ella, y hubiese deseado ahogarte conmigo.   Te despreciaba, te seguía amando.   Lo peor era esa sensación de que todos me miraban como si supieran, como si se alegrarán, como si te aprobarán.   Todas las jodidas cuarentonas eran tu esposa echándome en cara su victoria, su victoria cargada de razón.  Todo parecía una mala película con moralina para consuelo de marujas.  No podía pensar, toda yo era herida y ganas de arañar.  La fascinación, la admiración, la voluntad de ser tú para ser más tuya, más mía, más amada, dio paso a una nausea, al vértigo de odiarte.  Y entonces pasó, una simple manchita rosada fue un clavo ardiente al que agarrase para devolverte todo el dolor, todo el daño. La ceniza cae desde sus labios sobre el teclado.  Meli sopla con rabia, echa atrás su silla camaras%20de%20video%20clinebasculante y apura la última calada antes de estrellar la colilla en el cenicero. Golpea la mesa con el puño cerrado y se levanta.  Deja la habitación.  El bebé gatea dentro de su parque en dirección a la puerta por la que ha salido su madre y lanza pequeños grititos.   Se escucha ruido de agua saliendo por un grifo.    Al entrar enciende ya la luz, trae en la mano una toalla con ositos, la deja caer con suavidad sobre el niño.  El bebé ríe.  Meli vuelve a filmarlo antes de regresar a su silla.

Ella jamás te lo daría, esa vieja ya no puede, y yo… yo podía negártelo.  Pensé educarle en el odio.  No quería que tuviese nada tuyo.  Ni tus ideas.  Ni tus gestos.  Ni el color de tu piel.   No tuve en cuenta que algo tan pequeñito pudiera tener tanta fuerza. Y volví a sentirte, mierda.  Mierda.   Le quería sólo mío, pero es nuestro.

Minimiza.   Sale de la habitación.  Regresa con la pequeña bañera llena de agua.  La deja al pie del calefactor encendido.  Desnuda al niño que enreda sus deditos en la cabellera de ella.   Lo sienta con cuidado dentro de la bañera.  Le tira dentro sus muñecos de goma.  El niño aplaude sobre el agua.  Meli toma la cámara.  Plano corto del niño jugando con el agua.  Primeros planos de sus sonrisas y muecas.  Plano medio enfocando también el calefactor.   Se agacha.  Toma el calefactor con la mano libre.  Lo deja caer dentro del agua.  Plano corto del niño contrayéndose por la descarga. Funde en negro.   Meli se levanta despacio, conecta la cámara al ordenador y copia la grabación, después   selecciona con el ratón adjuntar archivo.  Tienes derecho a saber que existe.  No, no, no es sólo eso.   Quiero que te veas en sus ojitos que son como los tuyos.  Quiero que le quieras.  Y que después me perdones.

Meli

Golpea con el índice sobre enviar.   La mano cae relajada al soltar el ratón.


Categorías: Cuentos de Serendipia

Nuevos libros de y sobre Paul Naschy

14 octubre 2009 Deja un comentario

nachy_mascara_molina4267959_TeaserAlaricdeMarnacEstando aún reciente la edición de los recomendables libros SPANISH TERROR de Víctor Matallano y el dedicado a  EUGENIO MARTÍN por  Carlos Aguilar y Anita Haas, tres buenas noticias se suman a nuestra biblioteca, las tres centradas en nuestro admirado Paul Naschy: La que promete ser más completa obra sobre el actor, PAUL NASCHY, LA MÁSCARA DE JACINTO MOLINA de Ángel Agudo y Ángel Gómez. Una monumental obra editada por Scifiworld con casi 500 páginas y más de 600 fotografías, un libro del todo necesario que fue presentado durante el Festival de Sitges, al igual que ALARIC DE MARNAC, una novela de Paul Naschy con ilustraciones de Javier Trujillo, el mismo que ya ha ilustrado dos cómics basados en Waldemar Daninsky. También editada por Scifiworld, la novela retoma el personaje basado en Gilles de Rais que ya llevara Naschy al cine en diversas ocasiones, entre ellas en El espanto surge de la tumba (1972 Carlos Aured), El Mariscal de Infierno (1974 León Klimovsky) y Latidos de pánico (1982 Jacinto Molina).

2El tercer volumen dedicado a Naschy es una nueva edición del libro MEMORIAS DEL HOMBRE LOBO que ya editara Alberto Santos en 1997 y que ahora reedita la fenomenal editorial T&B en una edición renovada con un prólogo de Luís Alberto de Cuenca  y epílogo de Quentin Tarantino, además de una portada diferente.

También anuncian la edición en dvd de películas protagonizadas por el Sr. Naschy (ojalá conozcamos dignas ediciones de   joyas lárgamente esperadas como El Caminante o El Huerto del Francés).

De todo ello haremos la detallada reseña que sin duda merecen.

El día que a Víctor Israël se le pusieron ojos de pez hervido

14 octubre 2009 Deja un comentario

israel reducidaVaya  faena inaugurar este blog  abriendo con una defunción especialmente dolorosa al  tratarse de un actor que, si bien no hizo papeles protagonistas en las películas en las que participó, sí que era una presencia inolvidable y una figura querida por todos  los seguidores del cine de género español y europeo.

Pero bueno, sacaremos vida de la muerte y fuerza de su prolífico trabajo, compuesto por  un extenso catálogo de pequeños personajes en films que van desde grandes superproducciones a subproductos que en los mejores casos pasaron de tapadillo o fueron directo a video.

Josep María Soler Vilanova nació en 1929 en Mataró, y tras descubrir que lo suyo era la interpretación se dedicó de lleno al teatro formándose en el Instituto  de Teatro de Barcelona, organizando después junto a Julio Coll y Fernando Espona una escuela de actores desde la que impartirán el método Stanislawski durante unos cuatro años, entrando en el mundo del cine sin demasiada convicción en 1961 con Tierra de todos (Antonio Isasi-Isasmendi) película que a continuación fue seguida ya con un Spaguetti –Western, el primero de los muchos que rodaría: Tierra Brutal dirigida por Michael Carreras con Richard Basehart y… ¡Paquita Rico! (¡Esos descabellados elencos de las coproducciones!).

Poco después interviene en El Fabuloso Mundo del Circo (Circus World, 1964) y su director Henry Hathaway le convence de que con ese físico debe  dedicarse al cine, consejo que sigue fielmente ya que dejará el teatro casi por completo interviniendo a partir de entonces en una interminable lista de películas (más de 200) que iban desde Spaghetti-Western como Dinamita Jim (Ita. /Esp. 1966 Alfonso Balcázar), Sugar Colt (Ita. / Esp. 1966 Franco Giraldi) o El Bueno, el feo y el malo (Ita./Esp./Alem. 1966 Sergio Leone) .Comedias como Operación Mata Hari (Esp. 1968  Mariano Ozores) donde interpreta a un militar alemán bizco, Pobrecito Draculín (Esp. 1977 Juan Fortuny) junto al inclasificable Joe Rígoli, de infausto recuerdo y Josele Román o El Jovencito Drácula (Esp. 1977 Carlos Bempar y Jordi Gigó) con un título que intenta explotar, vanamente, la estela de El Jovencito Frankenstein (Young Frankenstein, 1974 Mel Brooks) y donde Víctor  realiza un papel bastante más extenso junto a Susana Estrada  y la neumática Verónica Miriel.

Hablando de musas del destape, también intervino en algún título adscrito al género como Me siento extraña (Esp.1977 Enrique Martí Maqueda) esa soporífera película  donde Bárbara Rey y Rocío Dúrcal tienen juntas escenitas subidas de tono; Viciosas al desnudo (Esp. 1980 Manuel  Esteva) que también cuenta con un Jack Taylor en horas bajas y Neumonía erótica y pasota (Esp. 1981 Jaime Bayarri) de la que a la vista de semejante título prefiero no añadir nada más. Bueno sí: ¡Cuanto ha cambiado la sociedad española y aquello de lo políticamente correcto!

Víctor también ha visto su nombre unido a joyas del trash como Mónica Stop (Esp. 1967) de Luís María Delgado, un elemento del que procuraremos hablar con calma; El Ángel (Esp. 1969 Vicente Escrivá) con un Raphael (sí, él)  de sacerdote cantarín y Rocky Carambola (Esp. 1981 Javier Aguirre) junto a  Torrebruno, Saza y la  maravillosa María Kosty.

israel 1Pero es en el cine de terror, el favorito del actor, donde nos ha dejado las actuaciones más memorables, como, entre otras: La Residencia (Esp. 1969 Narciso Ibáñez Serrador); Pánico en el Transiberiano (Esp. / Ing. 1972 Eugenio Martín) junto a Christopher Lee, Peter Cushing, Telly Savalas y Silvia Tortosa; La Maldición de la Bestia (Esp. 1975 Miguel Iglesias Bonns) como un guía que deja colgado al mismísimo Paul Naschy en medio del “Tibet”, concretamente en el “Paso de los Demonios de la Luna Roja” ; Apocalipsis Caníbal (Esp. /Ita. 1980 Bruno Mattei) donde hace una inesperada y fenomenal aparición como sacerdote zombi; El Ser (Esp. 1982) y  Más allá de la muerte (Esp. 1984) ambas de Sebastián D’Arbó con Narciso Ibañez Menta; Serpiente de Mar (Esp. 1984 Amando de Ossorio) y Anticristo 2 / Magic London (Esp. 1989) de Germán Monzó, otro de estos directores de los que sin duda leerán mucho más por aquí.

En el medio televisivo y concretamente en Catalunya,  Víctor se hizo muy popular al colaborar en la serie  Doctor Caparrós junto a Joan Capri a finales de los setenta,  y ya en los ochenta también trabajó para Alfonso Arús en La Casa por la ventana.

Lo dicho, una extensa carrera la de este humilde y profesional actor que trabajó en películas dirigidas por Henry Hathaway, David Lean, Sergio Leone, Fernando Fernán-Gómez o Berlanga, compartiendo metraje con actores de la talla de Kirk Douglas, Rita Hayworth, James Mason, Jean Seberg,  John Wayne, Yul Brinner, Claudia Cardinale, Orson Welles, Clint Eastwood, Omar Sharif, Mickey Rooney, Paul Naschy, Marty Feldman, Lee Van Cleef o Soledad Miranda, tomándose seriamente cualquier papel por minúsculo que este fuera y trabajando para el cine desde 1961 hasta 2006, año en el que vuelve ante las cámaras de la mano de Milos Forman con un, por supuesto pequeño papel de monje inquisidor en Los Fantasmas de Goya. Ese mismo año recoge un premio Brigadoon Nosferatu en el Festival de Sitges como homenaje a toda su carrera. Premio que este año ha recibido Jack Taylor,  otro esforzado actor y compañero de Víctor Israël en alguna cinta, galardones y homenajes que confirman el fuerte reconocimiento del festival , particularmente de Ángel Sala, por este género y estos actores largamente ignorados por los medios oficiales y siempre apoyados con cariño por todos los fans del Fantaterror.

programa405Yo por mi parte le tengo un cariño especial a este actor desde que vi Pánico en el Transiberiano cuando tenía unos once años en un pequeño festival de instituto. Su pequeño pero inolvidable papel de vigilante del departamento de equipajes cuya curiosidad le lleva a terminar con ojos de pescado hervido (ver la imagen de aquí abajo) me llegó muy dentro, todo lo dentro que nos llegaban entonces las películas que veíamos y disfrutábamos. Si ahora nos dijeran que eso pasa porque el monstruo antopomórfico sorbe los conocimientos de sus víctimas por los ojos dejándoles además de los ojos blancos,  el cerebro liso (cosa que comprobamos cuando realizan la autopsia al pobre Víctor) igual nuestra nula credibilidad nos haría sonreir y desenterrar de nuevo el alcoholizado cadáver de Ed Wood, pero entonces aquella idea me impactó, quedando en mi memoria para siempre unas imágenes que ahora -vía dvd-  puedo rememorar cuando deseé.

Mucho más tarde lo veía por mi barrio al mediodía tomándose algo en un bar, a veces incluso en la mesa del lado, pero me daba un respeto tremendo saludarle y siempre me arrepentí de no hacerlo, aunque la vida da muchos giros y finalmente tuve la suerte de hacerlo en septiembre del año pasado durante un pase de Pánico en el Transiberiano que organizó el fanzine El Buque Maldito. Allí conocí a una persona muy  simpática y entrañable que amablemente me firmó unas fotos comentándome alguna anécdota nutritiva y canalla, sobre todo una sobre la foto que abre este artículo. Víctor me supo decir el año y el director de la película, pero a su prodigiosa memoria se  le resistió el título. Se trataba de Kill de Romain Gary (Alem./Esp./Ita./Fran. 1971) como más tarde averigüe. Me comentó que las chicas que se pueden ver tras él en la fotografía eran en verdad prostitutas cuyo único objetivo era lucir desnudas en la escena a rodar, así que los responsables de casting pensaron que no habría problemas a la hora de pedirles que se desprendieran de la ropa. Pero a la hora de la verdad se mostraron más pudorosas de lo que cabía esperar, así que el Gary tuvo que tomar cartas en el asunto recriminándoles a gritos que ante sus clientes no tenían tantos remilgos, haciendo así que las chicas se desnudaran y rodando así la escena.  Más tarde, durante el coloquio que se celebró tras el pase de la película, nos siguió deleitando junto a Eugenio Martín, director de la cinta y la excelente Lone Fleming, eso sí, sin dejar de darle vueltas sobre a qué película pertenecía la foto que le había firmado a una persona del público.

Tanto había sido su interés, que más tarde envié un mail al responsable de El Buque Maldito pidiéndole que le notificara a Víctor Israël el título de la película a la que pertenecía la dichosa fotografía.

Así que cuando me enteré de su fallecimiento sentí una extraña sensación,  y como este blog iba a comenzar su andadura me pareció una bonita forma de hacerlo homenajeando a este pequeño gran actor.

Eso sí, estoy seguro que la próxima vez que nos veamos no me dará corte saludarle.

Cushing, Lee, Israël y Peña

Peter Cushing, Christopher Lee, Víctor Israël y Julio Peña.