Archivo

Archive for 10 abril 2026

VAMOS DE ESTRENO * Viernes 10 de abril de 2026 *



INCONTROLABLE (I Swear, Kirk Jones, 2025)
UK. Duración: 120 min. Guion: Kirk Jones Música: Stephen Rennicks Fotografía: James Blann Compañías: One Story High, Tempo Productions Limited. Distribuidora: Bankside Films Género: Drama
Reparto: Robert Aramayo, Peter Mullan, Maxine Peake y Shirley Henderson
Sinopsis: La historia real de John Davidson. Diagnosticado con Tourette a los 15 años, señalado como loco por sus compañeros, luchó con una condición que pocos habían presenciado. Ya adulto, hizo campaña en favor del síndrome de Tourette.
Incontrolable se presenta como un biopic amable y bienintencionado que pone el foco en una realidad poco explorada en el cine comercial: el Síndrome de Tourette. Esta afección neurológica se define por la presencia de tics motores y vocales crónicos que, en el caso de nuestro protagonista, se manifiestan como violentos espasmos y una verborrea impulsiva que le obliga a decir lo que piensa —e incluso lo que no piensa— en los momentos más inoportunos.
La película arranca con fuerza mostrando la aparición de los primeros síntomas en la adolescencia, capturando con crudeza cómo el joven se convierte en el blanco perfecto de las burlas de sus compañeros. Sin embargo, el guion acierta al señalar que el dolor no solo viene de fuera: la incomprensión general cala hondo en su hogar, retratando a unos padres desbordados que, lejos de ser villanos, simplemente no saben cómo enfrentarse a una condición que les supera.
El giro emocional llega a través de una figura secundaria pero vital: la madre de un amigo. Acostumbrada a lidiar con enfermedades mentales, su paciencia y comprensión se convierten en el ancla que el protagonista necesita para empezar a convivir con su patología. Es en este tramo donde la cinta brilla, utilizando la «vistosidad» de los síntomas para introducir toques de comedia muy logrados que oxigenan la trama y la alejan del «drama de pañuelo» o el exceso de victimismo.
El peso de Incontrolable recae casi por completo en la actuación de Robert Aramayo (quien interpreta la etapa adulta) y Scott Ellis Watson (en su etapa adolescente). Ambos logran una sincronía admirable para dar continuidad a un personaje marcado por el desgaste físico y emocional.No obstante, la película no escapa de las convenciones del género. Estamos ante un biopic al uso, que se siente algo rutinario conforme avanza hacia una parte final previsible y complaciente. A pesar de su estructura académica, el valor de Incontrolable reside en la novedad de su tema y en su capacidad para humanizar una condición a menudo ridiculizada, entregando un relato digno que, si bien no revoluciona el lenguaje cinematográfico, cumple con creces su función divulgativa y empática.


LA BUENA HIJA (Júlia de Paz, 2025)

España/USA/Bélgica. Duración: 101 min. Guion: Júlia de Paz, Nuria Dunjó Fotografía: Sandra Roca Compañías: Avalon, Astra Motion Pictures, Krater Films, RTVE, Movistar Plus+, 3Cat Género: Drama

Reparto: Kiara Arancibia. Janet Novás. Julián Villagrán. Petra Martínez. Anna Cerveró

Sinopsis: Tras la separación de sus padres, Carmela (Kiara Arancibia) y su madre (Janet Novás) se mudan a casa de su abuela (Petra Martínez). Mientras trata de adaptarse a su nueva situación, Carmela anhela pasar más tiempo en casa de su padre (Julián Villagrán), un artista plástico a quien admira e idolatra. La sombra de este llevará a las tres generaciones de mujeres de la familia a decidir el futuro que merecen. Adaptación al formato largometraje del corto homónimo de la propia Júlia de Paz.

La buena hija parece encajar perfectamente en ese modelo de realismo austero que, aunque académicamente respetado y favorecido por las comisiones de subvenciones por su «pureza» y relevancia social, a veces sacrifica la coherencia dramática en favor de la tesis.

Al prescindir de banda sonora y artificios, la película se lo juega todo a la verosimilitud. Si el cambio de comportamiento de la protagonista no está cimentado en acciones previas, el naturalismo se rompe y se percibe la «mano del guionista» forzando el final para lanzar un mensaje, perdiendo precisamente esa honestidad que buscaba. Ese giro, por una parte esperado, es especialmente sangrante cuando la película ha dedicado tanto tiempo a construir la química con el padre. Y es doblemente doloroso por el cuidado y el detallismo que la directora ha puesto en todo momento.  

En Custodia compartida (Xavier Legrand), la tensión es un crecimiento orgánico. El espectador (y el hijo) detectan la violencia latente en los silencios, las miradas y el control obsesivo del padre desde el minuto uno. En La buena hija, pasar de «padre modelo» a «agresor casi homicida» sin una gradación de microviolencias previas convierte el giro en un golpe de efecto artificial. Con la protagonista siendo una adolescente madura, el guion falla al no dotarla de memoria emocional. Es inverosímil que ella no reconozca los disparadores de ira de su padre si estos son tan extremos. Legrand utiliza el miedo del niño como termómetro; aquí, la confusión de Carmela parece forzada por la dirección para dilatar el clímax.

El fallo técnico se extiende a la representación del sistema. En un drama naturalista, si introduces especialistas y tutores, su incapacidad para ver lo que el espectador ve debe estar justificada (por burocracia, frialdad o manipulación). Es imposible que no se dan cuenta de que la menor necesita ayuda sicológica urgente. 

En última instancia, La buena hija fracasa donde Custodia compartida triunfa: en la cimentación del terror doméstico. Mientras Xavier Legrand construye una tensión ascendente y orgánica, donde cada gesto del padre es una nota en una sinfonía de violencia latente, la película de la directora española opta por un volantazo de guion que traiciona su propia estética naturalista. Al convertir a un «padre modelo» en un agresor homicida sin una progresión psicológica previa, la cinta sacrifica la verosimilitud en el altar del mensaje social.

 


ATRAPANDO A UN MONSTRUO (Dust Bunny, Bryan Fuller, 2025)

USA. Duración: 106 min. Guion: Bryan Fuller Música: Isabella Summers Fotografía: Nicole Hirsch Whitaker Compañías: Entertainment One, Thunder Road Pictures, Hero Squared, Dust Bunny Productions, Living Dead Guy Productions Género: Terror
Reparto: Mads Mikkelsen · Sophie Sloan · Sigourney Weaver · David Dastmalchian.
Sinopsis: Aurora, una niña de 10 años, está convencida de que el monstruo que vive bajo su cama se ha comido a su familia. Cuando descubre que su vecino (Mads Mikkelsen) es un asesino a sueldo, decide contratarlo para cazar a la criatura. Para protegerla, el sicario tendrá que abrirse paso entre una oleada de matones liderados por Sigourney Weaver y asumir que, a veces, los monstruos existen de verdad.
Atrapando a un monstruo marca el debut cinematográfico de Bryan Fuller con una propuesta que es, simultáneamente, un abrazo cálido y un zarpazo en la oscuridad. La película se envuelve en una fantasía de colores pastel y una estética modernista tan meticulosa que evoca inevitablemente el universo cromático de Wes Anderson por su simetría y saturación, aunque aquí la paleta sirve para enmascarar una realidad mucho más oscura y retorcida.
El filme habita un limbo tonal desconcertante; si bien su argumento parece surgido de la mente de un niño —una pequeña de ocho años que contrata a su vecino para matar al monstruo bajo su cama—, la ejecución transita por tonos sombríos y una violencia seca que la calificaron como R (para adultos), lo que genera esa duda razonable sobre a qué tipo de público va dirigida: ¿es un cuento de hadas para adultos o un horror de iniciación que podría asustar a los más pequeños? Todo esto se adereza con una adrenalina constante derivada de su faceta como thriller de acción y elementos surrealistas que transforman un edificio de Nueva York en un laberinto onírico.

Mads Mikkelsen como el vecino sicario, despliega una mezcla de letalidad y vulnerabilidad emocional. Su química con la niña evita el sentimentalismo, aportando una sobriedad que ancla la fantasía en algo peligrosamente real. Por su parte, Sophie Sloan es el corazón de la cinta, construyendo una interpretación que logra que el espectador crea en el monstruo tanto como ella.

 


Categorías: VAMOS DE ESTRENO