Inicio > CINE CLUB, CINE FANTÁSTICO Y DE TERROR ESPAÑOL > Mondo d’Arbó 2: El ser

Mondo d’Arbó 2: El ser

EL SER (1982)

Sinopsis: La familia compuesta por el matrimonio de Eva (Mercedes Sampietro) y Carlos (José Gras) y sus dos hijos Miriam (Giordina Reinón) y Alex (Daniel Arbones) de ocho y nueve años, viven en un pueblecito de las altas montañas de centroeuropa. Un día el marido muere víctima de un accidente laboral y su viuda queda sola con sus hijos en un medio ambiente social que se vuelve hostil para la familia.

Los peligros les acechan a todos por doquier y una serie de misteriosas muertes se producen en el pueblo, muertes que parecen indicar que ha sido Eva, la joven viuda, la causante de todas ellas. Entretanto un abogado amigo de la familia, Jaime (Ramiro Oliveros), decide ayudarlos y este se da cuenta que algo sobrenatural ocurre en la casa y en torno a Eva, por ello recurre a la colaboración de un parapsicólogo, el Dr. Oliver (Narciso Ibáñez Menta). Las extrañas muertes siguen sucediéndose y la policía sospecha que el marido podría seguir vivo, pero el parapsicólogo se encarga de demostrar que lo único que existe es la fuerza energética del marido muerto que desde el “más allá” acude en ayuda de su familia materializándose en un SER de Otra Dimensión.

De nuevo con producción de Jaime Jesús Balcázar y Sebastià D’Arbó e inspirándose, también, aunque de manera más lejana, en sucesos reales paranormales, Sebastià D’Arbó escribe el libreto en compañía de un experimentado guionista, Luis Murillo, colaborador de Narciso Ibáñez Serrador y Javier Aguirre y con el que D’Arbó volvería a contar en dos de sus futuros trabajos cinematográficos. El Ser, cuyos interiores se rodaron en los estudios Profilmes, sitúa su acción en escenarios internacionales (a pesar de haberse rodado nuevamente en Barcelona y sus inmediaciones) con personajes de nombres y apellidos anglosajones. Doblada al castellano, catalán e inglés, se pretendía que la cinta tuviera un recorrido en el extranjero[1]. El tener su acción principalmente desarrollada en interiores motivó que la segunda película de Sebastià D’Arbó no se beneficiará de las localizaciones como sí ocurría en Viaje al más allá y como se volvería a conseguir en el siguiente trabajo del cineasta, Más allá de la muerte.

La película, a pesar de que en su día se declaró que “se mantiene siempre dentro de los límites de un rigor científico”[2], puede enmarcarse sin complejos dentro del cine fantástico, con sus artificios y truculencias. En esta segunda incursión en el cine, D’Arbó intenta corregir errores pasados, así, no satura la cinta de explicaciones paracientíficas y se esfuerza en conseguir un acabado más cinematográfico, algo que hay que agradecer a su colaboración con Luis Murillo. Según él mismo declara en una entrevista concedida a La abadía de Berzano[3], fue su coguionista quien instó para que el relato se sumergiese en las aguas del thriller y ese es el tono que preside toda la primera parte. También, y en consecuencia, es más elaborada la dramatización del supuesto real, aunque se incurre en planteamientos muy naif que erosionan la credibilidad del relato, como el cordial recibimiento que la protagonista ofrece a Albert (Rafael Anglada), un anciano que se cuela en su hogar cuando ella no está, juega con sus hijos, se bebe el pipermín del difunto y parece no recordar nada de sí mismo cuando vuelve a visitar la casa (que se sepa después que el cuerpo del anciano ha sido uno de los recursos que ha usado el difunto para ponerse en contacto con los suyos, tampoco hace mucho más verosímil esa bienvenida). Y se puede destacar, por último, la voluntad de acercar un género como el de las casas encantadas a un modelo de explicación que se busca racional huyendo así de causas sobrenaturales.

El problema, esta vez, es que el filme se fractura en dos mitades poco implicadas entre sí. La aparición de Ibáñez Menta como experto que va a enfrentarse a la fuerza que provoca los extraños fenómenos marca un antes y un después. Es en la segunda parte donde se introduce, propiamente, la temática parapsicológica y, por momentos, se aproxima a los relatos de fantasmas (aunque aquí se aclara bien que la denominación “casa encantada” se debe al desconocimiento de la naturaleza de los fenómenos paranormales). A partir de ahí, el filme navega entre dos aguas sin saber definir bien el tratamiento de la trama, ya no es una cinta policíaca, pero tampoco logra el tono del terror. Véase si no la deficiente materialización del jump scare, no se consigue el susto por la poca pericia de la puesta en escena, en parte, y sobre todo por el uso que se da a la banda sonora (bastante anodina, hay que decirlo): la música no nos prepara, no crea clima, sino que directamente se superpone al efecto (incluso si es de sonido) así que, en lugar de subrayar, oculta. Tampoco los efectos visuales ayudan demasiado, Tomás Muñoz (que dirigiría años más tarde Garum, fantástica contradicción y que aquí es director artístico)[4] es voluntarioso en su trabajo, pero los resultados no acompañan al elevado coste del que habla el propio Muñoz: “una película de ciencia ficción con efectos especiales, incrementa su coste en un veinte por ciento[5]. Ni siquiera la hace solvente (vista hoy, al menos) el celebrado detalle gore de la explosión de la cabeza de Ramiro Oliveros[6], a la manera de su contemporánea Scanners (David Cronenberg, 1981). La cinta, pues, queda instalada en tierra de nadie y acaba decepcionando al fan del género y, quizás, también a los aficionados al ocultismo.

Hay que reconocerle el mérito, eso sí, de haber planteado un guion suficientemente interesante como para atraer a Mercedes Sampietro a un género como el fantástico, que a principios de los ochenta estaba en declive en España. A la actriz, galardonada en 2017 con el Premi Gaudi D’Honor, el director la vio “enGary Cooper que estás en los cielos’, la película de Pilar Miró, y me gustó. El guion lo hicimos pensando en una actriz de sus características. Ella accedió y ha cumplido con creces[7]. Mercedes Sampietro, que además estaba por entonces en racha[8], es una interprete capaz de elevar por encima de la media a cualquier filme en el que intervenga. Pero también fue afortunado el resto del reparto. Algunos de los actores que trabajaron con el director en su ópera prima repiten en El Ser, entre ellos Ramiro Oliveros y Narciso Ibáñez Menta, que en esta ocasión interpretará, como hemos indicado, al parapsicólogo que representa al sosia del director dentro de la ficción[9].

Estrenada en Barcelona el miércoles 15 de septiembre doblada al catalán y al castellano en los cines Fontana y Nuevo, respectivamente, la misma noche del estreno tuvo lugar una rueda de prensa en la que, además del director, estuvo la protagonista, Mercedes Sampietro, y el responsable de los efectos especiales, Tomás Muñoz, entre otros miembros del equipo. D’Arbó anunció su intención de rodar una trilogía “(…) no solo porque los productores me ofrecen hacer películas parapsicológicas, sino porque considero interesante el filme de terror psicológico, muy poco tratado en nuestra cinematografía”[10].

Con sus defectos y sus virtudes, El Ser ha sabido ganarse su lugar dentro de la historia del fantástico español, e incluso fue bien recibida por parte de la crítica en su estreno. Como podemos leer en la escrita por Ángeles Masó para La Vanguardia, para quien El ser resulta verdaderamente eficaz. Digna como para esperar que se cree un puesto en el cine para científico” (sic), a pesar de apuntar “diálogos, a veces, demasiado encorsetados y situaciones forzadas”, loa los efectos especiales calificándolos como “de lo más persuasivo que se ha hecho en el cine de casa[11].

NOTAS

[1] La película se pasó por la televisión por cable americana en febrero de 1986 con el título de Psychophobia y se editó en Alemania como Psychophobia: Der Killer aus der 4. Dimension, acreditando como director a Seymour Darbowitz y como protagonistas a Mary Saint Peter y Ramsey Oliver. También, en una de las ediciones en video que se editó en España, concretamente la de Vadimon Video, recibió el nombre de Ectoplasma (El ser).

[2] “El mundo del espectáculo” en ABC. Martes 30/03/82 pág. 70. Nota en la que se cambia el nombre del realizador, que pasa a ser Daniel D’Arbó.

[3] RODRÍGUEZ LAZO, J. P. & SALVADOR ESTÉBENEZ, J.L. “Entrevista a Sebastián D’Arbó” en La abadía de Berzano, 7 de marzo de 2011. https://cerebrin.wordpress.com/2011/03/07/entrevista-a-sebastian-darbo/

[4] Para más información sobre esta cinta se recomienda Cine Fantástico y de Terror Español. Mutaciones y reformulaciones (1984-2015). T&B Editores, 2016.

[5] MASO, Sara. “’El Ser’, terror psicológico”. La Vanguardia. Jueves, 16/09/82 pág. 51

[6] Realmente su busto, realizado en cera por el Museo de Cera de Madrid.

[7] MASO, Sara. Op. cit

[8] Ese mismo año estrenaría otras dos cintas, Hablamos esta noche, de nuevo con Pilar Miró, y Estoy en crisis de Fernando Colomo, además del telefilme Juanita la larga con Eugenio Martín,

[9] Los actores principales Mercedes Sampietro, Ramiro Oliveros e Ibáñez Menta se doblaron a sí mismos para la versión en castellano, mientras que D’Arbó, que hace su habitual presentación al inicio de la cinta, en esta ocasión fue doblado por Salvador Vives, voz habitual de Jeff Goldblum o Jeremy Irons.

[10] MASO, Sara. Op. cit

[11] MASO, Ángeles. Pantalla Abierta “El ser”. La Vanguardia. Martes 21/09/82 pág. 54

  1. No hay comentarios aún.
  1. No trackbacks yet.

Deja un comentario