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Mondo d’Arbó 4: Acosada

Sebastià D’Arbó también abordó otros géneros cinematográficos además del fantástico, aunque hay que añadir que con menor fortuna. Concretamente realizó una cinta de intriga, Acosada, todavía cercana al fantástico, pero ya sin elemento sobrenatural, y Cena de asesinos, un thriller con elementos pulp que nos retrotraerá a cerebros del mal como Fu Manchú con sus sardónicos planes. En ambos casos, como podremos ver, se tratará de obras menores y fallidas por diferentes motivos.

ACOSADA (EL HOMBRE QUE REGRESÓ DE LA MUERTE)

Sinopsis: Marta (Victoria Vera), vive con su esposo Jorge (Carlos Martos), gerente de una importante joyería, que la maltrata y le es infiel. Como Jorge se niega a concederle el divorcio, Marta urdirá un plan para matarle y que parezca un suicidio, para ello le da cita en un motel haciéndose pasar por su amante. Hace desaparecer toda identificación posible del cadáver, desguaza su automóvil, e inicia una nueva y lujosa vida gracias al muestrario de joyas del difunto. Tras denunciar la desaparición de Jorge, la policía confirmará la hipótesis del suicidio. Pero poco después la viuda comenzará a ser acosada, aparecerán objetos que pertenecieron a su esposo en lugares insospechados, recibirá llamadas en las que únicamente se escucha la música preferida de él, e incluso serán atacadas personas de su confianza y ella misma. Lo que parecía ser un crimen perfecto se convierte en una pesadilla que lleva a la esposa a los límites de la locura ante la aparente evidencia de que su marido ha regresado de la muerte. Para intentar averiguar qué es lo que está sucediendo, recurrirá al novio de su amiga Merche (Mercedes Albert), Héctor (Martín Garrido), que es investigador privado y le ayudará a resolver el misterio.

Tres años después de El ser y un año antes de finalizar la trilogía parapsicológica con Más allá de la muerte, Sebastià D’Arbó rodó Acosada «El hombre que regresó de la muerte», de nuevo con producción de Jaime Jesús Balcázar y con la colaboración de Luis Murillo en el guion. Esta vez, la acción se sitúa en una Barcelona de la que se muestran todas sus atracciones turísticas, como si la intención última fuera promocionar la ciudad, y aun a costa de mermar la verosimilitud de las situaciones.

Acosada cuenta con Victoria Vera como protagonista absoluta. La actriz, que en general tuvo mejor suerte en teatro y televisión que en el cine, se muestra tan arrebatadoramente bella como inexpresiva en el filme, no enseñando epidermis a lo largo de la cinta, algo que extraña teniendo en cuenta lo habituales que son los desnudos femeninos en las películas de D’Arbó, y que serán especialmente abundantes en Cena de asesinos. Destaca también Martín Garrido en el papel de detective, un actor, director y guionista, que no contó con demasiada suerte.

Entre los interpretes secundarios cabe destacar la presencia de rostros familiares en la filmografía de Sebastià D’Arbó como Víctor Israel o Antonio Molina Rojo, aquí como comisario de policía, papel que repetirá al año siguiente en Más allá de la muerte, aunque en esa ocasión como teniente. Carlos Martos también vuelve a trabajar con D’Arbó tras hacerlo en Viaje al más allá, así como Jordi Serrat, que ya había participado en El ser. También intervienen el Fakir Kirman y Salvador Sainz haciendo una de sus minúsculas apariciones (acreditado como meritorio, que no como actor). Al no tener un objetivo divulgador la cinta no cuenta con la presentación del director, pero D’Arbó si se reserva para sí un pequeño cameo en una de las escenas del filme.

Esta cinta de suspense, rodada por encargo, suponía para el propio director un mero impasse en su carrera, quizás esta condición y esta actitud expliquen, en parte, la desgana con la que se aborda la trama. Si bien la intriga que se nos propone es atractiva, esa venganza de ultratumba que hubiera podido convertirse en el eje de una película original, lo cierto es que los infinitos agujeros de su guion y el torpe desarrollo de este acaban haciendo de Acosada una acumulación de despropósitos que culminan en un final de traca absolutamente inverosímil. Su inverosimilitud nada tiene que ver con su imposibilidad, lo de menos es que el trasplante de cerebro esté (y más entonces) fuera de las posibilidades de la ciencia, son infinitos los ejemplos de cintas que trabajan con imposibles de esta condición y no resultan inverosímiles, al fin y al cabo, estamos ante una ficción y la verosimilitud viene dada por la coherencia interna del texto cinematográfico. Es ahí, en el marco de la coherencia interna, donde hace aguas la película, no acaba de definir su género, se mueve todo el tiempo en el terreno del thriller psicológico y su resolución exigiría haber sembrado suficientes premisas para concluir dentro del seno de la ciencia ficción, algo que en absoluto se ha facilitado con el desarrollo del argumento, es así como Acosada resulta menos creíble que la más tosca cinta de ciencia ficción de los cincuenta con sus criaturas de cartón y sus mad doctors de feria. Miremos con más detenimiento las incongruencias del guion.

Señalaba Chéjov que, si muestras en el primer acto un rifle colgado en la pared, te has de asegurar de que sea utilizado en los siguientes actos. El arma de Chéjov es un principio dramático que postula que cada elemento en la narración debe ser necesario e irremplazable, o de lo contrario debe ser eliminado. Pues bien, parece que ni Luis Murillo ni el propio D’Arbó lo tuvieron en cuenta: en su guion se dan situaciones que no conducen a nada y hay personajes que son abandonados a su suerte y de los que nunca más se vuelve a saber. Sobran los ejemplos que lo muestran, ahí están esas joyas que desaparecen sin que nada se resienta en la vida de la protagonista (¿no era de ahí de donde procedían sus recursos?). Más allá nos encontramos con esa especie de gigoló con el que la protagonista se solaza una noche, bien, pues el joven es asesinado por una presencia desconocida, ¿qué aporta su muerte en esas condiciones? Al parecer nada, pues ni se hace mención de su deceso ni su trágico final redunda en la trama. Y no es el único caso, avanzada la cinta, Marta y su amiga Merche son atacadas por un extraño embufandado mientras patinan sobre hielo, la protagonista es herida en un brazo, pero su amiga recibe una seria puñalada en su espalda, tampoco sabremos de la gravedad de su herida ni se la volverá a mencionar en lo que queda de película. Esta escena, la del doble apuñalamiento, da pie, además, a uno de los fallos técnicos más hirientes, un muy doloroso fallo de raccord: en primer plano se nos muestra como Marta recibe un corte en el brazo izquierdo, en el plano contiguo la joven viuda se duele del derecho y ese es el que luce vendado en la siguiente escena. Podríamos seguir con lagunas menores (¿por qué se cita con el comisario en el parque de atracciones? ¿y con el detective en Las Golondrinas del puerto? ¿cómo es posible que reaparezca el cadáver si ha sido diseccionado?), pero con lo dicho es suficiente para llegar a la conclusión de que el guion parece escrito a trompicones, como si no precediera al rodaje, sino que se hubiera ido confeccionando conforme avanzaba la filmación.

La película se estrenó en Barcelona el 15 de mayo de 1985 en la sala 2 de los cines Publi, en sesión continua de las 11,25 de la mañana hasta la última sesión de las 10,30 horas y donde se exhibió hasta el domingo 2 de junio, mientras que en la sala 1 se ofrecía Brazil de Terry Gilliam. Nuria Vidal se encargó de la crítica para La Vanguardia, según ella “uno de los puntos más positivos de Acosada es la música de Jordi Doncos que juega un doble papel: desde dentro de la historia, como elemento dramático integrado en el desarrollo de la persecución, el acoso al que se ve sometida Victoria Vera, y desde fuera, subrayando e indicando sentimientos y sensaciones a la manera de un narrador[1]”, pero es lo único que salva la comentarista de esta cinta de la que resalta la impericia del guion y la falta de ironía, humor, burla o guiños al espectador, elementos todos ellos presentes en el cine de Hitchcock con el que D’Arbó parece pretender emparentarse. La de Acosada es una trama sin secretos y totalmente plana, concluye la crítica. A las sabias palabras de Nuria Vidal cabe añadir que tampoco la realización es sobresaliente, pues, aunque el director afirmaba que su condición de técnico (aludiendo a su experiencia en televisión) hacía que incidiera en los movimientos de la cámara para convertirla en narrador, la verdad es que la mayor parte del metraje se desarrolla con planos medios en los que quienes se mueven son los personajes y en los que la narración es confiada a los diálogos.

Por sus defectos Acosada se adentra en la más absoluta y demencial serie B (cuando no Z, privilegio este reservado para Cena de asesinos).

NOTAS

[1] VIDAL, N. “Pantalla abierta: Acosada”. La Vanguardia. Martes, 21 de mayo de 1985, pg.37

VAMOS DE ESTRENO * Viernes 16 de enero de 2026 *

TURNO DE GUARDIA (Heldinaka, Petra Biondina Volpe, 2025) 

Suiza/Alemania. Duración: 92 min. Guion: Petra Biondina Volpe Música: Emilie Levienaise-Farrouch Fotografía: Judith Kaufmann Compañías: Zodiac Pictures, MMC Zodiac, Schweizer Radio und Fernsehen, SRG SSR Idée Suisse Género: Drama.
Reparto: Leonie Benesch · Sonja Riesen · Urs Bihlerr · Margherita Schoch · Jürg Plüss · Alireza Bayram · Jasmin Mattei · Ridvan Murati.
Sinopsis: Floria (Leonie Benesch) es una enfermera que trabaja con gran dedicación y profesionalidad en el ala quirúrgica de un hospital suizo. Nunca comete un error, siempre escucha a sus pacientes incluso en las situaciones más estresantes y siempre está disponible de inmediato en caso de emergencia. Pero en la dura, y muchas veces impredecible, realidad diaria del hospital las cosas pueden ser diferentes. Un día, Floria llega para trabajar en el turno de noche, la sala de urgencias está completamente llena y hay falta de personal. A pesar del ritmo frenético, Floria trabaja incansable para atender a todos los pacientes pero comete un desastroso error y el turno amenaza con desbaratarse por completo. Comienza una angustiosa carrera contrarreloj.

Turno de guardia es el último trabajo de la aclamada directora y guionista Petra Volpe (Dreamland, El orden divino) que tuvo su premiere mundial en la 75ª edición del Festival de cine de Berlín. Un film protagonizado por Leonie Benesch, actriz que ha demostrado que es capaz de hacer frente a toda profesión de riesgo que se le ofrezca, pues no en vano hace un par de años muchos la descubrimos en Sala de profesores encarnando a una maestra que se enfrenta a una delicada situación.

Ahora, en Turno de guardia, deberá hacer frente a la falta de personal generalizada en la sanidad pública que obliga, por supuesto, a que la película esté realizada con tono de thriller, en algunos momentos cercano al terror, que es el próximo escalafón al que llegará de  proseguir así la situación.

Leonie Benesch consigue con su personaje de enfermera de la planta de oncología que el espectador se contagie de una actividad incesante que se inicia ya desde el vestuario y que irá in crescendo hasta culminar en el autobús que la llevará a casa tras una jornada de infarto, pues no es más que otro día de trabajo en la planta del hospital. Entenderemos que la labor que ejerce el personaje que encarna Benesch debe de ser un trabajo vocacional,  cargado de dificultades e incomprensión por parte de algunos pacientes, incapaces de ponerse en la piel de la trabajadora.

Viviremos con Floria momentos de tremendo estrés, pero también de paz, microsegundos que confirman la sensibilidad especial que es necesaria para realizar esa delicada labor. Y todo ello sin caer en el escasamente creíble tono de series norteamericanas muy recordadas y habitadas por súper médicos que parecen estar en medio de una película de acción.

Leonie Benesch realiza con su personaje una extraordinaria interpretación con la que ha conseguido su segunda nominación a los premios EFA de la Academia de Cine Europeo como Mejor Actriz del año. Asimismo, Turno de guardia ha sido seleccionada en la shortlist de los Oscar como Mejor Película Internacional y es candidata a los Goya como Mejor Película Europea.

Categorías: VAMOS DE ESTRENO

‘Scream 7’ nuevo video y póster oficial

Paramount Pictures y Spyglass Media Group

Presentan

“SCREAM 7”

SINOPSIS

Cuando un nuevo asesino Ghostface aparece en el tranquilo pueblo donde Sidney Prescott (Neve Campbell) ha construido una nueva vida, sus peores miedos se hacen realidad cuando su hija (Isabel May) se convierte en el siguiente objetivo. Decidida a proteger a su familia, Sidney debe enfrentarse a los horrores de su pasado para poner fin a la masacre de una vez por todas.

PRODUCTORES:

William Sherak, James Vanderbilt, Paul Neinstein

BASADO EN LOS PERSONAJES CREADOS POR:

Kevin Williamson

ARGUMENTO:

James Vanderbilt y Guy Busick

GUION:

Kevin Williamson y Guy Busick

DIRECTOR:

Kevin Williamson

REPARTO:

Neve Campbell, Courteney Cox, Isabel May, Jasmin Savoy Brown, Mason Gooding, Anna Camp, Joel McHale, Mckenna Grace, Michelle Randolph, Jimmy Tatro, Asa Germann, Celeste O’Connor, Sam Rechner, Ethan Embry, Tim Simons y Mark Consuelos

Categorías: TRAILERS RECOMENDADOS

Mondo d’Arbó 3: Más allá de la muerte

MÁS ALLÁ DE LA MUERTE (1986)

Sinopsis: Möser (Tony Isbert) acude a la clínica del profesor Hammerman (Narciso Ibáñez Menta) atraído por sus experimentos sobre la vida después de la muerte, ya que él mismo ha tenido una experiencia sobrenatural con su esposa recién fallecida. En la clínica es testigo de como Hammerman retorna a la vida a una esquiadora a la que se había dado por muerta y cómo esta narra las experiencias que ha vivido en la ‘otra vida.’ Todo ello hará que Möser termine colaborando con el profesor. También conocerá a su joven hija, Florence (Berta Cabré) de la que se sentirá cada vez más atraído.

Möser averiguará que Hammerman había iniciado sus experiencias de vida-muerte-vida como científico obligado por los nazis en un campo de concentración durante la segunda guerra mundial. Ahora experimenta con animales, a los que vuelve a la vida haciéndoles retornar del más allá a voluntad. Sin embargo, nunca ha experimentado con seres humanos. Möser, que en realidad pertenece a una logia esotérica nazi, ha sido enviado tras la pista del profesor para acabar con él, pero la admiración hacia sus experimentos y el amor de Florence le disuadirán de cumplir su misión, lo que no impedirá que el profesor sea asesinado y él mismo se ofrezca como conejillo de indias para continuar las investigaciones del profesor de viajar más allá de la muerte…

Más allá de la muerte cierra la trilogía parapsicológica de Sebastià D’Arbó. Por tercera vez mezcla cine y fenómenos paranormales en esta cinta que, como las anteriores, también presenta el propio director. Rodada en los nevados paisajes de Girona y La Molina, su popular estación de ski, toda la cinta se contagiará con el ambiente gélido de la nieve y… De la muerte. Una presencia habitual también en los hospitales, escenarios interiores de la cinta, para los que se contó con la colaboración del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, más conocido popularmente como Can Ruti, inaugurado tan solo tres años antes.

El núcleo de la historia gira en torno a los experimentos del profesor Hammerman (Narciso Ibáñez Menta), un estudioso de la posibilidad de la vida tras la muerte. Hammerman pretende volver a la vida a un difunto para que narre sus experiencias al otro lado de la vida. Fácil es reconocer el origen literario de este motivo temático en The Facts in the Case of M. Valdemar, harto conocido cuento de terror de Edgar Allan Poe publicado en 1845 que relata la experiencia de un individuo que es mesmerizado justo en el momento de su muerte. Una historia que adaptada en forma de Historia para no dormir fue dirigida por Narciso Ibáñez Serrador y protagonizada por su padre, Narciso Ibáñez Menta, en 1982 y que también dio pié a un cortometraje Valdemar, el homómculus dormido (1977) que, dirigido por Tomás Muñoz[1], produjo el propio Sebastià D’Arbó. También ha habido algunas películas americanas que trataron posteriormente el tema, como Linea mortal (Flatliners, Joel Schumacher, 1990), que ha sido recientemente objeto de un remake, Enganchados a la muerte (Flatliners, Niels Arden Oplev, 2017), y que cuenta como varios estudiantes de medicina realizan experimentos provocándose la muerte clínica para averiguar qué sucede en los minutos posteriores a la muerte.

Lo que presenta D’Arbó como novedad es haber basado su cinta en la recopilación paracientífica de innumerables experiencias de personas que atravesaron realmente la muerte clínica y narraron después sus vivencias. Unas vivencias con muchos puntos en común (ver su propio cuerpo desde arriba, sentir una gran paz, ver un túnel que finaliza en una luz intensa…) que hacen pensar en la posibilidad de dar de ellas una explicación fundada y verificable. Esta es la idea subyacente a Más allá de la muerte, la hipótesis de trabajo, a cuyo servicio será puesta la trama. Como en su primera película, D’Arbó cuenta con la colaboración de Jesús Borrás y Antonio Colomer, que firman el guion bajo el seudónimo conjunto de Jean Colbor, y juntos dan a luz al argumento más ambicioso de los abordados hasta aquí. Hay, pues, una clara evolución desde la primera cinta a esta que cierra la terna, planteándose retos cada vez más difíciles en la búsqueda de una ficción que arrope el contenido parapsicológico a divulgar. Si la primera se apoyaba en una estructura episódica, más fácil, en cierta forma, de manejar, en Más allá de la muerte se anima con una intriga compleja en la que se da cita incluso, como villanos de la función, a la Sociedad Thule, un grupo ocultista, racista​ y völkisch (esto es, folklórico-populista) de Múnich creado por Rudolf von Sebottendorff, notable principalmente por ser la organización que patrocinó al Partido Obrero Alemán (DAP), más tarde transformado por Adolf Hitler en el Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP). Un argumento fantasioso en el que se mezclarán los experimentos con humanos realizados en los campos de concentración alemanes (teniendo a los de Joseph Mengele en Auschwitz como referente supuestamente directo) con la anécdota de los personajes del filme, interés romántico inclusive, para desembocar en una tesis cósmica que nos recuerda a Stanley Kubrick y su 2001: una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968) aunque, eso sí, naturalmente en clave muy doméstica y limitada por sus posibilidades.

La osadía del guion hace despertar nuestras simpatías, pero ello no es óbice para que descubramos sus flaquezas. Las altas pretensiones de la trama chocan con la impericia de su desarrollo, se abren líneas argumentales que no conducen a nada (¿Qué hace y qué busca la hija de Hammerman en el laboratorio del hospital de noche? ¿Quién es el que la sigue y del que solo vemos sus pies?); con su descuidado engranaje narrativo, se pasa de una escena a otra sin cuidar mínimamente el progreso del relato (patente sobre todo en la historia de amor: en una escena los presentan, en la siguiente juegan en un parque infantil y en la siguiente ya se acuestan); y con su total desentendimiento de la secuenciación lógica del desenlace, de hecho nada concluye, una vez se enuncia la tesis salimos fuera del relato y ya no regresamos más.

En el reparto de Más allá de la muerte de nuevo encontramos actores y actrices que ya han colaborado con anterioridad con el director. Además de Narciso Ibáñez Menta, presente en todas las cintas de la trilogía parapsicológica de D’Arbó, repite Berta Cabré interpretando a Florence, la hija del profesor e interés romántico de Möser, personaje que como ya hemos señalado está interpretado por Tony Isbert, un joven actor que, aunque inició su carrera como pareja de la mismísima Marisol, no tuvo nunca mucha suerte pese a ser nieto del carismático actor Pepe Isbert, e hijo a su vez de la también notable actriz María Isbert, algo que quizás resultó ser más impedimento que ventaja para su carrera. Tony acumulaba más de una veintena de filmes a sus espaldas cuando en 1978 fue detenido en el aeropuerto de Londres por portar kilo y medio de cocaína en el fondo de su maleta. Hizo de transportista y fue empleado como chivo expiatorio, para acabar ingresando en la prisión de Oxford. Afortunadamente, tras cumplir dos años y medio de condena, retomó su carrera sin problema en 1983.

Otros actores que colaboran en el filme y que ya habían trabajado con D’Arbó son Antonio Molina Rojo, ahora en la piel del Inspector Castillo, y Víctor Israel, como el conserje de la academia. Pero realizando pequeños papeles también descubrimos algunos nombres cuanto menos curiosos, como son los de Salvador Sainz, que interviene en dos ocasiones: como estudiante que felicita al profesor Hammerman y como hitleriano componente de la Sociedad Thule[2] y Carmen Serret (protagonista de Morbus de Ignasi P. Ferré). También está acreditado como prisionero judío el director Germán Monzó (Magic London, Kibris: la ley del equilibrio). Así mismo, en el apartado técnico se repiten varios nombres, destacando el mencionado Ignasi P. Ferré, ejerciendo aquí como ayudante de dirección.

La película se estrenó en tres salas de Barcelona el día 2 de junio de 1988: Pelayo, Continental y Waldorf, a cuya sesión de noche acudió el director junto a parte del reparto. Como curiosidad cabe añadir que, en el Pelayo, que tenía tres salas, se exhibió en la sala 3 mientras que en la 1 y 2 se proyectaban, respectivamente, La serpiente y el arco iris (The Serpent and the Rainbow,1988) de Wes Craven, y Al filo del hacha (1988) de José Ramón Larraz.

Coincidiendo con su estreno, Sebastià d’Arbó anunció que no rodaría ningún otro filme del género fantástico debido a “la absoluta ignorancia que las instituciones, tanto las catalanas como la Administración central, muestran hacia este tipo de cine[3].

La trilogía, que finaliza con Más allá de la muerte, representa una apuesta por una modernización en España del cine de género fantástico, huyendo de los monstruos clásicos y de los asesinos sacamantecas, y con la loable intención de rodar películas en línea con producciones de terror psicológico como las que se hacían en Estados Unidos. Es el caso de Scanners (David Cronenberg, 1981), El resplandor (The Shining, Stanley Kubrick, 1980), Poltergeist (Tobe Hooper, 1982) o La zona muerta (The Dead Zone, David Cronenberg, 1982), por citar unas pocas de aquella época. Una puesta del género al día que, combinada con su intención divulgadora (que es su objetivo y su peculiaridad fundamental), pone a estas cintas en la historia del fantástico.

NOTAS

[1] Colaborador, como hemos visto, de D’Arbó en su largometraje El ser.

[2] Como curiosidad cabe añadir que la escena en la que Salvador Sainz, como el estudiante, felicita y da la mano a Narciso Ibáñez Menta, fue cortada en la versión en catalán, al igual que otra escena en la que los protagonistas hablan reunidos en una mesa, haciendo que la duración entre ambas versiones varíe en cuatro minutos.

[3] “Sebastià D’Arbó anuncia que no rodará más filmes fantásticos”. La Vanguardia. Domingo 5 de junio de 1988, pág. 61

Mondo d’Arbó 2: El ser

EL SER (1982)

Sinopsis: La familia compuesta por el matrimonio de Eva (Mercedes Sampietro) y Carlos (José Gras) y sus dos hijos Miriam (Giordina Reinón) y Alex (Daniel Arbones) de ocho y nueve años, viven en un pueblecito de las altas montañas de centroeuropa. Un día el marido muere víctima de un accidente laboral y su viuda queda sola con sus hijos en un medio ambiente social que se vuelve hostil para la familia.

Los peligros les acechan a todos por doquier y una serie de misteriosas muertes se producen en el pueblo, muertes que parecen indicar que ha sido Eva, la joven viuda, la causante de todas ellas. Entretanto un abogado amigo de la familia, Jaime (Ramiro Oliveros), decide ayudarlos y este se da cuenta que algo sobrenatural ocurre en la casa y en torno a Eva, por ello recurre a la colaboración de un parapsicólogo, el Dr. Oliver (Narciso Ibáñez Menta). Las extrañas muertes siguen sucediéndose y la policía sospecha que el marido podría seguir vivo, pero el parapsicólogo se encarga de demostrar que lo único que existe es la fuerza energética del marido muerto que desde el “más allá” acude en ayuda de su familia materializándose en un SER de Otra Dimensión.

De nuevo con producción de Jaime Jesús Balcázar y Sebastià D’Arbó e inspirándose, también, aunque de manera más lejana, en sucesos reales paranormales, Sebastià D’Arbó escribe el libreto en compañía de un experimentado guionista, Luis Murillo, colaborador de Narciso Ibáñez Serrador y Javier Aguirre y con el que D’Arbó volvería a contar en dos de sus futuros trabajos cinematográficos. El Ser, cuyos interiores se rodaron en los estudios Profilmes, sitúa su acción en escenarios internacionales (a pesar de haberse rodado nuevamente en Barcelona y sus inmediaciones) con personajes de nombres y apellidos anglosajones. Doblada al castellano, catalán e inglés, se pretendía que la cinta tuviera un recorrido en el extranjero[1]. El tener su acción principalmente desarrollada en interiores motivó que la segunda película de Sebastià D’Arbó no se beneficiará de las localizaciones como sí ocurría en Viaje al más allá y como se volvería a conseguir en el siguiente trabajo del cineasta, Más allá de la muerte.

La película, a pesar de que en su día se declaró que “se mantiene siempre dentro de los límites de un rigor científico”[2], puede enmarcarse sin complejos dentro del cine fantástico, con sus artificios y truculencias. En esta segunda incursión en el cine, D’Arbó intenta corregir errores pasados, así, no satura la cinta de explicaciones paracientíficas y se esfuerza en conseguir un acabado más cinematográfico, algo que hay que agradecer a su colaboración con Luis Murillo. Según él mismo declara en una entrevista concedida a La abadía de Berzano[3], fue su coguionista quien instó para que el relato se sumergiese en las aguas del thriller y ese es el tono que preside toda la primera parte. También, y en consecuencia, es más elaborada la dramatización del supuesto real, aunque se incurre en planteamientos muy naif que erosionan la credibilidad del relato, como el cordial recibimiento que la protagonista ofrece a Albert (Rafael Anglada), un anciano que se cuela en su hogar cuando ella no está, juega con sus hijos, se bebe el pipermín del difunto y parece no recordar nada de sí mismo cuando vuelve a visitar la casa (que se sepa después que el cuerpo del anciano ha sido uno de los recursos que ha usado el difunto para ponerse en contacto con los suyos, tampoco hace mucho más verosímil esa bienvenida). Y se puede destacar, por último, la voluntad de acercar un género como el de las casas encantadas a un modelo de explicación que se busca racional huyendo así de causas sobrenaturales.

El problema, esta vez, es que el filme se fractura en dos mitades poco implicadas entre sí. La aparición de Ibáñez Menta como experto que va a enfrentarse a la fuerza que provoca los extraños fenómenos marca un antes y un después. Es en la segunda parte donde se introduce, propiamente, la temática parapsicológica y, por momentos, se aproxima a los relatos de fantasmas (aunque aquí se aclara bien que la denominación “casa encantada” se debe al desconocimiento de la naturaleza de los fenómenos paranormales). A partir de ahí, el filme navega entre dos aguas sin saber definir bien el tratamiento de la trama, ya no es una cinta policíaca, pero tampoco logra el tono del terror. Véase si no la deficiente materialización del jump scare, no se consigue el susto por la poca pericia de la puesta en escena, en parte, y sobre todo por el uso que se da a la banda sonora (bastante anodina, hay que decirlo): la música no nos prepara, no crea clima, sino que directamente se superpone al efecto (incluso si es de sonido) así que, en lugar de subrayar, oculta. Tampoco los efectos visuales ayudan demasiado, Tomás Muñoz (que dirigiría años más tarde Garum, fantástica contradicción y que aquí es director artístico)[4] es voluntarioso en su trabajo, pero los resultados no acompañan al elevado coste del que habla el propio Muñoz: “una película de ciencia ficción con efectos especiales, incrementa su coste en un veinte por ciento[5]. Ni siquiera la hace solvente (vista hoy, al menos) el celebrado detalle gore de la explosión de la cabeza de Ramiro Oliveros[6], a la manera de su contemporánea Scanners (David Cronenberg, 1981). La cinta, pues, queda instalada en tierra de nadie y acaba decepcionando al fan del género y, quizás, también a los aficionados al ocultismo.

Hay que reconocerle el mérito, eso sí, de haber planteado un guion suficientemente interesante como para atraer a Mercedes Sampietro a un género como el fantástico, que a principios de los ochenta estaba en declive en España. A la actriz, galardonada en 2017 con el Premi Gaudi D’Honor, el director la vio “enGary Cooper que estás en los cielos’, la película de Pilar Miró, y me gustó. El guion lo hicimos pensando en una actriz de sus características. Ella accedió y ha cumplido con creces[7]. Mercedes Sampietro, que además estaba por entonces en racha[8], es una interprete capaz de elevar por encima de la media a cualquier filme en el que intervenga. Pero también fue afortunado el resto del reparto. Algunos de los actores que trabajaron con el director en su ópera prima repiten en El Ser, entre ellos Ramiro Oliveros y Narciso Ibáñez Menta, que en esta ocasión interpretará, como hemos indicado, al parapsicólogo que representa al sosia del director dentro de la ficción[9].

Estrenada en Barcelona el miércoles 15 de septiembre doblada al catalán y al castellano en los cines Fontana y Nuevo, respectivamente, la misma noche del estreno tuvo lugar una rueda de prensa en la que, además del director, estuvo la protagonista, Mercedes Sampietro, y el responsable de los efectos especiales, Tomás Muñoz, entre otros miembros del equipo. D’Arbó anunció su intención de rodar una trilogía “(…) no solo porque los productores me ofrecen hacer películas parapsicológicas, sino porque considero interesante el filme de terror psicológico, muy poco tratado en nuestra cinematografía”[10].

Con sus defectos y sus virtudes, El Ser ha sabido ganarse su lugar dentro de la historia del fantástico español, e incluso fue bien recibida por parte de la crítica en su estreno. Como podemos leer en la escrita por Ángeles Masó para La Vanguardia, para quien El ser resulta verdaderamente eficaz. Digna como para esperar que se cree un puesto en el cine para científico” (sic), a pesar de apuntar “diálogos, a veces, demasiado encorsetados y situaciones forzadas”, loa los efectos especiales calificándolos como “de lo más persuasivo que se ha hecho en el cine de casa[11].

NOTAS

[1] La película se pasó por la televisión por cable americana en febrero de 1986 con el título de Psychophobia y se editó en Alemania como Psychophobia: Der Killer aus der 4. Dimension, acreditando como director a Seymour Darbowitz y como protagonistas a Mary Saint Peter y Ramsey Oliver. También, en una de las ediciones en video que se editó en España, concretamente la de Vadimon Video, recibió el nombre de Ectoplasma (El ser).

[2] “El mundo del espectáculo” en ABC. Martes 30/03/82 pág. 70. Nota en la que se cambia el nombre del realizador, que pasa a ser Daniel D’Arbó.

[3] RODRÍGUEZ LAZO, J. P. & SALVADOR ESTÉBENEZ, J.L. “Entrevista a Sebastián D’Arbó” en La abadía de Berzano, 7 de marzo de 2011. https://cerebrin.wordpress.com/2011/03/07/entrevista-a-sebastian-darbo/

[4] Para más información sobre esta cinta se recomienda Cine Fantástico y de Terror Español. Mutaciones y reformulaciones (1984-2015). T&B Editores, 2016.

[5] MASO, Sara. “’El Ser’, terror psicológico”. La Vanguardia. Jueves, 16/09/82 pág. 51

[6] Realmente su busto, realizado en cera por el Museo de Cera de Madrid.

[7] MASO, Sara. Op. cit

[8] Ese mismo año estrenaría otras dos cintas, Hablamos esta noche, de nuevo con Pilar Miró, y Estoy en crisis de Fernando Colomo, además del telefilme Juanita la larga con Eugenio Martín,

[9] Los actores principales Mercedes Sampietro, Ramiro Oliveros e Ibáñez Menta se doblaron a sí mismos para la versión en castellano, mientras que D’Arbó, que hace su habitual presentación al inicio de la cinta, en esta ocasión fue doblado por Salvador Vives, voz habitual de Jeff Goldblum o Jeremy Irons.

[10] MASO, Sara. Op. cit

[11] MASO, Ángeles. Pantalla Abierta “El ser”. La Vanguardia. Martes 21/09/82 pág. 54

‘Return to Silent Hill’ – Cartel y trailer internacionales

El 23 de enero llega a los cines Return to Silent Hill, adaptación a la gran pantalla del videojuego de Konami SILENT HILL 2.

Christophe Gans vuelve a ponerse tras las cámaras tras el éxito de su primera incursión en el mundo del terror psicologico de SILENT HILL en 2006.

Destaca además la participación de Akira Yamaoka, quien compuso la música del videojuego original, para mantener la esencia de la saga.

La película está protagonizada por Jeremy Irvine y Hannah Emily Anderson.

Sinopsis: Cuando James recibe una misteriosa carta de su amor perdido, Mary, se siente atraído por Silent Hill, un pueblo que antes le era familiar y ahora está sumido en la oscuridad. Mientras la busca, James se enfrenta a criaturas monstruosas y desentraña una aterradora verdad que lo llevará al límite de su cordura.

Categorías: TRAILERS RECOMENDADOS

Mondo D’Arbó 1: Viaje al más allá (1980)

VIAJE AL MÁS ALLÁ (1980)

Sinopsis: El Dr. Meinen (Narciso Ibáñez Menta) cita en su mansión, situada en los Pirineos, a una serie de personas con el común denominador de haber vivido fenómenos paranormales: un viajante (Emilio Gutiérrez Caba) al que se le ha aparecido un difunto; un sacerdote (Antonio Molina Rojo) que intervino en un exorcismo; una joven viuda (Rosa M. Espinet) cuyo marido tuvo la premonición de su propia muerte; una pareja (Rosa Morata y Carlos Martos) cuyo hijo tuvo un episodio de regresión a una vida anterior; y,  finalmente, un parapsicólogo (Ramiro Oliveros) testigo en un caso de poltergeist. La intención del Dr. Meinen será escribir un libro con los casos que sus invitados le narren, pero, a pesar de que todo parece desarrollarse con normalidad, los protagonistas harán un viaje al más allá.

El lunes 16 de febrero de 1981 se estrenaba en el cine Fémina de Barcelona Viaje al más allá. La histórica sala, inaugurada en 1929 en pleno Paseo de Gracia, engalanó el local con las acostumbradas pinturas con las que, tal y como se hacía antes de que absurdas normativas prohibieran tan colorista costumbre, los cines anunciaban su programación. Y el cine Fémina era uno de los mejores decorando su fachada, pues no en vano uno de los encargados de hacerlo fue el mismísimo Antoni Clavé, antes de que la Guerra Civil le obligara a marchar exiliado a Francia.

Decíamos que Viaje al más allá se estrenó en lunes, y eso es algo que no debería extrañarnos, puesto que por entonces estos se producían en tan aciago día de la semana en el que, por cierto, mucha prensa también libraba. Así pues, la primera información que se ofreció en, por ejemplo, La Vanguardia, sobre el estreno del filme se publicó el viernes anterior y consistió en una pequeña imagen en la sección de espectáculos que incluía un extracto del cartel en el cual se anotaba que Viaje al más allá (La frontera de lo desconocido) se estrenaría con carácter de gran estreno el lunes siguiente por la tarde, presentada por Club de Vanguardia y contando con la presencia, en la sesión de noche, del director y parte de los protagonistas.

La “primera película parapsicológica basada en casos auténticos y dirigida por un parapsicólogo profesional: D’Arbó” recibió mayor cobertura en la edición de La Vanguardia del domingo 15 de febrero, pues además de mencionarse en portada, se entrevistó al director, que contó qué era Viaje al más allá:

En la película se narran cinco historias diferentes, basadas en hechos auténticos que se han producido en nuestro país. Evidentemente han sido adaptados y dramatizados para la pantalla, pero son historias en que lo que importa verdaderamente es poner una serie de fenómenos paranormales que no por ignorados, dejan de producirse y ser reales, por eso se les denomina fenómenos ocultos. Para un más que completo y acabado producto cinematográfico se ha creado una gran historia alrededor de todas las otras, que las engloba en sí misma y que hace que ésta sea una película de misterio y suspense”.[1]

Como vemos, la película narra cinco casos vertebrados por una historia nexo, a la usanza de películas como Al morir la noche (Dead of Night, 1945) o de filmes de terror del sello británico Amicus, como Condenados de ultratumba (Tales from the Crypt, Freddie Francis, 1972) o La bóveda de los horrores (The Vault of Horror, Roy Ward Baker, 1973), aunque, ya desde su promoción, huye de ser etiquetada como película de terror, empleando su mayor baza en basar estos episodios fantásticos en sucesos paranormales reales. Así, un caso sucedido en 1969 en la carretera de Barcelona a Platja d’Aro se convertirá en la aparición que narra el viajante interpretado por Emilio Gutiérrez Caba. El caso de posesión diabólica que presenció el sacerdote jesuita Francisco de Paula Solà en un colegio de monjas de Zaragoza a finales de los años treinta servirá para el segundo episodio. El caso de un joven estudiante barcelonés que a mediados de los años sesenta soñaba repetidamente que sufría un accidente de tráfico en el que finalmente falleció ilustrará el caso de premonición. Y el poltergeist se basará en un hecho acaecido a mediados de los años setenta en el barcelonés barrio de Sagrada Familia, del que el propio Sebastià D’Arbó fue testigo presencial, tal y como relata en su libro La verdadera historia del… viaje al más allá[2]. El único caso en el cual los hechos no sucedieron en España es el de la reencarnación, que se inspira en un suceso acaecido en Cuba.

Cada protagonista contará su caso adquiriendo Viaje al más allá una estructura similar a la de un whodunit, o reunión de acusados. Pero no nos encontramos ante ese tipo de historia, pues lo que se narra es más cercano al terror: poltergeist, exorcismos, fenómenos extraños, aparecidos y presencias invisibles atenazarán a los protagonistas hasta ese clímax, ese bucle final. Sin olvidar la magnética presencia de Narciso Ibáñez Menta, nombre de gran predicamento para el aficionado al cine fantástico y que como Dr. Meinen nos retrotrae, inevitablemente, desde su primera aparición al propio Drácula, bajando las escaleras mientras da la bienvenida a sus invitados… Todo ello englobaría a la película en el género de terror, como parece confirmado por la participación del filme en el II Festival de cine Imaginario y de Ciencia Ficción de Madrid, que se celebró del 2 al 15 de marzo de 1981 y donde Viaje al más allá compitió con, entre otras 40 cintas, El retorno del hombre lobo (1981) de Jacinto Molina. Entre los miembros del jurado, el certamen contó con Narciso Ibáñez Serrador, Narciso Ibáñez Menta, John Gilling o Moebius, entre otros.  Concretamente sobre este festival se emitió el 16 de marzo de ese año un espacio en TVE2, Revista de cine, que ofreció una entrevista con Sebastià D’Arbó y escenas de Viaje al más allá.

La película, que tal y como explicó Sebastià D’Arbó: “se hizo enteramente en tierras de Cataluña, desde los Pirineos hasta Begas, pasando por la Costa Brava”[3], se beneficia de estar rodada en bellas y bien aprovechadas localizaciones como son Ribes de Freser y el Vall de Núria (Girona). Por otra parte, ser estructurada como cinta episódica resulta un formato perfecto para el fin que persigue. Sin embargo, hay varios inconvenientes que deslucen el resultado.

El continuo tono didáctico cumple bien con el objetivo de dar a conocer la casuística paranormal, pero, por contrapartida, lastra la efectividad de la ficción cinematográfica. La cinta logra transmitir el interés de los casos (supuestamente) reales, pero su ficcionalización es pobre, defecto más palpable en unas historias que en otras (como parece inevitable en este tipo de estructura). Hay que destacar para bien el capítulo dedicado a las premoniciones que, involuntariamente, desde luego, llega a tener un agradable toque de humor negro; mientras que, por el contrario, la narración del caso de poltergeist es bastante desafortunada, por sus momentos sobreactuados (esa sesión de espiritismo), pero más, y sobre todo, por su injustificado cambio de narrador: lo escuchamos desde la perspectiva del parapsicólogo (Ramiro Olivares) que siguió el caso y, sin que sea excusado por nada, a partir de cierto punto la voz en off será la de Ovidi Montllor, que interpreta al protagonista del suceso. Ahora bien, la principal deficiencia del filme es la trama que engarza los fragmentos, pues, a pesar de ocupar buena parte del metraje, no está suficientemente desarrollada como para que resulte creíble ni justificable. Es más, con su giro final rocambolesco, entra en contradicción con la voluntad de realizar un filme que funcione como crisol de ejemplos que documenten la labor de la parapsicología. Es decir, lo que debiera haber sido una mera excusa para dar pie al desarrollo de los episodios, les acaba robando su protagonismo, sin darnos a cambio una intriga con entidad.

Del mismo modo que presenta defectos, tiene aciertos. La cinta sabe dotarse de los recursos del terror gótico, el caserón, las tormentas, el halo de extrañeza propio de esos relatos, a lo que contribuye la atmosférica banda sonora de José Espeita y, sobre todo, el buen hacer de Narciso Ibáñez Menta, todo un clásico del género.

Además del carismático Ibáñez Menta, en el reparto destaca Emilio Gutiérrez Caba, que en clave fantástica ya protagonizara el reivindicable drama sobrenatural La llamada (1965) de Xavier Setó, varias Historias para no dormir dirigidas por Narciso Ibáñez Serrador y, el mismo año del filme de D’Arbó, Estigma, película de terror de José Ramón Larraz. O Ramiro Oliveros, actor todo terreno que en Viaje al más allá interpreta al parapsicólogo que vivió un caso de poltergeist, papel en el que sin duda podemos intuir a un sosia del propio D’Arbó. El actor, que también participó en alguna cinta adscrita al fantástico como Al otro lado del espejo (Jesús Franco, 1973), El pantano de los cuervos (Manuel Caño, 1974), La cruz del diablo (John Gilling, 1975) o Virus (Apocalypse Domani, Anthony M. Dawson, 1980) volvería a trabajar con Sebastià D’Arbó en su siguiente película, El ser. Sin olvidar a Ovidi Montllor, una presencia carismática del cine español que tantos personajes inolvidables dejó en su corta pero intensa trayectoria cinematográfica. O Antonio Molina Rojo, cuyo físico dio perfecto para infinidad de spaguetti western y que, como Red Mills, interpreta al sacerdote que se enfrenta al maligno.

De entre el resto de los actores, varios nombres resultarán familiares para el aficionado al cine de género. Como Montse Prous, recordada especialmente por sus películas para Jesús Franco o alguna de corte erótico con Carlos Aured; Berta Singerman (más tarde Berta Cabré) protagonista de, entre otras, Los últimos golpes de ‘El Torete’ (José Antonio de la Loma, 1980), además de El invernadero (1983) de Santiago Lapeira, la nombrada Estigma (1980) y Más allá de la muerte (1986) de nuevo para D’Arbó.

Este atinado elenco[4] se puede contar entre las buenas bazas del filme. Y, siguiendo con sus méritos, hemos de volver a hablar de los episodios. Pese a su irregularidad, en general tienen buen ritmo y, aun en su brevedad, saben jugar a la introducción de la sorpresa, así, cuanto menos, resultan entretenidos. Uno de los más citados por los comentaristas como virtuoso es el que nos describe la posesión diabólica, tema que contaba con una gran popularidad en el cine gracias al gran éxito cosechado por El Exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973), estrenada en nuestro país en el 75, y que dio pie a un buen número de imitaciones. La posesión que muestra Viaje al más allá no resulta tan espectacular ni truculenta como la del filme de Friedkin, pero sí da pie a escenas de desnudo protagonizadas por Berta Singerman, y a un plano que iconográficamente se utilizó en la promoción del filme: el del vuelo de la posesa. Una escena que a pesar de parecer exagerada le fue descrita al director por el propio padre jesuita, testigo del caso en el cual se basa el del filme:

Entonces ocurrió algo realmente increíble, pues, de pronto, en una de sus convulsiones, dio un gran salto, pasó por encima de la pila del agua bautismal y salió volando por los aires en posición horizontal a una altura de metro y medio del suelo. Así, volando paralelamente al suelo, pasó por encima de los bancos y atravesó toda a capilla de extremo a extremo, hasta darse un fuerte golpe al chocar violentamente contra el altar mayor: había pasado volando los 20 metros de longitud que tenía la capilla.[5]

Este fugaz vuelo se utilizó en la portada de la novelización de la película, que publicó el mismo año de su estreno Producciones Editoriales, así como en dos de los fotocromos e incluso en el propio, y estupendo, póster del filme.

Para el director, Viaje al más allá consiguió el objetivo para el que había sido concebida: “Dar a conocer al gran público, a todos los interesados, este misterioso y sin embargo fascinante mundo oculto que nos rodea. Para que se conozca mejor y se comprenda el inmenso poder de la mente que puede llegar a tener el ser humano”. Y esto solo ya es suficiente motivo para hacer de esta cinta un filme a reivindicar.

La película la produjo la propia compañía de D’Arbó contando con la colaboración de otros productores. Uno de ellos el editor de Producciones Editoriales: “(…) el proyecto no se hubiera podido llevar a cabo sin la decidida colaboración de nuestro productor, el editor Juan Fernández Mateu, que publica libros sobre estas temáticas”[6] y también Jesús Balcázar, director de cine y uno de los hijos de Enrique Balcázar, fundador de Balcázar P. C., el estudio cinematográfico barcelonés más longevo junto a I.F.I de Iquino. Las películas de D’Arbó serían de las últimas producidas por Balcázar, pues los estudios cerrarían en 1988.

El cine de género rodado en España, ya fuera de terror, de acción o del oeste, había desaparecido de las pantallas ante la irrupción del cine erótico y Viaje al más allá compartió cartelera durante su estreno con productos del cine ‘S’ como La frígida y la viciosa de Carlos Aured o La caliente niña Julieta de Ignacio F. Iquino; algunas reposiciones de clásicos, y la casi total ausencia de cine fantástico si no fuera por El resplandor (The Shining, Stanley Kubrick), cinta que también tocaba los fenómenos paranormales y que llevaba por entonces varias semanas de éxito en el barcelonés cine Tivoli. La llegada del video doméstico terminaría de dar el tiro de gracia a las salas de reestreno, que no tardarían en ser seguidas por las de estreno, entre ellas el propio cine Fémina, que, tras anunciar su cierre en 1987, fue pasto de un incendio en 1991.

Volvemos, así, al lunes 16 de febrero de 1981. La pantalla del Fémina está de gala y se abre para ofrecer al público hechos extraños e inexplicables. Tanto o más que los que desde otro escenario, y tan solo una semana después, el lunes 23 de febrero, convulsionarían a toda la sociedad española.

NOTAS
[1] Declaraciones de D’Arbó en “Primer filme español sobre parasicología”. La Vanguardia, Domingo 15 de abril de 1981. Pág. 57
[2] D’ARBO, S.: La verdadera historia del…viaje al más allá. Plaza & Janés Editores, Barcelona, 1987.
[3] Declaraciones de D’Arbó: Op. Cit.
[4] Como era común en la época, fue doblado. El doblaje de Viaje al más allá fue registrado en los Estudios Carbonell de Barcelona dirigido por Juan Ramón Romaní. En el mismo, varios de los actores, de voces tan características como Ibáñez Menta, Ovidi Montllor, Ramiro Oliveros o el propio D’Arbó, se doblaron a sí mismos. No así otros actores y actrices como Montse Prous, que fue doblada por Carmen Elías o Antonio Molino Rojo, que lo fue por el gran Constantino Romero.
[5] D’ARBO, S.: Op. Cit. Pág. 72
[6] Declaraciones de D’Arbó: Op. Cit.
Fernández Mateu, fue fundador de Editorial Ferma (1954-1970), que especializada en cómic y literatura popular tuvo continuidad en Producciones Editoriales (1970-1982), que prosiguió la línea editorial de la anterior. Publicó algunos de trabajos de Sebastià D’Arbó y, una vez tomó las riendas de la empresa el hijo del editor, el sello apostó por proyectos más arriesgados apoyando la contracultura con publicaciones como STAR, El Rrollo Enmascarado Bésame mucho.

Convocat el primer premi literari Cryptshow + SCCFF

El concert de les granotes. Il·lustració per al poema «Liliana» d’Apel·les Mestres

El festival Cryptshow i la Societat Catalana de Ciència-Ficció i Fantasia (SCCFF) convoquen el I Premi Cryptshow + SCCFF, un nou certamen literari adreçat a relats de ciència-ficció, fantasia i terror escrits en català. Amb aquest premi, el Cryptshow i la SCCFF reforcen el seu compromís amb la creació literària en català i amb la promoció dels gèneres fantàstics dins el panorama cultural del país.
La recepció d’obres estarà oberta de l’1 de febrer al 30 d’abril de 2026 i s’hi pot presentar qualsevol persona major d’edat amb obres inèdites. La temàtica és lliure dins dels gèneres proposats, sempre que els relats no estiguin ambientats en universos amb drets reservats. Cada participant pot presentar fins a dues obres, amb una extensió d’entre 2.500 i 10.000 paraules, que s’hauran d’enviar en format editable a l’adreça obra@cryptshow.com, seguint les indicacions especificades a les bases del concurs.

El jurat seleccionarà cinc relats finalistes, que es faran públics durant el mes de juny. El veredicte final es donarà a conèixer durant el Cryptshow Literari, que tindrà lloc el 4 de juliol a Badalona, en el marc de la 20a edició del festival.

El primer premi inclou marxandatge del Cryptshow, dues entrades per al Festival 2027 i una subscripció anual a la Societat Catalana de Ciència-Ficció i Fantasia. A més, els cinc primers classificats rebran una còpia del llibre resultant de la publicació dels relats seleccionats. Els textos finalistes seran publicats en un número especial de la revista Catarsi, mitjançant un projecte de micromecenatge que permetrà fer realitat aquesta edició col·lectiva. El jurat es reserva el dret de declarar el premi desert si considera que no s’ha assolit el nivell de qualitat desitjat o si el nombre d’obres presentades és insuficient.

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