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Diario de Serendipia en Sitges 2025: Primera cápsula

11 noviembre 2025 Deja un comentario

Había llegado el momento, ya era jueves día 9 de octubre. La nevera estaba llena, la ducha matinal había hecho su efecto y el bocadillo de media mañana ya estaba en la cartera. Serendipia estaba, ya acreditado, nuevamente en Sitges, con el festival listo para estrenar. Había nervios pero no tensión y la ropa olía a limpio. Ya eran la ocho y salimos del lugar que durante esta edición volvería a ejercer de hogar y en esta ocasión comenzaríamos por una sala que no habíamos pisado, Escorxador, cuarto espacio del festival. 

Especie de Tramontana en miniatura l’Escorxador es, sin lugar a duda, el peor espacio del festival. Pero no por la pantalla o por lo reducido de sus dimensiones, lo que llama la atención es que sus butacas tienen una inclinación que las hace muy incómodas. Pero no olvidemos que se trata de una solución que se ha hecho mientras El Retiro se encuentra en obras de remodelación. Unas obras que, según hemos podido saber de buena tinta, van a dejar una sala memorable,  moderna y con todos los adelantos. Ya tenemos ganas de que sea una realidad.

Pero vamos a por las películas, que es de lo que se trata. Y Serendipia comienza con una Noves Visions, The Infinite Husk, una económica producción norteamericana en la que los alienígenas, como aquellos ladrones de cuerpos, ocupan cadáveres humanos como si fueran cascarones. Desde ahí descubrirán las miserias y ventajas del ser un humano. Temas como el racismo o el machismo saldrán a colación y harán de esta pieza de cámara mucho más que una historia de invasiones alienígenas. Repetimos, con escaso presupuesto, pero con una inteligente puesta en escena y unos actores eficaces, su director y guionista, Aaron Silverstein, debuta en el largometraje con una obra que guarda puntos en común con Pi, fe en el caos (Pi, 1998) la también opera prima de Darren Aronofsky. Si el protagonista de Aronofsky busca las pautas de regularidad del universo y su apariencia caótica en los números, Silvernstein nos presenta unos personajes que indagan la naturaleza del lenguaje partiendo de la premisa de que no hay conocimiento fuera de él, así, encontrar el fundamento del lenguaje es tanto como descubrir la esencia de lo real, la explicación total del Todo. Ciencia ficción existencialista ambas cintas, las dos operas primas comparten también el haber utilizado para su desarrollo los mimbres del thriller, porque The infinite husk se viste de noir (como en su día Blade Runer) cuando nos muestra las calles de un L.A. turbio, el Los Ángeles de los márgenes y los marginados, contribuyendo en la creación de la atmósfera tensa (y densa) que requieren la trama y su subtexto. Hay una pátina de pesimismo en su exploración de la condición humana, pero no todo nihilismo es paralizante, en el caso que nos ocupa todo está pensado para dejar entrever que en lo sórdido se puede hallar la belleza y que en la deficiencia de lo humano puede tener cabida la esperanza. Paradójica en si misma, esta cinta pausada en su tempo (abundan unas larguísimas conversaciones punteadas de café) es enérgica y vibrante en su concepto. No fue un mal despertar para Serendipia, siempre es estimulante enfrentarse a una película que está concebida como acicate para el debate intelectual ¡A por más!

Nueva caminata de vuelta a l’Auditori, donde nos esperaba la película inaugural de esta 58 edición del festival, Alpha, la tercera película de Julia Ducournau y la que muestra a su directora y guionista como la creadora de complejos universos que es. La película nos presenta a Alpha (Mélissa Boros), una niña de 13 años que vive con su madre (Golshifteh Farahani) y cuyo mundo se derrumbará cuando aparezca con una A tatuada en el brazo. Ese tatuaje hará barajar en el argumento del film temáticas como la enfermedad (¿el Sida?); la adolescencia y los problemas sociales que atañen a las clases menos favorecidas, sirviendo como argamasa de todo ello la sangre. Mucha sangre.

Ducourneau se estrenaba en Sitges hace nueve años con una opera prima que le mereció una tripleta de premios (Dirección novel, Melies de plata, Mejor película Jurado Joven), Crudo (Raw, 2016), cinta en la que ya estaban los intereses temáticos que iban a definir a la cineasta como futuros rasgos de autoría. Lo que descubrió Sitges pareció confirmarlo Cannes al concederle en 2021 la Palma de Oro por su segundo largo, Titane (Sitges la relegó al fuera de competición), una obra que no concitó la unanimidad, pero sí fue respaldada por una aprobación mayoritaria de la crítica. No hay dos sin tres, Alpha también compitió este año (2025) por la Palma de Oro, pero esta vez recibió auténticos varapalos por parte de la prensa especializada. En este espacio no podemos hacer un estudio pormenorizado de los argumentos aducidos, pero sí podemos decir que lo que se le censura a Alpha es, en muchos casos, lo mismo que se le elogiaba a Titane, a saber, su extrañeza, la insondabilidad de las metáforas, su dificultosa estructura narrativa. La crítica profesional todavía se arroga el papel de crear y destruir ídolos (otra cosa es que tenga el poder de influencia que tuvo en el siglo anterior), por suerte, tampoco en este caso el juicio es unánime.  Mientras Nando Salvá (como botón de muestra) la define como «rotundo fiasco«, Ángel Quintana la considera «una película importante de una cineasta que no cesa de buscar nuevas formas para pensar y representar el cuerpo«. A Serendipia le gustaría hacer un análisis comparativo pormenorizado de las tres piezas de Ducorneau, pero tampoco este es el espacio para ello, baste una apreciación aproximada: la francesa, es una de esas directoras que juegan en liga propia, que no pueden ser comparadas con otros coetáneos, tiene un universo personal muy rico que indaga en cada cinta, como si se interrogara a sí misma, por eso en sus cintas hay afinidades temáticas y formales, aunque no siempre resueltas con el mismo resultado de acierto, pero nunca desdeñables. Tampoco Alpha debiera haber sido menospreciada. Como en Crudo, nos encontramos con esos ambientes adolescentes opresivos, como en Titane se explora el horror de la deformidad del cuerpo como manera de indagar los límites de lo humano, en las tres hay un destino final de todo el esfuerzo: al final lo único que vale es el amor, una premisa que ha ido cobrando cada vez más protagonismo, el cierre de Alpha lo evidencia, extraño y no sabemos si suficientemente fundado en la narración, pero sí que es bello, un vuelo hacia lo poético para concluir que el amor perdura incluso cuando los cuerpos se desmoronan.
Concluimos. Más un drama social, en el que Cronenberg se da la mano con de la Iglesia (con Eloy), el fantástico tan solo se muestra en los estragos que afectan a los infectados, con ese casi poético fin que nos propone, elementos que hacen que el film resulte sobrecogedor, doloroso e incluso duro y que confirman a Ducournau como una importante voz a tener muy en cuenta.

Las flamantes primeras filas del Tramuntana

Serendipia ya va calentando motores. Ya ha pasado por l’Auditori y l’Escorxador, ahora es momento de ir a la sala en la que es acogido con más calor, Tramontana. Allí puede sentarse en primeras filas, al contrario que en el resto de salas, donde la prensa es relegada a ponerse detrás, en la lejanía. Allí le esperan dos películas seguidas con las que dar la jornada por finiquitada en lo que a cine respecta, comenzando con otra Noves Visions, The True Beauty of Being Bitten by a Tick de Pete Ohs, director que ofrece, en su séptimo largometraje, una curiosa pieza de esas que encajarían a la perfección en un festival como Americana. El film nos cuenta la visita de una mujer (Zoë Chao) a la casa de campo de una amiga, donde espera recuperarse del dolor que le ha causado la muerte de su perro. Allí se encontrará, además, a una pintoresca pareja de invitados. Entre gastronomía de diseño no siempre gustosa y juegos, todo cambiará cuando ella sea picada por una garrapata. La acción se tornará inquietante, tragicómica, mezclando lo idílico y lo pesadillesco.

Remitida a una (¿supuesta?) cita de Baz Luhrmann, «Una vida vivida con miedo es una vida a medias«,  esta picadura de garrapata resulta inclasificable. Es la extrañeza la que te invade cuando abandonas la sala.  Recapitulando ideas y sensaciones puede llegarse a la conclusión de que lo que se acaba de ver es eminentemente una sátira, un cuestionamiento lúdico al culto contemporáneo al bienestar que se traduce en frases de autoayuda y superalimentos orgánicos, en la persecución de un Zen prêt-à-porter adaptado a una sociedad de consumo que se camufla con la apariencia de vida sana. Una sátira tejida con unas metáforas quizás no totalmente identificadas, empezando ya por el significado de la propia garrapata del título, preguntado sobre ello, Pete Ohs sólo esboza una respuesta imprecisa que tiene más de suposición que de definición: «Creo que son, sobre todo, trauma. Creo que son las cosas que nos pasan en la vida que no elegimos. Desafortunadamente, tuvimos que pasar por eso. Desafortunadamente, crecimos en esta época, en esta ciudad, en este pueblo, en este estado, en este país, y eso nos cambia. Nos perjudica bastante. Es un elemento con el que tenemos que lidiar y que puede frenarnos, destruirnos. No podemos deshacernos de él. En el mejor de los casos, encontramos algún valor en él, lo que nos fortalece y nos permite desenvolvernos mejor en el mundo a pesar del miedo. Para mí, eso es lo que representan las garrapatas«.  En cuanto al género al que se adscribe el filme, más allá de la comedia más o menos negra, flirtea con los recursos del terror, especialmente la creación de una atmósfera a la que contribuye la puesta en escena y la música, así un crítico la ha llegado a definir como «una especie de secta del bienestar al estilo de La Matanza de Texas», y podría añadirse que entra por momentos en una especie de body horror de bajo voltaje. Todo ello, siempre, muy lúdico y muy Queer. Si algo deja entrever la cinta es lo bien que se lo ha pasado su equipo haciéndola, quizás valga la pena referir brevemente cómo se procedió en su creación.

The True Beauty of Being Bitten by a Tick fue creada en colaboración por su elenco principal: como explicó Ohs durante el estreno en SXSW, se aislaron en una casa de campo donde escribían tres escenas a la vez, las filmaban, las analizaban y luego seguían adelante. No es plena improvisación, se partía de una escaleta, pero desde luego dista mucho de la mecánica habitual de un rodaje que deja poco margen a la variación del plan. Ohs llama a este método «Bubble Table» y su esencia vendría a ser dar más relevancia al proceso de creación que al resultado final, eso probablemente es lo que hace que esta película resulte huidiza e inconcreta, pero eminentemente divertida por cómo sus artífices transmiten la sensación de haberlo pasado pipa en su realización. No podemos por más que concluir que si el objetivo de la sección Noves Visions es hacerse eco de aquellas cintas que abordan el fantástico con modos alternativos, nunca un premio estuvo mejor dado que el que recibió nuestra garrapata en esta edición. 

Y Serendipia cierra su completo primer día con un film mucho más convencional, perteneciente a la sección Oficial Fantàstic Competició, La virgen de la Tosquera: una coproducción realizada entre Argentina, México y España que adapta dos relatos de Mariana Enríquez y que está dirigida por Laura Casabé. En el film, Natalia, Mariela y Josefina son tres inseparables amigas que viven en las afueras de Buenos Aires y están locamente enamoradas de Diego, su amigo de la infancia. En el verano caluroso de 2001, tras el estallido de violencia que terminó en una profunda crisis económica y social, aparece Silvia, más mayor y más mundana, que cautiva a Diego. Natalia, decidida a reconquistar a Diego, pide ayuda a su abuela, Rita, que realizará un hechizo que no funcionará. Feminidad, pubertad, celos, deseo, drogas, angustia existencial…todo con el ropaje de  comedia juvenil, de relato de crecimiento,  pero con un trasfondo y un tono tenebrosos.

El corralito argentino de 2001, las protestas masivas y violentas que provocó y la profunda crisis socio-político-económica que se derivó de todo ello, con el aumento drástico de la pobreza como consecuencia más lacerante, despertó en el país una conciencia de pesadumbre, amargura y conflicto dejando como poso una impresión de terribilidad existencial. Y ese desconsuelo social es el marco referencial de la obra de Mariana Enríquez en la que se fusiona lo cotidiano con lo macábro. Considerada reina del terror en su país, su colección de cuentos Los peligros de fumar en la cama aborda temáticas que van desde lo sobrenatural al terror de vísceras, con elementos tópicos tradicionales, como fantasmas y rituales, pero siempre con un enfoque contemporáneo y local. A esa serie pertenecen los dos relatos que adapta Casabé con fidelidad y personalidad a partes iguales, así, cualquier espectador atento descubre el sustrato literario, la naturaleza propia de los relatos breves, pero a la vez puede apreciar que todo viene servido con los recursos puramente cinematográficos, con especial esmero en la fotografía, que, de hecho, fue reconocida por el jurado de la Sección Oficial con el galardón a esta categoría. La autora de Los que vuelven (2019) siempre se ha definido por la combinación de lo sobrenatural con la crítica social, y esa sigue siendo la carta de naturaleza de La Virgen de la Tosquera, una cinta que se mueve en un terreno a caballo entre el terror psicológico y el terror social. El tópico narrativo de las aristas de la pubertad, de la adolescencia como momento de doloroso despertar al mundo y al sexo, cobra en manos de Casabé (con la cooperación en el guión de Benjamín Neishtat) un desasosiego perverso que culmina en una explosión de violencia y punición. No son pocos los que han querido ver en esta película una Carrie suburbial y más argentina que el mate, pero en la que la protagonista no es víctima sino victimaria. Efectivamente, Natalia no es la muchacha marginal e inocente, objeto de acoso por parte de sus compañeras, que era Carrie, al contrario, es la líder de su grupo, es audaz y segura de sí misma, pero un mal asumido síndrome de abandono, el distanciamiento de Diego, pero ya antes la ruptura y marcha de los padres, va minando su estabilidad emocional y acaba siendo un volcán en erupción. Podríamos decir que la protagonista de La virgen de la tosquera es la heroína del relato y, a la vez y simultáneamente, la antagonista malévola. El trabajo de Casabé aporta, sobre la exposición del despertar de las adolescentes, un toque femenino que impregna de mayor realismo (y perversidad) al retrato. Películas como La virgen de la tosquera hablan en favor de la iniciativa Woman in fan en la que está empeñado el festival, las mujeres tienen mucho que aportar a los lugares comunes del fantástico. Al menos algunas.

Así de ecléctica resultó la primera jornada de Serendipia en Sitges. Cuatro películas con las que comenzar este festival de entre las cuales quizás destacara Alpha, pero acompañada de una tríada de curiosas películas cada una a su estilo. Serendipia, como ente bimembre que es, tiene un juicio dual sobre lo visto, de una parte ninguna sería una clara apuesta a caballo ganador, no acabaron de parecerle redondas en ese momento, pero de otra, la reflexión a posteriori sugiere que fueron piezas interesantes que tal vez merecerían un visionado pausado, algo imposible en la vorágine infernal que es Sitges. Pero esto tan solo acababa de empezar,  en el mañana siguiente habían cuatro películas más esperando su turno, con las expectativas puestas en Good Boy, pero eso lo contaremos ya en la siguiente cápsula.

Por cierto, el spot oficial de este año dedicado al humor-terror, al principio dejó un tanto frío a Serendipia, pero con la repetición, el chascarrillo acabó por convencerle.

Categorías: Sitges Film Festival

Éxito rotundo del primer fin de semana en TerrorMolins 2025

11 noviembre 2025 Deja un comentario

El primer fin de semana ha marcado el inicio de la programación del 44º TerrorMolins, después de un viernes de inauguración fulgurante con entradas agotadas del cortometraje Stomach Bug de Matty Crawford, y la película Disforia de Christopher Cartagena, acompañados por el director, reparto y otros miembros del equipo, que protagonizaron una sesión con el Teatre de La Peni lleno hasta los topes y un público expectante.

Sábado y domingo, el festival mantuvo un ritmo intenso y una gran afluencia de asistentes a las sesiones de cortometrajes Sección Ç-Trencada, las dos sesiones de la Sección Oficial y el muy esperado TerrorKids—, que contó con la presencia de numerosos cineastas de todo el mundo. Entre ellos, el búlgaro Kourosh Ahari (Kukeri), el belga Mathieu Mortelmans (Corps étranger (Foreign Body)) o el portugués Fernando Alle (Borbulha (Pimple)), entre otros. También se celebró la Sesión Familiar, con Sketch. Cuidado con lo que dibujas y el cortometraje Súper Z, presentado por su director, Marc Dalmau.

Gran afluencia de asistentes en la entrada del Teatre de La Peni (©Joan Gosa)

Las proyecciones fuera de competición ofrecieron algunos de los momentos más concurridos del fin de semana, con Together (Michael Shanks, 2025), protagonizada por Alison Brie y Dave Franco, y The Long Walk (La larga marcha) (Francis Lawrence, 2025), adaptación de la novela de Stephen King. Ambas sesiones llenaron la sala, con cerca de 400 espectadores por película. El primer tramo del festival culminó el domingo por la noche con la proyección de Gaua, la nueva película del cineasta alavés Paul Urkijo Alijo (ErrementariIrati), quien visitó Molins de Rei para presentar esta fábula de folk horror sobre brujería y criaturas de la noche en la Euskadi del siglo XVII, en una sesión totalmente sold out.

El J-Horror, hilo conductor de la edición

La sesión retrospectiva de Ringu (The Ring), el clásico de Hideo Nakata de 1998, fue uno de los momentos más esperados del fin de semana. La proyección rindió homenaje a una de las obras más influyentes del cine de terror moderno y contó con la presentación de Gloria Fernández y Enrique Garcelán, fundadores de CineAsia, quienes contextualizaron el género del J-Horror y explicaron qué supuso este fenómeno y cómo ha perdurado con el paso del tiempo. En los próximos días, el festival propone un recorrido por los nuevos espacios y revisiones del terror japonés con largometrajes como New Group (Yûta Shimotsu, director de Best Wishes to All), Kinki Chiho no Aru Basho ni Tsuite (About a Place in the Kinki Region) (Kôji Shiraishi, autor de Sadako vs. Kayako) o Missing Child Videotape, que renuevan el espíritu del género con historias que exploran mitos, tensiones sociales y miedos contemporáneos.

TerrorMolins solidario

El pasado domingo por la mañana, niños y niñas de todas las edades llenaron el espacio de La Peni, desde la Pista —donde pudieron participar en diferentes talleres y actividades de creatividad— hasta la sala del Teatro, con la sesión TerrorKids. Esta proyección, destinada a menores de entre 6 y 12 años, ofreció una selección de cortometrajes de terror especialmente pensada para este público. La sesión contó con la visita de la dramaturga letona Krista Burāne, directora de dos de los títulos proyectados Durvju burvis (Wizard of the Door) y Manai mammai nav bail (My Mommy Isn’t Afraid)), quien compartió con los pequeños espectadores las claves de su obra.

Como cada año, TerrorKids tiene un carácter solidario: los beneficios de la sesión se destinan íntegramente a AFANOC, la asociación que acompaña a niños con cáncer y sus familias. Como novedad destacada de esta edición, se suma un álbum de cromos ilustrado por los alumnos de la Escuela Joso, disponible en las taquillas del festival. Los ingresos recaudados con su venta también se destinarán íntegramente a AFANOC, mientras los niños pueden descubrir los espacios más emblemáticos del TerrorMolins coleccionando cromos terroríficos y muy divertidos.

Àlbum de cromos “Atrapa els chibi” (©Víctor Blancas)

La programación continúa

El festival sigue a lo largo de la semana sin bajar el ritmo y hasta el sábado, con el grand finale de la mítica Maratón de 12h, de la que quedan las últimas entradas. Desde el lunes, la programación ofrece sesiones dobles e individuales de largometrajes, con los estrenos españoles de Kinki Chiho no Aru Basho ni Tsuite (About a Place in the Kinki Region) y Missing Child Videotape, así como títulos como Monkey’s Magic Merry Go Round, Geomeun sunyeodeul (Dark Nuns), Marshmallow Bramayugam.

El cineasta invitado Brandon Christensen presentará personalmente sus films Night of the Reaper Bodycam el jueves 13 a las 20:30 h, mientras que el viernes 14 a las 17 h se celebrará el estreno catalán de Clown in a Cornfield, de Eli Craig, dentro de la sesión TerrorJove, presentada por los Programadores Jóvenes. La sesión de clausura, con el cortometraje Confession, de Mai Nakanishi, y la película La frecuencia Kirlian, contará con la presencia del director argentino Cristian Ponce en el festival para cerrar la semana. Además, la semana incluye conferenciasmasterclassescharlassesiones para escuelas y los pitchings de los finalistas al Premio al mejor proyecto de producción de un cortometraje de terror en lengua catalana, cuyo proyecto ganador se dará a conocer el jueves 13 al mediodía.

Categorías: Terror Molins