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Si en Estados Unidos había un Superman, en Europa había 3 Supermen
¿Cómo explicar que algo tan profundamente estúpido como la película Hong Kong 3 Supermen desafío al kung fu llegara a ser producida? ¿Por qué se unieron, en estrecha entente, dos cinematografías tan alejadas como la italiana y la hongkonesa? ¿Valía la pena que esa unión artística sirviera para perpetrar semejante churro? ¿Cómo es posible que la serie dedicada a tres supermanes circenses transalpinos alcanzara las seis entregas e incluso propiciara imitaciones turcas y filipinas? ¿Y… por qué nos gustan tanto estas bazofias? No tenemos todas las claves a estas preguntas, pero en esta reseña intentaremos desvelar algunas de ellas.
Hablar de los 3 Supermen es hablar de puro cine de barrio, de pipas, de coproducción italo-lo-que-sea. Puro género. Pura Serie B de la que nunca volverá a hacerse ni nadie reivindicará. Ni falta que hace, pues se trata de un cine muy de su época y que, visto hoy, despierta vergüenza ajena. Un cine para estudiosos y completistas, pero también para amantes de lo raro, de lo loco y chiripitifláutico.
3 SUPERMEN: DESAFÍO A LA CORDURA
El veterano productor Attilio Fattori, en activo desde los años treinta y que tenía en su haber la producción de Porcile (1969) de Pier Paolo Pasolini, puso un pírrico broche a su carrera haciéndose cargo de Hong-Kong, 3 Supermen desafío al Kung-Fu, para la distribuidora Internazionale Nembo Distribuzione Importazione Esportazione Film (INDIEF), compañía que se había encargado de importar y llevar a los cines italianos todas las películas de Ingmar Bergman, además de diversas prestigiosas producciones francesas y japonesas. O sea, tanto compañía como productor se encontraban bastante alejados del cine de género y de las coproducciones que desde los años sesenta y setenta abundaron en el cine italiano. Por su parte, Shaw Brothers fue el estudio más importante de Hong Kong hasta que dos de sus exempleados montaron su propia compañía, Golden Harvest, y apostaran por un nuevo talento, Bruce Lee, una superestrella que revolucionaría el cine de Hong Kong y sería clave en la llegada del cine de kung fu a Occidente. Pero tras su muerte en 1973, en pleno boom, decayó la producción y otras circunstancias adversas, como un nuevo código de censura en Singapur o un renovado sistema de cuotas que se instauró en Tailandia para potenciar el cine autóctono, causaron que disminuyera la demanda de películas hongkonesas, tanto de Shaw Brothers como de Golden Harvest, los cuales tuvieron que reinventarse y capear el temporal de la mejor forma posible.
Así que, en vista del éxito que tenían sus películas en los mercados europeos, Run Run Shaw decidió aliarse con
otros estudios occidentales, como los ingleses Hammer Films, junto a los cuales producirían Kung fu contra los 7 vampiros de oro (The Legend of the 7 Golden Vampires / 七金屍, Roy Ward Baker y Cheh Chang, 1974), híbrido de artes marciales y terror rodado en los estudios Shaw; también con Rapid Films de Alemania, con los que producirían un film de acción y erotismo, Virgins of the 7 Seas (Karate, Küsse, blonde Katzen / 洋妓, Kuei Chih-Hung y Ernst Hofbauer, 1974); o Italia y España, con los que rodarían en Almería El karate, el Colt y el impostor (龍虎走天涯, Anthony M. Dawson, 1975) un spaghetti western. Así como junto a la norteamericana Warner (que ya había producido Operación Dragón junto a Golden Harvest), importante compañía con la que Shaw Brothers produjo Cleopatra Jones and the Casino of Gold (Charles Bail, 1975), una cinta blaxploitation de acción. Todo ello mientras el cine de Hong Kong esperaba la llegada de un “nuevo mesías” que, para desgracia de Shaw, también fue descubierto por Golden Harvest: Jackie Chan (para más inri, también extrabajador suyo).
En cuanto a lo que concierne a Italia, el spaghetti western se encontraba en franca decadencia. El peplum, y el cine de agentes secretos, realizado a rebufo de la saga de James Bond, hacía tiempo que había pasado a mejor vida, y comenzaba a despuntar el género de terror y, en especial, el giallo. Italia también cultivó, muchas veces en régimen de coproducción, el cine de aventuras, compuesto por películas aptas para todos los públicos así que, de la mezcla de este inocentón cine de aventuras y del género de agentes secretos nació, en 1967, un extraño hijo de prolífica vida que dio sus primeras pataditas en la enteramente italiana: 3 Superhombres (I Fantastici 3 Supermen, Gianfranco Parolini, 1967).

3 Superhombres, producida por la compañía Cinesecolo de Italo Martinenghi, junto a estudios de Francia, Yugoslavia y Alemania Occidental, está protagonizada por Brad Harris, Tony Kendall (Luciano Stella), popular por la serie de largometrajes dedicados al Comisario X, entre muchas otras, y Nick Jordan (Aldo Canti), sobradamente batallados todos ellos en el cine europeo de género y que unirán fuerzas para, con malla, capa y humor, enfrentarse a los villanos y, de paso, hacer una perfecta demostración de vergüenza ajena. Pero solo sería el principio.
Lo cierto es que la película se pudo ver en gran parte del mundo, así que no tardó en llegar una nueva entrega de estos ridículos personajes y al año siguiente se estrenó 3 Superhombres en Tokio (3 Supermen a Tokio, Bitto Albertini, 1968) una coproducción italo-germana producida por Cinesecolo junto a Internazionale Nembo Distribuzione Importazione Esportazione Film (INDIEF). Aquí ya se inician los bailes de actores, no participando ninguno de los protagonistas del film inaugural. En esta aventura se ponen las mallas el barcelonés George Martin (Jorge Martín en su barrio); y los italianos Willy Newcomb (Willi Colombini) y Dick Gordon (el especialista Sal Borgese, ya presente en la película inicial, aunque en diferente rol). Borgese se convertirá en el más inefable y constante de los Supermen y casi, casi, casi, resultará ser tan odioso como los caricatos Franco Franchi y Ciccio Ingrassia. El personaje de Sal Borgese, definido por sus compañeros como “cara de chimpancé”, es mudo y se encargará, desde esta cinta en adelante, de la “nota cómica” mediante la mímica, a lo Harpo Marx. Rodada, a pesar de todo, íntegramente en Roma, la cinta sería seguida por Los 3 Supermen en la selva (Che fanno i nostri supermen tra le vergini della jungla?, Bitto Albertini, 1970) en la que, además de George Martin y Sal Borgese, retorna al redil Brad Harris. Al ser coproducción hispano-italiana, distinguiremos varios rostros familiares, como el de Frank Braña, que en la siguiente entrega de la saga, …y así la armaron los 3 Superhombres en el Oeste (…E così divennero i tre supermen del West, Italo Martinenghi, 1973), pasará a formar parte de los Supermen junto al eterno Borgese y George Martin. Al ser también rodada en régimen de coproducción con España, en su reparto
figuran muchos actores españoles bien conocidos para el amante del cine bis europeo como Fernando Bilbao, Luis Barboo, Fernando Sancho, Cris Huerta e incluso, Ágata Lys, con quienes los 3 Supermen se encontrarán tras subir a una máquina del tiempo y llegar al salvaje oeste.
El siguiente film sería Hong-Kong, 3 Supermen desafío al Kung-Fu (1973), una película que quizás se diferencia del resto porque la compañía Cinesecolo de Italo Martinenghi no tuvo nada que ver con la producción, de la que se encargó enteramente la INDIEF, por parte italiana, junto a los estudios Shaw Bros de Hong Kong. Vale la pena detenerse aquí, pues será el inicio del caos en la serie de los 3 Supermen, que alcanzará el delirio con cintas exploitation de lo que ya de por sí lo es, con producciones turcas y filipinas. Pero no nos adelantemos.
HONG-KONG, 3 SUPERMEN DESAFÍO AL KUNG FU
Crash! Che botte… strippo strappo stroppio, es el acertado título original de esta cinta, que tiene, como tantas producciones italianas de la época, por ínfimas que fueran, una banda sonora de lujo, en este caso de Nico Fidenco. El film se inicia con una pegadiza canción, Strippo strappo stroppio, perpetrada por Ernesto Brancucci y que bien podría pertenecer a los que se encargaron, durante los años ochenta, de todas las canciones chuscas de las comedias italianas de garrotazo y tentetieso, Guido y Maurizio de Angelis. La letra, del propio director del film, Bitto Albertini, es todo un poema que merece compartirse:
“Soy Pingpong la furia de Hong Kong
Golpeo, desgarro, rompo y lastimo
Soy Pingpong el más temido en Hong Kong
Nunca mando al hospital
Solo al horno crematorio, o a veces a la morgue
Y te rompo, te rompo, te corto, te golpeo
Te cortaré la garganta, te doblaré y luego te enderezaré
Te desnudaré, te desgarraré, te descuartizaré, te desgarraré
Te sacudo, te sacudo, juego contigo
Te meto dos dedos en los ojos, te meto las rodillas en la boca
Te haré un agujero en el vientre, te sacaré las tripas y el píloro
Soy Pingpong la furia de Hong Kong
Golpeo, desgarro, rompo y lastimo
Soy Pingpong el más amado de Hong Kong
A cada mujer que envío al hospital
Quisiera tratarla como a una flor,
pero al tocarla termina gritando y cayendo muerta
Le doy un beso en la mano, se queda con un muñón
La acaricio y le gusta, pero acaba partida en dos
Soy Pingpong la furia de Hong Kong
Golpeo, desgarro, rompo y lastimo
Soy Pingpong el más temido en Hong Kong
Nunca mando al hospital
Solo al crematorio
O a veces a la morgue”.
El guion de esta nueva aventura de los 3 Supermen es del propio director, Bitto Albertini, además de Gino Capone que más tarde escribiría el de Conquest, de Lucio Fulci, junto a José Antonio de la Loma (sobran las palabras). El libreto ignora todas las anteriores entregas de la serie, aunque no por ello prescinde de Sal Borgese. Y si bien las mallas son las mismas de las otras cintas, aquí los protagonistas las lucirán tan solo en los últimos diez minutos. Y, lo que es toda una novedad, no solo las llevarán los 3 Supermen. Pero no nos adelantemos y comencemos explicando de qué diablos va Hong Kong, 3 Supermen desafío al kung fu:

El agente del FBI, Robert Wallace (Robert Malcolm), es enviado a Bangkok para investigar la desaparición de seis agentes estadounidenses. Después de innumerables escenas de viajes que muestran la belleza de Tailandia en primavera, una mujer misteriosa con un vestido de cóctel (Shih Szu) sigue a Wallace a un combate de boxeo tailandés y le dice que busque en Hong Kong al maestro Tang (Lo Lieh). Una vez allí Wallace se encontrará con el embajador de los EE. UU., interpretado por el histriónico comediante francés Jacques Dufilho, que tiene una extraña filosofía sobre las artes marciales: al calor de una sonora ventosidad espetará, ‘El kung fu es como un laxante… ¡sale de dentro!’.
Buscando al maestro Tang, Wallace se dirige a un torneo de kung fu, donde se encontrará (¡qué pequeño es el mundo!), con dos viejos conocidos, Max (Antonio Cantafora) y Jerry (Sal Borgese), dos ladronzuelos italianos. Wallace, sin saberlo, terminará luchando contra el propio maestro, que resultará ser también un teniente de la policía de Hong Kong que anda tras la pista de Chen Loh (Tung Lin) y sus hombres, los mismos que están detrás del secuestro de los americanos. Tang y la mujer misteriosa (que resulta ser la novia de Tang) les dan a los tres un curso intensivo de kung fu, mientras que Wallace recoge de manos del embajador unos trajes Supermen antibalas con los que el americano, los dos bribones italianos, y la pareja de Hong Kong, se enfrentarán y derrotarán a Loh y sus hombres, liberando a los rehenes.

Por cierto, entre los chistes horripilantes destaca este: [Max a Tang] ‘Entonces, ¿eres el último Tang en Hong Kong?‘ (no sé si lo cogen, pero tengan en cuenta que en la época era muy popular cierta película de Bertolucci que los españolitos tuvieron que ir a ver a Perpignan y en la que tuvo un especial protagonismo la mantequilla).
Como ya hemos señalado, en Hong-Kong, 3 Supermen, desafío al kung fu, el único Supermen que repite es Sal Borgese, quien, dada su profesión de especialista, será el que mejor desarrollará sus escenas de artes marciales, coreografiadas, por cierto, por Jackie Chan, que también aparece fugazmente como stund. El resto de Supermen, que luchan con un estilo, digamos, más “clásico”, están interpretados por el norteamericano Robert Malcolm, que tan solo rodó tres películas y todas en Italia, aunque eso sí, de protagonista, algo que puede ser debido más a su percha que a sus escasas facultades interpretativas; por su parte el tercer Supermen en discordia, Antonio Cantafora es, ni más ni menos que -como Michael Coby y armado con un poderoso mostacho- Supersonic Man en su faceta “humana”. Pero no solo eso, Cantafora, compaginando ambos nombres artísticos, rodaría una larga lista de spaguetti western amen de todo tipo de género, incluido el terror, pues se le puede ver tanto en La casa (1976) de Angelino Fons como en Demons 2 (Dèmoni 2… l’incubo ritorna, 1986) de Lamberto Bava, en la que interpreta al padre de Ingrid, encarnada por la propia Asia Argento.
Finalmente, en lo que atañe a la contribución occidental del film, nos detendremos en Bitto Albertini, el director, que durante la mayor parte de su carrera se dedicó a ejercer de director de fotografía hasta que comenzó a dirigir y escribir guiones. En su haber se cuentan tres películas dedicadas a los 3 Supermen (en Tokio, en la selva y este desafío al kung fu), además de cine bélico, western y peplum. Pero los amantes de la serie B debemos agradecer encarecidamente al signore Albertini el haber iniciado (como Albert Thomas), la serie de películas dedicadas a Emanuelle (con una ‘m’), protagonizadas por la divina Laura Gemser. Solo por ello merecería ser canonizado en los altares del cine bis.
En cuanto al equipo asiático, destaca especialmente el indonesio Lo Lieh, la gran apuesta de Run Run Shaw para contrarrestar el enorme éxito de Bruce Lee, estrella de la competencia. También fue uno de los primeros en desatar la fiebre por el cine de kung fu y colarse en las carteleras occidentales con De profesión: invencible (5 Fingers of Death / King Boxer / 天下第一拳, Cheng Chang-Ho, 1972), donde su antagonista, como aquí, también estaba encarnado por Tung Lin. Lo Lieh participó en la popular El karate, el colt y el impostor (Antonio Margheriti, 1974), otra coproducción italo-hongkonesa, ahora también con participación española. Finalmente, y a pesar de que sus escenas se quedaron en el suelo de la sala de montaje, Lo Lieh intervino en la coproducción germano-honkonesa Virgins of the Seven Seas (Karate, Küsse, blonde Katzen / 洋妓, Kuei Chih-Hung y Ernst Hofbauer, 1974), un descabellado cóctel de erotismo y acción. Por su parte la taiwanesa Shih Tzu, también participó en la popular coproducción Hammer-Shaw, Kung fu contra los 7 vampiros de oro (The Legend of the 7 Golden Vampires, Roy Ward Baker y Cheh Chang, 1974), donde encarnó a Mei Kwei, la brava luchadora de las dagas que se enamora de un occidental. Y finalmente, y a modo de anécdota, en la parte rodada en Tailandia puede reconocerse a alguno de los matones
que participaron en Karate a muerte en Bangkok (The Big Boss/唐山大兄, Lo Wei, 1971) donde recibieron su merecido a manos (y pies) de Bruce Lee.
A pesar de contar con un buen número de escenas bochornosas, la mayoría protagonizadas por Sal Borgese, esta mescolanza de géneros está correctamente realizada y refleja a la perfección una de las características de aquel cine de serie B: su facultad de ejercer de ventana hacia el mundo para las clases más populares. Algo que también puede verse, por ejemplo, en la nombrada serie dedicada a Emanuelle. En este caso, el protagonista viaja de Bangkok a Hong Kong y termina en Taiwan, y en todos esos lugares el director se encarga de que el espectador pueda ver lugares emblemáticos que ni en sueños espera poder visitar y pueda ver costumbres exóticas que recordará, posiblemente, durante el resto de su vida. Y todo mientras disfruta de un entretenimiento totalmente inocente, tirando a tontorrón y hoy totalmente anacrónico.
EXPLOTA, EXPLÓTAME, EXPLO: ENTRAN TURQUÍA Y FILIPINAS

A pesar de lo que pudiera parecer, hasta Hong Kong, 3 Supermen desafío al kun fu la serie mantenía, dentro del caos, cierta coherencia, pero todo se volvió, definitivamente muy loco cuando desde Turquía se realizó una exploitation de lo que ya de por sí, lo es. Çilgin kiz ve üç süper adam (algo así como 3 Supermen and Mad Girl) fue dirigida en 1973 por Cavit Yürüklü, que también se permitió coger prestada Thunderball de John Barry, canción que cantaba Tom Jones en la película de igual nombre perteneciente a la saga Bond. Pero no termina ahí la cosa, pues seis años después tres colosos del cine de género: Turquía, Italia y España se aliaron unieron fuerzas para perpetrar 3 Supermen contra el padrino (Süpermenler/ Tre supermen contro il padrino), una cosa dirigida por Italo Martinenghi con, otra vez, una máquina del tiempo y los actores Sal Borgese (a estas alturas imprescindible), Nick Jordan, uno de los Supermen originales del primer filme y, completando el trío, el popular actor turco Cüneyt Arkin (acreditado como George Arkins) protagonista de multitud de cintas de acción, incluida la Star Wars turca de la que tanto han oído hablar (Dünyayi Kurtaran Adam) o El hombre León (Kiliç Aslan). Arkin es toda una leyenda en el cine turco, con más de 300 películas a sus espaldas, todo y con ello, nadie se hizo eco de su reciente fallecimiento en junio de 2022. Aldo Sambrell se suma también a la fiesta y, nuevamente Ernesto Brancucci canta el tema principal, Siamo I 3 Supermen, con música de Nico Fidenco.
Aunque no pertenezca a la serie, Las amazonas contra los Superman (Superuomini, superdonne, superbotte, 1974) de Alfonso Brescia, mantiene algunas similitudes: hay 3 héroes pintorescos, uno de ellos enmascarado. La acción se desarrolla en el pasado y sus protagonistas son Aldo Canti (uno de los Supermen en dos de las cintas originales); el afroamericano Marc Anibal, en la que será su única experiencia en Europa; y el actor chino Hua Yueh, prolífico intérprete hongkonés cuya experiencia en este film resultará ser también la única en el cine europeo. Un trío multi racial en lucha contra las amazonas. Ahí es nada. Contando con la colaboración de la también oriental Karen Yeh que participaría, ese mismo año, en El karate, el colt y el impostor antes de regresar a Hong Kong. Entre las amazonas destacan varias damas del cine europeo de género de la época como Malisa Longo y Magda Konopka. Toda una curiosidad dirigida por el todoterreno Alfonso Brescia, que ya había realizado un primera acercamiento a la temática con ¡¡Amazonas!! Mujeres de amor y guerra (Le Amazzoni – Donne d’amore e di guerra) en 1973.

Los incansables turcos pensaron que era absurdo utilizar a los actores originales pudiendo hacer una exploitation pura y dura y sin ningún tipo de autorización. Así nació la segunda -y última- película enteramente turca de la serie: Üç Supermen Olimpiyatlarda (3 Supermen at the Olympic Games), rodada en 1984 y dirigida por Yavuz Yalinkilic. También Filipinas se animó un año después a realizar su propia exploitation de los 3 Supermen con Super Wan-Tu-Tri de Luciano Carlos, un batiburrillo de canciones, humor y demencia con un niño alienígena.
La saga concluyó en 1986, casi 20 años después, y donde se inició, en Italia, con Tre supermen a Santo Domingo. Dirigida nuevamente por Italo Martinenghi, en esta ocasión está protagonizada por, además del eterno Sal Borgese, Steven Martin (Stefano Martinenghi, posiblemente el hijo del productor y director, el cual ya ejerció de técnico en otros títulos), y el inefable norteamericano de turno, Daniel Stephen, un “actor” y modelo que dejaría una minúscula huella en el cine apocalíptico italiano al participar en 2020 Los Rangers de Texas (Anno 2020. I gladiatori del futuro, Joe D’Amato/George Eastman, 1983) y El guerrero del mundo perdido (Warrior of the lost world, David Worth, 1983). Como nota curiosa cabe añadir que realizando un pequeño papel, se encuentra el propio Bitto Albertini, director de varios títulos de los 3 Supermen y, sobre todo, del que hemos hablado más extensamente, Hong Kong, 3 Supermen desafío al kung fu.

Los tres Supermen filipinos con su numeración en ‘Super Wan Tu Tri ‘ exploitation de exploitation
(Artículo publicada previamente en La Abadía de Berzano)
Concurso Asian Trash Cinema: ¡gana tres packs imprescindibles!
UN CONCURSO DE MIEDO en el que ganar horas y horas de descerebre, acción, sangre y super-hombres de pega en un lote imprescindible. Cada pack contiene dos títulos y un buen número de extras. Garantizado que después de su visionado nunca volverás a ser el mismo.Superhombres de extraradio, monos gigantes y de otros mundos: 2 Nuevos lanzamientos de Asian Trash Cinema
Por fín dos nuevas y descacharrantes propuestas de Asian Trash Cinema / Tema Distribuciones con las que dar la bienvenida a este 2012. Bien distintas entre sí pero con cosas en común: la alarmante falta de medios, el humor involuntario y el profundo carácter exploitation de los films. Prepárense pues a disfrutar con estos dos packs dedicados a superhombres tercermundistas, gorilas gigantes y simios, todos ellos protagonizando historias que les resultarán más que familiares…
EL GORILA ATACA / EL APOCALIPSIS DEL PLANETA DE LOS SIMIOS
Un gorila enorme es capturado con destino a ser exhibido, pero se escapa y siembra el caos en Corea. Cae rendido de amor ante una actriz americana y hallará su fin bajo el fuego del ejército.
¿Les suena, verdad?, pues bien, este pastiche, producto de una entente coreano/americana/tailandesa de 1976, no tiene desperdicio a la hora de sumar despropósitos. Supongo que el avispado equipo habría escuchado que De Laurentis se encontraba rodando un remake del King-Kong original de 1933, así que pensaron que ellos también podrian hacerlo e incluso adelantarse a los yankees, consiguiendo estrenarla un mes antes en Estados Unidos (¡!) . Pero eso sí, con algunos ligeros cambios y añadiendo… ¡El 3-D!. Así que, aunque la versión del dvd es normal, preparense para ver infinidad de objetos enviados directamente hacia la cámara, muchos visiblemente sujetados con hilos…
Ustedes pensarán que no es más que otra película con hombre con disfraz de gorila que destroza detalladas maquetas de edificios (eso sí, con cierta dejadez), ante el pánico histérico de la población. Pues sí, no se equivocan, pero también nos ofrece
mucho más: acción trepidante (o no) desde el minuto uno; ¿actores? americanos: en concreto la pareja formada por la actriz que acude a Corea a rodar un film en el que continuamente sufre intentos de violación, y su novio periodista, que se encuentra en celo perpetuo. Y por si todo esto les parece poco tenemos itinerarios turísticos; llamadas teléfonicas constantes; humor chusco; carreras de la aterrorizada población de un sitio a otro y ridículos combates del gorila con una serpiente y un tiburón (con el exitazo del film de Spielberg todavía caliente).
En cuanto a los protagonistas hay que destacar que la actriz Joanna Kerns (aquí Joanna DeVaronna), abrió su carrera cinematográfica con este film y, curiosamente, no se desalentó, gozando de una larga trayectoria sobre todo televisiva (¿Recuerdan a la atractiva madre de la serie Los problemas crecen?). En cuanto al actor Rod Arrants, no le resultaría descabellado rodar en Corea una película de gorilas gigantes tras haber actuado en films como Linda Lovelace for president (1975, Claudio Guzmán) o Helter Skelter (1976, Tom Gries), tras los que inició también una larga carrera televisiva.
Si el primer título del pack que nos ofrece Asian Trash Cinema no tiene
desperdicio, el otro se puede considerar toda una rareza ahora que están tan en boga nuestros peludos amigos con la recomendable El origen del planeta de los simios. Se trata de la japonesa El apocalipsis del planeta de los simios, que condensa en forma de largometraje la serie de televisión Saru no gundan (1974), basada en la franquicia simia, aunque con la particularidad de ser más bien infantil y con unos maquillajes bastante pobretones. Una curiosidad para completistas. El largometraje, cuyo título original es Time of the Apes, lo montó en 1987 el productor americano Sandy Frank con destino a la televisión por cable, y nos narra como dos niños y una joven son crionizados accidentalmente y despiertan en… ¡El planeta de los simios japoneses! Donde pasarán por mil peripecias hasta que… bueno, no les voy a contar como termina, pero pueden suponerse que la conclusión jugará con el tiempo.
Si estas dos piezas les parecen poco, el disco contiene unos extras que van desde dibujos animados a un inolvidable trailer de El planeta de las simias, versión porno y desvergonzada del clásico que nos deja con ganas de verla, y todo ello aderazado con los acostumbrados videos vintage denominados The Drive-In Experience. Por cierto, otro punto a favor es que ambas películas se nos ofrecen en versión original subtitulada.
Pero no se pierdan el siguiente lanzamiento, con más descerebre aún si cabe:
SUPERTRASH: HONG KONG 3 SUPERMEN DESAFÍO AL KUNG FU/ EL RETORNO DE SUPERMAN
Hace un tiempo ya les hablamos en una entrevista con el responsable de Asian Trash, Domingo López del pack Batsploitation, centrado en versiones chuscas del hombre murciélago. En esa misma entrevista nos hablaba de un pack dedicado a Supermán que estaba preparado y que según Mr. López «supera con creces el delirio del de Batman». Pues visto el pack, hay que confesar que no se ha quedado corto, vean si no lo que nos ofrece:
Hong Kong 3 Supermen: Desafío al Kung fu, es un film perteneciente a una descabellada serie de coproducciones muy populares entre la chiquillería de los setenta y que constó de varios títulos, entre ellos Los 3 Supermen en la Selva (1970, Bitto Albertini) o Los 3 Superhombres en el oeste (1973, Italo Martinenghi), en las que tres disparatados supermanes de pacotilla despachaban porrazos en cualquier escenario, por imberosimil que pareciera. La aventura en Hong Kong se beneficia de la popularidad que tenían los films de artes marciales, y pasó a ser coproducida con el país asiástico (y no con España, como era habitual). Dirigida por Bitto Albertini en 1973, nos ofrece más de lo mismo, con unos supermen de vergüenza ajena que no dejan de dar brincos (no vuelan, saltan, notándose descaradamente el origen circense de alguno de los actores), aunque ofrece la curiosidad de contar con intérpretes orientales como Lo Lieh, de dilatada trayectoria y que se hizo popular al protagonizar uno de los primeros exitazos mundiales del cine de Hong-Kong de artes marciales, De profesión: invencible
(1972, Chang-hwa Jeong). También formó parte del elenco de El Karate, el Colt y el impostor (1974, Antonio Margheriti), junto a Lee Van Cleef y Patty Shepard, otra de esas mezclas de géneros.
Pero aquí no termina todo, ya que queda lo peor /mejor. Y es que la película turca El retorno de Superman (Supermen Dönüyor, Kunt Tulgar, 1976) hay que verla para creerla: es una versión tercermundista del clásico de Richard Donner pero con los medios que tenía su director al alcance: un «actor» muy alto (Tayfun Demir); música chiripitifláutica que no duda en mezclar con la banda sonora original de John Williams y de films de James Bond; muchos malos con poblado bigote; exteriores en descampados de extraradio; chiste chuscos; decoración étnica;coches poco menos que en ruínas; escenas de vuelo con Madelman; mesas camilla y diálogos absurdos. Un conjunto de lindezas que nos dejan con una mezcla de estupefacción y desazón, pero que resultan un perfecto divertimento. Repito, hay que verla para creerla. Por cierto Kunt Tulgar, su director, poco antes había realizado su propio Tarzán, que seguro es tan delirante como este film.
Pero no deben perderse los extras, que cuentan con más interpretaciones exóticas del hombre de acero a cada cual más ridícula, siendo con diferencia la más delirante (y les aseguro que el catálogo es amplio) la versión hindú (Telegu Superman), con un interminable número musical incluído. Tampoco combiene que se pierdan el delicioso numerito Superman loves Spiderwoman… ¡Impresionante!
Así que quedan avisados. Dos perfectas piezas repletas de horas de diversión a base de cine raro y de otro mundo: el de Asian Trash Cinema.



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