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El futuro del Festival de Sitges explicado por sus directores

Categorías:Festival de Sitges

El Festival de Sitges proyecta ‘Vaya luna de miel’ a través de su Cuaderno de Bitácora en la web

Es uno de los tesoros perdidos del director Jesús Franco (1930 – 2013), recuperado hace dos años y proyectado en la última edición del Festival de Sitges dentro de la sección Seven Chances. La película Vaya luna de miel (1980) nunca se llegó a estrenar en su tiempo y durante cerca de 40 años estuvo desaparecida, aunque formaba parte de la cinematografía del prolífico realizador del cine de terror.

Hace dos años aparecieron en el Centro de Conservación y Restauración de Cinematografía de la Filmoteca Española los negativos de imagen y el sonido del montaje del film. La Filmoteca los digitalizó y permitió la recuperación de la película perdida de Jess Franco.

Vaya luna de miel es una adaptación de El escarabajo de oro (1843), un cuento de Edgar Allan Poe al “estilo comedia moderna”, según la definió el mismo Franco. El reparto cuenta con Lina Romay, Emilio Álvarez y Antonio Mayans, entre otros.

El Festival de Sitges proyectó en su última edición Vaya luna de miel después de la recuperación de la Filmoteca Española y una anterior sesión. El Sitges – Cuaderno de Bitácora ofrece ahora la posibilidad de ver el film en abierto, gracias a un acuerdo con la misma Filmoteca Española. El Cuaderno de Bitácora es la nueva propuesta del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya para ofrecer contenidos de cine fantástico y del mismo universo del festival.

La biblioteca del Festival de Sitges

Se han cumplido 52 ediciones del festival más importante de cine fantástico y de terror del mundo. Y no hay duda de que durante tantos años el festival ha generado mucho papel. Y más hablando de un evento que desde sus inicios ha basado su política en la información, tanto hacia la prensa, como hacia el público. También, como acontecimiento cultural de primer orden, el Festival de Sitges ha querido, al igual que otros certámenes, editar libros sobre géneros, sus protagonistas más destacados o ilustrar sus ciclos retrospectivos, y aunque no siempre se ha hecho con la regularidad o el cuidado deseable, hay que añadir que los años en los que no se editó ningún libro, fueron compensandos por otros en los cuales se llegaron a publicar hasta cuatro libros oficiales.

Realmente ha sido labor complicada el reunir todos estos tomos, pues el propio festival no ha realizado ningún inventario oficial hasta la fecha, aunque una gran parte de los libros oficiales, catálogos y otras publicaciones, se pudieron ver en la exposición “50 Aniversari. SITGES – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya 1968-2017: Memòria del Fantàstic”, centrada en el 50 Aniversario del SITGES en el año 2017. Asimismo es justo añadir que ha sido fundamental para completar esta lista el estudio Bibliografía del festival de Sitges publicado en 2014 en el blog Fantasía: Cine sin cortaprisas. También desde aquí queremos agradecer a Diego López sus aportaciones y sugerencias.

Sin más preámbulos vamos a ofrecer una amplia panorámica de las diferentes publicaciones que el Festival de Sitges ha editado durante estos más de cincuenta años, poniendo especial cuidado en los libros publicados para a venta durante y posteriormente al certamen. Unos tomos que, en muchos casos, forman parte de la bibliografía imprescindible de todo buen amante del cine.

CATÁLOGOS Y PUBLICACIONES GRATUÍTAS PARA PRENSA Y PÚBLICO

Ya desde aquella Primera Semana Internacional de Cine Fantástico de 1968, el futuro Sitges Film Festival editó un programa-catálogo con las películas y eventos que tendrían lugar. Con los años esta publicación se dividió en dos: uno en forma de catálogo de bolsillo destinado al público, que se encargó de editar principalmente la entidad bancaria en la que, antes de los tiempos de internet, podían adquirirse las entradas de manera anticipada; y un catálogo más voluminoso, vertical y tamaño folio destinado a la prensa. El formato destinado al público ha sido conservado y puede encontrarse en los puntos oficiales y salas cinematográficas del festival,  pero el catálogo de prensa, ante el imparable crecimiento de las secciones del festival se tuvo que, primero, dividir con catálogos adicionales dedicados a la sección de animación (Anima’t) y de la crítica (Seven Chances) durante los años noventa; para finalmente y ya a inicios del nuevo milenio, juntar todas las secciones en un voluminoso y único catálogo apaisado. Ni que decir tiene que estas publicaciones son un impagable archivo histórico del Festival.

Por su parte el popular Brigadoon, nacido en 1986 cuando el certamen estaba bajo la dirección de Joan Lluís Goas, se ha convertido en todo un “festival dentro del festival” que ha ido adquiriendo mayor importancia año tras año y que recientemente ha celebrado su treinta aniversario con un acto oficial. En 2003, cuando esa sección estaba dirigida por Hernán Migoya, se editó un Brigadoon’zine y también se potenciaron los ciclos cinematográficos, como el dedicado a los Hermanos Calatrava y el cine de Manuel Esteba, entre otros. Aunque la publicación no tuvo más continuidad, en la actualidad Brigadoon es una sección totalmente consolidada que además de ofrecer títulos actuales, otorga una especial importancia a las retrospectivas y homenajes. También se celebra anualmente el premio Brigadoon Paul Naschy para el mejor cortometraje, así como el Premio Nosferatu como homenaje a diversas personalidades destacadas del cine fantástico.

También y conforme el catálogo de películas y actividades aumentaba, se optó por informar al público de manera más detallada, así que se comenzó a editar, como complemento al pequeño catálogo con la programación, un periódico que, además de horarios, contenía información adicional sobre las diferentes películas y actividades, así como entrevistas con los invitados. Si bien se tiene constancia de alguna iniciativa en forma de fanzine a finales de los setenta, el primer periódico diario del que tenemos noticia se publica en 1983, coincidiendo con el relevo en la cúpula del festival, que hasta entonces había estado en manos de su creador, el histórico Antonio Ráfales, y que pasaría a manos del mencionado Joan Lluís Goas, que también iniciaría de manera regular la edición de El Diari del Festival. Primero en blanco y negro y editado por el propio certamen para,  posteriormente y ya con portada a todo color, pasar a ser editado  por el Grupo Z (El Periódico), que se hará cargo de una cabecera que evolucionará con los años a publicación en color. Hasta 2009, en que tomará el relevo La Vanguardia manteniendo, eso si, el formato.

El número de ejemplares variará según los días de los que conste el festival. En la actualidad se editan un total de 12: Diez con la programación diaria; uno general sobre el festival; y uno fotográfico con el palmarés.

A todo esto hay que sumar diferentes catálogos que se han realizado sobre exposiciones, de los que también el festival ha realizado postales coleccionables, que junto a su rica cartelería y otros objetos como sellos, posavasos, postales o juegos, conforman un conjunto de material altamente atractivo para el aficionado y coleccionista.

 

CATÁLOGOS MONOGRÁFICOS

Editados por el propio festival, de tirada más limitada y menor número de páginas, estas publicaciones posiblemente estuvieron tan solo al alcance de la prensa o disponibles únicamente durante los días del certamen. Resultan más difíciles de localizar que los libros y los catálogos.

1968

– Índice analítico del cine fantástico

Autor: Antonio Cervera. Edita: Semana Internacional de Cine Fantástico de Sitges. Encuadernación en rústica, 48 págs. 23 x 15.5 cm

1994

– Jan – Eva Svankmajer: el lenguaje de la analogía

Autor: VV.AA. Edita: Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges. Cartoné, 56 págs. Edición bilingüe: castellano-catalán

1995

– Segundo de Chomón                                                  

Autor: VV.AA. Edita: Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges/Filmoteca de la Generalitat de Catalunya. Cartoné, 75 págs. Editado con motivo de la retrospectiva dedicada al cineasta aragonés.

1996

– The Spanish Fantasy Pictures Show

Autor: Marcos Ordóñez. Edita: Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges. Cartoné, 95 págs. Edición trilingüe en  castellano/catalán/inglés. Editado con motivo de la retrospectiva dedicada al cine fantástico español.

2000

Ladislaw Starewicz

Autor: Fernando de Felipe. Edita: Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges. Cartoné, 48 págs. Editado por la sección Anima’t.

2001

– Quay brothers

Autor: Jordi Costa. Edita: Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges. Cartoné, 47 págs. Editado por la sección Anima’t.

2002

– Hayao Miyazaki

Autor: Antonio Trashorras. Edita: Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges. Cartoné, 51 págs. Formato apaisado. Editado por la sección Anima’t.

2003

– Curtis Harrington. Danza Macabra

Autor: Jordi Sánchez-Navarro. Edita: Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges. Cartoné, 38 págs.

– Alexandre Alexeieff: Poemas de Luz y Sombra

Autor: Giannalberto Bendazzi. Edita: Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges. Cartoné, 37 págs. Editado por la sección Anima’t.

2010

– No por mucho madrugar amanece más temprano

Autor: Jack Torrance. Edita: Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges. Cartoné, 315 págs. Editado con motivo del 30 º aniversario de la película El Resplandor, se trata de un objeto destinado a invitados y prensa seleccionada.

 NOTA: Al no haber podido revisar físicamente todas estas publicaciones, no podemos asegurar que estuvieran redactadas, tal como suponemos, en los tres idiomas oficiales del festival, catalán, castellano e inglés.

CATÁLOGOS EXPOSICIÓN

Desde el inicio del festival se organizaron todo tipo de exposiciones relacionadas con el fantástico. Las primeras fueron realizadas por el artista Pierrot, que tuvo problemas con la justicia por alguna de sus obras artísticas. Desde hace unos años la salida de l’Auditori del hotel Melià ha servido de espacio para exposiciones, las últimas comisariadas por Borja Crespo en las que diversos ilustradores han ofrecido su visión sobre el leitmotiv escogido anualmente por el festival. Estas ilustraciones se han reunido asimismo en catálogos gratuitos y también, y de forma individual, se han puesto a disposición del público postales coleccionables también gratuitas.

2008                                                

– King Kong Solidario

Autor: VV.AA. Edita: ScifiWorld. Tapa blanda, 160 págs.

2013

– Exposición de pósteres del Festival de Sitges en el Palau Maricel.

Pequeño catálogo folleto editado con motivo de la exposición. Tapa blanda, A5. Ejemplar gratuito.

2015

– Dossier Sinclair: L’Art de Vicente Ballester

Autor: Vicente Ballester. Edita: Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges. Cartoné, A5, 28 págs. Catálogo de la exposición que tuvo lugar durante el festival de Sitges en el Palau Maricel comisariada por Borja Crespo. Multilingüe catalán/castellano/inglés. Ejemplar gratuito.

2016

– The Vault of Rob Zombie – A Comic Tribute

Autor: VV.AA. Edita: Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges. Cartoné, A5, 20 págs. Catálogo de la exposición que tuvo lugar durante el festival de Sitges comisariada por Borja Crespo. Multilingüe catalán/castellano/inglés.  Ejemplar gratuito.

2017

– Ink of Dracula – A Comic Tribute

Autor: VV.AA. Edita: Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges. Cartoné, A5, 20 págs. Catálogo de la exposición que tuvo lugar durante el festival de Sitges comisariada por Borja Crespo. Multilingüe catalán/castellano/inglés.  Ejemplar gratuito.

2018

– Psycho Killers Superstars – A Bloody Comic Tribute

Autor: VV.AA. Edita: Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges. Cartoné, A5, 20 págs. Catálogo de la exposición que tuvo lugar durante el festival de Sitges comisariada por Borja Crespo. Multilingüe catalán/castellano/inglés.  Ejemplar gratuito.

2019

– Mad Max World – An Apocalyptic Comic Tribute

Autor: VV.AA. Edita: Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges. Cartoné, A5, 20 págs. Catálogo de la exposición que tuvo lugar durante el festival de Sitges comisariada por Borja Crespo. Multilingüe catalán/castellano/inglés.  Ejemplar gratuito.

LIBRO JUEGO

 

–  The Game – El joc de preguntes sobre Sitges i el cinema fantàstic 

Edita: Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges/Patronat Municipal de Turisme de Sitges, 1994. Cartoné, A5. Edición Trilingüe: castellano/catalán/inglés.

 

LIBROS

Diversos han sido los sellos editoriales que han publicado bajo el auspicio del Festival de Sitges. Todos los libros que vamos a enumerar se pusieron tanto a la venta durante el festival como posteriormente en librerías, una costumbre que se inició en 1985 adquiriendo cierta continuidad hasta la actualidad.

1985

– Terrores Íntimos

Autor: VV.AA. Edita: Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges. Impreso en Gráficas 82. Tapa blanda con solapas, A5, 185 págs.

Primero de una serie de tres libros en los que varios colaboradores del festival escogían y comentaban de manera informal sus películas favoritas. Se publicó este primer tomo centrado en el cine de terror y la intención era que fuera seguido al año siguiente por otro dedicado al fantástico y, ya en 1987, un último centrado en la Ciencia Ficción, aunque finalmente tan solo se llegó a editar este.

1992

– 25 anys. Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges

Autor: VV.AA Coordinado por Jordi Batlle Caminal. Edita: Patronat Municipal Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges. Tapa blanda con solapas, 24×22, 272 págs. Edición limitada de 1500 ejemplares para el certamen y 1000 más destinados a la distribución comercial. Edición bilingüe catalán/castellano.

1997

– David Lean & Karel Zeman

Autor: Sergi Sánchez y Artur Amorós. Edita: Paidós Ibérica. Rústica, 143 págs.

Con este libro se inicia una colaboración entre el festival y la editorial Paidós Ibérica, que se prolongará hasta 2003. Todos los libros de esta editorial se publicarán simultáneamente en castellano y catalán

1998

– Alain Resnais: viaje al centro de un demiurgo (Edición en castellano. Colección Paidós Comunicación 102 Cine)

– Alain Resnais: viatge al centre d’un demiürg (Edició en català)

Autor: VV.AA. Edita: Paidós Ibérica. Rústica, 23×15, 256 págs.

Publicado coincidiendo con la retrospectiva de Sitges 98-Festival Internacional de Cinema de Catalunya dedicada a la filmografía de Alain Resnais.

1999

– Profondo Argento. Retrato de un maestro del terror italiano (Edición en castellano. Colección Paidós  Comunicación 108 Cine)

– Profondo Argento. Retrat d’un Mestre del terror italià (Edició en català)

Autor: VV.AA. Edita: Paidós Ibérica. Rústica, 23×15, 268 págs.

Publicado coincidiendo con la retrospectiva de Sitges 99-Festival Internacional de Cinema de Catalunya dedicada a la filmografía de Dario Argento.

2000

– El tiempo del héroe. Épica y masculinidad en el cine de Hollywood (Edición en castellano. Colección Paidós Comunicación 122 Cine)

– El temps de l’heroi. Èpica i masculinitat en el cinema de Hollywood (Edició en català. Colección Paidós Cine)

Autor: Núria Bou y Xavier Pérez. Edita: Paidós Ibérica. Rústica, 23×15, 234 págs.

2001

– Vida secreta de las sombras. Imágenes del fantástico en el cine francés (Edición en castellano. Colección Paidós Comunicación 131 Cine)

– Vida secreta de les ombres. Imatges del fantàstic en el cinema francés (Edició en català. Colección Paidós Cine)

Autor: Gonzalo de Lucas. Edita: Paidós Ibérica. Rústica, 23×15, 294 págs.

– Imágenes para la sospecha: falsos documentales y otras piruetas de la no-ficción

Autor: VV.AA Edición a cargo de Jordi Sánchez-Navarro y Andrés Hispano. Edita: Glénat. Rústica, 21×14, 174 págs.

– El Giallo italiano. La oscuridad y la sangre

Autor: VV.AA. Edición a cargo de Antonio José Navarro. Edita: Nuer Ediciones. Rústica, 20×13, 336 págs.

2002

– Fantipodas. Una Aproximación Al Cine Fantástico Australiano y Neozelandés (Edición en castellano. Colección Paidós Comunicación 140 Cine)

– Fantipodes. Una aproximació al cinema fantàstic australià i neozelandés (Edició en      català. Colección Paidós Comunicación Cine)

Autor: VV.AA. Edita: Paidós Ibérica. Rústica, 23×15, 222 págs.

– La Nueva carne. Una estética perversa del cuerpo

Autor: VV.AA. Edición coordinada por Antonio José Navarro. Edita: Valdemar. Colección Intempestivas 006, 14×21, rústica con solapas, 400 págs.

Con este título, la emblemática editorial Valdemar entra en juego colaborando con algunos de los títulos más interesantes ofrecidos con relación al festival de Sitges.

– Nosferatu. Revista de cine 41-42 Euro-Western

Autor: VV.AA. Edita: Donostia Kultura con la participación del Festival de Cinema Fantàstic de Sitges. Editado con motivo de la retrospectiva dedicada a este género. Rústica, 21×30, 298 págs.

2003

– El principio del fin. Tendencias y efectivos del novísimo cine japonés (Edición en castellano. Colección Paidós Comunicación 150 Cine)

– El principi de la fi. Tendències i efectius del novíssim cinema japonés (Edició en català. Colección Paidós Comunicación Cine)

Autor: VV.AA. Edita: Paidós Ibérica. Rústica, 23×15, 280 págs.

– El día del niño

Autor: VV.AA. Edición coordinada por Rubén Lardín. Edita: Valdemar. Colección Intempestivas 009. Rústica con solapas, 14×21, 352 págs.

– Mondo Macabro: El cine más alucinante y extraño del planeta

Autor: Pete Tombs. Edita: Círculo Latino. Rústica, 23×29, 240 págs. con numerosas ilustraciones a todo color. Todo un festín de cine fantástico y de terror extraño proveniente de lugares tan exóticos como Pakistán, Turquía, Indonesia y Filipinas, pero también Hong-Kong, Japón y Brasil, entre otros. Una lectura imprescindible para los más inquietos y desprejuiciados lectores y demás buscadores de gemas ocultas que adaptaba y ampliaba el tomo original publicado por Brainiac Books en 1997.

2004

– Sam Raimi. De la transgresión al neoclasicismo

Autor: VV.AA. Edita: Calamar Editores. Rústica con solapas, 19×13, 176 págs.

2005

– Tiburón ¡Vas a necesitar un barco más grande! El Filme que cambió Hollywood

Autor: Ángel Sala. Edita: Círculo Latino. Rústica, 23×29, 141 págs.

 – Johnnie To. Redefiniendo el cine de autor

Autor: VV.AA. Edita: CineAsia. Rústica, 21,7×14,4, 212 págs.

 – Diez Años de Terror Asiático: 1995-2005 (Hong Kong, Japón, Corea del Sur)

Autor: VV.AA. Edita: CineAsia. Rústica, 21,7×14,4, 254 págs.

– Freaks en acción, Álex de la Iglesia o el cine como fuga

Autor: Jordi Sánchez-Navarro. Edita: Calamar Ediciones. Rústica con solapas, 19×13, 192 págs.

 

2006

– Universo Lynch

Autor: VV.AA. Edita: Calamar Editores. Rústica, 19×13, 176 págs.

– Europa imaginaria. Cinco miradas sobre lo fantástico en el Viejo Continente

Autor: VV.AA. Edición coordinada por Antonio José Navarro y Ángel Sala. Edita: Valdemar. Colección Intempestivas 016. Rústica con solapas, 14×21, 192 págs.

2007

– American Gothic. El cine de terror USA 1968-1980

Autor: VV.AA. Edición coordinada por Antonio José Navarro. Edita: Donostia Cultura- Festival de Cinema Fantàstic de Sitges. Rústica con solapas, 17×24, 414 págs.


– El demonio en el cine. Máscara y espectáculo

Autor: VV.AA. Edición coordinada por Antonio José Navarro. Edita: Valdemar. Colección Intempestivas 018. Rústica con solapas, 14×21, 760 págs.


– Sitges 1968-2007. Viaje alucinante. Historia de un festival en 100 carteles

Coordinado por Antonio José Navarro. Edita: Notorious Ediciones. Rústica con solapas, 20,5×29,5, 223 págs. Edición trilingüe: catalán, castellano e inglés.

2008

– El cine de ciencia ficción. Explorando mundos

Autor: VV.AA. Edición coordinada por Antonio José Navarro. Edita: Valdemar. Colección Intempestivas 020. Rústica con solapas, 14×21, 752 págs. La presente edición es producto de una colaboración entre el Festival de Sitges y Fanzine (XVIII Festival de Cine Fantástico -Universidad de Málaga)

– King Kong, 75 años después

Autor: VV.AA. Edición coordinada por Antonio José Navarro. Edita: Valdemar. Colección Intempestivas 021. Rústica con solapas, 14×21, 176 págs.

2009

– Las sombras del horror. Edgar Allan Poe en el cine

Autor: VV.AA. Edición coordinada por Antonio José Navarro. Edita: Valdemar. Colección Intempestivas 022. Rústica con solapas, 14×21, 272 págs.

2010

– Pesadillas en la oscuridad. El cine de terror gótico

Autor: VV.AA. Edición coordinada por Antonio José Navarro. Edita: Valdemar. Colección Intempestivas 023. Rústica con solapas, 14×21, 456 págs.

2011

– The Twilight Zone

Autor: VV.AA. Edita: ScifiWorld. Rústica con solapas, 24×17, 432 págs.

 2012

– Neoculto. El libro definitivo sobre cine de culto

Autor: VV.AA. Edición coordinada por Ángel Sala y Desirée de Fez. Edita: Calamar Ediciones. Rústica con solapas, 24×17, 224 págs.

2013

– Takashi Miike. La provocación que llegó de Oriente

Autor: VV.AA. Edición coordinada por Ángel Sala y Desirée de Fez. Edita: Calamar Ediciones. Rústica con solapas, 24×17, 148 págs.

2014

– Pantalla Rasgada. Quince conversaciones con cineastas y escritores sobre sueños y cine

Autor: Desirée de Fez y Jordi Sánchez-Navarro Edita: Arkadin Ediciones. Rústica con solapas, 17×24, 272 págs.

2015

– Seven. Los pecados de David Fincher

Autor: VV.AA. Edición coordinada por Desireé de Fez. Edita: Tyrannosaurus Books. Rústica con solapas, 15×21, 205 págs.

– Taboada

Autor: VV.AA. Edita: Tyrannosaurus Books. Rústica con solapas, 15×21, 162 págs. Este libro inauguraba una colección de libros editados por la sección Brigadoon del festival y contó con la colaboración del Mórbido Fest de México.

2016

– El imperio del miedo: el cine de horror norteamericano post 11-S

Autor: Antonio José Navarro. Publica: Valdemar. Colección Intempestivas 028. Rústica con solapas, 14×21, 528 págs.

– Donde nadie ha llegado antes

Autor: VV.AA. Edición coordinada por Ángel Sala, Jordi Sánchez-Navarro y Luís M. Rosales. Publica: Tyrannosaurus Books. Rústica con solapas, 15×21, 312 págs.

– Red Planet Marx: la conquista soviética del espacio

Autor: VV.AA. Edición coordinada por Ángel Sala, Desirée de Fez y Luís M. Rosales. Publica: Tyrannosaurus Books. Rústica con solapas, 15×21, 147 págs.

2017

– 50 Sitges. 50 festival internacional de Cinema Fantastic de Catalunya

Autor: VV.AA. Edita: Fundació Sitges. Tapa dura sin sobrecubierta, 241 págs.

2018

– Michele Soavi. Cineasta de lo macabro

Autor: VV.AA. Edita: Hermenaute. Colección Janus. Edición coordinada por Diego López. Rústica con solapas, 15×21, 174 págs.

2019

– Apocalypse Domani. La década dorada de la exploitation italiana de ciencia ficción (1977-1990)

Autor: VV.AA. Edita: Hermenaute. Colección Janus. Edición coordinada por Ángel Sala. Rústica con solapas, 15×21, 260 págs.

CON EL FESTIVAL COMO ESCENARIO

Finalmente, y a modo de curiosidad, incluimos dos novelas escritas con el Festival de Sitges como telón de fondo.

– Festival de terror

Autor: Manuel Quinto. Publica: Timun Mas (1988). Rústica, 13×20, 300 págs. Publicado en edición catalana y castellana.

Sinopsis: El festival de Sitges ha comenzado. Stanley Hyde, actor de films de terror, no sabe que su vida ya ha sido puesta a precio.

– El Festival Maldito

Autor: Monica Parra Edita: Createspace Independent Publishing Platform, United States (2019) Rústica, 160 págs.

Sinopsis: La celebración de la edición número cuarenta y dos del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges se ve alterada por las amenazas anónimas de un fanático obsesionado con el séptimo arte. Pronto la prensa se hace eco de la noticia y bautiza al desconocido autor de dichas intimidaciones como “el loco cinéfilo.”Al contrario de lo que opina Richard Sedano, director del festival, el retrato psicológico trazado por la policía caracteriza a la persona que se esconde detrás de los inquietantes mensajes como peligrosa y retorcida. Por ello, el inspector Ignacio Aguilera deberá descubrir y detener al culpable antes de que sea demasiado tarde. La clave para la resolución del caso, sorprendentemente, no procederá de su labor policial, sino de su propia hija, Cata, una gran aficionada al cine fantástico, al igual que sus amigos Eduard, Fer, Silvia y Nico.

Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Décima (y última) cápsula

25 noviembre 2019 Deja un comentario


SÁBADO 12 DE OCTUBRE                                                     (Fotos: Serendipia)

Y nos despedimos del festival con cuatro películas de diverso pelaje: Achoura (Talal Selhami, 2018), que participaba en sección Oficial Fantàstic Competició; la cinta de animación The Addams Family (Greg Tiernan y Conrad Vernon, 2019); la japonesa Jam (2018) de Sabu; y finalmente y como es habitual, Serendipia cerró el festival en el Prado, en esta ocasión con una de las Seven Chances, la muy  loca Tammy and the T-Rex (Stewart Raffill, 1994)

Serendipia, de no ser por el Festival de Sitges, no sabría que existe el cine de terror marroquí. Achoura es una monster movie que incluye conflictos sociales y tradiciones arcaicas, como el que representa el matrimonio de niñas y adultos. Una pesadilla que afortunadamente el mundo occidental hace tiempo que dejó atrás, pero que permanece viva en algunas sociedades modernas en pleno siglo XXI. Y es que los monstruos literarios y cinematográficos siempre han sido un reflejo y materialización de los reales. El guión resultará familiar al espectador, pues narra como un grupo de amigos que se enfrentaron en su infancia a un monstruo deberán, ya adultos, volver a reunirse para acabar con él, un monstruo milenario que se alimenta de la alegría e inocencia infantil. Una exótica propuesta que posee, además, una eficaz banda sonora.

El público de Sitges pudo ver un día antes de su estreno en Estados Unidos la nueva encarnación de La familia Addams, ahora en animación 3D. Con un diseño muy cercano al de los personajes originales de Charles Addams, la cinta sustrae gran parte del humor negro contenido en los chistes originales al tratarse de una película destinada al público infantil, aunque no por ello esté exenta de la suficiente mala baba como para resultar atractiva a los adultos. Y es que los directores de la excelente La fiesta de las salchichas (2016) han sabido medir bien los ingredientes. Tan solo hay que ver los gags protagonizados por Wednesday (doblada por Chloë Grace Moretz  en su versión original) y las jugadas que le gasta a su hermano Pugsley o a su tío Fester. Una propuesta con posible continuidad.

Sabu presentado su película

Y después de algo tan sumamente mainstream, ¿qué mejor que un poco de cine oriental? Pues eso es lo que nos ofreció el director Sabu con la segunda de las cintas que presentaba en esta edición del festival, Jam (2018). Narrada con su estructura compuesta de tres historias cruzadas, la primera protagonizada por un cantante pasado de moda que cuenta con una madura fan fatal; la segunda por un expresidiario que se venga de sus antiguos compinches con ayuda de un martillo; y finalmente una tercera con un hombre que tiene a su mujer en coma en el hospital. Tres historias extremas que chocarán unas con otras en una cinta con mucha acción y humor perfectamente construida.

Y finalmente un paseo por Sitges y visita al entrañable Prado, donde Serendipia se despide del festival con una cinta paradigmática de los años ochenta y noventa producto, sin duda, de una mala digestión del fenómeno Jurassic Park, Tammy and the T-Rex (Stewart Raffill, 1994), que recientemente ha lanzado en pristina edición en Blu-ray Vinegar Syndrome. Estrenada en su momento directamente a video y con las escenas gore mutiladas, ahora pudimos disfrutarla con esas escenas montadas en su lugar correspondiente. ¿La historia? un disparate sobre un joven cuyo cerebro es trasplantado al cuerpo -animatronic- de un Tyrannosaurus Rex. Estúpida y por eso mismo divertida, se trata de una basura repleta de humor chusco  con sus mejores momentos protagonizados por una Denise Richards de 22 años que va constantemente acompañada por su amiguito/mascota negro y homosexual-de los de hacer réir-, que para más inri es hijo del Sheriff Black ¿lo cogen? Sin olvidar ese gore de brocha gorda. En resumen, un final petardo para un festival en el que Serendipia, por las razones expuestas durante estas diez cápsulas, se ha tomado las cosas con mucha más calma.

Y poco más. Les dejamos con el Palmarés de esta 52 edición y,  a pesar de cierta pérdida de la ilusión con respecto al festival por una parte de Serendipia, como a nivel terapéutico la sensación de desconexión que representa estar diez días metidos en un cine sienta muy bien a la otra parte pues…

¡¡Nos vemos en  Sitges 2020!!

 

PALMARÉS SITGES 52

Secció Oficial Fantàstic a competició

Millor pel·lícula / Mejor película / Best Feature Length Film
El hoyo, de Galder Gaztelu-Urrutia

Millor direcció / Mejor dirección / Best Direction  (sponsored by XAL)
Kleber Mendonça Filho & Juliano Dornelles (Bacurau)

Millor interpretació masculina / Mejor interpretación masculina / Best Actor
(sponsored by Jeep Turiauto)
Miles Robbins (Daniel Isn’t Real)

Millor interpretació femenina / Mejor interpretación femenina / Best Actress
(sponsored by Mistinguett Sparkling)
Imogen Poots (Vivarium)

Millor guió / Mejor guion / Best Screenplay
(sponsored by Caixabank & La Caixa)
Mirrah Foulkes (Judy & Punch))

Millors efectes especials / Mejores efectos especiales / Best Special Effects
(sponsored by Deluxe)
Iñaki Madariaga (El hoyo)

Millor fotografia / Mejor fotografía / Best Photography  (sponsored by Moritz)
Manu Dacosse (Adoration)

Millor música / Mejor música / Best Music
Dan Levy (J’ai perdu mon corps)

Premi especial del jurat / Premio especial del jurado / Special Jury Prize
Adoration, de Fabrice du Welz

Gran Premi del públic a la millor pel·lícula / Gran Premio del público a la mejor película / Audience Award Best Motion Picture
(sponsored by La Vanguardia)
El hoyo, de Galder Gaztelu-Urrutia

Millor curtmetratge de gènere fantàstic / Mejor cortometraje de género Fantástico / Best Fantastic Genre Short Film
(sponsored by Fotogramas)
Polter, de Álvaro Vicario

Menció als nens d’Adoration / Mención a los niños de Adoration / Mention to the kids of Adoration
Thomas Gioria & Fantine Harduin

Menció a la pel·lícula Achoura / Mención a la película Achoura / Mention to the Film Achoura
Achoura, de Talal Selhami

Noves Visions

Millor pel·lícula / Mejor película / Best Feature Film
Dogs Don’t Wear Pants, de J-P Valkeapäa

Millor direcció / Mejor dirección / Best Direction
Mattie Do (The Long Walk)

Millor curt Noves Visions Petit Format / Mejor corto Noves Visions Petit Format / Best Noves Visions Petit Format Short    
Lucienne mange une auto, de Geordy Couturiau

Noves Visions Menció 1 / Mención 1 / Mention 1
Nina Wu, de Midi Z

Noves Visions Menció 2 / Mención 2 / Mention 2
Jesus Shows You the Way to the Highway, de Miguel Llansó

Noves Visions Menció 3 / Mención 3 / Mention 3
Hail Satan?, de Penny Lane

Panorama Fantàstic

Premi del públic a la millor pel·lícula / Premio del público a la mejor película / Audience Award Best Motion Picture
Extra Ordinary, de Aike Ahern y Enda Loughman

Midnight X-treme

Premi del públic a la millor pel·lícula / Premio del público a la mejor película / Audience Award Best Motion Picture
The Devil Fish, de David Chuang

Focus Àsia

Premi del públic a la millor pel·lícula / Premio del público a la mejor película / Audience Award Best Motion Picture
The Gangster, the Cop, the Devil, de Lee Won-Tae

Sitges Documenta

Premi del públic a la millor pel·lícula / Premio del público a la mejor película / Audience Award Best Motion Picture
La venganza de Jairo, de Simón Hernández

Méliès Awards

Méliès d’Argent a la millor pel·lícula / Méliès d’Argent a la mejor película / Méliès
d’Argent to a Feature Film
Adoration, de Fabrice du Welz

Méliès d’Argent al millor curt / Méliès d’Argent al mejor corto / Méliès d’Argent to a Short Film
Children of Satan, de Thea Hvistendahl

Blood Window

Premi Blood Window / Premio Blood Window / Blood Window Best Film
Breve historia del planeta verde, de Santiago Loza

Òrbita

Millor pel·lícula Òrbita / Mejor película Òrbita  / Best Òrbita Film
Huachicolero, de Edgar Nito

Jurat de la crítica

Premi de la crítica José Luis Guarner / Premio de la Crítica José Luis Guarner / José Luis Guarner Critic’s Award
Bacurau, de Kleber Mendonça Filho & Juliano Dornelles

Premi Citizen Kane al director revelació / Premio Citizen Kane al director revelación / Citizen Kane Award for Best New Director
Galder Gaztelu-Urrutia (El hoyo)

 Carnet JOVE

Premi Jurat Carnet Jove al millor llargmetratge de gènere fantàstic  /  Premio Jurado Carnet Jove al mejor largometraje de género fantástico / Carnet Jove Award for Best Fantasy Genre Feature Film         Bacurau, de Kleber Mendonça Filho & Juliano Dornelles

Premi al millor llargmetratge d’animació / Premio al mejor largometraje de animación / Award for Best Animated Feature Film    
Ride Your Wave, de Masaaki Yuasa

Premi al millor curtmetratge d’animació / Premio al mejor cortometraje de animación / Award for Best Animated Short  Film
The Lonely Orbit, de Frederic Siegel & Benjamin Morard

Brigadoon

Premi Brigadoon Paul Naschy /  Premio Brigadoon Paul Naschy / Paul Naschy Brigadoon Award      
Marc Martínez Jordán (Tu último día en la Tierra)

Sitges Cocoon

Premi a la millor pel·lícula Sitges Cocoon / Premio a la mejor película Sitges Cocoon / Best Sitges Cocoon Film
Gloomy Eyes, de Jorge Tereso & Fernando Maldonado

SGAE Nova Autoria

Millor direcció /  Mejor dirección / Best Direction
Pau Bösch & Berta Galvany (La mugre. UPF)

Millor direcció /  Mejor dirección / Best Direction
Marina Espinach (Cuando acabe el verano. Bande à Part)

Millor música / Mejor música /  Best Music
Juan Luis Pérez (Gusanos de seda. ESCAC)

Millor guió / Mejor guion / Best Screenplay
Agustín Elizalde & Carlos Villafaina Gusanos de seda. ESCAC)

Millor guió / Mejor guion / Best Screenplay
Marina Espinach (Cuando acabe el verano. Bande à Part)

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Novena cápsula

22 noviembre 2019 Deja un comentario


VIERNES 11 DE OCTUBRE                                                     (Fotos: Serendipia)

 

Y vamos por la novena jornada, que resultó memorable por alguna de las películas, como Samurai Marathon, una delicia de Bernard Rose que fue una de las que más gustaron a Serendipia, a pesar de que lo de cine fantástico brille por su ausencia; la resultona y atmosférica The Vigil; o Color Out of Space, que no nos terminó de convencer por lo que explicamos más abajo. También resultó inolvidable poder ver a uno de los raros de Europa, el alemán Hermann Kopp,  recreando sus contribuciones a las bandas sonoras de las cintas de Jörg Buttgereit. Un viaje a otra dimensión muy malsana.  

Como nos imaginábamos una avalancha de público y prensa para ver Color Out of Space (2019), la última película de Richard Stanley y un nuevo intento de adaptar al cine el universo cósmico de Lovecraft algo, no nos engañemos, bastante difícil de conseguir de manera satisfactoria, reducimos el número de pases de este penúltimo día de festival a tres. Si, el cansancio comenzaba a acusarse y para esa misma noche teníamos programado un concierto, concretamente a las 22 horas, hora en la que habitualmente estamos, casi, en el séptimo sueño.

Pero vayamos por la primera. Color Out of Space tiene un gran problema: Nicolas Cage. Y es un problema porque su descenso a la locura no es creíble. Utiliza unos guiños que pueden provocar la simpatía e incluso la hilaridad del público, pero es que esta historia no requiere de ello, necesita un actor creíble, y Nicolas Cage desde luego no lo es. Nadie se ríe del Jack Torrance de Jack Nicholson en El resplandor (The Shining, Stanley Kubrick, 1980), pero uno ve a Nicolas Cage hacer sus cucamonas habituales en Color Out of Space y no se lo cree. Más que nada porque ya lo hemos visto hacer lo mismo, de manera eficaz en la comedia Mom and Dad (Brian Taylor, 2017) y menos efectivamente en Mandy (Panos Cosmatos, 2018). Y realmente sabe mal que este ejercicio de cine de terror repleto de magia Wicca, ciencias ocultas, hippies y terror cósmico se malogre, en parte, por contar con un señor cuyos guiños comienzan a estar muy vistos. Naturalmente parte del público se reía, pero resulta que esa no era la intención de esta película. No sé si me entienden.

La adaptación, por otra parte, está bastante bien, repleta de colores lisérgicos que la hermanan, en cierto modo, con la cinta de Cosmatos, y terror de la vieja escuela que sugiere más que muestra, con esa invasión alienígena que cubre inexorablemente todas las superficies, todos los espacios, todos los cuerpos.  Sin olvidar, por supuesto, su homenaje a La cosa (The Thing, John Carpenter, 1982) esa película que, sin adaptar directamente al escritor de Providence, tan bien supo captar su esencia. Todo ello en una película que convenció en general al público y a gran parte de la crítica especializada, algo que no dejó de sorprendernos. En todo caso es posible que un segundo visionado consiga que, ahora que estamos avisados, obviemos en lo posible la presencia de Cage y estemos más pendientes de la labor de Richard Stanley y del resto del, por otra parte, correctísimo elenco.

Por su parte The Vigil, debut en el largometraje de su director, Keith Thomas, fue  la película escogida para la clausura de esta 52 edición del festival y resultó ser un eficiente ejercicio de terror que basa su efectividad en la milenaria costumbre judía de que alguien haga vigilia, durante la noche, a los fallecidos. El protagonista, que ha dejado la religión ortodoxa de lado, se verá sugestionado ante la situación de velar a un anciano. Sonidos misteriosos, movimientos inesperados, recursos clásicos de eficacia probada en el cine de terror, se mezclarán con el uso ingenioso del móvil, provocando desazón en el espectador. Nos pareció una interesante propuesta.

Y la última película del día, la excelente Samurai Marathon (2019), terminó de poner el broche de oro al día. Dirigida por Bernard Rose, uno de nuestros directores de cabecera (y no solo por

Un exultante Rose presentando su película

Candyman) esta historia, basada en hecho reales y con banda sonora de Philip Glass, resultó toda un regalo para los sentidos.

1855 los “barcos negros” arriban a las orillas de Japón después de más de 200 años del cierre de sus fronteras. Su llegada despierta sentimientos encontrados entre la población nipona, para algunos es la gran oportunidad de beneficiarse de los avances occidentales, para otros, los más celosos de su identidad, supondrá el fin de su civilización. Ese último es el caso de Katuakira Itakura (Hiroki Hasegawa), el señor feudal de Annaka, quien, ante la posibilidad de tener que enfrentarse a los americanos para preservar su cultura y tradición, organiza una carrera de 58 kilómetros para entrenar y poner a prueba a sus samuráis, los cuales, tras un largo periodo de paz, se han convertido en guerreros “débiles e indisciplinados”. Entre los concursantes se encuentra un joven ninja infiltrado en las tropas del mandatario y la hija del feudal, una chica rebelde que esconde su identidad bajo un disfraz. Este es, a grandes rasgos, el argumento de esta película que combina lo histórico con lo figurado, la épica y el humor, y todo aderezado con grandes dosis de acción en la que se mezclan las artes orientales de la espada y los ritmos propios del western. En juego, como subtexto, están temas universales como el valor de la lealtad, la importancia del honor, y también unos gramos de reflexión sobre qué es y qué no es progreso poniendo el índice en el derecho a realizarse personalmente indistintamente del sexo de cada cual, unas gotas de feminismo bien entendido. Pero lo más importante de Samurai Marathon es su factura. La cinta de Rose respira cine clásico por todos sus poros (o mejor píxeles, quizás) por su puesta en escena, por el tratamiento de personajes y situaciones, incluso por su ritmo que avanza in crescendo. Y, por supuesto, hay que destacar el perfecto maridaje de la música de Glass con las situaciones y personajes, así como la fotografía de Takuro Ishizaka que convierte a la imagen en un auténtico festín para los sentidos. Fantástico cine que no cine fantástico, ¿qué pinta en la sección oficial a competición? En todo caso, bienvenida sea.

Como curiosidad final hay que añadir que cada mes de mayo desde 1855, se celebra en la prefectura japonesa de Gunma la maratón nipona, una carrera muy peculiar y local en la que se corren 53 kilómetros (y no 42 como en la occidental) siguiendo el espíritu de los hechos reales que inspiran Samurai Marathon.

Excepcionalmente Serendipia trasnochó para acudir al concierto de Hermann Kopp que tuvo lugar ante un reducido pero animado público en la Carpa Norai de l’Auditori. Perfecto escenario para la insana partitura del alemán que reinterpretó, pues no en vano han pasado ya treinta años desde que se grabaron los originales, sus aportaciones a las bandas sonoras de Nekromantik (1987), Nekormantik II (1991) y Der Todesking (1990), grandes filmes de culto de Jörg Buttgereit. Para ello se valió de la colaboración de un músico que le ayudó con los acompañamientos mientras él se encargaba de violín, teclado y theremin. Supper, Drunk, Petrified, Poison, Fish… melodías repetitivas, atonales, reflejo de las terribles escenas que acompañaban, en blanco y negro, las canciones y que eran tocadas de manera monótona por un Kopp de semblante grave y frío. Uno de esos momentos inolvidables que ofrece, más allá del cine, el Festival de Sitges.

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Octava cápsula

21 noviembre 2019 Deja un comentario

JUEVES 10 DE OCTUBRE                                                     (Fotos: Serendipia)

Para este día habíamos escogido tres cintas de Oficial Fantàstic Competició (Pelikan Blood, Le Daim y Swallow) y una de la sección Noves Visions (We Are Little Zombies) pero… dado que se habían terminado los pases de prensa de Swallow (Carlo Mirabella-Davis, 2019) a los cinco minutos de ponerse a disposición de los medios (¡Cuanta prensa acreditada, pensarán ustedes! Pues no, se trata de otra cosa. Si les decimos que son pases de prensa -en teoría- pero abiertos al público -igual ya lo van entendiendo, ¿no?, pues eso). Así que nos tuvimos que conformar con Depraved, una cinta perteneciente a Panorama, una de las secciones, según nuestra experiencia, menos recomendables del festival. 

Pelikan Blood (Katrin Gebbe, 2019) narra el horror que sufre una madre soltera amaestradora de caballos problemáticos cuando, al adoptar a su segunda hija, Raya (Katerina Kipovska), descubra que no ha llevado a su casa precisamente un ángel pues la niña, haciendo honor a su nombre, irá rayando a todo el que se cruce en su camino convirtiendo progresivamente un hogar y una vida feliz en un infierno. Un horror doméstico que demuestra que la maternidad no siempre es la situación ideal. Con un magnífico elenco de actores, de entre los que destaca Nina Hoss, que interpreta a la sufridísima madre, y naturalmente la pequeña Katerina, que conseguirá que la lleguemos  a odiar profundamente.

Por su parte Le Daim (Deerskin) fue una de las películas que más expectativas levantó entre el nutrido grupo de seguidores que Quentin Dupieux tiene en Sitges. Capaz de dividir al público de manera radical entre los que encuentran su gracia a los chascarrillos del cineasta y los que no, el filme goza de la presencia de Jean Dujardin y Adèle Haenel, dos populares rostros del cine francés que nos sumergen en el humor absurdo de Dupieux, que aprovecha esta historia para reírse de él mismo y de su público, de su supuesta autoría y de los concienzudos análisis a los que pueden haber dado pié sus cintas. Una agradable sandez.

Por su parte, Wî â Ritoru Zonbîzu (We Are Little Zombies, 2019), primer largo de Makoto Nagahisa cubrió nuestra saludable tasa oriental del día. Y es que a Serendipia, desde hace un tiempo, es el cine asiático el que más alegrías le está ofreciendo y el que más sorpresas y propuestas originales le ha deparado. Y Wî â Ritoru Zonbîzu, desde luego, no fue una excepción. Relato de crecimiento en el que la muerte hermanará a los jóvenes protagonistas y servirá para tratar otros temas como la sensación de no ser querido; la dificultad de expresar y mostrar sentimientos y emociones; o la rabiosa competitividad presente en la sociedad nipona. Sin olvidar otras problemáticas actuales derivadas de los fenómenos virales. Y Nagahisa, creativo de publicidad y realizador de videoclips, hará todo esto y mucho más experimentando con la imagen, jugando con multitud de recursos, la mayor parte de ellos provenientes de la estética de los videojuegos, pero también cromáticos como la utilización del blanco y negro y la saturación de color. En su contra tendrá la extensa duración del filme. O puede que acusáramos agotamiento.

Y nos tenemos que desdecir en parte, pues a pesar de pertenecer a la sección Panorama, la película que nos llevaría por única vez en esta edición al Retiro -que necesita un cambio de butacas urgente-, no estuvo nada mal. Tanto que quizás hubiera merecido una oportunidad en Sección Oficial. Depraved (Larry Fessenden, 2019), es una enésima vuelta de tuerca al tema del moderno Prometeo, en esta ocasión con la participación del Dr. West (vía cuento original de H. P. Lovecraft). Con un argumento que nos recuerda la memorable El cerebro de Frankenstein (Frankenstein Must Be Destroyed, Terence Fisher, 1969), en Depraved, Adam, la ‘criatura’, tiene flashes de su vida anterior, que intentará recuperar a pesar de contar con un cuerpo que no reconoce, con resultados trágicos, como no podría ser de otra manera. Con esta cinta, este hombre orquesta del cine que es Larry Fessender vuelve a un tema que no le es ajeno y que ya ha tratado en cortos y largometrajes, y lo hace abordando  la novela de Mary Shelley y bautizando algunos de sus personajes como Henry, Polidori o, directamente, Shelley. La virtud de la cinta es que, dándole un nuevo formato, acercando la temática a nuestro presente, logra insertar los momentos claves de la novela y, más aún, los que el cine le ha ido adhiriendo desde la mítica adaptación de Whale. La película funciona de manera notable mientras la acción se mantiene dentro del loft donde criatura y creador desarrollan sus lazos, el crecimiento de Adam y la satisfacción de Henry ante su obra y su logro de derrotar a la muerte, pero cuando salimos de ese ámbito se altera el ritmo, se pierde ponderación y acaba haciendo aguas en un final excesivamente operístico. ¡Ah!, por cierto, también en su cartel hace un homenaje, en este sentido a Karloff y a uno de los pósteres originales del clásico de James Whale.

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Séptima cápsula

20 noviembre 2019 Deja un comentario

MIÉRCOLES 9 DE OCTUBRE                                                     (Fotos: Serendipia)

Un nuevo y luminoso día y una propuesta similar a la del día anterior: dos películas Oficial Fantàstic Competició (Yves y J’ai perdu mon corps); dos Noves Visions (Punto muerto y O Beautiful Night); y una Anima’t: Ningen Shikaku. Aunque esta última fue la alternativa a la que realmente deseábamos ver, Come to Daddy, uno de esos títulos en pase de prensa en los que se agotaron las plazas para prensa a los 10 minutos de ponerse a disposición de los acreditados (si, nosotros tampoco lo entendemos, como ya les explicamos en la segunda cápsula, pero es así).

Como sesión despertador nos inyectamos en vena el descabellado segundo largo de Benoît Forgeard un filme de atractivo argumento, juzguen si no. Jérem Roudet (William Lebghil), un rapero de escaso renombre, participa como usuario en un proyecto de introducción en el mercado de electrodomésticos inteligentes, concretamente se pondrá a su servicio un frigorífico llamado Yves. La función principal de esa inteligencia artificial había de ser el control y gestión de existencias, pero ese refrigerador cuyo diseño nos recuerda a Hal 9000, hará mucho más. Primero reconducirá su dieta, después reconducirá su vida entera. Yves rectificará sus horarios poniendo orden en su caótica vida. Yves reflotará sus hábitos sociales. Yves, al fin, se convertirá en crítico particular de su producción musical sugiriendo acertados cambios que convertirán a Jérem en cantante de éxito. Todo perfecto hasta ahí, pero la relación entre el joven y el electrodoméstico tomará un rumbo inesperado cuando ambos se enamoren de la misma mujer y esta prefiera al inteligente frigorífico. Yves es una comedia amablemente alocada desde la que Forgeard, mediante la hipérbole, pretende movernos a una reflexión crítica sobre nuestra progresiva dependencia de la tecnología. Y es eficaz, pero se deja llevar demasiado y el trazo de su humor acaba siendo más grueso de lo necesario, a la par que profundiza poco en el fondo que quiere señalar. Un filme simpático, pero irregular.

De la liviandad bizarra de Yves viajamos a la oscura y sesuda propuesta de Fuminori Kizaki, Human Lost, un anime que adapta la novela Ningen Shikkaku original de Osamu Dazai. Estamos ante un complejo relato distópico que juega con la crítica social en clave de parábola cyberpunk y los futuros alternativos. Una más que correcta animación 3D reproduce el Tokio de 2036 en el que la medicina ha conquistado la muerte, pero el mundo lejos de ser idílico se debate entre la restauración de la civilización o su destrucción. Casi dos horas de complicadas tramas y subtramas que exigen toda nuestra concentración (para acabar sintiendo que se te está escapando algo) es lo que supuso este plato más apto para paladares habituados que para curiosos que se acerquen por primera vez. Interesante pero críptica.

Todo lo que sabemos del director argentino Daniel de la Vega es gracias a nuestro amigo Ramiro García Bogliano, que nos recomendó su película Ataúd Blanco: El juego diabólico (2016), con argumento de Ramiro y Adrián García Bogliano y una magnífica cinta que hizo que se despertara nuestro interés por el argentino. Y más viendo algunos tráilers de sus otras obras, como Hermanos de sangre (2012), Necrofobia (2014) y este Punto muerto, que tuvimos ocasión de ver en el festival y que fue presentada por Magalí Nieva, una de las productoras de un film que también ha contado con la participación de los hermanos Onetti. Y es que ¿cómo no nos iba a interesar una historia en la que uno de sus protagonistas, escritor, responde al nombre de Luis Peñafiel? Pues más allá de este guiño a Narciso Ibáñez Serrador, Punto muerto es una competente intriga policial con amplias dosis de fantástico narrada en clave retro y en un delicioso blanco y negro que indaga sobre lo que ya hiciera Poe en su Doble asesinato de la Calle Morgue, no en vano otro de los personajes se llama Dupuin:  hallar la manera de huir de una habitación cerrada tras cometer un crimen ¿El resultado?: deberán ver Punto muerto y averiguarlo.

Magalí Nieva, productora de Punto muerto durante la presentación en Sitges

Noves visions es la sección en la que nos encontramos con O Beautiful Night (Xavier Böhm, 2019), no sabemos hasta qué punto esta producción alemana supone un planteamiento narrativo novedoso, pero lo que sí es claro es que estamos ante una película pequeña muy bien planteada y mejor resuelta, lo cual la convierte ya en una cinta para tener en cuenta cuando se repase las perlas de este año para el balance de lo mejor que ha dado el cine este 2019. Noche iniciática la que vivirá Juri (Noah Saavedra), un joven tanatofóbico que sufre frecuentes ataques de pánico, especialmente nocturnos, al recordarse mortal. En uno de sus arrebatos una oscura figura se presenta ante él: dice ser la encarnación de la Muerte (Marko Mandic). Ahí empezará un viaje faústico-mefistofélico por la noche berlinesa en la que conocerá a Nina (Vanessa Loibl), de la que se enamorará; pero, con el amanecer, uno de los dos debe morir. Una noche de neón y colores saturados en la que los tres personajes se perderán en una fuga continúa por las emociones más fuertes que puede dar la ciudad (incluyendo la ruleta rusa). Al amanecer llega la última hora, la hora de la verdad, en la que solo besando a la propia Muerte el amor podrá alzarse victorioso, romántico final para ese paseo por lo sórdido que nos hizo evocar aquel otro desaforado de La muerte en vacaciones de Mitchell Leisen. Muy buen sabor de boca.

La jornada no podía tener mejor broche que regalarnos una nueva sesión de animación, esta vez de Sección Oficial y mucho más acorde con nuestro gusto y sensibilidad. J’ai perdu mon corps, debut en el largo de Jérémy Clapin, es una poética reflexión sobre el dolor por la pérdida, de unos seres queridos, del propio bienestar de la infancia, del futuro que parecía tenderse, a la que se une una mirada sobre el problema de la inmigración contada en primera persona, certera y sin acritud, y todo ello en lo que no deja de ser una preciosa historia de amor y superación. Lo que hace especial a esta opera prima, sin embargo, más allá del alcance de su subtexto, es el modo de abordarlo, desde la clave argumental, una mano se escapa en busca del cuerpo al que estaba unida, hasta las decisiones visuales con las que irá trazando este viaje en pos de la propia memoria, de la reconstrucción del yo. El miembro errático vivirá numerosas aventuras por los azares de París (especial mención merece el episodio de las ratas) y en cada una de ellas habrá la excusa para desbrozar un recuerdo, sin que los flashbacks sean sucesivos (distingue en blanco y negro los más remotos), relevante en la vida en común con el cuerpo que busca. Es digno de destacar cómo (de bien) consigue Clapin mantener la intriga a través de estas dos acciones paralelas al no revelar anticipadamente ningún detalle sobre el momento en que la mano se vio separada de su dueño, no hasta que llega el instante preciso. Una cinta preciosa y preciosista con un guion impecable, firmado por el propio director y el autor de la novela que adapta, Guillaume Laurant (que será recordado sobre todo por el guion de Amelie), y un score delicioso compuesto por Dan Levy que hizo las delicias del público (y, sobre todo, del jurado). Una delicia producida por Netflix (y van…) que hubiera encantado a los surrealistas que adoraron a aquella Bestia de cinco dedos (The Beast with five fingers) que dirigiera Robert Florey en 1946.

Auténtico debut de lujo que se ha visto reconocido con el Gran Premio de la Semana de la crítica en el Festival de Cannes, además de los Premios Cristal a mejor película y el Premio del público en el Festival de Annecy.

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Sexta cápsula

8 noviembre 2019 Deja un comentario

MARTES 8 DE OCTUBRE                                                     (Fotos: Serendipia)

Retomamos el festival donde lo dejamos con un nuevo día y cinco propuestas a estrenar: dos de Oficial Fantàstic Competició (Synchronic y The Antenna); dos Noves Visions (Harpoon y Patrick); y una Anima’t (sección que este año, por cierto, no tuvo su habitual postal promocional) con White Snake.

Synchronic es una ingeniosa historia dirigida por Juntin Benson y Aaron Moorhead, dos viejos conocidos del festival, pues dos de sus películas, Spring (2014) y El infinito (The Endless, 2017) fueron seleccionadas en su momento. La cinta narra como, mediante una droga de diseño, una ayahuasca sintética de venta legal, puede llegar a abrirse una puerta al pasado. Todo mediante teorías cuánticas que podría explicarles, pero que no entenderían con su limitado intelecto. El resultado es un tan competente como mainstream thriller de ciencia-ficción repleto de psicodélicos viajes en el tiempo. Una propuesta que funciona como excelente cinta de aventuras, cruzada con el policíaco, con personajes que mueven nuestra empatía, y un punto de partida suficientemente creíble como para que nos sea fácil suspender la incredulidad. Apta para todos los públicos, de tan entretenida se nos hace incluso extraño que no haya tenido un estreno ‘normal’ en nuestro país. Pero ¿qué es normal en nuestro país? ¿qué es normal en el mundo?

Báishé: Yuánqi (White Snake, Amp Wong y Ji Zhao, 2019), es otra de las películas de animación que pudieron verse en el Tramuntana, además de en su habitual ubicación del Retiro. Esa cercanía a l’Auditori facilitó que Serendipia pudiera tomar sus habituales dosis de animación, en este caso 3-D, de manera más cómoda. La cinta de Amp Wong y Ji Zhao es una propuesta muy imaginativa y con una estupenda animación al servicio del relato. Argumentalmente nos trae la historia de Blanca, una mujer que ha perdido la memoria y recibe la ayuda de Sean, un cazador de serpientes, junto al que intentará conocer su identidad. Por el camino, tendrán que superar diversos obstáculos, a la vez que el afecto va creciendo entre ellos. Justo cuando están a punto de descubrir quién es Blanca, se produce el desastre. Adaptación de la Leyenda de la serpiente blanca, mezcla la mitología local, la rica iconografía de la China milenaria, con una poderosa historia de amor dando lugar a un todo fabuloso de impecable factura técnica. Un dibujo por ordenador preciosista, con elaborados y coloridos fondos, es una cinta capaz de hacer las delicias de los aficionados al género tanto como al público general. Fantasía a raudales impregnando sus bellas imágenes en las que se equilibran perfectamente la acción vertiginosa y la apasionada historia de amor de sus protagonistas. Una delicia.

Los mejores platos del día vinieron de la mano de Noves Visions. En la producción canadiense Harpoon (Rob Grant, 2019) vemos como un idílico fin de semana en un yate entre dos amigos y la novia de uno de ellos se convertirá en un infierno cuando los celos hagan acto de presencia. Y los celos y los ataques de ira irreprimibles son una mala combinación, sobre todo si se tiene un arpón a mano. Una trama sencilla en la que se pone al límite a sus tres personajes bien caracterizados, con giros de guión bien introducidos y un perfecto desenlace, hacen de la cinta de Rob Grant una resultona comedia negra de fácil ingesta y ligera digestión.

Tras este ligero y satisfactorio entremés, le llegaba el turno a De Patrick (Tim Mielants, 2019) una de las cintas que más expectación había generado en los corrillos previos al festival. Y es que su  bizarro argumento hacía despertar la curiosidad de muchos. ¿Qué cabía esperar de la historia de Patrick, su no tan joven protagonista que todavía vive con sus padres en el camping nudista que gestionan y que, cuando su padre muere, se encuentra de repente a cargo de él, aunque tenga otras cosas en su cabeza, como el haber perdido su martillo favorito? Serendipia no podía más que caer rendida y darle cabida en su selección ya que  le encantan las películas marcianas y cuando detecta una, procura que no se le escape. No hubo decepción. Detengámonos un poco más.

La cinta del belga Tim Mielants venía avalada por su participación en la sección oficial del International Film Festival Karlovy Vary (uno de esos festivales que uno querría visitar antes de entrevistarse con la Parca) donde tuvo buena acogida, la suficiente como para hacerla apetitosa a los ojos de cualquier programador. Aunque sea el de un festival dedicado al fantástico. Y aunque tenga que plantearse después cómo justificar su inclusión en el género. Con De Patrick estamos, pues, de nuevo a vueltas con los límites del fantástico, porque de entrada no hay elemento mágico alguno (sobrenatural o no), no es un thriller, ni siquiera se puede englobar dentro de la comedia negra. Los más estrictos, ante esto, concluirán que no es género. Pero ¿qué pasa si ampliamos el espectro? De Patrick es comedia (aunque tenga pinceladas de drama), un tipo de comedia muy concreta, la que pivota sobre el humor de lo absurdo, se aleja del realismo, se acerca al dibujo surreal de personajes y situaciones, y ese dibujo sí es susceptible de ser visto como una connotación de lo fantástico ¿O acaso el esperpento no es un subgénero del fantástico? Dejamos la pregunta al aire, sugerimos el debate, sin mediar en el mismo, porque lo cierto es que, como sea, es una suerte que los festivales se hagan eco de este tipo de productos que tiene más difícil su llegada a los cines comerciales de no ser así. De Patrick fue una de las mejores cintas de esta edición, hubo bastante unanimidad sobre ello, porque bajo su estrafalario envoltorio se esconde una interesante reflexión sobre qué nos hace ser nosotros mismos, cómo afrontar las pérdidas, cómo alcanzar la madurez, cómo situarnos dentro de la comunidad y asumir nuestras responsabilidades. Una reflexión que viene facilitada por la caracterización de su personaje protagonista, al que podríamos aproximar al Míster Chance de Hal Ashby. Un tipo estrambótico, casi un pelín retrasado, pero cuya actitud es susceptible de ser tomada por los otros personajes como un envidiable sentido del verdadero valor de la existencia. Un personaje que es un auténtico caramelo para cualquier actor y que aquí encarna un inmenso Kevin Janssens, que hizo doblete como protagonista también de The Room, totalmente irreconocible. Una interpretación memorable para una película destinada a permanecer en nuestro recuerdo.

Si el debut en cine de Mielants (procedente de la televisión) fue celebrado con unanimidad, no corrió la misma suerte la ópera prima de Orçun Behram. Bina (The antenna, 2019) nos sitúa en un futuro distópico que recuerda mucho el paisaje de la Europa del Este antes de la caída del muro y que, a buen seguro, se pretende también como una crítica al régimen de Erdogan. Como si fuera la 13 rue del pércebe en tonos grises, Behram nos trae a través de la vida de un bloque de pisos la enésima revisión del Gran Hermano. El gobierno lo dispone todo para hacer llegar a la audiencia un nuevo canal de partes y noticias que prometen la mejora de la emisiones, para ello es necesario instalar nuevas antenas a fin de que se reciba la señal. Y ese es el punto de partida, la acción nos sitúa ante el día en que se instala la nueva antena en una comunidad vecinal. Todo empieza mal, pues el instalador perderá la vida al precipitarse al vacío. A partir de ahí iremos siguiendo la peripecia de un crisol de vecinos del bloque que hacen sus vidas ajenos a la extraña sustancia que se filtra desde la azotea a todas las tripas del edificio. Una presencia casi demoníaca que penetrará incluso el cuerpo de los personajes. El conserje será el protagonista a través del cual llegaremos a descubrir los efectos de esas nuevas emisiones que, obvio, lo que pretenden es adocenar a los espectadores haciendo domesticables las masas. La crítica social a la manipulación de los medios por los entes gubernamentales como un modo de controlar y someter a la población es evidente. Demasiado evidente. Algunos críticos nos hablan de guiños al surrealismo de David Lynch, de continuación de la nueva carne de David Cronemberg, incluso de inspiraciones en Dario Argento, y, sí, claro, esas son sus fuentes, otra cosa es que haya logrado ensamblarlas en un producto sólido con entidad propia. The antenna está plagada de imágenes sugerentes, especialmente aquella que reproduce su póster promocional, pero no pasan de la buena intención, porque la trama se entretiene en demasiados entresijos y las vidas de los personajes no se resuelven bien, el mensaje se vuelve demasiado obvio, y el desenlace excesivamente previsible. Dos horas de duración son demasiadas en manos del director novel que parece inconsciente de que, a veces, menos es más. La idea es buena, las imágenes inquietantes, pero no el ritmo ni el manejo de la curva de interés. Una auténtica lástima y una de las pocas decepciones de Serendipia en esta edición.

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Quinta cápsula

31 octubre 2019 Deja un comentario

LUNES 7 DE OCTUBRE                                                     (Fotos: Serendipia)

De nuevo calma tras la tempestad del fin de semana. Y de nuevo al cine con cinco propuestas bien diferentes entre sí : Corporate Animals, El hoyo  y Judy & Punch, títulos pertenecientes a la sección Oficial Fantàstic a competició y Starfish e It Comes (Kuru), adscritas en Noves Visions. Comencemos

Ciertamente apetecía comenzar con una comedia negra como Corporate Animals (Patrick Brice, 2019) que nos cuenta como, basándose en absurdas teorías, en este caso el team-building, unos empleados y su jefa bajan a una cueva con intención de estrechar lazos entre el grupo y superar dificultades. Pero también alimentar la competitividad y rivalidad entre ellos. El problema comienza cuando se quedan incomunicados y sin comida. Es entonces cuando saldrá lo peor de todos. Con una Demi Moore maravillosamente odiosa como jefa de todos, Corporate Animals funciona a la perfección como una deliciosa comedia que demuestra la hipocresía y mezquindad que todos llevamos dentro, lista para saltar ante el  primer obstáculo.

Tras este entremés lúdico-festivo le llegaba el turno a una de las apuestas personales de Serendipia: El Hoyo. Y es que la sinopsis argumental la hacía apetitosa: Goreng (Iván Massagué) se levanta junto a Trimagasi (Zorion Eguileor) en la planta treinta y tres de un lugar con aires de prisión, atravesado por un agujero por el cual una plataforma baja los restos de comida de los pisos más altos. Trimagasi conoce las reglas: si vas hacia arriba, sobrevivirás… pero si piensas demasiado no tardarás en descender de nuevo. Y, claro, nadie quiere llegar al fondo, donde la comida es escasa y sólo queda confiar en tus agallas. Estos mimbres nos hacían pensar que nos encontraríamos con una de esas distopías tramadas en torno a un espacio simbólico sobre el que se proyecta una crítica social a nuestro propio presente. Y venían a nuestra mente ejemplos como Snowpiercer (Bong Joon-ho, 2009), la fundacional novela de J. G. Ballard, Rascacielos, que fue llevada al cine por Ben Wheatley en 2016, con una acogida dispar, o, la más cañí, Después de tanto tiempo de José Luis Cuerda, pieza que carece, quizás, de la chispa de su clásico Amanece que no es poco, pero que no deja de agradar a los más fans del subgénero. El Hoyo no decepcionó nuestras expectativas, aunque, en verdad, nos negará la mayor, porque no es una distopía ya que nada hace pensar que la acción se sitúe en un futuro, más bien está alegoría podría remitirse a cualquier lugar del tiempo, por eso afirmamos que se trata de una parábola ucrónica.

Próxima al corto de Denis Villeneuve, Next floor, la ópera prima de Galder Gaztelu-Urrutia nos habla de la mezquindad inherente a la condición humana. El mal no parte, necesariamente de arriba, en la planta superior ignoran a los niveles que les siguen, viven sin saber de ellos inmersos como están en su mundo de colores. Los de abajo, o mejor, su desorganización y su falta de solidaridad, son cómplices de la situación en la que viven. Todas las miserias humanas están representadas en El Hoyo, pero sobre todo lo está el hobbesiano Homo homini lupus, en su estado de naturaleza la vida humana es una guerra de todos contra todos. Cada uno vela exclusivamente por su necesidad individual y, paradójicamente, al ponerse por delante del interés colectivo, lo que hace es cavarse su propia desdicha. Solo si se consigue poner coto a egoísmo personal, se hará llegar el mensaje de las demandas sociales a los de arriba. Ese será el propósito de Goreng y sólo lo logrará con todas sus armas, sin despreciar el uso de la fuerza cuando las palabras se manifiesten insuficientes. No se trata de que el fin justifique los medios, sino de tomar conciencia de que, sin lucha, los de arriba nunca reconocerán a los de abajo. Nunca se ampliarán los derechos sin reclamarlos organizadamente. Obvio, como repite Trimagasi una y otra vez al protagonista. Y a nosotros.

Todo esto nos lo cuenta Gaztelu-Urrutia con un diseño de producción esmerado, una fotografía que saca el mayor partido a los geométricos decorados y con una elaborada caracterización de los personajes, especialmente el de Trimagasi, esa especie de conciencia sardónica que introduce el punto de humor necesario para que el mensaje sea efectivo. Destaca en el apartado de guion, Pedro Rivero, que ya nos demostró su imaginación desbordante y sensibilidad en sus películas de animación La crisis carnívora (2007), Psiconautas, los niños olvidados (2015) y el cortometraje Birdboy (2011). Pero, sobre todo, El hoyo demuestra la gran valía de su novel director. Toda una revelación que el festival supo premiar como merecía.

Les dejamos con la rueda de prensa de El hoyo, por gentileza del Sitges Film Festival. A donde nosotros no llegamos, llega la tecnología:

Todavía con el buen sabor de boca de esta cinta nos dispusimos a deglutir la siguiente: Judy & Punch (2019), opera prima de la también actriz Mirrah Foulkes. Una fábula deliciosamente narrada que denuncia en su primera parte la violencia contra la mujer, cayendo en su segunda parte, y sin paracaídas, en un feminismo, bienintencionado, pero postizo. El desarrollo de la trama no hace más que recalcar lo que el espectador está viendo y de manera exasperantemente didáctica. Con un notable diseño de producción y una magnífica Mia Wasikowska, lo más increíble es que, precisamente, su guión recibiera, tal y como veremos, el máximo reconocimiento en el palmarés del festival.

Y el día terminó con dos cintas pertenecientes a la sección Noves Visions. La produccion Indie Starfish (A. T. White, 2018) nos habla de la pérdida y el duelo. La ausencia del ser querido, que todos hemos sufrido alguna vez y que hemos sentido, virtualmente, como el fin del mundo. Algo que, en esta ocasión, dejará de ser simbólico pues la (no) acción se desarrolla en un escenario apocalíptico. Lenta, esteticista y plagada de imágenes sugerentes, en las que su director se recrea, casi consigue que el espectador caiga en el más soporífero aburrimiento, estado del que es rescatado, en parte, gracias a la esforzada  actuación de su protagonista, Virginia Gardner. ¿Opera prima? Si, y se nota.

Finalmente volvemos a Japón para ver Kuru (It Comes, 2019) una cinta que, enmascarada como historia de exorcismos, pone el dedo sobre la llaga de la paternidad responsable. Dirigida por Tetsuya Nakashima, que tiene en su haber piezas de prestigio como Confessions (Kokuhaku, 2010) y El mundo de Kanako (Kawaki, 2014), consigue que nos perdamos en algún momento (o es posible que acusáramos las secuelas de un cansancio acumulado), pero su conclusión, tras 135 minutos, con el exorcismo más espectacular y de más alto nivel que ha dado la historia del cine, consigue cautivar al espectador. Un fin de fiesta delirante.

También estuvo Asia Argento, pero fue en otro festival, no en el de Serendipia…¡Lástima! otra vez será.

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Cuarta cápsula

28 octubre 2019 Deja un comentario

DOMINGO 6 DE OCTUBRE                                                     (Fotos: Serendipia)

El domingo trajo otra de nuestras películas favoritas The Lighthouse, la segunda película de Robert Eggers, el director hipster -único de estos que merece vivir-  que nos enamoró con The  Witch. Pero también cine español actual (Amigo) y pretérito (¡Vaya luna de miel!), además del retorno del cine fantástico italiano con la esperanzadora The Nest y la más que interesante The Room. Cinco descargas de cine en vena que nos dejó poco tiempo para más. Pero ¿para qué más? 

Cuando investigamos la carrera de Javier Botet para la entrevista que le realizamos el pasado año, pudimos comprobar el buen número de pequeños sketches cómicos que  había realizado con su antiguo compañero de piso, el también actor David Pareja. En ellos podía verse la compenetración que había entre ambos, una sintonía que puede comprobarse en Amigo, ópera prima de Óscar Martín y el largometraje que los reúne. Con guión de los dos actores y el director, Amigo  supone un tour de force interpretativo para ambos actores y se muestra como un excelente debut para su director que demuestra la pericia y buen hacer de los mejores cineastas. Ambientada en algún momento de los años ochenta, la cinta retrata un horror que, no por cotidiano, lo es menos, y lo hace, como no podría ser de otra manera, cargado de un humor negrísimo que impregna la narración.

Rodada en una casa aislada en un paraje rural, ante la amenaza de un temporal que va arreciando conforme avanzan los días y va incomunicando a los personajes, Amigo desprende sordidez por todos sus poros. Es incómoda y opresiva, con un argumento que va desentrañándose conforme avanza la acción y descubriendo paulativamente los motivos que mueven a los dos ‘amigos’ (que se van convirtiendo en enemigos íntimos conforme avanza la trama) a obrar como lo hacen. Javier Botet consigue trasmitir angustia y patetismo en su actuación. Una interpretación merecedora de ‘ese’ reconocimiento que otorga el cine español a las mejores actuaciones del año. En suma, una de las mejores cintas de esta edición, aunque no se tradujera en premios, cosa que ha solventado el festival Nocturna concediéndoles tres galardones: mejor película, mejor director y mejor actor para David Pareja.

Por su parte The Room (Christian Volckman, 2019) transporta al espectador a una vieja mansión retirada, donde se traslada la pareja protagonista. Allí descubrirán que hay una habitación secreta que les concede todos sus deseos. Incluso uno que pensaban que no podría materializarse nunca. Pero claro, todo tiene su reverse negativo, y la pareja no tardará en descubrirlo. Misterio y retorno a la temática primigenia del cine de terror, las casas encantadas, en una cinta que engancha hasta el final  con una Olga Kurylenko que ilumina la pantalla cada vez que sonríe -y que también alumbró y deslumbró Sitges con su presencia- y un Kevin Janssens que mostró dos caras bien diferentes en el festival: la de un atractivo escritor en crisis en esta cinta; y la de un desgarbado propietario de un camping nudista que pierde uno de sus martillos preferidos en Patrick (Tim Mielants, 2019) una de las grandes sorpresas que ofreció esta edición y que comentaremos en su momento.

The Lighthouse no defraudó, aunque dividió a parte del público y la crítica. Serendipia disfrutó de una obra que recupera, en cierto modo, los mejores modos del arte mudo. Rodada en un soberbio blanco y negro y en 1.37:1, el formato de pantalla vigente desde los años treinta hasta los cincuenta, antes del nacimiento oficial del cine panorámico en 1952, todo está dispuesto para transportar al espectador a otra época, a la que  se encarga de retornarla puntualmente uno de sus protagonistas, Willem DaFoe a base de sonoros pedos y el director, con sus perturbadoras escenas sexuales ¿La historia? El descenso a la locura de un farero y su aprendiz cuando tengan que pasar ambos unas semanas en el faro de una alejada isla de Nueva Inglaterra en las postrimerias del siglo XIX. ¿El resultado? Un film excepcional dotado de una gran fotografía, una gran historia, una dirección impresionante y dos grandes actores, DaFoe y Robert Pattinson, que lo dan todo. Un hito que confirma que nos encontramos ante el que podría ser uno de los más importantes directores de los últimos tiempos. Veremos. Por lo pronto opinamos que, de haber participado en competición, es posible que el palmarés hubiera sido muy diferente. Y si no hubiera sido así, y a pesar de que a nosotros esto de los premios nos resbala, nos habría disgustado un poco y todo.

The Nest (Il nido) supuso toda una sorpresa para Serendipia. Con el amor que profesamos al fantástico italiano en esta casa, pues tanto el bueno como el malo nos gusta, fue un placer disfrutar de una de las escasas muestras de fantástico trasalpino que se rueda en la actualidad. Y la experiencia fue completa gracias a que antes del pase, el director Pupi Avati recibió un merecido Premio Nosferatu como reconocimiento a toda su carrera.

Volviendo a The Nest (Il nido), todo en ella es 100% italiano: los actores -fenomenales los dos niños-, el idioma, las localizaciones, la cultura, la fotografía, la suntuosa mansión… y todo está al servicio de una misteriosa historia que termina resultando ciertamente predecible, pero rodada con tal sensibilidad y elegancia que no defrauda, a pesar de ese final que no gustó a la parte más bella y culta de Serendipia, pero emocionó a la otra por el sincero homenaje que supone a aquella serie-B italiana de los ochenta y en especial a Lucio Fulci, algo que nos confirmó su director, Roberto De Feo, que debuta en el largo con este filme.

El director de The Nest (Il nido) Roberto de Feo, y los protagonistas Justin Korovkin Francesconi y Francesca Cavallin.

Y otra pequeña escapadita a la carpa Fnac, pues se presentaban dos libros que nos interesaban especialmente y que incorporamos raudamente a nuestra biblioteca. Por un lado Apocalypse domani. La década dorada de la exploitation italiana de ciencia-ficción (1977-1990), el libro oficial de Sitges 2019 que, editado primorosamente y a todo color por Hermenaute, analiza el fenómeno de la exploitation italiana que tantas películas repletas de diversión nos ha legado. Cintas apocalípticas descaradamente inspiradas en Mad Max 2: El guerrero de la carretera y 1997 Rescate en Nueva York, pero todo pasado por la idiosincrasia -y caradura- de la que hicieron gala en los años ochenta un nutrido grupo de cineastas italianos. Y todo bajo la coordinación de Ángel Sala y con la participación de Manlio Gomarasca, Diego López, Jesús Palacios, Domingo López, Xavi Sánchez Pons, Lluís Rueda, Mònica Garcia i Massagué, Desirée de Fez. También se presentó Más allá del cine de Sebastià D’Arbó, concienzudo y voluminoso libro que ha escrito nuestro amigo Diego Peñalver y editado Applehead Team. Un repaso a la labor de D’Arbó en todos los ámbitos: televisión, literatura, radio… deteniéndose, especialmente en sus películas. Serendipia tuvo la ocasión de colaborar con el autor realizando la crítica cinematográfica de sus filmes, llegando a conclusiones que sabemos de buena tinta no agradaron demasiado al homenajeado pero… En todo caso procuren hacerse con una copia de esta primera edición (100 ejemplares), no vaya ser que la segunda salga ‘revisada’. Asimismo se presentó la edición en DVD de El pionero (2018), documental dirigido por nuestro amigo Luis Esquinas y producido por el propio D’Arbó en el que se analiza la vida del cineasta y sus cuatro primeras películas. Un documental editado también por Applehead que supuestamente iniciará la edición en DVD de  filmografía completa de Sebastià D’Arbó.

Álex Mendíbil presentando ¡Vaya luna de miel!

Con buen sabor de boca Serendipia hace una de las pocas visitas, pero obligadas, al entrañable cine Prado, marco ideal para disfrutar en toda su amplitud la propuesta que traía Álex Mendíbil directamente desde los sótanos de la Filmoteca de Madrid. Y traía todo un milagro, pues se trataba de una película perdida de Jesús Franco ¡Vaya luna de miel! (1980), que en diversas filmografías del director figuraba como El escarabajo de oro al adaptar, en cierto modo, la novela de Poe. Álex se topó con este hallazgo mientras realizaba su labor de programador de la Sala-B de la Filmoteca madrileña, donde ha conseguido ofrecer unos magníficos programas dobles dedicados al cine español más invisible. Allí pudo comprobar que la película de Jesús Franco, que se consideraba inacabada, estaba totalmente lista y dispuesta para proyectarse. Y así se ha hecho en contadas ocasiones siendo, por tanto, esta sesión en el Prado todo un privilegio para los espectadores. Y no solo para los admiradores de la obra del cineasta, pues lo cierto es que el pase de ¡Vaya luna de miel! fue una de las sesiones más felices que se ofrecieron durante esta edición del Festival de Sitges pues, a pesar de ser una producción extremadamente modesta, los actores y el director consiguen sobrepasar los fotogramas y trasmitir su alegría de vivir. Viendo esta película se nota a la perfección que el equipo se lo pasaba de miedo rodando. vala-luna-de-miel-6En pantalla podemos ver a una joven, carnal y divertida Lina Romay; a un Antonio Mayans de lo más canalla; o a unos chinos que no son chinos y que vaya usted a saber de donde salieron. En resumen: Una sesión deliciosa y delirante que había que disfrutar en una sala de cine y acompañado de público dispuesto a pasárselo bien, porque ¿Qué más da que se nos quiera hacer pasar papel de aluminio por oro? ¿Qué más da que se haga pasar por chinos a individuos que claramente no lo son? ¿Qué más da que algunos personajes sean interpretados por diferentes actores? ¿Qué más da que se justifique la ausencia de pandilleros diciendo que están de vacaciones? Qué más da todo o, al revés, cuanto da cuando gracias a ello se consigue trasmitir al espectador la pasión y el oficio y entender porqué nos gusta tanto el cine. Cine fantástico como los trucos de un prestidigitador.

 

 

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Tercera cápsula

24 octubre 2019 Deja un comentario


SÁBADO 5 DE OCTUBRE                                                     (Fotos: Serendipia)

Sábado. Tercer día y primero fuerte del festival, pues a la afluencia de público hay que sumar la ya tradicional Zombie Walk (de la que procuramos estar alejados) y que Serendipia tiene una agenda de cinco películas seguidas. Así que comencemos:

Ventajas de viajar en tren (Aritz Moreno, 2019) ya la había visto parte de la crítica en San Sebastián, así que llegaba a Sitges seguida de buenos augurios. Y ciertamente no defraudó. Protagonizada por un amplio ramillete de rostros conocidos, comandados por Pilar Bravo y Ernesto Alterio y secundados por los omnipresentes Belén Cuesta y Luis Tosar, esta comedia surrealista y muy loca, que puede hacernos pensar en Relatos salvajes (Damián Szifron, 2014) al tener una estructura episódica (aunque aquí con un nexo común que hilvana la cinta convirtiéndola en un todo), está cargada de un humor negro y disparatado que se apoya en situaciones extrañas. Algunas de ellas con la pornografía infantil, la coprofagia, la zoofilia y las películas snuff como motivos principales. Y no es broma. Todo un fresco sobre los extravagantes modos de la insania contado con buen pulso y mejor ritmo. Con un magnífico y sucio diseño de producción de Mikel Serrano (ganador del Goya el año pasado por Andia), y que aquí nos recuerda los apocalípticos decorados de Arrizabalaga y Biaffra para Álex de la Iglesia, la cinta de Aritz Moreno, que adapta una exitosa novela de Antonio  Orejudo, representa todo un soplo de aire fresco para la cinematografía española y un sonado debut en el largometraje que participó en la Sección Oficial a competición.

Les dejamos, por gentileza del Sitges Film Festival, con la rueda de prensa que ofreció el equipo del film español:

A continuación deberíamos haber podido ver nuestra primera opción y acudir al pase de prensa de Vivarium (Lorcan Finnegan, 2019), otra de las cintas de la Seccion Oficial protagonizada por la adorable Imogen Poots pero, por el tema de la extraña gestión de la organización del festival con los pases de prensa que les detallamos en el artículo anterior, tuvimos que tirar de Noves Visions e ir a la sala pequeña a ver Carmilla (Emily Harris, 2019), cinta basada en la conocida historia gótica de vampirismo y lesbianismo de Sheridan Le Fanu ubicada en la época victoriana, con sus estrictas tradiciones y su moral puritana. La película retratará el paso a la edad adulta y, claro, el despertar al sexo de la joven Lara (Hannah Rae), que se confirmará con la irrupción de Carmilla (Devrim Lingnau). De ritmo pausado y bastante fiel al relato original, la historia sabe jugar en tono ambiguo con el supuesto vampirismo. Todo podría ser fruto de la mente sucia de la institutriz. Harris sabe emular en su cinta ese tono mórbido que adornaba la excelente The Innocents de Jack Clayton. Más que correcta, destaca su delicada fotografía en la que la naturaleza muestra esa sensualidad que pintaron en ella los prerrafaelitas. Posiblemente Serendipia salió ganando con la posibilidad de poder ver esta interesante película, que probablemente permanecerá inédita en nuestras pantallas mientras que Vivarium, cuyos derechos ya han sido adquiridos por A Contracorriente, será estrenada en los próximos meses. En otro orden de cosas, el que esta cinta, cercana en su narración a los modos clásicos, formara parte de la sección Noves Visions, permanecerá entre los muchos misterios del comité de selección.

Excepcionalmente Serendipia pudo disfrutar de una pequeña pausa durante la cual se dejó caer por la carpa Fnac para, más o menos, ver las presentaciones de dos libros tras los que están algunos amigos nuestros: La casa de los horrores de Tobe Hooper, coordinado por Carlos Díaz Maroto y José Luis Salvador Estébenez editado por Vial of Delicatessens y Cuando las carátulas tenían sentimientos, libro que recopila carátulas de video de cintas de género fantástico y de terror españolas e italianas. Un trabajo editado por Javier Perea, el entrañable capo de Imagen Death, quien lo presentó con la colaboración de Diego López.

Tras este espejismo de calma, este leve oasis de tranquilidad, volvemos a las colas y a los cines. Y precisamente para ver una de las películas que más ilusión hacía a Serendipia. No solo por la temática, sino también por la amistad que nos une con uno de sus responsables, Paco Limón. Nos hacía especial ilusión porque hemos sido un poco testigos de la evolución del proyecto, así que no podíamos perdernos la puesta de largo de Sesión Salvaje (Paco Limón y Julio Cesar Sánchez, 2019) EL DOCUMENTAL sobre cine de género español de los años setenta y ochenta que, partiendo del Spaghetti Western repasará la época dorada del Fantaterror, deteniéndose en la comedia de Ozores y el cine Quinqui. Llevando al espectador de Paul Naschy a Piquer Simón, deteniéndose significativamente en el reivindicativo y reivindicable, Eloy de la Iglesia y finalizando el trayecto con la llegada de la Ley Miró. Todo pespuntado con maestría, gracias, sobre todo, a su excepcional montaje que evita convertir la cinta en un simple ensartado de documentos. Aquí los entrevistados parecen hablar entre sí, no es una simple sucesión de entrevistas, el montador logra remitir al espectador la sensación de diálogo, un diálogo que se da entre los participantes, pero incluso entre las declaraciones y la imágenes que las ilustran. Así, los diálogos de las películas reseñadas logran abrir y cerrar los capítulos de este trabajo como si fueran secuencias lógicas que se desprendieran de ellas mismas. Todo ello hace que este documental sea una experiencia feliz y amena para el espectador, sin olvidar su labor didáctica que logra despertar el interés incluso de aquella parte del público que, probablemente, desconocía el tema en la profundidad con la que aquí se aborda. No es un mero ejercicio de nostalgia. Sesión Salvaje es una obra de amor por el cine, todo el cine, pero especialmente ese cine de nuestra infancia que nos esforzamos en recuperar cada vez que cerramos las luces y vemos en nuestra pantalla una de aquellas películas realizadas por artesanos como León Klimovsky, Carlos Aured o Amando de Ossorio. Cine de género, de consumo, carne de sesión doble. Serie-B en muchos casos por formar parte de ese programa doble como la película que acompañaba a ‘la americana’, pero que en muchos casos permanecían en nuestra joven memoria mucho más que la cinta supuestamente principal. Y todo de la mano de varios de sus protagonistas, como los directores Eugenio Martin, Jordi Grau, Javier Aguirre y Mariano Ozores; los actores Fernando Esteso, Lone Fleming, Loreta Tovar, Simón Andreu, Antonio Mayans, Esperanza Roy o Álvaro de Luna, entre muchos

El productor Enrique López Lavigne y los directores Paco Limón y Julio Cesar Sánchez

otros, que rememoran aquellos tiempos, junto a la opinión de jóvenes directores actuales, que crecieron con aquellas películas y que las sitúan en su justo lugar más allá de la nostalgia, como Paco Cabezas, Álex de la Iglesia, Miguel Ángel Vivas y, sobre todo, Nacho Vigalondo, que comparte con Serendipia su opinión sobre la desaparición de esas películas más allá de, simplemente, echar la culpar a Pilar Miró y su ley. También Vigalondo describe, mejor que nadie, la falsa nostalgia actual con respecto a aquellas películas, que cabe situar en su época como productos de consumo rápido, sin que ello resulte peyorativo. Categoría que alguna de estas películas trascendió situándose como obras maestras del cine español.

El documental, modélico y emocionante, llamado a ser de referencia, gracias también a haber podido contar con los medios suficientes para acceder a los archivos de imágenes necesarios, evita

Paco Limón y Julio Cesar Sánchez paralizados por el flash

ser una sucesión de bustos parlantes, por lo que, repetimos, resultará ameno para el neófito o el interesado casual sobre el tema. Sesión salvaje  se cierra abriendo, a su vez, un interesante discurso sobre el consumo actual de audiovisual y la facilidad de poder disfrutar de tanto cine con un simple click. Pero ese es tema, quizás, para otro documental.

Con gran satisfacción, pero también disgusto, tuvimos que abandonar la sala al terminar la cinta, perdiéndonos la sesión de questions and answers que hubo con los directores con posterioridad al pase. Pero tocaba volver a hacer cola. Tocaba volver al cine.

Little Monsters (Abe Forsythe, 2019) hace referencia a los niños que protagonizan esta nueva vuelta de tuerca al tema de los zombies, en una película en la que también tendremos como protagonistas a un inmaduro treintañero (Alexander England), que todavía aspira a ser una estrella del rock y al que acaba de dejar la novia por no querer tener descendencia; y una pizpireta profesora, que junto a un nutrido grupo de niños verán como un día de excursión al parque, con sus canciones y diversiones, se convertirá en un festival de sangre y vísceras. Un divertimento poco inspirado que se diría indicado para toda la familia a pesar de que el presupuesto no ahorra ni un dolar en tripas. La protagonista, una empoderada Lupita Nyong’o, está todo lo encantadora que puede estar, pero el resultado no deja de ser bastante liviano y casi fuera de lugar en un festival como Sitges, al menos en su Sección Oficial. Es la cinta de zombies que podrán ver con gusto todos aquellos a quienes, en verdad, nunca les han interesado. Eso sí, hay que reconocérselo, el Auditori estaba lleno hasta la bandera y los espectadores (ese público de fin de semana) saludaron con risas todo el metraje.

Mucha más suerte, y un inmejorable colofón para esta jornada, tuvimos con la producción chino hongkonesa Chen mo de zheng ren (Bodies at Rest, 2019) dirigida por un Renny Harlin que parece haber cogido gusto a rodar en China, pues con está ya son tres las producciones que ha rodado allí. La historia se desarrolla en uno de los lugares más sugestivos en el que puede rodarse una película: una morgue. Allí y durante la noche de Navidad, tres enmascarados entraran para recuperar, a cualquier coste, una bala incriminatoria que permanece todavía en un cadáver. Un forense y su ayudante no se lo pondrán nada fácil ¿el resultado?: un magnífico thriller de acción, un mecanismo de relojería que milimetra las secuencias engarzándolas en un ritmo vertiginoso. Todo entra en el momento justo y el interés no decae si quiera cuando se cruzan los elementos más sentimentales. Diversión máxima en  una cinta ideal para disfrutar durante las próximas fiestas (o quizás al fresco en un cine de verano), protagonizada por unos explosivos Nick Cheung y Zi Yang. Y es que, de un tiempo a esta parte, el cine oriental está resultando ser el que más alegrías  y garantías ofrece a Serendipia, si más no, al menos en lo que hace referencia al entretenimiento, y esta película, que se ofreció dentro de la sección Órbita, es un claro ejemplo de ello. Fue el bonito fin de un sábado lleno de contrastes en las más de doce horas que pasamos en la sala oscura.

No queríamos despedir esta crónica sin una pequeña desiderata. Si bien antes teníamos ciertas reticencias respecto al cine asiático, ahora vivimos con él un auténtico idilio. Esperamos que con la marcha de Mike Hostench, subdirector y máximo valedor del cine oriental en el Festival de Sitges, no desaparezcan las películas locas y los thriller tensos de acción provenientes del continente amarillo.

 

 

 

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Segunda cápsula

23 octubre 2019 Deja un comentario

VIERNES 4 DE OCTUBRE                                                     (Fotos: Serendipia)

Un nuevo día y cuatro títulos más esperan a Serendipia. Pero antes de de continuar permitan que les contemos algo que, aunque puede que les resulta ciertamente extraño de entender, sucede habitualmente en este festival y en especial y con mayor grado durante esta edición. Hablamos de…

EL MISTERIO DE LOS PASES DE PRENSA SIN ACCESO PARA PRENSA

Les explicamos: la prensa acreditada tiene derecho, tras abonar la cantidad estipulada, a pedir los pases que estime necesario dentro de unos límites que marca la categoría de la acreditación. Los pases reservados para prensa pero abiertos al público, matinales, no deberían plantear ningún problema a la hora de reservar las entradas pero… hubo problemas. Y más que en otras ocasiones. Prensa tiene que solicitar todos los pases que desee un día concreto, así que, quien más quien menos, está atento al comienzo del plazo para que no se terminen las entradas, pues son limitadas. Pero resulta que a los diez minutos de comenzar el plazo muchos vimos como varios de estos pases de prensa se habían agotado. En el caso de Serendipia nos quedamos sin siete de estos pases, teniendo que optar, en estos casos y siempre que coincidiera más o menos el horario, a pedir entradas de otras salas (la mayoría en el Tramontana al ser la más cercana de l’Auditori) y de títulos pertenecientes a otras secciones como Novas Visions. Cierto es que luego dice la organización que ‘se liberan’ entradas -por no haberse vendido- y así sucedió que hubo entradas para algunas de estas cintas, así como sesiones con poco público y prensa sin entradas… pero el planing es el planing y Serendipia es un ente organizado, así que nos quedamos con los pases que conseguimos durante el plazo de solicitudes inicial, haciendo honor a nuestro apodo, aceptamos las serendipias que el azar ponía ante nosotros, seguros de que a veces lo inesperado es el mejor tesoro. Hay que añadir que de aquellas cintas que nos parecían de visión obligada en nuestra selección inicial y no obtuvimos pase, compramos la entrada. ¡Somos así de flamencos!

Eso si, esperamos que estos desbarajustes vayan solventándose en futuras ediciones.

Comenzamos el día con un título del que teníamos tan pésimas referencias que no pudo más que gustarnos. Paradise Hills (2018) es una parábola feminista muy bien orquestada (ya les hablaremos más adelante de Judy & Punch, ya), con guión de nuestro admirado Nacho Vigalondo  que se desarrolla en una isla llamada Paradise, donde se encuentra un centro de rehabilitación, spa, resort comandado por La Duquesa (Milla Jovovich). Allí las ovejas descarriadas de las clases privilegiadas son reeducadas y convertidas en bellas y serviciales princesas. La insultantemente joven Alice Waddington (27 años), firma este debut en el largo tras su exitoso Disco Inferno (2015) que, dejando aparte que para Serendipia toda película en la que salga la Jovovich es digna de visionado, nos pareció un cuento de hadas bien resuelto y delicioso en su delirio de colores pastel. Y más allá de eso consigue intrigar y sorprender con ese universo de princesa Disney mezclado con El prisionero (1967-68) una serie que muchos de ustedes no han visto y que demuestra que lejos de descubrir la sopa de ajo, las series interesantes y barrocas ya existían en la infancia de Serendipia.

Les dejamos con la rueda de prensa posterior al pase:

La cinta, que realmente nos dejó buen sabor de boca, fue seguida por otra de Sección Oficial Fantastic Competition, The Lodge (2019) de los austríacos Severin Fiala y Veronika Franz, viejos conocidos por el público del festival gracias a Goodnight Mommy (2014) y que firman aquí otro nuevo e impactante relato de relaciones materno-filiales protagonizado por dos niños que tendrán que vivir la tragedia de quedar huérfanos de madre y tener que habituarse a convivir con su joven e inquietante madrastra. El frío del exterior de la casa competirá con la gélida frialdad de los niños hacia ella, pero nada preparará al espectador para la extraña situación que sucederá al amanecer. La película mejora conforme vuelve a nuestra memoria. Y es que los  austríacos se manejan a las mil maravillas en estos relatos que mezclan infancia y terror, en The Lodge administran con inteligencia la intriga sabiendo mantener en el aire todas las hipótesis del espectador sobre la trama, incluida la sobrenatural, y consiguiendo así que el final nos resulte coherente a la par que inesperado, como corresponde a los buenos relatos. Un buen filme, atmosférico con arranque impactante y que nos va helando el corazón según avanza la gélida tormenta exterior e interna a los personajes. Una producción Hammer que los directores, por cierto tía y sobrino, confiesan haber rodado de forma cronológica y en localizaciones reales. Es posible que les resulte familiar el rostro de la actriz que abre la cinta interpretando a la madre de los pequeños. Si, es Alicia Silverstone. Y si, el tiempo es inclemente.

Con la siguiente sesión llegó el primer cambio, pues deseábamos ver Ready or Not (Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, 2019) también de la sección Oficial pero, al agotarse por lo que les hemos contado en el recuadro de arriba, tuvimos que tirar de Noves Visions. Y pensamos que en esta ocasión salimos ganando, pues Bor Mi Vanh Chark (The Long Walk, Mattie Do, 2019) demostró ser, además de una de las más estrambóticas coproducciones que conocemos (Laos, España, Malasia), una película atípica que combina historias de fantasmas, futuros distópicos y paradojas temporales. Mattie Do, nacida en Laos y criada en Estados Unidos, nos ofrece una mirada personal sobre la irreversibilidad (o no) del destino a través de la historia de un anciano (Yannawoutthi Chanthalungsy) a quien se le atribuye la capacidad de hablar con los espíritus en paralelo con la de un niño (Por Silatsa) que presencia un accidente y acompaña a la joven herida en su muerte. Pronto descubriremos que ambos son el mismo personaje en dos líneas temporales distintas que el anciano puede atravesar gracias a la presencia del espíritu de la joven accidentada (Noutnapha Soydara) que le acompaña como una sombra al no haber recibido sepultura. Asistiremos a los intentos del anciano de intervenir en su propio pasado interactuando con el niño que fue, quiere, sobre todo, impedir la dolorosa muerte de su madre, un ensayo que resulta infructuoso, porque, aunque se llegan a modificar circunstancias fundamentales, lo inevitable sucede y descubrimos que, en verdad, el personaje está condenado a vivir continuamente en bucle su ciclo. Do combina de forma inimitable la ciencia ficción con el budismo rural mientras nos retrata los contrastes entre la pobreza del campo y los adelantos de la ciudad (que no llegamos a ver pero se insinúan sus altos edificios en el lejano horizonte), para ello desplaza el relato a un futuro de tiempo indefinido que no ha erradicado la pobreza pese a los avances tecnológicos. La cinta resultó ser una delicia merecedora (en nuestra humilde opinión)de haber participado en Sección Oficial y nos preparó el cuerpo perfectamente para nuestra última ración cinematográfica de la jornada, el nuevo desmán del japonés Sion Sono, The Forest of Love (2019) otra producción original Netflix.

La cinta de Sono fue incluida también en la sección Noves Visions, ese cajón de sastre que parece amparar, además de nuevas formas de ver el fantástico, y propuestas marcianas, algunas piezas que parecen no haber tenido espacio en la Sección Oficial aunque su calidad las haría merecedoras de figurar en ella.  Dejarse llevar por los títulos de esta sección puede representar todo un bálsamo contra el cine más mainstream. Así, el último Sono no nos defraudó, pues, sobre la falsilla de los crímenes de un asesino serial inspirada en hechos reales, el inclasificable director ofrece sus constantes y sus salidas inesperadas, con escenas de comedia, pero también con sangre, colegialas y feliz transgresión. Nos deja un personaje icónico, Jo Murata (Kippei Shîna), un hombre despiadado que usa su carisma para manipular a la gente, sobre todo a las mujeres que parecen contraer una auténtica adicción a su figura dejándose arrastrar a dolorosos juegos sadomasoquistas, una constante del japonés, relatados aquí en clave de comedia salvaje plagada de sabroso gore. Es también cine dentro del cine, uno de sus ejes centrales es el rodaje de unos jóvenes aspirantes que tomarán, precisamente, a Murata como personaje, conforme avanza el metraje veremos cómo Murata acaba haciéndose con el control absoluto de la película que ruedan, mientras que la que protagonizan va convirtiéndose, también, en una loca cinta de fugas hacia adelante en el que van dejando atrás varios cadáveres que descuartizan con todo lujo de detralles. No le faltan dosis de crítica contra la hierática sociedad japonesa de la que se burla convirtiendo a una familia burguesa, de altos miramientos, en una pandilla de punks enloquecidos seguidores de, cómo no, Murata. Pero sobre todo denuncia la imposibilidad del amor romántico a través de la imposible adaptación de Romeo y Julieta por las jóvenes protagonistas en su adolescencia, un ítem que marca el desarrollo de sus personajes y da lugar a algunas de las escenas más impactantes del filme (como ese suicidio colectivo desde la terraza del instituto). En suma,151 minutos de locura que nos acompañaron mientras terminaba una jornada más de cinefagia en Sitges.

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Primera cápsula

22 octubre 2019 Deja un comentario

La pasada edición del festival de Sitges fue sencillamente grande en invitados y títulos, tanto que consiguió eclipsar la edición número 50, que tan especial se las prometía. Pero también resultó ser agotadora, tanto que nos propusimos que esta fuera más sosegada. Alejados de los saraos, el falso glamour y las alfombras rojas que pueden ver en los diferentes making of diarios que incluímos al final de cada artículo, no quisimos ni perseguir autógrafos para no ser tratados como unos roba peras a nuestros más de cincuenta años. Y tan solo pedimos una entrevista, que no pudo ser por ausencia del invitado, así que ¿se ha dormido Serendipia en su décima edición como prensa acreditada? ¡Ni mucho menos! Nos hemos metido entre pecho y espalda la friolera de 44 películas, lo cual no nos ha dejado mucho tiempo para otras cosas, la verdad. Y todo para narrarles nuestro festival particular compuesto por una extensa muestra del mejor cine seleccionado por el equipo del festival de entre lo más granado proveniente de todos los continentes. Así que apriétense los cinturones que salimos:

JUEVES 3 DE OCTUBRE                                                       (Fotos: Serendipia)

Con la despensa llena y sin internet, pues somos enemigos de estar pendientes del smarthphone y se había producido una avería en la wifi de nuestro piso habitual, que por cierto no se solventaría durante todo el certamen (cosas que pasan) dejándonos incomunicados, Serendipia comienza su maratón particular de diez días de películas con la cinta que el festival había escogido para la Inauguración, In the Tall Grass, producción Netflix basada en un cuento de Stephen King y Joe Hill (hijo del escritor), dirigido por Vincenzo Natali. A priori una interesante propuesta que se estrenaría, en su canal, al siguiente día. A imagen y semejanza de la inauguración oficial, que tendría lugar en una gala nocturna, durante este primera pase, reservado a prensa y público, se ofreció también el cortometraje Reality, como si se tratara de una nueva Historia para no dormir. Dirigido por Alejandro Ibáñez, hijo de Chicho. Reality es una pieza bienintencionada y bien realizada, pero no demasiado inspirada y con un final bochornoso que pretende denunciar el sufrimiento de los niños en los conflictos bélicos, algo que su padre hizo de manera mucho más sutil y efectiva tan solo con los títulos de crédito de ¿Quién puede matar a un niño? (1976). El corto de veinte minutos está protagonizada por Lydia Bosch y Dani Rovira, este último todo un error de casting, pues aunque recita diálogos serios, cada vez que aparece en la pantalla, es recibido por el público con risas cómplices. Secuelas de ser caricato. En todo caso estaremos pendientes de Urubú, debut de Ibáñez en el largometraje.

Mucho más interesante resultó el filme de Natali, que sitúa su acción, al igual que en su mítico debut, Cube (1997), en un único y asfixiante escenario, aunque ahora con el contraste de situarlo un prado de hierba inusitadamente alta, por tanto exterior y con gran parte de su acción a plena luz del día, lugar en el que, una vez se entra, no parece haber salida. Y todo eso es lo que atrajo especialmente al director, “la ambigüedad del campo, que pudiera ser hermoso y terrorífico al mismo tiempo”, dando como resultado una historia que en otras manos no hubiera dado para mucho más que un cortometraje o, por poner símiles históricos, un episodio de The Twilight Zone. Natali ha querido acercar el relato original al terror cósmico de H. P. Lovecraft, pues para él, “el desconocimiento del universo y nuestra presencia microscópica es sin duda un motor para buena parte de mis películas y el centro temático de Lovecraft“. Entre sus intérpretes destaca Patrick Wilson, que junto a Natali fueron invitados del festival. Para un comentario más pormenorizado os dejamos este enlace.

Y sin tiempo para acudir a la rueda de prensa que Vincenzo Natali ofreció, y  que gracias al propio festival podemos disfrutar a posteriori en el video que adjuntamos arriba, Serendipia vuelve a la oscuridad del cine para ver Bloodline (Henry Jacobson, 2018) otra vuelta de tuerca al tema del Serial killer que se inicia de manera modélica, con unos ecos de giallo que darán entrada a la historia de un psicólogo infantil que, a punto de ser padre de familia, descarga su ira sobre los padres maltratadores que denuncian en su consulta los alumnos del colegio donde trabaja. Algo que sin duda Dexter Morgan aprobaría. Con esta cinta, incluida en la Sección Oficial del festival, Jacobson debuta en el largometraje. Una película que va de más a menos en la que la curva de interés desciende a medida que va volviéndose más y más predecible, todos esperamos ya la conclusión de que “la familia que asesina unida permanece unida”, así que llegamos al desenlace sin ápice de emoción.

Y seguimos: Serendipia no espera mucho de Rob Zombie más allá de una simpática serie-B de esas que hace tan bien. Y es que, por mucho que se esfuercen sus seguidores en tacharlo de genio, para nosotros no es otra cosa que un director de películas simpáticas de terror de serie-B. Y eso es lo que es Three From Hell, cinta que se ofreció fuera de competición: más de lo mismo que el filme del que es secuela, Los renegados del diablo (The Devil’s Rejects, 2005) aunque, eso si, se echa de menos más metraje del Capitán Spaulding, al que Rob Zombie ejecuta al comenzar la cinta por estar Sid Haig muy enfermo ya por entonces ¿El resto?: cámara lenta para ofrecer cierto dramatismo y épica; diálogos supuéstamente trasgresores a base de muchos ‘Fucks‘ y ‘Motherfuckers‘; metraje de diferentes texturas; suciedad, mucha suciedad; una Sheri Moon de lo más loco, casi paródica; y el retrato de un México de opereta, que roza la ofensa, con sus habitantes viviendo en un eterno Día de los muertos y con villanos luciendo máscaras de luchador. Claro. Y como no muere nadie, es posible que Rob Zombie se anime con otra secuela más. ¡Que el cielo nos pille confesados!

La cuarta sesión del día nos puso frente a uno de los títulos más interesantes de esta edición: Zombi Child (Bertrand Bonello, 2019), producción francesa que devuelve a la pantalla la magia de  la que Val Lewton y Jacques Tourneur dotaron a los zombies, dándoles cierto halo poético muy alejado del comecerebros que tantas veces ofrece el moderno cine de terror y humor. Bertrand Bonello, cineasta y compositor, narra dos historias en paralelo alejadas en 50 años. Una se desarrolla en Haití en 1962, donde Narcisse, un joven a punto de contraer matrimonio, es convertido en zombie y vendido como esclavo. Y la otra en un internado femenino en el que conviven varias alumnas bien diferentes, una de ellas de procedencia haitiana. Dos historias  aparentemente con escasa relación, pero que  terminarán convergiendo. Con escenas de innegable belleza, como las que muestran al solitario zombie vagando por lugares en ruinas y cementerios desolados. Pero es más que belleza plástica lo que nos trae Zombi Child, la contraposición de las historias sirve a efectos de reflexión sobre el colonialismo, vista desde los dos ángulos: el de la metrópoli que se loa a sí misma como exportadora de las luces de la razón alrededor del mundo, tal como se muestra en los planes de enseñanza que siguen las jóvenes, y el otro, el punto de vista del colonizado que demuestra que el sueño de la razón produce monstruos. Y no es el zombi el monstruo, precisamente, este no es más que la víctima de la explotación en manos de los favorecidos por la colonización. La tesis de fondo no es inédita, pero lo que le da relevancia es la forma escogida para servirla, una película inteligente que juega con diferentes registros visuales y que entrelaza e interpola recursos narrativos diversos. Buen ritmo, buenas interpretaciones, y buen planteamiento formal. En suma, un buen filme, que se ofreció dentro de la sección Noves Visions, y un buen comienzo para la recién nacida distribuidora Flamingo Films, creada por nuestros amigos del Americana Film Fest.

Esto fue todo lo que nos ofreció este primer día de festival. Cine y más cine. Película tras película. Ignorando photocalls (que cada vez ubican más lejos) y sin sentir la presencia de actores y directores invitados, que eran los que protagonizaban la prensa escrita y los informativos televisimos. Nosotros estuvimos en otro festival paralelo. Un festival de cine. Nuestro festival de cine.

 

 

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Sitges 2019: In the tall Grass, inaugurando en el laberinto

22 octubre 2019 Deja un comentario

El Festival de Sitges inauguraba su 52 edición con una producción Netflix, plataforma online que cada vez parece más vinculada al futuro del audiovisual, con la consecuente discusión sobre si sus producciones deben o no considerarse cine, controversia que tuvo su punto álgido con Roma de Alfonso Cuarón. No corresponde al espacio de este artículo desarrollar en profundidad este, sin duda fundamental, debate, pero era oportuno mencionarlo porque se diría a priori que esta nueva forma de consumo marcará nuevos modos narrativos y, sin embargo, las producciones de la plataforma siguen adscritas a la gramática clásica del cine, hasta el punto de que, en verdad, algunas de ellas (como la mencionada Roma) no podrán ser apreciadas en su justo valor si no se disfrutan en la gran pantalla. Este es también el caso de In the tall Grass. Vincenzo Natali, nos trae una obra concebida cinematográficamente, por el uso de los espacios, la puesta en escena y, sobre todo, por su lenguaje fílmico. No voy a juzgar si era la mejor opción para inaugurar el principal certamen de fantástico y terror, pero lo que está claro es que se nos brindó la mejor ocasión de poder disfrutar con propiedad el último trabajo del canadiense.

Guion adaptado. Natali parte, como materia prima, de un relato escrito a medias entre Stephen King y su hijo (Joe Hill), “cuando leí esta historia pensé que era la cosa más perturbadora que había leído. Y quería hacerlo” confiesa, pero lo cierto es que el atmosférico y asfixiante relato de King-Hill gana en manos del Natali guionista, puesto que extrae la esencia del original y la refuerza con giros propios de la narrativa de Borges, uno de cuyos títulos, El jardín de senderos que se bifurcan, se cita de forma expresa en el filme. Y es así como In the tall Grass se convierte en lo que es: una nueva revisión del lugar común del Laberinto, algo que el autor de Cube domina a la perfección desde ese su debut en 1997.

Una excusa argumental sencilla. Es la historia de dos hermanos que huyen a San Diego para afrontar el embarazo de la joven. Cuando Becky (Laysla De Oliveira) y Cal (Avery Whitted) oyen el llanto de un niño (magnífico Will Buie Jr en el papel del relevante Tobin) pidiendo ayuda, ambos se adentrarán en un gran campo de hierba alta en Kansas, donde quedarán atrapados por una fuerza siniestra que rápidamente les desorienta y les separa. La hierba alta es un lugar de extrañamiento ya en la narración original, pero a esa condición Natali le suma una paradoja temporal. No se trata, sin embargo, de viajes en el tiempo, lo que ocurre es que los personajes quedan atrapados en un laberinto que despliega sus caminos, no en el espacio como es habitual, sino en el tiempo. Es decir, aunque los veamos deambular por ese prado de altura considerablemente inusual, ellos, en realidad, están circulando en el tiempo, por eso en los recovecos que transcurren se encuentran con ellos mismos en circunstancias cambiantes y a la vez ineludibles. Esta es la materia que Natali extrae del borgiano jardín de senderos que se bifurcan, una parábola (casi una adivinanza) en la que el tema es el tiempo.

Los senderos que se bifurcan no son lo único que nos remite a Borges. El laberinto temporal encierra en su centro (que está en el centro del centro de Ámerica) una roca negra que contiene todo el conocimiento. Fácil es representárnosla como la antimateria de El Aleph, ese “punto que contiene todos los puntos del universo”, porque aquí el que entra contacto con la roca obtiene la visión de todos los desenlaces y con ese saber se convierte en señor de todos los destinos y se alimentará de todos aquellos que queden atrapados por la trampa de la alta hierba. El punto omnisciente se convierte en la cinta de Natali en manifestación del terror abstracto, el mismo que admira el canadiense en la obra de Lovecraft, del horror que se desprende de la posibilidad (o no) de contemplar la eternidad. De ahí que lo podamos ver como el reverso de El Aleph porque de su epifanía no se desprende una experiencia extática sino el más profundo horror existencial.

Todo laberinto esconde su Minotauro. En In the tall Grass ese papel lo representa Ross Humboldt, padre del niño que se convierte en señuelo para la pareja protagonista, solventemente interpretado por Patrick Wilson, una presencia habitual en el género desde que James Wan le hiciera protagonizar Insidious en 2010. Ross hace las veces de guía y carcelero de esa especie de infierno que es el laberinto de hierba alta. Se granjea la simpatía de los hermanos, pero, en verdad, lo hace para obligarles a someterse a ese destino que él, como iluminado por la roca que es, conoce y administra. Es el monstruo que custodia el orden enfermizo del horror. Y Wilson en su interpretación nos hace recordar (salvando las distancias necesarias) a aquel otro “ogro” que compusiera Robert Mitchum para La Noche del cazador. Es el guardián que mantiene cerrado el bucle de la repetición, el que vigila que todo quede cerrado por el círculo.

Romper el círculo requiere el sacrificio del héroe. Una de las grandes diferencias entre el relato original y el de Natali es el lugar de la esperanza. Mientras en el texto de King-Hill nada de lo que entra sale, Natali rompe el pesimismo permitiendo que haya lugar para la salvación de la inocencia. Salvación que sólo puede darse desde la asunción de responsabilidades, el laberinto se manifiesta también como encrucijada moral, de hecho uno de los valores que lleva adscritos desde el mito fundacional minoico. Si en su centro se guarda todo el conocimiento sobre lo que ha de ser, el peso determinista de la fatalidad puede romperse mediante un acto de generosidad extrema en el que se llegue a poner el futuro de los demás por encima del propio. El sacrificio, como resolución del enigma, abre el laberinto y permite la mutación, esa fuente eterna de vida.

Natali se maneja bien con la trama y con la dosificación de la intriga que permite el buen ritmo del filme, en una entrevista en Fotogramas explicaba su truco: “Hago storyboards de todo, literalmente lo dibujo todo. Es solo mi método, pero, para bien o para mal, está todo cuidadosamente planeado y hay un aspecto musical en diseñar los planos y como funcionarán con el ritmo de la escena. Así es como lidio con ello”. Su amor por el dibujo se siente en su puesta en escena, el canadiense logra transmitirnos la asfixiante opresión del laberinto gracias a sus composiciones geométricas, dentro de un plano, pero también en la suma de ellos que supone una escena. Sus juegos de cámara son estrictamente cinematográficos y narran más todavía que los propios diálogos que se ponen en boca de los personajes. In the tall Grass, con una acogida desigual por parte del público, es una de esas cintas que nos ganan enteros cuando las repensamos. Sin duda un buen inicio para el Festival.

 

 

 

El Festival de Sitges anuncia las fechas de la próxima edición y hace balance

22 octubre 2019 Deja un comentario

El certamen hace un balance muy positivo de su 52ª edición, celebrada entre el 3 y el 13 de octubre

Sitges 2019 despidió hace una semana una edición que ha mantenido las buenas cifras de los años anteriores y que confirma el excelente estado actual del cine fantástico. La organización ya empieza a ponerse manos a la obra de cara a la próxima edición, que se llevará a cabo del 8 al 18 de octubre de 2020.

Las 66.278 entradas vendidas suponen el tercer mejor registro en la historia del Festival, situando la recaudación final del Festival en 707.502 euros. En el ranking de films más demandados por el público se han situado finalmente The LighthouseNoche de bodas (Ready oro Not)The LodgeColor Out of Space o la ganadora El hoyo.

Sitges 2019 ha programado cerca de 300 largometrajes y cortometrajes; más de veinte actividades destinadas a la industria, y ha contado con más de 300 invitados llegados de todos los puntos del planeta.

La directora general de la Fundación Sitges – Festival Internacional de Cinema de Catalunya, Mònica Garcia Massagué, valora muy positivamente estas cifras: “El balance final demuestra el amor por el cine fantástico que nos muestra año tras año el público de Sitges, que ha respondido con entusiasmo a una programación original. Por su parte, la industria cinematográfica ha reiterado también su cita anual con Sitges, haciendo honor a su reputación de excepcional espacio para networking y descubrimiento de nuevos talentos”.

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