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Serendipia’s Sitges Film Festival 2018. Palmarés y conclusiones

17 noviembre 2018 Deja un comentario

PALMARÉS SITGES 2018                                                             (Fotos: Serendipia)

 

Secció Oficial Fantàstic Sitges 51

Mejor película: CLIMAX, de Gaspar Noé

Premio especial del jurado: LAZZARO FELICE, d’Alice Rohrwacher

Mención especial del jurado: L’HEURE DE LA SORTIE, de Sébastien Marnier

Mejor dirección: Panos Cosmatos, per MANDY

Mejor interpretación femenina (patrocinat per Vallformosa): Andrea Riseborough, per NANCY

Mejor interpretación masculina: Hasan Ma’jun, per PIG

Mejor guion (patrocinat per CaixaBank/ Obra Social ‘la Caixa’): Quentin Dupieux, per AU POSTE!

Mejores efectos especiales (patrocinat per Slate): Atsushi Doi, per INUYASHIKI

Mejor fotografía: Panjar Kumar, per TUMBBAD

Mejor música: Chu Ishikawa, per KILLING

Gran premi del públic (patrocinat per La Vanguardia): UPGRADE (ILIMITADO)

Premio del Público Panorama Fantàstic: MONSTRUM

Premio del Público Sitges Documenta: GOODBYE RINGO

Mejor cortometraje (patrocinado por Fotogramas): POST MORTEM MARY, de Joshua Long

Noves Visions

Mejor película Noves Visions : DESENTERRANDO SAD HILL, de Guillermo de Oliveira

Mejor director: Philip Groning, per  MY BROTHER’S NAME IS ROBERT AND HE IS AND IDIOT

Mejor cortometraje Noves Visions Petit Format: DEER BOY, de Katarzyna Gondek

Mención especial: DOMESTIK, d’Adam Sedlák

Mención especial a la mejor actriz: Jessie Buckley, per BEAST

Mención especial: CHERNOBYL, 1986, de Toni Comas

Blood Window

Mejor película: MUERE, MONSTRUO, MUERE, d’Alejandro Fadel

Méliès

Méliès de Plata mejor película: FUGUE, d’Agnieszka Smoczynska

Méliès de Plata al mejor cortometraje: THE DEATH OF DON QUIXOTE, de Miguel Faus

Focus Àsia

TUMBBAD, de Rahi Anil Barve, Anand Gandhi Lee An-kyu

Mención especial: MAY THE DEVIL TAKE YOU, de Timo Tjahjanto

Anima’t

Mejor película m: MIRAI, de Mamoru Hosoda

Mención especial largo de aminación: TITO E OS PÁSSAROS, de Gustavo Steimberg, Gabriel Bitar, André Catoto

Mejor cortometraje: THE WHEEL TURNS, de Sang Joon Kim

Mención especial corto de animación : UNTRAVEL, d’Ana Nedljkovi, Nikola Majdak Jr.

Órbita

Mejor película : AMERICAN ANIMALS, de Bart Layton

Mención especial: FLEUVE NOIR, d’Erick Zonca

Fantàstic Discovery

Mejor película: MAQUIA: WHEN THE PROMISED FLOWER BLOOMS, de Mari Okada

Midnight X-Treme

Millor pel·lícula / Mejor película / Best feature length film: MAY THE DEVIL TAKE YOU, de Timo Tjahjanto

Premi Brigadoon Paul Naschy

BAGHEAD, d’Alberto Corredor

Jurat de la Crítica

Premio de la crítica Josep Lluis Guarner / Jose Luis Guarner Critics’ Jury Award: LAZZARO FELICE, d’Alice Rohrwacher

Premio Citizen Kane a la mejor dirección novel / Citizen Kane Award for best new director: DOMESTIK, d’Adam Sedlák

Mención especial Premio de la crítica Josep Lluis Guarner / Special mention: UNDER THE SILVER LAKE, de David Robert Mitchel

Slatix Sitges Cocoon

Millor pel·lícula en realitat virtual / Mejor película de realidad virtual / Best virtual realty film (patrocinat per Slatix): DEERBROOK, de Grayson Moore, Aidan Shipley, John Riera, Connor Illsley

Premis SGAE Nova Autoria

Mejor dirección: JAURÍA, de Gemma Blasco

Mejor guion: Aleix Abulí, per CIUTAT I SELVA

Mejor música original: Natasha Arizu, per DOT

Jurat Carnet Jove

Mejor película: LAZZARO FELICE, d’Alice Rohrwacher

CONCLUSIONES A UN MES VISTA

Alex Proyas

Si la pasada edición del cincuenta aniversario la vimos normalita, tirando a floja, en cuanto a programación e invitados, este año la cosa ha sido muy diferente, pues, bajo nuestro punto de vista, tanto la selección de títulos como el número y prestigio de los invitados han sido realmente impresionantes. Contar con presencias tan importantes, para el cinéfilo en general y el fan en particular, como la de Peter Weir, Ron Perlman, M. Night Shyamalan, Pam Grier, Ed Harris, Nicolas Cage, Traci Lords, Helga Liné, Douglas Trumbull, Jack Taylor, Alex de la Iglesia, Alex Proyas o Dyanne Thorne, por decir tan solo unos cuantos, ha conseguido que esta edición, a nuestro parecer, permanezca como una de las más importantes de su historia y, por supuesto, la más potente de los últimos 10 años.

También la cosecha de fantástico ha sido remarcable. Estaban todos los títulos que el aficionado deseaba ver: Suspiria, Halloween, The House that Jack Built, Climax, Apostle, Ghostland, Mandy, Under the Silver Lake, Overlord y Summer of ’84. Pero también pudo disfrutarse de interesantes hallazgos y clásicos inmortales o recuperados. Quizás el bicentenario de la publicación de Frankenstein no brilló ni tuvo el protagonismo que sí que tuvo el año anterior el homenaje a Drácula, pero 2001, una odisea del espacio cumplía 50 años y no solo se trata de un título emblemático del fantástico, sino también es la película favorita de todos los tiempos del director del certamen.

AMBIENTE E INFRAESTRUCTURA

Sorprendentemente, la reflexión escrita sobre el cincuentenario nos sirve y confirma lo que en ella se había comentado en vista de los hechos sucedidos durante la presente edición. Y es que el festival de Sitges sigue en su empeño de lanzar el mensaje de que este festival está organizado para el público. Es cierto que el público es quien levanta (además de la calidad de la programación, claro) los festivales,  pero también les puede llevar a morir de éxito cuando complacer su demanda les suponga desvirtuar el espíritu original del certamen. Y Sitges debería estar especialmente dirigido, por su fidelidad, al público del fantástico, y no tan solo al público en abstracto, al generalista, que señala estas fechas de festival como lo haría con cualquier otro evento en su agenda, sin que les suponga nada especial.

Peter Weir y Ed Harris: Q&A tras el pase de El Show de Truman (The Truman Show, 1998)

Nos ha parecido un tanto fuera de lugar la asistencia de youtubers al Festival de Sitges, especialmente porque se les ha tratado con igual o mayor atención que algunas estrellas o directores de cine. El mazazo a la organización y la tomadura de pelo al público que propinó uno de ellos, fue la gota que colmó el vaso. ¿Realmente es necesario para un festival del calibre de Sitges la resonancia mediática obtenida por la asistencia de estos invitados? Humildemente pensamos que no lo necesita, pero somos conscientes de que es posible que cedan ante la presión de patrocinadores que tan solo se preocupan porque su producto tenga eco, sea de la manera que sea.

Luis Esquinas y Sebastià D’Arbó presentando el documental ‘El pionero’

Otra cosa que nos gustaría destacar son los límites entre la prensa ‘especializada’ y el fan. Los amantes del fantástico son los que fielmente acuden durante todo el certamen, o al menos a la mayor parte posible del mismo, y no sólo los domingos y otras fiestas de guardar. Y lo hacen año tras año, no siguiendo tendencias o modas, pues este es el evento que esperan con más ilusión durante todo el año. Cierto es, además, que gran parte de estos fans del fantástico está compuesto por abonados, industria y prensa de blogs, fanzines y páginas web, que a fin de cuenta son los medios ‘especializados’. La prensa ‘especializada’ trabaja, en la mayoría de casos, por amor al arte y con la esperanza de poder tener acceso a acreditación y entrevistar, no ya a una estrella, pero sí quizás a alguna vieja gloria. Esas entrevistas se preparan, no se improvisan, y este tipo de prensa sabe perfectamente ante quien está. O así debiers ser. También, suele suceder, que, tanto como especialistas, sean fans y aprovechen ese, cada vez más escaso tiempo, para obtener una firma del entrevistado, todo ello dentro del tiempo adjudicado. Esto no debería molestar a la organización, pues entre tanta película es el único momento en el que la faceta fan sale a relucir. Y con mucha honra, pues una cosa no está reñida con la otra. Tan solo basta con ver las redes sociales de los responsables del festival para comprobar que todos ellos, salidos de ese fandom, no dudan en

Autores de la editorial Applehead Team presentan la colección ‘Noche de lobos’

fotografiarse o llevar sus fetiches para rubricar. Sean comprensivos. Lo decimos por el exceso de celo que quizás ha habido para proteger a los invitados. A veces parecía que se temiera por su seguridad. Nunca, en todas las ediciones en las que Serendipia ha asistido hemos visto una presencia de seguridad tan grande ni semejante ímpetu por alejar a los invitados de los fans. Estamos de acuerdo en que hay que protegerlos, por supuesto, pero quizás las medidas han sido un tanto excesivas.

Por otra parte nos alegramos al saber que el festival no debe temer por sus números, pues tal y como informaron al poco de finalizar, esta edición superó, en número de venta de entradas, al Festival del 50 aniversario, que había registrado un récord histórico.

Pasando a las infraestructuras, las salas han cumplido con sus objetivos. Tramuntana se ha consolidado consiguiendo que el espectador pueda jugar con esta sala y l’Auditori para organizarse sus jornadas cinéfagas sin tener que darse largos paseos del pueblo al Melià… y viceversa. También ofrece la oportunidad de ver propuestas pertenecientes a secciones como Noves Visions, que en su mayor parte se acostumbran a ofrecer en el Prado sala que, por cierto, ha proseguido con su magnífica remodelación con nuevas y confortables butacas pero siempre respetando los magníficos frescos y su sabor clásico. Quizás sería hora de que también El Retiro hiciera un pensamiento al respecto…

Dani Moreno fotografía a Juan Carlos Gallardo que muestra, feliz, su película recientemente editada en DVD.

En nuestro 51 Festival de Sitges particular hubo, sobre todo, cine, mucho cine, pues Serendipia como ya es habitual se concentró en ver muchas películas: 44 concretamente. Se intentó sacar tiempo para otras actividades, como presentaciones de libros y fanzines o acudir a más ruedas de prensa, pero fue técnicamente imposible. Tampoco pudimos escaparnos a ver las interesantes exposiciones. Pero se pudieron realizar dos entrevistas con divas de la categoría de Helga Liné y Dyanne Thorne, y también conseguimos algunos bonitos autógrafos, no todos los que hubiéramos deseado, pero los suficientes. Y ante todo valoramos los buenos ratos compartidos con amigos. Vivencias  y momentos que se perderán en el tiempo… como lágrimas en la lluvia… O así.

Y como cada año abandonamos Sitges prometiéndonos que en la siguiente edición nos tomaremos las cosas con más calma. Reservando más tiempo para la pausa e intentando alimentarnos de manera más saludable. Pero no hay solución. Conforme avanzan los (escasos) días desde su finalización, comienza la comezón y las ganas de volver, así que…

¡¡Nos vemos en  Sitges 2019!! (…si nos dejan)

¡Donde Proyecto Naschy celebrará, además, su décimo aniversario!

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2018: Novena cápsula

17 noviembre 2018 Deja un comentario

SÁBADO 13 DE OCTUBRE DE 2018                                             (Fotos: Serendipia)

… Y llegamos, agotados, a la última jornada del festival. Agotados pero satisfechos, nos adentramos en la Sala Tramontana. Y es que hoy vamos a pasar casi todo el día allí, pues los preparativos y el propio concierto de John Carpenter monopolizan l’Auditori.

Y el día comienza con un magnífico thriller japonés, Korô no chi (The Blood of Wolves, Kazuya Shiraishi), que  ambientado en 1988, es una buddy movie con policía novato recién licenciado en la academia y detective veterano con conexiones en la Yakuza. Yakusho Koji interpreta al desencantado detective que deberá mediar para evitar la guerra entre los diferentes clanes. Áspera e intensa, la cinta de Shiraishi fue una buena despedida del cine oriental en el festival.

M. Night Shyamalan era otro de los grandes esperados del festival y llegó su momento. Amable y atento fue, como varios de los invitados durante esos días, duramente escoltado para protegerle de que nadie se le acercara, todo ello ante su propia sorpresa. En los dos encuentros que tuvo, uno con la escasa prensa acreditada por su productora y otro con los espectadores y la prensa que no fue acreditada por la mañana, Shyamalan estuvo cercano, divertido, amable y respondió a cuanta pregunta se le hizo. Presentó el trailer de su próxima película Glass, continuación de Múltiple (Split, 2016), que a su vez era un cruce con El protegido (Umbreakable, 2000). Otro de los grandes momentos del Festival de Sitges que, lamentablemente, supo a poco, y no me pregunten bien por qué.

Shyamalan junto al director y el subdirector del festival

An Evening with Beverly Luff Linn es la nueva propuesta de Jim Hosking, que tanto diera que hablar con su esperpéntica The Greasy Strangler (2016). La cinta es otra historia en la linea de aquella: humor disparatado, situaciones  absurdas y ridículas y un argumento que no sabemos muy bien como explicarles (aunque igual esto ya fuera producto del agotamiento acumulado durante el festival). Y es que la sinopsis que encontramos en páginas como Filmaffinity, a saber: El insatisfactorio matrimonio de Lulu Danger va a peor cuando un misterioso hombre de su pasado llega al pueblo para llevar a cabo un evento llamado “An Evening With Beverly Luff Linn; For One Magical Night Only”; no hace más que perfilar a grandes trazos una trama que debe más a su tratamiento, a caballo entre el esperpento y la parodia, en este noir que estira hasta el límite sus ligares comunes. Una propuesta lúdica y desengrasante.

Harley Cokeliss hizo una interesante presentación y habló sobre su película, declaraciones que fueron muy resumidas por la traductora

Con gran parte de los asistentes al Festival de Sitges en el concierto de John Carpenter, Serendipia se dispuso a ver El pionero, documental de nuestro amigo Luis Esquinas, responsable de otros dos dedicados a Juan Piquer Simón y a la película Escalofrío (Carlos Puerto, 1978), y que en esta ocasión se centra en la faceta cinematográfica de Sebastià D’Arbó, mediante entrevistas con colaboradores, actores, críticos y el propio protagonista, que también aporta material de su archivo. Pero una prolongada entrega previa de premios motivó que el documental comenzara más tarde de lo previsto, impidiéndonos poder verlo en su totalidad, pues teníamos que marcharnos a otro compromiso. Tendrá que ser, pues, en otra ocasión.

Serendipia cerró, como en otras ediciones anteriores, su particular Festival de Sitges 2018 en el Prado, con una olvidada película que está viviendo su segunda juventud, Dream Demon (1988), que tuvo su oportunidad dentro de la sección Seven Chances. Dream Demon, dirigida por el americano educado en Inglaterra Harley Cokeliss, estuvo perdida durante muchos años, hasta que se pudieron localizar materiales, en tres lugares, con los cuales hacer un montaje satisfactorio, incluidos algunos cambios que el director hubiera querido hacer ya en su momento.  En la película, que ha envejecido muy bien, extraños sueños y realidad  se confunden, con unas imágenes oníricas que funcionan mejor que las utilizadas en otras películas infinitamente más populares protagonizadas por cierto sujeto cara de pizza.

Sin lugar a dudas un magnífico punto final para un Festival que para Serendipia ha sido agridulce, pues finaliza y volvemos a casa con la sensación de no haber podido abarcar cuanto hubiésemos deseado. Y es que por mucho que se intente estar en todo evento o pase, es imposible estar en la totalidad, y a eso Serendipia, especialmente el sector alopécico, debe acostumbrarse y mentalizarse.

Aún así ha sido un magnífico festival del que en la próxima, y última cápsula, sacaremos conclusiones.

 

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Las lecturas de Serendipia: Michele Soavi (Hermenaute). Crónica de lo que fue y podría haber sido.

16 noviembre 2018 Deja un comentario

MICHELE SOAVI, CINEASTA DE LO MACABRO

Diego López/Lluís Rueda/Ángel Sala/Mike Hostench/Manlio Gomarasca/Gerad Casau

Coordinado por Diego López. Prologo de Luigi Cozzi

Hermenaute (Janus Ensayo). Encuadernación en cartoné con solapas. 172 pág. ilustradas a todo color. 

Hermenaute ha editado, coordinado por Diego López, uno de los mejores ensayos sobre cine que Serendipia ha podido leer últimamente. Su itinerario se inicia con un delicioso prólogo en el que el director y colega de Soavi Luigi Cozzi rememora los inicios de ambos en el cine como asistentes de Dario Argento y otros directores italianos de género. Un relato abierto al humor y también a la esperanza, al parecer muy próxima, de que Michele Soavi reinicie su labor en el fantástico con un secuela de su obra más completa y paradigmática, Dellamorte Dellamore (1994) su, hasta ahora, canto de cisne en el terror.

Tras esa introducción Diego López abre el repaso a las pocas, pero importantes películas que convirtieron a Soavi en un director de culto. Y lo hace aportando su visión a la ópera prima del director italiano, Deliria (1987), que recibió en España el nombre de Aquarius y que representa la perfecta conjunción entre el  Giallo, ya en declive, y el muy en boga, Slasher.

Lluís Rueda, en sus análisis a las dos siguientes cintas del realizador milanés, La Chiesa (El engendro del diablo, 1989) y La Setta (La secta, 1991), realiza una lectura que se detiene en los numerosos elementos mágicos y herméticos que ambas contienen, repasando también los de la opera prima del director y abriendo su ensayo a un mundo de simbología esotérica en el que colores y elementos, en apariencia triviales, poseen una gran importancia simbólica con puntos en común que conectan las diferentes cintas del director, otorgándole la inequívoca categoría de autor, y alejándolo definitivamente de su papel de simple alumno, aventajado, eso sí, de Argento y otros maestros italianos con los que trabajó, aprendió el oficio, y a los que en algunos casos, superó.

Ángel Sala se detiene en Dellamorte Dellamore, auténtica obra maestra del género italiano. Punto final cuando debería haber sido de inflexión en un fantástico italiano que se renovaba con Soavi y Pupi Amati. Un italianísimo canto al terror autóctono reivindicado por la crítica y los fans pero con resultado inversamente proporcional en taquilla, donde se estrelló.

Mike Hostench retoma al director cuando acaba de rodar su obra maestra mostrando su desencanto, que le llevó a decantarse por la televisión y por rodar películas enmarcadas en otros géneros cinematográficos, dejando dos valiosas cintas que Mike anima al lector a revisar: su incursión en el cine bélico (Il sangue dei vinti) y poliziesco (Arrivederci amore, ciao, 2006).

Manlio Gomarasca repasa la labor televisiva de Soavi y recupera tres entrevistas con el realizador fechadas en 1999, 2007 y 2017, dando así voz al propio realizador. Todo ello en una obra imprescindible para el amante del cine fantástico italiano, y por extensión, del mejor fantástico de todos los tiempos. Y obligada también por su  mimada edición, su archivo gráfico a todo color, y su acertada ilustración de portada, obra de Marta Torres. Todo ello a la altura de un realizador, cuyo silencio (dentro del fantástico), no hace más que acrecentar su aura mítica entre los connaisseurs.

Información y pedidos: https://www.hermenaute.com/

 

 

Serendipia’s Sitges Film Festival 2018: Octava cápsula

13 noviembre 2018 Deja un comentario

VIERNES 12 DE OCTUBRE                                                       (Fotos: Serendipia)

Otro día repleto de actividades en el Festival de Sitges. Comenzamos la jornada con la Sección Órbita y con la nueva película de Koldo Serra (Guernika), 70 Binladens, un tenso thriller sobre un atraco en el que todo lo que podría salir mal, sale peor. Con toques de cine social, está protagonizado por Emma Suárez, tan profesional como siempre; Hugo Silva realizando una buena interpretación como atracador torpe y algo corto; y una magnífica Nathalie Poza que se los come a todos como enérgica líder del golpe. Serra añade también unas gotas de humor con el que aliviar la tensión, aunque sin dejar en ningún momento de perder el ritmo.

Y a continuación una de las películas estrella, Halloween, que se ofreció fuera de competición y que  retoma la acción de la primera, con los mismos protagonistas (Jamie Lee Curtis como Laurie y Nick Castle como The Shape), aunque cuarenta años más tarde. Con el propio John Carpenter como uno de los productores y él mismo y su hijo en la banda sonora, Halloween se ofreció la víspera de la visita de Carpenter al Festival de Sitges, donde ofreció un concierto en el que repasó las principales melodías de sus películas. Pero no adelantemos acontecimientos, por lo pronto se proyectó la esperada película, enfrentando de nuevo al personaje de la Curtis, Laurie, ahora abuela, con el villano de la máscara del capitán Kirk. Laurie, que ha pasado una vida atormentada por los acontecimientos sucedidos en 1978, se ha preparado, y también a su hija y nieta, para un eventual encuentro con el asesino que, finalmente, se acaba produciendo. La película, dirigida por David Gordon Green, un productor y director al que no conocemos más labor en el fantástico, gustó a los seguidores de la serie y nostálgicos en general. Por nuestra parte nos pareció un entretenimiento eficaz sin más, que ignora el resto de la saga (y lo comprendemos) y retrata a una mujer combativa, luchadora y que no huye o se queda con los brazos cruzados ante la agresión del psicópata. ¡Lucha a muerte en el geriátrico!

Dyanne Thorne y Howard Maurer: Ilsa Never Die!

Y ahora pausa de películas, pues Serendipia tuvo ocasión de entrevistar, junto a nuestro amigo José Luis (Abadía de BerzanoSalvador Estévanez a la mismísima Ilsa, la loba de las SS. Dyanne Thorne estuvo en el Festival de Sitges junto a su marido, y actor también en la saga de Ilsa, Howard Maurer. Se trató de un encuentro de 20 minutos del que pronto tendrán noticias en ambos medios. Tan solo cabe añadir que tanto Dyanne como Howard fueron adorables, amables y tenían muchas ganas de compartir sus recuerdos.

Y tras este interludio, volvemos a los cines y a la producción hispano-argentina El Ángel (Luis Ortega), que protagoniza Carlitos (Lorenzo Ferro), tan atractivo como amoral, al que Ortega retrata de tal forma que sus acciones parecen casuales. En él el robo es algo natural. No hay maldad en ello. El mundo es suyo y todo lo que contiene es para él. Incluso su amante, su amigo, si no puede ser suyo, no será de nadie y en su mano estará el quitarlo de ese mundo particular donde vive en el que el asesinato es una broma y el deseo no tiene una orientación sexual concreta.

Llena de momentos inspirados (como ese en blanco y negro en el que interpretan el corazón contento de Palito Ortega) el de El ángel es un relato que nos hace pensar en André Gide y su acto gratuito, pues Carlitos podría ser perfectamente intercambiable con el Lafcadio de Los sótanos del Vaticano. Ambos personajes atentan contra la moralidad burguesa actuando como si se asentaran más allá del bien y del mal, asesinos que dan muerte sin motivación, ponen en tela de juicio la existencia de un principio finalista en la conducta ética.

Lorenzo Ferro realiza una magnífica interpretación. Su Carlitos despierta ternura. Incluso cuando asesina es como la gamberrada de un niño, especialmente adorable que está, tan solo, jugando. El resto del reparto, un conjunto de perdedores y detritos sociales encarnados por Chino DarínMercedes Morán y Daniel Fanego, componen un grupo de personajes que, al igual que Carlitos, no desentonarían en una película de Eloy de la Iglesia. Ambientada en la Argentina de 1971, sometida a una dictadura militar, El Ángel destaca también por su muy aquilatada ambientación y vestuario, así como por una excelente banda sonora compuesta por éxitos de grupos argentinos de la época, entre los que destaca el tema que abre y cierra el filme, El extraño del pelo largo, del grupo La joven guardia

A continuación llegó el turno de The Man who Killed Hitler and them Bigfoot (Robert D. Krzykowski), una entrañable cinta con la que debuta su director, autor también del guión, en la que un anciano (Sam Elliott), es reclutado para eliminar a Bigfoot por la  eficacia con la que cumplió el encargo de matar a Adolf Hitler durante la 2ª Guerra Mundial. Con semejante título uno habría esperado una comedia gamberra y desenfadada, la sorpresa es que Krzykowski nos trae una cinta en la que hay humor (antológica la secuencia del atentado contra Hitler narrado casi con las formas sincopadas del slapstick), pero que nos deja con un regusto de tristeza pues queda patente que se puede matar al tirano pero no a su ideología, esta perdura agazapada hasta que el caldo de cultivo vuelve a ser propicio. Así pues, la película se nos antoja absolutamente necesaria en este momento nuestro en el que vemos reverdecer, alarmantemente, el populismo de ultraderecha que parecía erradicado o, como mínimo, residual. Bajo su modestia de pequeña película se esconde un filme de análisis certeros que nos agarra y nos lleva a un estadio de dulce amargura. Cuenta con la producción de Lucky McKee (director de May, The Woman o All Cheerleaders Die, entre otras) y Douglas Trumbull,

Douglas Trumbull

quien la presentó con el director y que fue el protagonista absoluto del siguiente evento.

Douglas Trumbull es un hombre de cine en plural. Y un hombre de cine que ve las posibilidades del séptimo arte como espectáculo de masas, para disfrutar en colectividad. Técnico de efectos especiales, su contribución ha sido capital en las más importantes cintas del género, y no hablamos en vano: 2001, una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968), La amenaza de Andrómeda (The Andromeda Strain, Robert Wise, 1971), Encuentros en la tercera fase (Close Encounters of the Third Kind, Steven Spielberg, 1977), Star Trek: la película (Star Trek: The Motion Picture, Robert Wise, 1979) y Blade Runner (Ridley Scott, 1982) lo avalan. Y a esta increíble lista hay que añadir las dos películas del género que dirigió: Naves misteriosas (Silent Running, 1972) y Proyecto Brainstorm (Brainstorm, 1983). Pues bien, este genio ofreció una clase magistral que fue ilustrada con un mediometraje documental, Future of the Cinema, que buceaba en las posibilidades de hacer un cine envolvente, que acerque al espectador lo máximo posible a lo que sucede en la pantalla, lo que Trumbull denomina Hypercinema. Una muy interesante experiencia que pueden compartir aquí  y con la que Serendipia, flotando, dio por terminada su jornada.

¡¡¡Trumbull Land!!!

 

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2018: Séptima cápsula

12 noviembre 2018 Deja un comentario

JUEVES 11 DE OCTUBRE                                                            (Fotos: Serendipia)

Serendipia ya se encuentra en la recta final del festival. Quedan todavía interesantes títulos que ver, que parecen concentrarse en estos últimos días. La jornada la comenzamos en l’Auditori con dos cintas fuera de competición.

Overlord (Julius Avery) está narrada de manera ágil y ya desde la escena inicial, en los momentos previos a saltar en paracaídas, se nos presenta a los diferentes personajes que protagonizarán la acción. Con ellos  entraremos en el epicentro de la 2ª Guerra Mundial, con Francia ocupada por los nazis, que protegen celosamente una torre fortificada en la que se está realizando un experimento ultasecreto: la creación del superhombre ario. Con unos  nazis malignos de manual; un antihéroe negro; experimentos genéticos a lo Menguele; unas gotas de Re-Animator (aunque el fluido, en esta ocasión no sea verde fosforito) y, sobre todo aventuras con sabor pulp y momentos Grand Guignol,  Overlord es un divertimento producido por Bad Robot, la compañía de J. J. Abrams, y sus casi dos horas pasan volando. Al igual que pasa volando -y no se trata de un chascarrillo fácil- Superlópez.

Cuando supimos que Javier Ruiz Caldera, responsable de la muy digna Anacleto: Agente Secreto (2015) y de dos comedias tan interesantes como Dos bodas de más (2013) y Promoción fantasma (2012) iba a hacerse cargo de este arriesgado proyecto, respiramos con cierto alivio. Un alivio que se incrementó al saber que tras el guión iban a estar Borja Cobeaga y Diego San José. Pero todo quedó en suspenso cuando se anunció que Superlópez estaría encarnado por Dani Rovira. Ahora estamos en condiciones de decir que no se debe temer nada, pues Rovira  interpreta su personaje con total solvencia, de tal forma que parece estar escrito para él,  al igual que el resto del reparto, en el que destaca Alexandra Jiménez y el siempre eficaz Julián López. Con buenos efectos especiales, esta parodia del Superman de Richard Donner deja un poco de lado la fidelidad al cómic de Jan (según nos han contado, con cierto desdén, los que lo conocen mejor), pero eso es algo que también se hizo en el tratamiento de Anacleto y al igual que aquella, el resultado ha quedado simpático e ideal para ver en familia.

El día continúa en el cine Retiro donde Serendipia entra de nuevo en el mundo de la animación con la tan divertida como extraña Penguin Higway, una producción japonesa en la que las simpáticas aves no son más que una excusa para contar un relato de crecimiento repleto de una desbordante fantasía, en la que tendrá cabida un océano circular situado en un campo de heno o la obsesión del precoz protagonista, Aoyama, por el tamaño de los pechos femeninos. Adaptación de la novela homónima de Tomihiko Morimi, es toda una obra de divulgación en la que la aventura, la investigación del misterio, es una excusa para repasar las reglas del método científico en el que los protagonistas no son detectives ocasionales sino pequeños aprendices de científico.  Humorística y filosófica a partes iguales, Penguin Highway es el primer largometraje de Hiroyasu Ishida, de quien seguro volveremos a saber.

Seguimos con la sección Panorama a la que pertenece Abrakadabra,  la última entrega de la trilogía neo-giallo de los hermanos Onetti. En esta ocasión los argentinos introducen los códigos del subgénero italiano en el mundo de la magia, con un enrevesado guión decorado con todos los elementos clásicos, la textura, el color, la narrativa audiovisual, la música e incluso el idioma de procedencia de este tipo de películas, doblándola al italiano. Asesinatos, drogas, alcohol (J&B, por supuesto) y erotismo feísta en todo un homenaje al Giallo que en forma de trilogía, finaliza  con esta cinta. Hay que añadir que los Onetti están trabajando en una nueva versión de El pulpo negro, una serie televisiva protagonizada por Narciso Ibáñez Menta que dejó sin respiración a los telespectadores argentinos de mediados de los ochenta, entre los que seguro se encontraban los propios directores, que siguen pues, anclados firmemente en el cine de género.

María Eugenia Rigón y Nicolás Onetti, actriz protagonista y director de ‘Abrakadabra’

Y ¿Qué mejor forma de concluir la jornada que con un clásico? Pues esto es lo que Serendipia tuvo ocasión de hacer viendo, nada más y nada menos que al propio Santo, el enmascarado de plata en la primera de sus aventuras, o al menos, la primera que se estrenó, pues forma parte de dos películas que se rodaron en Cuba justo antes de que Fidel Castro entrara con sus barbudos en La Habana. Santo contra ‘Cerebro del Mal’ (Joselito Rodríguez, 1959) es una fantasía kitsch muy influenciada por los seriales norteamericanos de la Monogram en la que, precisamente, no destaca el Santo, que casi hace de comparsa, sino otro luchador enmascarado, El incógnito. Una delicia fantásticamente remasterizada en glorioso blanco y negro por la compañía de Nicolas Winding Refn  con su Mad Doctor, un luciferino villano, humor involuntario y en medio de todo ello ‘la fórmula de la desintegración de las células’ y el riesgo de que el abyecto traidor la ponga en manos de los soviéticos. Todo esto en el marco del encantador cine Prado que ha sido reformado respetando toda su  arquitectura. Uno de los placeres más exquisitos que Serendipia tuvo ocasión de disfrutar  durante esta edición del festival.

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2018: Sexta cápsula

12 noviembre 2018 Deja un comentario

MARTES 9 DE OCTUBRE                                                   (Fotos: Serendipia)

Tras una jornada cinematográficamente hablando magnífica, como fue la del día anterior, pasamos a una menos memorable que se inicia con Dragged Across Concrete, la última película de S. Craig Zahler, responsable de Bone Tomahawk (2015) y Brawl in Cell Block 99 (2017). En este thriller, incluido en la Sección Órbita del festival, Zahler repite con el protagonista de la última, Vince Vaughn y añade a un eficaz Mel Gibson como pareja de policías desencantados que decidirán tomarse la justicia por su mano. Con buenos diálogos, personajes ásperos, duros y de actitud reaccionaria, caras conocidas (como la del propio Gibson, Udo Kier y Don Johnson), tiene el lastre de que durante sus 159 minutos el fuego se cuece demasiado lento, tanto que cuando la acción llega, sabe a poco. Y, sin embargo, ese lastre es, en verdad, una auténtica marca de estilo a través de la cual nuestro director da cuenta de la imposibilidad de la épica en una época, la nuestra, en la que el acceso a la acción donadora de sentido es inalcanzable, no es tiempo de héroes ni en la ficción ni en lo real, estamos abocados a ver y ser antihéroes perdidos en un mundo burocratizado según la definición kafkiana del término. El uso de la lasitud como tempo del desarrollo de la trama, que enmarca unos diálogos lacónicos, es un perfecto recurso para dar cuenta del desencanto como actitud dominante ante el mundo que nos tocó vivir. Con sólo tres títulos en su haber como director, S. Craig Zahler se nos muestra como un autor que tiene mucho que decir sobre nuestro tiempo.

Y de nuevo excursión al pueblo para recalar en el Retiro con dos producciones pertenecientes a la Sección Panorama. No tuvimos tanta suerte con ellas como en la jornada anterior.

Seth Michaels y Sara Sometti presentando St. Agatha

St. Agatha (Darren Lynn Bousman), que fue presentada por dos de sus productores, Seth Michaels y Sara Sometti, es una de esas películas cuyo cartel resulta más atractivo que la propia película. Su guión convierte una residencia de monjas para futuras madres solteras en poco menos que una cárcel, pudiendo así adscribirse al subgénero WIP (Women in Prison): malos tratos a las internas, desapariciones sospechosas, venta ilegal de niños a parejas pudientes… Pero ni por el lado puramente Exploitation llega a funcionar esta producción de escaso presupuesto y, lo que es peor, escaso ingenio. Por su parte He’s out There explota de nuevo el tema de las casas alejadas acechadas por un loco-con-máscara armado con…¡exactamente!: un hacha y dotado además de mucho tiempo para hacer cupcakes envenenadas y llenar el bosque de cepos y trampas. Una peliculita de terror simpática y predecible que al menos sabe jugar bien sus cartas manteniendo la tensión y resultando, al menos, entretenida. Además, está protagonizada por Yvonne Strahovski, cuyo rostro les puede resultar familiar por su papel como Hannah McKayen en las dos últimas temporadas de la serie Dexter o por su participación en la reciente Predator (Shane Black, 2018).

MIÉRCOLES 10 DE OCTUBRE ____________________________________________________________________

Una mujer aparece caminando por el túnel del metro, sube a la estación y orina haciendo caso omiso a todas las personas que están esperando el próximo convoy. No recuerda ni quien es ni nada de su pasado. Dos años después las autoridades que se han hecho cargo de ella descubren que tiene una familia y la llevan de vuelta con ellos a lo que fue su hogar, donde vivirá con un marido y un hijo que no recuerda. Ha perdido su identidad. No es la que era y tan solo quiere marcharse. Es otra persona diferente. De madre y esposa modelo ha pasado a ser una especie de punk asocial. Finalmente el misterio que habrá dentro del misterio se resolverá y todo encajará, dejando con su conclusión un poso de tristeza en el espectador.

Fuga, producción checa dirigida por Agnieszka Smoczynska, directora también de Córki dancingu (The Lure, 2015), aquella extraña película con sirenas cantantes, está escrita y protagonizada por  Gabriela Muskala y es una excelente cinta, profunda y muy bien narrada que conseguirá que compartamos la confusión de la protagonista y su familia ante la situación que todos atraviesan. Una sorpresa demoledoramente triste. Porque la muerte del amor siempre lo es.

Radicalmente diferente fue el tono de Assasination Nation (Sam Levinson, 2018) que nos muestra una autentica caza de brujas en el Salem contemporáneo. Redes sociales, sexo, sexo e hipocresía. ¿Qué sucedería si todos nuestros secretos, todas nuestras imágenes y todos nuestros mensajes fueran difundidos y puestos a disposición de todos? ¿Seguro que ustedes no tienen nada que ocultar? Quizás no lo recuerden pero… ¿seguro que no tienen algún secreto que les pondría en un aprieto si se difundiera en las redes sociales? Una interesante propuesta con un final algo descontextualizado pero que agradó mucho a gran parte del sector femenino del público. Grandes verdades y un alegato feminista necesario contra esta sociedad tremendamente hipócrita que hemos heredado y que las redes sociales parecen haber empeorado. A cada época le corresponden nuevos terrores y también nuevos monstruos, Levinson hace un buen retrato de nuestro temor ante la exposición en redes, donde podríamos caer en manos de las desalmadas prácticas de aquellos que, amparados por el anonimato que ofrece la Web, son capaces de ponernos ante la cuerda floja animados tan so lo por la búsqueda del mayor número de likes. El monstruo puede ser cualquiera, incluso el que parezca más inofensivo. Bien, bien.

Dennison Ramalho, autor del guión de la última película de Zé do Caixao (Encarnaçao do Demonio, 2008) es el director de la producción brasileña Morto Não Fala. Presente en el festival, antes que presentar su película prefirió denunciar la situación que se avecina en su país ante la (por entonces) presumible victoria en la elecciones del ultraderechista Jair Bolsonaro, previsión que finalmente se ha cumplido.

En cuando a la película, se trata de un alegato en contra de la violencia que impera en Brasil. Un trabajador del turno de noche de la morgue descubre que puede hablar con los cadáveres y estos les cuentan las circunstancias de su muerte. Por ellos también se enterará de que su mujer le engaña con el dueño de una tienda, y utilizando la información que recibe de los difuntos preparará una venganza. Sórdida, sucia, con mucho de quadrinhos, que es como se denomina a los comics en Brasil, tipo EC, con los muertos reclamando su venganza de ultratumba, Morto Não Fala no está exenta de cierto humor, negro, por supuesto, pero es sobre todo el reflejo de un universo de pandilleros, de cadáveres en las calles y de favelas vigiladas por niños con pistola. Una continuación del malsano mundo que nos presentó en su cortometraje Ninjas (2011).

Y para terminar el día y animar un poco la jornada ¿qué mejor que un movido thriller coreano? Pues eso es lo que es Dok-Jeon (Believer, Lee Hae-young). Un torbellino de acción, tensión, mafiosos muy peligrosos con secuaces más peligrosos aún y todo ello en una trama a la que le cuesta arrancar pero que una vez se dispara, se suceden importantes balaseras. Ideal colofón para otra  jornada de cine.

Categorías:Festival de Sitges

Serendipia’s Sitges Film Festival 2018: Quinta cápsula

31 octubre 2018 Deja un comentario

LUNES 8 DE OCTUBRE                                                        (Fotos: Serendipia)

Durante este lunes Serendipia vería una de las películas que esperaba con más expectación. No le defraudaría: The House that Jack Built fue la bomba. Además iría, por primera vez en este año, al Retiro, sala en la que sus posaderas se resentirían gravemente tras cuatro películas seguidas…

Vamos con ello:

La jornada comenzaba con la producción argentina Animal, cinta que compite en la Sección Oficial y que está dirigida por Armando Bo. Si les suena el nombre es porque su abuelo se llamaba también Armando Bo y su esposa era la legendaria Coca Sarli, actriz a la que dirigió y con la que protagonizó un buen número de éxitos del cine argentino que son en la actualidad películas de culto por derecho propio. Su hijo, Víctor Bo, protagonizó también alguna película junto a su madrastra. Armando, tercera generación de los Bo que pertenece al negocio cinematográfico se ha hecho un nombre por sí mismo produciendo, dirigiendo y colaborando en los guiones de Biutiful (2010) y Birdman or The Unexpected Virtue of Ignorance (2014) de Alejandro G. Iñárritu. Con su segunda película nos propone un intenso drama, el de un hombre

que lleva una vida perfecta, ideal, pero al que un día le hace falta un riñón. Tras dos años de espera siente que el sistema no funciona y que merece una solución a su problema, así que busca un riñón por otros cauces. La película de Bo contiene un poderoso discurso político y social que quizás se ceba con la parte más desfavorecida del drama, el joven pobre, todo un parásito que va a venderle la víscera que el protagonista tan urgentemente necesita, mostrándolo como un necio y un egoísta, tanto a él como a su compañera en este descenso a los infiernos de un burgués que verá como las cosas son más frágiles de lo que aparentan y que, por un caprichoso giro del destino, todo su futuro puede derruirse. El de Animal es un aciago retrato que calibra perfectamente su ritmo, un avance in crescendo en la espiral que de degradación humana en la que se sumen los

personajes y que es una punzante denuncia de nuestras burocráticas sociedades. Si tuviéramos que quedarnos con un sólo momento del filme (y sería injusto) habríamos de decantarnos por su plano secuencia inicial, la cámara de Bo se cuela en la rutina de una familia de clase media en una mañana que podría haber sido la de cualquier día, de un personaje a otro como un perfecto baile, entreteniéndose en los detalles que aportan pistas sobre la circunstancia de los personajes, ese calendario en el que se anota los días que hace que el padre dejó de fumar, él se convierte en el principal objeto de seguimiento, un mar en calma que, sin embargo, por la duración de la secuencia y el magnífico uso de una vibrante aria operística nos hacen contener el aliento, con razón, salimos de la casa tras la carrera matutina de ese hombre anónimo, el aria concluye, el protagonista se desploma; somos conscientes de que a partir de ahí ya no volveraá a existir esa calma nunca más. Magnífica película pero, ¿Sección Oficial? ¿Dónde está el Fantástico? Por mucho que lo buscamos no lo encontramos, a pesar de ello aplaudimos su proyección sólo nos apena una cosa: ¿será Sitges el mejor escenario para que el público la valore?

Y llegó el momento de ver la última barrabasada del danés loco Lars von Trier que demuestra, una vez más, que tiene un retorcido sentido del humor con la deliciosa The House that Jack Built, un completo catálogo de tropelías cometidas por un excéntrico asesino en serie. Veremos desde sus primeros y chapuceros asesinatos, a su evolución como artista del crimen. Finalizando con su declive y caída. Y von Trier nos lo mostrará todo de manera muy explícita y con altas dosis de humor negro. Negrísimo. Tanto que uno sale del cine sintiéndose peor persona por haberse reído a carcajadas con algunas de sus escenas más brutales. Pero esto es Sitges, amigos, y afortunadamente lo que pasa en Sitges se queda en Sitges, así que sin remordimientos podemos calificar a The House that Jack Built como una de las mejores películas que tuvimos ocasión de ver durante esta edición del Festival, pero también comprendemos que no es indicada para todos los públicos. Y podemos entender que los espectadores del Festival de Cannes salieran de la sala indignados y asqueados. Comprendemos, pero no compartimos, su indignación pues The House that Jack Built es misógina, cruel, provocativa y tremendamente divertida, sí, pero también es una reflexión sobre la sociedad, el arte y la vida. Todas las obsesiones filosófico-existenciales del narciso danés se dan cita abiertamente, con descaro formal podría llegar a decirse, y es que no están ahí como subtextos que hayan de ser inferidos a partir de la trama, no, un ingenio formal les permite estar al mismo nivel que la narración principal: von Trier engarza la acción, dividida en episodios/incidentes, en el transcurso del descenso al infierno del protagonista, conducido por Virgilio, la conversación en off entre los dos personajes pauta la trama y ahí es donde las reflexiones juegan a pie de igualdad con la peripecia argumental. Entre asesinato y asesinato vemos circular cuestiones como la naturaleza del arte, la implicación de la destrucción en la creación, la descomposición como magma, el nazismo como paradigma en su querer perdurar en la historia no en su imperio sino en las ruinas del mismo (con las ruinas del Imperio Romano como modelo)… Cuestiones todas a las que se remite ese asesino serial y su obsesión compulsión por el orden y la pulcritud (aspecto que aporta algunos de los episodios cómicos más brillantes), un ingeniero (interprete de lo artístico) que quiere convertirse en arquitecto (creador sumo). Frente a él Virgilio se erige como portavoz del discurso humanista que ve al amor como la única fuente de inspiración última. Ambos personajes dan cuenta en su debate de las principales dialécticas que han definido nuestra cultura y von Trier mantendrá la tensión entre los polos hasta el final cuando Jack se enfrenta al fin del infierno y el puente roto que ascendía desde el noveno círculo hasta el paraíso. Un final cerrado que no vamos a revelar.

The House that Jack Built es una cinta compleja y barroca en la que el autor repasa toda su obra demostrando que el cinismo y la frescura no está reñidos. Y de paso con el título rinde homenaje ¿involuntario? a una famosa canción que popularizó la recientemente fallecida Aretha Franklin.

Con episodios basados en crímenes reales cometidos por Jeffrey Dahmer y Ted Bundy, el espectador llegará a alcanzar cierta complicidad con el asesino que interpreta modelicamente Matt Dillon, sobre todo porque varias de sus víctimas parecen ganarse a pulso el serlo. Lo piden a gritos. Así, cuando llega la cuchillada, o el martillazo en la cabeza, en lugar de dar paso al horror, l’Auditori estalló en carcajadas. ¿Estamos enfermos? Francamente lo dudo, pero el debate está abierto.

Tras la cinta de Lars von Trier, que se ofreció en Sección Oficial fuera de competición, Serendipia se desplazó a la ciudad de Sitges, donde están las antiguas sedes del festival. En este caso al Retiro, sala que fue el escenario de nuestro particular tour de force cinéfago.

Comenzamos con animación, pues Serendipia procura preparar un programa en el que tengan  cabida todos los ingredientes que se cocinan en el Festival. Liz & The Blue Bird es la historia de una  adolescente solitaria que lee un cuento sobre una adolescente solitaria. Busca ser popular en su colegio juntándose con una de las alumnas más inquietas, pero el final desvelará que a veces las cosas no son como parecen y que hemos de dejarnos volar aunque suponga separar nuestro camino del de aquellos que queremos. Con dos modos de animación diferentes, con trazos más pictóricos e indefinidos cuando estamos en el cuento, con tonos brillantes, y más acabado cuando nos sitúa en el mundo real de la protagonista, un mundo dominado por un cromatismo degradado. Sutil y elegante, la película peca, sin embargo, de un tempo excesivamente pausado, algo que no sucedía con la anterior cinta del director A Silent Voice, que pudimos ver durante la pasada edición del Festival y que también se desarrollaba en un entorno similar.

Isaac Ezban presentando su película Parallel

A continuación tocaban dos cintas incluidas en la sección Panorama, una de las que pueden dar más disgustos por la calidad de sus películas, pues no siempre está al nivel de lo que esperamos de Sitges. Afortunadamente, en esta jornada, no fue así. Parallel, del mexicano Isaac Ezban es una ingeniosa cinta en la que un grupo de amigos que comparten casa descubrirán un antiguo espejo que resultará ser un portal a otras dimensiones paralelas. Explorar las características del portal será el objetivo de este grupo de nerds, sus descubrimientos, al principio, servirán tan solo a la inocente picaresca que les da ser jugadores de ventaja, pero, poco a poco, cuando aumente su ambición y/o quieran resolver antiguos traumas en alguno de los universos paralelos donde no se han producido, entrarán en una espiral en la que ni siquiera el asesinato está vetado. Una pequeña producción independiente norteamericana resuelta con ingenio y soltura que el propio director se encargó de presentar.

Sin apenas pausa viajamos al Oriente más mágico para ver Yao Mao Zhuan (Leyend of the Demon Cat), una imaginativa fantasía dirigida por Chen Kaige (Adiós a mi concubina, Tierra amarilla) repleta de exorcismos, encantamientos, sortilegios, gatos mágicos y demás parafernalia, todo ello  en una lujosa producción, de fastuosos decorados, pura maravilla visual colmada de color e imaginación protagonizada por un equipo compuesto por un monje japonés y un poeta chino, que deberán investigar y combatir a un gato demoníaco que está causando estragos en la corte imperial. Lamentablemente los subtítulos incrustados eran en inglés (no hay previsto estreno en nuestro país), así que, quienes no dominan esta nueva lengua franca, se veían en ocasiones obligados a elegir entre dejarse invadir por el plasticismo de Kaige o seguir el diálogo. Si el cine es el arte de narrar con imágenes, ya pueden suponer cuál es la elección que proponemos. Una obra inconmensurable que merecía haber sido proyectada en la gran pantalla de l’Auditori.

Y para finalizar el día, una de las grandes favoritas, Under the Silver Lake, una cinta multireferencial y de difícil catalogación, con mucho de comedia, pero más de cine negro. Un  seductor disparate que nos presenta un asesino de perros, una chica desaparecida, conspiraciones descabelladas y verdades como puños. ¿Piensa usted que posee una gran personalidad y gustos diferentes a los del resto? ¿Se cree mejor que los demás? Under the Silver Lake dejará su enorme ego a la altura del betún. Protagonizada por Andrew Garfield, que definitivamente colgó su traje de Spiderman y se embarca en proyectos que demuestran su capacidad como actor. Basta con recordar su participación en Silencio (Silence, Martin Scorsese, 2016) o el drama bélico Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge, 2016) de Mel Gibson. Con esta cinta demuestra que también puede meterse hasta las orejas en el cine indie y seguir el juego que le propone David Robert Mitchell, que cambia totalmente de registro tras la muy interesante It Follows (2014) y se adentra en una obra que adopta los modos narrativos del cine clásico, rinde tributo a Hitchcock hasta en su banda sonora, que podríamos pensar que ha salido de las manos de Bernard Herrman, para construir un filme rabiosamente moderno (¿o debiéramos decir postmoderno?) en el que la cultura pop se convierte en magma del que extraer reflexiones de alto calado. Una pieza de orfebrería que hay que ver más de una vez para disfrutarla en su totalidad.

Sin duda semejante atracón de cine mereció bien la pena, sobre todo si se coronaba con una cinta como Under the Silver Lake. Todavía el cansancio no había hecho mella en el espíritu de Serendipia, aunque, eso sí, las butacas del entrañable Retiro dejaron secuelas físicas en su anatomía más recóndita…

 

 

Categorías:Festival de Sitges
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