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Serendipia’s Sitges Film Festival 2016. Séptima cápsula

23 noviembre 2016 Deja un comentario

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JUEVES 13 DE OCTUBRE

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Todo lo bueno que se diga sobre las portentosas actuaciones de Antonio de la Torre y Roberto Álamo en Que Dios nos perdone, inteligente thriller del joven director Rodrigo Sorogoyen con el que inauguramos este jueves de festival, es poco. Mucho habíamos escuchado hablar de esta cinta y, afortunadamente, no defraudó. Proyectada como sesión especial, este policíaco mantiene la tensión en todo momento gracias a esos dos personajes tan diferentes, opuestos casi, pero tan bien perfilados. Uno metódico, otro brutal, pero ambos juguetes rotos, bombas de relojería siempre a punto de estallar. Buenos diálogos y pesimismo y sordidez a flor de piel en un muy reconocible y castizo Madrid engalanado para recibir al Papa con la caza de un violador de ancianas como objetivo común de ambos policías. Buen cine para comenzar el día. Encantado, Serendipia se dirige a hacer de nueva cola a la puerta de l’Auditori, cuando, de pronto…

dsc_0306-2dsc_0307Un coche negro se detiene en la puerta del hotel. No hay nadie alrededor mío. Se abre la puerta y sale Christopher Walken. Cámara en ristre lanzo una larga ráfaga de fotos que llegan a conformar fotogramas cuando, siguiendo su camino y al llegar a mi altura el mítico actor me mira. Nos miramos. Bajo la cámara y quedo petrificado ante esos profundos ojos azules. No hago LA FOTO. Le miro sin cámara, sin filtros. En señal de reverencial deferencia. Pasa a mi lado y continúa su camino mientras vuelvo a hacerle fotos hasta que desaparece. Durante un buen rato el pulso se me dispara y siento una absurda (o no) alegría que no me permite dejar de sonreír. Había tenido a Christopher Walken para mí solo. A mi vera. Y nos habíamos mirado a los ojos. Flotando en el aire marcho hacia la cola donde, como es habitual, somos los primeros. Serendipia no sospechaba que se disponía a ver la cinta vencedora de esta 49 edición del  Festival de Sitges. Pero parte de Serendipia estaba, todavía, en otro planeta.

Swiss Army Man es una magnífica y también escatológica comedia satírica sobre la soledad. Cargada con negrísimos gags no aptos para todos los estómagos y canciones melódicas (sí, cantan para maravilla del público), este delirio (o no) de un náufrago que convive con un cadáver al que poco a poco ve cobrar humanidad entra, para Serendipia, en ese selecto y reducido grupo de guiones descabellados que uno no sabe como se  han llegado a proponer a un productor y, lo mejor, como se han llegado a rodar. Y resulta más increíble el que así haya sido tratándose del primer largometraje de sus directores, Daniel Scheinert y Dan Kwan.  Paul Dano está magnífico pero Daniel Radcliffe  sencillamente se sale. Créannos: no debe de ser nada fácil interpretar el papel que hace.

Después de tan interesantes cintas tan solo cabía esperar un lento descenso. Y así fue. Lo mejor del documental Dragon Girls! Les amazones pop asiatiques  era su prometedor título, ya que este repaso, algo enredado, al mundo de las estrellas orientales parece hecho a jirones a base de aprovechar la visita de su realizador, Yves Montmayeur, a un par o tres de festivales en los cuales entrevistó a grandes damas cinematográficas del cine oriental de acción de ayer y de hoy como Zhao Wei, Michelle Yeoh, Bingbing Fang, Asami, Rina Takeda o Eihi Shiina. Y es que, en nuestra opinión, mucho se abarca y poco se ofrece en este itinerario que debería disponer de más tiempo y un orden más lógico con el que  hablarnos de todo aquel cine y de la influencia de estas amazonas en la música, la moda, los videojuegos e incluso en la estética sadomasoquista. Repetimos, no es que el tema no sea interesante, que lo es y mucho, lo malo es la sensación que deja este documental de ocasión perdida de haberlo tratado en su merecida profundidad. Pero lo peor del día llegaría  con la producción alemana Plan B (Ufuk Genç y Michael Popescu) una cinta de acción pretendidamente divertida que homenajea el cine de acción de los 80 y que en bastantes momentos roza el sonrojo por su amateurismo. Lo mejor, las coreografías de acción, muy voluntariosas entre tanto sinsentido.

¡Gracias a todos! (Foto: ¿Norman?)

¡Gracias a todos! (Foto: ¿Norman?)

Pero Serendipia tenía puesta la mente en un hecho particular, ya que ese día hacíamos la tercera presentación de nuestro segundo hijito: Los semblantes del Fantaterror, que despedía así una andadura iniciada en mayo de este mismo año en el festival Nocturna, proseguida en julio en Cryptshow y finalizada en el marco de este festival, al que llevamos los poquitos ejemplares que nos quedaban. Nuestro niño se ha hecho grande y se ha independizado pero, ¡con qué alegría le decimos hasta siempre! Se ha portado muy bien y nos ha hecho estar orgullosos de él allí donde lo  hemos llevado. La presentación/despedida, que se celebró en la carpa Fnac fue, además, todo un lujo, pues contó con Domingo López (¡Mr. Trash-o-rama inself!) como maestro de ceremonias. Y acompañando al autor, José Miguel Rodríguez, maquetador del libro  y Alfredo Orive, socio capitalista del mismo. Pero sobre todo amigos, y a ambos lados, ya que el acto contó con la asistencia de muchos cinéfagos Exhumeds amigos así que… ¿Qué más puede pedirse? Pues ya puestos una buena cena a posteriori pero esa, esa es otra historia.

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2016. Sexta cápsula

17 noviembre 2016 Deja un comentario

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MIÉRCOLES 12  DE OCTUBRE

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A la producción franco-belga  Grave se le ha hecho un flaco favor calificándola como una cinta sangrienta, gore.  Ángel Sala la definió como la  It Follows de esta edición del festival. Y, si bien tiene su punto carnívoro, no es, ni de lejos, lo que cualquier Gorehound consideraría una película fuerte. Pero para nada es desdeñable. Muy al contrario para Serendipia fue, con diferencia, una de las cintas de temática fantástica que personalmente más le gustó. Dirigida por la joven Julia Ducournau, que debuta en el largometraje, Grave nos cuenta como reacciona  Justine (Garance Marillier), una joven de 16 años que se ha criado con una familia vegetariana cuando en una prueba de iniciación universitaria come carne cruda.

(Foto: Serendipia)

Julia Ducournau (Foto: Serendipia)

Ducournau ha medido  los tiempos de Grave con  cronómetro. Aunque durante gran parte de la cinta no suceda nada extraño, y mucho menos terrorífico, no resulta aburrida, muy al contrario, la historia está tan bien narrada que hace que nos interesemos por los jóvenes protagonistas y por como se desenvuelven en su nuevo habitat universitario, donde serán objeto de las novatadas de los veteranos. Todo desde un punto de vista muy diferente a como lo contaría un director americano. Los personajes resultan muy cercanos, reales. En especial las dos hermanas protagonistas y en particular Garance Marillier, actriz que debutó junto a la directora en su primer cortometraje, Junior (2011) y que ahora recupera para su primer largometraje demostrando que Ducournau tiene buen olfato, pues gran parte del éxito que pueda tener su película se deberá a esta actriz, que tan bien desarrolla su personaje sin forzados histrionismos y realizando una auténtica transformación conforme avanza la cinta.

Una película adulta, impecable, en la linea de otras producciones terroríficas francesas, en la que la carne humana se convierte en una adición con su propio síndrome de abstinencia y desbordándose, claro, cuando llega el despertar de los sentidos. El despertar de la carne para la joven virgen. Y esta catarsis no será gráfica a lo Nekromantik 2, pero igualmente satisfactoria para el que esto les narra. Sin duda Grave es una de las set pieces de terror de Sitges 2016, como así se lo supieron reconocer otorgándole los premios a la mejor dirección novel; el del Jurado Jove a la mejor película; y el Méliès d’Argent a la Mejor Película Europea. Galardones que se suman al premio Fipresci que ya había obtenido en Cannes, y sin olvidar que la cinta va a ser distribuida por Universal, lo cual podría suponer un buen espaldarazo para la prometedora carrera de la directora gala, fan declarada del cine de Cronenberg y Lynch.

UN INCISO: ASH VS. SITGES FANDOM

(Foto: Serendipia)

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Serendipia decidió dejarse caer por la rueda de prensa que ofrecía Bruce Campbell. Y allí estaba el mismísimo Ash.  Pero ciertamente no habíamos traído nada para que nos firmara, puesto que pensamos que sería una misión de lo más difícil, por no decir imposible pero, fue terminar la rueda de prensa y el hombre, amablemente, se ofreció a firmar a todos un objeto, eso sí, sin dedicatoria ni fotografía, pues tampoco se trataba de eternizar la cola. Además, había otros compromisos. En ordenada cola Campbell firmó a todos ante la estupefacción, todo hay que decirlo, de la organización, que no se esperaba esta iniciativa, totalmente improvisada, por parte del actor, que también tuvo para todos una frase amable o divertida en spanglish. Sabemos de buena tienta que lo mismo sucedió tras el pase de Bubba Ho-Tep (2002), sesión que compartió con el bueno de su director, Don Coscarelli. Y finalmente se organizó una tercera y última sesión de firmas, de forma totalmente improvisada, pero con una buena afluencia de público. Pues bien, aún así,  hay quien dice que Bruce Campbell fue un cretino (bueno, no fue exactamente este el adjetivo empleado) y un divo. Y no nos parece justo, ya que eso es mentira. Fue amable, firmó cuanto pudo (en sesiones improvisadas y de forma totalmente personal, ya que no tenía porqué hacerlas) y además estuvo la mar de simpático. O sea, que no hagan caso de lo que oigan por ahí.

Y AHORA, SIGAMOS CON LAS PELÍCULAS

Con autógrafo de BruceStay GroovyCampbell en nuestro cuaderno, fuimos a por la siguiente película. Más cine oriental de la mano de uno de los directores más inclasificables y favoritos de Serendipia, Sion Sono, de quien se estrenaba Anti-Porn, un film totalmente experimental no apto para todos los públicos que se desarrolla en un único escenario repleto de colores chillones y actrices en lencería. La cinta está protagonizado por su actriz fetiche, Ami Tomite, que encarna a una artista de prestigio que mantiene una sádica relación con su asistente. De pronto alguien grita “¡corten!”, y la personalidad de la protagonista se escinde en varias capas de delirio. Diálogos absurdos y abstractos, visitas al baño  y algún desnudo como pequeña relectura del  Roman Porno japonés, un subgénero tan prolífico en el pasado como desaparecido en la actualidad. Digamos que después de ver el año anterior dos fantásticas muestras del genio de Sono como son Ravu & Pîso y Tag, pues como que no nos terminó de convencer su nueva propuesta, que confirma al director, eso sí, como uno de los más desquiciados talentos del cine japonés.

tenemos-la-carne-2Todavía en cortocircuito Serendipia se las tuvo que ver con una de las películas más polémicas, a su pesar, del festival. Y es que aunque la mexicana, Tenemos la carne, juega a la provocación, cogió cierta fama mal entendida. Se escribió en un periódico, y se compartió en otros, que el público abandonaba la sala por el terror que inundaba la pantalla y no, no fue ni mucho menos eso lo que hizo que algunos asistentes se fueran del cine,  fue por  la crudeza de sus escenas sexuales. Parte del público huyo incómodo por la sordidez trasmitida por alguno de sus planos. Y es que desde que Buñuel mostró la cara oscura del mismo México que inundó las pantallas de imposibles películas folclóricas protagonizadas por Jorge Negrete y Pedro Infante, se incrustó en la memoria colectiva ese otro México nada luminoso, oscuro, que directores como Ripstein no se han cansado de mostrar, de lucir casi con orgullo. Ese México sórdido que nos ha traído cintas como Somos lo que hay (Jorge Michel Grau, 2010) herederas, al igual que esta Tenemos la carne, de Los olvidados (1950), pero también del universo particular de Alejandro Jodorowsky. Un México miserable, sucio, podrido y sin esperanza que también retrataron programas televisivos como Duro y directo y  revistas de sucesos como Alerta!, que bien repletas de fotografías a colores, inundaron los quioscos. El joven director y guionista Emiliano Rocha Minder nos introduce en un México apocalíptico, en el que encontramos a Mariano (magnífico Noé Hernández), una mezcla de pordiosero y gurú que malvive en una cueva con forma de vientre materno. Allí vivirán también los hermanos Lucio (Diego Lamaliel) y Fauna (María Evoli), a los que el perverso hombre iniciará en una extraña relación sexual en la que tendrá cabida todo. Canibalismo, sexo, sangre, suciedad, incesto, semen, necrofilia y escenas oníricas en un universo de basura, cartón y madera en el que no hay lugar para la luz ni la esperanza. Sin lugar a dudas un debut abrumador y en total libertad el de este director que inició su carrera a los dieciséis años y que desde entonces no ha parado de hacer de todo en relación al cine. Compartimos con ustedes una entrevista realizada por nuestros amigos de ScifiWorld que sirve como colofón de oro para este sexto día, que dejó en la mente de Serendipia dos películas inolvidables.

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2016. Quinta cápsula

14 noviembre 2016 Deja un comentario

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MARTES 11 DE OCTUBRE

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Este año Serendipia se ha centrado especialmente en ver películas, y la mayor parte de ellas las ha visto en l’Auditori y Tramuntana, las dos salas que están ubicadas en el Melià, zona apartada de lo que es el Sitges real, la ciudad. Pero siempre nos reservamos uno o dos días para volver a la vida: ir al Retiro, al Prado, (procurando dedicar el día al cine de animación), visitar los stands de la playa, ver el mar… recuperarse un poco de tanta sala oscura.

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Kim Tae-Ri, que debuta con La doncella (Foto: Serendipia)

Pero eso no significa que no acudiéramos puntualmente a nuestra primera cita cinéfila en l’Auditori. La coreana La doncella (Ah-ga-ssi) de Park Chan-wook  es un perverso cuento de hadas cargado de sutil erotismo. Con un exquisito diseño de producción, nos cuenta una historia de amor vista desde tres puntos de vista, mediante los cuales el director jugará con el espectador, llevándolo de un lugar a otro, pero sin salir nunca de una perfecta estructura que contendrá intriga, terror, comedia y, sobre todo, cine con mayúsculas. La cinta, que adapta la novela Fingersmith de Sarah Waters, nos cuenta el arco de transformación que atravesará su protagonista Sookee (Kim Tae-Ri), carterista profesional que acepta un macabro encargo: convertirse en la criada de una dama, Lady Hideko (Kim Min-hee) y colaborar para robarle la herencia. Sin embargo, el plan se verá alterado cuando las dos jóvenes comiencen a sentirse atraídas la una por la otra.  La doncella traslada la acción de la novela  a los años treinta, a la Corea ocupada por los japoneses, para erigirse en un filme de tintes góticos y con la exuberancia visual de Park Chan-wook, repleta de belleza cromática y emoción a flor de piel. Para Serendipia fue un auténtico orgasmo cinéfilo. Una maravilla que podrá disfrutarse a partir del próximo 2 de diciembre en nuestras pantallas gracias a La Aventura Audivisual.

Y de ahí, más flotando que caminando, visita al entrañable Prado para ver la cinta japonesa Your name (Kimi no na wa) escrita y dirigida por Makoto Shinkai. Un anime de amores adolescentes con equívocos sexuales y con paradojas temporales, ya que sus protagonistas, Aki y Mitsuha descubrirán un día que durante el sueño sus cuerpos se han intercambiado. Comenzando entonces a comunicarse por medio de notas. A medida que consigan superar torpemente un reto tras otro, se irá creando entre los dos un vínculo que poco a poco se convertirá en algo más que romántico. Otra maravilla de uno de los

Bill Plympton (Foto: Serendipia)

Bill Plympton (Foto: Serendipia)

nombres imprescindibles del cine animado nipón, que debutó en el largo con The Place Promised in Our Early Days (2004), al que siguió 5 Centimeters per Second (2007) y que podremos ver gracias a Selecta Vision. Y de anime japonés en el Prado, al Retiro para ver animación con carácter underground de la mano de Bill Plympton. Revengeance es una producción financiada mediante crowfunding dirigida al alimón por Plympton y Jim Lujan, que se han repartido el trabajo y que nos narra los avatares de Rod, un cazarrecompensas que recibe el encargo de un senador de los Estados Unidos que le encarga que localice a una mujer que le robó algo de gran valor. Lo que parecía un encargo sencillo pronto se complicará entre pandillas de moteros, sectas siniestras, drogadictos  y polis corruptos. Una road movie delirante con una animación sencilla, bastante menos cuidada de lo habitual en Plympton, que nos presentó él mismo. Tras la proyección Bill Plympton montó un tenderete improvisado en el exterior de El Retiro donde vendió películas y dibujos que le quitaron de las manos. Independencia underground total.

Lamentablemente el buen nivel descendió en parte con el thriller Let me Make you a Martyr, ópera prima de Corey Asraf y John Swab con claras reminiscencias al policíaco de los setenta plagado de muchos e ingeniosos diálogos, colores apagados, casi inexistentes y un villano memorable interpretado por Marilyn Manson. Pero a pesar de sus cinco años de gestación, supo a poco, la verdad.

Al día siguiente vendrían los momentos más viscerales del festival y…  ¡Bruce Campbell!

 

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2016. Cuarta cápsula

11 noviembre 2016 Deja un comentario

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LUNES 10 DE OCTUBRE

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Amaneciendo el día más tormentoso, metereológicamente hablando, de Sitges 2016 (foto: Serendipia)

De nuevo Serendipia madrugando en un día que amenaza lluvia, como finalmente fue. Afortunadamente será una jornada en la que primará el buen cine con respecto al malo y en la que habrá de todo: directores clásicos, nuevos talentos españoles y el remake (en este caso innecesario) de turno. Vayamos pues a por ello.

Salt and Fire,  la última película de Werner Herzog, era de visión obligada. Lo que se inicia como un inquietante relato de secuestros, perpetrados por una sofisticada guerrilla sudamericana, termina siendo un juego con trasfondo ecológico, casi un engaño, de Herzog al espectador. Un engaño impecablemente rodado, eso sí, como sólo un buen director como Herzog sabe hacer, captando la terrible desolación de los paisajes naturales que muestra, como ese fascinante océano de sal que cualquiera diría pertenece a otro mundo. Nadie ha rodado nunca como Herzog la belleza de lo inhóspito. A esas imágenes añade una tan extraña como conveniente banda sonora y unos actores convincentes en sus papeles. Junto al ascendente Michael Shannon, el director cuenta con un casi episódico Gael García Bernal y sobre todo Veronica Ferres, que ofrece todo un recital interpretativo abandonada a su suerte en ese inmenso desierto junto a dos niños ciegos. Una de las más poderosas e inolvidables imágenes con las que Salt and Fire despertará sentimientos de amor o de odio en el espectador. Pero sentimientos, que no es poco. 10-salt-and-fire-w1200-h630-1

Muy diferente a Salt and Fire pero también proveniente de otro veterano como es Paul Schrader fue Dog Eat Dog, que nos pareció toda una declaración de principios y un puntapié en las partes para los directores jóvenes. Porque Schrader es un veterano, sí, pero demuestra que sabe escupir bilis cuando conviene. Y que sabe rodar a la maniera de Tarantino  sin despeinarse. Divertida y salvaje, Dog Eat Dog fue otro de los buenos momentos que ofreció el festival de Sitges. Colores degradados, dibujos animados y lenguaje descarnado para esta comedia salvaje, tan violenta como divertida en la que el director experimenta con colores y texturas: “El cine vive un momento en el que puedes

Paul Schrader, en el festival de Sitges. (Foto: S. Sáez -EFE)

Paul Schrader, en el festival de Sitges. (Foto: S. Sáez -EFE)

mezclar casi cualquier cosa (…): una escena al estilo Cassavettes, al estilo Errol Morris, al estilo Bertolucci, al estilo Welles y al estilo Michael Bay. No pasa nada. Puedes permitirte este tipo de libertad.”

Un cartoon hiperviolento y lisérgico que debe también gran parte de su mérito a los actores escogidos, pues Willen Dafoe, Nicolas Cage y Christopher Matthew Cook están, textualmente, que se salen.

Afortunadamente estas dos piezas cargaron las pilas de Serendipia de buen cine con el que hacer frente a Blair Witch, de la que no esperábamos gran cosa, la verdad, pero que viniendo de Adam Wingard decepciona aún más tras haber visto aceptables cintas de este director como Tú eres el siguiente (You’re Next, 2011) y The Guest (2014). Lo que nos ofrece en Blair Witch es más de lo mismo en un remake disfrazado de secuela con los adelantos tecnológicos actuales, léase teléfono móvil y dron. Sustos absurdos y diálogos vergonzantes en una de las menos interesantes cintas que tuvimos ocasión de ver durante el festival (si no la más). Para usar, tirar y no volver a recuperar.

Afortunadamente, quedaba otra bala en la recámara que consiguió que Serendipia no marchara a su cubil con mal sabor de boca. Pet, del barcelonés Carles Torrens, del que ya habíamos visto otras cintas tan correctas como Emergo (2011) y el exitoso cortometraje Sequence (2014), salvó la papeleta.

Con una  factura que la hace pasar como producción

Dominic Monghan, Ksenia Solo y Carles Torrens (Foto: Pau Marti)

Dominic Monghan, Ksenia Solo y Carles Torrens (Foto: Pau Marti)

foránea, no en vano está producida entre España y Estados Unidos, Pet está protagonizada por Dominic Monaghan, rostro que les resultará familiar gracias a su participación en la trilogía de El Señor de los Anillos de Peter Jackson o en la serie Perdidos (Lost, 2004-2010) y Ksenia Solo, actriz letona que participó en El cisne negro (Black Swam, 2010) de Darren Aronofsky. Ambos actores interpretan un duelo interpretativo durante el cual cambiarán su rol de cazador y presa. Ganador del premio Cine365 otorgado en Sitges, Carles Torrens ha convertido el galardón en este suculento largometraje, un psicothriller rodado con poco presupuesto, en sólo cuatro días, protagonizado por dos personajes aislados que tienen mucho más en común de lo que creen. Resulta inevitable que nos traiga a la mente películas como El coleccionista (The Collector, William Wyler, 1965) o Chained (Jennifer Lynch, 2012), pero añade una perversa vuelta de tuerca que la diferencia de estas. Pet es voluntariosa e intenta abrir caminos dentro del cine de género (más o menos) español, pero su guión tiene agujeros que abren interrogantes que la película no responde de forma lógica.

Resumiendo ese lunes: una magnífica cosecha con tan solo un punto oscuro pero que era de obligada visión. El día siguiente traería una de las mejores, sino la mejor, película del festival. Pero eso será en la próxima cápsula.

 

 

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2016. Tercera cápsula

8 noviembre 2016 Deja un comentario

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DOMINGO 9 DE OCTUBRE

(Foto: Serendipia)

(Foto: Serendipia)

A Serendipia le gusta el cine asiático. Gran parte de la culpa la tiene el festival Nits de Cinema Oriental de Vic, del que somos incondicionales. Pero es que con semejante programación resulta imposible no aficionarse al mejor cine de género oriental. Así que dado que el Festival de Sitges también va bien provisto de cine proveniente de ese continente, Serendipia ha incluido varios títulos en su agenda, entre ellos casi todos los que conformaron el tercer día de festival.

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Dante Lam (Foto: Serendipia)

La coreana El extraño (Goksung) comienza como un thriller con un asesino en serie como protagonista y termina siendo un relato sobrenatural, sin perder nunca su carácter de película de intriga. Con ella, su director Na Hong-Jin, del que pudimos ver en nuestras pantallas  The Yellow Sea (2011), cinta que también fue presentada en Sitges, cambia radicalmente de escenario situando su historia en un entorno agreste, alejado de la gran urbe, donde el torpe policía protagonista que investiga los hechos, un cero a la izquierda incluso en su entorno familiar, irá cobrando entidad y madurando conforme se aproxime al mal que asola su población hasta verlo cara a cara. Lluvia constante gris y plomiza sobre los cuerpos mutilados, que aparecen rodeados de basura, y chismorreos entre los vecinos con un fuerte elemento xenófobo en una historia plena de supersticiones  en las que cohabitan elementos sobrenaturales y una energía visceral que emana de sus protagonistas atravesando la pantalla.

A continuación Serendipia se introdujo en una acción más convencional con Operación Mekong (Mei Gong he xing dong), un thriller de acción dirigido y presentado por el especialista Dante Lam, que fue uno de los invitados al festival. La obra que Lam nos propone está basada en un caso real sucedido en 2011, cuando se hallaron trece cadáveres en el río Mekong, en el llamado Triángulo Dorado, región en la que confluyen las fronteras de Myanmar, Laos y Tailandia y que motivó la puesta en marcha de un operativo entre distintos países  con el objetivo de capturar al traficante de drogas que había ordenado los asesinatos. Villanos arquetípicos, un trasfondo político triunfalista respecto al país productor de la película (China), y sobre todo acción espectacular como Dante Lam sabe ofrecer.

La japonesa Museum (Myûjiamu) de Keishi Otomo fue nuestra última propuesta oriental del día y con ella entramos, de nuevo, en la torturada mente de un sádico asesino en serie. En este caso el enigmático criminal luce una máscara de rana y va dejando mensajes en sus víctimas o en el entorno del crimen. Basada en un manga de Ryousuke Tomoe que al director (y al espectador) le traen a la mente fragmentos de Seven, Old Boy o Saw, este oscuro y claustrofóbico thriller posee un clímax tenso y difícil de olvidar. Como también será difícil de olvidar para el público del Auditori la presencia del propio Otomo junto al asesino de la máscara de rana, uno de los momentos delirantes del festival.

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Otomo y su asesino-rana (Foto: Serendipia)

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André Øvredal presentando (brevemente) su película (Foto: Serendipia)

El día, en cuanto a películas se refiere, terminó con una de las que personalmente permanecerán como favoritas de Serendipia: La autopsia de Jane Doe (The Autopsy of Jane Doe). Un tenso relato minimalista protagonizado por un forense, su hijo, también forense, y el cadáver de una atractiva  joven cuya muerte tendrán que investigar realizando la autopsia del cuerpo. Pero las cosas no serán tan fáciles como pueden suponer.  Unos personajes muy bien perfilados, al frío y aséptico ambiente de la morgue, con la presencia de la muerte en su estado más inmediato que continuamente parece recordarnos el peaje al que todos estamos destinados, a lo que se le suma un elemento sobrenatural bastante bien introducido. Y todo ello sin interrumpir el trabajo de los forenses, que será mostrado de forma bastante didáctica. La cinta británica, que estrenará en nuestras pantallas A Contracorriente, mantuvo al público de l’Auditori sumido en un tenso silencio sepulcral que tan solo se rompió al finalizar  Y es que su director, el noruego André Øvredal, sabe de qué va esto del cine fantástico, como ya demostró en 2010 con la exitosa Troll Hunter.

Pero para Serendipia no fue todo ver películas en esta tercera jornada de festival, ya que tenía una cita muy especial con una dama del fantástico. Esperando que este mágico encuentro se produjera, se había provisto del cartel original de Re-Animator (Stuart Gordon, 1985), una de las cintas que consiguió que Serendipia volviera a interesarse por el cine de terror, tras haberle dado la espalda durante unos años por culpa de la proliferación de monótonos slashers. Y es que desde el día que la vio por primera vez en 1986 en un cine de Puerto de Santa María, cosas de la mili, quedó prendado de esta magnífica mezcla de comedia, terror y gore radical. Tras haber conseguido que el día antes el productor de la cinta, Brian Yuzna, jurado oficial en Sitges 2016, le estampara su firma al póster, llegó la ocasión de que Barbara Crampton también lo hiciera. Y la pizpireta y bella actriz tuvo a bien ofrecer a Serendipia uno de sus mejores momentos en esta edición del festival, además de una valiosa pieza para su colección. También se presento ese día una obra a la que estamos muy ligados: De Narciso Ibáñez Menta a Narciso Ibáñez Serrador, un magnífico libro de recortes repleto de momentos estelares en la carrera de ambos genios del cine. Escrito por el amigo Gustavo Leonel Mendoza, fue presentado en la carpa Fnac con la participación de Miguel Ángel Plana, Sebastià d’Arbó y el propio escritor, contando con la presencia del editor del mismo, Jorge Juan Adsuara. Para Serendipia la presencia de estos amigos fue la excusa perfecta para ir con ellos a cenar y pasar un buen rato de charla, risas y buenos momentos que pusieron un  broche perfecto a este día.

 

 

 

 

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2016. Segunda cápsula

27 octubre 2016 Deja un comentario

2016_premsa_newsletter_03SÁBADO 8 DE OCTUBRE

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(Foto: Serendipia)

Tras un primer día de los más surtido, Serendipia vuelve al ring para enfrentarse a cuatro películas más. The Love Witch es una deliciosa fábula visual que reproduce la estética vintage e incluso los diálogos y la forma de actuar de los protagonistas del cine que rellenaba las sesiones golfas Grindhouse de los setenta. Repleta de encantamientos, sortilegios, modelitos psicodélicos y mucho, mucho color, resulta perfecta en su forma de reflejarlo, ya sea en cuanto a vestuario como en su cuidado diseño de producción. Pero no piensen que la acción se desarrolla a finales de los sesenta, no, si se fijan bien, verán ciertos anacronismos que por inesperados pueden, paradójicamente, pasar desapercibidos. Como que los protagonistas utilicen con toda naturalidad teléfonos móviles o incluso que se hable de realizar pruebas de ADN bastante antes de que este procedimiento fuera habitual. Su satanismo kitsch a lo Iglesia de Satán y su estética, convierten esta película en toda una proeza, tal y como podrán comprobar en el trailer que hemos incluido, pero carece de una de las principales virtudes de aquellos nudies de los primeros setenta que tan bien reproduce: su ajustada duración. Y es que pese al trasfondo feminista con el que su directora, Anna Biller, quiere cargar su película, esta, una vez acostumbrado el ojo del espectador a su sorprendente factura, comienza a volverse un tanto tediosa, pues su argumento por sí mismo no resulta tan interesante como para justificar sus dos horas de metraje. Y ello también a pesar de que Biller ha declarado que su cinta es profundamente autobiográfica y que todas las experiencias con hombres que le suceden a su atractiva protagonista (Samantha Robinson), las ha vivido ella.

Mucho más calado nos dejará  Hell on High Water, una de las mejores películas que pudieron verse dentro de la programación del festival de Sitges, pero cuya temática la aleja totalmente del cine fantástico y de terror. Sin embargo, como a Serendipia le gusta el buen cine, pertenezca al género que pertenezca, aplaudimos el haber podido ver este western urbano dirigido por el (sorprendentemente) británico David Makenzie, que Vértigo pondrá en circulación este año en nuestras pantallas con el bochornoso nombre de Comanchería. Su director ya ofreció en otra edición del festival una fantástica cinta, alejada asimismo del fantástico, Starred Up (2013), un potente drama carcelario que también nos cautivó. Esta historia de ladrones de bancos perseguidos por los rangers , tiene sus mejores bazas en su argumento, profundo y social, y en las magníficas actuaciones de sus protagonistas, encabezados por un fantásico Jeff Bridges, como el intuitivo ranger veterano; y los dos asaltadores  de bancos interpretados por Ben Foster y Chris Pine (1). Dos hermanos rebeldes con causa a los que difícilmente podremos ver como los villanos de esta función, que se desarrolla en un entorno de crisis y salvaje especulación situado en la frontera con México. Todo el que la vio coincidió con nosotros en que Hell on High Water fue, si no la mejor, una de las mejores cintas del festival. Una buena y honesta película americana que el público supo disfrutar aunque su género no fuera el que da nombre al festival.

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Barbara Crampton, para la que el tiempo pasa más lentamente (Foto: Serendipia)

Con nuestra siguiente elección del día nos decantamos hacia el terror. Melanie, the Girl with all the Gifts, puede y debe incluirse en el nutritivo subgénero de infectados, pero ofreciendo un tratamiento del mismo  totalmente atípico y original. En esta ocasión, en el bunker militar de turno se experimenta, en busca de una cura, con adorables niños y niñas que cuando huelen carne fresca se transforman en voraces alimañas.  Una de ellos, la pequeña Melanie, servirá de puente entre infectados y humanos.  Y es que el infectado/zombi prosigue, unas veces torpemente y otras de manera más eficiente, su andadura como el monstruo representante del siglo XXI, paradigma de la súper población y de la falta de alimento, que parece abocarnos a que, quien sabe si por algún error científico o mutación, terminemos devorándonos entre nosotros mismos. Un miedo ancestral que, junto a la desconfianza hacia lo que comemos y respiramos (además de hacia los que nos gobiernan), mantienen al muerto viviente antropófago en cabeza como favorito del público muy por encima de otras criaturas. En mi opinión la película del dublinés Colm McCarthy, director fogueado en televisión y con tan solo otro largometraje, también de terror, en su haber (2), peca de inverosímil en el momento en que aparecen los niños salvajes. Ese es el punto exacto que expulsó a patadas a la parte masculina de Serendipia de la narración (aunque no a la femenina que la sigue defendiendo como una de las mejores piezas de género puro que se exhibieron en esta edición), a pesar de la contenida y meritoria interpretación de la niña que encarna a Melanie (Sennia Nanua) justamente galardonada con el premio a mejor actriz. En todo caso es una cinta que en general gustó y que A Contracorriente llevará a nuestras pantallas, y con la que podremos disfrutar de su desolado y convincente paisaje apocalíptico y de Glenn Close, que también participa encarnando a una científica que… ¡mejor la ven y ya nos dicen!

Y terminamos nuestro paseo cinéfago con esa rara avis que sin duda es Sam Was Here de Chistophe Deroo, una cinta que narra como un agente de ventas con un enorme oso de peluche como copiloto (regalo de cumpleaños para su hija), llega a una población deshabitada en pleno desierto de Mojave. Nadie habita sus casas ni sus comercios ni tabernas. Tampoco hay nadie al otro lado del teléfono cada vez que el protagonista hace una llamada, así que la compañía de la radio será el único consuelo para el forastero.  Las noticias retransmitidas por la emisora sobre un despiadado asesino de niños serán el comienzo de la aparición de extraños tipos con máscaras. Esa extrañeza se transformará en un terror intangible, inexplicable. Y no por ello menos inquietante. Una convincente vuelta de tuerca a Polaris (2013) cortometraje del mismo director con resultados harto satisfactorios. Y mientras nosotros saltábamos de un cine a otro, se desarrollaba en la ciudad la popular Zombie Walk de la que fue, ni más ni menos,  Barbara Crampton maestra de ceremonias.

(1) Cuyo semblante les sonará por ser el  capitán Kirk de la nueva trilogía Trekkie
(2) Outcast (2010)

 

Categorías:Festival de Sitges

Serendipia’s Sitges Film Festival 2016. Primera cápsula

24 octubre 2016 Deja un comentario

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Sí, no se sorprendan por el título de nuestra serie de artículos. Lo que vamos a contar es nuestro festival de Sitges, ya que con tanta película programada, de las que pudimos ver cerca de cuarenta cintas, la selección de, por ejemplo usted, podría ser totalmente diferente, y así podríamos narrar dos festivales totalmente diferentes siendo, como es, el mismo.

Pero no solo hablaremos de películas. Nuestra estancia en el festival ha tenido un poco de todo: felices reencuentros, amenas charlas, carreras de una a otra sala, y puestas de largo de varias publicaciones. Pero sobre todo cine, mejor y peor cine, pero cine seleccionado por el equipo del festival de entre lo más granado proveniente de todos los continentes.

Nueve días dan para mucho. Tanto para que en tan solo un día parezca que uno lleve en Sitges un mes, como para sorprenderse de lo rápido que pasan los días. Y es que vivir el festival es entrar en una burbuja temporal en la que los problemas cotidianos quedan en suspenso y en lo que lo más importante es coger un buen asiento y penetrar en una nueva fantasía.

Quizá por ello nos gusta tanto vivir el festival de Sitges. A pesar de que  después tengamos que atravesar un periodo de adaptación a la realidad, una vuelta a los problemas que dejamos aparcados y a recuperarnos físicamente de todo el cansancio que, de sala en sala, no notamos en su momento. Eso sí, nos hemos traído también un buen constipado… Pero todos esos ‘efectos secundarios’ se llevan mucho mejor gracias a ese puñado de buenos momentos vividos e imposibles de resumir, pero que vamos a compartir con ustedes en estas crónicas de nuestro 49 Festival de Sitges.

VIERNES 7 DE OCTUBRE

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Instalados desde el día antes  y con la nevera bien provista, Serendipia inicia su itinerario por el festival desde el mismísimo Auditori. Quiso la casualidad que al igual que el año pasado inauguramos con el remake americano de Martyrs, de Michael Goetz, este año abriéramos con otro remake y también de una memorable cinta francesa de terror como es el caso de À l’intérieur (2007), fantástica cinta de Bustillo y Maury que tiene un lugar privilegiado en el corazoncito de los fans del cine de terror más sangriento. En Inside, acompañaremos a la embarazadísima Sarah (Rachel Nichols), durante una noche que se convertirá en una auténtica pesadilla cuando una mujer (interpretada por Laura Harring, a la que recordarán por su participación en Mullholland Drive de Lynch) irrumpe en su casa dispuesto a arrebatarle a su bebé nonato.  Y muy difícil lo tenía nuestro amigo Miguel Ángel Vivas con este nuevo tratamiento de aquel grand guignol  que ha contado con una relectura de guión de Jaume Balagueró y su colaborador habitual, Manu Díez, los cuales han dotado de más insideprofundidad al perfil psicológico de los personajes, calando más hondo en la pérdida y los efectos que causa en nuestro deambular cotidiano, retrasando el “entrar en materia” de la  original. También han aportado una sordera residual en la protagonista, que la mantiene más aislada en su interior, donde oirá (oiremos) sus palpitaciones y las del feto que está a punto de dar a luz. Todo es más quirúrgico, más civilizado despojándose, el tratamiento de Vivas, de la visceralidad y del baño de sangre de la original. Sin que ello no signifique que la cinta no contenga buenas dosis de violencia.

Inside es efectiva y está realizada con el buen pulso que caracteriza al  director de Secuestrados, y funcionará entre el público que no conozca la película original, aunque mucho nos tememos que no así entre los que hayan visto la obra de Bustillo y Maury. Y es que la virtud de la original es su esquematismo, el ser una película casi minimalista, cruda un, como ya hemos indicado, grand guignol. Y eso es lo que le da su entidad, su sencillez, su desnudez, a la que se le han querido añadir embellecedores que, paradójicamente, traicionan el sentido y el valor de la francesa. Es como si se pretendiera mejorar la animación de los maestros checos mediante nuevas versiones en 3D: carecerían de lo que hace únicas a las clásicas.

Y de una producción española a otra, Proyecto Lázaro, film de ciencia ficción del canario Mateo Gil, conocido por su colaboración con Alejandro Amenábar en los guiones de TesisAbre los ojos, entre otros, y la dirección de Nadie conoce a nadie (1999) o Regreso a Moira (2006) una de las Películas para no dormir, nos habla del miedo a la muerte o, como declaró el propio director en la rueda de prensa que ofreció durante el festival, del “miedo a la vida”. Cuestiones que atenazaban al canario desde el rodaje de Abre los ojos. Protagonizada por Tom Hughes y Oona Chaplin, que le acompañó en la presentación, Proyecto Lázaro, que se estrenará en las pantallas españolas en enero de 2017, resulta ser una cinta de ciencia ficción elegante en su desarrollo y con un imaginativo diseño de producción que toca fibras que a todos nos afectan, pero que no puede evitar resultar algo lenta en su desarrollo. Y es que aunque parte de una premisa interesante al tratarse de un tópico cultural, como es el conseguir dar vida a partir de la muerte, tema que tiene su ejemplo máximo en Frankenstein, o el moderno Prometeo, semejanza que el director ya se encarga de subrayar más allá del guiño, Proyecto Lázaro no le rinde a ese tema el mejor tratamiento. Son numerosos lo aciertos que le pueden destacar, algunos de los cuales ya hemos señalado, pero al director le pierde su afán de subrayado, que le hace gastar metraje en algo que puede contarse con dos planos. Sobre todo hincha el interés romántico hasta desvirtuarlo y hacernos perder el interés hacia los personajes. Una buena premisa la anima, la visión shopenhaueriana de la vida y la naturaleza como fuerzas ciegas que se perpetúan a costa de los individuos, Gil concluirá que lo único que puede salvarnos de esta fatalidad es el amor y, paradójicamente la propia muerte. Ahora bien, esta tesis no nos es mostrada por el desarrollo de la propia trama, se enunciará literalmente desde la voz en off del protagonista. Buenas intenciones, malos resultados.

train-to-busanTras esta historia metafísica tocaba divertimento puro y duro, y en ello los orientales, y más concretamente los de Corea del Sur, son especialistas. Train to Busan (Busanhaeng), es una magnífica zombi movie con estructura de cinta de catástrofes de los setenta: nos presenta a los diferentes personajes, los introduce a todos en el tren y los hace convivir y luchar conjuntamente cuando se desata dentro del convoy la epidemia zombi que los protagonistas tendrán que combatir. Acción, humor y unas gotas de emotividad para esta cinta del director Yeon Sang-Ho, que pasa con nota alta su traslación al cine de imagen real desde el de animación. Una de las cintas de puro género que más unánimemente convenció a los asistentes al Festival de Sitges y que próximamente podrá disfrutarse en nuestras pantallas de la mano de A Contracorriente, una de las más activas distribuidoras cinematográficas del país.

Y ya para terminar esta inagotable primera jornada, dos locuras bien diferentes: Karaoke Crazies (Joong-Dok-No-Rae-Bang) del también surcoreano Kim Sang-chan que mezcla en un sórdido local de karaoke asesinos en serie, felaciones, espíritus solitarios y comedia disparatada con un fondo no tan simplón como aparenta. Multigénero e inclasificable, toda una gema bizarra a la altura de la primera cinta del director, Highway Star (Bokmyeon dalho, 2007). Y Colossal de Nacho Vigalondo, una película que no deja indiferente con un argumento que se diría surgido en una larga y productiva noche de copas. Con producción canadiense esta cinta, protagonizada por una radiante Anne Hathaway, nos narra como su protagonista, bebedora empedernida que no sabe muy bien que hacer con su vida, vuelve a su pequeña localidad de nacimiento y descubre que, cuando camina por cierta zona, se materializa como saurio gigante en Seúl, así que deberá controlar sus movimientos para no causar bajas y destrozos a la manera de los kaiju eiga japoneses. Lo mejor de la función es sin duda la protagonista, que interpreta un papel que es una proyección del propio director. Resulta muy saludable ver a una bella dama interpretando un papel que, en otras circunstancias, habría interpretado un hombre y que borda hasta hacerlo totalmente suyo. En otro orden de cosas, uno se pregunta cómo se puede proponer a una productora (y ya puestos a la Hathaway) un guión tan descabellado y tener éxito. Eso tan solo está al alcance del locuaz director de Los Cronocrímenes, que no duda en colar algunos guiños personales, con referencias a su desastrosa relación con twitter o al anterior monarca español. Una película de lo más divertida, original y refrescante que, de momento, no tiene distribución en España y con la que nosotros despedimos esta primera (y completa)  jornada en el  festival.

Continúa el itinerario aquí

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