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Archive for the ‘FANTATERROR’ Category

El Festival de Sitges anuncia las fechas de la próxima edición y hace balance

22 octubre 2019 Deja un comentario

El certamen hace un balance muy positivo de su 52ª edición, celebrada entre el 3 y el 13 de octubre

Sitges 2019 despidió hace una semana una edición que ha mantenido las buenas cifras de los años anteriores y que confirma el excelente estado actual del cine fantástico. La organización ya empieza a ponerse manos a la obra de cara a la próxima edición, que se llevará a cabo del 8 al 18 de octubre de 2020.

Las 66.278 entradas vendidas suponen el tercer mejor registro en la historia del Festival, situando la recaudación final del Festival en 707.502 euros. En el ranking de films más demandados por el público se han situado finalmente The LighthouseNoche de bodas (Ready oro Not)The LodgeColor Out of Space o la ganadora El hoyo.

Sitges 2019 ha programado cerca de 300 largometrajes y cortometrajes; más de veinte actividades destinadas a la industria, y ha contado con más de 300 invitados llegados de todos los puntos del planeta.

La directora general de la Fundación Sitges – Festival Internacional de Cinema de Catalunya, Mònica Garcia Massagué, valora muy positivamente estas cifras: “El balance final demuestra el amor por el cine fantástico que nos muestra año tras año el público de Sitges, que ha respondido con entusiasmo a una programación original. Por su parte, la industria cinematográfica ha reiterado también su cita anual con Sitges, haciendo honor a su reputación de excepcional espacio para networking y descubrimiento de nuevos talentos”.

Categorías:FANTATERROR

Supersonic Man. Un hombre solo contra España

17 octubre 2019 Deja un comentario

De Héctor Caño y su labor con el cómic y concretamente con el personaje creado por el cineasta Juan Piquer Simón ya les hemos hablado en Proyecto Naschy. Su trabajo con Supersonic Man resulta más que atinado. Le ha dado entidad no permitiendo que sea olvidado más allá de su protagonismo en una película más o menos de culto. Ha tomado el universo que ofreció Piquer Simón en su film y lo ha adaptado a los nuevos tiempos mezclándolo con su propio abanico de héroes y ofreciendo, por el camino, diversos homenajes y referencias al cómic español de todos los tiempos. Y todo eso lo ha hecho más claramente que nunca en Supersonic Man. Un hombre solo contra España, cuarto cuadernillo editado por Caño, un cómic que se divide en dos partes bien diferenciadas. Una retoma al personaje justo en el momento que termina la película de Piquer Simón, liberando al personaje de su identidad humana como hiciera Alan Moore con La cosa del pantano, en una historia que introduce también a Pedro Alcázar, émulo de Punisher falangista que enlaza y denuncia, en cierto manera, los modos de este tipo de, nunca mejor dicho, justicieros, que se nombran a sí mismos juez y ejecutor. El personaje, además, enlaza con los históricos Roberto Alcázar y Pedrín, personajes creador en 1940 por el guionista y editor Juan Bautista Puerto, propietario de la Editorial Valenciana (que también editó los cuadernos de Supersonic Man de los ochenta), y el dibujante Eduardo Vañó Pastor, un tebeo tildado de eminentemente fascista, pero del que la mayoría de guiones fueron escritos por  José Jordán Jover, antiguo comandante del ejército republicano represaliado por el régimen franquista. Lamentablemente, el pintoresco personaje tiene poco recorrido. Por su parte, la otra historia incluida en el cuaderno transporta al lector al universo personal de Caño, con un Supersonic Man con una imagen más atractiva, melenudo, a la manera de aquel Superman que nos brindó Dan Jurgens cuando el hombre de acero volvió de la muerte, y con la acción desarrollándose en el limbo, donde Supersonic Man se enfrentará junto a personajes que, en cierto modo homenajean al Capitán Trueno, a un monstruo que responde al nombre de España, con cabeza de gorgona y cientos de bocas que en continuo sonsonete recitan los pecados capitales propios de este país. Pero también nos encontraremos con el Inspector Dan, ahora comisario, un personaje originalmente ideado por Rafael González y Eugenio Giner y a un sosias de Dani Futuro, creado por Víctor Mora y Carlos Giménez a finales de los sesenta. Y todo ello sin olvidar la deuda adquirida con el cineasta valenciano, pues Héctor Caño reservará para el final una sorpresa al lector y fan del film introduciendo una figura que unirá ambas historias en forma de un personaje que no paso de mero proyecto en la filmografía del director y que cobrará vida en las páginas del cómic.

En resumen, estamos ante el mejor cómic sobre Supersonic Man que se ha editado, tanto en su guión como técnicamente, pues el ilustrador ha querido reproducir su trabajo directamente desde las planchas a lápiz, ofreciendo mucha más riqueza en las imágenes y demostrando una evolución cualitativa en su trabajo. Y por si todo esto fuera poco, el cómic puede adquirirse con tres magníficas portadas, una de las cuales homenajea, de forma deliciosa, la del clásico The Amazing Spider-Man #129 (Feb 1974) de John Romita Sr. y Gil Kane, mezclándola con la tipografía del logo de Roberto Alcázar y Pedrín.

No lo dejen escapar, y aunque la generosidad del autor permite leerlo online, háganse un regalo y adquieran esta cuidada pieza de orfebrería de papel que tanto cariño desprende en sus páginas pidiéndolo en: https://eneasbeat.blogspot.com/2019/09/supersonic-man-2020-edicion-mecenas-p.html

 

Vial of Delicatessens edita ‘Flores entre espinas. Antología crítica del (otro) cine español 1929-2000’

14 octubre 2019 Deja un comentario

Vial of Delicatessens lanza al mercado el libro FLORES ENTRE ESPINAS, ANTOLOGÍA CRÍTICA DEL (OTRO) CINE ESPAÑOL 1929-2000  de Ramón Freixas, David Pizarro y Joan Bassa, con la colaboración de José Luis Salvador Estébenez.

Este volumen nace con la voluntad de analizar la historia del cine fantástico y de terror español desde sus largometrajes más oscuros, malditos y desconocidos: producciones fronterizas, olvidadas y/o ninguneadas por gran parte de los aficionados, acerca de las cuales existe un gran y sugerente vacío bibliográfico, y que forjan por sí mismas una historia paralela a las cult movies del estilo de La torre de los siete jorobados, Gritos en la noche, La residencia, La noche de Walpurgis, La noche del terror ciego, Pánico en el transiberiano, No profanar el sueño de los muertos, Angustia, Tras el cristal, El día de la bestia o Los sin nombre, por citar varios de los títulos que trazan la historia por todos conocida del cine español de género en el siglo XX.

Así, Flores entre espinas pretende vindicar de algún modo la cara B del cine español más anatemizado, hurgando en temáticas macabras y extravagantes con el objetivo de proporcionar una concisa (es un decir) radiografía de esa mirada alternativa y oscilante del género. Entre las obras reseñadas existe una predilección por las malditas, las indigestas, las escurridizas y las inencontrables, con el fin de arrojar luz (o algunas puñaladas) a estas producciones sobre las que, en varios casos, nunca se ha escrito. Estamos ante una antología crítica de incunables joyas de obligada (es un decir) recuperación donde abunda lo marciano e ignoto, pero también hay espacio para lo vanguardista, lo experimental, el erotismo, la pornografía o la serie B. Un amplio abanico de tendencias, cuya conexión es el mismo espíritu arrebatador y malévolo que emana fantastique en todas sus formas.

 

654 páginas con un PVP unitario de 29,99 € (envío certificado incluido para pedidos en la web de la editorial) y podrá adquirirse exclusivamente a través de http://vialofdelicatessens.blogspot.com y en tiendas especializadas.

 

El cineasta Eugenio Martín recibirá el Premio Nocturna de Honor 2019

19 septiembre 2019 Deja un comentario

El cineasta Eugenio Martín, conocido en el mundo anglosajón como Gene Martin, sorprendió en 1966 con la película El precio de un hombre, una novedosa simbiosis entre la tradición del western americano y las influencias del cine italiano. Su largometraje fue entonces reconocido de “interés artístico especial” y convirtió a su protagonista, el actor Tomás Milián, en un icono del género, siendo hoy una de las películas favoritas de Quentin Tarantino.

Eugenio Martín (Ceuta, 1925) será homenajeado el día 26 de octubre en la VII edición de Nocturna Madrid “por su aportación al fantaterror español y por su capacidad de rodar con la misma elegancia y responsabilidad películas de diversos géneros”, explica Sergio Molina, director del festival.

El veterano cineasta ha abarcado en su extensa filmografía desde el cortometraje documental, hasta el cine fantástico y de terror, el spaghetti western, la comedia musical y las películas con tinte español más significativas de finales de los 60. En 1972 dirige Pánico en el Transiberiano, uno de sus films más destacados a nivel internacional, que hasta hoy es considerado como una obra de culto. Al año siguiente, Una vela para el diablo (1973), censurada en su día y recientemente  restaurada por el Festival de Cine Clásico de Granada (Retroback).

También entre sus trabajos más reconocidos destacan Tengamos la guerra en paz o la serie para televisión Juanita la Larga. “Tenía un material dramático de primera. Para mí lo más importante es contar una buena historia, no importa el género”, explica sobre su trayectoria Eugenio Martín.

Nacido en Ceuta, se trasladó a Granada con su familia cuando era un adolescente y fundó en esa ciudad el primer cineclub de su historia, junto con intelectuales de la época como José Martín Recuerda, Elena Vivaldi o Gregorio Salvador. Más tarde ingresaría en Madrid en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas con su primer corto rodado en 35 milímetros y con música de Ernesto Halffter, Viaje romántico a Granada (1954) -basado en los grabados que los viajeros del XIX hicieron de la Alhambra-, formándose en la misma escuela que los cineastas Berlanga o Saura.

Eugenio Martín también trabajó como ayudante en la película Simbad y la princesa (1958), rodada en parte en el monumento nazarí y la provincia andaluza, y estableció los pilares de la que serían sus primeras películas, Los corsarios del Caribe -una historia de piratas sin pretensiones que acabó triunfando en las salas de media Europa- y Despedida de soltero (ambas de 1961), una cinta con la que el cineasta fracasó y tuvo que aceptar ser ayudante en producciones extranjeras, a la sombra de directores internacionales como Michael Anderson (1984) o Nicholas Ray (Rey de reyes), para continuar en el mundo del cine. Después llegarían películas de autoría propia como Hipnosis (1962) y Duelo en el Amazonas (1964).

Un juglar en todos los géneros 

Por delante de su cámara han pasado Pepe Isbert, Christopher Lee, James Mason, Julio Iglesias, José Luis López Vázquez, Gracita Morales o Lola Flores -que logró ser la primera mujer galardonada con el Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo por Una señora estupenda (1967). Martín afirma que nunca quiso decantarse por un estilo, y siempre se ha mantenido flexible ante cualquier posibilidad: “Me he sentido igual de cómodo haciendo un thriller que una comedia, una película de misterio que una de aventuras. Me considero una especie de juglar porque me dedico a narrar las historias que otros han inventado”, explica con humildad. Una virtud que, según sus biógrafos Carlos Aguilar y Anita Haas (Eugenio Martín: un autor para todos los géneros), destaca en su personalidad y en su forma de trabajar.

Entre su filmografía también figuran Las leandras (1969), La vida sigue igual (1969), El hombre de río malo (1971), No quiero perder la honra (1974), “españoladas que forman parte de las películas alimenticias que hay que hacer para comer y que no tienen nada de malo”, explica Eugenio Martín. Aunque, lo que siempre ha querido hacer es cine de autor.

“La evolución de Eugenio Martín siempre ha sido coherente con la industria cinematográfica y su línea en el tiempo, y también muy personal porque siempre ha sabido aportar su estilo”, dice de él Reinaldo Pereira, subdirector de Nocturna Madrid. “Sé que no todas mis películas son buenas, pero entre más de veinte, cinco o seis sí lo son. Y he podido hacer las historias que quería”, asegura Martín, quien sobrevivió artísticamente a la dictadura franquista, a la censura, e incluso a la autocrítica.

Eugenio Martín recibirá el reconocimiento a su larga trayectoria del Festival Nocturna Madrid con el Premio Nocturna de Honor, un homenaje que anteriores ediciones han recibido cineastas como Narciso Ibáñez Serrador, Jorge Grau o Caroline Munro.

Categorías:FANTATERROR, Nocturna

El cine en zapatillas: ‘Drácula Barcelona’ (DVD, Cameo)

18 septiembre 2019 Deja un comentario

DRÁCULA BARCELONA (Carles Prats, 2017)

España. Duración: 88 min. Guión: Carles Prats Fotografía: Christian Moyés Música: Carles Prats Jr. Audio: Castellano/Catalán Subtítulos: Castellano/inglés Relación de aspecto: 1.85:1 Productora: Filmin Extras: Tráiler/Montaje alternativo de la secuencia sobre Soledad Miranda/Secuencias inéditas de Jack Taylor, Arturo Marcos, Annie Settimó y Christopher Lee/Fascination demo del tema principal de la banda sonora de The Divine Rodilos/ Work in progress: el primer logo de la película

Con entrevistas a: Christopher Lee, Jesús Franco, Serena Vergano, Jack Taylor, Anne M. Settimó, Teresa Gimpera, Janine Mestre, Pere Portabella, Álex Mendíbil, Carlos Aguilar y Jordi Costa.

Sinopsis: Barcelona 1970. A pesar de la dictadura, Barcelona pretende ser una ciudad abierta y moderna. En ese momento, el brillante, ultraproductivo y transgresor Jess Franco, decide rodar su Drácula en Barcelona. Y el cineasta experimental Pere Portabella registrará aquel singular rodaje a través de un making of de vanguardia. El cine dentro del cine en un documental que plasma el encuentro entre dos cineastas que han impuesto su personalidad en los márgenes de la industria. Jess Franco desde el fantástico, el terror o el erotismo. Portabella desde la experimentación y el compromiso político. Género y arte y ensayo nunca habían estado tan cerca.

Entre 1968 y 1969 Jesús Franco dirigió cuatro películas en Barcelona. La última de ellas fue su versión de Dracula, que pretendío fuera la más fiel a la novela, algo que lejos de serlo, al menos sirvió de reclamo para atraer a Christopher Lee y animarle a ponerse de nuevo los colmillos y encarnar al conde, ahora a las órdenes del director español.

Si bien, hasta ahí no dejaba de ser otro trabajo más en la extensa filmografía de Jesús Franco, terminaría resultando especial por haberse rodado, de manera simultánea un film experimental en blanco y negro y mudo que terminará siendo mucho más que un simple making of.

Pere Portabella y Jesús Franco se habían conocido años antes en Madrid gracias a su común afición al jazz, pero fue el hecho casual de que la esposa de Portabella trabajara de script en el film de Franco lo que hizo que se unieran dos mundos tan, a priori, diferentes y casi opuestos como son el cine comercial de género y el experimental de la Escuela de Barcelona. Y, como se explica en el documental, ambos se enriquecieron de la experiencia, de tal modo que es casi obligado el visionado de ambos films resultantes: El Conde Drácula (Jesús Franco,1970) y Vampir Cuadecuc (Pere Portabella, 1971). Una dupla  que ahora, con este Dracula Barcelona, de Carles Prats se amplía a tres, pues resulta revelador escuchar las incidencias de ambos rodajes en boca de sus protagonistas, Franco y Portabella, pero también de un buen número de actores y técnicos que colaboraron en ambos rodajes y críticos actuales que añaden detalles que enriquecen el relato. El resultado, tan académico como entretenido, es un manifiesto a la libertad creativa que ambos directores compartían y que en el caso de Jesús Franco se incrementaría ya desde su siguiente película, muda casi en su totalidad.

El barcelonés Prats, con una vida dedicada al documental, ha analizado en ellos desde la música de su ciudad al cine de género con el que creció. Visitando momentos concretos e inmortalizando retazos que conviene cuidar y conservar. Y Dracula Barcelona es el retrato de una ciudad que ya nunca volverá a ser lo que fue y de un momento irrepetible en el que dos modelos culturales y dos formas de entender el cine eclosionaron y se hermanaron.

Entrevista a Silvia Aguilar: “Los mejores personajes que he interpretado en mi carrera, son aquellos del cine de terror y suspense”

13 septiembre 2019 Deja un comentario

Silvia Aguilar fue una de esas actrices todoterreno que cuando llegó al cine se encontró que muchos de los papeles que le encargaban no eran del tipo que hubiera deseado. Y es que su  desembarco en el cine español se produce a mediados de los setenta y se desarrolla durante los ochenta, así que vive en primera persona el denominado cine de destape en el que los desnudos, eso sí, por “exigencias del guion”, eran más que frecuentes. Un tipo de cine que vivieron/sufrieron todas las actrices, desde las veteranas a las recién llegadas y que afectaba a todo género, ya fuera comedia como cine social. Siempre había lugar para mostrarnos una o más duchas o hacer una llamada telefónica en ropa interior o sin ella. Aún así, Silvia tuvo ocasión de participar en algunas películas que, por diversas razones, resultan memorables. Muchas de ellas, por desgracia, difíciles, cuando no imposibles de ver al no estar editadas en formatos domésticos. Pero por suerte es posible revisar alguna de las perlas del Fantaterror en las que colaboró, varias de ellas para Paul Naschy justo cuando el cine de género español se batía en retirada ante los profundos cambios que experimentaban los gustos del público.

En absoluto dada a conceder entrevistas, tuvimos la gran suerte de que Silvia Aguilar accediera a compartir con nosotros  los  recuerdos de su carrera cinematográfica.

SILVIA AGUILAR: SER ACTRIZ EN LOS OCHENTA

Nacída en Elche y sin antecedentes artísticos en mi familia, ya desde pequeñita adoraba el cine y el teatro. Recuerdo que con tan solo diez años organizaba pequeñas obras de teatro con mis compañeras de clase en el patio de mi casa. Y a los doce participaba en un grupo de teatro amateur de mi ciudad.

Con tan  solo 16 años fui elegida ‘Chica 74’ en un concurso organizado por una emisora de radio muy popular en la comunidad valenciana. A raíz de este concurso me propusieron presentar un programa de radio en ‘La voz de Alicante’, que obtuvo mucho éxito y a partir de ahí, me trasladé a vivir a Barcelona, donde comencé mi andadura profesional.

Mi primer casting fue para un anuncio de televisión: Jaime de Armiñán buscaba un nuevo rostro para un anuncio de Bankinter y fui la elegida. Tengo que decir que no me lo podía creer. Un rodaje con Antonio Ferrandis  y como director nada menos que Jaime de Armiñán  ¡Increíble! El anuncio fue un gran éxito, me llamaban ‘La chica de Bankinter’.

A través de este anuncio me contactó Chicho Ibañez Serrador para sustituir a Victoria Abril en el ‘Un, dos, tres responda otra vez’. Pero tan solo estuve en tres programas porque me esperaban varios rodajes. Armiñán me ofreció un pequeño personaje en la película ‘Al servicio de la mujer española’ (1978),  junto a Marilina Ross y Adolfo Marsillach; y  Jordi Feliu me contrató para interpretar una de las tres Alicias en ‘Alicia en la España de las maravillas’ (1979)

Participa además en otros rodajes, entre ellos ¿Y ahora qué, señor fiscal? (1977) para la ‘factoría Iquino’, que basada en una moralista y retorcida novela de Martín Vigil, tradujo en imágenes León Klimovsky sin ahorrarse ningún elemento truculento: delincuencia juvenil, malas compañías, homosexualidad, necrofilia… Un perfecto ejemplo de exploitation cañí,  que Iquino denominaba cine-denuncia y cuya sordidez no pareció salpicar a nuestra protagonista.

Fue mi primera interpretación en un film, tan solo tuve una sesión de trabajo y me sentía maravillada por todo ese oropel que representa el cinema. De Iquino solo recuerdo que me pareció un personaje bastante raro. (¿…?)

Hace una breve aparición en Borrasca (1978), de Miguel Ángel Rivas antes de obtener su primer papel importante en el giallo Tráfico de menores (Alberto Negrín, 1978), una coproducción entre España, Alemania e Italia que cuenta en su reparto con actores de la talla de Fabio Testi, Jack Taylor, Helga Liné y Tony Isbert: La flor y nata del cine de género europeo.

Tengo excelentes recuerdos de cada uno de ellos, tanto de mis compañeros de rodaje, que ya eran grandes estrellas, como de los directores. Me sorprendió su modestia y el cariño con el que todos me trataron.

Por entonces Silvia Aguilar era, cuando no confundida con Ángela Molina, presentada como ‘La otra Molina’ incluso en una portada de la revista Fotogramas.

La gente nos encontraba un cierto parecido, pero más que físico yo diría que era en nuestro estilo: éramos diferentes a las jóvenes actrices de esa época.

Nos encontramos a finales de los setenta en pleno boom del cine erótico y Silvia protagoniza  Trampa Sexual de Manuel Esteba.

Esto es lo que más me duele  de mi paso por el mundo del cine. Cometí el gran error de fiarme de una representante que tenía poderes de mis padres, ya que yo era menor. Ella firmó ‘Trampa sexual’  sin que yo hubiera leído  el guion y sin ni siquiera explicarme el argumento. Este no es el cine ni arte que yo deseaba hacer.

Rueda también comedias picantes con Chumy Chúmez, Paco Lara Polop y participa en La sombra de un recuerdo (José Antonio Barrero, 1978). Los dos últimos años de la década de los setenta resultan ser cruciales para la carrera de la actriz, pues ya es un rostro más que popular y gracias a su fama rueda varias películas, programas de TV (Sumarísimo), y protagoniza muchas portadas en revistas (Fotogramas, Garbo, Interviú…)

Esa fama no correspondía con mi personalidad. Cuando veía la imagen que proyectaba en esas revistas no me identificaba. Y  fue a partir de ahí  cuando cambié de representante e intenté tomar las riendas de mi carrera y siguiendo el verdadero camino de actriz.

Una de las decisiones que toma es la de participar en cortometrajes (El jardín romántico de Pérez Calviño, o Christine fue la culpable y Navda de Guillermo Suso) colaborando así con nuevos talentos que comenzaban a despuntar y que tenían en este pequeño formato una forma de darse a conocer.

Evidentemente estos cortometrajes me hacían vibrar. Encontraba creatividad e ilusión por parte de los directores, actores, equipo… El tipo de cine que me atraía era el de autor y desgraciadamente nunca pude participar en él.

Naturalmente compaginando estas colaboraciones con el cine comercial, recibiendo alguna atractiva oferta, como en la coproducción El felino (Jaguar Lives! Ernest Pintoff, 1979), cinta de acción con la que se pretendió lanzar a Joe Lewis, un nuevo artista marcial, y en la que cuenta con Christopher Lee, Barbara Bach, Capucine o John Huston como compañeros de reparto.

Recuerdo que congenié  muy bien con Capucine, una mujer extraordinaria. Y que lo que más me impactó de este rodaje era la cantidad de cámaras que había para realizar planos al mismo tiempo y desde todos los ángulos.

También a principios de los ochenta entra en contacto con Jacinto Molina (Paul Naschy) con quien rueda cuatro películas (Madrid al desnudo, El caminante, El retorno del hombre lobo y El carnaval de las bestias)

No le conocía, me contrató a través de mi representante. Comencé a trabajar con Paul Naschy en ‘Madrid al desnudo’ y me encantó el trato y mimo que daba a los actores. El respeto a todo el equipo y, sobre todo, el amor que ponía en sus rodajes. Tenía una energía tan grande, que transmitía todo lo que deseaba sin apenas hablar.

Paul Naschy a punto de pasarlo realmente mal en El carnaval de las bestias (Archivo Serendipia)

Silvia también recuerda con cariño a los actores japoneses que participaron en El carnaval de las bestias (1980), cinta que contó con presupuesto y parte de su elenco japonés

Eran grandes actores  y muy simpáticos.

De las rodadas con Naschy la más recordada es, sin duda, El retorno del hombre lobo (1981), en la que trabaja junto a Pilar Alcón, Azucena Hernández y Julia Saly. Rodada en su mayor parte en Talamanca de Jarama, contiene una escena en la que Silvia propina una –muy realista- bofetada a  Pilar Alcón tras ser asaltadas por unos bandidos. Según nos comentó Pilar, quedó tan convincente porque no fue fingida.

Lo pasé en grande haciendo de vampira. Me fascinaba el entorno, la decoración  tan tétrica  y tan lograda,  las telarañas por todas partes… ¡¡¡Realmente MAGNIFICA!!! Y sinceramente no recuerdo haber dado un bofetón real a Pilar, el cine es cine y no vas dando palizas de verdad a tus compañeros…

Con PIlar Alcón al fondo en una escena de El retorno del hombre lobo (Archivo        Serendipia)

El ‘zasca’ de Silvia a Pilar en El retorno del hombre lobo. Las observa Azucena          Hernández (Archivo Serendipia)

… y va vampirizada junto a Julia Saly y Beatriz Elorrieta hacen una visita a Paul Naschy en su estancia de Talamanca (Fotos archivo Serendipia)

Silvia se muestra muy feliz de su participación en películas  de terror, muchas de ellas cintas de culto en medio mundo editadas en lujosos formatos domésticos. De tal modo que quizás ha sido una de las experiencias más satisfactorias de su carrera artística.

Silvia Aguilar vampirizada en una imagen de rodaje de El retorno del hombre lobo (Gentiliza de Silvia Aguilar)

Estoy al corriente del impacto actual de estas películas y de hecho tengo los DVD. Me encanta el cine de terror y disfruté enormemente de todos los personajes que interpreté en los films de Paul. En esa época el género de terror no se valoraba en España, tenía más éxito fuera que aquí, y jamás pensé que 40 años después me convertiría en casi una heroína del terror ¡Me encanta!  Y aunque también me gustaba interpretar comedia, me he sentido muy a gusto con el cine de terror y suspense y creo que los mejores personajes que he interpretado en mi corta carrera son aquellos del  cine de terror y suspense.

Como en Aquella casa en las afueras (1980), de Eugenio Martín, donde comparte protagonismo con la legendaria actriz italiana Alida Valli

Mi personaje de Nieves en ‘Aquella casa en las afueras’ ha sido el más complejo y difícil de interpretar. Para mí ha sido una experiencia inolvidable. De hecho, recibí por esta película el premio Luis Buñuel a la mejor joven actriz.

Tras Todos me llaman gato (1980), película inscrita al cine quinqui, Silvia participa en varias comedias, alguna protagonizada por el inefable Fernando Esteso (Queremos un hijo tuyo, de Mariano Ozores). Y tras dos intrascendentes cintas junto a María José Cantudo (Las chicas del bingo y La vida, el amor y la muerte),  decide abandonar el cine, que no su carrera como actriz, en 1982.

Todos me llaman gato’, esta película marginal, empezó a marcar mi cambio. A partir de ahí, o participaba en el tipo de cine que realmente me aportara algo como actriz, como persona y como artista, o ya no estaba interesada en participar en cualquier película.

Me enrolé con la compañía Tirso de Molina, que dirigía Manuel Manzaneque, y me marché de gira durante seis meses por toda Europa con la obra ‘El tragaluz’ de Buero Vallejo, junto a José María Escuer. Una vez finalizada la gira me instalé en Ginebra (Suiza), donde participé en alguna coproducción suizo-francesa. También monté una compañía de teatro amateur donde dirigí obras como ‘La casa de Bernarda Alba’ y ‘La zapatera prodigiosa’ de García Lorca, ‘Bajarse al Moro’ y ‘Maribel y la extraña familia’, obteniendo financiación de la Agregaduría Española para llevar a cabo estas producciones, que representaban autores españoles por toda Suiza. Con esto evacué todos los demonios de mi frustración por el  paso del mundo del cine, porque para dirigir tienes que interpretar todos los personajes. Esta ha sido mi mejor experiencia.

Pero no piensen con todo esto que Silvia no recuerde su paso por el cine con cariño. Muy al contrario, no descartaría incluso volver a rodar algún día.

Claro que sí, lo recordaré hasta el resto de mis días.  Y por supuesto, sí me gustaría volver a interpretar algún día un personaje consistente, aunque sea un pequeño rol.

Una soberbia Silvia Aguilar en una imagen reciente (Gentileza Silvia Aguilar)

Póster y tráiler de ‘El silencio de la ciudad blanca’ de Daniel Calparsoro

12 septiembre 2019 Deja un comentario

El silencio de la ciudad blanca, protagonizada por Javier Rey y Belén Rueda, junto a Aura Garrido y Alex Brendemühl, es un thriller de misterio basado en el best seller de Eva García Sáenz de Urturi. La película ha sido rodada en escenarios naturales de la ciudad de Vitoria y diversas localizaciones de la provincia de Álava.

El director Daniel Calparsoro (Cien años de perdón, El aviso) se pone detrás de las cámaras en este thriller frenético que transporta al espectador a la histórica ciudad de Vitoria en pleno mes de agosto, donde se reanudan unos violentos crímenes que llevan veinte años aterrorizando a la población. Arranca aquí una carrera contrarreloj para atrapar a un asesino en serie que utiliza la ciudad como particular escenario de sus despiadados asesinatos.

Javier Rey (protagonista de ‘Velvet’ y del fenómeno televisivo ‘Fariña’)  se pone en la piel de Unai, el tenaz inspector de policía al cargo de la investigación. El resto de personajes principales está compuesto por Belén Rueda (Perfectos Desconocidos, Mar adentro) en el papel de la subcomisaria Alba, Aura Garrido (El cuerpo, Stockholm) como la inspectora Estíbaliz, Manolo Solo (Tarde para la ira, La isla mínima, ‘La peste’) interpretando al periodista Mario y Alex Brendemühl (Petra, Truman) en el papel doble de los ambiguos gemelos Tasio e Ignacio. Completan el reparto Kandido Uranga (Vacas), Sergio Dorado (Blancanieves), Pedro Casablanc (B), La próxima piel), Itziar Ituño (‘La casa de papel’, Loreak), Richard Sahagún (El guardián invisible) y Ramón Barea (Negociador) entre otros.

EL SILENCIO DE LA CIUDAD BLANCA es la adaptación cinematográfica de la novela homónima, primera parte del fenómeno literario de la Trilogía de la ciudad blanca (Planeta) escrita por la autora Eva García Sáenz de Urturi y que ha conquistado a más de 1.000.000 lectores en España.

“EL SILENCIO DE LA CIUDAD BLANCA” es una producción de Atresmedia Cine y Rodar y Rodar y se estrenará el 25 de octubre de 2019 de la mano de DeAPlaneta.

SINOPSIS

Vitoria, 2019. Los cadáveres de un chico y una chica de veinte años aparecen desnudos en la cripta de la Catedral Vieja. Unai López de Ayala, un inspector experto en perfiles criminales, debe cazar al asesino ritual que lleva aterrorizando a la ciudad desde hace dos décadas. La sucesión imparable de crímenes y una investigación policial que se vuelve cada vez más personal llevarán al límite a Unai, enfrentándolo a un asesino camaleónico y despiadado que podría estar más cerca de lo que creía.

DeAPLANETA ESTRENARÁ “EL SILENCIO DE LA CIUDAD BLANCA” EL 25 DE OCTUBRE

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