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‘The Chain’ de David Martín Porras tendrá su premiere mundial en el Festival ‘Fant Bilbao’

El próximo 17 de mayo se estrena The Chain, un inquietante thriller dirigido por David Martín Porras, nominado al Goya por su cortometraje Inside the box.

John Patrick (Dear White People, After Darkness, Gossip Girl), Neus Asensi (La niña de tus ojos, La reina de España, Torrente) y Ray Wise (Leland Palmer en Twin Peaks, Mad Men, RoboCop) protagonizan esta película que habla sobre el miedo de convertirnos en aquello que no queremos ser y del enfrentamiento al destino con sus turbias consecuencias.

SINOPSIS

Mike decide ponerle fin a su vida cuando descubre que tiene la misma enfermedad neurológica que su padre. Para ello, entrará en una turbia cadena de suicidios asistidos que opera bajo una regla: si quieres morir, tienes que matar a alguien primero.

“The Chain es una película sobre una de las pesadillas más terroríficas del ser humano: el miedo a convertirnos en nuestro padre. Esta idea nos asusta tanto porque no solo implica heredar ciertas manías de él. Va más allá. Es sucumbir a nuestro destino, es seguir un camino que ha sido escrito para nosotros, es dejar escapar tus sueños y conformarte con algo más pequeño”, comenta David Martín Porras.

“Cuando éramos jóvenes soñábamos con cómo nos gustaría que fuera nuestra vida. Sin embargo, la realidad no siempre se ajusta a nuestras expectativas y en algún momento tenemos que aceptar nuestras circunstancias para continuar con nuestras vidas. Al fin y al cabo todos queremos ser felices y la felicidad a menudo se consigue apreciando lo que tenemos en vez de deseando lo que está fuera de nuestro alcance”, añade el director.

Tras licenciarse en Comunicación Audiovisual en Barcelona y trabajar en la productora de Pedro Almodóvar (El Deseo), David Martín Porras,  cursó un Máster en Dirección en la Universidad de California de Los Ángeles (UCLA) en 2010.

Entre sus multipremiados cortometrajes se encuentran Ida y Vuelta, La Viuda e Inside The Box, en los que ha trabajado con actrices como María Conchita Alonso (Depredador 2), Regina King (Oscar en 2019 a mejor actriz secundaria por El blues de Beale Street de Barry Jenkins) y Summer Glau, de la serie Terminator: The Sarah Connor Chronicles. Dirigió su primer largometraje en 2011, Stealing Summers. Su trabajo ha sido seleccionado en más de 100 festivales internacionales como South by Southwest, Palm Springs, Interfilm Berlin o SEMINCI y ha recibido más de 60 premios y una nominación al Goya a Mejor Cortometraje en 2016 (Inside the Box).

David Martín Porras pertenece al prestigioso ABC/Disney Directing Program y su último guion, A Texas Story, ha ganado una beca de Ibermedia en 2013.

The Chain está producida por LA Panda, responsable de títulos estrenados en Estados Unidos como Open Windows de Nacho Vigalondo10.000 KM de Carlos Marqués-MarcetCamino de Josh C. Waller. Desde su creación en 2012, LA Panda se ha consolidado como la productora española de referencia en EE.UU. habiendo co-producido seis largometrajes y participado en festivales de todo el mundo como el SXSW Film Festival o en el AFI Film Festival donde ha cosechado prestigiosos premios.

THE CHAIN SE ESTRENA EL PRÓXIMO 17 DE MAYO

Helga Liné, diosa del cine de género

De pequeño Serendipia ya era muy enamoradizo. Les hablo de la vertiente platónica del tema, por supuesto. Inma de Santis, Emma Cohen, Maribel Martín, Marisol … Me enamoré de todas ellas y puedo decir que lo sigo estando. Incluso a una de ellas pudo conocerla y confirmar lo que suponía: que era un tipa fenomenal. Pero Helga Liné era otra cosa. Cuando la veía en el Súper-8 de El espanto surge de la noche o en el de El asesino de muñecas le sugería otras cosas. Por lo pronto ya no era tan joven como sus queridas Emma e Inma (que también salían en esas películas, por cierto). Su mirada no era, ni mucho menos, inocente y sus formas… no tardó en entender lo que le sugerían. Si, a Serendipia Helga Liné le imponía respeto pero también le abrían un mundo de sensualidad situado más allá de pasear por el campo cogido de la mano de su amada.

 

(Archivo Serendipia)

Y cómo no iba  a hacerlo si ya lo traía de nacimiento, pues, Helga Lina Stern nació en Alemania, concretamente el 14 de julio de 1932 en un Berlín convulso que veía como, tan solo tres meses antes, el partido nazi ganaba las elecciones y poco después el ridículo personaje de bigote a lo Chaplin era nombrado canciller. Y ya saben lo que vino a continuación. Así que la familia de Helga decidió poner pies en polvorosa ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos y en 1940 se refugiaron en Portugal, donde se crió la pequeña Helga, a la ya desde pequeña y alentada por su madre se le despertó la faceta artística, destacando primero por el baile, más tarde como modelo, contorsionista y acróbata, lo que la llevó a trabajar en el circo. Una disciplina que le ocasionó algunas secuelas en la espalda de las que todavía hoy se resiente. Y de ahí a realizar sus primeros pinitos en el cine gracias a un concurso que gana, debutando en Porto de Abrigo (1941) de Adolfo Coelho, lo que dio pie a varias películas más, algunas en régimen de coproducción con el país vecino y otras enteramente españolas, en las que Helga desempeñaba una función poco menos que decorativa (El negro que tenía el alma blanca, La trinca del aire, El gran galeoto…). En 1951 protagoniza en Portugal la que todavía hoy es su película favorita: Para mí la mejor película en la que participe fue la primera que hice, que se llamaba ‘Saltimbancos’, una película de circo rodada antes de que Fellini hiciera La Strada. Y si bien no es la primera película en la que participa, si que es la que le proporciona su primer papel importante, además de retratar un mundo que la actriz conocía bien. Saltimbancos fue la opera prima de su director, Manuel Guimarães, que dedicaría gran parte de su carrera al documental.

Una jovencísima y rubísima Helga Liné demonstrando sus dotes como contorsionista

Helga compaginaría el cine con su trabajo como vedette en la Compañía de Revista del Teatro Albéniz, con la que sale de gira por España a mediados de los cincuenta protagonizando Una rubia peligrosa y Mujeres de papel, comedias musicales dirigidas por Manuel Paso. Esta temporada de escenarios dejó una profunda huella en la actriz, que considera que “El medio en el que estoy más a gusto es el teatro. Es más directo y me gusta mucho más. El cine, ya sabes, puedes empezar a rodar primero el final, cortar… es otra cosa. El cine es otra cosa, es una técnica.”

Helga ya va adquiriendo la expresión y mirada que la convertirán en leyenda (Archivo Serendipia)

Ya en los años sesenta Helga Liné vuelve al cine, trabajando prácticamente en todo lo que le proponen. Había enviudado y debía sacar adelante ella sola a sus dos hijos. Rueda películas en España como apoyo a las niñas prodigio Rocío Dúrcal (Canción de juventud, Rocío de la Mancha) o Maleni Castro (Las gemelas),  participando en un buen número de cintas interpretando al interés romántico del héroe, muchas de ellas coproducciones hispano-italianas como El capitán intrépido (Mario Caiano, 1963), Los invencibles (1963) de Alberto de Martino o Espartaco y los diez gladiadores (1964) y El triunfo de los diez gladiadores (1964) de Nick Nostro, además de participar en su primera película de terror, la poco vista Horror (Alberto de Martino,1963). Es en esa época cuando la actriz marcha a Italia, donde en seis años hace la friolera cifra de 36 películas, inscritas en  los más diversos géneros: espías (La muerte espera en Atenas, Operación Poker: agente 05-14, Operación Mogador, Operación Lady Chaplin…), peplum (Ercole contro i tiranni di Babilonia), bélico (Los leopardos de Churchill), aventuras (El arquero de Sherwood), comedia (con los inefables Franchi y Engrassia en Brutti di notti) y también terror, coincidiendo con Barbara Steele, otra ilustre refugiada en el cine de género italiano, en Amantes de ultratumba (Amanti d’oltretomba, 1965) dirigida por su viejo conocido, Mario Caiano.

Operación Mogador ( Terence Hathaway -Sergio Grieco, 1966)

El máximo de películas que llegué a rodar en un año fueron seis. Por eso ahora no me gusta levantarme muy temprano, porque entonces me levantaba todos los días a las cinco de la mañana, viajaba y a lo mejor debía rodar en un sitio en verano vestida de invierno o de verano en pleno invierno. Y te metían hielo en la boca para que cuando hablaras no te saliera vapor… ¡Esto es el cine!

En la práctica totalidad de estos títulos Helga Liné participa como coprotagonista, o al menos figura en una posición destacada del reparto, pero conforme su nombre comienza a bajar, decide instalarse en España. Estamos en 1970 y la actriz tiene 38 años y, no lo olvidemos, dos hijos que mantener.

Pronto demuestra que no tiene miedo a nada ni nadie y confirma, como ya lo había hecho en Italia, su lugar de honor como leyenda del cine europeo de género, “Me daba igual todo. Yo aceptaba todo menos pornografía”. Interpreta comedias picantes como señora estupenda que hace desfallecer a José Luis López Vázquez o Alfredo Landa; y también aventuras, western y sobre todo terror. En 1972 rueda a las órdenes de Eugenio Martín Pánico en el Transiberiano (1972) de la que recuerda con cariño “las escenas que tuve con Peter Cushing, maravillosas” aunque no conserva tan buen recuerdo de Christopher Lee. Y Pánico en el Transiberiano es tan solo la primera de una lista que incluye El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1973), Las garras de Lorelei (Amando de Ossorio, 1973), La saga de los Drácula y La orgía nocturna de los vampiros ambas de 1973 y dirigidas por León Klimovsky, cintas dirigidas por la flor y nada del Fantaterror español, realizadores de los que la actriz guarda, en general, buenos recuerdos “Klimovsky es un amor dirigiendo. He hecho muchas películas con él. Con Amando de Ossorio también. El mejor para mí es Carlos Aured, que es alumno de Paul Naschy, que en su momento no fue reconocido y ahora sí.” Eso sí, cuando Serendipia le mostró a Helga Liné una radiante copia alemana en Blu-ray de Las garras de Lorelei, le dejó bien claro que no figuraba precisamente entre sus películas favoritas, “Ay, esa la odio, ¡Las garras de Lorelei no me gusta nada!”. Recordaba entre divertida e irónica que le gustaba hacer cine de terror, “Me divertía abrirle el pecho a un muñeco y fingir que me comía su corazón, que en realidad era de cerdo”.

Lobby Card alemán de El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1972)

También reconoció que de estas películas se rodaban escenas con desnudos destinadas a la exportación, algo que “no estaba en el contrato, pero se hablaba. No creas tampoco que eran desnudos totales ni cosas de esas, pero sí, se hacían dobles versiones. Algunas actrices se lo tomaban

Helga en la época ‘señora estupenda’ del cine español. 

bien, otras mal. Yo me lo tomaba mal pero lo hacía. Pero pornografía no”.

En 1974 obtiene el premio del Sindicato Nacional del Espectáculo a la mejor actriz de reparto por El chulo de Pedro Lazaga. Y poco después, con la muerte de Franco, desaparece la censura y se desata la fiebre del destape, moda que afecta la carrera de la estrella, “Mira, yo solo hacía lo que estaba en el guión. Si pasaba de ahí, no lo hacía. No me gustaba, y bastaba si el guión era bueno. Con Paul Naschy nunca tuve problemas”, y junto a él encarno a una fascinante Zanufer en La venganza de la momia (Carlos Aured, 1975), última colaboración de la actriz con Naschy y Aured. Ese mismo año también se estrenó la peculiar El asesino de muñecas, que “no me gusta, porque querían que hiciera cosas que no estaban en el guión. Y por ahí no paso. Yo me he llevado bien con todo el mundo siempre y cuando me respetaran. Pero que no me pisaran porque entonces me enfadaba”.

Mucho tiempo pasó antes de que los españolitos de a pié pudiéramos ver aquellas dobles versiones. En la imagen, El espanto surge de la tumba.

Y es que como vemos, quizás por su edad, Helga Liné tenía claro hasta donde quería llegar, por eso no se mostró de acuerdo con que las actrices denunciaran los abusos sufridos por parte de productores o directores años antes, lo conocido como ‘Mee Too’:

“Eso es una tontería ¿Por qué no lo han dicho en su momento? En mi época la que quería se destapaba y hacía lo que quería. La que sabía comportarse y poner la manita para que no pasara nada o para que no se atrevieran, no le pasaba nada. Y ahora dirán ‘Ay, me han obligado’, no, yo no estoy de acuerdo. Que lo digan en el momento. Y yo soy feminista, me gusta que la mujer trabaje y que llegue a ser directora, que haya productoras… en fin, que haya mujeres en el mundo del cine. Pero eso de quejarse de lo que pasó hace veinte años, me parece una tontería”

Flanqueada por Antonio y Mariano Ozores

Helga Liné quizás se encontraba en aquella época encasillada en papeles de señora estupenda -que indudablemente lo era- y villana, pero eso no parecía importarle “es más fácil hacer de villana que de buena. Pues de buena tienes que estar maravillosa y de villana… en fin. No me importaba hacer de villana, me daba igual. Puede que estuviera encasillada, pero así fue la cosa. Y fueron más de cien películas”.

La actriz pasó los años setenta y ochenta tomando parte en todo tipo de producciones, algunas de ellas de alto contenido erótico. También participa en Laberinto de pasiones (1982) de Pedro Almodóvar,  además de hacer teatro y televisión, donde destaca su papel como madre de Javi (Juanjo Artero) en la popular serie  Verano azul (1981). En 1987 vuelve a ser llamada por Almodóvar con quien rueda La ley del deseo, de la que no guarda buen recuerdo por el trato recibido por el director.

A comienzos de los años noventa, durante una gira por Argentina con Luís Aguilé y su espectáculo teatral Escándalo en el Grand Hotel, decide instalarse allí, donde permanece en la actualidad,

Un alto en el rodaje de la serie ‘Verano azul’

volviendo cuando es llamada para algún trabajo puntual, ya sea en el medio teatral: La Hermana Pequeña (1999), adaptación de una obra de Carmen Martín Gaite; Ellas, la Extraña Pareja (2001), versión de un texto de Neil Simon de la que la crítica ponderó su labor (1); o El Cianuro… ¿Solo o Con Leche? (2003), de Juan José Alonso Millán. También televisión: El comisario (2001), Hospital Central (2004) y Vientos de agua (2006). Y, por supuesto, cine: Torrente 3. El protector (Santiago Segura, 2005). Aunque naturalmente va espaciando sus trabajos, pero sin descartar nada: “Tuve la manía de dirigir. Pero se me quitó y ya se acabó. Ya soy muy viejita”.

Para Helga Liné, que en la actualidad tiene una vida de lo más tranquila en Buenos Aires, acompañada de sus mascotas, le resulta curioso que su trabajo sea recordado y que sus películas

En Sitges, radiante (Foto: Serendipia)

de terror sean consideradas de culto, “me parece muy extraño, porque aquí en España en aquella época no les hacían mucho caso”, así que cuando le propusieron visitar en 2018 el Festival de Cine Fantástico de Sitges para recoger el Premio Nosferatu “me sorprendió muchísimo. Fueron dos veces a Buenos Aires. La primera vez dije que no, y la segundo vez Diego (2) me convenció. Y aquí estoy, (…) feliz de que me hayan invitado. Hay pocos festivales de cine dedicados exclusivamente al cine fantástico”.

Y allí Serendipia tuvo ocasión de, como le pudo expresar a ella misma, cumplir uno de sus sueños, algo que ella tildó de exagerado. Pero no. Conocer a Helga Liné ha sido una de las circunstancias más felices que Proyecto Naschy le ha ofrecido a Serendipia. Fotografiarla mientras le indicaba donde debía de ponerse para sacarla con la mejor iluminación. Y hacerla sonreír. Ver sonreír a aquella mujer de rasgos duros y gélida mirada. Ver transformar su rostro en la expresión de la dulzura. Y ser testigo de su gran profesionalidad y experiencia con los medios, dejándose preguntar todo pero respondiendo, diplomáticamente, lo que quiso. Una experiencia realmente deliciosa. “Tengo muy buenos recuerdos. Me he llevado bien con todo el mundo.  Si empiezo a contar anécdotas… mejor que no”. Y ya es una lástima. Pero no hubo tiempo. Helga Liné, con gran temple, tuvo que hacer frente a cinco medios que la entrevistaron conjuntamente durante diez minutos. De ahí han surgido las declaraciones textuales de la actriz incluidas en este artículo, además de otras confidencias que comentó a Serendipia cuando, una vez pasados esos veloces minutos, todos abandonaron la sala y quedó la actriz y su reducido séquito de amigas, entre ellas la maquilladora y peluquera cinematográfica Toñy Nieto y Serendipia, recogiendo sus cosas.

Todo había acabado. O eso pensé cuando me despedí dándole las gracias por todo. Pero Helga me sonrío y, de forma inesperada, me plantó dos besos en la cara. Y Serendipia retomó el día como el protagonista de Jupiter’s Moon, levitando.

¡Gracias Helga!

(1) : “Helga Liné vuelve a demostrar sus singulares dotes cómicas. Su belleza, elegancia y sofisticación, en contraste con la aguda ingenuidad de su carácter, la convierten en un personaje y una actriz de comedia deliciosa e indispensable” Juan Antonio Vizcaíno en: http://elmeteoritodelteatro.blogspot.com/2010/07/entre-amigas-anda-el-juego.html
(2) Diego López, responsable, entre otras cosas, de la Sección Brigadoon del Festival de Sitges, editor del fanzine ‘El Buque Maldito’ y autor de libros y documentales dedicados al cine fantástico y de terror español.

Primer Teaser Traíler de ‘Quien a hierro mata’ de Paco Plaza

QUIEN A HIERRO A MATA, el nuevo largometraje de Paco Plaza, presenta su primer teaser-tráiler. Tras el éxito de crítica y público de Verónica,  el director vuelve a la gran pantalla con una turbia historia de venganza escrita por Juan Galiñanes Jorge Guerricaechevarría (“Celda 211″, “El Niño”, “Cien años de perdón“), y protagonizada por Luis Tosar, Xan Cejudo, María Vázquez, Ismael Martínez y Enric Auquer que llegará a las pantallas españolas el próximo 30 de agosto distribuida por Sony Pictures Entertainment Iberia

QUIEN A HIERRO MATA es una producción de Vaca Films, Atresmedia Cine y Quien a hierro mata AIE, en coproducción con Playtime Production, con la participación de Atresmedia, Movistar+, Televisión de Galicia y Netflix, y con el apoyo deICAA, Agadic y Programa Media.

SINOPSIS
En un pueblo de la costa gallega vive Mario, un hombre ejemplar. En la residencia de ancianos en la que trabaja como enfermero todos le aprecian. Cuando el narco más conocido de la zona, Antonio Padín, recién salido de la cárcel, ingresa en la residencia, Mario trata de que Antonio se sienta como en casa.
Ahora, los dos hijos de Padín, Kike y Toño, están al mando del negocio familiar. El fallo en una operación llevará a Kike a la cárcel y les generará una gran deuda con un proveedor colombiano. Toño recurrirá al enfermero para que intente convencer a su padre de que asuma la deuda. Pero Mario, tiene sus propios planes. 

 

Supersonic Man 40 Aniversario Comic Box: amor al cómic

Eneasbeat es el seudónimo de Héctor Caño, un dibujante, guionista, editor, estudioso y teórico del cómic que lleva 14 años creando y editando hojas y hojas de aventuras plagadas con personajes propios, muchos de ellos claros homenajes a creaciones universales que han poblado de fantasía los sueños de muchos lectores.
Licenciado en Humanidades y Master en Antropología Aplicada, además de Doctorado en Filosofía en diversas Universidades, Caño ha realizado comics, cortometrajes y audiovisuales. Muchos como para resumirlos en tan corto espacio. Algunos de ellos con trazos que homenajean desde el Manga a los superhéroes, creando en ese campo un universo particular habitado por personajes como los Super-Freaks, grupo conformado por sosias de actores reales que fueron devorados por sus personajes (Bela Lugosi, Johnny Weissmuller, Adam West, Leonard Nimoy…) Los Super-Freaks dieron pié a dos aventuras recopiladas en tomos, entre los cuales puede advertirse la evolución en el dibujo del autor. Eneasbeat también ha escrito, dibujado y editado novelas gráficas, como la denominada trilogía americana, compuesta por Clubd-La Eneida (2008), Providence Dream (2009) y El cine de los pobres (2010), y es autor, entre otros, del libro Del Objetivismo de Ayn Rand a los cómics de Steve Ditko (Liber Factory, 2019)
En 2010 crea a Anteros XX, personaje que protagoniza The Book of Flesh (2010) otra novela gráfica en esta ocasión con guión de Ferran Brooks, y en 2012 junta a todos sus superhéroes, incluidos los Super-Freaks en el voluminoso tomo Legion Cosplay. Crisis en Tierra Alpha, según el autor “una fiesta donde todo el mundo está invitado“, y por cuyas páginas “desfilarán Drácula, Billy el Niño, Hércules, Sherlock Holmes…” además de… Supersonic Man.
Y es que Héctor Caño recupera así el personaje que creara el director cinematográfico Juan Piquer Simón para su película de 1978, protagonizada por el primer superhéroe español, primero introduciéndolo en las aventuras de sus propios personajes y más tarde como protagonista de su propio comic book, del que hasta ahora Caño ha publicado tres números.
Pues bien, todas estas nuevas aventuras de Supersonic Man, junto a una amplia muestra de los trabajos de Caño pueden adquirirse, a un precio más que ajustado, en una lujosa caja que el autor ha lanzado, en edición limitada de 100 ejemplares, que reúne las siguientes publicaciones:
SUPERSONIC MAN 40 ANIVERSARIO COMIC BOX
Edición Limitada Sólo 100 Unidades 700 Pgs. de Cómic│P.V.P. 19,95€
Pack Sencillo: Supersonic Man Especial 40 Aniversario, Supersonic Man DDCGE, CLUBd – la eneida, Providence Dream, El Cine de los Pobres, The Book Of Flesh, Legion Cosplay, Super-Freaks, El Reto de los Super-Freaks, Super-Freaks Unidos Triunfaremos DVD + lote Eneasbeat y Catálogo de Publicaciones.
Pack Premium: Supersonic Man Especial 40 Aniversario SNAP-IT COMICASE PVC FREE! Firmado por Héctor Caño y José Luis Ayestarán, Supersonic Man ¡El Cómic!, Legion Cosplay T-shirt by Ismael Omniman, Del Objetivismo de Ayn Rand a los cómics de Steve Ditko SÓLO 5 Uds.
Entre las novedades el lote incluye, además de la tercera aventura de Supersonic Man, un catálogo de publicaciones con una Previa Exclusiva de 12 Páginas del próximo cómic del superhéroe creado por Juan Piquer dibujadas por Caño con un Portaminas 2B de 0,5 mm. aplicando tinta china tan solo en las masas de negro. Una experiencia lectora distinta para los fans más exigentes.

Más información y pedidos por mensaje privado a: eneasbeatcomics

NIVEL 426 c/ Alfileritos, 15. Toledo (Tienda oficial)
Catálogo 40 Años Eneasbeat en Issuu.com Leer Gratis AQUÍ

El mejor cine ‘indie’ en la 6ª edición del festival ‘Americana’

Fotos: Serendipia

En 2014 se puso en marcha en Barcelona un pequeño festival con el objetivo de rescatar y difundir gemas del cine independiente norteamericano. Películas que en la extensa mayoría de casos no conocerían distribución en salas cinematográficas o, de hacerlo, sería de forma muy restringida. Cintas heterogéneas, con todo tipo de temática y dirigidas a un público bastante más inquieto que el que acude habitualmente a ver el último blockbuster al centro comercial.

En aquella primera edición el festival constó de 12 películas, número que se incrementó progresivamente hasta los 33 largometrajes actuales, repartidos en seis secciones. A todo ello cabe sumar los 26 cortometrajes a concurso y los 12 incluidos en la retrospectiva, todo lo cual ha conformado la que unánimemente se ha considerado la mejor edición del Americana.

Esta sexta edición también ha contado con sección nueva, The Lost Session, creada para  recuperar títulos poco o nada vistos y que este año ha contado con The Golden Boat (1990) de Raoul Ruiz.

Inaugurado el martes 5 de marzo en el cine Phenomena con la proyección de The Miseducation of Cameron Post (Desiree Akhavan), Americana tuvo, como ya es habitual, su sede en los Cinemes Girona, que pusieron a disposición del festival sus tres salas en las cuales, de miércoles a domingo, pudieron verse el total de las cintas que conformaban las secciones competitivas: Americana Tops, Americana Next, Americana Docs y Americana Shorts, además del título perteneciente a The Lost Session y los dos ofrecidos, de forma gratuita, por Movistar Plus. Mientras, la Filmoteca de Catalunya acogió un ciclo dedicado a los invitados de honor del festival, The Zellner Bros y  también,  como  novedad,  el  Zumzeig Cinema, que se sumó a la familia Americana como sala alternativa ofreciendo al público, entre otros, los títulos incluidos en la sección Americana Docs.

UN PASEO POR AMERICANA

Comedia, drama, animación, documental, thriller… todo tuvo su espacio en Americana, y estos son algunos de los títulos que Serendipia pudo ver durante sus maratonianas jornadas en el festival:

Chloë Grace Moretz, Forrest Goodluck y Sasha Lane protagonizan The Miseducation of Cameron Post, cinta vencedora del último festival de Sundance basada en la novela de Emily M. Danforth que narra la convivencia de tres jóvenes internos durante los años noventa en un centro de reorientación sexual. Religión, junto a dudosas teorías psicológicas impartidas por individuos que no son más que víctimas hipócritas de su propia frustración sexual protagonizan esta cinta que sitúa su acción en un entorno idílico, situado en lo que parece ser pleno cinturón bíblico norteamericano, con unos actores en estado de gracia, y buenas dosis de humor y esperanza que convirtieron esta cinta en un título ideal con el que inaugurar las noches de Americana.

Relaxer (Joel Potrykus) fue uno de los títulos que más agradaron a Serendipia por lo bizarro de su propuesta. Largos planos-secuencia, cámara inmóvil, y una situación del todo extraña con video juegos, retos descabellados y una atmósfera asfixiante y sucia, todo lo cual no evita que el espectador se vea incapaz de apartar la vista de la pantalla. Diferentes grados de estupidez, situaciones absurdas,  una agresiva sensación de extrañeza y, también, mucho humor. Todo ello en lo que no deja de ser  una visión doméstica del apocalipsis. Que además termina produciéndose con la irrupción  de… ¡el efecto 2000! Caos dentro del caos.

Más convencional resultó Her Smell (Alex Ross Perry) una de las diversas propuesta relacionadas con el mundo de la música que ofreció Americana y que, en esta ocasión, nos introdujo en el backstage de un grupo femenino de punk-rock en plena crisis. Una decadencia motivada por los excesos de su acelerada líder, Becky Something,  interpretada magistralmente por Elisabeth Moss, muy popular para el degustador de series por El cuento de la criada. Como un torbellido, la protagonista se tambalea por las ruinas de su grupo y de su vida, repleta de espejos rotos y basura y a un escalón de la locura, acompañada con sonidos de otro mundo como fondo. En el reparto destacan, por motivos diferentes, algunos nombres como el de Virginia Madsen o Cara Delevigne.

Si tanto Relaxer como Her Smell son, cada uno a su modo, relatos apocalípticos, no nos lo parece menos Tyrel, del chileno Sebastián Silva, que narra como una reunión de viejos amigos degenera en un caos vital. Y es que acudir a una orgía de drogas y alcohol conociendo, tan solo, a una persona de entre un numeroso grupo de amigos de la infancia siendo, además, el mayor y único negro del clan, quizás no sea una buena idea. Es más, como pueden suponer la acción se torna incómoda, y esta incomodidad se trasmite al espectador, que al igual que el protagonista, tan solo deseará desaparecer de allí. Lo que para esa hermandad de beodos son juegos, para Tyrel es una tortura perteneciente a una época, la adolescencia, que ha quedado ya atrás. Resulta paradójico que el que mejor se lleva con Tyrel y tenga la mirada más inteligente sea Cosmo, un perro.

El documental Monrovia, Indiana (Frederick Wiseman) nos lleva de viaje a una pequeña comunidad rural norteamericana. Vemos su actividad, el día a día, que en poco a nada se diferenciaría de otras de las muchas que pueblan los Estados Unidos sino fuera porque el 75% de su población votó a Trump. Paisajes urbanos desérticos; campos de maíz mecidos por el viento; cerdos llevados al matadero; peluquerías; ceremonias masónicas; casas y calles habitadas por muertos andantes… las imágenes, los sonidos, los silencios y, sobre todo, el montaje da voz a este documental dirigido por el veterano Frederick Wiseman, que a sus 89 años todavía tiene mucho que decir, como intentar explicar porqué una pequeña comunidad rural, que vive principalmente de la ganadería y la agricultura, vota a una rata tan urbana como Trump, millonario metido a político y mesías apocalíptico. Algo podrido palpita en el pulcro, en apariencia, corazón de Estados Unidos y Wiseman lo muestra, teniendo que ser el propio espectador el que extraiga, de entre la belleza de sus imágenes, sus propias conclusiones.

Los conflictos internos de un niño que es diferente a sus hermanos y a su padre y no comprende muy bien el porqué protagonizan We the Animals, auténtica pieza de orfebrería cinematográfica y posiblemente la mejor película de esta sexta edición de Americana. Recurriendo en ocasiones a la estética del documental, y en otras a la animación, Jeremiah Zagar nos cuenta un relato de crecimiento trufado de ingredientes que marcarán la personalidad de los tres hermanos protagonistas: violencia de género, empleos precarios, progenitores irresponsables y homosexualidad, todo ello en una brillante ópera prima que representa el reverso tenebroso de los felices veranos infantiles de bicicleta, sandwich de manteca de cacahuete y primer beso. Su atmosférica banda sonora no hará más que añadir intensidad a esta poderosa propuesta que, como veremos, será justamente recompensada por el jurado del festival.

Que el menú que nos ofrece Americana es del todo variado lo demuestra el que también tenga cabida una película como Support the Girls (Andrew Bujalski, 2018) propuesta más desenfadada que el resto pero que, no se llamen a engaño, trata en clave de humor temas de lo más serio. Y lo hace desde un sports bar, pequeño universo genuinamente americano y masculino en el que se desenvuelve la hermandad femenina protagonista: la encargada del mismo, convincentemente interpretada por Regina Hall,  y el grupo de camareras de escueto uniforme, marcadas curvas y brillante sonrisa que sirven comida a los parroquianos habituales, que deberán observar las normas de comportamiento, semejantes a las que pudiera haber en un local de striptease.

En Hearts Beat Loud el amor por la música ha unido, aún más si cabe, a sus dos protagonistas, un padre viudo y su hija adolescente que pronto abandonará el nido para estudiar medicina. Veremos como el protagonista deberá dejar de aferrarse al pasado y superar el fallecimiento de la esposa, que no le permite prosperar ni madurar ante una hija que demuestra en todo momento que sabe lo que quiere demostrando ser la cabeza pensante de la familia. Una deliciosa cinta, toda una “feel good movie” protagonizada por unos excelentes Nick Offerman y Kiersey Clemons con secundarios de lujo como Toni Collette o Ted Danson, además de Sasha Lane, a la que ya vimos interpretando un personaje bien diferente en The Miseducation of Cameron Post.

Robert G. Putka y una de sus actrices, Ashley Lenz, presentaron We Use to Know Each Other, segundo largometraje del director que trata sobre una relación a distancia y las traiciones, entre otras sorpresas, que pueden conllevar. Escasos personajes, una banda sonora sencilla pero eficaz, abundancia de diálogo y una cámara inquieta en esta muestra de cine de guerrilla realizado con pocos medios y mucho ingenio. 

Robert G. Putka y Ashley Lenz.

Mucho más seria fue Friday’s Child (A. J. Edwards) que aborda, con un tono a veces cercano al documental, los problemas de un joven huérfano al abandonar el centro de menores en el que se ha criado. Una pesimista y fatalista cinta producida por Gus Van Sant protagonizada por Tye Sheridan, Imogen Poots y un inquietante Caleb Landry Jones, actor al que también pudimos ver en Tyrel. Con tono irreal y personajes que aparecen y desaparecen, algo que delata que posiblemente tan solo se encuentran en la cabeza del protagonista, Friday’s Child se muestra como la pesadilla de una mente enferma.

Y de nuevo una película que retrata la relación de un padre con su hija adolescente, aunque en este caso no podamos hablar de otra  “feel good movie“. Muy al contrario, Leave no Trace (Debra Granik) nos muestra una forma de vida condenada a fracasar. Un padre (Ben Foster) y su hija (Thomasin McKenzie) viven felices y libres al margen de la civilización en un bosque cercano a Portland, a donde tan solo de acercan a por víveres. Pronto serán desalojados y tendrán que  adaptarse a un entorno más convencional. Conoceremos el traumático origen que motivó al padre a querer huir de la realidad, y veremos como la necesidad de la joven de formar parte de una comunidad terminará enfrentando a ambos.  La joven Thomasin McKenzie está sencillamente brillante, al igual que Ben Foster, al que este tipo de personaje le van como anillo al dedo.

The Bill Murray Stories: Life Lessons Learned from a Mythical Man se hace eco de una leyenda urbana que demuestra ser real: la costumbre de Bill Murray de aparecer en los lugares más imprevistos y mezclarse con la gente ‘normal’ convirtiendo una celebración o una anodina tarde en el pub en una jornada inolvidable. Tommy Avallone, director de este documental, ha entrevistado a personas que han tenido experiencias de este tipo, ya sea encontrándolo lavando platos en fiestas caseras o sirviendo cervezas en un pub y ha querido así confirmar la veracidad de esas historias. Ha contado asimismo con la opinión de Gavin Edwards, autor del libro The Tao of Bill Murray, en el que analiza, entre otras cosas, esta costumbre del actor y saca conclusiones sobre su filosofía de vida. Más allá de todo esto, que nos parece quizás un tanto exagerado, la película ofrece una reflexión sobre la fama, la existencia humana y el deseo de conocer a nuestros ídolos, dejando patente, además, la particular humanidad del actor, basada en dar felicidad a los demás convirtiéndose en uno más, actuando con total normalidad y consiguiendo que la distancia existente entre el ‘famoso’ y el hombre ordinario desaparezca. Todo ello en un divertido y curioso documento que presentó el responsable de su banda sonora, Ryan Petrillo, afincado en Barcelona.

Y de un documental a otro bien diferente, pero a su manera, también muy divertido. Free Solo es la historia de un reto: el de escalar a mano, sin cuerdas ni ningún tipo de seguridad (modalidad que recibe precisamente el nombre de Free Solo), El Capitán (Yosemite), una pared montañosa de 3000 pies de altura que nadie ha conseguido escalar de esa forma. Un reto muy emocionante que es retratado de manera magistral en la parte final del filme. Pero más allá de ese hito, Free Solo es la historia de su protagonista, Alex Honnol, un tipo de lo más peculiar, que ama escalar y jugarse la vida más que nada en el mundo. Y todo sin dramatizar, como si ese juego con la muerte fuera lo más normal, algo que no está muy alejado de la verdad si tenemos en cueta que Honnol tiene en su haber más de 100 Free Solos. Jimmy Chin y Elizabeth Chai Vasarhelyi retratarán, además de los preparativos del ascenso, la relación heroica que mantiene con él su novia y el apoyo que recibe de la, también peculiar familia de este escalador poco dado a mostrar sentimientos. Una magnífica pieza, digna de la estatuilla recibida por tener de todo: emoción, humor y ternura  más allá del frío documento.

Never Goin’ Back, opera prima de la actriz Augustine Frizzell, es una gamberrada, una humorada con cierto trasfondo social que nos muestra las ansias de libertad y diversión de dos jóvenes que viven a trompicones sobreviviendo gracias a trabajos basura. Uno de los platos más ligeros y desenfadados del festival, humor sin demasiadas pretensiones con dos protagonistas muy complementarias y con mucho encanto, Maia Mitchell y Camila Morrone. Toda una fiesta que obtuvo su recompensa en el festival.

Por su parte Wildlife es otra ópera prima, en este caso del actor Paul Dano, un amargo retrato de crecimiento narrado desde el punto de vista del adolescente que interpreta Ed Oxenbould que se desarrolla en un barrio residencial de Montana en los sesenta. Una vida que no es precisamente idílica. Con un padre (Jake Gyllenhaal) que no acaba de encontrar su lugar y una esposa (Carey Mulligan) que se cansará de la itinerancia que eso ha motivado para la familia. Un agotamiento que la convertirá en lo opuesto a lo que hasta entonces había sido, pasando de abnegada madre y esposa a desentenderse de su casa y de su hijo y hacerse amante de un industrial, mientras que su esposo marcha/huye a trabajar apagando incendios. Un reverso tenebroso del sueño americano, de la familia perfecta que dejará un sabor agrio en el espectador.

Finalmente An Evening with Beverly Luff Linn es la nueva propuesta de Jim Hosking, que tanto diera que hablar con su esperpéntica The Greasy Strangler (2016), tras su paso por el Festival de Sitges.  La cinta es otra historia en la linea de aquella: humor disparatado, situaciones  absurdas y ridículas y un argumento a caballo entre el esperpento y la parodia, en este noir que estira hasta el límite sus lugares comunes. Una propuesta lúdica y desengrasante.

PALMARÉS Y CONCLUSIONES

PALMARÉS

El jurado joven de la sección NEXT del Americana Film Festival, formado por los alumnos de La Casa del Cine, decidió apostar por la ópera prima Never Goin’ Back de la directora Augustine Frizzell, porque “su frescura y su carácter desenfadado se manifiesta a través de la relación de la pareja protagonista, llena de matices y alejada de convencionalismos, y que juega con los clichés para dejarlos al descubierto y subvertirlos“.

El jurado ACCEC de la crítica, compuesto por Juan Pablo BeasMarc Garriga y Antoni Peris-Grao, valoró las películas presentadas en la sección TOPS destacando el elevado nivel de dos obras, Wildlife de Paul Dano (debutante en dirección) y Blaze de Ethan Hawke, ambas dirigidas por actores, otorgando el premio a la mejor película a We the animals, debut en la dirección de ficción de Jeremiah Zagar.

El palmarés se completó con el premio del público para corto y largometraje. El mejor cortometraje recayó en Souls of Totality, de Richard Raymond, mientras que el premio del público a mejor largometraje fue para Free Solo, de Jimmy Chin y Elizabeth Chai Vasarhelyi, el documental ganador del Oscar.

CONCLUSIONES

La programación de esta sexta edición del Americana ha sido variada y abierta a todo tipo de público. Varias de las cintas exhibidas han reflejado, de diferentes modos, la presencia de Trump como presidente, así como la diversidad sexual, abogando por su normalidad. El festival ha contado con la presencia de 8 invitados internacionales: David Zellner, Nathan Zellner, Robert G. Putka, Ashley Lenz, Andrew Lewis, T.J. Joshikazi, el catalán establecido en NY Jordi Torrent y el norteamericano residente en Cataluña Ryan Petrillo, que han presentado sus trabajos y han compartido experiencias con el público. También se contó con presentadores ilustres, entre ellos Ángel Sala, director del Sitges Film Fest, que se encargó de decir unas palabras preliminares sobre la demente An Evening with Beverly Luff Linn (Jim Hosking, 2018); o el escritor Antonio José Navarro, que hizo lo propio con el documental Monrovia. Indiana. La calidad de los títulos seleccionados han convertido esta sexta edición en la mejor y la más exitosa también en cuanto a presencia de público (más de 7000 espectadores) lo que supone un aumento de un 30%, y motivó que se tuviera que colgar el cartel de agotado en 14 sesiones.  Un público compuesto tanto por los fieles que acuden al festival reincidiendo por la satisfacción obtenida en anteriores ediciones, como por los que se acercan por primera vez de oídas, atraídos por lo que han escuchado sobre el mismo. De nuevo los Cinemes Girona ejercieron de anfitriones y cómplices ideales de este festival, que contó con una organización amable y eficiente, que evitó las aglomeraciones de público y la confusión de colas. El festival también contó con la colaboración del Zumzeig, la Filmoteca de Catalunya y la sala Phenomena

Felicidades a la organización por tan exitoso festival y, los que no pudieron estar que sepan que Americana continuará en varias localidades con la Route 66, con proyecciones en espacios tan destacados como el Cine Truffaut de Girona, el Cineclub Garbí en Malgrat de Mar, Numax en Santiago de Compostela, Tabakalera en San Sebastián o La Cineteca y La casa encendida en Madrid.

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‘Americana’ y la locura

28 febrero 2019 Deja un comentario
En esta sociedad y estos tiempos en los que vivimos, la locura parece haberse apoderado de una gran parte de la población, a veces incluso de nosotros mismos y de nuestros seres más próximos. Como el cine indie siempre refleja la sociedad, Americana tiene un buen puñado de películas con la locura como eje central. Pasad y mirad…

Porque en Damsel casi todos los personajes están un poco zumbados. De hecho en la mayoría de películas de los hermanos Zellner todos lo están. No parece demasiado centrado Samuel Alabaster (Robert Pattinson) realizando ese viaje hacia el nada en busca de una chica que dice conocer más de lo que en realidad conoce. Ni tampoco Penélope (Mia Wasikowska) es demasiado de fiar. Y de los personajes que los acompañan ya ni hablemos. Y lo que suele pasar es que cuando se juntan muchos locos en una reunión la cosa no acaba demasiado bien. Con todo esto, los hermanos Zellner tendrán todos los ingredientes necesarios para desatar la locura de los personajes y la suya propia. Y no es poca.

Otro director que siempre habla de personajes que están al límite de la salud mental es Alex Ross Perry. En Her Smell tensa todavía más la cuerda. Becky (Elisabeth Moss) sufre problemas mentales serios, cantante punk de pasado exitoso, ahora su vida es un infierno lleno de paranoia y depresión, acentuado todo por el consumo descontrolado de alcohol y drogas. Sumergiéndonos en la locura de su personaje, ayudándose de los excesos de una actriz entregada a la causa y con unos estridentes recursos estéticos en la dirección, Her Smell es el descenso a los infiernos de una mente enferma. Sin red. Con todas las consecuencias.
Y otro que está muy loco es el protagonista de Relaxer, la última (si, también locura) del director Joel Potrykus. Abbie (otra vez Joshua Burge) es un gamer que vive sin salir de su habitación. Entre reto y reto se le aparece uno de irrevocable: superar el nivel 258 de Pacman, proeza que nadie ha conseguido nunca porque parece que el juego tiene un error informático. La absoluta locura y paranoia se apoderará de un personaje condenado a vivir desde un sofá del que no se puede levantar y que solo podrá contactar con el exterior a través de las visitas que recibirá de personajes de lo más estrafalarios. Normalito todo, vaya.
En Madeline’s Madeline, su directora, Josephine Decker irá unos pasos más allá e intentará que veamos el mundo con la mirada de una chica de catorce años con problemas mentales y emocionales, Madeline (Helena Howard) que a través de las clases de improvisación e interpretación de una pequeña escuela de teatro, descubre una manera única de expresar su mundo interior y explorar su relación con los demás. Una experiencia formal muy al límite, mucho más sensorial que narrativa. Una forma única de sentirnos parte del extraño mundo interior de la protagonista.
Y hablando de locura, todo lo que sucede en An Evening with Beverly Luff Linn es de manicomio. Individuos infinitamente extraños y situaciones donde el delirio es el estado habitual. Encabeza esta galería de personajes Lulu (una desatada Aubrey Plaza) casada con un tipo ridículo, con compañeros de trabajo esperpénticos y que de repente, decide abandonarlo todo para ir a encontrar una otro personaje todavía más extremo, que anuncian por la tele y que parece que dará un espectáculo en un hotel próximo. Las situaciones pasadísimas de vueltas están aseguradas. Nadie parece estar en su sano juicio. Ni siquiera el director.
Y también llena de personajes estrafalarios que bordean la locura está The Golden Boat, un proyecto americano del director chileno Raoul Ruiz que estuvo perdido durante mucho tiempo y que pudo rescatar el MOMA muchos años después de su primera exhibición al Festival de Róterdam, donde ganó el premio del público en 1991. Un proyecto con una exhibición ya de por sí muy loca que nos vendrá a presentar Jordi Torrent, uno de sus productores. The Golden Boat nos muestra el deambular de un crítico de música y un asesino trastornados que emprenden un viaje absurdo por el Manhattan de los 90 donde no faltan bohemios internacionales, hipsters con muchos aires y femmes fatales. Lo mejor de cada casa…
¿Está zumbado Bill Murray? ¿Por qué dice la leyenda urbana que aparece en fiestas de cumpleaños anónimas que comparte con la gente para después irse sin dejar rastro? ¿Por qué de repente te lo puedes encontrar en un bar sirviendo copas o en una fiesta universitaria fregando platos? Intentar resolver todos estos porqués es el objetivo del documental The Bill Murray Stories: Life Lessons Learned from a Mythical ManY además de demostrar su veracidad, el director Tommy Avallone quiere encontrar también los motivos por los que Bill Murray actúa así. ¿Es un loco o una mente lúcida? ¿O como suele pasar los extremos se tocan y se fusionan? Bill Murray. Todo un personaje.
Pasad y mirad. Y ojalá salgáis indemnes..
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Olaria: El hombre perseguido por un OVNI

3 febrero 2019 1 comentario

Juan Carlos Olaria es una persona extremadamente afable. Amable y respetuoso, habla y se mueve de manera pausada. Y mientras lo hace gesticula con las manos puntuando sus palabras. Perlando su conversación con un humor sutil que a veces ilumina con un brillo pícaro su mirada, convirtiendo rápidamente en cómplice a su interlocutor y consiguiendo que este se encuentre realmente a gusto conversando con él, principalmente de uno de sus temas favoritos, el cine.

Y de cine hablamos durante más de dos horas. Sobre El hombre perseguido por un OVNI (1976), una película inverosímil que financió su propio padre y que Olaria rodó de manera artesanal en el transcurso de varios años, con mili incluida de por medio, y en la que narraba como Oliver (Richard Kolin), un escritor de novelas baratas, es perseguido y secuestrado, con su coche, por un platillo volante con la intención de llevarlo a su planeta para servir de cobaya en experimentos científicos. Hablamos de como una película así estuvo a punto de estrenarse, muy posiblemente incluso en el extranjero, de la mano de la mítica productora Profilmes, y de como acabó siendo casi invisible, convirtiéndose en una auténtica película de culto: la paradigmática escena del Simca 900 surcando el espacio todavía hoy nos parece una de las cumbres de la ciencia ficción española.

Pero hablamos de muchas cosas más. De la secuela que desde hace unos años está rodando de su película, El hijo del hombre perseguido por un OVNI y de su experiencia en el mundo del cine, pero también de los efectos especiales generados por ordenador y los problemas que conllevan, y otros temas, algunos de los cuales han tenido que quedarse en el borrador debido a la considerable extensión de esta entrevista: De Yojimbo (1961) y de Por un puñado de dólares (1964), o sea, de Kurosawa y Leone. De censura. De John Chambers y su trabajo para El planeta de los simios (1969). De la existencia o no de Dios y de los extraterrestres. Y mucho más. Todo con mucho sentido del humor. Un humor y una dedicación que esperamos se haya trasmitido también en esta trascripción, que hemos procurado que resulte lo más fiel posible al espíritu de la deliciosa conversación que mantuvimos.

Sin más preámbulo, con ustedes Juan Carlos Olaria: el hombre perseguido por un OVNI:  

(Fotos: Serendipia (excepto las indicadas)/Imágenes: Archivo Serendipia)

ANTES DE LA ABDUCCIÓN

De niño me gustaba hacer trucos con platillos volantes. El tema de los ovnis, los extraterrestres, lo que sucedió en Roswell en el 47, me impresionó mucho en aquel tiempo. También miraba las estrellas, el universo.

Vi Ultimátum a la tierra[1] y, a pesar de que no era un forofo de la ciencia ficción, procuré ver todas las películas que pude, pues tampoco se estrenaban tantas. Recuerdo, además de Ultimátum a la Tierra, La guerra de los mundos[2], Planeta prohibido[3], La gran sorpresa[4], Cohete K-1[5], Destino, las estrellas[6]… me acuerdo de todas ellas. Me gustaban mucho y me fijaba en los trucos. De una manera infantil pensaba en cómo los habrían hecho. Me iba al campo, a la Montaña Pelada, que está al lado del Parque Güell, y seleccionaba un espacio de terreno en el suelo. Con platos de café y yeso me hacía un platillo, le ponía un hilo de nailon de esos de media de señora, lo movía y lo rodaba. El platillo se balanceaba nada más que hiciera un poco de viento, así que unas veces me salía bien y otras no, pero me encantaba hacer trucos de estos, que filmados en 8 mm Kodachrome, parecían reales, así que comencé a imaginar argumentos y rodé alguna película.

Lo primero que rodé de ciencia ficción fue Planeta Plinio (1958), una cosa de chiquillos con unos trucajes graciosísimos. Todo muy primitivo. Las rocas que salen que parecen enormes son de dos o tres metros, pero filmadas desde abajo, procurando que el fondo sea cielo azul, dan un resultado impresionante. Incluso ahora lo hago así, porque tiene la ventaja de que la iluminación del sol es real, auténtica. Y eso le da algo único.

EL HOMBRE PERSEGUIDO POR UN OVNI

Mi padre quería que fuera ingeniero como él. En mi casa la frase típica respecto al cine era: “No sigas con el cine. Dedícate a otra cosa.” Pero dentro de mí había un espíritu rebelde.

A pesar de que no le gustaba el cine, mi padre me pagó la película e incluso hizo un papel de comisario. Mi padre era una persona un poco imprevisible. Incluso en la forma en la que me produjo la película. Yo le presenté el presupuesto y le pedí un millón y medio de pesetas. Me dijo que no, que tal y como fuera rodando fuera sacando del banco, poco a poco, el dinero que me hiciera falta.

El hombre perseguido por un OVNI comenzó a rodarse en mayo de 1972 y se prolongó intermitentemente durante ese año y parte de 1973. Tuve entremedias que terminar la mili en San Clemente Sasebas, Girona. Allí conocí a un amigo mío alférez al que le pregunté si quería hacer un papel de extraterrestre en mi película. Y es el que sale con los ojos aquellos como de langosta.

Al protagonista, Richard Kolin,[7] no lo conocía previamente más que de los anuncios de la tele. Salían mucho él y otro actor más grueso, y entre ellos escogí. Le llevé a mi padre al despacho una foto de los dos actores y, a pesar de que yo me inclinaba más por el otro, escogió a Richard Kolin porque le pareció más guaperas: “Aquest, home, aquest”.

Una vez escogido le llamé al teléfono que venía en Cineguía[8] pensando que sería un tipo estirado y que me enviaría a paseo, pero resultó ser más gamberro que él solo. Y además estaba sin un duro.

Se portó fantásticamente. No tenía mucha memoria, eso sí, pero se tomó mucho interés y se pegó unas buenas corredizas a pesar de no ir con el calzado adecuado. Se le llegaron a romper las suelas.

Richard Kolin o lo que es lo mismo: Ricardo Coscolín

Después, cuando se hacía el doblaje en los Estudios Balcázar, Jaime Jesús Balcázar, que era entonces director de cine, al igual que su hermano Alfonso, me ponderó mucho la cara de Richard Kolin, porque le parecía que tenía aspecto de actor norteamericano.

Gemma Lewis no era actriz. Era vecina de Richard Kolin, vivían en la misma escalera y se contrató por la escena de destape, porque había una escena de ducha en la que la actriz debía salir desnuda y como el propio Coscolín me dijo que en su escalera había una chica preciosa que le decía que quería hacer cine, me la trajo. Era una chica muy desinhibida. Se paseaba por el piso donde rodábamos con el albornoz a topos que se ve en la película y nada más. Con toda tranquilidad. O sea, que no le costó nada desnudarse.

Habitualmente tengo problemas con las actrices. Gemma Lewis tenía el caprichito de ligar conmigo. Yo tenía que haber dicho que sí, porque además estaba muy buena, pero seguí una de las reglas de mi padre: “No has de confundir el trabajo con el placer”, así que me negué. Además, ella tenía pareja… como ya comenté antes era una chica ligera de cascos. Pues bien, como el rodaje iba lento como venganza se me plantó un buen día y me dijo que tenía cinco días para terminar la película o lo dejaba. Por eso digo que acabé mal. También con Ana Hernández, la protagonista de mi siguiente película, El diario rojo, terminé mal. Pero no fue por razones, digamos, sentimentales. No sé por que fue. En cambio, con Ana Merchante, la protagonista de El hijo del hombre perseguido por un OVNI, todo ha sido miel sobre hojuelas, me ha ido muy bien.

Olaria Sr. como comisario en El hombre perseguido por un OVNI

Mi padre también se tomó mucho interés. Hay que decir que tenía más memoria que el propio Coscolín, que no se acordaba casi de ningún diálogo y mi padre se los aprendía larguísimos. Tenía una vena artística, pero no quería aceptar que su hijo no siguiese su carrera y creo que nunca vio la película.

La película se rodó en 16 mm Kodachrome y los efectos especiales, a pesar de estar atribuidos en la ficha a Pedro Arnedo y José Escudero, honestamente, los hice yo, mientras que estos dos ayudaron. Precisamente a uno de estos colaboradores, José Escudero, le pedí que me cediera su rostro para hacer las máscaras de los mutantes. Le llevé a una casa de verano que teníamos, donde también se rodó, y allí en una cama con unos plásticos comencé a ponerle escayola en la cara dejando respirar por la nariz al pobre chico y protegiéndole los ojos con unos plásticos, para que no se le pegaran las pestañas. Yo mismo me inventé la forma de hacer las máscaras, que por cierto se pegaban. Me parece que para que la silicona no se adheriese a la escayola puse algún ungüento. No sé como lo hice, pero las hicimos en dos partes y cuando tuve el molde apliqué la silicona de colores: plata, negro y blanco, dejando unos agujeros en los ojos por donde veían, malamente, los actores. Y con una cremallera para ponérselas. Así hice cinco máscaras. Era un trabajo bastante pesado y a pesar de que era mayo, los actores que las llevaban estaban agobiadísimos, tanto que cuando se las quitaban chorreaban de sudor. Los pobres lo pasaron muy mal.

Coscolín atacado por los mutantes

La banda sonora, no sé si decirlo, provenía de Ediciones Musicales Gemelli, de Italia, que a lo mejor ya ni existe y que me recomendó el profesor Federico Martínez Tudó, que había compuesto bandas sonoras para José María Nunes, Iquino y otros. Él me dijo que me proporcionaría unos discos de esta casa que no se habían editado en España, por lo que no me costarían nada. Me parece que él personalmente no lo hizo, pero me dio la dirección y me puse en contacto con Gemelli que me envió gratis unos discos muy buenos. Me sorprendió que los temas fueran de Bruno Nicolai, Egisto Macchi, Zanagoria, o sea, gente conocida. Así que con estos discos hice el montaje musical.

Para la segunda quiero utilizar música totalmente nueva, y en el caso de que esta hiciera mucho dinero, a Gemelli les daría lo que no les di en la primera. Estaría encantado de hacerlo si fuera necesario.

Respecto al mensaje ecologista que tiene la película, tal y como se aprecia en la conversación final entre el extraterrestre y el humano, hay quien dice que parece mentira que pensara en ello en aquel tiempo, pero creo que ya entonces había suficiente contaminación como para que yo me sintiese preocupado.

Cuando acabé la mili y volví, ya en 1974, terminamos de rodar lo que quedaba y se montó. El resultado me dejó tan descontento que guardé la película en un cajón.

Entonces intervino Juan Xiol[9].

Juan Xiol vivía delante de mi casa. Balcón con balcón. Y me conocía desde que yo era niño. Entonces nos encontramos y le hablé de mi película. Le dije que me había quedado tan mal que la iba a dejar. Y él, por iniciativa propia, me pidió que se la enseñara. Yo, que disponía de una copia ampliada a 35 mm., se la proyecté en Fotofilm[10] y ante mi sorpresa, pues pensaba que le parecería muy amateur, me dijo: “Aquí le falta un buen montaje” y a continuación se ofreció para hacer un nuevo montaje con el que darle más dinamismo y con el que, también, se perdieron 20 minutos de metraje, quedando este en una hora y diez minutos. Así que Juan Xiol me propuso añadir “additional sequences” con Lynn Endersson, Dan Muni[11] (con los que estaba rodando El precio del aborto[12]) y Manuel Bronchud[13].

La película no tenía número de pies, que son los que hay al lado de los fotogramas y que sirven para el montaje con lo cual, con un copión de 16 mm. en blanco y negro que se hizo, me tocó poner a mano la numeración. El montaje se hizo en una tarde en una moviola manejada por el propio Xiol. Su forma de montar, que nunca pude entender, era graciosísima: miraba, paraba, se levantaba, daba una vuelta y decía: “Ja ho tinc!”, se volvía a sentar y entonces me decía: “¡Corta aquí! ¡Corta aquí! ¡Aguanta!”. Una vez tenía diversos planos los cortaba y ya sabía como organizarlos. Era un caso rarísimo.

Xiol me hizo un montaje de una hora y diez minutos. Rodamos las escenas adicionales con Lynn Endersson, Dan Muni y Manuel Bronchud y todavía quedaba corta. Entonces fui al consulado americano y les dije si me daban unas escenas de la NASA. Y me dieron dos rollos de 120 metros con toda la generosidad del mundo que incluí en la película.  Se portaron muy bien conmigo en el consulado americano. No me pidieron ni un duro por el material, lo único que me pidieron es que les retornara las películas originales cuando terminase. Parece que no les esté agradecido por no haberlo mencionado en los títulos de crédito, pero ya estaban terminados y me dio pereza añadir el agradecimiento. Supongo que a ellos les daría igual, pero me hubiera gustado agradecérselo, pues hoy en día no creo que exista esa generosidad.

Revista erótica Sexy-Cine dedicada íntegramente a Lynn Andersson (Archivo Serendipia)

Lynn Endersson[14] trabajó mucho con Xiol y directores como Jesús Franco, Manuel Esteba o Enrique Guevara. En Crónica sentimental en rojo (1986) hizo un pequeño papel, episódico, para Rovira Beleta. Pero sobre todo trabajó con Juan Xiol, con el que estaba muy unida: Señora casada necesita joven bien dotado (1971), Sexy… amor y fantasía (1977), El precio del aborto (1975), Los farsantes del amor (1972) …

No se cortó ninguna escena, y eso que cuando la presenté a censura recibí un oficio en el que me decían que realizara varios cortes por culpa del pubis que se ve a Gemma Lewis en la escena de la ducha. Total, que fui al laboratorio y me prepararon incuso la banda de sonido, pero al final, decidí no cortar. La censura no era igual para todos. A los oficialistas, a los pelotas, a los franquistas se les permitía más, pero para un peladillo como yo… Fuera de esto no recuerdo más problemas con la censura. Yo quería meter algo de desnudo y metí lo de la ducha. Las escenas de Lynn Endersson y Dan Muni las puso Xiol, y el medio striptease no sé si lo puse yo, pero por inspiración de Xiol.

Juan Xiol constó como coguionista porque consideré que ponerlo como montador, con todo lo que él ya había hecho en el cine, era como rebajarlo de grado. El pobre falleció un año después de estrenarse la película, en 1977, de un extraño tumor. Muy raro e inesperado. Incluso con su novia, Lynn, estaba, la semana antes de fallecer, planeando ir a Italia a hacer un trabajo.

Con el nuevo montaje terminado, y enterado quizás por el laboratorio, me llamó Josep Anton Pérez Giner de Profilmes, que tenía la oficina en la Plaça Francesc Macià de Barcelona. Me dijo que había visto mi película en Fotofilm, sin pedirme permiso, y que me la compraba por 2.800.000 pesetas. Teniendo en cuenta que a nosotros nos había costado 1.700.000 pesetas ¿Creerás que rechacé la oferta? Pues sí.

El mayor error de toda mi vida.

Caratula promocional de Video Express que el mismo Olaria desconocía y que no había autorizado. Así que, de haberse editado, se trataría de una edición pirata (Archivo Serendipia)

Y todo porque había hablado antes con José Badal de Discentro[15] sobre que la llevara él. Yo creo que eso me frenó de hacer el trato con Profilmes. El caso es que cuando volví a hablar con Badal me dijo que tenía el cupo de películas cubierto para todo el año. Y entonces volver a Pérez Giner… aunque fui un imbécil, porque incluso su secretario me llamaba para comprármela. Y debería haber aceptado porque había un beneficio. Pero es que incluso si le hubiera pedido 3.000.000 igual me los hubiera dado, pues cuando te ofrecen 2.700.000 es que van a subir a 3.000.000. Y por entonces las películas valían cuatro y cinco millones. Y a Pérez Giner le gustaba la película, decía que tenía gracia.

También he llegado a la conclusión de que, si bien Pérez Giner era el consejero delegado de Profilmes, Muñoz Suay era el director y el que tenía la última palabra, y no me extrañaría que hubiera sido Muñoz Suay el que le hubiera dicho a Pérez Giner que comprara mi película, porque antes de hacer El hombre perseguido por un OVNI fui a ver a Suay a Films Contacto, que tenía la oficina en Paseo de Gracia y que era la productora de Jacinto Esteva Grewe, el de la escuela de Barcelona, director de Lejos de los árboles (1972), para hablar de cine y para ver si me daba trabajo. Fue muy amable conmigo y se portó muy bien. O sea, que había una relación y tal.

Varios años después me enteré también de que la había visto en Fotofilm el Sr. Soler del cine Capitol de Barcelona[16]. Es una especulación, pero no me extrañaría nada que hubieran hablado entre ellos para ponerla en el Capitol, pues Profilmes tenía asegurada la exhibición en ese cine.

En todo caso Profilmes pagó el doblaje al inglés de la película. Se hizo en Arcophon de Madrid con Jack Taylor[17] como director de doblaje. Esta copia doblada se llamó The Man from Gaminedes, que es un título muy raro que le puso el secretario de Profilmes para venderla al extranjero. Yo le pregunté que qué tenía que ver Gamínedes, que además escribieron mal, pues se escribe Ganímedes, pero…

No sé si en Profilmes harían el pillo y habiéndose gastado el dinero del doblaje no harían alguna venta al extranjero. La única venta que Profilmes me comunicó fue a un peruano que había dado 10.000 dólares de los que no llegué a ver ninguno, pues me daban largas diciendo que no les pagaba. Pero todo esto es una especulación. Y, además, no me importaría que hubieran hecho alguna venta con la que cubrir los gastos que tuvieron con el doblaje.

Después de rechazar a Profilmes me llamó Fuster[18] de Valencia, que fue el que finalmente la distribuyó. Este al final no me dio nada. Fuster era un excombatiente o algo así. Distribuía nada menos que el No-Do. Pero yo estaba derrotado y tan desanimado que tenía la película en un cajón y se la di a él para que la distribuyera. Pero hizo poca cosa. No ponía publicidad y hacía que la pusiera el exhibidor, el cine. Solo hizo cinco copias de la película, que no se estrenó ni en Madrid ni Barcelona, tan solo en provincias. Lo sé por el control de taquilla que recibía. Se proyectó en pueblos e incluso alguna capital, llegando a recaudar cuatro millones de pesetas por toda España, que no es mucho.

Nunca quedé contento con aquella película. No quedó como yo quería.

Carátula de la edición oficial en VHS de El hombre perseguido por un OVNI. El distribuidor, VideoCadena, decidió cambiarle el nombre (Archivo Serendipia)

DESPUÉS DE LA ABDUCCIÓN

Hice otra película en 1985[19] en blanco y negro que se llamó El diario rojo. No tenía nada que ver con la ciencia ficción, era un drama de amor y desamor que permanece guardada, pues lo único que hice con ella me salió mal y ya no quise seguir moviéndola. Se la presenté a Antonio Llorens de Lauren Films, que no me dejó verla junto a él y sus colaboradores y la rechazaron. Algún día tengo que ponerla, aunque sea para los amigos.

Después vendrían cortometrajes como El caminante (1990) y Encuentro inesperado (1995) protagonizado por Ángela Ulloa, hija del director de cine José Ulloa. Ángela colabora conmigo ahora como asistente de dirección en El hijo del hombre perseguido por un OVNI.

EL HIJO DEL HOMBRE PERSEGUIDO POR UN OVNI

El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Foto gentileza de J. Carlos Olaria)

Es una secuela de la anterior. Como los extraterrestres han fracasado en su intento de llevarse a Alberto Oliver (Richard Kolin) a su planeta para hacer experimentos con él, volverán a intentarlo con su hijo, enviando a otros para hacerlo.

El guión se terminó de escribir en 2014 y se está rodando de manera artesanal. Como quedé muy descontento con la primera y hoy en día los ordenadores ofrecen tantas posibilidades, pensé que podía hacerla mejor. Lo de “El hijo de…” lo he copiado de las películas antiguas tipo El hijo del capitán Blood o El hijo de Robín de los bosques.

Si tuviese posibilidad de rodar mi película con un productor, la haría de la forma clásica, con actores profesionales, pero no he contado con actores profesionales con excepción de José María Blanco. Así que yo les digo lo que han de hacer y como hoy en día puedes rodar 30.000 veces, pues vas probando y al final sale bastante bien, aunque nunca con la calidad de un actor profesional. No obstante, los actores profesionales se saben tan perfectamente los diálogos, lo hacen todo de una manera tan perfecta, que incluso saben cuando no deben parpadear, y a mí tanta perfección… y me dirán que lo hago mal, pero cuando actúas con gente espontánea y no profesional lo hacen de

Rodaje de El hijo del hombre perseguido por un OVNI: Jordi Guasch, Toni Junyent, Ana Merchante y David Ayén frente a J. C. Olaria (Foto: Pere Koniec)

forma más real, por decirlo de alguna manera. No son como robots e incluso con sus errores, te lo hacen. Y luego, cuando lo veo me digo “¿En esa situación es posible que el personaje actuara así?” Y si el duendecillo me dice que sí, vale. Y si me dice que no, lo quito. Robert Bresson nunca empleaba profesionales. Empleaba a gente de la calle. Les decía como tenían que hacerlo y mira, es un director clásico de la historia del cine. Pero hay que tener también, aunque no sean actores, cierta predisposición. Porque hay tíos que son “estaquirots[20] que no hay manera de sacar nada de ellos.

En el guión el protagonista, el hijo del hombre perseguido por un ovni, tenía Síndrome de Down. No lo explico demasiado en la película, pero se supone que cuando Alberto Oliver (Richard Kolin) va al espacio es afectado por los rayos Gamma, y que tras volver a la Tierra tiene un hijo con Carmen (Gemma Lewis), y nace con Síndrome de Down. Aunque eso no se dice en la película, se lo ha de imaginar el espectador.

Extraterrestres en El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Gentileza de J. Carlos Olaria)

Yo tenía visto por televisión a un chico con Síndrome de Down que hacía un anuncio de Repsol que era de una simpatía que me tenía enamorado… en el buen sentido. Así que quería ir a por él. Del anuncio aquel hasta ahora habían pasado igual siete años y estuve buscándolo hasta que me dijeron que salía en una serie de televisión. La ví y el chico había cambiado tanto que no le reconocía, no veía aquella simpatía del anuncio. Además, pensé que con las dificultades que tenía ya con el rodaje y los trucajes solo me faltaba que viniera un chico con Síndrome de Down para convencerle de interpretar a mi protagonista. Así que, entre unas cosas y otras, conocí a Toni Junyent, que no tiene Síndrome de Down, pero tiene Síndrome de Moebius y no puede gesticular ni moverse mucho. Y habla de una manera… Le dije si quería participar y dijo que sí. Y se ha portado fantásticamente. Aunque la lástima es que no se podrá doblar a sí mismo a pesar de que lo interesante es su voz.

He contado con otros como Carlos Mir o Toni Rovira. A Carlos Mir lo vi por la tele presentando películas en su programa del fin de semana. Y tal y como le vi, así pelado, pensé “Qué cara de extraterrestre”, así que lo llamé y pensé que me mandaría a paseo, pero me citó cerca del cine Girona, en un restaurante que hay, le expliqué lo que tenía y lo que quería hacer y, extrañamente, me dijo que sí. Y es que lo que me sorprendió de Carles Mir es que a él le importa un bledo lo que la gente piense de él por hacer de marciano en mi película. Acudió los días que le cité con una fidelidad, una puntualidad y una buena fe que el hombre me hizo todo lo que le pedí.

Foto de rodaje en la que tras J. C. Olaria podemos ver a los extraterrestres de El hijo del hombre perseguido por un OVNI,  Carlos Mir y Jordi Ferrer (Foto: Pere Koniec)

A otro de los actores, Jordi Ferrer, lo conocí en la sauna del gimnasio. Estábamos todos medio en pelotas y yo lo estaba mirando todo el rato y a lo mejor pensó que quería ligar con él. No me atrevía a decírselo, porque además de que soy muy tímido, había un tipo hablando con él y si le pregunto si quiere hacer de extraterrestre en mi película… pero al final me atreví y se lo dije “¿Le puedo hacer una pregunta?” y el tío hace así… pero cuando le dije lo de hacer de extraterrestre se calmó. Y no solo eso, se portó fantásticamente también, dándose la casualidad de que es poeta, escritor, y le han dado un premio recientemente en el Centro Moral de Gracia.

Incluso hago un cameo en una escena en la que yo, con cara negativa, estoy construyendo una máscara dentro de un molde. Así que salgo en la película, pero en negativo. Por lo tanto, si me quieren conocer tendrán que pasar a positivo mi cara ¿Verdad que es gracioso? Pero a lo mejor eso lo cortamos al final, porque hay mucho material.

En El hijo del hombre perseguido por un OVNI me he encontrado con la sorpresa de que pensaba que la gente se desnudaría con toda tranquilidad y ya no es como antes, en la época del destape. Incluso las que quieren dedicarse al cine y ser actrices no se quieren desnudar.

También denuncio la contaminación, por los humos y por la radioactividad, e incluso pongo una solución, pedestre pero muy graciosa, para desprenderse de los desechos radioactivos. Cuento que los extraterrestres tuvieron ese problema y lo resolvieron lanzando cohetes con containers al espacio. La nave trasportadora, con los containers detrás llenos de material radioactivo y de desecho, llegan al sol y sueltan los containers, que se destruyen allí. De esta manera los extraterrestres evitaron que su planeta se envenenase con la radiación. No estaría mal, lo único que ocurre es que lo primero que dirían es que es caro, pero también lo es eso que hacen ahora, tirar cohetes y satélites para radio, GPS… En vez de tirar tanto cohete podrían enviar al sol todo el material radioactivo que se encuentra en silos y cavernas que si se abriesen estaríamos todos perdidos, como en La hora final[21]. Para evitarlo, no estaría mal que en América o China se les ocurriese enviar todos esos residuos al sol, como se ve en mi película.

De nuevo un coche surca el espacio en El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Gentileza de J. C. Olaria)

Para la nueva película arreglé algunas de las máscaras originales. Los que salen con la máscara son robots creados por los extraterrestres. Si se destruyen no se pierde nada. En la nueva película, como los extraterrestres son de otro planeta negativo, la cara es negativa y todo lo demás normal. Pero eso está hecho sin máscaras, pues los que las emplean son los robots y en esta película solo hay uno.

También en El hijo del hombre perseguido por un OVNI sale el coche surcando el espacio, ya que lo sueltan y vuelve a la Tierra.

Todos los efectos los improviso y los resuelvo yo. Es muy bonito, porque viene a ser como un reto. Por ejemplo, recuerdo una escena que había que rodar con muchas pantallas de televisión representando el lugar de lanzamiento de un cohete. Entonces se me ocurrió que podría hacerla en uno de esos estudios de televisión. Pero si lo hubiese hecho así, de manera profesional como aquel que dice, nos estaríamos igual una semana. Además, no siempre están disponibles… fatal. Así que lo solucioné de una manera precaria. También porque soy tacaño. Con croma en una

Rodaje de El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Foto: Pere Koniec)

mañana estuvo hecho. Se sigue el guión y todos hacen lo que deben con fondo verde. La gran ventaja es que sobre este fondo verde pones todo lo que quieras, y puse fusilados de interiores de sitios reales de lanzamiento, y claro, aquello parece una cosa de gran grandiosidad. Con la única desventaja de que luego, al hacer el incrustado, los bordes reflejan lo verde y ¡madre mía lo que cuesta de borrar! Hay que hacer incrustación por RGB o Ultra o cromaticidad… venga a hacer pruebas hasta quitarlo. Y a veces no se puede del todo. Pero no creo que el público se de cuenta. Los que sí se darán cuenta serán los que saben un poco del tema, que podrán pensar que está hecho de una manera pedestre. Queda, creo, al estilo en el que lo haría Ed Wood si viviese.

Voy poco a poco. He terminado de montar la secuencia 65. Después la 69 y después me di cuenta de que de la 72 a la 76, que son cinco y están separadas, se pueden reunir. Por lo tanto, tengo un “grapat[22]hecho. Cuando acabe este premontaje haré las escenas de masas, que no hay muchas, pero alguna hay, como por ejemplo en la Torre Agbar, en la que no sé si nos darán permiso para rodar. Resulta que cuando la destruyen de arriba a abajo, todo el mundo sale de las oficinas corriendo a los ascensores, y otros por las escaleras. En realidad, planos cortísimos, pero claro, con gente. Y sería muy bueno poder hacer un plano picado con todos corriendo, escapando. Eso estaría muy bien. También en Las Ramblas, antes de que llegue el Tsunami también… pero eso me lo han de hacer, yo a eso no llego, creo. Si alguien me proporcionase el programa necesario a lo mejor podría hacerlo yo también, porque se trata de coger Las Ramblas, incrustar a la gente corriendo y al fondo, poner la ola. Pero eso se hace con programas que yo todavía no tengo.

Pero bueno, después de estas pequeñas cosas me dedicaré a lo más difícil y espero que para 2020 esté acabada. Total, solo quedan dos años.

TELÓN: FILOSOFANDO Y DIVAGANDO

Yo creo que hay vida en otros planetas. A lo mejor no tantos como pensamos, porque el fenómeno de la vida requiere de una atmósfera especial, un magnetismo, agua… no es tan fácil. Entonces, esto que pase a nivel del Universo, con tantos soles, seguro que pasa. Ahora, yo pienso que en nuestro Sistema Solar prácticamente no hay vida, todo es desierto. A lo mejor encuentran unas bacterias en Ganímedes, pero ni eso. En cambio, bajo la Tierra, levantas una piedra y debajo está lleno de vida. En todos lados, incluso en los mares abisales. Pero es solamente en la Tierra. La Luna, que está a un paso, nada. Plutón, nada. Venus está lleno de gases, no hay nada, así que no es tan fácil. Pero mucho más lejos, en otro Sistema Solar claro que se habrá dado. Pues hay millones, quizás billones de estrellas y de soles. Y además se dice que elementos provenientes de allí como el carbón y el silicio son los mismos que en la Tierra, por lo tanto, seguro que hay vida. Pero está a tal distancia que es como si estuviéramos solos. Para ir al planeta más cercano se tardaría 20.000 años, y otros 20.000 en volver: 40.000 años ¿Crees que esto es posible de recorrerlo? Por eso creo que no han llegado extraterrestres a la Tierra. Y creeme que ya me gustaría equivocarme. Porque, qué adelantados tendrían que estar si pudieran llegar hasta aquí. Qué tecnología tendrían comparada con la nuestra

En Viaje al firmamento, uno de mis cortos, el terrestre le pregunta cosas al extraterrestre, preguntándole qué le parece el mundo. Yo, ya puestos a filosofar, no sé porque estamos aquí. Si eres religioso practicante lo tienes todo resuelto. Seguramente no harías preguntas, pues no te interesaría la opinión de los extraterrestres. Cuando te murieras llegaría la resurrección de los muertos y si te has portado bien irás al paraíso y ya está. Felices. Pero para personas como yo, que tengo mis dudas, yo no entiendo todo esto. Yo creo que todo es producto de la mente humana, es decir, las religiones, todas, no se salva ninguna, surgen a raíz de la indefensión del ser humano. Todos los seres nacen desprotegidos, con miedo, y necesitan protección de la madre hasta que se emancipan. Al ser humano le pasa igual. Nace, crece, pero se pregunta muchas veces en qué puede apoyar su existencia. De donde vengo, quien soy. Entonces la religión le da un amparo que le permite vivir tranquilo. Y con una cosa positiva, eso sí, que todas tienen sus reglas éticas.

Pero hay gente, como un servidor, a la que, honestamente, todo esto no le convence. No creo ni en Buda, ni en Mahoma y pienso que Jesucristo fue un hombre ¡¿Qué Dios?!, los propios humanos han creado a sus propios dioses para que les protejan. Así que para personas que como yo todo eso no le convence, vivimos toda la vida y moriremos, como yo, sin saber nada. Sin saber porqué estamos aquí, de dónde venimos ni adónde vamos. Y si viniese un extraterrestre y te lo explicase, porque con sus conocimientos fabulosos lo supiese… A mí me mantiene infeliz todo esto porque no lo entiendo. ¿De donde provienen tantas y tantas especies que pueblan la Tierra? ¿Las ha hecho un Ser Supremo?

Así que estos temas me gustan para hacer películas de aventuras, pero, si fuera cierto… A mí me gustaría que me abdujeran para poder preguntarles sobre todas las cosas. Sería fantástico.

Foto: Angela Ulloa (Gentileza Pere Koniec)

NOTAS
[1] The Day the Earth Stood Still dirigida en 1951 por Robert Wise y estrenada la noche (22.40 h.) del 23 de diciembre de 1952 en el barcelonés cine Kursaal.
[2] The War of the Worlds (Byron Haskin, 1953). Estrenada el 18 de noviembre de 1954 en el Real Cinema de Madrid
[3] Forbidden Planet (Fred M. Wilcox, 1956). Estrenada en el cine Capitol de Barcelona nada menos que en abril de 1967.
[4] First Men in the Moon (Nathan Juran, 1964) Estrenada tres años después en los cines Benlliure y Palacio de la música de Madrid.
[5] Rocketship X-M (Kurt Neumann, 1950)
[6] Wernher von Braun (J. Lee Thompson, 1960)
[7] Ricardo Coscolín, actor y modelo de publicidad natural de Tarazona.
[8] Anuario español del espectáculo y audiovisuales que, en forma de libro, se editó de 1966 a 2007 con destino a los profesionales del ramo. Incluía direcciones y teléfonos de técnicos, festivales, productores, artistas y managers, entre otros datos.
[9] Juan Xiol (Bilbao, 1921-Barcelona, 1977) fue un guionista y director de cine de género en activo desde 1946 hasta su fallecimiento a los 55 años en 1977. En su filmografía, no muy destacable, figuran varios westerns, películas de espionaje, y eróticas, ya en su última etapa.
[10] Fotofilm SAE fue el laboratorio cinematográfico más importante de España. Fundado en 1953 por Daniel Aragonés, estaba ubicado en la Travessera de Dalt, una de las zonas más prósperas de Barcelona. Tuvo que cerrar y hacer suspensión de pagos, siendo embargadas y almacenadas en un almacén de Rubí (Barcelona) miles de latas de celuloide por clasificar.
[11] De nombre real Dámaso Muní, Dan Muni tuvo una poco ilustre carrera en la que principalmente interpretó papeles secundarios, cuando no diminutos, especialmente en coproducciones de género en los sesenta. El hombre perseguido por un OVNI fue la última cinta de la que tenemos constancia que participó.
[12] De hecho, cabe la posibilidad de que la escena que comparten Lynn Endersson y Dan Muni en El hombre perseguido por un OVNI perteneciera a El precio del aborto, que Juan Xiol rodaba por entonces.
[13] Manuel Bonchud tiene una muy prolongada carrera en el cine que abarca desde mediados de los años cincuenta hasta la actualidad.  Ha participado en infinidad de películas de todo tipo realizando pequeños papeles. Se le puede ver, casi siempre fugazmente, desde en Relato policíaco (Antonio Isasi-Isasmendi, 1954) a [Rec] (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007), pasando por Los violadores del amanecer (I. F. Iquino, 1978).
[14] De nombre real Lina Nadal y natural de Perpignan, inició su carrera artística en el cine como Lina Cuffi en 1959, realizando pequeños papeles en cintas policíacas para directores como Julio Coll (Un vaso de whisky, 1959) o Pedro Luís Ramírez (Llama un tal Esteban, 1960) e incluso de aventuras con Miguel Iglesias Bons (Tarzán y el misterio de la selva, 1973) antes de, ya como protagonista y con el nombre de Lynn Enderson, conocer a Juan Xiol y dedicarse, casi en exclusiva, a películas eróticas para el propio Xiol. Tras el fallecimiento del director, pasará a trabajar con otros, especialmente Enrique Guevara (Jill, 1978; El último pecado de la burquesía, 1978, entre otras), pero también Amando de Ossorio (Pasión prohibida, 1980) José Ramón Larraz (Las alumnas de Madame Olga, 1981) y Jesús Franco (El sexo está loco, 1981), entre muchos otros.
[15] DISCENTRO, S.A. (Distribuidora Cinematográfica del Centro, S.A.) fue fundada en los años cincuenta por el navarro Simón Blasco Salas, médico de profesión y escritor metido a productor y el distribuidor catalán Francisco Badal. Contaron con algunos grandes éxitos como ¿Dónde vas Alfonso XII? (Luís César Amadori, 1959) y mucho del cine de género generado durante los años sesenta, década en la que fundaron PROCENSA (Producciones Cinematográficas del Centro, S.A.) con la produjeron cintas folkloricas, de espías y spaguetti-western nada remarcables. Ambas empresas finalizaron su actividad durante los años setenta.
[16] El cine Capitol (actualmente teatro) estaba situado en las Ramblas de Barcelona y era conocido popularmente como Can Pistoles por estar dedicado, casi en exclusiva, al cine de género: terror, aventura, policiaco, western…
[17] Jack Taylor es un muy reconocido actor para los amantes del cine de terror español. Nacido en Estados Unidos y afincado en nuestro país, ha participado en un buen número de producciones españolas, entre ellas El buque maldito (Amando de Ossorio, 1975), La venganza de la momia (Carlos Aured, 1974), Dr. Jekyll y el hombre lobo (León Klimovsky, 1972) o Mil gritos tiene la noche (Juan Piquer Simón, 1982), entre muchas otras.
[18] Selecciones Fuster fue una de las más importantes distribuidoras españolas de posguerra.
[19] En IMDB y Wikipedia pone que El diario rojo se rodó en 1982
[20] Voz catalana que puede traducirse al castellano por ‘pasmado’.
[21] On the Beach (Stanley Kramer, 1959)
[22] En castellano, ‘puñado’.

Categorías:FANTATERROR, HOMENAJES, PIN UP
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