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El cine en zapatillas: Atrapados en el miedo (Carlos Aured, 1985)

25 septiembre 2017 Deja un comentario

Partiendo de la base de que Carlos Aured no era, digamos, un director excepcional, y que con  Atrapados en el miedo realiza una de sus obras más discretas, vamos a intentar demostrar que, precisamente por, entre otras cosas, su pobreza de medios, esta película contiene los suficientes elementos como para ser una pieza de obligada visión y, sobre todo, digna de formar parte de toda colección Fantaterrorífica que se precie.

ATRAPADOS EN EL MIEDO (Carlos Aured, 1985) Francisco Herrera Producciones. Colección Fantaterror 2

España. Duración: 83 min. Guión: Carlos Aured Música: Código Exterior Fotografía: José G. Galisteo Productora: Tormes Ciné Contact Género: Terror Formato pantalla: 4/3 Idioma: Castellano Zona: 0 Extras: Trailers, carteles, filmografía y documental (30 min. aprox.) Portada reversible.

Reparto: Adriana Vega, Sara Mora, José Luis Alexandre, Joaquín Navarro, Luis Cánovas,Emilio Alonso, Margarita Herrera, Marisol Navajo, Elena Cores, Jaime Mari,Carmen Luján

Sinopsis: Un enfermo mental recluido en un sanatorio psiquiátrico huye de su encierro y se dedica a vagar por las afueras de Madrid. Su mente perturbada no encuentra más razón de ser que matar. Tras asesinar a dos chicas a orillas de un río, irá encadenando una serie de asesinatos a cada cuál más repulsivo, sembrando el terror en el lugar. José (Joaquín Navarro) y Antonio (José Luis Alexandre), dos buenos amigos, preparan un divertido fin de semana en la casa de campo que la familia de José posee en las afueras de la ciudad. Aprovechando la ocasión invitan a dos guapas hermanas, Ana (Sara Mora) y Laura (Adriana Vega), que aceptan la invitación. Ana, la mayor, trabaja de secretaria, vive sin apuros y es amante de Antonio. Laura por su parte, tiene un carácter introvertido y es tímida, carácter que se ha acentuado tras un reciente fracaso amoroso. Todo parece augurar un divertido fin de semana para las dos parejas, que se truncará cuando sean acosados por el asesino psicópata.

 

‘EL CINE DE SUSPENSE NO HABÍA DICHO LA ÚLTIMA PALABRA HASTA QUE LLEGÓ… ATRAPADOS EN EL MIEDO’

Carlos Aured, tras trabajar como ayudante de dirección de Leon Klimovksy, tuvo la oportunidad de debutar en la dirección realizando trabajos para la productora barcelonesa Profilmes, varios de ellos con el guión y la participación como actor de Paul Naschy: El retorno de Walpurgis (1973), El espanto surge de la tumba (1973), La venganza de la momia (1975) y Los ojos azules de la muñeca rota (1974), son algunos de los títulos que dejó tras de sí esta colaboración, antes de que se truncara por un malentendido entre actor y director.

Con la llegada de destape y del cine clasificado ‘S’, fiebre que hizo que los productores dejaran de apostar por el cine de género, Aured tuvo que adaptarse dirigiendo un puñado de películas eróticas, algunas de las cuales han pasado a la historia más por su título y por los dividendos que dejaron, que por su posible valor artístico como El fontanero, su mujer y otras cosas de meter (1981) o El hombre del pito mágico (1983). Pero en 1983 tiene ocasión de dirigir un thriller con gotas de terror, El enigma del yate, que es seguida por la que quedará como su última película, Atrapados en el miedo (1985).

Con Atrapados en el miedo Carlos Aured se adentra, humildemente, en el Slasher, subgénero con asesino misterioso, prácticamente inmortal, cuya principal gracia estriba en saber cual será el medio escogido por el sanguinario psicópata para finalizar con el calentón del joven de turno. Una variante del cine de terror que ya estaba bastante agotada por entonces y que había entrado en una tediosa repetición basada en las secuelas.

La película está producida por Karl Heinz Mannchen, un productor alemán que había trabajado profusamente con Jesús Franco y que dos años antes había producido USA, violación y venganza (1983) un thriller de acción protagonizado por Pilar Alcón y dirigido por José Luis Merino, que por cierto ejercería de asistente de producción en la cinta de Aured. Como director de fotografía, Atrapados en el miedo contó la participación del prolífico José García Galisteo, que ni a ustedes ni a nosotros nos sugiere nada, pero que es el hermano de la célebre (y trístemente enferma) Carmen Sevilla.

Atrapados en el miedo será el último trabajo en el cine del productor alemán.

La cinta de Aured se  inicia con una música sospechosamente familiar que, desde luego, no pertenece a Código Exterior,  los músicos acreditados como responsables de su banda sonora. Vemos como alguien salta la tapia de un centro psiquiátrico. De ahí pasamos a un soleado bosque, en el cual dos chicas jóvenes se hacen delicados arrumacos (esos coletazos del cine erótico). Todo muy bucólico y con un ensordecedor trinar de pájaros. Hasta que entra en escena el demente, al que no veremos el rostro en ningún momento, que mata a las jóvenes bajo un puente (¿Talamanca?)

De ahí pasamos a los protagonistas de la historia, cuatro ‘jóvenes’ cuyo lenguaje haría sonrojar a Carmen de Mairena, en especial Antonio (José Luis Alexandre), que se refiere a la chicas como ‘material’ y dice perlas como ‘A las tías les va la marcha, y si las pegas, enloquecen, ¡lo que yo te diga!’. Comentarios tan políticamente incorrectos que no pueden más que añadir valor antropomórfico a semejante cinta. Supuestamente su personaje es el que aporta la parte cómica de la cinta, por sus -entonces enrollados, ahora rijosos- comentarios, pero el paso de los años no ha tratado bien a su personaje, que lejos de caer bien, uno le desea una muerte lenta y dolorosa. José Luis Alexandre, como pueden suponer, no hizo una gran carrera en el cine, limitándose a interpretar pequeños papeles de policía, guardia civil, camarero e incluso macarra en alguna película antes de dedicarse a otro quehacer. Posiblemente el personaje que encarna en la cinta de Aured sea el más extenso que realizó en su carrera.

José, el otro joven, está interpretado por Joaquín Navarro, que encarna lo que se dice a un ‘pijo’ de buena familia, que no sabe ni cambiar la rueda de su coche y que es  propietario del chalet en el espera,  junto a Antonio, beneficiarse a las muchachas. Navarro tampoco puede decirse que tuviera una dilatada carrera en el mundo del cine. De hecho Atrapados en el miedo es, lo han adivinado, la última película de una filmografía que incluye perlas como El lago de las vírgenes (1982) de Jesús Franco y Bragas calientes (1983) de Julio Pérez Tabernero.

La película la salvan las dos actrices que encarnan el interés romántico de José, Adriana Vega (Laura), y sexual de Antonio, Sara Mora (Ana). Dos competentes y bellas actrices que justifican, por sí solas, el visionado de esta película.

Adriana Vega es una presencia muy familiar en el cine de los ochenta. Perfecto prototipo de guapa vecina que todos quisiéramos haber tenido, con un magnífico físico, nada exhuberante, pero rotundamente bello. Inolvidable resulta su presencia en películas como El liguero mágico (Mariano Ozores, 1980), Al este del oeste (Mariano Ozores, 1982) o en Viciosas al desnudo (Manuel Esteba, 1980) donde conformaba un irresistible tándem junto a Eva Lyberten que no nos extraña que enloqueciera al bueno de Jack Taylor.  En Atrapados en el miedo Adriana encarna a la hermana pequeña de Ana. Tímida y virgen.

Muy diferente es Sara Mora, una belleza morena muy racial, que como hermana de Laura, liberada y ‘tirá palante’ complementará al personaje interpretado por Adriana Vega. Batallada en películas de género y, por supueto, eróticas, es la protagonista de La frígida y la viciosa (1981) de Carlos Aured. Pero eso sí, no esperen escenas subidas de tono, pues Atrapados en el miedo no las tiene.

Ya tenemos pues a los cuatro ‘jóvenes’ que desde luego no son teenagers, tal y como quizás hubiera requerido el guión, ya sea por los diálogos o por la acción en sí. Pero tenemos lo que tenemos y con estos cuatro personajes llegaremos al retirado chalet donde, por fin, terminarán acosados por el loco escapado del manicomio,

Lobby Card que muestra a Sara Mora en una escena de Atrapados en el miedo.

pero antes asistiremos a una buena cantidad de diálogos ridículos que convertirán esta película en un tesoro del humor involuntario, repleta de sustos de baratillo, chistes chuscos y una intriga impostada. Circunstancias bajo las cuales las actrices hacen lo que pueden, mientras el asesino continúa haciendo de las suyas, cuidando Aured que su rostro nunca sea visto por el espectador.

El enfrentamiento final entre el psicópata y los jóvenes tardará una hora en llegar, ocupando los últimos veinte minutos de la cinta. Digamos que todo será tirando a torpe y que la tensión no llevará al espectador precisamente al paroxismo, pero coincidiendo precisamente con ese tramo final veremos, por fin, el rostro del demente asesino. Un rostro que, como es natural, al no ser ningún personaje conocido ni suponga ninguna sorpresa para el espectador al tratarse de un actor, Luis Canovas, totalmente desconocido, habrá resultado un ejercicio totalmente inútil el haberlo ocultado durante la mayor parte de la cinta. O al menos nosotros no entendemos el porqué de esa decisión.

Una caratula totalmente fuera de lugar perteneciente a la edición VHS alemana del filme. Fíjense en el destalle Scanners

La cinta termina dejando un final abierto (¿?) sellado con una frase de H. P. Lovecraft que termina de descolocar al espectador. Todo ello en una película que cuenta con un reducido presupuesto, muertes muy poco imaginativas, ausencia de hemoglobina, escasas localizaciones y una eterna noche de terror con un Jason de pacotilla, pero que fascinará al coleccionista de películas de terror españolas. Pues, con todo, Atrapados en el miedo no resulta aburrida, precisamente por lo ridículo de su guión, sus descacharrantes diálogos y las actuaciones de derribo.

La película de Carlos Aured es la segunda entrega de la Colección Fantaterror de Herrera Producciones. Una serie que busca editar películas perdidas o poco vistas del fantástico español y hacerlo en las mejores condiciones posibles. Tras un primer volumen con La orgía de los muertos (José Luis Merino, 1973) que ha merecido elogios por la calidad de la edición, lanzan Atrapados en el miedo, cuyo responsable nos ha jurado y perjurado que se ha extraído del negativo original, no pudiendo hacer nada con la parte final de la película, muy oscura pero fiel, al parecer, a como fue rodada por Aured.

En todo caso resulta un lujo poder contar con ediciones dignas de oscuras películas del cine fantástico español, y podemos asegurar que la Colección Fantaterror de  Francisco Herrera tiene en cartera nuevas salidas que sin lugar a dudas van a resultar de gran interés para el coleccionista.

Y de todas ellas les informaremos puntualmente …

El cine en zapatillas: Pesadilla en la playa (La spiaggia del terrore, Umberto Lenzi, 1972)

7 septiembre 2017 Deja un comentario

Como ya dijimos en el anterior post sobre las novedades de Regia Films, con semejante calor nada se antoja más apetecible que servirse una bebida helada y plantarse (aire acondicionado/ventilador mediante) ante la pantalla para ver cualquiera de los dos veraniegos lanzamientos que Regia  ha editado dentro de su prolífica e imprescindibleColección Cinema Giallo: Trópico de cáncer (Al tropico del cancro, Giampaolo Lomi y Edoardo Mulargia, 1972), de la que ya hablamos aquí y Pesadilla en la playa (La spiaggia del terrore, Umberto Lenzi, 1988). Dos cintas bien diferentes pero con puntos en común: caradura, despiporre, diversión y muchos ingredientes más que harán las delicias del cinéfago más exigente. Vamos con la segunda:

PESADILLA EN LA PLAYA (La spiaggia del terrore/Nightmale Beach, Umberto Lenzi, 1988) Editada en DVD por Regia Films

Italia/USA. Duración: 87 min. Guion: Umberto Lenzi, Vittorio Rambaldi, James Justice Música: Claudio Simonetti Fotografía: Antonio Climati Productora: Elpico Cinematografica / Laguna Films Género: Terror  Formato Pantalla: 1,85:1 (16/9) Anamorphic Widescreen Audio: Castellano, Italiano, Inglés Subtítulos: Castellano (x2)

Reparto: Nicolas De Toth, Sarah Buxton, Rawley Valverde, Lance LeGault, Michael Parks,John Saxon

Sinopsis: Diablo, el jefe de una banda de motoristas, es ejecutado por el asesinato de Julia, la hermana de Gail (Sarah Buxton). Unos meses después, durante las vacaciones de Pascua, conocidas como Spring Break en Norteamérica, los jugadores de fútbol americano Ronnie (Rawley Valverde) y Skipp (Nicolas De Toth) llegan al lugar vacacional donde ocurrió el crimen y la posterior ejecución. Ambos conocerán a Gail, pero al poco tiempo Ronnie desaparecerá coincidiendo con una serie de horribles asesinatos cometidos por un enigmático motorista. Skipp, con la ayuda de Gail, tratará de averiguar qué se ha hecho de Ronnie e investigará a la antigua banda de motoristas de Diablo y al perverso jefe de policía local Stryker (John Saxon).

“Inmediatamente me encontré en desacuerdo con el productor americano porque sentí que la historia era similar a mi Sette Orchidee Macchiate di Rosso. Por esta razón decidí, incluso antes de que el rodaje comenzara, que mi nombre no apareciera. Welcome to Spring Break debería ser considerado el trabajo de Harry Kirkpatrick, un guionista muy agradable que vivía en Florida y con el que me llevé muy bien.”.(1)

Mal empezamos si el propio director reniega de su película atribuyéndola a un director -y guionista- ficticio que tan solo es otro de los diversos seudónimos del director italiano. Y mal continuamos si declara, además, que es un guión similar a otro rodado por el propio Lenzi en 1972. (2)  Mal o… no tanto, pues en Pesadilla en la playa, como pueden suponer, lo de menos es el guión.

Jovenzuelos y jovenzuelas alocados bailando en las calles con escuetos trajes de baño como si no hubiera un mañana; diálogos estúpidos; playa; descerebre; concurso de miss camiseta mojada; neuronas en número inversamente proporcional a las abundantes feromonas que circulan en el ambiente…; todo esto es el spring break en Florida, las vacaciones de primavera. Y es en el penal de ese lugar y en plena juerga estudiantil donde es ejecutado en la silla eléctrica el pandillero ‘Diablo’, mientras su banda de motoristas  hace guardia en el exterior del presidio. El enfrentamiento entre los jóvenes, limpios y borrachos estudiantes y los sucios y asociales motoristas está más que cantado. Pero todo se complica aún más para las corruptas autoridades cuando el cadáver de ‘Diablo’ desaparece de la tumba donde estaba enterrado y un extraño motorista comienza a electrocutar jovencitos mediante diversos procedimientos. Ya tenemos pues asesino misterioso en este híbrido más cercano al slasher que al giallo, todo sea dicho, aunque con elementos en común con ese subgénero transalpino, como ese asesino cuya identidad descubriremos al final y que resultará ser el más absurdo, por supuesto.

De hecho Pesadilla en la playa es casi una parodia en sí misma, con actores de derribo  interpretando un guión ridículo jalonado de efectos especiales de baratillo en la cual los productores no se han complicado mucho la existencia a la hora de contratar jóvenes, pues está rodada en plena temporada de vacaciones de primavera, así que las playas estaban repletas de carnaza. Entre los WTF que podemos encontrarnos, figura la escena en la que unos jóvenes de noche en la playa bailan y cantan alrededor de una fogata mientras uno de ellos toca la guitarra ¡eléctrica!; tatuajes realizados con bolígrafo; actores inexpresivos; rodaje en descampados… Sin olvidar el duro trasfondo de crítica social que no duda en denunciar las corruptelas de absolutamente todos los estamentos del pueblo: el alcalde, que pretende ocultar los asesinatos para que no afecten a la temporada vacacional, para lo que contará con la colaboración del policía y el médico. De entre los poderes fácticos tan solo parece salvarse el párroco…

Los actores, con excepción de John Saxon que ejerce, una vez más, de duro policía del lugar y Michael Parks, que encarna a un médico alcohólico, son absolutamente de derribo. El protagonista masculino, Nicolas de Toth, decidió finalizar su naciente carrera como actor con este film, prosiguiendo su trayectoria en el mundo del cine desde detrás de las cámaras haciéndonos, con ello, un favor a todos los amantes del cine. Mientras que Sarah Buxton, la actriz principal, ha proseguido actuando desde que fuera descubierta a los 15 años por un cazatalentos, aunque eso sí, sin nada que destaque en su filmografía. Por si eso fuera poco, la actriz ya había coincidido con los productores y parte del equipo de Pesadilla en la playa en Rage- Furia primitiva, otro (sub)producto de terror dirigido por Vittorio Rambaldi basado en un guión escrito por Harry Kirkpatrick ¿les suena?

¿Lo mejor de Pesadilla en la playa? Posiblemente el póster. Y también el sabor a caradura que exhala por todos sus poros y que la convierten en un perfecto placer culpable con el que pasar un buen rato, especialmente en grupo, gracias a sus enormes dosis de humor involuntario.

 (1) Declaraciones de Lenzi en PALMERINI, Luca M. y MISTRETTA, Gaetano, Spaghetti Nightmares, Fantasma Books, 1996. Pág. 70
(2) Siete orquídeas manchadas de rojo (Sette orchidee macchiate di rosso, Umberto Lenzi, 1972) disponible también en la ‘Colección Cinema Giallo’ de Regia Films.

 

 

 

 

 

 

 

El cine en zapatillas: Trópico de cáncer (Al tropico del cancro, Giampaolo Lomi, Edoardo Mulargia, 1972)

4 septiembre 2017 Deja un comentario

Con semejante calor nada se antoja más apetecible que servirse una bebida helada y plantarse (aire acondicionado/ventilador mediante) ante la pantalla para ver cualquiera de los dos veraniegos lanzamientos que Regia Films ha editado dentro de su prolífica e imprescindible ‘Colección Cinema Giallo’: Trópico de cáncer (Al tropico del cancro, Giampaolo Lomi y Edoardo Mulargia, 1972) y Pesadilla en la playa (La spiaggia del terrore, Umberto Lenzi, 1988) cuyo comentario pueden leer aquí. Dos cintas bien diferentes pero con puntos en común: despiporre, caradura, diversión y muchos ingredientes más que harán las delicias del cinéfago más exigente. Vamos con la primera:

TRÓPICO DE CÁNCER (Al tropico del cancroGiampaolo Lomi y Edoardo Mulargia -como Edward G. Muller-, 1972) Editada en DVD por Regia Films (Colección Cinema Giallo)

Italia. Duración: 90 min. Guion: Giampaolo Lomi, Edoardo Mulargia, Anthony Steffen Música: Piero Umiliani Fotografía: Marcello Masciocchi Productora: 14 Luglio Cinematografica / Plata Cinematografica Género: Thriller

Formato Pantalla: 2,35:1 (16/9) Anamorphic Widescreen Audio: Castellano, Italiano – Subtítulos en Castellano

Reparto: Anthony Steffen, Anita Strindberg, Gabriele Tinti, Umberto Raho, Stelio Candelli,Kathryn Witt, Alfio Nicolosi

Sinopsis: Fred (Gabriele Tinti) y Grace (Anita Strindberg) son un matrimonio occidental que llega a Haití para unas supuestas vacaciones, pero en realidad el motivo del viaje es adquirir la fórmula de una nueva droga de estimulación sexual creada por el Doctor Williams (Anthony Steffen), antiguo amigo de Fred que reside en Puerto Príncipe desde hace años. Grace desconoce por completo el motivo real del viaje, y Fred no dejará de provocar situaciones sospechosas en su búsqueda oculta del potente afrodisíaco, provocando la atracción de Grace por un habitante local. Lo que Fred desconoce es que hay muchos más interesados en adquirir la fórmula de su antiguo amigo, y no dudarán en pasar por encima de quien haga falta para lograr su objetivo dejando un rastro de macabras muertes a lo largo de la paradisíaca isla…

Para alcanzar a entender la trama, recogida en la anterior sinopsis, hace falta que haya transcurrido gran parte de la película ya que, quien sabe si por guión, montaje o dirección, Trópico de cáncer resulta un embrollo ininteligible, un puñado de escenas que parecen no tener conexión unas con otras colocadas a lo loco pero que en conjunto hacen del visionado de esta película una experiencia fascinante. Y también divertida. Para intentar desentrañar este embrollo comencemos por los directores:

Giampaolo Lomi tan solo dirigió una película en solitario en 1975 (I baroni), pero formó parte del equipo de dos impactantes documentales como son Hombres salvajes, bestias salvajes (Ultime grida dalla savana, Climati y Morra) y sobre todo Adiós tío Tom (Addio  zio Tom, 1971), el infame documental de los tunantes Jacopetti y Prosperi en el que ejerció de ayudante de dirección y que posiblemente le habilitó para rodar las bellas escenas captadas en Haití. No en vano se especifica al finalizar la cinta que, ‘las secuencias documentales son estrictamente auténticas en cada detalle‘.

Por su parte Edoardo Mulargia tiene un currículum mucho más extenso, sobre todo dentro del cine de género. Ya en su segundo trabajo, ¿Por qué seguir matando? (Perché uccidi ancora, 1965), un spaguetti western dirigido a medias con José Antonio de la Loma (¡!) decide firmar con el seudónimo Edward G. Muller, que también utilizará en Trópico de cáncer. Es en aquella película, rodada en régimen de coproducción con interiores filmados en Esplugas de Llobregat (Barcelona) y exteriores en Fraga (Huesca), donde coincide por primera vez con Anthony Steffen, protagonista de Trópico de cáncer y responsable, junto a los dos directores, de perpetrar el guión. Con Steffen el director rodará otros spaguetti western y las dos últimas películas de su carrera en 1980, El infierno de las mujeres (Femmine infernali)  y Orinoco, paraíso del sexo (Orinoco: Prigioniere del sesso), ambas también coproducidas con España con prácticamente el mismo equipo y protagonizadas, además de por Steffen, por esa cuasi leyenda del cine de (trans)género que fue Ajita Wilson.

Ambientada en Haití, donde presumimos que los tres bribones pasaron unas felices vacaciones, Trópico de cáncer podría haber estado firmada por ese otro trotamundos que fue Joe D’Amato, por la fotografía, por estar rodada en un lugar exótico e incluso por figurar en su reparto un actor que será habitual en sus películas, Gabriele Tinti, algunas de las cuales protagonizó la que sería esposa del actor, Laura (Emanuelle negra) Gemser.

El interés femenino del reparto viene de la mano de Anita Strindberg, actriz sueca afincada en Italia cuyo nombre artístico anterior, Anita Edberg, resultó demasiado obvio incluso para el cine italiano, en el cual desembarcó formando parte del reparto de varios filmes remarcables, entre ellos La cola del escorpión (La coda dello scorpione, Sergio Martino, 1971), Una lagartija con piel de mujer (Una lucertola con la pelle di dona, Lucio Fulci, 1971) ¿Quién la ha visto morir? (Chi l’ha vista morire?, Aldo Lado, 1972) y  Atormentada (L’uomo senza memoria, Duccio Tessari, 1974), todas ellas editadas por Regia dentro de esta misma colección. 

Con estos mimbres y el permiso de las autoridades de Haití para rodar donde les plazca disponiendo de todos los extras sin remunerar que deseen, se consigue que Trópico de cáncer tenga una factura impecable. Suntuosos palacios, multitudinarias ceremonias vudú con sacrificio de animales… todo bellamente rodado con una magnífica fotografía que la calidad de la copia que nos ofrece Regia no hace más que resaltar. Y si a todo esto añadimos unas gotas de sexo y las enguantadas manos de un misterioso asesino que nos dejará asistir a sus obras por medio de la cámara subjetiva, nos da como resultado este giallo un tanto atípico en el cual escena tras escena, pasamos del desconcierto a la perplejidad. Con personajes que la noche antes estaban plácidamente compartiendo mesa y mantel, y en el siguiente plano protagonizan una persecución por las calles de Haití; cadáveres que aparecen sin sangre, algo cuyo motivo todavía está por explicar; escenas sin conexión aparente en una disparatada trama que parece no saber a donde quiere llevarnos o cómo; y de propina la extraña fascinación que un joven nativo despierta en la protagonista y cuya razón, de peso, se desvelará durante el extraño y alucinógeno sueño que tendrá al ser drogada por no sabemos quien. La película culminará con un final extremo y desaforado que convertirá su visionado en una experiencia inolvidable.

Como siempre, recomendamos ver las películas en versión original y aquí más encarecidamente aún si cabe, ya que en el doblaje se ha añadido una música que pervierte la magnífica banda sonora del prolífico Piero Umiliani.

 

 

El cine en zapatillas: Heaven in Hell (El cielo en el infierno) de Norberto Ramos del Val.

HEAVEN IN  HELL (El cielo en el infierno) Director: Norberto Ramos del Val. España, 2016.

DVD. Regia Films. Duración: 70 min. Guion: Pablo Vázquez Música: Norberto Ramos del Val Fotografía: César Montegrifo Productora: Norberfilms Género: ¿…? Formato Pantalla: 2,40:1 (16/9) Anamorphic Widescreen Audio: Castellano – Subtítulos: Inglés Extras: Querido imbécil, la obra teatral (entrevista con el director) – Tráiler. Clasificada ‘S’

Reparto: Álvaro Lafora, Belén Riquelme, Mariu Bárcena, Isabel Moan

Sinopsis: Romeo y Desideria están enamorados… pero a su manera. Con el paso de los años su relación se ha convertido en un pequeño infierno, hasta el punto de que Romeo se siente maltratado y vejado constantemente. La aparición de una telefonista poliamorosa en sus vidas lo cambiará todo. Para mal, por supuesto.

Si les decimos lo que figura en la carátula del DVD creo que ya sabrán lo que no y lo que sí podrán esperar de Heaven in Hell (El cielo en el infierno) . O no sé. Catalogada como giallo moderno (y sí, de moderna es un rato, pero de giallo mantenemos nuestras dudas), con guión de Pablo Vázquez basado en su obra teatral Querido Imbécil, de la que repite reparto y director,  es la película más experimental de Norberto Ramos del ValY eso es decir mucho cuando estamos hablando del director de película como Amor TóxicoFaraday, y El Último Fin de Semana, cintas de las que ya les hemos hablado en Proyecto Naschy (ya saben, cliquen el enlace), disponibles también todas en DVD gracias a Regia Films.

Así que no esperen un giallo, a pesar de que su carátula reproduzca la estética de la colección que Regia Films dedica a este subgénero italiano. No.  La última obra de Norberto Ramos es una comedia negra sobre el maltrato doméstico, que cambia los roles ‘habituales’ pasando a mostrar al varón como víctima de los malos tratos de su esposa para que la sorpresa haga tomar mayor conciencia de ese problema. Pero no se limita a la denuncia de la violencia doméstica, sobre la película se extiende la sombra de la eterna dialéctica de los sexos, la difícil asunción de roles en una sociedad que está en constante cambio combinada con la universalidad del problema de comunicación entre hombres y mujeres, o mejor sería decir de incomunicación. Si nos apuran, podríamos decir que estamos frente a un Antonioni 2.0 regado con grandes dosis de humor. Una comicidad, además, que se aproxima a eso que se ha dado en llamar posthumor y que se extiende desde la sátira de El mundo today hasta el histrionismo de Ignatius Farray. Se ataca de paso la corrección política en esta película que delata su origen teatral, con sus largos ríos de diálogo y sus escasos movimientos de cámara y escenarios. Y si algún elemento coge prestado del giallo es el exceso, desaforado, paródico de las escenas eróticas y las grand guignolescas muertes. Además de una obsesiva partitura de sintetizador del propio del Val que le queda de lo más apañada, por cierto (y que puede adquirirse por módico precio aquí).

Una crítica de Filmaffinity la califica de ‘vómito’. Yo no diría tanto. El cine de Norberto Ramos del Val es un cine muy especial, independiente de verdad, a veces a contracorriente. Puede gustarles o no, pero sus seguidores saben qué pueden encontrar en sus películas: lo inesperado… y un magnífico buen gusto en la elección de sus actrices, a las que tiene el detalle con el espectador masculino (y lesbiano) de mostrar muchas veces y sin justificar en el guión, ligeras de ropa.

El cine en zapatillas: Sumario sangriento de la pequeña Estefanía (Mio caro assassino, Tonino Valerii)

SUMARIO SANGRIENTO DE LA PEQUEÑA ESTEFANÍA (Mio caro assassino, Tonino Valerii, 1972) DVD Regia Films. Estrenada en nuestra pantallas como Sumario sangriento de la pequeña Stefania. 

Italia/España. Duración: 95 min. Guion: Tonino Valerii y José Gutiérrez Maesso Música: Ennio Morricone Fotografía: Manuel Rojas  Productora:Cinerama Releasing Corporation Género: Giallo Formato pantalla:2,35:1 (16/9) Anamorphic Widescreen Audio: Castellano e italiano Subtítulos: castellano

Reparto: George Hilton, Salvo Randone, Patty Shepard, Marilu Tolo, Manuel Zarzo, Alfredo Mayo, Lola Gaos y Helga Liné.

Sinopsis: El comisario de policía Luca Peretti (George Hilton) investiga la extraña muerte por decapitación de un investigador privado. A medida que avanza en sus pesquisas, el caso se tornará cada más complejo y turbulento, apareciendo nuevas víctimas relacionadas con su investigación. Por si fuera poco, parece que el investigador decapitado estaba indagando en el “caso Moroni”, que ocurrió dos años antes y consistió en el secuestro y posterior muerte de una pequeña de ocho años llamada Estefanía…

Con todos los ingredientes habituales adscritos al Giallo: asesinatos sangrientos, argumento enrevesado e incluso alguna escena absurda, este whodonit, con reunión final de acusados incluida, mantiene la intriga y la emoción hasta su conclusión, con su pertinente dosis de colorido e imaginación en los asesinatos que realizan, por supuesto, unas manos enguantadas en cuero. Destacan las escenas rodadas con cámara subjetiva que nos ofrecen el punto de vista del asesino y, sobre todo, la fantástica y atmosférica partitura del siempre efectivo Ennio Morricone, en esta ocasión con orquesta dirigida por Bruno Nicolai.

Sumario sangriento de la pequeña Estefanía tiene un atractivo añadido para el seguidor del Fantaterror pues son varios los actores españoles, muchos de ellos habituales en películas de terror, que forman parte del reparto de esta coproducción, como Manolo Zarzo, Lola Gaos, Mónica Randall o Alfredo Mayo, que realiza un papel muy alejado de sus viriles modelos de  antaño. Por otra parte, nuestras queridas Helga Liné y Patty Shepard ejercerán en esta ocasión de víctimas, siendo la muerte de la Shepard especialmente virulenta.

La cinta se estrenó en España con cierto retraso con respecto a Italia y formando programa doble, en Barcelona con Sueños de un seductor (Play It Again, Sam, Herbert Ross, 1972); y en Madrid junto a No desearás al vecino del 5º (Ramón Fernández, 1970). La copia que nos ofrece Regia, a tenor de los pocos pero nutritivos desnudos (incluido uno muy especial y hoy impensable), en versión íntegra algo, como siempre, de agradecer en esta película rodada a caballo entre Roma y Madrid y dirigida Tonino Valerii, un realizador fallecido hace escasamente un año, adscrito al cine de aventuras y en especial al Spaghetti Western, dentro de cuya vertiente más cómica dirigió la memorable Mi nombre es ninguno (Il mio nome è Nessuno, 1974) que proseguía la estela marcada (que no iniciada)  por Le llamaban Trinidad (Lo chiamavano Trinità…, Enzo Barboni, 1970). Pero aunque esta fue la única incursión de Tonino Valerii como director en el Giallo y en el cine de terror, no lo fue como guionista y escritor, ya que suyos son los guiones y argumentos de las góticas La maldición de los Karnstein (La cripta e l’incubo, Camillo Mastrocinque, 1964) y Los largos cabellos de la muerte (I lunghi capelli della morte, Antonio Margheritti, 1964), ambas escritas junto a Ernesto Gastaldi.

En Sumario sangriento de la pequeña Estefanía encontrarán las consabidas trampas típicas en todo Giallo, que no por trilladas resultan menos efectivas y hasta cierto punto entrañables para el aficionado a este subgénero; también veremos en acción a un investigador, interpretado por George Hilton,  que si bien resulta un tanto más iluminado de lo normal, afortunadamente siempre llega tarde a la ya, por entonces, escena del crimen para deleite del seguidor del cine sangriento. De entre los secundarios absurdos nos encontraremos con personajes como el de su esposa, una desaprovechada Marilù Tolo; pero también con un Salvo Randone magnífico y natural. Todo ello en esta nueva adición a la más importante colección videográfica  sobre Giallo italiano que se ha editado en nuestro país de la mano de Regia Films.

Más información y pedidos: http://www.regiafilms.com/

GALERÍA DE CARTELES

FOTOBUSTA ITALIANA


CARTELERÍA Y PROMOCIÓN ESPAÑOLA 

Guía festivales.

 

El cine en zapatillas: Los asesinos de la luna de miel (The Honeymoon Killers, Leonard Kastle, 1970)

LOS ASESINOS DE LA LUNA DE MIEL (The Honeymoon Killers, Leonard Kastle, 1970) BLU-RAY Regia Films

USA. Duración: 108 min. Guion: Leonard Kastle Música: Gustav Mahler Fotografía: Oliver Wood (B&W)  Productora: Cinerama Releasing Corporation Género: Drama Formato pantalla: 1,85:1 – 16:9 Audio: DTS-HD Castellano e inglés Subtítulos: castellano

Reparto: Shirley Stoler, Tony Lo Bianco, Mary Jane Higby, Doris Roberts, Kip McArdle,Barbara Cason

Sinopsis: Martha Beck (Shirley Stoler) es la jefa de enfermeras del Hospital de Mobile en Alabama, con sobrepeso, soltera y falta de cariño. Raymond Fernández (Tony Lo Bianco) es un latin lover que se cita con mujeres mediante los anuncios clasificados de la prensa, los “corazones solitarios”, para robarles cientos de dólares con la falsa promesa de casarse con ellas. Muy pronto se encontrarán trabajando juntos en la tarea de engañar y robar a mujeres solteras y viudas, presentando a la ex enfermera como a la hermana de Raymond. Pero los celos enfermizos de Martha y su volátil temperamento harán que las cosas se tornen cada vez más violentas…

Regia Films edita en lujoso formato Blu-ray una de las películas que más gana tenía Serendipia de llevarse a su cubil. Los asesinos de la luna de miel se nos estaba resistiendo. Tentados estuvimos de hacernos con ella y verla en edición foránea ya cuando se editó en VHS por Tartan Video en los noventa y la tienda Gorgon la tenía, tentadora y en inglés, en una de sus estanterías. Tal era el interés desbocado que Serendipia tenía por esta película. Años después e ignorando que hubiera salido editada por Filmax, seguíamos sin verla así que, en cuanto supimos que Regia la iba a editar, por un lado nos dio mucha alegría, pero por otro temimos que nos defraudara.

Pero la espera ha valido la pena y las condiciones han resultado insuperables: la edición de Regia Films luce magnífica en radiante blanco y negro y con la posibilidad (imperdonable hacerlo de otra forma) de disfrutarla en versión original subtitulada al castellano. 

Más información y pedidos: http://www.regiafilms.com/

CUANDO LA FICCIÓN SUPERA LA REALIDAD: MARTHA Y RAY

Raymond Fernández, norteamericano de padres españoles, era un cabeza de familia responsable y trabajador que vivía con su esposa y sus cuatro hijos en La Linea de la Concepción. En 1945 durante un viaje en barco a Estados Unidos tuvo un accidente recibiendo un golpe en la cabeza que, además de una fea cicatriz, le traería un cambio total de personalidad. Cometió un delito que le supuso un año de condena en Tallahassee (Florida), donde conoció el vudú y la magia negra de la mano de los indios que estaban en prisión. Se convenció de que tenía poderes hipnóticos especiales y que con ellos podría tener a todas las mujeres que quisiera. Y es que el accidente también había despertado unos desbocados deseos sexuales en Fernández. Ya en Nueva York se convirtió en un don Juan de guardarropía que mediante anuncios en clubs de corazones solitarios conocería a solteras y viudas a las que además de utilizar para saciar sus apetitos sexuales, despojaba de sus bienes. No tenía manías, todas despertaban su deseo. Según declaró, en dos años sedujo a más de cien mujeres, atribuyendo su éxito a su mirada hipnotizadora.

En 1947 se casó con Lucilla Thompson, una mujer mucho más mayor que él a la que llevó de luna de miel a España, concretamente a la casa donde vivía su esposa Encarnación con sus cuatro hijos. Lucilla pronto se dio cuenta de la situación. Pero no le dio tiempo a mucho más pues apareció muerta en un hotel de Sevilla. Lo que se diagnosticó como paro cardíaco, había sido realmente obra de Raymond con la ayuda de una droga, la digitalina, que ocasiona síntomas similares al ataque al corazón. Fernández volvió a casa de su suegra y esgrimiendo un documento que había falsificado, se declaró único heredero de los bienes de su esposa, a la que había hecho firmar dos papeles en blanco que él posteriormente había rellenado.

No tardó en volver a la carga escribiendo y contactando con una joven de 26 años, enfermera y con casa propia, que despertó su interés. Se trataba de Martha Seabrook Beck. Hija de madre dominante, Martha sufrió un desorden glandular a los nueve años que la hizo engordar desaforadamente, además de provocarle un continuo apetito sexual. Se hizo enfermera, pero por su aspecto solo consiguió trabajo en pompas fúnebres lavando y amortajando cadáveres. En los ratos libres se dedicaba a acosar a hombres en las paradas de autobús. Hasta que uno la dejó en estado, suicidándose poco después. Encontró un nuevo trabajo en el hospital donde dio a luz, hasta 1944, año en que la despidieron por conducta escandalosa. Era una mujer dominante, a la que no interesaba el galanteo y agradaba el sexo duro. Poco después se casó y tuvo otro hijo, pero no tardó en divorciarse. Un día le hicieron una broma, un conocido escribió a un club de corazones solitarios de Nueva York en su nombre.

Cuando conoció a Raymond Fernández pensó que había conocido al hombre de su vida y decidió que nunca se separaría de él. Así que tras intentar suicidarse metiendo la cabeza en el horno, Martha convenció a Raymond de irse a vivir con él, abandonando a sus hijos que quedaron al cuidado de su madre. Informada por Ray de sus tejemenejes con viudas y solteronas, lejos de sorprenderse Martha se convirtió en su cómplice, presentándose ante las pretendientes como hermana de Raymond.

Si bien al principio alguna de sus presas escapó con vida tras ser saqueada a conciencia, Martha tenía unos feroces celos, así que no tardó en utilizó sus conocimientos químicos para suministrar fármacos con los que librarse de las desafortunadas novias de Raymond. En 1949 la cosa pasó a mayores cuando Martha asesinó de un martillazo en la cabeza a la nueva señora Fernández, Janet Fay, de la que se deshicieron metiéndola en un baúl y enterrándola en el sótano de la casa que tenían alquilada en el neoyorquino barrio de Queens. El mismo día que la enterraban llegaba una carta de una nueva pretendienta, Delphine Downing, viuda de cuarenta años que tenía una hija de dos años, Rainelle. En pocos días allí aparecieron Martha y Raymond. Y en muy poco tiempo estaban durmiendo juntos Raymond y Delphine. Una situación que duró poco, pues los celos de Martha no se lo permitieron. Y más cuando se enteró que Delphine se había quedado en estado. Le dio unas pastillas con el pretexto de que eran abortivas y profundamente sedada fue finiquitada, de un tiro en la cabeza, por Raymond, que aturdido y desmoralizado por lo que  había hecho, dejó que Martha se encargase de enterrar el cadáver en el sótano y ahogar en una tina llena de agua a la pequeña Rainelle. Pero unos vecinos sospechando que algo raro estaba sucediendo llamaron a la policía, ante la que rápidamente confesaron tanto Raymond como Martha ofreciendo, eso sí,  versiones diferentes de los  hechos.

La opinión pública se horrorizó ante los crímenes de estos asesinos de corazones solitarios, tal y como la prensa los había bautizado. En especial fue el asesinato de la niña lo que más conmocionó al público. Como en Michigan, donde fueron detenidos, no había pena de muerte, Martha y Ray fueron trasladados a Nueva York, donde sí podían ser ejecutados y donde fueron juzgados por el asesinato de Janet Fay, resultando condenados el 17 de junio de 1949 a morir en la silla eléctrica, siendo ejecutados en marzo de 1951 tras agotar todos los recursos. Dos horas antes de la ejecución Fernández le envío un mensaje a Martha en el que decía “Me gustaría gritarle al mundo el amor que siento por ti”. Cuando ella lo recibió se le iluminó la cara y, abrazando a la enfermera dijo “Ahora sé que Raymond me quiere y puedo afrontar la muerte con alegría”.

El club donde Raymond Fernández obtenía las direcciones de sus víctimas se llamaba “Mother Dinene”. Después del arresto de la pareja se descubrió que “Mother Dinene” era una mujer que vivía confortablemente en el barrio del Bronx (Nueva York). Los detectives de la policía cerraron el Club por fraude, pero la mujer no tardó en abrir otro en el que prometía la felicidad marital por tan solo cinco dólares.

THE HONEYMOON KILLERS

Leonard Kastle

¿Qué tuvo que suceder para que el compositor de ópera Leonard Kastle terminara escribiendo y dirigiendo The Honeymoon Killers? Pues que Martin Scorsese, el director seleccionado para rodar esta cinta fuera despedido tras tan solo una semana de rodaje, así como su sustituto, el desconocido Donald Volkman. Prácticamente fue una cuestión de azar. Pero no piensen por el escaso bagaje de Kastle en el cine que el resultado obtenido fue pésimo, muy al contrario, The Honeymoon Killers es una cinta visualmente contagiada de los aires renovadores que llegaban desde Europa. Rodada en un blanco y negro repleto de grises, su marcado aire naturalista, al que contribuyen las actuaciones de los actores, en especial la pareja protagonista, hace que casi resulte cinéma vérité. Con  unos movimientos de cámara llenos de modernidad, pero también con cierto aire exploitation, al que contribuye su descuidado uso de la música, mediante  jirones de Gustav Mahler. No puede sorprendernos menos leer que este era el filme americano favorito de François Truffaut.

El guión, que también escribió Kastle, sigue de manera aproximada los hechos tal y como sucedieron, aunque se omite el accidente que Raymond sufrió y que redirigió su vida hacia el crimen, a pesar de que luce una cicatriz en la cabeza que se esfuerza en tapar con un bisoñé de la que no se nos explica cual su origen. Tampoco se habla de su vida en España, ni de la maternidad de Martha. El director -y guionista- prefiere poner el acento en los protagonistas como pareja, ya que para él, “Martha y Raymond no habrían llegado, por sí solos, a hacer lo que hicieron. Fue su encuentro lo que les convirtió en los asesinos más grotescos que se pueda imaginar. En ese sentido, creo que mi film es un estudio de la personalidad”.[1]

Leonard Klastle también se permitió añadir algunas dosis de humor negrísimo, sobre todo en la primera parte de la película. Nos retrata a las pretendientes de Raymond de forma paródica, casi cómica, con actuaciones teatrales, exageradas, que contrastarán con las que tendrán las víctimas de la segunda parte de la cinta. Más realistas. Será a partir del sórdido y aterrador asesinato de la anciana cuando cambie el tono de la película. Subirá el  horror, ya no se tratará de asesinatos casi accidentales, en la distancia, con fármacos. Desde ese momento la poca simpatía que pudieran despertar esa pareja de perdedores, desaparecerá. Esfumándose definitivamente cuando eliminen a sus dos últimas víctimas. Ese cambio de tono, brutal, se reflejará en los ojos de la última mujer que asesinan. Un crimen que el director capta de forma magistral. Y es que viendo The Honeymoon Killers nos damos cuenta del gran director que hemos perdido y de la injusticia que se ha cometido con esta película catalogándola como serie B. “Este es un film que hemos hecho sin presiones de ninguna clase. Nadie lo ha visto antes de ser montado y tuvimos muchas dificultades para encontrar un distribuidor. Todos pensaban que el film sería muy torpe, muy real y, sobre todo, no lograban entender la presencia de una protagonista de 110 kilos. Creían que todo resultaba demasiado deprimente. Por fin, cuando un distribuidor se arriesgó, el film se presentó en Nueva York y Los Angeles, el favor de la crítica superó nuestras más optimistas previsiones“.[2]

Tampoco sería esta película lo que es sin esa magnífica pareja de actores protagonistas.

Shirley Stoler, hija de inmigrantes judíos polacos, se inició en el teatro underground. El primer papel cinematográfico que interpretó fue el de la asesina Martha Beck a los 41 años, un papel nada amable que se prolongó en otros de similar talante como horrible funcionaria de prisión, prostituta y comandante de campo de prisioneros.  Roles grotescos y crueles en los que mandaba su físico que tuvieron su excepción en un breve papel como sufrida madre en El cazador (The Deer Hunter, Michael Cimino, 1978). También intervino en diversas series televisivas e incluso debutó en Broadway en 1981 con Lolita, junto a Donald Sutherland y Blanche Baker, que se suspendió tras solo nueve días en cartel. Fallecío en 1999 a los 69 años por insuficiencia cardíaca.

Por su parte la carrera de Tony Lo Bianco se distingue tanto por su versatilidad, como por la calidad de su trabajo. Ha aparecido en numerosas películas, programas de televisión y obras teatrales, tanto actuando como ejerciendo de escritor, director y productor. Neoyorquino nacido en Brooklyn, entre sus más de cien actuaciones cinematográficas destaca su Sal Boca en Contra el imperio de la droga (The French Connection, William Friedkin, 1971)

A pesar de las críticas favorables que recibió su película y de las dos nuevas cintas, A Wedding at Cana y Aloha, que tenía proyectado rodar para el productor de The Honeymoon Killers, Warren Steibel, Leonard Kastle retornó al mundo de la música y no volvió a dirigir cine.

A finales de los setenta se anuncio en la revista Variety una secuela de The Honeymoon Killers. Aunque nunca se produjo, la historia partiría de una cita íntima entre Ray y Martha mientras esperaban su ejecución en el corredor de la muerte que habría tenido como resultado el nacimiento en prisión de gemelos, niño y niña, que serían separados al nacer. Años más tarde ambos formarían equipo como pareja de amantes asesinos sin sospechar que eran realmente hermanos.

Destacar también que el caso resultó lo suficientemente atractivo como para ser tratado, con desigual suerte, por otros cineastas. Hasta ahora se han realizado tres versiones más de la historia: las norteamericanas Contacto letal (Lonely Hearths, Andrew Lane, 1991) y Corazones solitarios (Lonely Hearths, Todd Robinson,  2006) y la mexicana Profundo Carmesí (Arturo Ripstein, 1996).

LOS ASESINOS DE LA LUNA DE MIEL

Programa de mano desplegable original

Estrenada en 1970, arribó de manera muy puntual a nuestras sacrosantas pantallas, concretamente en noviembre de ese mismo año se estrenó en el Publi  de Barcelona y al mes siguiente en el Galileo de Madrid, relegada al circuito de salas de Arte y Ensayo lo cual, por otra parte,  fue una ventaja ya que se ofreció en versión original subtitulada.

Mientras que no hemos podido acceder a la crítica madrileña en Barcelona, donde se estrenó junto al cortometraje Gente de mesón de Francisco Betriu, se recibió como agua de mayo si hacemos caso al tiempo que se mantuvo en cartelera y a alguna de las críticas que desató. Para la Vanguardia es una cinta “de un interés verídico y realizada con una eficacia que roza la brillantez.”[3] Concluyendo que “Acaso a Kastle pueda criticársele aquello mismo que se puede considerar como su mayor mérito: la crudeza sin freno, la crueldad (…), el realismo feroz que sirve de vehículo al verismo que quiere servirnos. Pero su verdad si hiere es siempre humana y nunca truculenta. Y la historia es aleccionadora y de un alcance estremecedor por esta honrada intransigencia con que su narrador cinematográfico destierra mitos y tópicos hasta sus últimas consecuencias.”[4]

NOTAS
[1] Declaraciones de Leonard Kastle incluidas en el programa de mano español.
[2] Ídem
[3] J.P.M. en La Vanguardia del jueves 12 de noviembre de 1970. Pág. 56
[4] Ídem

CARTELERÍA Y MATERÍAL GRÁFICO

El cine en zapatillas: El barón del terror (Chano Urueta, 1962)

EL BARÓN DEL TERROR (Chano Urueta, 1962) DVD Regia Films

México. Duración: 77 min. Guion: Adolfo López Portillo, Federico Curiel Música: Gustavo César Carrión Fotografía: José Ortiz Ramos (B&N) Productora: Cinematográfica ABSA Formato Pantalla: 1,33:1 (4/3) Fullscreen Audio: Español neutro

Reparto: Abel Salazar, Ariadna Welter, David Silva, Germán Robles, Luis Aragón, Mauricio Garcés, Ofelia Guilmáin, René Cardona, RubénRojo, Carlos Nieto, Carlota Solares,Federico Curiel

En 1661 el barón Vitelius (Abel Salazar) es enviado a la hoguera por la Santa Inquisición de México acusado de brujería, necromancia y adulterio. A punto de ser devorado por las llamas, un cometa cruza el cielo sobre la hoguera y el Barón jura vengarse de los descendientes de los Inquisidores. 300 años después el ciclo del cometa se ha completado, el barón vuelve y la maldición por él lanzada se materializará en un horripilante ser, hambriento de cerebros humanos, que irá sembrando el terror entre los descendientes de sus verdugos…

 

Regia Films prosigue su colección Terror Mexicano con una de las películas más populares y delirantes de la cinematografía azteca, El barón del terror. Rodada por la productora ABSA, fundada por Abel Salazar con la que puso en marcha westerns, comedias, dramas románticos y por supuesto, películas de terror, en las que también participaba como galán, acertó de pleno en la diana con El vampiro (1957) y El ataúd del vampiro (1958), que dieron pié a toda una explosión del cine de terror mexicano. Entre las producciones de ABSA centradas en el género de terror figuran algunas que Regia ya ha ofrecido en su colección como El espejo de la bruja (Chano Urueta, 1962), La maldición de la llorona (Rafael Baledón, 1963) y  El hombre y el monstruo (Rafael Baledón,1959) con la que la productora, tras importar con éxito el mito de Drácula y ubicarlo en una hacienda mexicana, repite la misma operación con un sosias de Jeckyll y Mr. Hyde, añadiendo a su personaje guiños a Svengali, Fausto, el hombre lobo y el fantasma de la ópera. Casi nada.

Si bien en todas estas cintas Abel Salazar ejerce de héroe de la función, algo bastante habitual en las películas que produjo, en El barón del terror probó fortuna encarnando un rol terrorífico, y el resultado no pudo ser mejor: su baron Vitelius d’Estera, que se transforma en un monstruoso ser sorbecerebros es, sin lugar a dudas, la pieza fundamental para que esta cinta de Chano Urueta haya terminado siendo una de las películas clave del mejor cine psicotrónico, llegando a ser considerada, con toda razón, película de culto en Estados Unidos con el nombre de Brainiac. Pero no tan solo es memorable esta cinta por su bizarro monstruo, sino también por poseer algunas de las imágenes más divertidas del cine de terror mexicano pre-luchadores: inolvidables resultan las caras de Germán Robles y René Cardona cuando, inmovilizados por la hipnótica mirada de Vitelius, este abusa de sus hijas y esposas delante de ellos. Como inolvidables son las escenas en las que Abel Salazar se despista de sus invitados para tomar unas revitalizadoras cucharadas de sesos de una ensaladera que guarda en el escritorio.

Realizada con gran economía de medios, que se delatan en las muchas transparencias (cuando no directamente fotografías en el fondo) y la pobreza de los decorados, se dejan de lado los goticismos de obras anteriores y se ubica la acción en un escenario moderno y urbano. Chano Urueta, un artesano que se atrevía con todo y que realizó un eficaz trabajo, estrenaría ese año cuatro películas más, entre ellas El espejo de la bruja. Además del ya nombrado Germán Robles, habitual en las producciones de Abel Salazar, la película cuenta con la participación de René Cardona, actor y prolífico director (suyo es otro de los títulos señeros del terror mexicano, La horripilante bestia humana, así como un gran número de películas de luchadores y luchadoras); el madrileño Rubén Rojo, con una carrera a caballo entre México y España y  Magda Urbizu que como ‘la chica’, realiza un trabajo de derribo a base de mohines, poner cara como de pensar y preparar cafés. Al año siguiente hizo su última película tras la que, muy juiciosamente, se retiró. También realiza un pequeño papel como ‘mujer de la vida’ la gran Ariadna Welter, que protagonizó el díptico vampírico de Fernando Méndez. Adolfo López Portillo y Federico Curiel, autores del guión y de la historia, repetirán en la siguiente película de ABSA, la también delirante La cabeza viviente, realizada al año siguiente y dirigida también por Urueta. La partitura vuelve a ser de Gustavo César Carrión, que ya poseía experiencia en sonorizar pesadillas por ser también el responsable de la música de El vampiro y El ataúd del vampiro, así como del resto de producciones terroríficas de Salazar.

Una nueva ocasión de agradecer a Regia Films su labor con la edición de estas memorables películas en tan inmejorables condiciones.

Cartelera mexicana

El imaginativo cartel español

 

 

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