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Archive for the ‘El cine en zapatillas: los DVD/Blu-ray de Serendipia’ Category

El cine en zapatillas: Heaven in Hell (El cielo en el infierno) de Norberto Ramos del Val.

HEAVEN IN  HELL (El cielo en el infierno) Director: Norberto Ramos del Val. España, 2016.

DVD. Regia Films. Duración: 70 min. Guion: Pablo Vázquez Música: Norberto Ramos del Val Fotografía: César Montegrifo Productora: Norberfilms Género: ¿…? Formato Pantalla: 2,40:1 (16/9) Anamorphic Widescreen Audio: Castellano – Subtítulos: Inglés Extras: Querido imbécil, la obra teatral (entrevista con el director) – Tráiler. Clasificada ‘S’

Reparto: Álvaro Lafora, Belén Riquelme, Mariu Bárcena, Isabel Moan

Sinopsis: Romeo y Desideria están enamorados… pero a su manera. Con el paso de los años su relación se ha convertido en un pequeño infierno, hasta el punto de que Romeo se siente maltratado y vejado constantemente. La aparición de una telefonista poliamorosa en sus vidas lo cambiará todo. Para mal, por supuesto.

Si les decimos lo que figura en la carátula del DVD creo que ya sabrán lo que no y lo que sí podrán esperar de Heaven in Hell (El cielo en el infierno) . O no sé. Catalogada como giallo moderno (y sí, de moderna es un rato, pero de giallo mantenemos nuestras dudas), con guión de Pablo Vázquez basado en su obra teatral Querido Imbécil, de la que repite reparto y director,  es la película más experimental de Norberto Ramos del ValY eso es decir mucho cuando estamos hablando del director de película como Amor TóxicoFaraday, y El Último Fin de Semana, cintas de las que ya les hemos hablado en Proyecto Naschy (ya saben, cliquen el enlace), disponibles también todas en DVD gracias a Regia Films.

Así que no esperen un giallo, a pesar de que su carátula reproduzca la estética de la colección que Regia Films dedica a este subgénero italiano. No.  La última obra de Norberto Ramos es una comedia negra sobre el maltrato doméstico, que cambia los roles ‘habituales’ pasando a mostrar al varón como víctima de los malos tratos de su esposa para que la sorpresa haga tomar mayor conciencia de ese problema. Pero no se limita a la denuncia de la violencia doméstica, sobre la película se extiende la sombra de la eterna dialéctica de los sexos, la difícil asunción de roles en una sociedad que está en constante cambio combinada con la universalidad del problema de comunicación entre hombres y mujeres, o mejor sería decir de incomunicación. Si nos apuran, podríamos decir que estamos frente a un Antonioni 2.0 regado con grandes dosis de humor. Una comicidad, además, que se aproxima a eso que se ha dado en llamar posthumor y que se extiende desde la sátira de El mundo today hasta el histrionismo de Ignatius Farray. Se ataca de paso la corrección política en esta película que delata su origen teatral, con sus largos ríos de diálogo y sus escasos movimientos de cámara y escenarios. Y si algún elemento coge prestado del giallo es el exceso, desaforado, paródico de las escenas eróticas y las grand guignolescas muertes. Además de una obsesiva partitura de sintetizador del propio del Val que le queda de lo más apañada, por cierto (y que puede adquirirse por módico precio aquí).

Una crítica de Filmaffinity la califica de ‘vómito’. Yo no diría tanto. El cine de Norberto Ramos del Val es un cine muy especial, independiente de verdad, a veces a contracorriente. Puede gustarles o no, pero sus seguidores saben qué pueden encontrar en sus películas: lo inesperado… y un magnífico buen gusto en la elección de sus actrices, a las que tiene el detalle con el espectador masculino (y lesbiano) de mostrar muchas veces y sin justificar en el guión, ligeras de ropa.

El cine en zapatillas: Sumario sangriento de la pequeña Estefanía (Mio caro assassino, Tonino Valerii)

SUMARIO SANGRIENTO DE LA PEQUEÑA ESTEFANÍA (Mio caro assassino, Tonino Valerii, 1972) DVD Regia Films. Estrenada en nuestra pantallas como Sumario sangriento de la pequeña Stefania. 

Italia/España. Duración: 95 min. Guion: Tonino Valerii y José Gutiérrez Maesso Música: Ennio Morricone Fotografía: Manuel Rojas  Productora:Cinerama Releasing Corporation Género: Giallo Formato pantalla:2,35:1 (16/9) Anamorphic Widescreen Audio: Castellano e italiano Subtítulos: castellano

Reparto: George Hilton, Salvo Randone, Patty Shepard, Marilu Tolo, Manuel Zarzo, Alfredo Mayo, Lola Gaos y Helga Liné.

Sinopsis: El comisario de policía Luca Peretti (George Hilton) investiga la extraña muerte por decapitación de un investigador privado. A medida que avanza en sus pesquisas, el caso se tornará cada más complejo y turbulento, apareciendo nuevas víctimas relacionadas con su investigación. Por si fuera poco, parece que el investigador decapitado estaba indagando en el “caso Moroni”, que ocurrió dos años antes y consistió en el secuestro y posterior muerte de una pequeña de ocho años llamada Estefanía…

Con todos los ingredientes habituales adscritos al Giallo: asesinatos sangrientos, argumento enrevesado e incluso alguna escena absurda, este whodonit, con reunión final de acusados incluida, mantiene la intriga y la emoción hasta su conclusión, con su pertinente dosis de colorido e imaginación en los asesinatos que realizan, por supuesto, unas manos enguantadas en cuero. Destacan las escenas rodadas con cámara subjetiva que nos ofrecen el punto de vista del asesino y, sobre todo, la fantástica y atmosférica partitura del siempre efectivo Ennio Morricone, en esta ocasión con orquesta dirigida por Bruno Nicolai.

Sumario sangriento de la pequeña Estefanía tiene un atractivo añadido para el seguidor del Fantaterror pues son varios los actores españoles, muchos de ellos habituales en películas de terror, que forman parte del reparto de esta coproducción, como Manolo Zarzo, Lola Gaos, Mónica Randall o Alfredo Mayo, que realiza un papel muy alejado de sus viriles modelos de  antaño. Por otra parte, nuestras queridas Helga Liné y Patty Shepard ejercerán en esta ocasión de víctimas, siendo la muerte de la Shepard especialmente virulenta.

La cinta se estrenó en España con cierto retraso con respecto a Italia y formando programa doble, en Barcelona con Sueños de un seductor (Play It Again, Sam, Herbert Ross, 1972); y en Madrid junto a No desearás al vecino del 5º (Ramón Fernández, 1970). La copia que nos ofrece Regia, a tenor de los pocos pero nutritivos desnudos (incluido uno muy especial y hoy impensable), en versión íntegra algo, como siempre, de agradecer en esta película rodada a caballo entre Roma y Madrid y dirigida Tonino Valerii, un realizador fallecido hace escasamente un año, adscrito al cine de aventuras y en especial al Spaghetti Western, dentro de cuya vertiente más cómica dirigió la memorable Mi nombre es ninguno (Il mio nome è Nessuno, 1974) que proseguía la estela marcada (que no iniciada)  por Le llamaban Trinidad (Lo chiamavano Trinità…, Enzo Barboni, 1970). Pero aunque esta fue la única incursión de Tonino Valerii como director en el Giallo y en el cine de terror, no lo fue como guionista y escritor, ya que suyos son los guiones y argumentos de las góticas La maldición de los Karnstein (La cripta e l’incubo, Camillo Mastrocinque, 1964) y Los largos cabellos de la muerte (I lunghi capelli della morte, Antonio Margheritti, 1964), ambas escritas junto a Ernesto Gastaldi.

En Sumario sangriento de la pequeña Estefanía encontrarán las consabidas trampas típicas en todo Giallo, que no por trilladas resultan menos efectivas y hasta cierto punto entrañables para el aficionado a este subgénero; también veremos en acción a un investigador, interpretado por George Hilton,  que si bien resulta un tanto más iluminado de lo normal, afortunadamente siempre llega tarde a la ya, por entonces, escena del crimen para deleite del seguidor del cine sangriento. De entre los secundarios absurdos nos encontraremos con personajes como el de su esposa, una desaprovechada Marilù Tolo; pero también con un Salvo Randone magnífico y natural. Todo ello en esta nueva adición a la más importante colección videográfica  sobre Giallo italiano que se ha editado en nuestro país de la mano de Regia Films.

Más información y pedidos: http://www.regiafilms.com/

GALERÍA DE CARTELES

FOTOBUSTA ITALIANA


CARTELERÍA Y PROMOCIÓN ESPAÑOLA 

Guía festivales.

 

El cine en zapatillas: Los asesinos de la luna de miel (The Honeymoon Killers, Leonard Kastle, 1970)

LOS ASESINOS DE LA LUNA DE MIEL (The Honeymoon Killers, Leonard Kastle, 1970) BLU-RAY Regia Films

USA. Duración: 108 min. Guion: Leonard Kastle Música: Gustav Mahler Fotografía: Oliver Wood (B&W)  Productora: Cinerama Releasing Corporation Género: Drama Formato pantalla: 1,85:1 – 16:9 Audio: DTS-HD Castellano e inglés Subtítulos: castellano

Reparto: Shirley Stoler, Tony Lo Bianco, Mary Jane Higby, Doris Roberts, Kip McArdle,Barbara Cason

Sinopsis: Martha Beck (Shirley Stoler) es la jefa de enfermeras del Hospital de Mobile en Alabama, con sobrepeso, soltera y falta de cariño. Raymond Fernández (Tony Lo Bianco) es un latin lover que se cita con mujeres mediante los anuncios clasificados de la prensa, los “corazones solitarios”, para robarles cientos de dólares con la falsa promesa de casarse con ellas. Muy pronto se encontrarán trabajando juntos en la tarea de engañar y robar a mujeres solteras y viudas, presentando a la ex enfermera como a la hermana de Raymond. Pero los celos enfermizos de Martha y su volátil temperamento harán que las cosas se tornen cada vez más violentas…

Regia Films edita en lujoso formato Blu-ray una de las películas que más gana tenía Serendipia de llevarse a su cubil. Los asesinos de la luna de miel se nos estaba resistiendo. Tentados estuvimos de hacernos con ella y verla en edición foránea ya cuando se editó en VHS por Tartan Video en los noventa y la tienda Gorgon la tenía, tentadora y en inglés, en una de sus estanterías. Tal era el interés desbocado que Serendipia tenía por esta película. Años después e ignorando que hubiera salido editada por Filmax, seguíamos sin verla así que, en cuanto supimos que Regia la iba a editar, por un lado nos dio mucha alegría, pero por otro temimos que nos defraudara.

Pero la espera ha valido la pena y las condiciones han resultado insuperables: la edición de Regia Films luce magnífica en radiante blanco y negro y con la posibilidad (imperdonable hacerlo de otra forma) de disfrutarla en versión original subtitulada al castellano. 

Más información y pedidos: http://www.regiafilms.com/

CUANDO LA FICCIÓN SUPERA LA REALIDAD: MARTHA Y RAY

Raymond Fernández, norteamericano de padres españoles, era un cabeza de familia responsable y trabajador que vivía con su esposa y sus cuatro hijos en La Linea de la Concepción. En 1945 durante un viaje en barco a Estados Unidos tuvo un accidente recibiendo un golpe en la cabeza que, además de una fea cicatriz, le traería un cambio total de personalidad. Cometió un delito que le supuso un año de condena en Tallahassee (Florida), donde conoció el vudú y la magia negra de la mano de los indios que estaban en prisión. Se convenció de que tenía poderes hipnóticos especiales y que con ellos podría tener a todas las mujeres que quisiera. Y es que el accidente también había despertado unos desbocados deseos sexuales en Fernández. Ya en Nueva York se convirtió en un don Juan de guardarropía que mediante anuncios en clubs de corazones solitarios conocería a solteras y viudas a las que además de utilizar para saciar sus apetitos sexuales, despojaba de sus bienes. No tenía manías, todas despertaban su deseo. Según declaró, en dos años sedujo a más de cien mujeres, atribuyendo su éxito a su mirada hipnotizadora.

En 1947 se casó con Lucilla Thompson, una mujer mucho más mayor que él a la que llevó de luna de miel a España, concretamente a la casa donde vivía su esposa Encarnación con sus cuatro hijos. Lucilla pronto se dio cuenta de la situación. Pero no le dio tiempo a mucho más pues apareció muerta en un hotel de Sevilla. Lo que se diagnosticó como paro cardíaco, había sido realmente obra de Raymond con la ayuda de una droga, la digitalina, que ocasiona síntomas similares al ataque al corazón. Fernández volvió a casa de su suegra y esgrimiendo un documento que había falsificado, se declaró único heredero de los bienes de su esposa, a la que había hecho firmar dos papeles en blanco que él posteriormente había rellenado.

No tardó en volver a la carga escribiendo y contactando con una joven de 26 años, enfermera y con casa propia, que despertó su interés. Se trataba de Martha Seabrook Beck. Hija de madre dominante, Martha sufrió un desorden glandular a los nueve años que la hizo engordar desaforadamente, además de provocarle un continuo apetito sexual. Se hizo enfermera, pero por su aspecto solo consiguió trabajo en pompas fúnebres lavando y amortajando cadáveres. En los ratos libres se dedicaba a acosar a hombres en las paradas de autobús. Hasta que uno la dejó en estado, suicidándose poco después. Encontró un nuevo trabajo en el hospital donde dio a luz, hasta 1944, año en que la despidieron por conducta escandalosa. Era una mujer dominante, a la que no interesaba el galanteo y agradaba el sexo duro. Poco después se casó y tuvo otro hijo, pero no tardó en divorciarse. Un día le hicieron una broma, un conocido escribió a un club de corazones solitarios de Nueva York en su nombre.

Cuando conoció a Raymond Fernández pensó que había conocido al hombre de su vida y decidió que nunca se separaría de él. Así que tras intentar suicidarse metiendo la cabeza en el horno, Martha convenció a Raymond de irse a vivir con él, abandonando a sus hijos que quedaron al cuidado de su madre. Informada por Ray de sus tejemenejes con viudas y solteronas, lejos de sorprenderse Martha se convirtió en su cómplice, presentándose ante las pretendientes como hermana de Raymond.

Si bien al principio alguna de sus presas escapó con vida tras ser saqueada a conciencia, Martha tenía unos feroces celos, así que no tardó en utilizó sus conocimientos químicos para suministrar fármacos con los que librarse de las desafortunadas novias de Raymond. En 1949 la cosa pasó a mayores cuando Martha asesinó de un martillazo en la cabeza a la nueva señora Fernández, Janet Fay, de la que se deshicieron metiéndola en un baúl y enterrándola en el sótano de la casa que tenían alquilada en el neoyorquino barrio de Queens. El mismo día que la enterraban llegaba una carta de una nueva pretendienta, Delphine Downing, viuda de cuarenta años que tenía una hija de dos años, Rainelle. En pocos días allí aparecieron Martha y Raymond. Y en muy poco tiempo estaban durmiendo juntos Raymond y Delphine. Una situación que duró poco, pues los celos de Martha no se lo permitieron. Y más cuando se enteró que Delphine se había quedado en estado. Le dio unas pastillas con el pretexto de que eran abortivas y profundamente sedada fue finiquitada, de un tiro en la cabeza, por Raymond, que aturdido y desmoralizado por lo que  había hecho, dejó que Martha se encargase de enterrar el cadáver en el sótano y ahogar en una tina llena de agua a la pequeña Rainelle. Pero unos vecinos sospechando que algo raro estaba sucediendo llamaron a la policía, ante la que rápidamente confesaron tanto Raymond como Martha ofreciendo, eso sí,  versiones diferentes de los  hechos.

La opinión pública se horrorizó ante los crímenes de estos asesinos de corazones solitarios, tal y como la prensa los había bautizado. En especial fue el asesinato de la niña lo que más conmocionó al público. Como en Michigan, donde fueron detenidos, no había pena de muerte, Martha y Ray fueron trasladados a Nueva York, donde sí podían ser ejecutados y donde fueron juzgados por el asesinato de Janet Fay, resultando condenados el 17 de junio de 1949 a morir en la silla eléctrica, siendo ejecutados en marzo de 1951 tras agotar todos los recursos. Dos horas antes de la ejecución Fernández le envío un mensaje a Martha en el que decía “Me gustaría gritarle al mundo el amor que siento por ti”. Cuando ella lo recibió se le iluminó la cara y, abrazando a la enfermera dijo “Ahora sé que Raymond me quiere y puedo afrontar la muerte con alegría”.

El club donde Raymond Fernández obtenía las direcciones de sus víctimas se llamaba “Mother Dinene”. Después del arresto de la pareja se descubrió que “Mother Dinene” era una mujer que vivía confortablemente en el barrio del Bronx (Nueva York). Los detectives de la policía cerraron el Club por fraude, pero la mujer no tardó en abrir otro en el que prometía la felicidad marital por tan solo cinco dólares.

THE HONEYMOON KILLERS

Leonard Kastle

¿Qué tuvo que suceder para que el compositor de ópera Leonard Kastle terminara escribiendo y dirigiendo The Honeymoon Killers? Pues que Martin Scorsese, el director seleccionado para rodar esta cinta fuera despedido tras tan solo una semana de rodaje, así como su sustituto, el desconocido Donald Volkman. Prácticamente fue una cuestión de azar. Pero no piensen por el escaso bagaje de Kastle en el cine que el resultado obtenido fue pésimo, muy al contrario, The Honeymoon Killers es una cinta visualmente contagiada de los aires renovadores que llegaban desde Europa. Rodada en un blanco y negro repleto de grises, su marcado aire naturalista, al que contribuyen las actuaciones de los actores, en especial la pareja protagonista, hace que casi resulte cinéma vérité. Con  unos movimientos de cámara llenos de modernidad, pero también con cierto aire exploitation, al que contribuye su descuidado uso de la música, mediante  jirones de Gustav Mahler. No puede sorprendernos menos leer que este era el filme americano favorito de François Truffaut.

El guión, que también escribió Kastle, sigue de manera aproximada los hechos tal y como sucedieron, aunque se omite el accidente que Raymond sufrió y que redirigió su vida hacia el crimen, a pesar de que luce una cicatriz en la cabeza que se esfuerza en tapar con un bisoñé de la que no se nos explica cual su origen. Tampoco se habla de su vida en España, ni de la maternidad de Martha. El director -y guionista- prefiere poner el acento en los protagonistas como pareja, ya que para él, “Martha y Raymond no habrían llegado, por sí solos, a hacer lo que hicieron. Fue su encuentro lo que les convirtió en los asesinos más grotescos que se pueda imaginar. En ese sentido, creo que mi film es un estudio de la personalidad”.[1]

Leonard Klastle también se permitió añadir algunas dosis de humor negrísimo, sobre todo en la primera parte de la película. Nos retrata a las pretendientes de Raymond de forma paródica, casi cómica, con actuaciones teatrales, exageradas, que contrastarán con las que tendrán las víctimas de la segunda parte de la cinta. Más realistas. Será a partir del sórdido y aterrador asesinato de la anciana cuando cambie el tono de la película. Subirá el  horror, ya no se tratará de asesinatos casi accidentales, en la distancia, con fármacos. Desde ese momento la poca simpatía que pudieran despertar esa pareja de perdedores, desaparecerá. Esfumándose definitivamente cuando eliminen a sus dos últimas víctimas. Ese cambio de tono, brutal, se reflejará en los ojos de la última mujer que asesinan. Un crimen que el director capta de forma magistral. Y es que viendo The Honeymoon Killers nos damos cuenta del gran director que hemos perdido y de la injusticia que se ha cometido con esta película catalogándola como serie B. “Este es un film que hemos hecho sin presiones de ninguna clase. Nadie lo ha visto antes de ser montado y tuvimos muchas dificultades para encontrar un distribuidor. Todos pensaban que el film sería muy torpe, muy real y, sobre todo, no lograban entender la presencia de una protagonista de 110 kilos. Creían que todo resultaba demasiado deprimente. Por fin, cuando un distribuidor se arriesgó, el film se presentó en Nueva York y Los Angeles, el favor de la crítica superó nuestras más optimistas previsiones“.[2]

Tampoco sería esta película lo que es sin esa magnífica pareja de actores protagonistas.

Shirley Stoler, hija de inmigrantes judíos polacos, se inició en el teatro underground. El primer papel cinematográfico que interpretó fue el de la asesina Martha Beck a los 41 años, un papel nada amable que se prolongó en otros de similar talante como horrible funcionaria de prisión, prostituta y comandante de campo de prisioneros.  Roles grotescos y crueles en los que mandaba su físico que tuvieron su excepción en un breve papel como sufrida madre en El cazador (The Deer Hunter, Michael Cimino, 1978). También intervino en diversas series televisivas e incluso debutó en Broadway en 1981 con Lolita, junto a Donald Sutherland y Blanche Baker, que se suspendió tras solo nueve días en cartel. Fallecío en 1999 a los 69 años por insuficiencia cardíaca.

Por su parte la carrera de Tony Lo Bianco se distingue tanto por su versatilidad, como por la calidad de su trabajo. Ha aparecido en numerosas películas, programas de televisión y obras teatrales, tanto actuando como ejerciendo de escritor, director y productor. Neoyorquino nacido en Brooklyn, entre sus más de cien actuaciones cinematográficas destaca su Sal Boca en Contra el imperio de la droga (The French Connection, William Friedkin, 1971)

A pesar de las críticas favorables que recibió su película y de las dos nuevas cintas, A Wedding at Cana y Aloha, que tenía proyectado rodar para el productor de The Honeymoon Killers, Warren Steibel, Leonard Kastle retornó al mundo de la música y no volvió a dirigir cine.

A finales de los setenta se anuncio en la revista Variety una secuela de The Honeymoon Killers. Aunque nunca se produjo, la historia partiría de una cita íntima entre Ray y Martha mientras esperaban su ejecución en el corredor de la muerte que habría tenido como resultado el nacimiento en prisión de gemelos, niño y niña, que serían separados al nacer. Años más tarde ambos formarían equipo como pareja de amantes asesinos sin sospechar que eran realmente hermanos.

Destacar también que el caso resultó lo suficientemente atractivo como para ser tratado, con desigual suerte, por otros cineastas. Hasta ahora se han realizado tres versiones más de la historia: las norteamericanas Contacto letal (Lonely Hearths, Andrew Lane, 1991) y Corazones solitarios (Lonely Hearths, Todd Robinson,  2006) y la mexicana Profundo Carmesí (Arturo Ripstein, 1996).

LOS ASESINOS DE LA LUNA DE MIEL

Programa de mano desplegable original

Estrenada en 1970, arribó de manera muy puntual a nuestras sacrosantas pantallas, concretamente en noviembre de ese mismo año se estrenó en el Publi  de Barcelona y al mes siguiente en el Galileo de Madrid, relegada al circuito de salas de Arte y Ensayo lo cual, por otra parte,  fue una ventaja ya que se ofreció en versión original subtitulada.

Mientras que no hemos podido acceder a la crítica madrileña en Barcelona, donde se estrenó junto al cortometraje Gente de mesón de Francisco Betriu, se recibió como agua de mayo si hacemos caso al tiempo que se mantuvo en cartelera y a alguna de las críticas que desató. Para la Vanguardia es una cinta “de un interés verídico y realizada con una eficacia que roza la brillantez.”[3] Concluyendo que “Acaso a Kastle pueda criticársele aquello mismo que se puede considerar como su mayor mérito: la crudeza sin freno, la crueldad (…), el realismo feroz que sirve de vehículo al verismo que quiere servirnos. Pero su verdad si hiere es siempre humana y nunca truculenta. Y la historia es aleccionadora y de un alcance estremecedor por esta honrada intransigencia con que su narrador cinematográfico destierra mitos y tópicos hasta sus últimas consecuencias.”[4]

NOTAS
[1] Declaraciones de Leonard Kastle incluidas en el programa de mano español.
[2] Ídem
[3] J.P.M. en La Vanguardia del jueves 12 de noviembre de 1970. Pág. 56
[4] Ídem

CARTELERÍA Y MATERÍAL GRÁFICO

El cine en zapatillas: El barón del terror (Chano Urueta, 1962)

EL BARÓN DEL TERROR (Chano Urueta, 1962) DVD Regia Films

México. Duración: 77 min. Guion: Adolfo López Portillo, Federico Curiel Música: Gustavo César Carrión Fotografía: José Ortiz Ramos (B&N) Productora: Cinematográfica ABSA Formato Pantalla: 1,33:1 (4/3) Fullscreen Audio: Español neutro

Reparto: Abel Salazar, Ariadna Welter, David Silva, Germán Robles, Luis Aragón, Mauricio Garcés, Ofelia Guilmáin, René Cardona, RubénRojo, Carlos Nieto, Carlota Solares,Federico Curiel

En 1661 el barón Vitelius (Abel Salazar) es enviado a la hoguera por la Santa Inquisición de México acusado de brujería, necromancia y adulterio. A punto de ser devorado por las llamas, un cometa cruza el cielo sobre la hoguera y el Barón jura vengarse de los descendientes de los Inquisidores. 300 años después el ciclo del cometa se ha completado, el barón vuelve y la maldición por él lanzada se materializará en un horripilante ser, hambriento de cerebros humanos, que irá sembrando el terror entre los descendientes de sus verdugos…

 

Regia Films prosigue su colección Terror Mexicano con una de las películas más populares y delirantes de la cinematografía azteca, El barón del terror. Rodada por la productora ABSA, fundada por Abel Salazar con la que puso en marcha westerns, comedias, dramas románticos y por supuesto, películas de terror, en las que también participaba como galán, acertó de pleno en la diana con El vampiro (1957) y El ataúd del vampiro (1958), que dieron pié a toda una explosión del cine de terror mexicano. Entre las producciones de ABSA centradas en el género de terror figuran algunas que Regia ya ha ofrecido en su colección como El espejo de la bruja (Chano Urueta, 1962), La maldición de la llorona (Rafael Baledón, 1963) y  El hombre y el monstruo (Rafael Baledón,1959) con la que la productora, tras importar con éxito el mito de Drácula y ubicarlo en una hacienda mexicana, repite la misma operación con un sosias de Jeckyll y Mr. Hyde, añadiendo a su personaje guiños a Svengali, Fausto, el hombre lobo y el fantasma de la ópera. Casi nada.

Si bien en todas estas cintas Abel Salazar ejerce de héroe de la función, algo bastante habitual en las películas que produjo, en El barón del terror probó fortuna encarnando un rol terrorífico, y el resultado no pudo ser mejor: su baron Vitelius d’Estera, que se transforma en un monstruoso ser sorbecerebros es, sin lugar a dudas, la pieza fundamental para que esta cinta de Chano Urueta haya terminado siendo una de las películas clave del mejor cine psicotrónico, llegando a ser considerada, con toda razón, película de culto en Estados Unidos con el nombre de Brainiac. Pero no tan solo es memorable esta cinta por su bizarro monstruo, sino también por poseer algunas de las imágenes más divertidas del cine de terror mexicano pre-luchadores: inolvidables resultan las caras de Germán Robles y René Cardona cuando, inmovilizados por la hipnótica mirada de Vitelius, este abusa de sus hijas y esposas delante de ellos. Como inolvidables son las escenas en las que Abel Salazar se despista de sus invitados para tomar unas revitalizadoras cucharadas de sesos de una ensaladera que guarda en el escritorio.

Realizada con gran economía de medios, que se delatan en las muchas transparencias (cuando no directamente fotografías en el fondo) y la pobreza de los decorados, se dejan de lado los goticismos de obras anteriores y se ubica la acción en un escenario moderno y urbano. Chano Urueta, un artesano que se atrevía con todo y que realizó un eficaz trabajo, estrenaría ese año cuatro películas más, entre ellas El espejo de la bruja. Además del ya nombrado Germán Robles, habitual en las producciones de Abel Salazar, la película cuenta con la participación de René Cardona, actor y prolífico director (suyo es otro de los títulos señeros del terror mexicano, La horripilante bestia humana, así como un gran número de películas de luchadores y luchadoras); el madrileño Rubén Rojo, con una carrera a caballo entre México y España y  Magda Urbizu que como ‘la chica’, realiza un trabajo de derribo a base de mohines, poner cara como de pensar y preparar cafés. Al año siguiente hizo su última película tras la que, muy juiciosamente, se retiró. También realiza un pequeño papel como ‘mujer de la vida’ la gran Ariadna Welter, que protagonizó el díptico vampírico de Fernando Méndez. Adolfo López Portillo y Federico Curiel, autores del guión y de la historia, repetirán en la siguiente película de ABSA, la también delirante La cabeza viviente, realizada al año siguiente y dirigida también por Urueta. La partitura vuelve a ser de Gustavo César Carrión, que ya poseía experiencia en sonorizar pesadillas por ser también el responsable de la música de El vampiro y El ataúd del vampiro, así como del resto de producciones terroríficas de Salazar.

Una nueva ocasión de agradecer a Regia Films su labor con la edición de estas memorables películas en tan inmejorables condiciones.

Cartelera mexicana

El imaginativo cartel español

 

 

El cine en zapatillas: 39 Escalones edita, en edición especial, ‘Pi, fe en el caos’ de Darren Aronofsky

 

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Pi, fe en el caos. Edición Especial  (39 Escalones) DVD, Blu-ray

T.O: Pi: Faith in Chaos. País: USA. Año: 1998. Director: Darren Aronofsky. Guión: Darren Aronofsky. Historia: Darren Aronofsky, Sean Gullette y Eric Watson. Música: Clint Mansell. Fotografía: Matthew Libatique (blanco y negro). Productora: Harvest Filmsworks, Truth & Soul Pictures, Plantain Films, Protozoa Pictures. Formato: 16 mm. 1.66: 1. Blanco y negro. Dolby.

Reparto: Sean Gullette, Mark Margolis, Ben Shenkman, Pamela Hart, Stephen Pearlman, Samia Shoaib, Ajay Naidu, Kristyn Mae-Anne Lao, Lauren Fox.

Audios: Castellano 5.1/ Inglés 5.1  Subtítulos: Castellano Duración: 85 min. Formato imagen: Widescreen

Extras: Audiocomentarios de Darren Aronofsky y Sean Gullette; Tras las cámaras; Escenas eliminadas; Tráiler. (Todos los contenidos extras en VOSC)

3d-pi-dvdUn cohen o kohen, (en hebreo כּהן, “sacerdote”) tiene un estatus especial en el judaísmo. El Kohen Gadol (Sumo Sacerdote), una vez al año, se revestía con un peto ceremonial en el que había engastadas 12 piedras de distinta naturaleza (una por cada tribu de Israel), y penetraba solemnemente en el Sanctasantorum del Templo para pronunciar el Shem Shemaforash ante el Arca de la Alianza, en voz baja. El Shemhamphorasch (una corrupción del hebreo שם המפורש Sem-ha Mephorash) es un epíteto del nombre de Dios compuesto por 216 letras, que deriva de cabalistas medievales del Libro del Éxodo, mediante la lectura de las letras de tres versos en un orden específico. Cohen es el apellido del protagonista de Pi, fe en el caos que por un error informático descubrirá una serie de 216 dígitos (téngase presente que el alfabeto hebreo es a la vez un sistema numérico) ambicionada al mismo tiempo por una agencia bursátil y una secta judía. Nada está dejado al azar en la opera prima de Darren Aronofsky.

Max Cohen (Sean Gullette), contra las advertencias de su madre, miró directamente al sol cuando tenía seis años. Este primer ensayo de asaltar los cielos contraviniendo al orden (y tras recuperar la visión de la que el deslumbramiento le privó) le dejó como herencia las migrañas y la pericia matemática. Conocimiento y dolor quedarán asociados trágica e indisolublemente para este niño prodigio que publicó su primer artículo científico con dieciséis años y se doctoró con veinte. Iluminado sosias de Ícaro, Max no acepta que el conocimiento humano sea por naturaleza limitado, él está dispuesto a demostrar que el azar es aparente y que hasta el sistema más entrópico es reductible a patrones de regularidad. Porque para Max, igual que para Galileo, la naturaleza está escrita en lenguaje matemático, todo lo que nos rodea se puede entender y representar mediante números. Así, si se hace un gráfico con los números de un sistema se forman modelos y esos modelos están por todo lo existente, ahí, ocultos bajo el cálculo, delante de nuestros ojos. Su experimento crucial es hallar el patrón que necesariamente ha de regir los movimientos bursátiles.

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No busquen esta escena en ‘Pi’, ahora sabrán que fue cortada y porqué

“¿Qué es la Bolsa? Una inmensidad de números que representa la economía global. Millones de manos y de mentes trabajando, una red inmensa llena de vida; un organismo, un organismo natural”. Demostrar que la bolsa forma un sistema predecible es equivalente a probar que la verdad última del organicismo (el universo entendido como ser vivo) es el mecanicismo (el universo entendido como máquina), que la vida responde a un absoluto matemático calculable y, por ende, cognoscible. El empeño de Max es desentrañar ese código cifrado, se abandona (literalmente) a los cálculos de su macrordenador (al que llama Euclides) sin más relación social que las partidas de go que juega con su mentor Sol Robeson (Mark Margolis). Elegir el go tiene también significación narrativa dentro del filme, pues este juego de estrategia nacido en la China imperial es toda una parábola de cómo sobre la simplicidad de un universo euclidiano (el tablero y su cuadrícula), se sobrepone lo complejo e incalculable (las infinitas partidas posibles). La paradoja del go le sirve a Robeson para advertir a su alumno sobre la insensatez de su proyecto, el mundo no es reductible a cifra, a número, pretender lo contrario es abandonar el rigor científico, abandonar la matemática y caer en la falaz numerología. Pero Max sabe que lo que puede aparentar locura, puede ser genialidad en verdad y está dispuesto a demostrarlo, a pesar de que cada paso que avanza en ese terreno pantanoso le supone ataques de migraña cada vez más insoportables.

Aronofsky se adentra, así, en su opera prima, en el debatido problema de los límites del conocimiento humano. Hasta dónde es posible hacer ciencia sin caer en paradojas, contradicciones y falacias. Para ello usa la falsilla del espacio en el que la matemática roza la metafísica y se vuelve fascinante porque nos hace sentir que la aprehensión del absoluto es posible, que podemos descifrar el sentido de nuestra existencia. En palabras de Sergi Sánchez, “la inteligencia de ‘Pi’, la película, reside en su capacidad para traducir la angustia existencial del hombre ultramoderno -que es como decir del hombre primitivo- en una compleja trama que relaciona a un mismo nivel matemática, música electrónica, religión y economía”. El cineasta no pretende elaborar un ensayo matemático (por eso son absurdas ciertas críticas que hacen hincapié en la ausencia de rigor de sus conceptos) por más que sus imágenes se llenen de proporciones áureas (esas espirales que se retratan en la crema del café o en las volutas del tabaco y nos llevan a advertir que la espiral es la pieza clave de todas las figuras), lo que está en juego es otra cosa: la eterna pregunta sobre qué es el hombre y qué sentido tiene la vida inteligente y autoconsciente. Aronofsky se plantea la pregunta kantiana sobre qué podemos conocer y lo hace desde la perspectiva de la tragedia griega: el conocimiento es la causa del dolor (recuérdese el Edipo de Sófocles como ejemplo). Saber más no nos hará más felices, casi al contrario parece decirnos con su final, Max se lobotomiza a sí mismo para escapar de sus perseguidores y, sobre todo, para acabar con su enfermedad. El ansia desmesurada de conocimiento nos arranca la inocencia, nos aparta de la vida vista como cotidianidad plácida y nos aboca al abismo.

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Con un presupuesto de 60.000 dólares, recaudados con participaciones de cien entre amigos y familiares (el micromecenazgo antes de la eclosión del crowdfunding), Pi, fe en el caos es una propuesta compleja (y osada) en su concepto y arriesgada en su forma. Aronofsky se nutre de las bases del thriller para desarrollar su búsqueda existencialista: Max se convierte en el punto de mira de una feroz firma de Wall Street y una secta Kabbalah que pretende descifrar el concepto de Dios a través de la matemática, el acoso creciente de ambos grupos es tratado en clave de intriga, una intriga bien trabada que permite disfrutar de la cinta al margen de sus implicaciones filosóficas. Pero ahí termina su concesión al público más generalista. El neoyorquino opta por el blanco y negro trabajado con una fotografía que juega continuamente con el grano y una cierta saturación expositiva que hace desaparecer la gama de grises y quema el blanco. El resultado de esta elección es una atmósfera agobiante que nos instala en el interior de Max para sufrir su misma angustia, una asfixia vital que se ve reforzada por la reiteración de primeros planos y movimientos rápidos con auténtico valor de imágenes subliminales. A la experimentación visual hay que sumar la banda sonora de Clint Mansell, músico de cabecera del cineasta, una pieza de música electrónica generada únicamente por sintetizadores y computadores, sin la intervención de instrumento musical alguno. Formalmente, pues, Pi, fe en el caos es un viaje al corazón de la paranoia que nos mantiene en constante tensión y nos remite a la experiencia del abismo. Un valiente debut, el de Aronofsky, que le supuso alzarse con el premio al mejor director en el Festival de Sundance.

La magnífica edición que ha puesto a la venta 39 Escalones nos ofrece, además de una magnífica copia del filme, con todo su contrastado y granuloso blanco y negro, unos interesantes extras que incluyen dos audiocomentarios, uno de su director  y otro a cargo de su protagonista, Sean Gullette; cuatro escenas cortadas y comentadas por su director; y un documental rodado en video en el que podemos ver escenas del rodaje de Pi a color, comentadas también por el director y el actor. Una magnífica pieza y una oportunidad de revisar este filme con la calidad que se merece.

39 Escalones edita ‘La huella del crimen’ en DVD

19 diciembre 2016 Deja un comentario

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39 Escalones nos ofrece el pack de estas Navidades. La serie con la que bajar las copiosas comilonas y las intoxicaciones etílicas. Las historias con las cuales volver a la vida tras noches de vino y rosas, villancicos y cuñados, gambas y turrones. 39 Escalones vuelve a recuperar historia viva de nuestra televisión con este pack que recopila la serie ‘La huella del crimen‘ completa, porque “La historia de un país es también la historia de sus crímenes”… y en estas fiestas, más de uno cometería alguno. 

Aunque realizó sus primeros pinitos en el cine en los años sesenta,  el recientemente fallecido Pedro Costa inició su andadura como periodista en el semanario El Caso, publicación cuya longevidad es prueba palpable del interés del español medio por la crónica negra. Esta labor periodística influirá en Pedro Costa de tal modo que su posterior trabajo en cine y televisión, que más tarde producirá con compañía propia, versará en su mayor parte sobre los más curiosos y, tristemente famosos, asesinatos cometidos en España. Ejercerá como guionista, productor y director, abordando en 1983 El Caso Almería reincidiendo poco después con Redondela (1983) -que versa  sobre el caso Reace-, en la crónica negra, que no abandonará en toda su carrera y que prologaría a la la_huella_del_crimen_320televisión, para la que creó la serie La huella del crimen.

La serie, que recrea los crímenes más famosos producidos en España, se emitió en Televisión Española en tres tandas de episodios: seis en 1985 y cinco en 1991, que se prolongaron con tres más repartidos entre 2009 y 2010, lo que sumaron un total de 14 capítulos que recorren crímenes como los de Jarabo, el misterioso asesinato de Carmen Broto, o más recientes como el secuestro de Anabel Segura o el crimen de los marqueses de Urquijo, sucesos todos ellos que conmocionaron a la sociedad española.

Pedro Costa produjo la serie, además de realizar el guión y dirigir algunos episodios, contando para el resto con una inmejorable plantilla de directores, de los más renombrados del cine español, como Juan Antonio Bardem, Pedro Olea, Vicente Aranda o Ricardo Franco,  así como las más famosas estrellas, entre las que destacan Carmen Maura, Fernando Guillén-Cuervo, Terele Pávez, Victoria Abril, Silvia Tortosa o Sancho Gracia. Magníficamente ambientada, la serie conseguía, no tan solo narrar detalladamente los crímenes, también reflejaba la situación que vivía el país en el momento en que se produjeron.

La primera temporada constó de seis episodios, no así la segunda, que se quedó en cinco al convertirse el sexto en el multipremiado largometraje Amantes, que dirigió Vicente Aranda y produjo Costa en 1991.

3d-huella-del-crimen-ineditosEsta es la lista completa de episodios de La huella del crimen:

Primera temporada (Episodios emitidos entre abril y mayo de 1985)

  • El caso de las envenenadas de Valencia (Pedro Olea)
  • El crimen del capitán Sánchez (Vicente Aranda)
  • El caso del Procurador enamorado (Pedro Costa)
  • Jarabo (Juan Antonio Bardem)
  • El crimen de la calle Fuencarral (Angelino Fons)
  • El caso del cadáver descuartizado (Ricardo Franco)

Segunda temporada (Episodios emitidos entre febrero y marzo de 1991)

  • El crimen de las estanqueras de Sevilla (Ricardo Franco)
  • El crimen de Perpignan (Rafael Moleón)
  • El crimen del Expreso de Andalucía (Imanol Uribe)
  • El crimen de don Benito (Antonio Drove)
  • El crimen de Carmen Broto (Pedro Costa)

Tercera temporada (2009-2010)

  • El crimen de los marqueses de Urquijo (2009, F. Cámara y P. Costa)
  • El secuestro de Anabel (2010,  Luis Oliveros y Pedro Costa)
  • El asesino dentro del círculo (2009, F. Cámara y P. Costa)

Intrigas de señoritos, estafas y robos que se complican y crímenes brutales, algunos sin resolver, se dieron cita en esta serie que tuvo un gran éxito de público y crítica, ofreciendo memorables capítulos, como Jarabo, que mostró una imagen de Sancho Gracia muy distinta a la que nos tenía acostumbrado el protagonista de la serie Curro Jimenez. O momentos impresionantes como cuando la supuesta envenenadora de Valencia, Pilar Prades, interpretada magistralmente por Terele Pávez,  se encamina hacia el cadalso haciendo historia, sin saberlo, como la última mujer ejecutada por la justicia franquista.

39 Escalones ha editado todos los episodios en un magnífico pack con seis dvd y un libreto a cargo de Carlos Díaz Maroto y con un atractivo diseño gráfico de Applehead Team, en el cual el escritor analiza todos los capítulos y aporta unas lineas sobre el artífice de la serie, Pedro Costa. También incluye un apéndice realizado por Fernando Cámara, colaborador de Costa en la última etapa de la serie. Tras cada episodio se incluye un pequeño pero valioso extra, en el cual el productor, actores y directores comentar el capítulo, así como el caso real.

Como las dos primeras temporadas ya habían sido editadas en DVD con anterioridad, 39 Escalones ha tenido la deferencia de lanzar, además de la serie completa en un pack, los tres capítulos inéditos en otro pack de dos discos para que los coleccionistas que ya tengan la anterior edición puedan completar así la serie.

Hay sin duda que agradecer y valorar el esfuerzo que 39 Escalones ha puesto en recuperar, de forma completa y cuidada, esta y otras importantes series televisivas como Historias para no dormir y El quinto jinete, de innegable valor artístico e histórico.

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¡Bruja, más que bruja!: zarzuela, humor y esperpento

15 diciembre 2016 3 comentarios

Celebrando su 40º aniversario de estreno, A Contracorriente edita, en versión remasterizada, una de las obras menos vistas de Fernando Fernán-Gómez, “¡Bruja, más que bruja!”, una sorprendente comedia musical de carácter costumbrista totalmente adelantada a su época y que contó con un pase especial en la última edición del Festival de Cine de Málaga y una corta carrera en salas cinematográficas. 

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¡Bruja, más que bruja! (Fernando Fernán-Gómez, 1977)

A Contracorriente (DVD/Blu-ray)

España. Duración: 92 min. Guión: Fernando Fernán-Gómez y Pedro Beltrán Música: Carmelo Bernaola Fotografía: Polo Villaseñor Productora: Laro Films Género: Comedia.

Reparto: Francisco Algora, Emma Cohen, Mary Santpere, Fernando Fernán Gómez, Estela Delgado, Fernando Sánchez Polack, José Luis Barceló, Manuel Ayuso

Sinopsis: Al volver del servicio militar, Juan (Paco Algora), se encuentra que su tío Justino (Fernando Fernán-Gómez), cacique del pueblo, se ha casado con la novia de éste, Mariana (Emma Cohen). Juan acudirá a la bruja del pueblo (Mary Santpere) para que le ayude a vengarse de su tío y así heredar y liberar a su amada.

“Hice ‘Bruja, más que bruja’ cuando la gente veía la zarzuela como algo muy respetable. Yo quería que fuera una película muy fea y muy mal hecha, pero que hubiera divertido mucho al espectador. Y esto, no lo conseguí. Hay, me parece, 7 u 8 personas no más a los que les parece una película magnífica y curiosísima, pero como te digo, son 7 u 8, y entre ellas, 2 son franceses.”

Fernando Fernán-Gómez es, para el grueso del público más joven y el españolito educado por bellacos programas televisivos e internet, ese señor mayor que brujamasquebruja_dvd_caratula3dtenía tan mal genio y tanta mala gaita. Para  las generaciones anteriores es, afortunadamente, uno de grandes del cine español. Fantástico actor y  director. Un hombre libre y de gran personalidad que hizo de su vida un sayo hasta el final. Nacido en Perú, por ser sus padres cómicos y estar de gira por entonces por Sudamérica, estudió Filosofía y letras pero la sangre es la sangre y su vida se dirigió hacia los escenarios y más tarde al cine. Además de actuar y dirigir fue un prolífico escritor: desde novela a ensayo y de literatura infantil a poesía. Tras casarse con María Dolores Pradera, con quien tuvo dos hijos, fue pareja de la joven Emma Cohen desde que se conocieron en 1973 hasta el fallecimiento de Fernán-Gómez en 2000.

Más de 200 películas como actor, 30 como director, en la mayoría de ellas también autor del guión, avalan parte del genio de este iconoclasta creador, de entre cuyas obras, Bruja, más que bruja es otro perfecto ejemplo de esa genial forma de ver la vida y el cine que ya despuntó desde bien temprano, con su primera obra, Manicomio (1954), que dirigió conjuntamente con Luis María Delgado, uno de los grandes olvidados del cine español.

Zarzuela, humor y esperpento: “¡Bruja, más que bruja!”

El propio director dejaba bien clara su intención sobre como quería hacer la película en su ‘Nota para el posible productor’ que la copia en DVD y Blu-ray de A Contracorriente incluye como obsequio, “Esta película no quedará muy bien hecha; no resaltará por su perfección formal, por sus valores plásticos. (…) Los comparsas, los coros, los bailarines (?) no serán muy expertos ni manifestarán nunca un gran entusiasmo por su oficio.” Esa y no otra era la intención del director. La exageración, el feismo premeditado como espita para provocar el humor. Algo que, visto ahora y tras otros experimentos posteriores de corte similar como los realizados por José Luis Cuerda, parece más que evidente, pero que en la época no lo supo entender o valorar toda la crítica. Y esto lo hemos descubierto tras bucear en hemeroteca. El motivo de haberlo hecho es haber visto un viejo recorte de la época publicado en la prensa durante la tercera semana de su estreno en el Alexandra de Barcelona que contenía una frase que nos llamó la atención: ‘Público y crítica divididos.’

El, no demasiado atractivo pero sin duda colorido, cartel original.

El, no demasiado atractivo pero sin duda colorido, cartel original.

Y así, esto es lo que leímos en la crítica de su estreno en Barcelona, realizada por A. Martínez Tomas y publicada en La Vanguardia: “La película es mala de remate. Un bodrio extravagante, realizado -no llegamos a ver claro con cuáles intenciones.” Martínez demuestra estar totalmente desorientado o no tener ningún tipo de sentido del humor. Tras calificar de gratuitos los desnudos de Emma Cohen, con los que, para el crítico, la actriz “se coloca a la altura, en este terreno, de Ágata Lys” concluye: “A veces la  intención humorística o irónica excusa y hasta puede justificar los mayores errores, pero todo tiene, en verdad, un límite. Si no hay ingenio, o éste se sustituye, sólo con mala intención, los resultados suelen ser diferentes. Como ocurre exactamente en este filme.” Desde luego Fernando Fernán-Gómez sabía a lo que se exponía, no en vano describió su película como “un experimento muy arriesgado (…) mezcla de sátira, de ironía y de parodia de la zarzuela y del musical.” Rodado con la única intención de divertir al espectador.

Muy diferente fue recibida la cinta por Donald, crítico del ABC, que supo entender la intención del cineasta: “La intención de la película se cumple: alcanza la cota cómica deseada y en todo momento evidencia su sentido crítico y, sobre todo, se aparta de esos moldes convencionales del género“. Aunque naturalmente puede llegar a comprende que algún espectador quede sorprendido ante lo que sucede en la pantalla:  “Es muy posible que su originalidad, por apartarse de esos moldes, choque o desconcierte a más de un espectador, que, de todas maneras, se entregará a la diversión, a la fuerza hilarante.”

Como vemos, la cara y la cruz para una película a la que el tiempo ha tratado divinamente. Vista ahora, ‘¡Bruja, más que bruja!’ mantiene la frescura y la originalidad que tuvo en su momento y que ciertos críticos no supieron ver. Su humor y su estilo se adelantaba unos años al de la trilogía de culto de José Luis Cuerda compuesta por Total (1983), Amanece que no es poco (1989) y Así en el cielo como en la tierra (1995). Y es posible que como reconocimiento y agradecimiento a la deuda que estos títulos y su director mantienen con ¡Bruja, más que bruja! sea por lo que Fernando Fernán-Gómez aparece en el tercero de ellos interpretando el papel más importante de la historia, el de  Dios Padre, como no podría ser de otra manera.

HEMEROTECA
Donald, “Bruja, más que bruja de Fernán-Gómez en Proyecciones” en Blanco y negro (18 de mayo de 1977, pág. 60)
Martínez Tomas, A. “¡Bruja, más que bruja!” en La Vanguardia (Miércoles, 30 de marzo de 1977, pag. 52)
M. M., A. “Fernando Fernán Gómez: al humor por el aspecto físico” en La Vanguardia (Sábado 16 de abril de 1977, pág 47)

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