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La Aventura/Cameo trae ‘Parásitos’ hoy a nuestros hogares

14 febrero 2020 Deja un comentario

Parásitos es una buena película y nos parece muy bien que se le reconozca. No entramos en si provocará interés real hacia el cine oriental, tan maltratado en nuestras pantallas, o si no pasará de moda efímera. Hoy mismo, que sale a la venta en formato doméstico de la mano del pequeño sello barcelonés La Aventura Audiovisual, vuelve Parásitos también a los cines, en los que su presencia era poco menos que testimonial, mientras el público acudía en masa a verla al día siguiente de haber obtenido las merecidas estatuillas.

PARÁSITOS (Gisaengchung, Bong Joon-ho, 2019) DVD/Blu-ray Editado por La Aventura Audiovisual/Cameo

Corea del Sur. Duración: 132 min. Guion: Bong Joon-ho, Jin Won Han Música: Jaeil Jung Fotografía: Kyung-Pyo Hong Productora: Barunson / CJ Entertainment / TMS Comics / Tokyo Movie Shinsha (TMS) / CJ E&M Film Financing & Investment Entertainment & Comics
Reparto: Song Kang-ho, Lee Seon-gyun, Jang Hye-jin, Cho Yeo-jeong, Choi Woo-sik, Park So-dam, Park Seo-joon, Lee Jeong-eun, Park Keun-rok, Hyun Seung-Min, Andreas Fronk, Park Myeong-hoon, Jung Hyun-jun, Ji-hye Lee, Joo-hyung Lee, Jeong Esuz, Ik-han Jung, Seong-Bong Ahn, Dong-yong Lee, Hyo-shin Pak

Características técnicas. Imagen: 2.35:1 1080p Audio: Coreano – DTS-HD Master Audio 5.1/Castellano – DTS-HD Master Audio 5.1 Coreano – DTS-HD Master Audio 2.0/Castellano – DTS-HD Master Audio 2.0 Subtítulos: Castellano

Extras: Featurette (5 min.)/Tráiler/Caja negra, libreto y carátula reversible

Sinopsis: Toda la familia de Ki-taek está en el paro y se interesa mucho por el tren de vida de la riquísima familia Park. Un día, su hijo logra que le recomienden para dar clases particulares de inglés en casa de los Park. Es el comienzo de un engranaje incontrolable, del cual nadie saldrá realmente indemne.

Premios:

2019: 4 Premios Oscar: Mejor película, director, película internacional y guion original
2019: Festival de Cannes: Palma de Oro al Mejor largometraje
2019: Globos de Oro: Mejor película de habla no inglesa. 3 nominaciones
2019: Premios BAFTA: Mejor película extranjera y guion original. 4 nominaciones
2019: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor película extranjera
2019: National Board of Review (NBR): Mejor película de habla no inglesa
2019: Asociación de Críticos de Los Angeles: Mejor película, director y actor sec.
2019: Festival de Toronto: 2ª finalista mejor película
2019: Critics Choice Awards: Mejor director (ex aequo) y película extranjera. 7 nomin.
2019: American Film Institute (AFI): Premio Especial AFI
2019: Premios Independent Spirit: Mejor película extranjera
2019: Sindicato de Productores (PGA): Nominada a mejor película
2019: Sindicato de Directores (DGA): Nominada a mejor director
2019: Sindicato de Guionistas (WGA): Mejor guion original
2019: Sindicato de Actores (SAG): Mejor reparto
2019: British Independent Film Awards (BIFA): Mejor película internacional
2019: Asociación de Críticos de Chicago: 4 premios, inc. Mejor película. 7 nom.
2019: Círculo de Críticos de San Francisco: 3 premios, incl. mejor director. 7 nom.
2019: Satellite Awards: Nominada a Mejor director, guion y película internacional
2019: Premios César: Nominada a mejor película extranjera
2019: Premios Guldbagge (Suecia): Mejor película extranjera

Existen las buenas películas, obras redondas que lo son por el perfecto engranaje de sus partes, guion, dirección, interpretación… Luego están las que directamente juegan en otra liga, elevadas por encima de la media porque han alcanzado el estatus de universales, de clásicos, desde el mismo momento de ser concebidas. Existen las mejores películas del año y luego está Parásitos. A primera vista nos enamora, las siguientes veces que vuelves sobre ella descubres que nunca se acaba, que cada visionado te permite descubrir otro matiz que la hace excepcional. Y eso solo pasa con las obras maestras.

Todo empieza con el suseok. Piedras que toman forma a partir de elementos naturales, como el viento y el agua, las más deseables son las piezas con forma de oleaje como la que recibe la familia Kim en la película. Se dice de ellas que atraen la fortuna, son un amuleto al que se le atribuye la capacidad de subir de estatus a quien la posea y de alcanzar el aire de sofisticación propio de las clases altas. Todo empieza a venirles de cara a los protagonistas cuando llega a sus manos, marca el pistoletazo de salida de su ascenso hacia la abundancia, pero termina siendo la herramienta que apresura el camino de violencia con la que culmina la cinta. Porque eso es Parásitos, un relato de ascenso y caída con el que Bong Joon-ho pinta un fresco despiadado sobre la sociedad coreana. Y más allá, aunque no le faltan pinceladas de color local, su pintura es extensible a toda sociedad capitalista, es por eso por lo que nos vemos representados en su excusa argumental.

Los Kim son una familia de baja condición, pero astutos e ingeniosos como los protagonistas de las novelas picarescas. Sus avatares despiertan nuestras simpatías, porque su pillería los hace entrañables y nos reímos con sus tretas para prosperar. Son como esos timadores que nos caen en gracia porque con sus artimañas no dejan de estar haciendo justicia poética, la catadura moral del timado tiene más miseria que la del embaucador. Frente a nuestros antihéroes está la familia Park, los adinerados que ejercen su dominación con la misma naturalidad con la que respiran. Y con la misma inconsciencia. Para ellos es tan sencillo aprovecharse de los demás que ni siquiera actúan con verdadera maldad. Simplemente están arriba sin preguntarse ni preocuparse por el efecto de sus demandas. Solo deambulan por su palacio de cristal ajenos a lo que ocurre más allá de sus dominios.

Si en grupo funcionan como concreción particular de un fenómeno global, tomados de uno a uno los personajes tienen la misma entidad. La pluma de Bong Joon-ho los dibuja con el detalle propio de las filigranas. Mientras Ki-woo (Woo-sik Choi) es ejemplo del entusiasmo del travieso, su hermana, Ki-jeong (So-dam Park), actúa con mayor perfidia, es más consciente de su indigencia y, en consecuencia, mueve sus fichas con la astucia del que sabe lo que se está jugando sobre el tablero. La madre, Chung-sook (Hye-jin Jang), es una mujer más cautelosa, con menos iniciativa, pero siempre dispuesta a secundar las decisiones del resto. Y sobre ellos Kim Ki-taek (Kang-ho Song), el patriarca que ha enseñado a los demás a moverse como peces en el agua en el mundo de la picaresca, aportando la seguridad de que todo está dominado y sujeto a un plan.  Del  lado de los Park nos encontramos con un plantel de caracteres que van desde el candor rayano a la bobería de la señora, Park Yeon-kyo (Yeo-jeong Jo), la altivez clasista del esposo, Park Dong-ik (Sun-kyun Lee), la hija, Da-hye (Ji-so Jung), se nos presenta como adolescente enamoradiza y, ocupando un papel destacado, está el hijo menor, Da-song (Hyun-jun Jung), un niño hipercativo y malcriado, que es el centro de toda la atención y acabará siendo determinante en el desenlace.

Parásitos parte de un guion consistente cuya solidez no recae exclusivamente en el esmerado diseño de personajes, sino también en el calibrado pormenor con el que se describen las situaciones.  Ello hace que los giros entren con naturalidad sin poner en ningún momento en riesgo la verosimilitud del relato, permitiendo, así, que el filme vaya cambiando de género sin fragmentarse. Y también el ritmo está bien medido. La curva de interés no decae en todo el metraje, ni sufre altibajos. Su tempo es ágil sin ser precipitado, consiguiendo que la acción se module y desarrolle con la precisión de un ingenio de relojería. Una armazón de la que solo podría derivarse lo que la cinta es, un ejemplo de narración vigorosa, calculada y deslumbrante pues, paradójicamente si se quiere, su planteamiento matemático es el que deja espacio a la sorpresa. Un texto al que se rinde nuestra atención desde su primera frase hasta su último punto.

Ahora bien, lo que hace grande al filme es la perfecta traducción de la palabra al lenguaje audiovisual. Si como guionista es hábil, como director, Bong Joon-ho, es sencillamente magistral. Nada chirría en la puesta en escena, en ningún momento cae en la aparatosidad, de modo que a primera vista se diría que la cámara es invisible, es en el análisis cuando descubrimos la inteligencia con la que cada movimiento está pensado. El coreano juega con los planos con la destreza de un prestidigitador, esconde el truco en su propia materialización. La composición del encuadre, el trabajo de la profundidad de campo, la decisión del punto de vista, el escalado, el ángulo, la iluminación, en suma, todos los elementos de la imagen cinematográfica, están presentes con una sutileza tal que logran evadir nuestra vigilancia y así nos fluye la historia como si entre ella y nosotros no estuviera la mediación del autor. Resulta difícil elegir un ejemplo concreto sin destripar el argumento, tal es su grado de implicación, por eso nos limitaremos a exponer el uso significativo de los escenarios.

Igual que la familia Kim se contrapone a la familia Park, sus residencias lo hacen también, y de un modo en que ambas cobran simbolismo narrativo. El semisótano de los Kim, un habitáculo de pocos metros en los que se acumulan de forma abigarrada sus pertenencias, describe ya su lugar y su actitud en el mundo. Casi siempre los vemos reunidos en el comedor, la única pieza que tiene luz exterior gracias a la ventana a ras de calle que se abre a la altura de su techo, los Kim contemplan el exterior como el espectador de un cine, en desigualdad (inferioridad) de condiciones, pero con una actitud de buen ánimo y curiosidad. Como si todo se abriera ante ellos como promesa de mejoría. La vivienda de los Park, en cambio, es una mansión de amplias dimensiones, nada se amontona, al contrario, todo ocupa el lugar justo aumentando la sensación de espaciosidad. Es una casa diseñada para extraer las mejores condiciones de comodidad, un enorme ventanal abre el salón a la luz exterior, pero no mira hacia la calle, sino que se abre a su propio jardín. Los Park usan el mundo casi sin mezclarse con él, ya están en la cima, si su vida fuera un cine, ellos serían los que lucen en la pantalla, siempre por encima de quienes los contemplan.

Parásitos recorre el camino de los Kim hacia el asalto de los Park, por eso más de su primera mitad nos muestra a los personajes o bien subiendo o bien contemplando la pendiente hacia arriba. Ese ascenso es servido a modo de comedia jovial hasta que los Kim están todo lo arriba que pueden estar en la cumbre, ocupando la casa de sus patrones en su ausencia de fin de semana. Pero la casa de los Park esconde un secreto, está toda ella construida sobre un búnker; cuando en pleno asalto, en medio de la tormenta se presente Moon-gwang (Jeong-eun Lee), la antigua ama de llaves que ha sido despedida gracias a las artimañas de nuestros protagonistas, quedará al descubierto una realidad ignorada, la de los desposeídos que ni siquiera son contemplados por los poco favorecidos. La realidad de aquellos que están tan al margen que viven en el subsuelo. Y ahí irrumpe el horror. La jovialidad da paso a la amargura y la cinta se convierte en una sátira negrísima que culminará en un apoteosis de violencia a la par cartoonesca y dolorosa.

La caída de los Kim se escenifica en su descenso, bajo la lluvia, desde la mansión al cuchitril. Uno de esos momentos cinematográficos que pasarán a las antologías. La lluvia, que sólo es un contratiempo en la zona alta, hace estragos cuanto más bajamos. Para los ricos el efecto de esta es la llegada de un nuevo día soleado más limpio que el anterior por el efecto del agua. Para los pobres supone la pérdida de sus existencias. El genio de nuestro director consiste en narrar este drama si caer en los tintes de lo dramático, la comedia se mantiene, aunque cambie su tono, y la risa es el mejor aliado de la toma de conciencia y la denuncia. Sin hacernos sentir culpables, Parásitos pone frente a nosotros toda la crueldad de nuestro sistema, una economía que no planifica, que no controla más variables que las del lucro, la oferta y la demanda, y que, para funcionar, necesita que exista la indigencia como mal inevitable.

Parásitos es una poderosa fábula satírica sin héroes ni villanos puros. Su enseñanza es que la distribución de la riqueza en los entornos capitalistas corrompe el entramado social en todas sus capas. En la cima de la pirámide están los Park, todos los Park del mundo, aislados en su opulencia, acostumbrados a ser servidos como si ese fuese el orden natural de las cosas, explotadores que lo son de nacimiento sin cuestionarse ni por asomo si de sus actos se desprende un sistema que se sostiene en la desigualdad. Conforme avanzamos hacia la base nos encontramos a los infortunados, en una gradación que llega hasta los desposeídos, hasta el lumpen, que vive más de su ingenio que de sus recursos. Desunidos e insolidarios, los pobres no aspiran a un mundo mejor sino a tocar a más parte del pastel, a medrar. Sin conciencia de clase, son buscavidas con la mirada puesta en su propia conveniencia. De un modo u otro, todos viven a costa de los demás, son los parásitos a los que alude el título. Pero algo hace que la relación de fuerzas no sea par, el abuso de los de arriba se manifiesta a modo de desprecio y humillación, de marcar distancias y establecer fronteras que no deben ser cruzadas ni siquiera por circunstancias involuntarias. Incluso el olor es límite que revela la inferioridad que hay que mantener a raya.

Y es que la pobreza huele. Un olor que une en los momentos más desesperados y moviliza una rabia que brota incontenible y ciega como un ajuste de cuentas. No cambia nada, pero al menos atisba una rebeldía momentánea que por un instante es subversiva. Sin final feliz, pero sin desesperanza.

El cine en zapatillas: La torre de los siete jorobados (Blu-ray 39 Escalones)

LA TORRE DE LOS SIETE JOROBADOS

(Edgar Neville, 1944)

España. Duración: 81 min. Guion: Edgar Neville, José Santugini (Novela: Emilio Carrere) Música: José Ruíz de Azagra Fotografía: Enrique Berreyre Productora: Producciones Luis Judez / German López España. Audio: Castellano mono Formato de imagen:  1:37:1

Extras: Presentación (6 minutos)/ 70 aniversario de la película (15 minutos)/50 años sin Edgar Neville (20 minutos)/Estudio 1: El baile (100 minutos)

Editado en Blu-ray por 39 Escalones

Reparto: Antonio Casal, Isabel de Pomés, Julia Lajos, Guillermo Marín, Félix de Pomés, Julia Pachelo, Manolita Morán, Antonio Riquelme

Sinopsis: En el Madrid castizo de finales del siglo XIX, el enigmático fantasma del doctor Robinson de Mantua (Félix de Pomés) revela al joven Basilio (Antonio Casal) la existencia de una ciudad subterránea en la que habitan unos siniestros personajes dedicados a actividades criminales. Basilio consigue dar con la Torre de Los Siete Jorobados, en cuyo interior permanece secuestrada e hipnotizada Inés (Isabel de Pomés), la sobrina del difunto doctor…

 

Si hay un título que merecía reivindicarse y obtener amplio  reconocimiento por parte de los estudiosos y amantes de nuestro fantástico este era La torre de los siete jorobados. Primero porque es uno de los escasos filmes enmarcados en el fantástico rodado antes de los años sesenta; y segundo porque introduce el elemento fantástico en el Madrid más castizo sin recurrir, como sucedería con la extensa mayoría del Fantaterror, en situar la historia en la vieja Europa o incluso en Estados Unidos algo que se hacía, principalmente, por necesidades de mercado.

Con La torre de los siete jorobados Edgar Neville ofrece un sainete fuertemente castizo, ubicado en el Madrid que tanto frecuentó el director y que tiene la novedad de transformarse en un relato fantástico, con un subsuelo habitado por delincuentes ubicado bajo la Plaza de la Paja. Es ahí, en esos corredores y pasadizos que conforman esa torre que, en lugar de erguirse en el aire se hunde en el suelo, donde puede apreciarse la fuerte influencia expresionista de su diseñador, Francisco Canet. Pero hay más, mucho más. Alquimia, espectros buscando justicia, bibliotecas arcanas, símbolos cabalísticos, y la superstición, que se pone al servicio de la narración desde su inicio en este sainete con mucho de folletín, pues no en vano está basado en uno de Emilio Carrere, otro buen ejemplo de casticismo y bohemia,  en el que la irrupción de lo sobrenatural, encarnado en el imponente espectro de Robinson de Mantua convertirá la historia en un relato fantástico que llevará, sin complejos, al espectador a un mundo oculto habitado por jorobados.

El magnífico Antonio Casal protagoniza esta cinta. Galán y, sobre todo, cómico, parece que se especializara en protagonizar las pocas comedias de la época que tenían cierto sabor fantastique, como Viaje sin destino (1942), El hombre que se quiso matar (1942) o El fantasma y Dª Juanita (1945), todas dirigidas por Rafael Gil. Junto a él la exquisita Isabel de Pomés, su padre Félix de Pomés como el inquietante Robinson de Mantua, y un lugosiano  Guillermo Marín como el villano de la función, el Dr. Sabatino, dotado de poderes hipnóticos. Mal recibida en su momento, han tenido que pasar los años para, al igual que el cine de su director, fuera revalorizado y puesto en su justo lugar.

La copia que nos ofrece 39 Escalones no es todo lo perfecta que desearíamos en cuanto a imagen  y sonido, pero sin duda es lo mejor que se ha podido obtener con los materiales disponibles. La cuidada edición contiene interesantes extras extraídos de los archivos de RTVE de entre los que destaca el documental 50 años sin Edgar Neville, en el que se analiza la vida y obra de este mordaz e inteligente bon vivant, así como otro sobre el 75 aniversario del filme y un Estudio 1 de El baile, obra escrita por Neville cuya adaptación cinematográfica él mismo dirigió en 1959. Sin duda una de esas ediciones que crean afición, pues conocer la vida y obra de Neville lleva al buen aficionado a interesarse por la filmografía de este carismático director madrileño e interesarse por la figura de este ex-diplomático en el Hollywood de los treinta y amigo de grandes celebridades de la Meca del cine como Charles Chaplin, Fairbanks o Laurel y Hardy, que a su vuelta pasó a ser una de las presencias más interesantes, mordaces y queridas del Madrid de postguerra.

Imagen de la estupenda y críptica carátula del Blu-ray de 39 Escalones. Con la misteriosa inscripción que llevará al espectador a… ¡La torre de los siete jorobados!

El cine en zapatillas: ‘Regresa el Cepa’ (DVD, 39 Escalones)

18 diciembre 2019 Deja un comentario

REGRESA EL CEPA (Víctor Matellano, 2019)

España. Duración: 82 min. Guión: Víctor Matellano, Antonio Durán y Emeterio Díez Puertas Fotografía: David Cortázar Música: Javier de la Morena Audio: Castellano Subtítulos: Inglés Relación de aspecto: 16/9 1.85:1 Productora: Artistic Films / Begin Again Films / Objetivo 7 Producción Audiovisual / ViMa PC Extras: Tráiler / Presentación de Gonzalo Miró / Guillermo Montesinos habla de ‘El crimen de Cuenca’ / Canción interpretada por Rosa León. 

Documental con entrevistas a (entre otros): Guillermo Montesinos, José Manuel Cervino, Mercedes Sampietro, Héctor Alterio, Assumpta Serna, Francisco Casares, Juan Antonio Porto, Sol Carnicero, Hans Burmann, Antón García Abril
Sinopsis: Hace cuarenta años se rodaba “El crimen de Cuenca” (1979) de la directora Pilar Miró, que será después secuestrada militarmente y su directora procesada. Una película que más tarde se convertirá en uno de los grandes éxitos del cine español y su estreno en un ejemplo de avance de la democracia y de la libertad de expresión. Como en el caso real y en la película, “El Cepa” regresa para contarlo.
Cuando se habla actualmente de la Transición española, hay quien tiende a menospreciarla, tildando incluso a nuestra democracia de Régimen de 78. Y se hace premeditadamente y de manera peyorativa, llegando a acusar a nuestra Constitución de franquista y de encontrarnos en un país sin libertad. Memoria frágil o, simplemente, falta de información es el problema que radica en todas estas opiniones, que cada vez suenan más y de manera totalmente injusta. No todo es perfecto, por supuesto. Pero los que tuvieron que redactar aquella Constitución y abrir nuestro país al cambio tras 40 años de dictadura militar, tuvieron que lidiar con la violencia ultra; el ruido de sables; los atentados de ETA y GRAPO; una alta tasa de paro; la brutalidad y tortura de la Guardia Civil y policía con los detenidos y un alto índice de delincuencia, entre otros factores.
Y el caso que Víctor Matellano narra en el documental Regresa el Cepa es una de esas duras batallas que han pasado al olvido. Y no debería ser así. Hablamos de una prolongada lucha contra la censura que consiguió, nada menos, que cambiar el código penal, no permitiendo que a partir de entonces el código castrense pudiera juzgar a civiles. Una victoria en tiempos convulsos. Una importante victoria.
Matellano sitúa la película en su época, pues para entenderla en toda su dimensión es fundamental comprender el momento que se vivía en aquella convulsa España. Con un estamento militar que llegó a procesar a la directora como única responsable de la película, cuyo negativo y copias secuestró.
En el documental, el actor que interpretó a “El Cepa“en la película de Pilar Miró, Guillermo Montesinos, vuelve a los lugares de rodaje cuarenta años después. Allí, en los sitios emblemáticos donde sucedieron los hechos, se rememorará el caso en el que se inspiró la película. Una infamia en la que tuvieron mucho que ver intrigas políticas y el abuso de las clases pudientes. Pero también, junto a vecinos, actores y técnicos, se recordará el rodaje en Belmonte.
Matellano, que bien sabe la importancia de los escenarios de rodaje (pues varios estudios publicados que ha publicado sobre ello lo avalan), pasea al espectador, en compañía de Guillermo Montesinos y parte del equipo artístico, por los mismos. Así, en la misma oscura y lóbrega estancia que sirvió como lugar de tortura y en la que se produjeron las escenas que hicieron estremecer al público de la época y que, todavía hoy, consiguen horrorizarnos volverán a encontrarse, cuarenta años después, torturado y torturador, los dos grandes actores José Manuel Cervino y Francisco Casares. Poniéndolos de nuevo frente a frente.
El crimen de Cuenca, un suceso que no conviene olvidar por las repercusiones que tuvo. La película de Pilar Miró, una cinta capital que narraba un hecho histórico con un lenguaje cercano al exploitation, sin ahorrar ni un ápice de violencia y sangre al espectador. Para que no se olvide. Para que permanezca en su tripas. Y finalmente los sucesos y repercusiones que provocó la película. Pura Historia, narrada modélicamente por Víctor Matellano en Regresa el Cepa, un documental necesario.
Sin olvidar a la mujer. Extrañamente presente a pesar de su ausencia. Los que trabajaron junto a la directora recordarán su carácter especial, su manera reservada de ser. La coraza que tuvo que levantar alrededor suyo para poder vivir y trabajar en lo que entonces era un mundo de hombres. Su dolor y su triunfo, que culminó en agosto de 1981 cuando, con su hijo recién nacido y un golpe militar fallido, finalmente llegaba ‘La película’ -tal y como se conocía también- El crimen de Cuenca a las pantallas con el máximo reconocimiento de público y crítica.

 

 

 

El cine en zapatillas: ‘Drácula Barcelona’ (DVD, Cameo)

18 septiembre 2019 Deja un comentario

DRÁCULA BARCELONA (Carles Prats, 2017)

España. Duración: 88 min. Guión: Carles Prats Fotografía: Christian Moyés Música: Carles Prats Jr. Audio: Castellano/Catalán Subtítulos: Castellano/inglés Relación de aspecto: 1.85:1 Productora: Filmin Extras: Tráiler/Montaje alternativo de la secuencia sobre Soledad Miranda/Secuencias inéditas de Jack Taylor, Arturo Marcos, Annie Settimó y Christopher Lee/Fascination demo del tema principal de la banda sonora de The Divine Rodilos/ Work in progress: el primer logo de la película

Con entrevistas a: Christopher Lee, Jesús Franco, Serena Vergano, Jack Taylor, Anne M. Settimó, Teresa Gimpera, Janine Mestre, Pere Portabella, Álex Mendíbil, Carlos Aguilar y Jordi Costa.

Sinopsis: Barcelona 1970. A pesar de la dictadura, Barcelona pretende ser una ciudad abierta y moderna. En ese momento, el brillante, ultraproductivo y transgresor Jess Franco, decide rodar su Drácula en Barcelona. Y el cineasta experimental Pere Portabella registrará aquel singular rodaje a través de un making of de vanguardia. El cine dentro del cine en un documental que plasma el encuentro entre dos cineastas que han impuesto su personalidad en los márgenes de la industria. Jess Franco desde el fantástico, el terror o el erotismo. Portabella desde la experimentación y el compromiso político. Género y arte y ensayo nunca habían estado tan cerca.

Entre 1968 y 1969 Jesús Franco dirigió cuatro películas en Barcelona. La última de ellas fue su versión de Dracula, que pretendío fuera la más fiel a la novela, algo que lejos de serlo, al menos sirvió de reclamo para atraer a Christopher Lee y animarle a ponerse de nuevo los colmillos y encarnar al conde, ahora a las órdenes del director español.

Si bien, hasta ahí no dejaba de ser otro trabajo más en la extensa filmografía de Jesús Franco, terminaría resultando especial por haberse rodado, de manera simultánea un film experimental en blanco y negro y mudo que terminará siendo mucho más que un simple making of.

Pere Portabella y Jesús Franco se habían conocido años antes en Madrid gracias a su común afición al jazz, pero fue el hecho casual de que la esposa de Portabella trabajara de script en el film de Franco lo que hizo que se unieran dos mundos tan, a priori, diferentes y casi opuestos como son el cine comercial de género y el experimental de la Escuela de Barcelona. Y, como se explica en el documental, ambos se enriquecieron de la experiencia, de tal modo que es casi obligado el visionado de ambos films resultantes: El Conde Drácula (Jesús Franco,1970) y Vampir Cuadecuc (Pere Portabella, 1971). Una dupla  que ahora, con este Dracula Barcelona, de Carles Prats se amplía a tres, pues resulta revelador escuchar las incidencias de ambos rodajes en boca de sus protagonistas, Franco y Portabella, pero también de un buen número de actores y técnicos que colaboraron en ambos rodajes y críticos actuales que añaden detalles que enriquecen el relato. El resultado, tan académico como entretenido, es un manifiesto a la libertad creativa que ambos directores compartían y que en el caso de Jesús Franco se incrementaría ya desde su siguiente película, muda casi en su totalidad.

El barcelonés Prats, con una vida dedicada al documental, ha analizado en ellos desde la música de su ciudad al cine de género con el que creció. Visitando momentos concretos e inmortalizando retazos que conviene cuidar y conservar. Y Dracula Barcelona es el retrato de una ciudad que ya nunca volverá a ser lo que fue y de un momento irrepetible en el que dos modelos culturales y dos formas de entender el cine eclosionaron y se hermanaron.

El cine en zapatillas: ‘La muerte no tiene sexo’ (Regia Films)

LA MUERTE NO TIENE SEXO (La morte non ha sesso, Massimo Dallamano, 1968)

Italia/Alemania. Duración: 85 min. Guión: Giuseppe Belli Fotografía: Angelo Lotti Música: Giovanni Fusco, Gianfranco Reverberi Audio: Español (Dolby Digital 2.0), Italiano, Inglés Subtítulos: Español Relación de aspecto: 1.85:1 Extras: Final alternativo

Reparto: John Mills, Luciana Paluzzi, Renate Kasché, Robert Hoffmann, Tullio Altamura,Carlo Hinterman, Enzo Fiermonte, Loris Bazzocchi

Sinopsis: Franz Bulof (John Mills) es el jefe de la brigada de narcóticos en la policía de Hamburgo. En su último caso investiga una complicada trama de tráfico de drogas en la que se han producido una serie de asesinatos. Pero su complicada vida conyugal, y sus celos enfermizos, le llevarán a imaginar que su propia esposa Lisa (Luciana Paluzzi) mantiene una aventura con el jefe de la banda. Debatiéndose entre el delirio o la realidad, Bulof tomará una decisión definitiva…

Ciertamente estábamos deseando que Regia Films volviera a ofrecernos una nueva entrega de su colección Cinema Giallo, así que celebramos la edición de La muerte no tiene sexo (La morte non ha sesso), una película dirigida por Massimo Dallamano en 1968. Estrenada puntualmente en nuestro país, aunque con toda seguridad sin sus fugaces insertos de desnudo, La muerte no tiene sexo es un temprano giallo, tanto que realmente tiene pocas característica como para definirlo como tal más allá del par de manos enguantadas del asesino o el consumo compulsivo de whisky J&B por parte de sus protagonistas. Coproducida entre Italia y Alemania y rodada en inglés, se trata de un competente film policíaco en el que en la atmósfera, la fotografía o la banda sonora podemos reconocer fuertes influencias del cine policíaco norteamericano de la época.

El protagonistas principal está interpretado por John Mills, como policía cegado por los celos, que podrán o no tener fundamento (tendrán que averiguarlo), pero que están provocados por la belleza y, sobre todo, turbio pasado de su joven y todavía reciente esposa. Una compulsión y una profundidad psicológica del protagonista que también acerca la cinta al subgénero transalpino, llevándola más allá del mero filme policíaco con una trama centrada exclusivamente en la resolución de un caso. Luciana Paluzzi, que disfrutaba todavía de su reciente popularidad como chica Bond en Thunderball (Terence Young, 1965), realiza un magnífico papel como seductora esposa del policía.

Dellamano había debutado en 1967 en la dirección de cine de ficción con un Spaguetti Western (Bandidos),  tras años de ejercer de director de fotografía y cámara, actividad que le llevó, por ejemplo, a participar en dos entregas de la trilogía del dólar de Leone. Su primera obra completa fue La muerte no tiene sexo de la que además escribió parte del guión y en la que realizó un pequeño cameo, pero el filme por el que es más recordado es ¿Qué habéis hecho con Solange? (Cosa avete fatto a Solange?, 1972), sin lugar a duda su película más conocida y uno de los títulos emblemáticos, ahora si, del Gialli.

Finalmente y en cuanto a la carátula Regia ha escogido, con muy buen tino, adaptar el diseño realizado por el artista Mac (Macario Gómez) para la edición videográfica de VT.

El cine en zapatillas: ‘Lucero’ (Regia Films)

LUCERO (Norberto Ramos del Val, 2019)

España. Duración: 69 min. Guión: Pablo Vázquez Fotografía:César Montegrifo Música: Norberto Ramos del Val Audio: Español (Dolby Digital 2.0) Sin diálogos. Formato Pantalla: 2,40:1 (16/9) Anamorphic Widescreen Extras: Comentarios del director, guionista, actores y resto del equipo. BSO.  Cortometrajes (Aridai y La perrera). Trailer. Caratula reversible.

Reparto: Claudia Molina, Edgar Galot y Jaime Adalid.

Sinopsis: Eva tiene una cita que no llega… y algún que otro problema más. No la oirás hablar… ¡Pero la oirás gritar!

Para todos aquellos que sitúan a Norberto Ramos del Val como ese director que hace películas en las que sus protagonistas no paran de hablar y hablar; selecciona muy bien a sus actrices femeninas; e, indefectiblemente, las retrata ligeritas de ropa, hay que decirles que llega Lucero, última cinta del director, con la que  contradice totalmente la primera aseveración; casi la tercera; y confirma la segunda, pues su película carece de diálogos, no se desnuda a su actriz hasta el final, y Claudia Molina realiza un auténtico tour de force interpretativo, saliendo más que airosa y confirmando, una vez más, el buen ojo de este viejo zorro.

Con Lucero Norberto deja de lado las comedias protagonizadas por jóvenes modernos atacados de verborrea y nos devuelve la extrañeza que mostró en El último fin de semana (2011), aunque si aquella era, más o menos, de ciencia ficción, Lucero nos adentra en un submundo de satanismo, soledad, comezón y frustración con una ansiosa protagonista que pasa una extraña noche en vela. Eterna, repleta de visiones y viajes oníricos a la manera de aquel Allan Grey, protagonista de  Vampyr (1932) de Dreyer.

Con una acertada banda sonora, que añade tensión y sensación de irrealidad a la pesadilla, y que está compuesta por el propio Norberto, cuenta con un tema final en el que, como catarsis, canta la propia Claudia Molina, pues la barcelonesa también es cantante y posee una bonita voz.

Además de Claudia, actriz de dilatada carrera que debutó a los nueve años protagonizando La moños (Mireia Ros, 1996), Norberto Ramos del Val cuenta para pequeños papeles con la participación de dos actores que ya han trabajado con él, Jaime Adalid (Faraday, 2013) y Edgar Calot (Call TV, 2017). Sin olvidar al gato Obi Wan, que sin acreditar realiza un logrado papel de felino.

El cine en zapatillas: Arrebato (39 Escalones)

24 diciembre 2018 Deja un comentario

ARREBATO (Iván Zulueta, 1979)

España. Duración: 110 min. Guion: Iván Zulueta Música: Grupo Negativo Fotografía: Ángel Luis Fernández Productora: N.A.P.C Género: CINE

Reparto: Eusebio Poncela, Cecilia Roth, Will More, Marta Fernández-Muro, Carmen Giralt, Luis Ciges, Antonio Gasset, Helena Fernán-Gómez, Teresa Fernández Muro,Olvido Gara “Alaska”

Extras: Coloquio Versión Española (TVE) (40 minutos) / Corto: Leo Es Pardo de Iván Zulueta. (10 minutos) / Corto: Párpados de Ivan Zulueta. (30 minutos) / Documental: Ivanz deAndrés Duque. (53 minutos) / Documental: Arrebatos de Jesús Mora. (56 minutos) / Documental: La Decadence de Augusto M. Torres (55 minutos) / Libreto de 36 páginas con textos de Augusto M. Torres, Jesús Palacios e Iria Barro Vale.

Sinopsis: José Sirgado (Eusebio Poncela), un joven director de cine, ha terminado su segunda película y se siente profundamente insatisfecho. Tal vez sus relaciones con el cine no tengan nada que ver con lo que él había imaginado. Tal vez la heroína ha dejado una huella más profunda de lo previsto. Tal vez su ruptura con Ana (Cecilia Roth) -la protagonista de su primera película-, sea una especie de boomerang. Sin embargo, un misterioso paquete parece acudir en su ayuda. Lo envía Pedro (Will More), un adulto de comportamiento infantil al que José apenas prestó atención cuando lo conoció, pero que ahora resurge como la única respuesta posible al angustioso SOS de José.

Que Arrebato es la película más fascinante del cine español, a estas alturas pocos lo discutirán. Bien es cierto que su complejo universo posiblemente no entra a la primera en todos los que se acercan por primera vez a ella, pero una vez se asienta en el inconsciente del espectador, se convierte en una parte de su imaginario personal. Inútil resulta a estas alturas disertar sobre esta obra, pues varios y excelentes son los libros que se han editado sobre ella. Pero para comprender Arrebato hay que tener muy presente la trayectoria, vida y muerte de su creador, Iván Zulueta

Ahora 39 Escalones nos acerca al  Arrebato en las mejores condiciones de imagen y sonido con una edición en Blu-ray restaurada a partir del negativo original, y con un buen número de seleccionados extras. Todo un trabajo de amor y artesanía en estos tiempos de ‘bajarse’ películas. De películas gratis con el periódico. De películas hasta en la sopa.  Y lo hace mediante una edición especial limitada. Realmente especial y realmente limitada que consta de 1.050 unidades numeradas y a la venta exclusiva en Fnac. Exquisita edición que, una vez agotada, será pasto de especuladores y usureros. Una pieza definitiva que, además del Arrebato, la película, contiene más de cuatro horas de extras. Puro oro con el que 39 Escalones intentará ayudar al espectador a entrar en la mente del arrebatado director.

De entre los excelentes contenidos extra destacan sobremanera los documentales. Tres puntos de vista tan diferentes como complementarios de ahondar en la vida, obra y universo del creador vasco. Tres intentos de desvelar el enigma de Arrebato. El maravilloso Iván Z (2004), de Andrés Duque, nos muestra a un Zulueta sobreviviente al Arrebato, pero tocado de muerte. Rodado en su hogar familiar de Donosti, donde había retornado ante su imposibilidad de superar su obra, que lo devoró, Iván Z consigue sobrecoger al espectador en diversas ocasiones, especialmente cuando, tras pasear y desvelar todos los rincones de su casa, llena de originales de sus carteles y los restos de su alma, Iván coge la cámara digital y descubre, rodando con ella las hiedras de los muros de su hogar, las posibilidades de esa nueva tecnología. El segundo documental, el académico Arrebatados (1998), de Jesús Mora, está realizado a base de entrevistas con actores, directores y amigos del cineasta, que recuerdan, veinte años después de su estreno, el rodaje de Arrebato. Lo mejor de todo es que lo rememoran desde el piso en el que vivió desde los  sesenta y enloqueció durante los ochenta el director vasco, situado en Gran Via 86.

Finalmente La Décadence, inédito hasta ahora en formato doméstico, está rodado por Augusto M. Torres, productor de Arrebato y algunos cortos del director, que opta por recuperar declaraciones y entrevistas y situarlas en los lugares, ahora abandonados, fantasmales y sobrecogedores, que habitó Zulueta. Lugares ahora habitados por espectros del pasado, como ejemplifican esos restos de pinturas de Zulueta que decoraban las paredes de sus estancias, ahora descorchadas, como aquellas pintadas por Crowley que había en los muros de Cefalú, de donde fueron expulsados los Thelemitas.

Tres magníficos documentales que, cada uno a su manera, intentarán ayudar al espectador a comprender y desvelar la mente y el alma del desaparecido director. Como también ayudará mucho el poder ver un antecedente de Arrebato, el cortometraje Leo es pardo (1976) realizado en la casa de Gran Vía; y el posterior Párpados (1989), lo último firmado y filmado profesionalmente por el director.

¿Más? Pues los extras además contienen la presentación de la película y el coloquio posterior emitido en 2011 por el programa Versión Española. Y como guinda un libreto de 36 páginas firmado por Augusto M. TorresJesús Palacios e Iria Barro Vale, repleto de curiosas imágenes y una sinopsis de Arrebato escrita a por el propio Zulueta. De puño y letra.

Hay que felicitar a 39 Escalones por envolver todo ello con una elegante caja de color negro, con una carátula que respeta el cartel original del filme, realizado también por Zulueta, todo lo cual va recogido dentro de una funda de cartón bellamente ilustrada que muestra a un alucinado (¿arrebatado?) Will More con su cámara.

Por todo ello esta edición, la definitiva, de Arrebato que ha editado con gran cariño y buen gusto 39 Escalones, debería ser de presencia obligada en toda filmoteca particular.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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