Archive

Archive for the ‘El cine en zapatillas: los DVD/Blu-ray de Serendipia’ Category

El cine en zapatillas: Los asesinos de la luna de miel (The Honeymoon Killers, Leonard Kastle, 1970)

LOS ASESINOS DE LA LUNA DE MIEL (The Honeymoon Killers, Leonard Kastle, 1970) BLU-RAY Regia Films

USA. Duración: 108 min. Guion: Leonard Kastle Música: Gustav Mahler Fotografía: Oliver Wood (B&W)  Productora: Cinerama Releasing Corporation Género: Drama Formato pantalla: 1,85:1 – 16:9 Audio: DTS-HD Castellano e inglés Subtítulos: castellano

Reparto: Shirley Stoler, Tony Lo Bianco, Mary Jane Higby, Doris Roberts, Kip McArdle,Barbara Cason

Sinopsis: Martha Beck (Shirley Stoler) es la jefa de enfermeras del Hospital de Mobile en Alabama, con sobrepeso, soltera y falta de cariño. Raymond Fernández (Tony Lo Bianco) es un latin lover que se cita con mujeres mediante los anuncios clasificados de la prensa, los “corazones solitarios”, para robarles cientos de dólares con la falsa promesa de casarse con ellas. Muy pronto se encontrarán trabajando juntos en la tarea de engañar y robar a mujeres solteras y viudas, presentando a la ex enfermera como a la hermana de Raymond. Pero los celos enfermizos de Martha y su volátil temperamento harán que las cosas se tornen cada vez más violentas…

Regia Films edita en lujoso formato Blu-ray una de las películas que más gana tenía Serendipia de llevarse a su cubil. Los asesinos de la luna de miel se nos estaba resistiendo. Tentados estuvimos de hacernos con ella y verla en edición foránea ya cuando se editó en VHS por Tartan Video en los noventa y la tienda Gorgon la tenía, tentadora y en inglés, en una de sus estanterías. Tal era el interés desbocado que Serendipia tenía por esta película. Años después e ignorando que hubiera salido editada por Filmax, seguíamos sin verla así que, en cuanto supimos que Regia la iba a editar, por un lado nos dio mucha alegría, pero por otro temimos que nos defraudara.

Pero la espera ha valido la pena y las condiciones han resultado insuperables: la edición de Regia Films luce magnífica en radiante blanco y negro y con la posibilidad (imperdonable hacerlo de otra forma) de disfrutarla en versión original subtitulada al castellano. 

Más información y pedidos: http://www.regiafilms.com/

CUANDO LA FICCIÓN SUPERA LA REALIDAD: MARTHA Y RAY

Raymond Fernández, norteamericano de padres españoles, era un cabeza de familia responsable y trabajador que vivía con su esposa y sus cuatro hijos en La Linea de la Concepción. En 1945 durante un viaje en barco a Estados Unidos tuvo un accidente recibiendo un golpe en la cabeza que, además de una fea cicatriz, le traería un cambio total de personalidad. Cometió un delito que le supuso un año de condena en Tallahassee (Florida), donde conoció el vudú y la magia negra de la mano de los indios que estaban en prisión. Se convenció de que tenía poderes hipnóticos especiales y que con ellos podría tener a todas las mujeres que quisiera. Y es que el accidente también había despertado unos desbocados deseos sexuales en Fernández. Ya en Nueva York se convirtió en un don Juan de guardarropía que mediante anuncios en clubs de corazones solitarios conocería a solteras y viudas a las que además de utilizar para saciar sus apetitos sexuales, despojaba de sus bienes. No tenía manías, todas despertaban su deseo. Según declaró, en dos años sedujo a más de cien mujeres, atribuyendo su éxito a su mirada hipnotizadora.

En 1947 se casó con Lucilla Thompson, una mujer mucho más mayor que él a la que llevó de luna de miel a España, concretamente a la casa donde vivía su esposa Encarnación con sus cuatro hijos. Lucilla pronto se dio cuenta de la situación. Pero no le dio tiempo a mucho más pues apareció muerta en un hotel de Sevilla. Lo que se diagnosticó como paro cardíaco, había sido realmente obra de Raymond con la ayuda de una droga, la digitalina, que ocasiona síntomas similares al ataque al corazón. Fernández volvió a casa de su suegra y esgrimiendo un documento que había falsificado, se declaró único heredero de los bienes de su esposa, a la que había hecho firmar dos papeles en blanco que él posteriormente había rellenado.

No tardó en volver a la carga escribiendo y contactando con una joven de 26 años, enfermera y con casa propia, que despertó su interés. Se trataba de Martha Seabrook Beck. Hija de madre dominante, Martha sufrió un desorden glandular a los nueve años que la hizo engordar desaforadamente, además de provocarle un continuo apetito sexual. Se hizo enfermera, pero por su aspecto solo consiguió trabajo en pompas fúnebres lavando y amortajando cadáveres. En los ratos libres se dedicaba a acosar a hombres en las paradas de autobús. Hasta que uno la dejó en estado, suicidándose poco después. Encontró un nuevo trabajo en el hospital donde dio a luz, hasta 1944, año en que la despidieron por conducta escandalosa. Era una mujer dominante, a la que no interesaba el galanteo y agradaba el sexo duro. Poco después se casó y tuvo otro hijo, pero no tardó en divorciarse. Un día le hicieron una broma, un conocido escribió a un club de corazones solitarios de Nueva York en su nombre.

Cuando conoció a Raymond Fernández pensó que había conocido al hombre de su vida y decidió que nunca se separaría de él. Así que tras intentar suicidarse metiendo la cabeza en el horno, Martha convenció a Raymond de irse a vivir con él, abandonando a sus hijos que quedaron al cuidado de su madre. Informada por Ray de sus tejemenejes con viudas y solteronas, lejos de sorprenderse Martha se convirtió en su cómplice, presentándose ante las pretendientes como hermana de Raymond.

Si bien al principio alguna de sus presas escapó con vida tras ser saqueada a conciencia, Martha tenía unos feroces celos, así que no tardó en utilizó sus conocimientos químicos para suministrar fármacos con los que librarse de las desafortunadas novias de Raymond. En 1949 la cosa pasó a mayores cuando Martha asesinó de un martillazo en la cabeza a la nueva señora Fernández, Janet Fay, de la que se deshicieron metiéndola en un baúl y enterrándola en el sótano de la casa que tenían alquilada en el neoyorquino barrio de Queens. El mismo día que la enterraban llegaba una carta de una nueva pretendienta, Delphine Downing, viuda de cuarenta años que tenía una hija de dos años, Rainelle. En pocos días allí aparecieron Martha y Raymond. Y en muy poco tiempo estaban durmiendo juntos Raymond y Delphine. Una situación que duró poco, pues los celos de Martha no se lo permitieron. Y más cuando se enteró que Delphine se había quedado en estado. Le dio unas pastillas con el pretexto de que eran abortivas y profundamente sedada fue finiquitada, de un tiro en la cabeza, por Raymond, que aturdido y desmoralizado por lo que  había hecho, dejó que Martha se encargase de enterrar el cadáver en el sótano y ahogar en una tina llena de agua a la pequeña Rainelle. Pero unos vecinos sospechando que algo raro estaba sucediendo llamaron a la policía, ante la que rápidamente confesaron tanto Raymond como Martha ofreciendo, eso sí,  versiones diferentes de los  hechos.

La opinión pública se horrorizó ante los crímenes de estos asesinos de corazones solitarios, tal y como la prensa los había bautizado. En especial fue el asesinato de la niña lo que más conmocionó al público. Como en Michigan, donde fueron detenidos, no había pena de muerte, Martha y Ray fueron trasladados a Nueva York, donde sí podían ser ejecutados y donde fueron juzgados por el asesinato de Janet Fay, resultando condenados el 17 de junio de 1949 a morir en la silla eléctrica, siendo ejecutados en marzo de 1951 tras agotar todos los recursos. Dos horas antes de la ejecución Fernández le envío un mensaje a Martha en el que decía “Me gustaría gritarle al mundo el amor que siento por ti”. Cuando ella lo recibió se le iluminó la cara y, abrazando a la enfermera dijo “Ahora sé que Raymond me quiere y puedo afrontar la muerte con alegría”.

El club donde Raymond Fernández obtenía las direcciones de sus víctimas se llamaba “Mother Dinene”. Después del arresto de la pareja se descubrió que “Mother Dinene” era una mujer que vivía confortablemente en el barrio del Bronx (Nueva York). Los detectives de la policía cerraron el Club por fraude, pero la mujer no tardó en abrir otro en el que prometía la felicidad marital por tan solo cinco dólares.

THE HONEYMOON KILLERS

Leonard Kastle

¿Qué tuvo que suceder para que el compositor de ópera Leonard Kastle terminara escribiendo y dirigiendo The Honeymoon Killers? Pues que Martin Scorsese, el director seleccionado para rodar esta cinta fuera despedido tras tan solo una semana de rodaje, así como su sustituto, el desconocido Donald Volkman. Prácticamente fue una cuestión de azar. Pero no piensen por el escaso bagaje de Kastle en el cine que el resultado obtenido fue pésimo, muy al contrario, The Honeymoon Killers es una cinta visualmente contagiada de los aires renovadores que llegaban desde Europa. Rodada en un blanco y negro repleto de grises, su marcado aire naturalista, al que contribuyen las actuaciones de los actores, en especial la pareja protagonista, hace que casi resulte cinéma vérité. Con  unos movimientos de cámara llenos de modernidad, pero también con cierto aire exploitation, al que contribuye su descuidado uso de la música, mediante  jirones de Gustav Mahler. No puede sorprendernos menos leer que este era el filme americano favorito de François Truffaut.

El guión, que también escribió Kastle, sigue de manera aproximada los hechos tal y como sucedieron, aunque se omite el accidente que Raymond sufrió y que redirigió su vida hacia el crimen, a pesar de que luce una cicatriz en la cabeza que se esfuerza en tapar con un bisoñé de la que no se nos explica cual su origen. Tampoco se habla de su vida en España, ni de la maternidad de Martha. El director -y guionista- prefiere poner el acento en los protagonistas como pareja, ya que para él, “Martha y Raymond no habrían llegado, por sí solos, a hacer lo que hicieron. Fue su encuentro lo que les convirtió en los asesinos más grotescos que se pueda imaginar. En ese sentido, creo que mi film es un estudio de la personalidad”.[1]

Leonard Klastle también se permitió añadir algunas dosis de humor negrísimo, sobre todo en la primera parte de la película. Nos retrata a las pretendientes de Raymond de forma paródica, casi cómica, con actuaciones teatrales, exageradas, que contrastarán con las que tendrán las víctimas de la segunda parte de la cinta. Más realistas. Será a partir del sórdido y aterrador asesinato de la anciana cuando cambie el tono de la película. Subirá el  horror, ya no se tratará de asesinatos casi accidentales, en la distancia, con fármacos. Desde ese momento la poca simpatía que pudieran despertar esa pareja de perdedores, desaparecerá. Esfumándose definitivamente cuando eliminen a sus dos últimas víctimas. Ese cambio de tono, brutal, se reflejará en los ojos de la última mujer que asesinan. Un crimen que el director capta de forma magistral. Y es que viendo The Honeymoon Killers nos damos cuenta del gran director que hemos perdido y de la injusticia que se ha cometido con esta película catalogándola como serie B. “Este es un film que hemos hecho sin presiones de ninguna clase. Nadie lo ha visto antes de ser montado y tuvimos muchas dificultades para encontrar un distribuidor. Todos pensaban que el film sería muy torpe, muy real y, sobre todo, no lograban entender la presencia de una protagonista de 110 kilos. Creían que todo resultaba demasiado deprimente. Por fin, cuando un distribuidor se arriesgó, el film se presentó en Nueva York y Los Angeles, el favor de la crítica superó nuestras más optimistas previsiones“.[2]

Tampoco sería esta película lo que es sin esa magnífica pareja de actores protagonistas.

Shirley Stoler, hija de inmigrantes judíos polacos, se inició en el teatro underground. El primer papel cinematográfico que interpretó fue el de la asesina Martha Beck a los 41 años, un papel nada amable que se prolongó en otros de similar talante como horrible funcionaria de prisión, prostituta y comandante de campo de prisioneros.  Roles grotescos y crueles en los que mandaba su físico que tuvieron su excepción en un breve papel como sufrida madre en El cazador (The Deer Hunter, Michael Cimino, 1978). También intervino en diversas series televisivas e incluso debutó en Broadway en 1981 con Lolita, junto a Donald Sutherland y Blanche Baker, que se suspendió tras solo nueve días en cartel. Fallecío en 1999 a los 69 años por insuficiencia cardíaca.

Por su parte la carrera de Tony Lo Bianco se distingue tanto por su versatilidad, como por la calidad de su trabajo. Ha aparecido en numerosas películas, programas de televisión y obras teatrales, tanto actuando como ejerciendo de escritor, director y productor. Neoyorquino nacido en Brooklyn, entre sus más de cien actuaciones cinematográficas destaca su Sal Boca en Contra el imperio de la droga (The French Connection, William Friedkin, 1971)

A pesar de las críticas favorables que recibió su película y de las dos nuevas cintas, A Wedding at Cana y Aloha, que tenía proyectado rodar para el productor de The Honeymoon Killers, Warren Steibel, Leonard Kastle retornó al mundo de la música y no volvió a dirigir cine.

A finales de los setenta se anuncio en la revista Variety una secuela de The Honeymoon Killers. Aunque nunca se produjo, la historia partiría de una cita íntima entre Ray y Martha mientras esperaban su ejecución en el corredor de la muerte que habría tenido como resultado el nacimiento en prisión de gemelos, niño y niña, que serían separados al nacer. Años más tarde ambos formarían equipo como pareja de amantes asesinos sin sospechar que eran realmente hermanos.

Destacar también que el caso resultó lo suficientemente atractivo como para ser tratado, con desigual suerte, por otros cineastas. Hasta ahora se han realizado tres versiones más de la historia: las norteamericanas Contacto letal (Lonely Hearths, Andrew Lane, 1991) y Corazones solitarios (Lonely Hearths, Todd Robinson,  2006) y la mexicana Profundo Carmesí (Arturo Ripstein, 1996).

LOS ASESINOS DE LA LUNA DE MIEL

Programa de mano desplegable original

Estrenada en 1970, arribó de manera muy puntual a nuestras sacrosantas pantallas, concretamente en noviembre de ese mismo año se estrenó en el Publi  de Barcelona y al mes siguiente en el Galileo de Madrid, relegada al circuito de salas de Arte y Ensayo lo cual, por otra parte,  fue una ventaja ya que se ofreció en versión original subtitulada.

Mientras que no hemos podido acceder a la crítica madrileña en Barcelona, donde se estrenó junto al cortometraje Gente de mesón de Francisco Betriu, se recibió como agua de mayo si hacemos caso al tiempo que se mantuvo en cartelera y a alguna de las críticas que desató. Para la Vanguardia es una cinta “de un interés verídico y realizada con una eficacia que roza la brillantez.”[3] Concluyendo que “Acaso a Kastle pueda criticársele aquello mismo que se puede considerar como su mayor mérito: la crudeza sin freno, la crueldad (…), el realismo feroz que sirve de vehículo al verismo que quiere servirnos. Pero su verdad si hiere es siempre humana y nunca truculenta. Y la historia es aleccionadora y de un alcance estremecedor por esta honrada intransigencia con que su narrador cinematográfico destierra mitos y tópicos hasta sus últimas consecuencias.”[4]

NOTAS
[1] Declaraciones de Leonard Kastle incluidas en el programa de mano español.
[2] Ídem
[3] J.P.M. en La Vanguardia del jueves 12 de noviembre de 1970. Pág. 56
[4] Ídem

CARTELERÍA Y MATERÍAL GRÁFICO

El cine en zapatillas: El barón del terror (Chano Urueta, 1962)

EL BARÓN DEL TERROR (Chano Urueta, 1962) DVD Regia Films

México. Duración: 77 min. Guion: Adolfo López Portillo, Federico Curiel Música: Gustavo César Carrión Fotografía: José Ortiz Ramos (B&N) Productora: Cinematográfica ABSA Formato Pantalla: 1,33:1 (4/3) Fullscreen Audio: Español neutro

Reparto: Abel Salazar, Ariadna Welter, David Silva, Germán Robles, Luis Aragón, Mauricio Garcés, Ofelia Guilmáin, René Cardona, RubénRojo, Carlos Nieto, Carlota Solares,Federico Curiel

En 1661 el barón Vitelius (Abel Salazar) es enviado a la hoguera por la Santa Inquisición de México acusado de brujería, necromancia y adulterio. A punto de ser devorado por las llamas, un cometa cruza el cielo sobre la hoguera y el Barón jura vengarse de los descendientes de los Inquisidores. 300 años después el ciclo del cometa se ha completado, el barón vuelve y la maldición por él lanzada se materializará en un horripilante ser, hambriento de cerebros humanos, que irá sembrando el terror entre los descendientes de sus verdugos…

 

Regia Films prosigue su colección Terror Mexicano con una de las películas más populares y delirantes de la cinematografía azteca, El barón del terror. Rodada por la productora ABSA, fundada por Abel Salazar con la que puso en marcha westerns, comedias, dramas románticos y por supuesto, películas de terror, en las que también participaba como galán, acertó de pleno en la diana con El vampiro (1957) y El ataúd del vampiro (1958), que dieron pié a toda una explosión del cine de terror mexicano. Entre las producciones de ABSA centradas en el género de terror figuran algunas que Regia ya ha ofrecido en su colección como El espejo de la bruja (Chano Urueta, 1962), La maldición de la llorona (Rafael Baledón, 1963) y  El hombre y el monstruo (Rafael Baledón,1959) con la que la productora, tras importar con éxito el mito de Drácula y ubicarlo en una hacienda mexicana, repite la misma operación con un sosias de Jeckyll y Mr. Hyde, añadiendo a su personaje guiños a Svengali, Fausto, el hombre lobo y el fantasma de la ópera. Casi nada.

Si bien en todas estas cintas Abel Salazar ejerce de héroe de la función, algo bastante habitual en las películas que produjo, en El barón del terror probó fortuna encarnando un rol terrorífico, y el resultado no pudo ser mejor: su baron Vitelius d’Estera, que se transforma en un monstruoso ser sorbecerebros es, sin lugar a dudas, la pieza fundamental para que esta cinta de Chano Urueta haya terminado siendo una de las películas clave del mejor cine psicotrónico, llegando a ser considerada, con toda razón, película de culto en Estados Unidos con el nombre de Brainiac. Pero no tan solo es memorable esta cinta por su bizarro monstruo, sino también por poseer algunas de las imágenes más divertidas del cine de terror mexicano pre-luchadores: inolvidables resultan las caras de Germán Robles y René Cardona cuando, inmovilizados por la hipnótica mirada de Vitelius, este abusa de sus hijas y esposas delante de ellos. Como inolvidables son las escenas en las que Abel Salazar se despista de sus invitados para tomar unas revitalizadoras cucharadas de sesos de una ensaladera que guarda en el escritorio.

Realizada con gran economía de medios, que se delatan en las muchas transparencias (cuando no directamente fotografías en el fondo) y la pobreza de los decorados, se dejan de lado los goticismos de obras anteriores y se ubica la acción en un escenario moderno y urbano. Chano Urueta, un artesano que se atrevía con todo y que realizó un eficaz trabajo, estrenaría ese año cuatro películas más, entre ellas El espejo de la bruja. Además del ya nombrado Germán Robles, habitual en las producciones de Abel Salazar, la película cuenta con la participación de René Cardona, actor y prolífico director (suyo es otro de los títulos señeros del terror mexicano, La horripilante bestia humana, así como un gran número de películas de luchadores y luchadoras); el madrileño Rubén Rojo, con una carrera a caballo entre México y España y  Magda Urbizu que como ‘la chica’, realiza un trabajo de derribo a base de mohines, poner cara como de pensar y preparar cafés. Al año siguiente hizo su última película tras la que, muy juiciosamente, se retiró. También realiza un pequeño papel como ‘mujer de la vida’ la gran Ariadna Welter, que protagonizó el díptico vampírico de Fernando Méndez. Adolfo López Portillo y Federico Curiel, autores del guión y de la historia, repetirán en la siguiente película de ABSA, la también delirante La cabeza viviente, realizada al año siguiente y dirigida también por Urueta. La partitura vuelve a ser de Gustavo César Carrión, que ya poseía experiencia en sonorizar pesadillas por ser también el responsable de la música de El vampiro y El ataúd del vampiro, así como del resto de producciones terroríficas de Salazar.

Una nueva ocasión de agradecer a Regia Films su labor con la edición de estas memorables películas en tan inmejorables condiciones.

Cartelera mexicana

El imaginativo cartel español

 

 

El cine en zapatillas: 39 Escalones edita, en edición especial, ‘Pi, fe en el caos’ de Darren Aronofsky

 

viendo_television_editado-1

Pi, fe en el caos. Edición Especial  (39 Escalones) DVD, Blu-ray

T.O: Pi: Faith in Chaos. País: USA. Año: 1998. Director: Darren Aronofsky. Guión: Darren Aronofsky. Historia: Darren Aronofsky, Sean Gullette y Eric Watson. Música: Clint Mansell. Fotografía: Matthew Libatique (blanco y negro). Productora: Harvest Filmsworks, Truth & Soul Pictures, Plantain Films, Protozoa Pictures. Formato: 16 mm. 1.66: 1. Blanco y negro. Dolby.

Reparto: Sean Gullette, Mark Margolis, Ben Shenkman, Pamela Hart, Stephen Pearlman, Samia Shoaib, Ajay Naidu, Kristyn Mae-Anne Lao, Lauren Fox.

Audios: Castellano 5.1/ Inglés 5.1  Subtítulos: Castellano Duración: 85 min. Formato imagen: Widescreen

Extras: Audiocomentarios de Darren Aronofsky y Sean Gullette; Tras las cámaras; Escenas eliminadas; Tráiler. (Todos los contenidos extras en VOSC)

3d-pi-dvdUn cohen o kohen, (en hebreo כּהן, “sacerdote”) tiene un estatus especial en el judaísmo. El Kohen Gadol (Sumo Sacerdote), una vez al año, se revestía con un peto ceremonial en el que había engastadas 12 piedras de distinta naturaleza (una por cada tribu de Israel), y penetraba solemnemente en el Sanctasantorum del Templo para pronunciar el Shem Shemaforash ante el Arca de la Alianza, en voz baja. El Shemhamphorasch (una corrupción del hebreo שם המפורש Sem-ha Mephorash) es un epíteto del nombre de Dios compuesto por 216 letras, que deriva de cabalistas medievales del Libro del Éxodo, mediante la lectura de las letras de tres versos en un orden específico. Cohen es el apellido del protagonista de Pi, fe en el caos que por un error informático descubrirá una serie de 216 dígitos (téngase presente que el alfabeto hebreo es a la vez un sistema numérico) ambicionada al mismo tiempo por una agencia bursátil y una secta judía. Nada está dejado al azar en la opera prima de Darren Aronofsky.

Max Cohen (Sean Gullette), contra las advertencias de su madre, miró directamente al sol cuando tenía seis años. Este primer ensayo de asaltar los cielos contraviniendo al orden (y tras recuperar la visión de la que el deslumbramiento le privó) le dejó como herencia las migrañas y la pericia matemática. Conocimiento y dolor quedarán asociados trágica e indisolublemente para este niño prodigio que publicó su primer artículo científico con dieciséis años y se doctoró con veinte. Iluminado sosias de Ícaro, Max no acepta que el conocimiento humano sea por naturaleza limitado, él está dispuesto a demostrar que el azar es aparente y que hasta el sistema más entrópico es reductible a patrones de regularidad. Porque para Max, igual que para Galileo, la naturaleza está escrita en lenguaje matemático, todo lo que nos rodea se puede entender y representar mediante números. Así, si se hace un gráfico con los números de un sistema se forman modelos y esos modelos están por todo lo existente, ahí, ocultos bajo el cálculo, delante de nuestros ojos. Su experimento crucial es hallar el patrón que necesariamente ha de regir los movimientos bursátiles.

pi_movie

No busquen esta escena en ‘Pi’, ahora sabrán que fue cortada y porqué

“¿Qué es la Bolsa? Una inmensidad de números que representa la economía global. Millones de manos y de mentes trabajando, una red inmensa llena de vida; un organismo, un organismo natural”. Demostrar que la bolsa forma un sistema predecible es equivalente a probar que la verdad última del organicismo (el universo entendido como ser vivo) es el mecanicismo (el universo entendido como máquina), que la vida responde a un absoluto matemático calculable y, por ende, cognoscible. El empeño de Max es desentrañar ese código cifrado, se abandona (literalmente) a los cálculos de su macrordenador (al que llama Euclides) sin más relación social que las partidas de go que juega con su mentor Sol Robeson (Mark Margolis). Elegir el go tiene también significación narrativa dentro del filme, pues este juego de estrategia nacido en la China imperial es toda una parábola de cómo sobre la simplicidad de un universo euclidiano (el tablero y su cuadrícula), se sobrepone lo complejo e incalculable (las infinitas partidas posibles). La paradoja del go le sirve a Robeson para advertir a su alumno sobre la insensatez de su proyecto, el mundo no es reductible a cifra, a número, pretender lo contrario es abandonar el rigor científico, abandonar la matemática y caer en la falaz numerología. Pero Max sabe que lo que puede aparentar locura, puede ser genialidad en verdad y está dispuesto a demostrarlo, a pesar de que cada paso que avanza en ese terreno pantanoso le supone ataques de migraña cada vez más insoportables.

Aronofsky se adentra, así, en su opera prima, en el debatido problema de los límites del conocimiento humano. Hasta dónde es posible hacer ciencia sin caer en paradojas, contradicciones y falacias. Para ello usa la falsilla del espacio en el que la matemática roza la metafísica y se vuelve fascinante porque nos hace sentir que la aprehensión del absoluto es posible, que podemos descifrar el sentido de nuestra existencia. En palabras de Sergi Sánchez, “la inteligencia de ‘Pi’, la película, reside en su capacidad para traducir la angustia existencial del hombre ultramoderno -que es como decir del hombre primitivo- en una compleja trama que relaciona a un mismo nivel matemática, música electrónica, religión y economía”. El cineasta no pretende elaborar un ensayo matemático (por eso son absurdas ciertas críticas que hacen hincapié en la ausencia de rigor de sus conceptos) por más que sus imágenes se llenen de proporciones áureas (esas espirales que se retratan en la crema del café o en las volutas del tabaco y nos llevan a advertir que la espiral es la pieza clave de todas las figuras), lo que está en juego es otra cosa: la eterna pregunta sobre qué es el hombre y qué sentido tiene la vida inteligente y autoconsciente. Aronofsky se plantea la pregunta kantiana sobre qué podemos conocer y lo hace desde la perspectiva de la tragedia griega: el conocimiento es la causa del dolor (recuérdese el Edipo de Sófocles como ejemplo). Saber más no nos hará más felices, casi al contrario parece decirnos con su final, Max se lobotomiza a sí mismo para escapar de sus perseguidores y, sobre todo, para acabar con su enfermedad. El ansia desmesurada de conocimiento nos arranca la inocencia, nos aparta de la vida vista como cotidianidad plácida y nos aboca al abismo.

pidrill_in_head_pi_1998_aronofsky

Con un presupuesto de 60.000 dólares, recaudados con participaciones de cien entre amigos y familiares (el micromecenazgo antes de la eclosión del crowdfunding), Pi, fe en el caos es una propuesta compleja (y osada) en su concepto y arriesgada en su forma. Aronofsky se nutre de las bases del thriller para desarrollar su búsqueda existencialista: Max se convierte en el punto de mira de una feroz firma de Wall Street y una secta Kabbalah que pretende descifrar el concepto de Dios a través de la matemática, el acoso creciente de ambos grupos es tratado en clave de intriga, una intriga bien trabada que permite disfrutar de la cinta al margen de sus implicaciones filosóficas. Pero ahí termina su concesión al público más generalista. El neoyorquino opta por el blanco y negro trabajado con una fotografía que juega continuamente con el grano y una cierta saturación expositiva que hace desaparecer la gama de grises y quema el blanco. El resultado de esta elección es una atmósfera agobiante que nos instala en el interior de Max para sufrir su misma angustia, una asfixia vital que se ve reforzada por la reiteración de primeros planos y movimientos rápidos con auténtico valor de imágenes subliminales. A la experimentación visual hay que sumar la banda sonora de Clint Mansell, músico de cabecera del cineasta, una pieza de música electrónica generada únicamente por sintetizadores y computadores, sin la intervención de instrumento musical alguno. Formalmente, pues, Pi, fe en el caos es un viaje al corazón de la paranoia que nos mantiene en constante tensión y nos remite a la experiencia del abismo. Un valiente debut, el de Aronofsky, que le supuso alzarse con el premio al mejor director en el Festival de Sundance.

La magnífica edición que ha puesto a la venta 39 Escalones nos ofrece, además de una magnífica copia del filme, con todo su contrastado y granuloso blanco y negro, unos interesantes extras que incluyen dos audiocomentarios, uno de su director  y otro a cargo de su protagonista, Sean Gullette; cuatro escenas cortadas y comentadas por su director; y un documental rodado en video en el que podemos ver escenas del rodaje de Pi a color, comentadas también por el director y el actor. Una magnífica pieza y una oportunidad de revisar este filme con la calidad que se merece.

39 Escalones edita ‘La huella del crimen’ en DVD

19 diciembre 2016 Deja un comentario

logo-39-escalones

39 Escalones nos ofrece el pack de estas Navidades. La serie con la que bajar las copiosas comilonas y las intoxicaciones etílicas. Las historias con las cuales volver a la vida tras noches de vino y rosas, villancicos y cuñados, gambas y turrones. 39 Escalones vuelve a recuperar historia viva de nuestra televisión con este pack que recopila la serie ‘La huella del crimen‘ completa, porque “La historia de un país es también la historia de sus crímenes”… y en estas fiestas, más de uno cometería alguno. 

Aunque realizó sus primeros pinitos en el cine en los años sesenta,  el recientemente fallecido Pedro Costa inició su andadura como periodista en el semanario El Caso, publicación cuya longevidad es prueba palpable del interés del español medio por la crónica negra. Esta labor periodística influirá en Pedro Costa de tal modo que su posterior trabajo en cine y televisión, que más tarde producirá con compañía propia, versará en su mayor parte sobre los más curiosos y, tristemente famosos, asesinatos cometidos en España. Ejercerá como guionista, productor y director, abordando en 1983 El Caso Almería reincidiendo poco después con Redondela (1983) -que versa  sobre el caso Reace-, en la crónica negra, que no abandonará en toda su carrera y que prologaría a la la_huella_del_crimen_320televisión, para la que creó la serie La huella del crimen.

La serie, que recrea los crímenes más famosos producidos en España, se emitió en Televisión Española en tres tandas de episodios: seis en 1985 y cinco en 1991, que se prolongaron con tres más repartidos entre 2009 y 2010, lo que sumaron un total de 14 capítulos que recorren crímenes como los de Jarabo, el misterioso asesinato de Carmen Broto, o más recientes como el secuestro de Anabel Segura o el crimen de los marqueses de Urquijo, sucesos todos ellos que conmocionaron a la sociedad española.

Pedro Costa produjo la serie, además de realizar el guión y dirigir algunos episodios, contando para el resto con una inmejorable plantilla de directores, de los más renombrados del cine español, como Juan Antonio Bardem, Pedro Olea, Vicente Aranda o Ricardo Franco,  así como las más famosas estrellas, entre las que destacan Carmen Maura, Fernando Guillén-Cuervo, Terele Pávez, Victoria Abril, Silvia Tortosa o Sancho Gracia. Magníficamente ambientada, la serie conseguía, no tan solo narrar detalladamente los crímenes, también reflejaba la situación que vivía el país en el momento en que se produjeron.

La primera temporada constó de seis episodios, no así la segunda, que se quedó en cinco al convertirse el sexto en el multipremiado largometraje Amantes, que dirigió Vicente Aranda y produjo Costa en 1991.

3d-huella-del-crimen-ineditosEsta es la lista completa de episodios de La huella del crimen:

Primera temporada (Episodios emitidos entre abril y mayo de 1985)

  • El caso de las envenenadas de Valencia (Pedro Olea)
  • El crimen del capitán Sánchez (Vicente Aranda)
  • El caso del Procurador enamorado (Pedro Costa)
  • Jarabo (Juan Antonio Bardem)
  • El crimen de la calle Fuencarral (Angelino Fons)
  • El caso del cadáver descuartizado (Ricardo Franco)

Segunda temporada (Episodios emitidos entre febrero y marzo de 1991)

  • El crimen de las estanqueras de Sevilla (Ricardo Franco)
  • El crimen de Perpignan (Rafael Moleón)
  • El crimen del Expreso de Andalucía (Imanol Uribe)
  • El crimen de don Benito (Antonio Drove)
  • El crimen de Carmen Broto (Pedro Costa)

Tercera temporada (2009-2010)

  • El crimen de los marqueses de Urquijo (2009, F. Cámara y P. Costa)
  • El secuestro de Anabel (2010,  Luis Oliveros y Pedro Costa)
  • El asesino dentro del círculo (2009, F. Cámara y P. Costa)

Intrigas de señoritos, estafas y robos que se complican y crímenes brutales, algunos sin resolver, se dieron cita en esta serie que tuvo un gran éxito de público y crítica, ofreciendo memorables capítulos, como Jarabo, que mostró una imagen de Sancho Gracia muy distinta a la que nos tenía acostumbrado el protagonista de la serie Curro Jimenez. O momentos impresionantes como cuando la supuesta envenenadora de Valencia, Pilar Prades, interpretada magistralmente por Terele Pávez,  se encamina hacia el cadalso haciendo historia, sin saberlo, como la última mujer ejecutada por la justicia franquista.

39 Escalones ha editado todos los episodios en un magnífico pack con seis dvd y un libreto a cargo de Carlos Díaz Maroto y con un atractivo diseño gráfico de Applehead Team, en el cual el escritor analiza todos los capítulos y aporta unas lineas sobre el artífice de la serie, Pedro Costa. También incluye un apéndice realizado por Fernando Cámara, colaborador de Costa en la última etapa de la serie. Tras cada episodio se incluye un pequeño pero valioso extra, en el cual el productor, actores y directores comentar el capítulo, así como el caso real.

Como las dos primeras temporadas ya habían sido editadas en DVD con anterioridad, 39 Escalones ha tenido la deferencia de lanzar, además de la serie completa en un pack, los tres capítulos inéditos en otro pack de dos discos para que los coleccionistas que ya tengan la anterior edición puedan completar así la serie.

Hay sin duda que agradecer y valorar el esfuerzo que 39 Escalones ha puesto en recuperar, de forma completa y cuidada, esta y otras importantes series televisivas como Historias para no dormir y El quinto jinete, de innegable valor artístico e histórico.

7

11

¡Bruja, más que bruja!: zarzuela, humor y esperpento

15 diciembre 2016 3 comentarios

Celebrando su 40º aniversario de estreno, A Contracorriente edita, en versión remasterizada, una de las obras menos vistas de Fernando Fernán-Gómez, “¡Bruja, más que bruja!”, una sorprendente comedia musical de carácter costumbrista totalmente adelantada a su época y que contó con un pase especial en la última edición del Festival de Cine de Málaga y una corta carrera en salas cinematográficas. 

viendo_television_editado-1

¡Bruja, más que bruja! (Fernando Fernán-Gómez, 1977)

A Contracorriente (DVD/Blu-ray)

España. Duración: 92 min. Guión: Fernando Fernán-Gómez y Pedro Beltrán Música: Carmelo Bernaola Fotografía: Polo Villaseñor Productora: Laro Films Género: Comedia.

Reparto: Francisco Algora, Emma Cohen, Mary Santpere, Fernando Fernán Gómez, Estela Delgado, Fernando Sánchez Polack, José Luis Barceló, Manuel Ayuso

Sinopsis: Al volver del servicio militar, Juan (Paco Algora), se encuentra que su tío Justino (Fernando Fernán-Gómez), cacique del pueblo, se ha casado con la novia de éste, Mariana (Emma Cohen). Juan acudirá a la bruja del pueblo (Mary Santpere) para que le ayude a vengarse de su tío y así heredar y liberar a su amada.

“Hice ‘Bruja, más que bruja’ cuando la gente veía la zarzuela como algo muy respetable. Yo quería que fuera una película muy fea y muy mal hecha, pero que hubiera divertido mucho al espectador. Y esto, no lo conseguí. Hay, me parece, 7 u 8 personas no más a los que les parece una película magnífica y curiosísima, pero como te digo, son 7 u 8, y entre ellas, 2 son franceses.”

Fernando Fernán-Gómez es, para el grueso del público más joven y el españolito educado por bellacos programas televisivos e internet, ese señor mayor que brujamasquebruja_dvd_caratula3dtenía tan mal genio y tanta mala gaita. Para  las generaciones anteriores es, afortunadamente, uno de grandes del cine español. Fantástico actor y  director. Un hombre libre y de gran personalidad que hizo de su vida un sayo hasta el final. Nacido en Perú, por ser sus padres cómicos y estar de gira por entonces por Sudamérica, estudió Filosofía y letras pero la sangre es la sangre y su vida se dirigió hacia los escenarios y más tarde al cine. Además de actuar y dirigir fue un prolífico escritor: desde novela a ensayo y de literatura infantil a poesía. Tras casarse con María Dolores Pradera, con quien tuvo dos hijos, fue pareja de la joven Emma Cohen desde que se conocieron en 1973 hasta el fallecimiento de Fernán-Gómez en 2000.

Más de 200 películas como actor, 30 como director, en la mayoría de ellas también autor del guión, avalan parte del genio de este iconoclasta creador, de entre cuyas obras, Bruja, más que bruja es otro perfecto ejemplo de esa genial forma de ver la vida y el cine que ya despuntó desde bien temprano, con su primera obra, Manicomio (1954), que dirigió conjuntamente con Luis María Delgado, uno de los grandes olvidados del cine español.

Zarzuela, humor y esperpento: “¡Bruja, más que bruja!”

El propio director dejaba bien clara su intención sobre como quería hacer la película en su ‘Nota para el posible productor’ que la copia en DVD y Blu-ray de A Contracorriente incluye como obsequio, “Esta película no quedará muy bien hecha; no resaltará por su perfección formal, por sus valores plásticos. (…) Los comparsas, los coros, los bailarines (?) no serán muy expertos ni manifestarán nunca un gran entusiasmo por su oficio.” Esa y no otra era la intención del director. La exageración, el feismo premeditado como espita para provocar el humor. Algo que, visto ahora y tras otros experimentos posteriores de corte similar como los realizados por José Luis Cuerda, parece más que evidente, pero que en la época no lo supo entender o valorar toda la crítica. Y esto lo hemos descubierto tras bucear en hemeroteca. El motivo de haberlo hecho es haber visto un viejo recorte de la época publicado en la prensa durante la tercera semana de su estreno en el Alexandra de Barcelona que contenía una frase que nos llamó la atención: ‘Público y crítica divididos.’

El, no demasiado atractivo pero sin duda colorido, cartel original.

El, no demasiado atractivo pero sin duda colorido, cartel original.

Y así, esto es lo que leímos en la crítica de su estreno en Barcelona, realizada por A. Martínez Tomas y publicada en La Vanguardia: “La película es mala de remate. Un bodrio extravagante, realizado -no llegamos a ver claro con cuáles intenciones.” Martínez demuestra estar totalmente desorientado o no tener ningún tipo de sentido del humor. Tras calificar de gratuitos los desnudos de Emma Cohen, con los que, para el crítico, la actriz “se coloca a la altura, en este terreno, de Ágata Lys” concluye: “A veces la  intención humorística o irónica excusa y hasta puede justificar los mayores errores, pero todo tiene, en verdad, un límite. Si no hay ingenio, o éste se sustituye, sólo con mala intención, los resultados suelen ser diferentes. Como ocurre exactamente en este filme.” Desde luego Fernando Fernán-Gómez sabía a lo que se exponía, no en vano describió su película como “un experimento muy arriesgado (…) mezcla de sátira, de ironía y de parodia de la zarzuela y del musical.” Rodado con la única intención de divertir al espectador.

Muy diferente fue recibida la cinta por Donald, crítico del ABC, que supo entender la intención del cineasta: “La intención de la película se cumple: alcanza la cota cómica deseada y en todo momento evidencia su sentido crítico y, sobre todo, se aparta de esos moldes convencionales del género“. Aunque naturalmente puede llegar a comprende que algún espectador quede sorprendido ante lo que sucede en la pantalla:  “Es muy posible que su originalidad, por apartarse de esos moldes, choque o desconcierte a más de un espectador, que, de todas maneras, se entregará a la diversión, a la fuerza hilarante.”

Como vemos, la cara y la cruz para una película a la que el tiempo ha tratado divinamente. Vista ahora, ‘¡Bruja, más que bruja!’ mantiene la frescura y la originalidad que tuvo en su momento y que ciertos críticos no supieron ver. Su humor y su estilo se adelantaba unos años al de la trilogía de culto de José Luis Cuerda compuesta por Total (1983), Amanece que no es poco (1989) y Así en el cielo como en la tierra (1995). Y es posible que como reconocimiento y agradecimiento a la deuda que estos títulos y su director mantienen con ¡Bruja, más que bruja! sea por lo que Fernando Fernán-Gómez aparece en el tercero de ellos interpretando el papel más importante de la historia, el de  Dios Padre, como no podría ser de otra manera.

HEMEROTECA
Donald, “Bruja, más que bruja de Fernán-Gómez en Proyecciones” en Blanco y negro (18 de mayo de 1977, pág. 60)
Martínez Tomas, A. “¡Bruja, más que bruja!” en La Vanguardia (Miércoles, 30 de marzo de 1977, pag. 52)
M. M., A. “Fernando Fernán Gómez: al humor por el aspecto físico” en La Vanguardia (Sábado 16 de abril de 1977, pág 47)

brujamasquebruja

El cine en zapatillas: sesión indie con ‘Amor tóxico’ y ‘Anabel’

13 diciembre 2016 Deja un comentario

Porque apetece ver cosas diferentes existen realizadores españoles que no existen y que hacen películas que nadie conoce para un público muy concreto al que también nos gusta ver otro tipo de cine. Independientes de verdad. Que ruedan al margen de la industria. Norberto Ramos del Val tiene una buena filmografía en sus (amplias) espaldas y cuenta con su propio star system. También es un generoso colaborador que no ha dudado en echar un cable a otros compañeros, entre ellos a nuestro amigo César del Álamo o a Antonio Trashorras, el otro director del que vamos a hablar. Escritor y comentarista de cine, Trashorras vivió su gran momento cuando su apellido se vio envuelto con el de Guillermo del Toro al ser uno de los firmantes del guión de El espinazo del diablo. Pero cansado de una vida de cocaína, scorts y coches de alta gama, prefirió apostar por el cine de guerrilla y dirigir una cinta low cost como es Anabel. Norberto Ramos del Val y Antonio Trashorras. Amor tóxico y Anabel, dos nuevos lanzamientos de Regia Films. 

viendo_television_editado-1

Amor tóxico (Norberto Ramos del Val, 2015)  (DVD)

España Duración: 112 min. Guión: Toni Junyent, Pablo Vázquez Música:José Sánchez-Sanz Fotografía:César Pujol Productora: Norberfilms Género: Comedia romántica  Formato Pantalla: 2,35:1 (16/9) Anamorphic Widescreen Audio: Castellano 5.1 – Subtítulos: inglés Extras: Videoclip “Starless” de Caballero Reynaldo, Trailer

Reparto: Eduardo Ferrés, Ann Perelló, Mariu Bárcena, Álvaro Lafora, Daniel Castro y Diana Gómez

Sinopsis: Toni (Edu Ferrés) es un chico de unos veintipocos años que no comprende a las mujeres.  Queda con Irene (Ann Perelló), una chica chispeante y encantadora o una desquiciada que le va a hacer sudar sangre, que va a desmontar todos sus prejuicios e ideas preconcebidas sobre las mujeres.
Todo ello en la que va a ser la peor cita de su vida entre las angostas paredes de un bar semidesierto, con las nada agradables interferencias de un camarero turbio (Daniel Castro), una ex violenta y el novio de ésta.

frontal_amor_toxicoNorberto Ramos del Val es un director de cine independiente de verdad. Indie, que le dicen ahora, y que trabaja totalmente al margen de la industria, casi de espaldas a la misma. Cocina sus películas otorgándoles un sello muy personal y reconocible: verborréicas, complejas a momentos, protagonizadas por chicas jóvenes, guapas, desprejuiciadas y que lucen sus encantos, pero por cuyas bocas hablan, en muchos casos, varones. Y también en muchos casos, inseguros. Son producciones low cost, realizadas en poco tiempo, con pocos protagonistas y pocas localizaciones. De hecho, Amor tóxico sucede en una tarde-noche  y en su mayor parte en un bar musical, donde sobre todo veremos una lucha de sexos, un tira y afloja muy bien llevado por los meritorios actores, gracias a cuyos diálogos se consigue que el espectador no aparte la vista de la pantalla, interesado en averiguar en qué diablos terminará todo. Norberto rueda muy bien. Y también tiene muy buen gusto a la hora de seleccionar a sus actores. Sobre todo a sus actrices. Sí, Amor tóxico verborreica es un rato, pero también nos hace reflexionar y, si bien no parece llevarnos a ninguna conclusión clara, tampoco hace falta. No da tiempo. Está amaneciendo, la noche ha terminado y la pareja …

Eduardo Ferrés y Daniel Castro ya habían participado en la anterior película de del Val, Faraday (2013, editada también por Regia Films), mientras que Ann Perelló debuta con nota en la factoría del director con este tour de force interpretativo. También han participado otras actrices familiares en los repartos del director realizando pequeños papeles y cameos, como Diana Gómez (Faraday), Ana Rujas (Faraday, Summertime) y Ángela Boj (Hienas, Summertime). Así como Álvaro Lafora y Mariu Bárcena, que protagonizan la inminente última película del director, El cielo en el infierno. Por cierto, junto a Ana Rujas distinguimos a Antonio Trashorras que, por cierto dirige la siguiente película de la que vamos a hablarles.

interior-caratula-amor-toxico

Anabel (Antonio Trashorras, 2015) DVD

España Duración: 75 min. Guión: Antonio Trashorras Música: Miquel Coll Fotografía: Roland de Middel (B&W) Productora: Norberfilms / Roxbury Género: Terror Formato Pantalla: 1,85:1 (16/9) Anamorphic Widescreen Audio: Castellano 2.0 – Subtítulos: Inglés Extras: Entrevista a Antonio Trashorras, Trailer

Reparto: Ana de Armas, Rocío León, Enrique Villén

Sinopsis: Tras la marcha, en circunstancias algo turbias, de Anabel, sus dos compañeras de piso, Cris (Ana de Armas) y Sandra (Rocío León) deben buscar alguien más con quien compartir el alquiler. El elegido es un señor mayor, Lucio (Enrique Villén), que logra ganarse su confianza, pero que pronto se descubrirá como una presencia extraña e inquietante.

frontal_anabelAnabel podría ser una película de terror con toques satánicos. Pero también podría no serlo. Pudiera ser que Antonio Trashorras nos hiciera trampa y nos hiciera creer lo que no es. Sí, de acuerdo, en los títulos de crédito se incluye un pentagrama, lo cual hace que nos venga olor de azufre por todos lados. Pero también podría tratarse simplemente de la venganza del padre de Anabel sobre sus dos compañeras de piso. Sin nada sobrenatural. Que a fin de cuentas nada hay que pueda inducirnos a pensar en una intervención de esa índole. Lo que si que no ofrece Antonio Trashorras es un ejercicio en total libertad. En linea con Amor tóxico, verborréica también, y muy diferente a la primera película del director, El callejón (2011), cinta, esta sí, de terror puro y duro. Aunque bien pensado, tampoco se distancian mucho ambas: pocos personajes, localización casi única, trama misteriosa en la que nada es lo que parece…

Anabel cuenta con dos actrices jóvenes para interpretar a los dos personajes femeninos, tan antagónicos como complementarios. Rocío León compagina sus trabajos más o menos mainstream en series, con los dedicados a todos esos directores que ejercen fuera del sistema o a orillas del mismo y que no dudan en contar con ella, como Jordi Costa, Carlos Vermut, Manuel Bartual o Pablo Maqueda, para quien protagonizó ese tour de force que es Manic Pixie Dream Girl (2013). Mucho más conocida por su trabajo en televisión, y ahora lo será también por su presencia en producciones americanas,  es Ana de Armas, que ya participó en El callejón y que de nuevo se ha puesto a las órdenes de Trashorras con excelentes resultados. El tercero en discordia es Enrique Villén, actor que por el nombre igual no les suena, pero presencia inconfundible que demuestra que, además de para la comedia, resulta muy inquietante en papeles dramáticos.

Trashorras se toma la película como algo con lo que pasarlo bien. Realizado en libertad y que sirva como muestra de las posibilidades que podría tener su trabajo de contar con presupuesto. Rodada en su propia casa, “en blanco y negro como de autor” y para disimular que no dispone de un gran escenario, admite la influencia de Polansky y del cine italiano, que adora, y se permite premeditadamente dejar en su película varias preguntas sin responder, además de un final abierto. Desconcertante.

anabelpic01

 

El cine en zapatillas: El hombre y el monstruo

31 octubre 2016 Deja un comentario

viendo_television_editado-1

EL HOMBRE Y EL MONSTRUO (Rafael Baledón, 1958) DVD Regia Films

México. Duración: 75 min. Guión: Raúl Centeno Música: Gustavo César Carrión Fotografía: Raúl Martínez Solares Formato Pantalla: 1,33:1 (4/3) Fullscreen Audio: Español neutro Blanco y negro.

Reparto: Enrique Rambal, Abel Salazar, Martha Roth, Ofelia Guilmáin, Laura Baledón, José Chávez, Carlos Suárez

Sinopsis: Ricardo (Abel Salazar) es un periodista que acude a un lejano caserón para entrevistar al famoso pianista Samuel Magno (Enrique Rambal) quien aparentemente ha dejado de tocar para convertir a la joven Laura (Martha Roth) en la mejor pianista del mundo. Pero cuando Abel llega al caserón encuentra el cadáver de una joven que ha tenido un accidente de tráfico, aunque Abel sospecha que la causa de la muerte es otra debido a los profundos arañazos del rostro de la joven y a la posición del cuerpo.  Tras este primer impacto, Abel poco a poco irá descubriendo un horrible secreto que al parecer convierte a Samuel en algo que nadie podría esperar cada vez que toca una melodía concreta, una melodía con una atroz y enigmática historia detrás

hombre_monstruo_webHace unos días, con motivo del estreno en el Festival de Sitges de la cinta mexicana Tenemos la carne, dirigida por el jovencísimo Emiliano Rocha, alguien escribió, con total ausencia de criterio y sin haber visto ni siquiera la película en cuestión, un pequeño artículo con un desafortunado y totalmente falso título: “Tenemos la carne, la primera película mexicana de horror que no da pena“. El post, publicado en el portal mexicano Arca TV levantó cierta polémica por su falso titular y por el resto de su contenido, lo que posiblemente terminó consiguiendo que fuera retirado.

Y es que no hace falta ser un gran erudito en esa cinematografía para, tras apartar el gran paquete de entrañables películas de luchadores, recordar nombres como los de Carlos Enrique Taboada, Juan López Moctezuma, el propio Guillermo del Toro o Jorge Michel Grau para encontrar propuestas interesantes e imprescindibles. Tanto como las que en los años cincuenta ofreció Fernando Méndez con el El vampiro (1957) y El ataúd del vampiro (1958), díptico protagonizado por el conde Lavud/Duval encarnado por el asturiano Germán Robles. Y precisamente aquí queríamos ir a parar, ya que estas cintas fueron producidas y protagonizadas por Abel Salazar, un actor que interpretó, y muy bien, papeles de moderno galán en todo tipo de género, pero que también se encargó de producir cine destacando, por su temática fantástica, la adaptación mexicana de Las cinco advertencias de Satanás (1945) y la terrorífica El monstruo resucitado (1953), que introdujo al mad doctor en la cinematografía mexicana. Poco después Salazar funda la productora ABSA, con la que puso en marcha westerns, comedias, dramas románticos y por supuesto, películas de terror, en las que también participaba como actor, dando de pleno en diana con las ya mencionadas El vampiro (1957) y El ataúd del vampiro (1958). Entre las producciones de ABSA centradas en el género de terror figuran algunas que Regia ya ha ofrecido en su colección Terror Mexicano, como El espejo de la bruja (Chano Urueta, 1962) y  La maldición de la llorona (Rafael Baledón, 1963); otras que esperamos ver editadas, como La cabeza viviente (1963); y  El hombre y el monstruo (1959) con la que la productora tras importar con éxito el mito de Drácula y ubicarlo en una hacienda mexicana, repite la misma operación con un sosias de Jeckyll y Mr. Hyde, añadiendo a su personaje guiños a Svengali, Fausto, el hombre lobo y el fantasma de la ópera. Casi nada.

La cinta fue dirigida por el muy prolífico actor y director Rafael Baledón, que no se prodigó mucho con el cine de terror. El hombre y el monstruo fue su primera acercamiento y lo hizo reflejándose en el cine norteamericano, que basado en la escuela alemana, basa gran parte de su efectividad en el contraste de luz y sombras, pero con la acción situada claramente en el México contemporáneo, algo que personalmente nos fascina. De nuevo su reparto cuenta con

Lobby card mexicano de ¿reposición?

Lobby card mexicano de ¿reposición?

Abel Salazar como héroe de la función, algo bastante habitual en las películas que produjo, aunque en 1962 probó fortuna encarnando un rol terrorífico en El barón del terror (Chano Urueta), que ha terminado siendo una de las piezas clave del mejor cine psicotrónico. Su baron Vitelius d’Estera, que se transforma en un monstruoso ser sorbecerebros, ha contribuido a que sea considerada cinta de culto en Estados Unidos bajo el nombre de Brainiac. Tampoco conviene olvidar a Enrique Rambal, que interpreta al torturado músico que ha vendido su alma al diablo y que como efecto secundario a ese pacto se transforma en una monstruosa bestia cuando toca o suena una melodía concreta en el piano. Rambal, español nacido en Valencia  e hijo del importante actor y director escénico teatral de idéntico nombre, se trasladó a México donde vivió durante toda su vida y participó en gran número de cintas, entre las que sobresale El ángel exterminador (1962) de Luis Buñuel, donde por cierto también encontramos a la también española Ofelia Guilmáin, que interpreta en la cinta de Baledón a Cornelia, la posesiva madre del músico. La actriz también se instaló en México, aunque en su caso obligada por razones políticas tras el final de la Guerra Civil.

Destacan en esta cinta, además de la fotografía, de la que se encargó Raúl Martínez Solares, que con ese elegante blanco y negro parece adelantarse a los goticismos que llegarían poco después de Italia, la partitura de Gustavo César Carrión, que ya poseía experiencia en sonorizar pesadillas por ser también el responsable de la música de El vampiro y El ataúd del vampiro y cuyos servicios serían reclamados de nuevo para el resto de producciones terroríficas de Salazar.

Vista ahora pensamos que la película no ha envejecido mal: su intriga está bien medida; no se ha recurrido al odioso cómico de turno que tanto mal haría al cine azteca; posee toques ciertamente macabros y algo enfermizos; y el monstruo es un recurso del que no se abusa, tarda en aparecer y en el que, aunque el maquillaje y los efectos especiales, pobres deudores de los de John P. Fulton para el hombre lobo de Universal, no son como para merecer una estatuílla, compensan por el encanto que destila esta pieza, modesta pero efectiva, perfecta muestra de la concepción del terror que se podía ver en los cines antes de la llegada de Hammer Films y Herschell Gordon Lewis con su explosión de rojo en las pantallas.

Una nueva ocasión de agradecer a Regia Films su la labor al editar estas películas y en tan inmejorables condiciones.

6a00d83451d04569e201675fabbb09970b-500wi

 

 

 

 

A %d blogueros les gusta esto: