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Keyword: ‘un chico de portada’

Un chico de portada: un documental de David Muñoz sobre el cartelista Mac

31 octubre 2012 Deja un comentario

El director de cortos David Muñoz,  además de ser un tipo humilde y competente, poseé  una mente creativa que no para  de pensar proyectos de todo tipo. Ha tocado la animación, el subrrealismo  y también con Un chico de portada,  el documental. Un trabajo dedicado al mejor artista de carteles de cine que ha dado España, Mac. Y es que a Macario Gómez, lo de cartelista le queda definitivamente corto, lo suyo es arte y en este documental vemos una muy pequeña muestra de su genio.  Ha habido otros prolíficos cartelistas como Jano o el genial Soligó que han dejado una obra repleta de calidad tras ellos, pero en nuestra opinión,  Mac convirtió en arte lo que pasó por ser un efímero objeto de propaganda y un reclamo para hacernos entrar en las salas. Tan poco recordado, como suele pasar en este santo país, sorprende y se agradece que David Muñoz nos ofrezca un acercamiento a la figura de este artista, que se muestra también tan humilide como humano. Un gran dibujante, un gran artista y también un gran documental en el que tuvimos ocasión de colaborar y que ofrecemos integramente desde nuestro blog.

Queriendo saber más sobre los entresijos de Un chico de portada, le hacemos unas preguntas a David Muñoz.

– ¿Cómo nace la idea de hacer un documental sobre Mac?

En Olesa de Montserrat conocí  a Akira, posteriormente productora del documental, que era amiga de Mac y ambos comentamos que sería muy interesante realizar, en la medida de nuestras posibilidades, un documental para dar difusión a la obra de Mac, ya que a pesar de todo lo que ha hecho por el cine sigue siendo un gran desconocido en nuestro país.

– ¿Conocías con anterioridad sus carteles?

Conocía los más míticos, pero mis conocimientos sobre el trabajo de Mac han aumentado con creces tras el documental. He descubierto montones de carteles impresionantes. Ojala hubiéramos podido sacar más en el documental, pero desgraciadamente ni el propio Mac tiene muchos de sus carteles, ya que, anteriormente, sobre todo en nuestro país, no se respetaba mucho al autor y jamás se le devolvía el original, a diferencia de cómo funcionaba todo en el extranjero.

– ¿Cómo recibió Mac la idea del documental?

Pensamos que iba a ser más complicado poder filmarle, pero se mostró entusiasmado con la idea. A fin de cuentas quiere lo que cualquier otro artista, que su obra se dé a conocer.

– ¿Cómo fue el rodaje?

El rodaje transcurrió muy a contrareloj, por desgracia o tal vez por suerte no hubo tiempo para que ocurriera alguna anécdota. Solo disponíamos de un par de horas y media para estar con él. Mac está muy mayor y no muy bien de salud, así que decidimos no atosigarle mucho y estando ese par de horas con él, grabar todo lo que nos contara. Ojala todo lo hubiéramos podido preparar mejor, pero para ser algo que hemos hecho con escasos medios, estamos muy contentos del resultado.

– ¿Cómo fue la presentación en Sitges? ¿Has recibido ofertas para proyectarlo en algún otro festival?

La presentación en Brigadoon fue genial. La verdad es que tenía miedo dado lo amateur que fue el rodaje de que a Mac no le agradara, pero la expresión que pude ver en su cara al acabar la proyección disipó todos mis miedos. Quedó muy satisfecho y por lo visto, el público también. Incluso tuvimos que improvisar una sesión de firmas de Mac en una mesa, dada la gente que quería carteles dedicados. Y varias personas estaban interesadas en comprar el Dvd. Como no tenía ninguna intención de comercializarlo, justo después de estrenarlo he decidido colgarlo en Internet. Cuanto más se dé  a conocer la figura de Mac y todo lo que ha hecho por el cine, mejor.

En cuanto a festivales, por el momento ya hay varios que se han mostrado muy interesados en proyectarlo e incluso en invitar a Mac para homenajearlo. Pero aún falta bastante para que se celebren la mayoría de ellos. Casi todos son de cara a 2013.

– ¿Algún nuevo proyecto en cartera?

Junto a Adrián Cardona acabo de finalizar Fist of Jesus, un corto bien loco cargado de golpetazos y gore, que esperemos divierta a la gente. Estamos tan contentos del resultado que ansiamos convertirlo en largo, así que en cuanto empecemos a moverlo vamos a ponernos de lleno a buscar ayuda, tanto de productoras como mediante crowfunding y eventos para financiar Once Upon a Time in Jerusalem. Esperamos conseguir un cruce entre Mad Max y las típicas películas del Nuevo Testamento.

También, junto a David García, de Monsterworld, esperamos poder hacer un documental similar al de Mac sobre la figura de Sanjulián, siempre que nos sea posible coincidir a los tres, ya que vivimos en distintas ciudades.

Ahora os dejo con Mac que tiene cosas más interesantes que decir:

El Festival Isla Calavera pondrá el foco sobre documental fantástico

14 noviembre 2018 Deja un comentario

Además de ofrecer en primicia estrenos de género y recuperar clásicos, el Festival de Cine Fantástico de Canarias – Isla Calavera busca ser un espacio de didáctica y reflexión sobre autores, producciones, tendencias y fenómenos próximos al fantástico, y abre la programación a un espacio documental que ofrecerá una destacada selección de títulos dentro de su segunda edición, que se celebrará del 19 al 25 de noviembre en Multicines Tenerife con el patrocinio del Área Tenerife 2030 del Cabildo Insular, la Sociedad de Desarrollo del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, Gobierno de Canarias y la Universidad de La Laguna.

El sábado 24 de noviembre se podrán ver, en una misma sesión que tendrá lugar a las 12:30 horas, los títulos Jack Taylor, testigo del fantástico, El traje de Superman y Un chico de portada: El arte de Macario Gómez.

Escrito y dirigido por Diego López (‘Herederos de la bestia’), el documental de 30 minutos de duración ‘Jack Taylor, testigo del fantástico’ repasa a través de una genial entrevista con el actor (Premio Isla Calavera de Honor 2017) numerosas anécdotas de uno de los rostros imprescindibles del cine de género. El propio autor del documental visitará el Festival Isla Calavera para presentar su trabajo al público y para recoger, en el marco de la Gala de Clausura que tendrá lugar la noche del sábado, el Premio Isla Calavera a la Difusión del Fantástico. Este galardón nace este año con el objetivo de reconocer la labor de estudiosos del género, periodistas especializados, críticos o entidades dedicadas a la investigación o promoción del fantástico. Diego López inaugura este reconocimiento a su trayectoria como miembro del comité de programación del Festival de Sitges, responsable de la sala Brigadoon del certamen catalán, editor del fanzine El Buque maldito, autor y colaborador de numerosas publicaciones y libros, además de su faceta documentalista.

‘El traje de Superman’ (2017) es un trabajo de Juan Manuel Díaz Lima que cuenta cómo Yvonne Blake diseñó la vestimenta del superhéroe para las películas dirigidas por Richard Donner y Richard Lester, a partir del personaje creado para el cómic por Jerry Siegel y Joe Shuster. Ganadora del Oscar en 1971 por su trabajo en la película ‘Nicolás y Alejandra’ y cuatro premios Goya, la figurinista hispano-británica presidió la Academia española de las Artes y las Ciencias Cinematográficas en los últimos dos años. Para presentar este documental, contaremos con la presencia del escritor y director de cine Víctor Matellano, autor del libro ‘Diseñado por… Yvonne Blake. Figurinista de cine’, quien trabajó con ella en varias ocasiones.

Además, el Festival recupera el documental ‘Un chico de portada: El arte de Macario Gómez’ (2012), dirigido por David Muñoz, quien ofrece un recorrido por la vida y la carrera artística del prolífico cartelista desde el salón de su propia casa. Al artista catalán, conocido artísticamente como “Mac”, se deben piezas tan representativas del género como los carteles españoles de ‘La noche de los muertos vivientes’, de George A. Romero, o ‘Re-sonator’, de Stuart Gordon. La proyección de sendas propuestas supondrá el homenaje del Festival Isla Calavera a Yvonne Blake y a Macario Gómez Quibus, quienes fallecían el pasado mes de julio.


La segunda cita documental está programada para el domingo 25 de noviembre, a las 18:30 horas, y estará dedicada a la proyección de ‘El último truco. Emilio Ruiz del Río, de Sigfrid Monleón. Nominado al Goya en 2009 a la Mejor Película documental, revela uno de los secretos mejor guardados del cine a través del arte del ganador de Emilio Ruiz del Río, quien a lo largo de su carrera, que abarca más de 500 películas, recurrió a todo tipo de trucajes. Directores como Enzo G. Castellari (Premio Isla Calavera de Honor 2018), Guillermo del Toro, David Lynch o Fernando Trueba contaron con él para sus películas.

El precio de las entradas para las sesiones de documentales es de 3 euros y ya se pueden adquirir en la taquilla de Multicines Tenerife.

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Cardoterror 2014 fue, como siempre, una fiesta

30 octubre 2014 Deja un comentario

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…Y tras el festival de Sitges es el turno del entrañable Cardoterror, una cita obligada para poder ver en pantalla grande y a todo lujo un buen puñado de clásicos, algún film reciente y una selección de cortos. Y todo ello en la mejor compañía.

CARDOTERROR 2014

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Como viene siendo habitual, esta novena edición ha tenido un leit motiv unitario: el psycho killer. Especie muy de los años ochenta, la figura del asesino psicópata ha pasado a formar parte de la cultura popular con un buen montón de bibliografía y filmografía sobre el tema. Existen auténticos fans de estos asesinos en serie, entre los que destacan los que han dado pié a las peores pesadillas mostradas en el cine: Henry Lee Lucas, Ed Gein, Ted Bundy… cuyas ‘azañas’ reales, sin lugar a dudas, han superado la ficción más perturbadora.

Pero estamos en un festival, y hay que quitar hierro al asunto. Denle un vistazo sino al video promocional del evento:

Como viene siendo habitual, además de las películas, de las que hablaremos más tarde, Cardoterror preparó una exposición ‘oficial’ en la Ermita de Sant Corneli en la que se dio un repaso a los films que se han basado en la figura del psycho killer: desde clásicos como M, El vampiro de Düsseldorf (M, Fritz Lang, 1931), pasando por los asesinos enguantados del giallo; los protagonistas del slasher  de los ochenta; hasta recalar en los más recientes. Un paseo que se podía completar visitando la librería-cafetería  Plà de la Calma, donde también se exponían obras relacionadas con el tema. Como novedad indicar que en esa misma plaza estaban situados diversos puestos de venta de libros, películas y merchandising, que daban más vida aún al festival. Como también es habitual hubo presentaciones de libros y en esta edición se contó de nuevo con Tyrannosaurus Books que aportó una obra muy indicada para la temática del festival y que desde Proyecto Naschy recomendamos encarecidamente: Las legiones de Satán, de David Garriga, un recorrido por los más escalofriantes casos de asesinos en serie en los países del Islam. También se celebró una mesa redonda sobre los Psycho Killers a cargo de Pere Cullell y  Enrique Figueredo, responsables de la sección Crònica Negra en el programa de radio El món a RAC 1.

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En cuanto a películas, se ha contado con títulos clásicos como Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960) que se proyectó en 35 m/m. o el programa doble matinal  La noche del cazador (The Night of the Hunter, Charles Laughton, 1955) y Los crímenes del museo de cera (House of Wax, André de Toth, 1953), que tras un reconstituyente chocolate caliente con coca disfrutamos como si fuera la primera vez. Sin olvidar las más modernas Bahía de sangre (Reazione a catena, Mario Bava, 1971), Henry, retrato de un asesino (Henry: Portrait of a Serial Killer, John McNaughton, 1986), Alta tensión (Haute tension, Alexandre Aja, 2003) y las recientes Tucker & Dale contra el mal (Tucker and Dale vs. Evil, Ely Craig 2010), Dream Home (Wai dor lei ah yut ho, Ho-Cheung Pang, 2010)  y Wolf Creek 2 (Greg McLean, 2013). Como vemos un completo repaso al tema recogiendo diferentes sensibilidades y filmografías.

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El homenaje y trofeo Audrey en reconocimiento a toda su trayectoria fue para el director italiano Sergio Martino, de quien también se proyectó uno de sus títulos más populares, Torso, violencia carnal (I corpi presentano tracce di violenza carnale, 1973) y a pesar de que estaba planeado contar con la presencia del director, no fue posible, pero sí acudió al evento su hija Federica, que trajo bajo el brazo un mensaje filmado por el director que desbordó las expectativas de la organización del festival al contar con más de hora y media de duración. En la filmación, el director repasa su carrera y de la misma se proyectaron unos minutos. Todo un regalo para la organización del festival que ha prometido compartirlo, convenientemente subtitulado, con todos nosotros. Por su parte Federica Martino, también directora de cine, se dirigió al público asistente antes de recibir el premio en nombre de su padre, comentando que está trabajando en un remake de Torso que esperamos llegue a buen puerto.

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(Foto: Serendipia)

PREMIOS TAC

El último día del festival estuvo reservado para la entrega de los quintos premios TAC.  Se proyectó Un chico de portada, el estupendo documental de David Muñoz dedicado al cartelista Macario Gómez ‘Mac’  en el que tuvimos el placer de poner nuestro granito de arena, tras lo que se proyectaron los 6 cortos finalistas a los premios TAC.

TAC (Terror arreu de Catalunya) nace de la unión de diversos festivales catalanes dedicados al cine de terror. Actualmente compuesto por Cardoterror, Festival de cine de terror de Molins de Rei,  Cryptshow, Fangofest  y Festival de Cinema de Terror de Sabadell, estos son los responsables de seleccionar los seis cortometrajes de producción catalana finalistas al premio TAC de entre todos los que se proyectaron en los festivales miembros del TAC durante la última edición En esta ocasión los finalistas han sido:

Con la comida no se juega (Daniel M. Caneiro)
Fist of Jesús (David Muñoz i Adria Cardona)
La otra cena (Albert Blanch)
La sed animal (Rafa Dengrà)
Sequence (Carles Torrens)
Zona de caza (Jordi O. Romero)

El director de Fist of Jesús, David Muñoz junto al actor Marc Velasco.

El director de Fist of Jesús, David Muñoz junto al actor Marc Velasco.

El Jurado formado por Pau Teixidor, director de Leyenda, cortometraje ganador del Premio TAC a los mejores FX; la directora de la Muestra de Cortometrajes Doctor Mabuse, Olga Bel; y Luis Rueda, escritor, crítico cinematográfico y director de la web de cine fantástico, Judex  otorgaron los quintos premios TAC a:

– Premio TAC al mejor actor a Joe Hurley , por Sequence
-Premio TAC a los mejores efectos especiales a Jordan Hansen y Matt Zell  por Sequence
– Premio TAC al mejor cortometraje a David Muñoz y Adria Cardona por Fist of Jesús.

Este año 26 cortos han optado a estos premios. En ediciones anteriores, el Premio TAC al Mejor Corto de producción catalana ha ido a manos de Mamá, de Andy Muschietty; Les Bessones del Carrer Ponent , de Anna Solanas y Marc Riba; El Grifo de Dennis Rovira; y The Yellow Ribbon de Carlos Marqués-Marcet.

Felicidades pues a los ganadores y a los finalistas. Y también a Cardoterror, por este magnífico festival y porque el próximo año nos prometen  muchas sorpresas al tratarse de la décima edición. ¡Nos vemos en Cardoterror 2015!

La organización de Cardoterror con Martino.

La organización de Cardoterror con Federica Martino. (foto: Serendipia)

Sergio Martino con el premio Audrey ya en sus manos.

Sergio Martino con el premio Audrey ya en sus manos.

 

 

 

 

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Ya tenemos la programación de Cardoterror 2014

18 septiembre 2014 Deja un comentario

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Tras el festival de Sitges que YA se nos viene encima llegará Cardoterror puntual a su cita, un festival entrañable dedicado a los psycho killers donde podremos ver grandes clásicos, alguno de ellos proyectado en 35 milímetros. También se contará con la presencia del director italiano Sergio Martino, de quien se proyectará Torso, violencia carnal. El programa viene cargado de muy buen cine. Nosotros al menos no nos perderemos el chocolate con coca del sábado por la mañana y dos magníficos títulos: Los crímenes del museo de cera y La noche del cazador. Una magnífica manera de comenzar un sábado. Pero, vean, vean…

PROGRAMACIÓN CARDOTERROR IX: ESPECIAL PSYCHO KILLERS

Jueves 16 de octubre (acto previo)

22.00 h En el Bar Tarambana: Presentación de la novena edición de Cardoterror.

22.15 h Tast de Curts: Pase de cortometrajes cedidos por Cryptshow Festival.

Sábado 18 de octubre (acto previo)

22.30 h En la Tèxtil Rase: Fiesta musical especial Cardoterror a cargo de los Djs Sopranos.

Jueves 23 de octubre

21.00 h Presentación de Cardoterror IX: Especial Psycho Killers.

21.30 h Proyección de un episodio de la serie The Twilight Zone.

22:00 h Proyección de la película Psicosis (Año: 1960. Duración: 109 min.). Pase en 35 mm.

00.00 h Cierre de puertas.

Viernes 24 de octubre

18:00 h En la librería Badà llibres: Presentación del libro Las legiones de Satán de David Garriga.

19:30 h. Mesa redonda sobre Psycho Killers, a cargo de Pere Cullell y Enrique Figueredo, responsables de la sección Crònica Negra en El món a RAC 1. Acceso libre.

21.30 h. Proyección de la película Tucker & Dale contra el mal (Año: 2010. Duración: 89 min.).

23.30 h. Proyección de la película Dream Home (Año: 2010. Duración: 96 min.).

01.15 h Cierre de puertas.

Sábado 25 de octubre

09.30 h Obertura de puertas, con chocolate i coca para los asistentes.

10.00 h Proyección de la película Los crímenes del museo de cera (Año: 1953. Duración: 90 min.).

12.00 h Proyección de la película La noche del cazador (Año: 1955. Duración: 92 min.).

16.00 h Proyección de la película Henry, retrato de un asesino (Año: 1986. Duración: 85 min.).

18.00 h Coloquio i entrega del trofeo Audrey en reconocimiento a su trayectoria a Sergio Martino. Acceso libre.

19.00 h Proyección de la película Torso, violencia carnal (Año: 1973. Duración: 89 min.).

21.00 h Proyección de la película Alta tensión (Año: 2003. Duración: 90 min.).

23.00 h Proyección de la película Wolf Creek 2 (Año: 2013. Duración: 106 min.).

01.00 h Cierre de puertas.

Domingo 26 de octubre

16.30 h Obertura de puertas.

17.00 h Proyección de la película Bahía de sangre (Año: 1971. Duración: 85 min.).

19.00 h Proyección del documental Un chico de portada (El arte de Macario Gómez) con la presencia de su director, David Muñoz (Año: 2013. Duración: 20 min.). Acceso libre.

19:30 h Proyección de los 6 cortometrajes finalistas y entrega de los Quintos Premios TAC (Terror Arreu de Catalunya) a los mejores cortos de producción catalana. Acceso libre.

21.30 h Cierre.

La programación puede estar sujeta a cambios. Estad atentos a la página web, facebook y twitter del festival.

Les películas serán proyectadas en versión original subtitulada, si no se indica lo contrario.

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Por fín ya está disponible en Amazon Spanish Posters & Art from Classic Monsters Films

23 octubre 2013 Deja un comentario

SpanishPosterArtCoverFINAL 1Editado en Estados Unidos con texto bilingüe en castellano e inglés por Bear Manor, Spanish Posters & Art from Classic Monster Films / Pósters y programas españoles de films clásicos de terror es un libro que reúne en sus páginas los más importantes programas, pósters y objetos de propaganda que se editaron en la época en España para promocionar los más memorables films fantásticos y de terror. Si bien los carteles anteriores a la guerra civil son rarezas muy difíciles de encontrar, se ha podido incluir alguna pieza gracias a la colaboración de coleccionistas y publicaciones sobre el tema. También se incluyen algunas carteleras de vestíbulo y curiosidades. Pero el gran protagonista es el pequeño gran superviviente: el programa de cine.

Quizás para dar un objeto que, además de informar sirviera de recuerdo coleccionable de la película visionada, se creó el programa de mano, un manejable artículo de propaganda que se repartía en los vestíbulos de las salas. Ya desde el nacimiento del cine hay constancia en España de la existencia de estos programas o folletos, que se imprimían en varios formatos (sencillos, dípticos, trípticos, troquelados…) y soportes (siendo el más habitual el papel y el cartón). Muchos de ellos reproducían el cartel original, mientras otros ofrecían fotomontajes, escenas del film e incluso retratos de los protagonistas de la cinta. Prác­ticamente hay programa de todos los títulos estrenados en España –salvo pequeñas pero dolorosas excepciones- hasta su casi total desaparición a principios de los setenta.

154 1936 SHADOW OF CHINATOWN (USA 1936, Robert F. Hill). Victory Pictures. Simple herald (Episode 1)Spanish Posters & Art from Classic Monster Films recopila cronológicamente muchos de estos programas de mano, actualmente algunos de ellos cotizadas piezas de colección, así como carteles, carteleras de vestíbulo y window cards. También hay algunas muestras de programas y carteles sudamericanos que hemos estimado que enriquecen la selección. En total más de 250 imágenes a todo color que nos ayudarán a dar un paseo imaginario por aquellos cines y a respirar la historia del mejor cine de terror y de sus inmortales estrellas, que ya desde el principio gozaron de gran aceptación entre el público español, al que ofrecieron imborrables recuerdos.

SOBRE EL AUTOR

Aficionado desde siempre al coleccionismo cinematográfico y a los atractivos carteles de cine, especialmente de terror, Carlos Benitez descubre siendo niño el programa de mano y cae fascinado ante él, ya que se trata de un artículo económico y tremendamente atractivo que colecciona incansablemente durante treinta años. Muchos años después su pasión por el cine fantástico y de terror le lleva a realizar, junto a su compañera Montse Rovira, el blog Proyecto Naschy, centrado en estos géneros. Ha colaborado en libros dedicados al cine fantástico como Juan Piquer Simón, mago de la serie B (Fantcast) y Juan Piquer Simón, un titán en el confín de la tierra (Caltiki Ed.), así como en Los mundos perdidos de Willis O’Brien, obra que celebra el 80 aniversario de la realización de King Kong editado por Fantcast. También, junto a Montse Rovira, ha escrito para la colección Double Feature de Tyrannosaurus Books el libro La residencia / ¿Quién puede matar a un niño?, que analiza los dos largometrajes de Narciso Ibáñez Serrador. Ha colaborado en los documentales Un chico de portada, dedicado al gran ilustrador de carteles cinematográficos Macario Gómez (Mac) y en Lentejuelas de Sangre, centrado en la faceta cinematográfica del artista Pierrot.

249 1953  THE WAR OF THE WORLDS (USA 1953, Byron Haskin) Paramount. Simple herald

SOBRE EL EDITOR

El libro ha tenido que publicarse en Estados Unidos y ha tenido que ser otro apasionado del 207 1941 THE WOLF MAN (USA, 1941 George Waggner) Universal. Simple herald.cartelismo cinematográfico, Philip J. Rileyel que lo haya editado. Durante unos años Riley estuvo a cargo del archivo de Forrest J. Ackerman. Especialista en cine fantástico clásico, lleva publicando libros sobre cine desde los años setenta y es responsable de la reconstrucción fotográfica de películas perdidas de Lon Chaney como London After Midnight y A Blind Bargain, así como de numerosos libros monográficos dedicados a los clásicos del cine fantástico.

Spanish Posters & Art from Classic Monster Films tiene más de 250 imágenes a todo color en sus 140 páginas editadas en A4 y tapa blanda. Con texto bilingüe en castellano e inglés (pero poco y medido, ya que el interés reside en sus imágenes). Tiene un valor de 25,80 euros y puede adquirirse en este enlace de Amazon.es con unos muy razonables gastos de envío de 2,99 euros. Además de por pedido directo al propio editor, Bear Manor.

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Ya llega Cryptshow 2013: la programación

CMYK b‡sicoPor fin está disponible la programación del Cryptshow de este año que se celebrará en Badalona del 3 al 7 de julio. Y viene bien cargada de cortometrajes, largometrajes y diversas actividades, contando como invitado con Jack Taylor, una presencia sofisticada del Fantaterror que recibirá el galardón Sierra Circular.

Entre los largos se podrá disfrutar de propuestas tan dispares como El valle de Gwangi (The Valley of Gwangi, 1969 Jim O’Connolly) rodada en Dynamation y todo un homenaje a Ray Harryhausen con James Franciscus entre dinosaurios. The Last Will and Testament of Rosalind Leigh (2012, Rodrigo Gudiño), una reciente producción que se proyectó, al igual que Thanatomorphose (2012, Éric Falardeau), en la edición del festival de Sitges de 2012. Precisamente durante la proyección de este último título, Tyrannosaurus Entertainment presentará la edición en DVD de la película, de la que son responsables. En este artículo tienen más detalles. Sobre la película, el festival ya advierte: abstenerse estómagos sensibles.

RapePero hay más largometrajes: The Grave Bandits, del filipino T. A. Acierto, que bien pudiera ser la película más descacharrante y loca del festival junto con la japonesa Reipu zombi: Lust of the Dead de Naoyuki Tomomatsu. Dos recientes propuestas del más desquiciado cine oriental.

Y claro, no pueden faltar muestras del talento del homenajeado. Y son dos buenas propuestas: El ladrón de cadáveres, uno de los mejores episodios de la serie El quinto jinete con,  además de Jack Taylor, Raúl Sender (sí, pero un irreconocible Raúl Sender) y nuestro apreciado Víctor Israel. Capítulo que será seguido por El Dr. Jekyll y el hombre lobo (1972) un film de León Klimovski con un Paul Naschy a sus anchas interpretando 2 monstruos 2 en la misma película, que contiene imágenes antológicas, como la de la transformación en la discoteca.

Pero hay más, mucho más. Se podrá disfrutar de ese magnífico documental sobre el cartelista Mac con el corto Un chico de portada de David Muñoz; se proyectarán videos de Chaparra Entertainment; un pequeño ensayo comparativo entre El Conde Dracula de Jesús Franco y el Vampir Cuadecud de Pere Portabella en Dracula vs. Vampir de Ricard Carbonell; jekyllvermuts literarios; presentaciones (aunque no se especifica en el programa seguro que los nuevos números de El buque maldito y el Cryptonomikon, como es habitual) y la mesa redonda que organiza Judex centrada en Mercados alternativos y distribución online. Una conversación que versará sobre los cambios que la distribución audiovisual está atravesando, en los que, por una vez, quien estira de las riendas del cambio son los directores sin recursos, los cortometrajistas, los pequeños festivales y las salas independientes … la gente que ha tenido que buscarse la vida porque no tiene mucho dinero ni una industria que los lleve de la mano. Y que ahora son los que lideran el cambio. Promete ser interesante.

Y claro, ya que principalmente Cryptshow es un festival de cortometrajes, están los cortos. 67 Cortos a competición seleccionados entre lo más interesante del panorama estatal e internacional.

En resumen, un Cryptshow cargado de interesantes actividades que no nos pensamos perder.

Nos vemos en Badalona.

Más información en : http://www.cryptshow.com/

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Categorías:Cryptshow

Proyección de Avantgarde Spanish Cinema en Manresa

150425_369848896398290_369840599732453_936716_1257279061_nDesde aquí siempre intentamos difundir proyectos y actividades interesantes y, para una vez en la que nos toca de cerca, no iba a ser menos. Los amigos de la Asociación de Cine  Lokuos Films de Manresa han querido hacer una proyección de la recopilación de cortometrajes Avantgarde Spanish Cinema y, naturalmente nos hemos apuntado al evento. Nuestro papel en este recopilatorio ha sido el de hacer la selección de los cortos, contactar con los directores y hacer un orden de visionado (des) equilibrado. Ha sido una temporada en la que hemos entrada en contacto con varios cortometrajistas, nos hemos saturado de ver buen cine en formato pequeño y hemos podido comprobar la buena salud de la que goza esa nueva camada de realizadores. Para nosotros ha sido una aventura repleta de ventajas a nivel artístico y humano, cuya continuidad está un tanto en el aire, pero a la que sin duda nos apuntamos ya que, de hecho, tenemos nuevos volúmenes proyectados, pero el que se materialicen o no, ya es una cosa que no depende de nosotros. En todo caso de momento tenemos este primer volumen que ya presentamos en el pasado Cryptshow días antes de que saliera al mercado. Ahora, ya editado, nos complace compartir un visionado con todo aquel que quiera pasar un rato de diversión, vísceras, terror y fantasía en el pase que organiza Lokuos Films. La cita será en Manresa  el próximo sábado 12 de Enero a las 21:30h en el Casal de les Escodines ( C/Sant Bartomeu 50 ), y no podemos más que agradecer a Lokuos Films esta iniciativa.  Dos locas horas en las que además de proyectarse la totalidad de los cortos estarán presentes dos de los directores de algunos de los mismos: David Muñoz y Sergio Colmenar.

David Muñoz es integrante del grupo de tres que dirigieron uno de los más exitosos cortos españoles, el multipremiado Brutal Relax. También está tras Fist of Jesus, un corto presentado en Sitges 2012 con gran éxito y que, de ir todo como debería ir, pronto tomará forma de largometraje. Su trayectoria incluye también algo de animación y documental, como uno magnífico dedicado al cartelista cinematográfico Mac, Un chico de portada. En Avantgarde Spanish Cinema contribuye con dos trabajos cortos:  Barcelona Venecia y Un día de Golf, además de uno tercero incluído entre los numerosos extras que incluye el DVD.  Por su parte Sergio Colmenar nos ofrece dos muestras extremas de su forma de ver el cine: Sabrina y Néstor. Mucho vitriolo y caña en Néstor, que cuenta con la participación de la estrella porno Salma de Nora, además del mismo director, que lo protagoniza. En cuanto a Sabrina es justo decir que nos cautivó desde el mismo momento en el que lo vimos en Cryptshow. La obra cuenta con una magistral interpretación de Jordi Vilches. Si quieren saber más sobre Sergio Colmenar, pueden echar un ojo a esta entrevista.

Ellos dos nos hablarán de sus obras y milagros. Milagros con mayúsculas como son el poder realizar cine sin medios ni apoyos. Por nuestra parte nosotros andaremos por allí, porque cualquier excusa es buena para hacer una escapada a Manresa, saludar a amiguetes y visitar esos bares musicales que tanto pudimos disfrutar durante los distintos Fecinema.

Los demás cortos que integran Avantgarde Spanish Cinema son los siguientes:

Jordi Romero : Space Monsters + dos micros: Ketchup y Un descafeinado infermal. Terror ochentero y dos pequeñas dosis de locura  del director revelación del último Festival de Sitges con Zona de caza, ganador del premio Brigadoom Sitges al mejor corto.

Zoe Berriatúa: Quédate conmigo. Un cuento de amor y terror con la actriz Macarena Gómez.

Ciro Altabás : Manual del amigo imaginario y DVD. Dos auténticos despliegues de ingenio e imaginario Freak.

Iván Ruiz Flores : Dulce (un cuento mágico y agridulce) y La culpa del otro, de una sordidez  espeluznante.

Y todo ello totalmente gratis. ¿Van a perdérselo? Apunten en la agenda la cita para el sábado 12 de Enero a las 21:30h en el Casal de les Escodines ( C/Sant Bartomeu 50 de Manresa) Yo creo que lo pasaremos bien.

Más información: http://www.facebook.com/events/505725236134381/

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Serendipia prepara el equipaje: este es nuestro programa en Sitges 2012

24 septiembre 2012 Deja un comentario

Esta semana que se nos viene encima estamos seguros que será de órdago: preparar maletas hasta en el último detalle y dejar todo listo para salir a nuestra aventura anual en el Festival de Sitges. Ya hemos hecho lista de víveres ya que el presupuesto de este año está parejo con la situación que todos estamos viviendo y, lo que es más importante, también hemos realizado nuestra selección de títulos.

Ya se sabe que las intenciones no siempre van de la mano de lo que uno al final acaba consiguiendo (antes por el tema de las colas para los tickets de prensa, ahora porque ya veremos que tal funciona con el nuevo sistema. O por los clásicos encuentros con amiguetes que se celebran mojando con fría cerveza o por…). Nosotros ya  tenemos nuestras campeonas, aunque lamentablemente hemos tenido que sacrificar algunas citas a las que nos hubiera gustado acudir. Aunque repetimos, eso es algo que no siempre es previsible, así que dejamos abierto un plan B ante lo que pueda pasar.

OBJETIVO DE SERENDIPIA EN SITGES: 40 PELÍCULAS EN 10 DIAS

A algunos la cifra puede no parecerles alta. Conocemos a bestias pardas que practicamente no salen del cine aunque, ya saben, en algunas de las películas que van a ver realizan, algunos con discreción y otros con sonoros ronquidos, fundidos en negro y remontajes personales. Nuestra intención este año (siempre intención) es que nos quede algo de tiempo para vivir, respirar, saludar, dormir  y comer a diario algo más que bocadillos precipitados. Con que cariño recuerdo aquel bocadillo de chorizo que comimos ante las quejas del respetable (que no respiraba extasiado ante lo que veía en pantalla) durante la proyección de Melancolia (2011, Lars Von Trier).  O aquel bocado de otro sandwich que se me quedó en algún lugar entre la garganta y las tripas y no quería bajar. ¡Que momentos!

En nuestra lista de pelis hay un poco de todo: novedades españolas como El cuerpo (2012, Oriol Paulo) con Belén Rueda, que parece ha cogido cariño al género y cada año se va presentando una película protagonizada por ella en el Festival que ella protagoniza; Insensibles (2012, Juan Carlos Medina); Lo imposible, la nueva de Juan Antonio Bayona tras la exitosa El Orfanato (2007) que viene con muy buenas referencias tras su presentación en Toronto, donde fue todo un éxito; o El Bosc de Óscar Aibar, un director del que siempre nos resulta agradable ver sus películas, ya desde su lejano Atolladero (1995).

Naturalmente también hemos puesto esos títulos que todos (o gran parte de ustedes) quieren ver, como Maniac (2012, Franck Kharfound ), nueva versión del clásico del mal rollo de William Lustig de 1980 que tiene la difícil tarea de, al menos, no quedar mal en la comparación. De momento Frodo no es Joe Spinell pero… dejemos un margen de confianza. The Lords of Salem (2012) es la nueva propuesta de Rob Zombie, un tipo que de momento no nos ha defraudado con sus películas. Chained (2012) está dirigida por la demente hija de Lynch, casi tan desmesurada como su padre, ¿Quien no recuerda su sonado (y también algo incomprendido) debut con Boxing Helena? Y ¿Como no ver Dracula 3-D? (2012, Dario Argento), que a pesar de que se oigan voces negativas sobre ella, uno tiene ganas de verla aunque solo sea por disfrutar de la presencia de  la  hija del director, la divina Asia Argento. Seguro que valdrá la pena volver a revisar la clásica historia del vampiro de los Cárpatos. Además ¿Que se apuestan a que los Argento están este año por ahí en carne y hueso?. Cosmopolis y  Antiviral suponen un curioso reto, ya que si la primera está dirigida por David Cronenberg, la segunda lo está por su hijo Brandon ¿Quien de ellos estará más enfermo? Y finalmente  The A, B, C of Death (2012), una obra comunal que estamos seguros de que será todo menos aburrida. Con tantos directores (uno por letra), como peliculitas. Ya les contaremos, ya.

Pero hemos señalado más películas en nuestra lista personal. Como The Butterfly Room (2012, Jonathan Zarantonello) por tener un trailer de lo más raruno y por la presencia, si este año no se le muere ninguna mascota, de Barbara Steele, que estará secundada por otros nombres familiares como Heather Langenkamp o Camille Keaton; Excision (2012, Richard Bates Jr.), una película de lo más marciana basada en un premiado corto del mismo director que cuenta con la  siemrpe agradable presencia de Traci Lords ¿Recuerdan los más mayores las primeras películas de la actriz en formato video? ¡Claro que las recuerdan! Don Coscarelli, que nos robó el corazón hace un millón de años con Phantasma (1979), que también se proyecta durante el festival, nos presenta su última película John Dies at the End (2012). De Iron Sky  (2012, Timo Buorensola) solo podemos decir que  tiene un argumento tan descacharrante como atractivo que ha causado en nosotros un auténtico flechazo con solo leerlo. Esperemos que nombre del director no forme parte de nuestra opinión sobre el film. O Apóstolo (2012, Fernando Cortizo) es nuestra cita Naschy del festival. Ya les hablamos de ella con calma en este artículo, una virguería en stop-motion que tenemos muchas ganas de ver.  Ahí va el diablo (2012) del siempre interesante Adrían García Bogliano está, digamos, bastante pesimamente programada, aunque mejor que el año anterior en el que su Sudor Frío (2010) fue injustamente incluída en una maratón de madrugada; The Cabin in the Woods (2012, Drew Goddard) tampoco nos la queremos perder, además, cuenta con una sorprendente aparición especial de una querida actriz acostumbrada al peligro, así como The Tall Man (2012, Pascal Laugier), última propuesta del director de Martyrs (2008) que seguro dejará a más de uno fuera de sitio. Aftershock (2012) nos suena a burrada, está dirigida por el chileno Nicolás López y cuenta con Eli Roth como actor, guionista y productor. Nos cae simpático Roth, así que vamos a echarle un vistazo.

También hay tres trabajos que nos hacen mucha ilusión porque hemos estado involucrados en ellos: Un chico de portada (El arte de Macario Gómez) es un documental de David Muñoz dedicado al gran ilustrador de posters cinematográficos que firmaba su trabajo como Mac. Todos ustedes han visto sus posters y nosotros hemos colaborado cediendo imágenes de algunos de ellos. Lentejuelas de Sangre (2012) es otro documental, en esta ocasión centrado en la figura de Pierrot, artista multidisciplinar con gran vinculación con el Festival de Sitges desde sus inicios. La película se centra en su afición al terror y sus diferentes trabajos en cine, teatro, guiones, dibujos e incluso en las veneradas revistas Terror Fantastic y Vudú, esta última fundada por él mismo. Una labor de amor realizada por Eduardo Gión, que conoció personalmente al artista y que ha conseguido reunir imágenes y filmaciones (en muchos casos inéditas) de Pierrot. El documental también cuenta con interesantes entrevistas. Estamos más que orgullosos de que nuestra desinteresada colaboración nos haya hecho ganar el crédito de productores.  Pero de todo esto ya les hablamos en su momento y si quieren más información pueden pinchar aquí.

No nos hace demasiada ilusión Juego de niños (2012, Makinov) remake -y por lo que se ve en el trailer, bastante fiel- de una de nuestras favoritas de siempre ¿Quien puede matar a un niño? de Ibañez Serrador. Esperemos que el director bielorruso pero afincado en México,  que no muestra su nombre real ni su rostro, no lo haga para que no le cubran de brea y emplumen después de ver su película. De todas formas nos puede la curiosidad, como también nos puede con el nuevo montaje de Razas de noche (1990, Nightbreed) un, en su momento, maltratado film de Clive Barker que esperamos gane en esta nueva revisión.

De cine asiatico, una de las grandes presencias en el festival, hemos seleccioanado algunas, puede que las que parecen más malsanas de toda la programación (aunque si nada lo remedia nos vamos a perder las aportaciones de Miike), como Horror Stories (2012), un film dirigido por varios directores. Modus Anomali (2012, Joko Angwar) y The Weight (212, Jeon Kyu-Hwan) que tiene pinta de ser una de las más marcianas del festival (con perdón de la totalidad de la sección Noves Visions). Hablando de apuestas arriesgadas, también hemos hecho las nuestras (o por lo menos una parte de Serendipia me ha obligado a ello) como Pieta (2012, Kim Ki-Duk) que me hace incluir por aquello de que ya que me gustó La isla (2000)… Keyhole (2012, Guy Maddin), Barberian Sound Studio (2012, Peter Strickland), que se alzó con el Oso de Plata del Festival de Berlín o Holy Motors (2012, Léox Carax). Yo por mi parte tengo ganas de ver American Mary (2012, Jen y Sylvia Soska).

En cuanto a  Animación, además de O Apóstolo y Frankenweenie (2012, Tim Burton), hemos puesto en nuestra lista Le Magazin des Suicides (2012, Patrice Leconte),  Alois Nebel (2012, Tomás Lunák) y, ¡ejem!,  Hotel Transilvania (2012, Genndy Tartakovsky), además de un documental sobre el sumo pontifice del stop-motion, Ray Harryhausen  Special Effects Titan (2012, Gilles Penso).

Y ya finalizando añadimos uno pocos clásicos a los que nos apuntamos. Pocos, por falta de tiempo sobre todo, como Vida en sombras (1948, Lorenzo Llobet-Gràcia) un raro film que es definido como obra cumbre del cine español pero que se ha visto muy poco. Se ha montado con copias supervivientes en 16 mm. y cuenta como protagonistas con la pareja Fernando Fernán Gómez y María Dolores Pradera. Y Si sobrevivimos a esta sobredosis de cinefilia, el último día tenemos una cita con  Santo contra el Dr. Muerte (1973, Rafael Romero Marchent) para ver si pone orden a todo esto, o por lo menos a nuestros castigados  cerebros.

¿Muchas, no? Bueno,  luego veremos en que queda todo esto. Lo que es seguro es que el reloj está en marcha atrás y todos tenemos un lugar de encuentro y desencuentro en el 45 Festival de Sitges. Buen festival y allí nos vemos.

Detalles y programación completa: http://sitgesfilmfestival.com/cat/programa/projeccions

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Un Brigadoon de lujo en Sitges 2012

22 septiembre 2012 Deja un comentario

La sección Brigadoon del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya continúa apostando por las propuestas cinematográficas más diversas (en los formatos DVD y Blu-Ray) y, especialmente, por el cortometraje, que tiene un galardón propio, el Premio Brigadoon Paul Naschy, y por el documental, que en esta edición cuenta con una destacada presencia. Como complementos: charlas, presentaciones, el Premio Honorífico Nosferatu, los ciclos y retrospectivas más variados y la popular Zombie Walk, que tendrá lugar el viernes 12 de octubre. Una gran fiesta, de libre acceso, para los amantes del género.

Las proyeccciones de cortometrajes de competición que optan al Premio Brigadoon Paul Naschy y que se proyectarán el primer fin de semana del Festival, cuentan en esta edición con títulos como Curvas, de David Galán, Estigma, de Sara Ibáñez, Gire a la izquierda, de Paulo Morgue, Banana Motherfucker, de Fernando Alle y Pedro Florencio, Bariku Light, de Asier Abio, o Zona de caza, de Jordi O. Romero ,uno de los directores incluídos en el primer volumen de Avantgarde Spanish Cinema. Una selección que demuestra, un año más, la buena salud del plantel de nuevos cineastas que se inician en el género. También se pasarán otros cortos como Y la muerte les seguía de Ángel Gómez HernándezTus gritos me dan risa de Sergio MorcilloThe Fist of Jesus, la última y esperada producción de los multipremiados Adrián Cardona y David Muñoz (Brutal Relax) se proyectará durante la maratón zombie. Una tragicomedia gore cuyo teaser vivimos muy de cerca y de cuyo rodaje no nos escapamos sin que nos embadurnaran de sangre. Sin duda dará que hablar.

Al lado de estos nuevos talentos, Brigadoon dedica, a través del Premio Nosferatu, un espacio al reconocimiento a  una carrera cinematográfica emblemática, la de la actriz catalana Teresa Gimpera (Igualada, 1936), que recibe este año el galardón honorífico. Gimpera es uno de los rostros más recordados del fantástico español de la década de los 70, con títulos como La casa de las muertas vivientes, de Alfonso Balcázar, o La tumba de la isla maldita, de Julio Salvador. Ambos títulos podrán verse en el marco del Brigadoon.

El cine de género hecho en España durante los años 70 será también el protagonista de los homenajes que Brigadoon realizará al desaparecido director Miguel Iglesias Bonns y a los actores Lina Romay y Frank Braña. Presagio, una de las primeras aportaciones del cine fantástico español al tema de la parapsicología, y Desnuda inquietud, dos de los títulos más significativos dirigidos por Bonns, se proyectarán en el Festival. Lina Romay, pareja y musa de Jesús Franco, será recordada a través de las películas Exorcismo y Lorna… The exorcist, dirigidas por Franco. El veterano director madrileño también presentará, en première mundial,  sus dos últimas películas, La cripta de las condenadas(I y II), donde un grupo de mujeres viven encerradas en la cripta de un cementerio, condenadas por una antigua maldición. El tercero de los homenajes tiene como protagonista a Frank Braña, con la revisión del film Santo contra el Doctor Muerte, de Rafael Romero-Marchent. Otro realizador que estará de estreno es César del Álamo, con su giallo Buenas noches, dijo la señorita pájaro, una historia fabricada con la estructura de las muñecas rusas y a ritmo de montaña rusa.

Los estrenos internacionales constituyen uno de los platos fuertes de la sección Brigadoon, con cintas de terror independiente que no dejarán indiferente al espectador. En première mundial se presentarán Torture Chamber, de Dante Tomaselli, con un sacerdote católico que intenta curar a su hermano pequeño poseído, y Thanatomorphose de Eric Falardeau, la historia de una mujer joven y hermosa que se da cuenta que su piel se está pudriendo. Otras propuestas son Community, de Jason Ford, que sigue las investigaciones de dos estudiantes de cine que se adentran en un territorio alimentado por toda serie de leyendas urbanas; Cell Count, de Todd E. Freeman, alrededor de un tratamiento médico extremo en un entorno terrorífico y confuso, o Saturday Morning Massacre, de Spencer Parsons, film de fenómenos paranormales y brutales muertes en un colegio abandonado. En Brigadoon no faltarán zombies, con los estrenos de A little bit zombie, de Casey Walker, Osombie: The Axis of Evil Dead, de John Lyde, con un Osama Bin Laden resucitado con la intención de crear un ejército de zombies, y las japonesas Undertaker, de Naoyoshi Kawamatsu, y Zomvideo, de Kenji Murakami.

El documental tendrá en esta edición del Brigadoon una fuerte presencia, reuniendo un gran número de propuestas tanto estatales como internacionales. Los títulos que podrán verse son varios, y estamos muy contentos especialmente con dos en los que hemos colaborado, Un chico de portada (El arte de Macario Gómez), todo un homenaje a Mac,  uno de los mejores dibujantes de carteles de cine de la mano de David Muñoz también presente en la primera recopilación Avantgarde y   Lentejuelas de sangre de Eduardo Gión un emocionante recuerdo a una de las grandes figuras olvidadas del fantástico, el artista Pierrot: actor, dibujante, pintor, escultor… y mil disciplinas más. Una de las presencias pioneras en el Festival de Sitges que falleció recientemente. Pero hay mucho más: Contra el tiempo de José Manuel Serrano Cueto es una recopilación de entrevistas a actores de otras épocas. Carácterísticos y protagonistas de lujo del cine de género; DJ XL5’s Italian Zappin’Party de DJ XL5; Indie Game de James Swirsky y Lisanne PajotThe Long Road Back from Hell: Reclaiming Cannibal Holocaust de Xavier Mendik; More Brains! A Return to the Living Dead de Bill Philputt; Nightmare Factory de Donna Davis; Ray Harryhausen Special Effects Titan de Gilles Penso que en el título ya lo dice todo y  L’últim refugi de Marc Barceló y Josep Serra.

Brigadoon celebra los quince años de vida de la productora norteamericana The Asylum, especializada en producciones de terror de bajo presupuesto pero con resultados remarcables y colaboradora de canales de televisión como Syfy Networks, Lifetime Televisions o MTV. The Asylum es una referencia indispensable del fantástico contemporáneo, y en el marco del Festival se proyectarán 2-Headed Shark Attack, de Christopher Douglas-Olen Ray; Abraham Lincoln vs. Zombies, de Richard Schenkman; The Haunting of Whaley House, de José Prendes; Mega Shark vs. Crocosaurus, de Christopher Douglas-Olen Ray y Nazis at the Center of the Earth, de Joseph J. Lawson.

La tradicional Jack Daniel’s Sitges Zombie Walk se celebrará este año el viernes 12 de octubre. Aquí podéis ver el spot, realizado por Rafa Dengrá:

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Klowns Horror Fanzine #9 – ¡Ya a la Venta!

Ya está a la venta el número 9 del KLOWNS HORROR FANZINE, revista temática publicada por KlownsAsesinos.com, que en esta ocasión cuenta con un formato especial y diferente al habitual. Un Programa Doble que abarca dos subgéneros cinematográficos, que aunque a veces muy unidos entre sí, cuentan con las suficientes características para ser tratados por separado. Por un lado, la Cara A, dedicada al cine de brujas, aquelarres, a la inquisición o a los cazadores de brujas, y por otro lado, la Cara B, en la que nos metemos de lleno en el mundo de las sectas, los cultos satánicos, el fanatismo religioso o las organizaciones secretas.

Cada tema tratado cuenta con su portada, contraportada, sumario, introducción y artículos por separado en un total de 152 páginas, y como un disco de vinilo, solo hay que darle la vuelta al fanzine.

En la CARA A, encontraréis un repaso al cine de brujas desde el temprano documental Häxan. La brujería a través de los tiempos (1922) o la obra de Carl Theodor DreyerDies Irae (1943). También cohabitan títulos que ofrecen diferentes enfoques sobre la temática debido a la localización o a la época en que fueron producidas, como la serie B de los años 60, el cine italiano, las películas mexicanas, el cine patrio, las sexploitation o witchpolitation, y sin olvidar referentes como Rosemary’s Baby (1968) o Suspiria (1977). Hay espacio para ese cine más familiar, y para las películas más actuales sobre brujería como The Lords of SalemThe WitchSuspiria de Guadagnino o The Wretched, y como siempre, cerramos esta parte del fanzine con una aproximación a la realidad sobre las brujas y la magia negra. También hacemos un pequeño homenaje a la actriz y guionista Daria Nicolodi (1950-2020) fallecida recientemente, con un repaso a su carrera que encontraréis después del artículo dedicado a la trilogía de Dario Argento, y una portada principal dedicada a la musa italiana.

En la CARA B, encontraréis las primeras aproximaciones al subgénero de las sectas como, La Séptima Víctima (1943) o las dedicadas al culto al diablo de directores influyentes como Jacques Tourner, J. Lee Thompson o Terence Fisher. Analizamos el siempre interesante cine de los años 70, con The Wicker Man o Race With the Devil a la cabeza, así como el cine Giallo sobre sectas, acompañado de la entrevista a Sergio Martino. La década de los 80 con la nostálgica Los Chicos del Maíz, o La Secta de Michele Soavi, o propuestas más fantásticas como El Señor de las Ilusiones de Clive Barker también están presentes. Dedicamos un amplio espacio al cine de género de Pedro Olea, culminado con una extensa entrevista, y un repaso al cine de Jaume Balagueró, a la ópera prima de Paco Plaza, o a la más actual, Regresión de Amenábar, así como los títulos más recientes entorno a la temática de directores como Pascal Laugier, Kevin Smith, Can Evrenol, Panos Cosmatos, Sean Durkin, Gareth Evans, o Ari Aster. Cerramos esta parte con los artículos dedicados a Jim Jones y su Templo del Pueblo, y a Charles Manson y La Familia.

FICHA TÉCNICA
Formato: Din A5 15,5×21,5cm
Encuadernado: Fresado rústico con lomo
Nº de páginas: 152
Color: Blanco y negro, páginas centrales en color (portadas a color)
Fecha de lanzamiento: Diciembre de 2020
PVP: 6€ + gastos de envío

Pedidos: klownshorrorfanzine@gmail.com

También disponible en:
FREAKS. C/ Ali bei, nº10 (Barcelona)
ARKHAM COMICS. C/ Xucla, nº16 (Barcelona)
SETANTA-NOU. Carrer dels Tallers, 79 (Barcelona)
LA MANSIÓN DEL TERROR. Calle Alondra, 44, Local 4 (Madrid)

*Marca páginas edición Especial Programa Doble de regalo.

El proyecto ‘Lejos de aquí’ de Eduardo Fuembuena seleccionado en el programa ‘Residencias’ de la Academia de Cine

1 septiembre 2020 Deja un comentario

No todo van a ser malas noticias durante este 2020. La serie basada en el libro Lejos de aquí, de Eduardo Fuembuena, está más cerca de hacerse realidad al haber entrado a formar parte de los 20 proyectos seleccionados para su desarrollo por el programa Residencias, de la Academia de Cine en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid. 

Tras la evaluación de las 931 solicitudes presentadas para participar en esta iniciativa por profesionales del sector constituidos en dos comités de valoración, Eduardo Fuembuena y su serie Lejos de aquí.La verdadera historia de Eloy de la Iglesia y José Manzano, basada en su libro Lejos de aquí,  ha sido seleccionado junto a otros 19 participantes para desarrollar su proyecto dentro del programa ‘Residencias’. Los 20 seleccionados son, además de Fuembuena,  Jiajie Yu Yan (San Dai Shi Guang [Tres generaciones]), Pilar Palomero (La maternal), Tina Olivares (Celestina 2020), Lola Mayo (Libertad, igualdad, fraternidad), Gabriel Azorín Belda (Anoche conquisté Tebas), César Esteban Alenda (Waka Waka), Teresa Bellón Sánchez de la Blanca (Cariño, me he follado a Bunbury), Jorge Cantos (Los vagabundos), Marta Matute García (Yo no moriré de amor), Ion de Sosa (Balearic), Léster Álvarez Meno (El viaje de Salazar), Irene Moray (La belleza), Edgar Burgos (La bola de cristal), Guillermo Chapa (Operación Viridiana), Iker Azkoitia (Los vigilantes del sueño), Celia de Molina Díaz (No es universal), Maite Vitoria Daeneris (La memoria de los árboles), Bárbara Mateos García (Y sin embargo, te quiero) y Patricia Pérez Fernández (La extranjera).

Entre los futuros residentes está Pilar Palomero, que presentó en la última Berlinale su primer largometraje Las niñas, que forma parte de la  Sección Oficial del Festival de Málaga; Lola Mayo, guionista de las películas El muerto y ser feliz, La mujer sin piano Lo que sé de LolaCésar Esteban Alenda, que firmó junto con su hermano José Sin fin, historia nominada al Goya a Mejor Director Novel que se alzó con el Premio a Mejor Ópera Prima del Festival de Málaga 2018; Gabriel Azorín, fundador del colectivo de investigación artística lacasinegra; Irene Moray, autora de Suc de síndria, Premio Goya a Mejor Cortometraje de Ficción, categoría en la que estuvo nominado Jiajie Yu Yan con su último trabajo, Xiao Xian.

Todas las propuestas escogidas tienen una especial vinculación con la ciudad de Madrid, y se trata de doce proyectos de largometraje de ficción, cuatro largos documentales y cuatro proyectos de series de televisión –tres de ficción y una de animación–. La mayoría de los residentes seleccionados son de nacionalidad española, sólo dos de ellos proceden de Cuba. Tres de los creadores son académicos.

Los 20 cineastas comenzarán su residencia artística el próximo septiembre y, hasta junio de 2021, disfrutarán de los medios y ayudas necesarias para el desarrollo de sus proyectos audiovisuales. La sede de la institución en Madrid será el espacio en el que se realizará este programa, que ofrecerá una aportación económica de carácter mensual a los creadores; apoyo en los gastos de traslado de aquellos residentes que vivan fuera de la Comunidad de Madrid; asesoramiento de mentores, espacio físico de trabajo, inmersión en las actividades de la Academia y encuentro permanente con la industria.

Los proyectos seleccionados se anunciaron en el encuentro organizado por la Academia, los Veranos de la Villa y Ciudad de Madrid Film Office, ‘Madrid Cámara en mano’, acto presentado por la periodista Pepa Blanes al que acudieron residentes –Andrea Jaurrieta y Pedro Collantes– y mentores –Fernando Colomo y Anna R. Costa– del primer ciclo y los futuros participantes de la segunda edición.

Lejos de aquí, serie de ficción de Eduardo Fuembuena

 

Fotograma de Lejos de aquí

SINOPSIS

Madrid, 1978. Jose Manzano (17), un chaval de la UVA de Vallecas, sumiso y fantasioso, se busca la vida en la puerta de unos billares del centro. Lo recoge Eloy de la Iglesia (33), vasco, homosexual, marxista revolucionario y el cineasta más comercial del momento. Eloy se lo lleva a vivir a su apartamento y lo elige protagonista de Navajeros, exponente del cine sobre la situación social de una apenas estrenada España constitucional. El director modela a la medida de sus deseos a José Luis Manzano, el actor.

Para los chicos de barrio es el Jaro, su héroe y un rebelde con causa. Sin embargo, Jose termina por transformarse en un chico infeliz que sobrevive entre las apariencias reales y ficticias, el joven desclasado y fuera de lugar que se engancha al caballo a la vez que el director de las películas que protagoniza. Eloy y Manzano viven aislados en las adicciones y las dependencias a la heroína, al cine y a ellos mismos, unidos por unos vínculos inquebrantables y una inactividad profesional forzada por agentes hostiles a ellos.

En 1992, el exdirector descubre el cuerpo sin vida de Jose en su apartamento, con una jeringuilla hipodérmica clavada en la rodilla izquierda.

PROYECTO

Lejos de aquí, como la canción de Antonio Flores contenida en la película Colegas, es la serie sobre la generación perdida de los años ochenta y sus conexiones con el cine, un grupo de cineastas y de chavales de barrio madrileño de ensanche tardofranquista que quisieron cambiar su país, pero que no lograron cambiarse ni a sí mismos.

De la Iglesia y Manzano ejemplifican aquella época reciente de nuestra historia sin pretender ser ellos ejemplo de nada. En este sentido, la trayectoria de las personas-personajes avanza de forma paralela al periodo histórico que se retrata: desde los albores de la reforma política del país, la denominada Transición política española, al poder absoluto del PSOE y a los fastos del 5º Centenario del Descubrimiento de América. La intención principal es clara: narrar de forma directa y lineal lo que estaba pasando y lo que les estaba pasando con el fin de comprender que España es lo que es en la actualidad por algo en lo que ellos participaron.

El tono del relato deberá ser explícito, sin concesiones, reflejando la memoria íntima de las personas y su crónica, caminando pegada a los personajes que lo conforman y tomando como referentes sus puntos de vista reales —perfectamente centrados en una investigación de diez años—, que emergerán durante el arco de las tramas, aunque el del director va a parecer el dominante. Además, se pondrán en escena vivencias frecuentemente conectadas a las películas que rodaban. «En cada una de las películas, estábamos contándonos y contando lo que pasaba. Cada una de las películas era algo más que una aventura de trabajo», afirma José Sacristán hablando de su colaboración con De la Iglesia.

Eduardo Fuembuena nace en Zaragoza, en cuya Universidad (Facultad de Filosofía y Letras) se licencia en Historia del Arte.Continúa su formación en Barcelona (Máster de Escritura de Guion para cine y TV en la UAB) y en Madrid (diplomado por la ECAM, estudios de posgrado en la Universidad Carlos III de Madrid). Desarrolla una labor profesional como decorador en cine, televisión y publicidad. En 2010, dirige el cortometraje de ficción Voces, y en 2011 el poema audiovisual Chico y barco. Ha colaborado como documentalista en algunas producciones cinematográficas. Desarrolla desde 2010 una investigación sobre Eloy de la Iglesia y José Luis Manzano que se ha concretado en el libro Lejos de aquí y en una serie de ficción, en desarrollo

Migoya o revienta: la entrevista (casi) definitiva

22 noviembre 2019 Deja un comentario

Foto: Johanna Valcárcel

Hernán Migoya nace en Ponferrada en 1971, pero pronto se deja caer por Barcelona y estudia periodismo en Bellaterra. En 1992 y por tanto con tan solo 20 años entra en La Cúpula, refugio de dibujantes y/o crápulas, algunos de los cuales, como Mariscal, había ascendido a los infiernos del diseño con su Cobi, que ese mismo año sobrevolaría el mundo. Hernán es contratado con la delicada misión de reflotar El Víbora, que atraviesa un bajón de ventas. Y lo que hace es renovarla buscando nuevos talentos y dando así la oportunidad a, por ejemplo, Miguel Ángel Martín, Javier Rodríguez, María Colino, Iron, Mauro Entrialgo, Álvarez Rabo, Gat, etc. También se encarga de otras cabeceras de la casa como Kiss Comix y lanza la colección Brut Comix, con la que pone a disposición de los lectores los talentos de Peter Bagge, Daniel Clowes o Chester Brown, además de nuestros Martín, Sequeiros o Juaco Vizuete. Si han leído algo de todos estos, que deseamos pensar por su salud mental que así ha sido, fue gracias a la visionaria iniciativa de Hernán, al que con todo ese lío aún le quedó tiempo para ver muchas películas… ¡cientos!… ¡miles! y realizar un extenso listado alfabético de actrices señalando todas las escenas de sus películas en las que se les puede ver un pecho o algo más, recopilando ese tórrido inventario en ¡Desnudas!, editado por Midons. Una empresa que en tiempos del VHS y, recuerden, sin internet, tenía mucho mérito.

El libro se publica en 1996 y dos años después decide abandonar La Cúpula para dedicarse exclusivamente a escribir. En 2002 obtiene el premio del Salón del Cómic al mejor guión por El hombre con miedo, con dibujo de Manolo Carot y a partir de ahí es un no parar, ya sea publicando con La Cúpula o Norma Comics, entre otras editoriales.

Realiza sus primeros pinitos en el cine rodando cortometrajes, el primero de los cuales es D.N.I en 1998. Escribe su primera novela. Y se lía parda. Todas putas, que reúne una colección de relatos que publica la editorial El Cobre, de la que era copropietaria Miriam Tey, directora del Instituto de la Mujer, recibe todos los bofetones, puñetazos y el fuego cruzado por parte de feministas y partidos de izquierda, culminando con su retirada después de que la Asociación de Mujeres Juristas Themis pida su secuestro por vía judicial. Algo escaldado escribe ensayos sobre el escritor Charles Williams y una biografía de la stripper Chiqui Marti, entre otros. Cuando salta el escándalo por su libro Hernán trabajaba en la sección Brigadoon del Festival de Sitges, que dirigió durante cuatro años y también había autoeditado la revista Ojalatemueras junto a Rubén Lardín, que publicó tres sicalípticos números centrados en cine, cómic, literatura, música, mocedades, ocio tonto y paparruchas. Así que quieto, lo que se dice quieto, no ha estado nunca nuestro amigo, que probó también a rodar un largometraje, que bautizó con un más que premonitorio título, Soy un pelele. Sucedió en 2008 y ocasionó un nuevo escándalo en su haber que culminó cuando denunció a sus productores en los medios con una carta abierta por los trapicheos realizados con su película. Unos arreglos con los que estos buscaban forrarse a base de subvenciones.

¿Y después de eso creen que Hernán tuvo suficiente?¿Piensan acaso que se estuvo quieto? Pues no, ha seguido publicando buenos comics y libros y en 2013 se instaló en Lima (Perú), donde continuó trabajando compaginando su actividad entre España, Francia, Lima y donde le llamaran. Eh…también secuestraron a su compañera durante tres días al llegar a Perú, tal y como relató exhaustivamente en la novela gráfica Plagio: el secuestro de Melina, pero oigan, aquí hemos venido a escucharle hablar a él, que para eso le hemos interrogado durante casi dos horas con la excusa de Nuevas Hazañas Bélicas, el lujoso libro que ha editado Norma Editorial del que ya les hablamos detenidamente aquí. Así que, sin más dilación, con ustedes… ¡Hernán Migoya: la entrevista!

De dónde surgió la idea de resucitar Hazañas Bélicas.

Siempre me gustaron los tebeos, también los tebeos españoles. De niño veraneaba en Villagarcía de Arosa y me pasaba horas leyendo los cómics de mi tío Juan Luis y las novelas policíacas de mi tía Mita. Él tenía muchos ejemplares de Hazañas bélicas, El pequeño luchador, Purk, el hombre de piedra… y yo de niño leía eso, en cuanto a historietas se refiere. En casa, algún retapado del TBO de los 70, en plena etapa dorada del equipo El Habichuelo, que tanto me influyeron con sus deliciosas absurdeces, y alguno yanqui a cuentagotas. Mi primer cómic no lo compré conscientemente hasta los 14 años, que ya comencé a coleccionar series Marvel contemporáneas.

Pero no sé por qué casi siempre he leído cosas pertenecientes a una generación anterior a la mía, por lo menos veinte años anterior, porque El Coyote lo leía a los doce años, en la edición de Fórum de 1983. Y de mi generación y entorno sólo he encontrado a otra persona que lo haya leído, el coordinador editorial Alejandro Viturtia. Y mi libro sobre el autor clásico de novela negra Charles Williams suele ser valorado por personas quince o veinte años mayores que yo, porque El arrecife del Escorpión y otros títulos señeros del género que sacó Bolsilibros Bruguera y El Club del Misterio los leían adultos: yo en cambio los leí desde los 10 a los 13 años, básicamente. O El increíble hombre menguante y Soy leyenda, la cumbre cincuentera de Richard Matheson, antes de los quince tuve la suerte de que cayeran en mis manos: para mí eran libros juveniles. Así que sí, creo que tengo una sensibilidad especial hacia la cultura popular añeja: siento más curiosidad por lo que existía que por lo nuevo que llega, porque además con el tiempo por medio es más fácil diferenciar el oro de la morralla, así como

“Foto con Will Eisner tomada en 1992 en la ComiCon de San Diego. Llevo una camiseta de El Mazas, personaje del autor Gambarte que guionicé para él una temporada para el Makoki y que significó mi primer guion profesional publicado”

contextualizar la obra. ¡Y el pasado cultural olvidado es una mina inagotable! La gente que sólo consume obras de su época termina creyendo que la moral predominante es cosa de siempre. Pero lo malo de mi formación cultural es que casi todos mis héroes y heroínas ya están muertos… Por cierto, llevo especialmente fatal la ausencia reciente de dos grandes de la cultura pop como George Michael y Tony Scott, no me acostumbro a vivir en un mundo sin nuevas obras suyas. Solía creer que los profesionales del cómic son olvidados antes, y me fuerzo a mencionar siempre que puedo a guionistas de referencia como Carlos Trillo y artistazos como Didier Comès, pero en realidad nos acabamos olvidando de todos por igual, independientemente de la mayor proyección que haya tenido su medio o carrera (Brian Clemens es otro héroe personal caído hace poco, el guionista televisivo de las series Los vengadores y Tensión), porque lo que conservamos muchas veces de ellos no es su obra, sino solamente una cáscara. La sociedad ni siquiera lee a los clásicos, sólo respeta su reputación: pero la mayoría no están vivos dentro de sus urnas. Por eso le tengo más pánico al olvido que a la muerte. Cuando era niño y quería ser escritor, creía que la obra quedaba: pero la obra también se esfuma. La vida es un continuo insoportable que borra los pasos de nuestros maestros con una celeridad de vértigo.

Siempre  los clásicos: Galería de personajes de una precuela del Corsario de Hierro que nunca salió adelante: ‘El Corsario de Hierro: los años dorados’, con dibujo de César Carpio.

Y finalmente en eso coincidía con el editor de Nuevas Hazañas Bélicas, Joan Navarro: cuando comencé a colaborar con Glénat vimos que ahí compartíamos una afinidad de gustos por el tebeo antiguo. Yo había coleccionado de adolescente la etapa de El Capitán Trueno que él coordinó, la dibujada por el grandioso Luis Bermejo. En folclórico contraste con sus convicciones independentistas, considero que Joan Navarro es la persona que más sabe de tebeo español y al que más le apasiona: siempre me gustaron las personas así, con rasgos chocantes en su personalidad, y adoro esas particularidades en él. Así que juntos empezamos a soñar a inicios de esta década con la idea de remozar viejos éxitos tebeísticos, como hacen los yanquis, e intentar ponerlos de nuevo de moda, o al menos darles nueva carta de vigencia para que las generaciones de hoy los conozcan, no dejarlos como anécdotas de un pasado que en nuestro país siempre cae en el limbo antes de tiempo.

En realidad mi primera idea como editor para Navarro fue proponerle un equipo artístico con el que resucitar El cachorro de Iranzo, que de niño era mi personaje favorito de los tebeos. De hecho siempre me ha sorprendido que Iranzo no esté superreeditado, es un autor muy interesante y está demasiado sepultado en nuestro presente cultural. Entonces organicé un pequeño equipo con Santiago Arcas al frente, pues es uno de los pocos guionistas, más o menos de mi generación, con cuyas inquietudes me identifico de pleno. Y me hubiera encantado que hubiéramos editado El Cachorro con su concepto y guion, pero el propietario de los derechos del personaje pedía una barbaridad de dinero, una suma absolutamente ridícula en comparación con la demanda que hay de tebeos de El Cachorro en la sociedad española (risas). Río por no llorar. No se pudo hacer y fue una lástima, pero vimos que Hazañas Bélicas era mucho más factible, así que se lo propuse a Navarro.

Una de las primeras ideas “goyescas” de Daniel Acuña para la portada de ‘Nuevas Hazañas Bélicas’

¿Y por qué la particularidad de situar la nueva etapa en la guerra civil española?

Comencé a releer los viejos Hazañas Bélicas y repasando e investigando los números de Boixcar pensé que lo que molaría sería situar la nueva versión en nuestra guerra civil. Ese fue el germen. El concepto real. Primero escribí dos álbumes situados en el contexto de la II Guerra Mundial pero con protagonistas españoles: una monja catalana que se alista en la División Azul para encontrar a sus violadores (Unidos en la División, con dibujo de Bernardo Muñoz) y un republicano asturiano que va a Hendaya a matar a Franco y Hitler (Dos águilas de un tiro, con dibujo de Beroy, Joan Fuster y Perro). Esos dos álbumes ya incluían de regalo los dos primeros cuadernos apaisados, que contaban el origen de los personajes, con dibujo de Diego Olmos y Joan Marín, respectivamente. Y entonces me puse a escribir más tebeos apaisados para su propia colección.

La idea de partida para Dos águilas de un tiro procede de la historia real de mi tío abuelo Vicente García, quien presenció el fusilamiento de su padre -mi bisabuelo- y su hermano por los franquistas y se pasó ocho años preso en un campo de concentración en el Bierzo; Unidos en la División, en cambio, nació de una anécdota extrañísima que me sucedió en Barcelona hace diez años: un día ejercí de guía nativo para un amigo estadounidense y, al cruzar de camino hacia las Ramblas frente a la Parròquia de Betlem de la calle del Carme, decidimos entrar y me agencié un folleto municipal para explicarle sobre la historia particular de esa iglesia, historia que yo desconocía. El folleto, impreso por el ayuntamiento, destacaba las riquezas artísticas, retablos y pinturas de la iglesia, para a continuación informar de que “lamentablemente, un incendio en los años 30 destruyó ese patrimonio por completo”. Yo le traduje la explicación a mi amigo yanqui al pie de la letra y, hasta varios minutos después de leído el folleto, cuando ya andábamos tan campantes por la estatua de Colón por lo menos, no caí en la cuenta de que ese “incendio en los años 30” no podía ser más que un pillaje en toda regla típico de los disturbios de la guerra: ¡en plena democracia, mi ayuntamiento había convertido un acto de violencia en un accidente! Ahí comprendí que el veneno de la mentira histórica y el embellecimiento del pasado puede ser un vicio inoculado en todos. Y de resultas empecé a coquetear con darle el protagonismo de mi segundo álbum “bélico” a una monja barcelonesa. Y así nació Àngels, uno de mis personajes favoritos de la colección.

Decidí situar las Nuevas Hazañas Bélicas en ambos bandos porque tal premisa me ofrecía una ocasión única de bucear y explorar sin miedo en todas las motivaciones bajo el manto de la guerra: y como autor que juega limpio, honestamente no puedes resignarte a que los individuos de un bando sean buenos sin matices y todos los otros caricaturas. En mi infancia me impresionó muchísimo El puente, la película de Bernhard Wicki: me dejó muy tocado esa historia real de unos chicos alemanes enrolados a la fuerza en su escuela para suplir las cuantiosas bajas de su ejército. Me parecía insólito poder asomarme a sus tragedias entra tanta película bélica y tópica de Hollywood. También me acordaba de cuando vi de niño El fuera de la ley [1], la película de Clint Eastwood en la que hacía de forajido confederado enfrentado a un grupo de yanquis que viola y mata a toda su familia: la novela, por cierto, publicada recientemente por Valdemar en su colección Frontera, que tan brillantemente coordina Alfredo Lara, es buenísima.

Entiendo que cualquier autor, cualquier artista, narrador o escritor tiene que ponerse en la piel de todo tipo de personaje sin cosificarlo ni deshumanizarlo de partida, da lo mismo que este personaje vista un uniforme sudista o yanqui, sea franquista o etarra: lo entiendo así y lo veo natural. Hasta Marlon Brando hizo en 1958 de militar nazi en El baile de los malditos y los sectores más retrógradas le reprocharon que su retrato era demasiado “simpático”: como si, para empezar, un monstruo no pudiera ser simpático en apariencia (lo más denunciable de su actuación en realidad era ese horrible teñido rubio que se hizo…).

Tampoco he sentido nunca que un personaje esté obligado a representar a todo un grupo: soy demasiado individualista para eso, igual que no me siento parte de ningún colectivo. Digo anecdóticamente que soy charnego porque me siento mestizo de muchas culturas y porque abogo por el mestizaje cultural y social: el mestizaje es mi única causa. Pero en cualquier caso, supone un reto para un autor que el lector entienda cualquier personaje suyo y comprenda sus motivaciones internas, si son dignas de comprender; o comprenda lo abominable de su interior, cuando es el caso, sin necesidad de darlo por sentado al recurrir a clichés: mi ficción apunta de entrada a que el germen de la monstruosidad está dentro de todos nosotros. Y que los monstruos conviven con nosotros como personas normales. Por eso la era de las redes sociales significa el momento dorado para todos los lobos con piel de cordero, donde fingir que eres buena persona y estás del lado correcto es lo único que importa.

Así que para mí fue un ejercicio lógico desde el punto de vista creativo fabular historias con protagonistas desde ambas perspectivas. Ya lo volvió a hacer el propio Eastwood en su díptico sobre la II Guerra Mundial, desde la óptica gringa y la japonesa; o uno de mis cineastas favoritos, Paul Verhoeven, contando una historia de amor entre una miembro judía de la Resistencia holandesa y un oficial alemán en la extraordinaria El libro negro. Además, en las Hazañas originales había una Serie Azul y una Serie Especial, que era de color rojo, así que en nuestro caso tenía todo el sentido. Recordé las novelas que me impresionaron de niño de Sven Hassel y Tom T. Chamales sobre lo que era la guerra y cómo ellos escribían desde el punto de vista de los pacifistas, de los excluidos, de los parias, y eso me sirvió también. O el Tuareg de Vázquez-Figueroa, que es una maravilla.

Escribiste dos guiones por mes para Nuevas Hazañas Bélicas durante todo un año.

Resultó una experiencia muy interesante, porque fue a partir de ahí cuando comencé a documentarme y leí el que para mí es un libro fundamental sobre la Guerra Civil, El laberinto español de Gerald Brenan, que nos retrata como si nos hubiera parido. Debería ser lectura recomendada en los institutos, puesto que prevé muchos de nuestros futuros tics de conducta. Ahí te das cuenta de que obtener la visión de una sociedad desde fuera siempre resulta un ejercicio muy sano: ese ensayo entiende muy bien lo que nos sucede y cómo los extremos en España no solo se tocan, sino que en ocasiones también se merecen el uno al otro. Brenan hace hincapié en hasta qué punto estamos marcados por el catolicismo, por la noción interiorizada del bien y el mal sin matices, por el pecado y la pureza, por la demagogia, por el afán de opinar con absolutos, destruir y proyectar negatividad sobre cualquier anhelo de construcción… y cómo demonizamos al que piensa distinto con reacciones algo primitivas. O sea, por qué somos casi todos un hatajo de radicales fanáticos cuando hablamos de política. Y eso, siempre con matices, lo hacen los dos bandos: el franquista de base, puesto que para empezar la suya ya es una ideología totalitaria; y parte del bando republicano también, dado que muchos no albergaban ningún interés en respetar la voluntad de una sociedad conjunta. La cuestión es que me pareció muy interesante meterme en la piel del otro y ver adónde me podía llevar…

En Nuevas hazañas bélicas se incluyen multitud de historias sobre las atrocidades cometidas por los nacionales, la futura España dictatorial, pero intenté abarcar un rango tonal un poco más amplio. Así, cuando escribes la Serie Roja, te das cuenta de que te posicionas mucho más contra el abuso moral y planteas historias que proponen una fuerte toma de conciencia, con las que humanamente te puedes identificar por completo… Pero la épica despiadada, los bajos impulsos sin justificaciones morales, te pedía a veces la Serie Azul. Ese lado irracional y salvaje que tenemos y que quemamos viendo películas anglosajonas, perfectamente aceptables hoy por nuestra sociedad porque las despacha el imperio de nuestros días, los EEUU, nación de “pioneros” que cuenta con una tradición cotidiana en el uso de la violencia y de la imposición por la fuerza mucho más interiorizada y aceptada oficialmente que la sociedad española. Por eso generan títulos de crueldad nihilista pero espíritu lúdico como Harry el Sucio, Rambo, The Punisher o John Wick. Es decir, con nuestro prisma moral, tú ves ese cine USA desde los tiempos de Murieron con las botas puestas[2] y es superfacha. Si nosotros hiciéramos algo similar, nos acusarían de glorificar la violencia de un modo inaceptable.

Paradójicamente, podemos decir que Conan el Bárbaro es una gran película, pero si fuera española nadie se atrevería a decir que le gusta, renegaríamos de ella en cuanto el héroe empezara a pronunciar ese parlamento de “¿Qué es lo mejor de la vida? Aplastar enemigos, verlos destrozados y escuchar el lamento de sus mujeres…”. ¡A ver quién se atreve a presentar un guion así a las subvenciones! Lo triste es que lo que celebramos con espíritu abierto e inteligencia para relativizar si viene de fuera, lo sancionamos indignados si nos llega de dentro. Las fantasías violentas solo son aprobadas si proceden de los canales aceptados por años de imperialismo interiorizado. Pero Frank Miller es mucho, muchísimo más radicalmente reaccionario opinando que aquí lo era un Arturo Fernández, por ejemplo: si no aguantas lo que decía el segundo, tendrías que denunciar lo que dice el primero. Y al lado de James Ellroy, Pérez Reverte es el Che Guevara. Así que me parece bien que los progres de postal del mundillo del cómic pierdan ahora el culo por tomarse una foto con Miller… pero serían los mismos que promoverían su veto como autor si hubiera nacido en nuestro país. De hecho, ya estaría vetadísimo.

Opinando uno puede nadar y guardar la ropa cuando habla de un autor estadounidense o inglés porque desde hace décadas nos sentimos inferiores a ellos -por eso siempre hay gente que se mata por descubrir lo último que está de moda en la industria anglosajona, aunque provenga de su cultura rural (la que si es española denominamos “caspa” sin derecho a réplica), porque siente que eso le eleva sobre los demás-, pero no admitiríamos lo mismo si el autor fuera de aquí. ¿Quién celebraría sin miedo ni reticencias a un Chesterton cañí, tan catoliquísimo y superconservador como era? Tendríamos que mofarnos de él para ser aceptados en la tribu cultural.

O por ejemplo Érase una vez en Hollywood, el notable filme de Tarantino. Si fuera español, recibiría aún más palos de los que ya está recibiendo en los USA: se sumarían además las acusaciones de visión complaciente y sin una sola crítica a Hollywood como industria de masas; la de otorgar un protagonismo heroico a dos patanes blancos conservadores, mientras la visión ofrecida del hipismo y cualquier pensamiento subversivo es totalmente negativa; la de recreación nostálgica de una era completamente heterohedonista -¿dónde está el Hollywood gay?- y de un sector privilegiado y despreocupado socialmente; es más, la única mención a la tragedia del Vietnam sale de la boca de una menor dispuesta a regalar sus favores sexuales y con el cerebro lavado por una secta asesina… Lo que más me intriga de todo sería comprobar cuántos de mis paisanos defensores del filme echarían a su director a los perros si el tipo hubiera nacido en Vallecas. Somos muy miserables para los nuestros.

Y esa es la situación anómala, esa especie de sectarismo por el que no puedes ponerte en la piel del otro porque está prohibido por tu propia cultura, si ese otro pertenece a nuestra sociedad. Pero si está bendecido por los USA no pasa nada y nos permite además dárnoslas de enteradillos. Así funcionamos.

Por ejemplo, en la progresía española no encontramos aceptable el patriotismo como motivación legítima de un protagonista (como lo es en James Bond, por ejemplo), a no ser que ese patriotismo provenga de la periferia. En España los únicos que hacen simbología épica del acto de guerrear son la derecha franquista y cierto independentismo (aún recuerdo al empresario y presentador catalán Miquel ‘Mikimoto’ Calçada proclamando con fe ciega en TV3 en los años 90 que él estaba dispuesto a “morir por mi patria”: yo que era superfán de su etapa televisiva, me quedé traumatizado con esa declaración tan a lo José María Pemán…). Me refiero a esa simbología épica que también poseen Estados Unidos y Gran Bretaña en su cultura, como potencias colonialistas que son. Por eso la épica per se la delegamos en Hollywood.

Y así se entiende por qué casi no hay género épico en España desde hace 30 o 40 años. Todo lo que rodee al Cid y a figuras épicas “unificadoras” a lo Alatriste se considera una caspa derechona. En la tele hemos tenido a Curro Jiménez y a Águila Roja, que más allá de la eventual ridiculización de los invasores franceses en el primer caso, hacían épica basada sobre todo en la lucha de clases, nuestra causa por antonomasia, y sin exaltación patriótica: o luchas y matas recalcando que es en favor de los pobres o aquí no te dan el sello de aprobación moral. Por eso oficialmente abundan las historias desde la óptica del victimismo -dado que a la cultura de invernadero promovida por el Estado también le interesa mostrarse de continuo del lado del “pueblo”, tomado el concepto de pueblo desde ese sentido compasivo y algo maniqueo que lo percibe como una masa pseudorrevolucionaria, aunque luego resulte que en nuestro caso el pueblo nos salió más inmovilista y conservador de lo que pensábamos-. Por su parte, las comunidades autónomas llevan una década produciendo material épico autóctono muy interesante, productos televisivos divertidos, al menos en el caso catalán, como Serrallonga o Bruc el desafío o ese fantástico espagueti western que fue la versión de Terra baixa dirigida por Isidro Ortiz. Y tenemos un superescritor independentista como Albert Sánchez Piñol. El nacionalismo catalán y vasco pueden generar todavía obras épicas muy chulas en terrenos que desde hace décadas ya le están vetados al nacionalismo español por desacreditación de su concepto. Sólo Pérez Reverte está ahí solo, escribiendo géneros sin complejo y con éxito arrollador, un fenómeno insólito en sí mismo. Bueno, y en cómics tenemos nuestros mejores héroes épicos: el Capitán Trueno, El Jabato y el Corsario de Hierro, cortesía del catalán Víctor Mora. El Corsario es el que me tocó a mí generacionalmente. La vida española sin los dibujos de Ambrós hubiera sido mucho más gris.

Eso sí, todavía no hemos llegado al extremo gringo de John Wick, donde el héroe de la película puede ser un asesino a sueldo y matar a dios es cristo porque ya ha demostrado amor por un perro. A nosotros nos queda todavía un largo camino…

¿Cómo fue el proceso de documentación de Nuevas Hazañas Bélicas?

De partida, traté de explorar más allá de lo superficial: busqué episodios curiosos de la Guerra Civil que no fueran los de siempre y, según su naturaleza, los conducía a una representación realista o a la más pura sátira, incluso al delirio. O, como dijo la única voz crítica que se ha posicionado en contra de las Nuevas Hazañas Bélicas, “no es pulp, ¡es un desmadre!”. Lo cual en sí es una frase gloriosa que me gustaría que añadieran como faja promocional en la portada del cómic. Me hubiera encantado poder regalar un ejemplar a Berlanga y a Armando Matías Guiu; pero bueno, a cambio tengo un prólogo de uno de mis maestros, Enrique Sánchez Abulí.

Por ejemplo, desde el inicio quería confeccionar específicamente un guion sobre el Alcázar de Toledo, así que probé a plasmarlo bajo un punto de vista centrado en la escaramuza bélica. Pero al final, cuando ahondé en el drama humano desencadenado dentro… Era imposible no subrayar el destino de las víctimas republicanas atrapadas allí. De esa base surgió Con el Moscardó tras la oreja, con espléndido dibujo de Kim.

 

La inspiración para otros guiones la busqué por internet, en libros… Mi padre colecciona muchos ensayos sobre el tema, pues le encanta leer sobre la Guerra Civil, sobre todo desde la perspectiva comunista. Así que si yo encontraba alguna anécdota interesante la investigaba y de ahí veía cómo podía llevarla a mi terreno. Luego descartaba las que veía 100% claras, las que pensaba que iban a salir muy planas, las que iban a parecer un cómic con buenos y malos de una pieza, subrayando lo obvio… Creo que los únicos villanos de una pieza que incluyo son el golpista Queipo de Llano y el falangista Yagüe, el “carnicero de Badajoz”. ¡A esos no los humaniza ni Dios! Pero por lo demás se trataba de darle la vuelta a cualquier amenaza de situación trillada, ya sea desde el punto de vista satírico o épico. Y luego adaptarlo al dibujante: ésa era la segunda fase del proceso.

Alguna vez el cuerpo me pedía algo de acción, otra algo más de humor negro o incluso coqueteamos con el romance. La cuestión era jugar, bailar, “orgiar” con los géneros.

¿Fue fácil contar con la colaboración de tantos grandes dibujantes?

Fue asombrosamente fácil. La mayoría aceptó jugar, creo que porque ya casi no hay cultura de evasión en el cómic de hoy que no sea derivativa del cómic comercial USA. Ahora lees una maravilla como ¡Universo! de Albert Monteys y de pronto te das cuenta de la cantidad de años que el cómic español lleva dándole la espalda al tebeo de puro entretenimiento. He sido muy afortunado de contar con tantos talentos de nuestra historieta. Lo siento, tengo que mencionarlos a todos: Daniel Acuña, Monteys, Seguí, Calpurnio, Cels Piñol, Danide, Diego Olmos, Edmond, Javi Fernández, Escandell, Joan Marín, Juaco Vizuete, Juanjo Sáez, Kano, Keko, Kim, Miguel Ángel Martín, Miquel Fuster, Natacha Bustos, Pedro Rodríguez, Pere Joan, Sequeiros, Enrique Ventura… Después de haber trabajado con semejante plantel de estrellas, mejor ya retirarse, ¿no?

Una vez escogido el autor, yo pensaba el tipo de historia para adaptarme a él, porque eso sí lo tengo muy claro: el guionista está al servicio del dibujante, así que tienes que adaptarte a su narrativa, a su estilo, a lo que ves que es su fuerte a nivel dibujo.

Empecé trabajando con los dibujantes que tenía a mi lado, con los que ya me había emparejado profesionalmente y sabía que me entendía bien: Vizuete, Marín, Piñol… Otros los propuso Navarro, como Kim, Calpurnio o Pere Joan. Pere Joan y yo estamos en las antípodas de intereses, de estéticas y gustos, y precisamente el que dibujó es uno de los episodios con el que más satisfecho estoy, Rossi de Palma. Fue con quien más me costó encontrar el tipo de historia que le pudiera encajar, porque su grafismo es muy personal, poético y surrealista. No quería cagarla presentándole un planteamiento que no estuviera a su enorme altura artística. Y así acabamos llegando a esta historia semiabsurda del Conde Rossi, que además se basa en un suceso real: un caudillete italiano, excreción del Fascio mussoliniano, que sometió Palma de Mallorca y organizaba desfiles en su propio honor al que sólo podía asistir la población femenina, bajo amenaza de fusilar a cualquier hombre que asomara.

“Aquí con parte del equipo de dibujantes de Nuevas Hazañas Bélicas: Joan Marín, Kim, Pedro Rodríguez y Sequeiros. La foto es de Flor Castellanos”

¿Qué ha supuesto para ti en lo personal esa exploración de las dos Españas?

Pues me he dado cuenta de que soy mucho más de izquierdas de lo que me había atrevido a confesar ante mí mismo. Casi diría que soy de izquierdas a mi pesar, porque al provenir de la clase baja y proletaria de extrarradio, le tengo mucha rabia al entorno de izquierdismo de salón que me encontré en una parte significativa del mundo cultural metropolitano. Me hacían sentir como el protagonista emigrante de América, América de Kazan, cuando contempla a las parejas pijas que bailan en la cubierta del barco donde él viaja hacinado y en la mayor miseria. Realmente no he tenido nunca contacto vivencial con el facherío ni la ultraderecha, ni siquiera familiarmente he vivido situaciones de intolerancia o imposiciones, pues mis padres son rojos de origen rural que siempre me dejaron elegir lo que deseaba hacer. Sólo conozco al pijo progre citadino, inevitable en mi entorno gremial. Y contra ese estereotipo reacciono visceralmente, pero luego confronto mis convicciones y resulta que en mi trayectoria personal he sido mucho más de izquierdas e íntegro que ellos y por eso me cabrean. Aunque sigo pensando que los artistas no deberíamos poder votar por ley, estamos demasiado locos.

En verdad soy demasiado ácrata para cualquier ideología. Estoy a favor de la diversidad cultural y sexual, de la libertad absoluta de creación sin barreras, apoyo la inmigración, la educación gratuita y la sanidad pública (viviendo en un país casi sin estado como el Perú, esos detalles se aprecian), pero encima soy apátrida: a mí me pones una bandera en la mano y me entra la risa, no lo puedo evitar. Todas las banderas son patéticas, porque todas son excluyentes. Ah, y ateo: no creo en Dios y, si Dios existiera, consideraría mi deber el combatirle. Todos los artistas, los interesantes al menos, somos ángeles caídos y debemos escupir al poder establecido.

A ver, tampoco es que ningún grupo político haya querido exhibirme a su lado, porque soy como ese soldado que vuelve a su patrulla con una granada sin espoleta en las manos… Todos los partidos me quieren lejos, por suerte para mí. Siempre he sido un punk de corazón y tanto la izquierda como la derecha lo han advertido intuitivamente. Por fortuna, porque me daría mucho pudor tener que confesar que soy de izquierdas y arriesgarme a que me confundan con uno de esos niñatos calvos de 50 años que votan a Podemos y luego lloran viendo una peli del Capitán América… ¡Qué horror! Eso sería como ir a una manifestación contra la explotación infantil vistiendo ropa de Nike de la cabeza a los pies. Como dirían en España, “un poquito de por favor”… O como dicen en el Perú, “¡tampoco, tampoco!”.

Como no tengo pareja ni descendencia ni la tendré, me siento un nihilista desapegado de un “futuro esperanzador”. No me importa el futuro y detesto cualquier fundamentalismo, proceda de donde proceda. Sospecho que yo en la Guerra Civil hubiera luchado junto a los anarquistas: pero sí me hubiera puesto uniforme, por pura coquetería. O sea, hubiera sido un anárquico entre los anarquistas y ellos mismos me hubieran fusilado por desacato a su autoridad. (¿A quién quiero engañar? Hubiera desertado, pero no por pacifista, sino de puro cobarde.)

Ya desde el arranque de Nuevas Hazañas Bélicas me di cuenta de que cogía las reglas del bando azul y las subvertía de alguna manera, como en el primer episodio, dibujado por un Diego Olmos en estado de gracia, Furia Roja, con el que en realidad, con una fanfarria, una caligrafía solemne y unas reglas narrativas del cómic franquista de los años cuarenta y cincuenta, hemos construido un romance interclasista de lesbianismo y una reivindicación de la tolerancia sexual. Ese punto de giro también me gusta mucho, “it’s so you”, como decía Freddie Mercury.

A mí me gusta mucho meterme en voces narrativas que sean hijas de puta y que no resulten necesariamente simpáticas para el lector, por eso genero tantos problemas. Así, en Furia Roja me meto en la voz de un narrador que es un Matías Prats Senior extirpado de los deportes, un portavoz franquista con el tono mayestático de los imperialismos, pero a la vez un subtexto con el que el lector va descubriendo que estamos ironizando, porque se ve claramente que lo que se cuenta es una historia de amor entre dos tías, y que ahí hay “marro”… Me gusta mucho ofrecer en ese contexto una apariencia de cómic antiguo, superrancio y carrinclón, y luego insuflar una vidilla subterránea que diga que aquí hay algo más: ¡la vida es otra cosa!

Hay muchos juegos ahí dentro. Y no es necesariamente el subtexto de una mentalidad moderna: la tradición cultural está repleta de ejemplos de la época donde se ve esa “vida real”. Sin ir más lejos, el beso que le propina Marlene Dietrich a una espectadora en Marruecos, ¡nada menos que en 1930! O las novelas gays que publicaba hace un siglo nuestro Álvaro Retana, a quien homenajeo en el último ‘Carvalho’. Hoy día me paso la vida leyendo novelas y viendo películas de siglos anteriores y descubriendo esas aguas cristalinas recorriéndolos. Cada noche miro películas que yo llamo “de fantasmas”: anteriores a 1940, donde todos sus participantes, intérpretes y responsables ya están muertos. Me generan mucha paz.

En un episodio parodias Tintin para contar la vida de Juan Antonio Samaranch.

Reconozco que no soy muy fan de Tintín -ya desde niño me mataba de aburrimiento-, así que me hizo mucha gracia disfrazar a Samaranch del héroe asexuado de Hergé. Me apetecía matar dos pájaros de un tiro. Destrozar dos personajes (risas) que no me caen bien, Tintín y Samaranch. Ambos cumplen sendas paradojas que no lo son tanto: uno, personaje tradicionalista y blanco en todos los sentidos, se erigió como héroe predilecto de la élite cultural progreurbanita europea; el otro, exfalangista y franquista no arrepentido, logró los Juegos Olímpicos para Barcelona y paradójicamente inició el proceso que la ha convertido en la megaciudad símbolo de la modernidad y el buenrrollismo, así como del turismo mundial. Hace seis años que no vivo allí y no extraño mucho eso de Barcelona… ¡pero sí sus fabulosas bibliotecas!

Lo de Tintín y Samaranch fructificó en una mezcla muy bonita gracias a su dibujante, Joan Escandell, quien además cuenta con 82 años: trabajar con un señor que dibujó tantas Joyas Literarias Juveniles para Bruguera fue un privilegio. Y se adaptó al grafismo con una gracia e ilusión propias de un dibujante veinteañero.

¿Qué te faltó por hacer en las Nuevas Hazañas?

Me gusta mezclar tonos y llevar mis voces narrativas hasta la esquizofrenia, lo cual crea un recipiente donde caben muchos artistas. Yo quería también escribirle una historia a Purita Campos, a la que admiro como artista y como temperamento, pero fue imposible porque estaba atadísima a Esther y su mundo. Me hubiera encantado que Acuña se hubiera lanzado, además de con las portadas, a dibujar también un cómic. O Irene Roga, la mangaka. Me faltó que hubiera un manga en Nuevas hazañas bélicas y admiro muchísimo el estilo de Irene, para mí ella es la Miguel Ángel de nuestro cómic. O los magníficos dibujantes españoles que dibujan superhéroes: Carlos Pacheco, David Aja, Mikel Janín, Jorge Jiménez. Daría un brazo por escribirle un guión a José Luis Munuera. Y el torso por escribirle otro a Alfonso Font. También fue mi primera toma de contacto con Tomeu Seguí y ahí vi lo bien que trabajaba, así que hice lo posible por volver a ser su pareja artística y de ese precedente surgió lo de Carvalho[3].

Y claro, sueño con que Nuevas hazañas bélicas tenga continuidad. No lo he hablado nunca con la gente de Norma Editorial, pero si esto funcionara me encantaría escribir otra tanda de historias de la guerra civil. Por ejemplo, ahora que he vuelto a trabajar con el dibujante Manolo Carot, con quien gané mi segundo premio en el Salón del Cómic de Barcelona y con el que este año acabo de publicar en Francia el álbum Venus Pop, no paro de pensar en que le podría escribir un superhistorión de Nuevas Hazañas Bélicas.

Hay un sector del establishment en el mundo del cómic al que no le interesan las visiones controvertidas, porque les pone a ellos también en un compromiso, y muchos quieren llevarse de maravilla con las instituciones públicas para vivir de ellas. Así que básicamente hacen como si no existiéramos los que vamos por libre. Aquí se aplica la ley del silencio a todo lo que el ministro de Cultura de turno no le pueda poner su sello de aprobación para regalarle una medallita al autor y hacerse la foto con él. Todo lo demás molesta. En el fondo el estatus cultural que tenemos es muy biempensante y asustadizo y en cuanto te sales un poco rebrota aquello de “ya está el Migoya haciendo una de las suyas”. Y te silencian completamente. Averigua en cuántas antologías/exposiciones del cómic español me han incluido en mis 30 años de carrera y, si me ves en alguna, avísame. Luego, eso sí, todo sonrisitas conmigo. Cuando los veo, pienso el viejo dicho que una vez leí a Stephen King en los 80: “Si me vas a mear en la pernera, no me digas que está lloviendo”.

¿Qué personajes históricos te impresionaron en el curso de la documentación?

Cuando comienzas a investigar la Guerra Civil te das cuenta de que hay pocos realmente admirables, a los que te puedas aferrar con la mentalidad antibélica que hoy tenemos. En mi caso fue Manuel Azaña el que para mí marcó un poco la diferencia con el resto. Azaña tenía una conciencia clara de lo que estaba pasando e intentaba, con unos valores demócratas, llevar la cosa adelante. Pero aquello era un torbellino de pasiones, de sangre y fuego. Es imposible reflotar un país cuyas comunidades sólo están unidas por el pegamento del odio entre sí. He de añadir que si mi carrera como cineasta continuara, me hubiera encantado llevar al cine la historia de los amores homosexuales de Azaña.

 

Desde niño siento simpatía por Federica Montseny, por su look de empollona gafotas como era yo también, por su antiestatismo, su frenética labor en el poco tiempo que fue ministra y porque escribía novelas rosas. Y también le tengo cierta simpatía chancera a Millán Astray. Es un personaje esperpéntico digno de Valle Inclán, lo cual demuestra que por no ser, la épica española no tiene derecho ni a ser estética. Me parece un espantajo como persona real, pero como personaje seduce su entrega a la guerra. Él lo único que quería era guerrear y ya a los 17 años se fue a Filipinas a pegar tiros. Y todo eso desde la distancia y desde el punto de vista romántico y literario resulta muy atractivo.

A mí cuando escribo me pone la épica, me ponen las películas de John Milius y de Sergio Leone, los cómics de Frank Miller y Howard Chaykin. Crecí escuchando corridos de la revolución mexicana y leyendo novelas sobre gente despiadada de comunistas como Dashiell Hammett y Jean-Patrick Manchette, de libertarios como Ayn Rand o Andrew Vachss, y de derechones como James Ellroy. Ojo, también me seduce la veta lírica de un Coppola o una Jane Campion, o el melodrama tipo La rosa de versalles de Riyoko Ikeda, que es una biblia para narrar un buen cómic. Siempre me arrastra ese tono de ficción más grande que la vida. Por desgracia, cuando se aplica la épica a la realidad es un desastre, porque resulta imposible cantar una gesta violenta o “epopeyizar” sin saber que estás aplastando la perspectiva de alguna víctima…

¿Fue difícil reflotar el proyecto para recopilarlo en libro?

Estoy muy asombrado con Norma Editorial, porque tras la hecatombe de la editorial original de la serie, EDT, había cierto resquemor lógico entre algunos de los autores que se habían quedado sin cobrar. Hubo que resolver eso y Norma se hizo cargo del asunto financieramente y la verdad es que además apostó mucho por la obra. También apoyó que Joan Navarro ejerciera de maestro de ceremonias de la presentación barcelonesa: me emocionó mucho verle allí presentando nuestra obra junto a varios de los dibujantes. Sólo tengo palabras de agradecimiento para mi editor Luis Martínez y el director de Norma, Óscar Valiente, prácticamente un compañero de trinchera con el que comparto muchas alegrías y cicatrices a través de tres décadas de profesión.

Yo les ofrecí el proyecto después de la buena experiencia con Carvalho, pero no me esperaba el entusiasmo despertado en la redacción. Creo que conseguimos disipar todo el recelo que hubiera podido quedar entre los veintitrés dibujantes, con quienes ahora estoy en deuda de por vida. Los veintitrés se portaron de primera. Todos nos pusimos de acuerdo enseguida y a partir de ahí comenzó la producción del tomo recopilatorio.

Cuando llegué de vacaciones desde el Perú me encontré con el tocho editado y me quedé alucinado, porque yo me esperaba el formato original apaisado, pero mucho más reducido, así que cuando vi esto… Verdaderamente, Norma ha hecho una edición formidable y se ha volcado a nivel promocional. El único reproche que le hago es que tengo que volver dentro de dos semanas a Lima y no me puedo llevar conmigo casi ejemplares, porque pesan un montón (risas).

¿Qué nos puedes contar de tu ya vieja etapa como redactor jefe en El Víbora?

Cuando entré en El Víbora me dijeron claramente que se estaba hundiendo y que había que conseguir que vendiera. Al tiempo que los artistas de la generación anterior iban pillando un perfil mucho más reposado, más comprometido socialmente de una manera más poética y reflexiva, también con más ambición premeditadamente artística desde el punto de vista esteticista, notabas que la revista iba cayendo en picado en el quiosco, y me dijeron que había que remontarla. Yo tenía 20 años cuando entré, así que lo primero que hice fue sondear lo que estaba dibujando gente nueva por ahí. El consejo de redacción lo formábamos el editor Josep Maria Berenguer, el jefe de producción Emilio Bernárdez y el director de arte Pablo López: todos fuimos a una en esa búsqueda. Y dentro del espíritu underground legítimo hicimos todo lo que pudimos y renovamos la generación de autores. En mi etapa se publicó desde el cinismo de Miguel Ángel Martín a la hiperviolencia de Iron (otra de las víctimas del puritanismo ideológico comiquero, que entonces también había inquisidores del gremio que se ofendían a la primera); y de las soflamas independentistas de Gat al humor superizquierdista de Álvarez Rabo y de Mauro Entrialgo. Publicamos de todo sin imponerles nada. Eran libres de expresar lo que les diera gana. Mi único baremo para defender una obra ante el consejo de redacción es que ofrecieran algún aspecto de interés, ya fuera en cuestiones de ingenio, artístico o expresivo. Y a ser posible, que no fuera cultura autocomplaciente. Que se oliera la libertad en ella.

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Una portada de El Víbora ilustrada por Paco Roca perteneciente a la etapa en la que Migoya estaba al frente

Casi toda la crítica y muchos lectores antiguos se persignaban ante lo que estábamos haciendo, una infamia según ellos. Y hasta exigieron mi dimisión por carta, cartas que yo publicaba sin problemas. Pero la revista remontó los escollos y empezó a venderse mejor. Yo estuve siete años como redactor jefe, el tercero en el cargo después de Onliyú y el ya fallecido Jesús Benavides, a quien siempre me gustar recordar, porque no se le suele tener muy en cuenta. Creo que gracias a nuestra labor y a la de los redactores jefes que nos siguieron, Félix Sabaté y Sergi Puertas, bajo la batuta de Bernárdez y Berenguer y merced al esfuerzo de un equipo en verdad entregado con entusiasmo (en mi caso, debo destacar al diseñador Pablo López o Pablópez, como firmaba, quien por desgracia tampoco está ya entre nosotros), El Víbora duró hasta 2005, trece años más de lo que hubiera durado de no practicársele esa operación a corazón abierto. También contamos con la lealtad y el respeto de varios autores de la primera época, que en todo momento se portaron de modo exquisito en la nueva etapa, como Max, Laura Pérez Vernetti o Nazario.

En aquella época también tuvisteis encontronazos con la censura.

Los problemas de censura o con la justicia no se sobredimensionaban entonces tanto como ahora: hombre, es que todavía no habían desaparecido los ecos de la dictadura, aquello sí había sido hardcore de verdad. Sí hubo un problema con nuestros envíos a Venezuela: al librero que distribuía El Víbora allí lo querían meter en la cárcel, creo que por considerarse el nuestro un material obsceno o algo así, y durante semanas nos tuvieron retenido todo el pedido en la aduana. En España, lo más curioso tenía que ver normalmente con la revista Kiss Cómix, la de historietas porno. Cuando algún autor estadounidense llegaba a España invitado por La Cúpula, solía quedarse pasmado con las revistas pornográficas abiertamente expuestas en los quioscos: ahí me di cuenta de la sana relación con el cuerpo desnudo que realmente disfrutamos en nuestro país.

¿Crees que el cómic se sigue valorando menos que el cine o la literatura?

Sí, y gracias a eso el cómic en España es un arte mucho más libre que la novela o el cine, porque todavía no hay tanta injerencia del gobierno ni de las instituciones ni goza de tanto prestigio. Pese a todos los intentos de una minoría interesada por elitizarlo, de momento aún sigue siendo un medio que todo el mundo puede leer, disfrutar y tirar, como una peli de Hollywood. Y por ese motivo el poder aún no le da tanta importancia. ¡No hace tanto que una ministra de Cultura, Carmen Alborch, decía que el cómic era un arte menor, ja ja ja, qué candidez la suya!

Mis obras más duras son cómics y nunca ha pasado nada: en cambio, cuando he intentado hacer lo mismo en literatura, el sistema se ha llevado las manos a la cabeza, escandalizado… porque en el fondo dentro de todo escritor hay un pequeño hijo de puta que quiere ser prestigioso y sentarse al lado de un político y que le den subvenciones y viajar gratis por todo el mundo con el Instituto Cervantes sufragándole sus charlas. En cambio, el cómic sigue siendo, pese a que hay gente por ahí que todavía quiere “dignificarlo”, un frente abierto y mucho más libre. Todavía es, afortunadamente, un arte de trinchera. Su objetivo principal no es pedagógico ni pretende quedar bien. Imagínate un Liberatore o un Corben domesticados por el dinero público… ¡qué horror! Desde las instituciones ya dicen que el cómic es arte, sí, pero por suerte aún no lo leen.

Para mí los cómics son para leerlos. Está muy bien que se pueda ver un original en la vitrina de un museo y que a su autor le paguen tanto como a un pintor moderno cotizado que no le importa a nadie excepto a cuatro cabrones ricachones, pero creo que la gente no debería olvidar que los cómics son para ser leídos. Yo no quiero que valoren tanto el cómic como arte hasta llegar a un punto en que a la gente le acabe importando una mierda el cómic, que es lo que está pasando con el rock, que al final la gente joven tira hacia otros estilos musicales porque son los que ahora están vivos. Hay museos de rock, pero por suerte todavía no los hay dedicados al pop latino que hoy gusta a la gente y que el clasismo español tanto desprecia (como hace con casi toda la cultura popular latinoamericana). Pero a ver, cuando se empezó a decir que el cómic era arte, ¿qué hicieron los jóvenes? Se tiraron de cabeza al manga. Y los autores consagrados reaccionaron diciendo que en la industria del manga todos dibujaban igual y que ese estilo era una puta basura. El manga fue el reggaetón de la historieta en los años 90.

Los japoneses no odian el dinero o lo popular ni explotar una saga como se odia desde nuestro sector cultural. Aquí, cuando vendíamos veinte o veinticinco mil ejemplares al mes de Kiss Comics en los años 90, cuando ya había una crisis comercial generalizada en el sector historietístico, bastantes críticos siempre te decían lo mismo, ¡que se vendía porque era porno! ¿Y El Jueves? Porque es humor. ¿Y Marvel y DC? Pues porque son superhéroes. Pero los cómics se vendían, ¿no? Así que me parece absurdo ese argumento. Un medio artístico, como la propia palabra lo define, es un “medio”, no un fin en sí mismo. Y eso sólo lo ratifica el consumo popular.

Así que está muy bien lo de los museos, pero yo voy a seguir comprando algo que vea en la calle. Es lo que me interesa. A mi este complejo del cómic con respecto a la literatura y la “alta cultura” me fastidia un poco. El equilibrio entre cultura popular y consideración artística no lo hemos resuelto todavía, eso está claro.

¿Te preocupa la crisis de los cómics de superhéroes?

Para mí la auténtica Marvel española de nuestros días es Sálvame. Yo veo Sálvame con mi madre y me digo: “Éste es el mejor universo que se ha montado nadie desde el tinglado de Stan Lee”. De hecho, Paolo Vasile es el Stan Lee de nuestra televisión, y creo que ambos comparten la misma ética comercial. Y encima lo de Sálvame reviste mayor mérito, ¡porque todos son supervillanos! No hay ni un puto héroe ahí metido. Se han montado una tele con villanos dándole a la lengua todo el rato. Todos pelean contra todos verbalmente, lo cual también requiere mucho talento creativo para lograr mantener el interés argumental. E influyen mucho más en la población, a nivel de masa, que todo lo que escribamos nosotros en toda nuestra vida. Eso me parece fascinante, un universo que funciona solo, se autoagrede y se retroalimenta, de programa en programa. Es la Marvel de la mayoría silenciosa. Tú ves hoy una reunión de fans de los cómics de superhéroes y son cuatro cincuentones nostálgicos de la cultura de masas primermundista de los 80; la masa que sigue Sálvame, en cambio, es mucho más numerosa, rica y diversa: desde las amas de casa a los gays más modernos. ¿Cómo asimilamos culturalmente ese fenómeno? Tengamos en cuenta que, en el fondo, no hace tanto que Stan Lee también estaba considerado un vendedor de hamburguesas: así que es probable que en veinte años más, Paolo Vasile y su etapa de Sálvame sean valorados como un momento álgido, añorado e irrepetible de la cultura televisiva.

¿Y cómo ves el futuro del cómic en España?

Con todo, la situación del cómic autóctono con respecto a cuando yo era editor está mucho mejor ahora. Actualmente se ha abierto un abanico de editoriales y opciones de edición mucho mayores y publican un montón de autores de todos los sexos. Y curiosamente en España somos mucho más abiertos a nivel de temáticas de cómic que, por ejemplo, Estados Unidos, donde se les desmoronan los superhéroes y se hunde el 80% de su industria. Si te pones a mirar con lupa, el cómic independiente nunca dejó de ser minoritario en Estados Unidos, lo compran cuatro gatos en proporción -excepto el superfenómeno de ventas que ha supuesto ahora la autora Emil Ferris, además desde la sana reivindicación de la monstruosidad como alegato por la diferencia-, así que dentro de eso sí me parece que aquí el cómic está en un buen momento porque se edita mucho y hay mucha riqueza temática y estilística: sólo tenemos que resolver esa “pequeña cuestión” pendiente de que el autor de cómic pueda vivir de su obra para que no tenga por obligación que hacer las Américas en Marvel/DC o tomar la ruta franco-belga. O sea, que no volvamos simplemente a ser una buena cantera de mano de obra para industrias culturales ajenas, sino que podamos establecer el soporte económico que al autor le permita crear su obra personal (si eso es lo que desea, claro: cada artista decide cuál es su obra personal, que por descontado puede consistir en dibujar Superman toda la vida).

Mi lucha como editor en lo personal siempre ha sido que dejemos de ser mercenarios de la industria foránea. Porque yo siempre tuve claro, cuando nos criticaban por Kiss Comics, que las ventas de esa revista daban de comer a sus autores y además nos permitía que se publicara el Brut Comix, línea consagrada a autores minoritarios[4], tanto extranjeros como nacionales. No entiendo esa dicotomía entre alta y baja cultura, ese miedo a perder prestigio, que es un rasgo muy común de sociedades culturalmente clasistas y anquilosadas.

Como guionista, siempre has apostado por contenidos propios.

Nunca he intentado guionizar para Marvel, aunque sé que probablemente estuviera condenado al fracaso por lo impermeable que es la cultura estadounidense a cualquier contenido extranjero y por la estricta censura que aplican: siempre he preferido jugar con una mitología nacida de mi propia cultura, ya sea con la serie Carvalho adaptando las novelas de Vázquez Montalbán, ya sea con las Nuevas Hazañas Bélicas, con el universo de periferia barcelonesa que desarrollé junto a Manolo Carot en Kung Fu Kiyo o incluso con la parodia/homenaje de Julio Iglesias y la canción melódica que pergeñé junto a Juaco Vizuete en Julito el cantante cojito. Siempre he usado las herramientas narrativas o conceptuales de otras culturas mayoritarias y las he aplicado a mis historias, casi siempre muy locales y entresacadas de mi entorno, aunque sepa que de entrada partiré con desventaja comercial, porque viste más mirar a la temática estadounidense y realizar pseudoexplotations (ojo, de vez en cuando de esa amalgama salen resultados formidables y con sabor propio, como la serie televisiva Vis a vis). Pero creo que ahí, en el caldo de cultivo en el que creces y vives, es donde nace la obra verdadera, al menos en mi caso.

Sigo pensando, pese a todo, que en lo creativo y a nivel de cómic en España estamos en un momento superdulce. La prueba está en que hay decenas de autores que todavía tienen los ovarios de currarse una novela gráfica entera a cambio de una remuneración ridícula. Ojalá pronto puedan hacerlo pero cobrando el dinero que merecen.

Hay muchas más editoriales y muchos más canales abiertos para trabajar para mercados extranjeros. En los ‘80 no había autores españoles trabajando para Marvel o el mercado franco-belga, y ahora muchos se pueden colocar allí laboralmente, hasta el punto de que la mayoría se van directamente fuera y esperan a que sus obras publicadas en Francia o los USA vean sus derechos adquiridos por cualquier editorial española para que salga aquí de rebote, como si fueran autores originalmente franceses o yanquis. Aquí empieza a cambiar poco a poco la mentalidad, nuestro complejo hacia lo mercantil está por suerte mudando a una actitud menos talibana por parte de las generaciones jóvenes, y ya hay un sector de editores y autores que quieren abiertamente construir industria propia con el cómic (insisto: una industria óptima es aquella en la que el artista puede vivir de su obra y eso todavía no lo hemos logrado). Pero todavía subsiste también una especie de marxismo católico con la noción sectaria de que la industria es mala, un enfoque que llevamos en nuestro adn. Cuando comencé a finales de los ochenta a escribir algún guion para la revista Makoki, siempre oía que Bruguera era una puta mierda. Una fábrica de chorizos. Y ahora se considera la edad dorada del tebeo español. Siempre había ese menosprecio hacia lo mercantil, eran casi todos unos exquisitos desde el punto de vista teórico y opinaban que el cómic no se tenía que rebajar: asociaban sin matices la pureza artística al desapego comercial. De ahí que en nuestra cultura el intervencionismo estatal -y el desvío de fondos públicos, inherente a nuestra catadura real- sea una de nuestras características casi idiosincrásicas. Y por eso nuestra cultura actual respecto a la USA parece un poco mortecina: porque en muchos casos nace muerta.

La generación de autores anterior a la mía vivió muy bien. La generación de un buen puñado de grandes artistas como Carlos Giménez o Josep Maria Beà ganó mucho dinero trabajando para editoriales del primer mundo (Fleetway, Warren, etc.) con el visionario de Toutain, figura con su cuota de controversia, al timón. Creo, de hecho, que son los que más dinero ganaron. Pero aquí había arraigada una actitud antiindustrial y a mí me llamaban vendido porque pensaba que la cultura tenía que ser autónoma en base a sus ventas y no subsistir supeditada a una dependencia del poder público. Porque si nos basamos solo en cultura subvencionada, esa que está hecha para que el poder presuma de ella… Yo no quiero que el poder presuma de lo que hago ni que me dicte los contenidos que debo enfatizar a su servicio. Yo no quiero que el gobierno me pague las Nuevas Hazañas Bélicas porque me van a censurar todo. Quiero que invierta millones en la difusión de la cultura, pero no en su producción. Y, en eso, siempre he tratado de ser coherente.

Parece que nunca te has tomado muy en serio a ti mismo, ni siquiera como cineasta.

A mí no, pero a mi trabajo sí: he sacrificado toda mi vida personal por mi obra. Y claro que está bien que nos sepamos reír de nosotros mismos. Si llega el momento en el que la cultura por la que hemos luchado la sacralizamos hasta el punto de que no podemos reírnos un poco y mantener una actitud desenfadada, estaremos cayendo en lo mismo que cuando nos cabreábamos porque Ángel Fernández Santos pontificaba en sus críticas de cine que El imperio del sol era una pálida imitación de David Lean y La madre muerta era cine falso. Ahora tengo que aguantar a ochenta mil Fernández Santos de mi generación diciéndome que no hay cine como el de los 80… Mientras, el pueblo de verdad está viendo Sálvame, más cuatro exquisitos diciendo “¡Ay, Houellebecq! ¡Cómo mola el último de Houellebecq!”. Y si Houellebecq fuera español lo estarían corriendo a boinazos en todos los suplementos literarios, gritándole “¡Deja de hacerte pajas, idiota! ¡¡¡Y a ver si te lavas!!!”…

Por suerte, en el presente, la gente joven está disfrutando peliculones gracias a la hornada desprejuiciada que ha llegado siguiendo la senda de superdirectores como Maria Ripoll, Bayona o Collet-Serra: Fernándo González Molina, Oriol Paulo, Paco Plaza, Guillem Morales, Miguel Ángel Vivas… todos ellos, si no tenemos ya el alma embalsamada, nos compensan por las obras maestras que Juanma Bajo Ulloa nos dejó a deber después del hito de La madre muerta. Yo aún soy su devoto, aviso.

¿Qué opinas de los tiempos revueltos que se viven en nuestro país?

A nivel político, ahora mismo hay en España un remolino de cabreos que yo estoy flipando, vamos, y que se traduce en un recorte de libertades. Y en el aspecto cultural, sobre todo, se está imponiendo una antinaturalidad al enfocar los temas y contenidos. Lo natural, el desenfado, la relativización, son actitudes hoy prohibidas: la denuncia de la equidistancia no es más que la exigencia de una militancia ciega. Y ése es el inicio del autoritarismo y del mal rollo que degenera en conflicto y enfrentamientos, en un estallido masivo de pus.

Me alegro de no vivir en España. Políticamente todo se está volviendo a repetir, es verdad, en el sentido de que las fuerzas, al final, juegan a ser las mismas y el discurso ha variado muy poco, además. Hay un término medio, que aquí no existe, que es el liberalismo anglosajón, muy difícil de implementar en nuestro país, porque se sigue considerando que o eres de derechas o eres de izquierdas. O eres facha o eres rojo. Y de ahí la gente no quiere salir porque le resulta mucho más fácil proyectarse contra alguien que cuestionarse y evolucionar. Y el carácter español es muy de proyectarse contra alguien. Tu identidad inamovible es fuerte mientras tengas a alguien que consideres un hijo de puta y con el que aparentemente no compartas ningún punto de afinidad, para poder mantener un enfrentamiento ilusorio con él, un enfrentamiento que te garantice vender que estás del lado de los buenos. De ahí decía que los extremos se tocan y se merecen, porque en el fondo yo los veo a todos muy parecidos: actúan como creyentes con un fin absoluto. Y aun en democracia están en un bando para liquidar al otro, no para convencerlo. Ni para convivir. Eso sí, luego todos a fichar y a competir en ego dentro del Facebook. Por lo demás, en cine y cómic se están haciendo cosas fantásticas, apasionantes, tal vez porque los tiempos revueltos siempre producen buena cultura.

Tú también tuviste tu “recorte de libertades”.

Con mi libro de cuentos Todas putas hubo gente que me dejó de hablar, que me dijo que no me podía reír de ciertas cosas. Y me censuraban moralmente al afirmar que era reprochable lo que yo escribía. ¿No es fantástico, en pleno siglo XXI, recibir la reprobación de adultos serios, hechos y derechos? Me asombró la actitud puritana en los medios de unos cuantos “opinadores” profesionales que se creen legitimados a prohibir una obra de ficción. De los conservadores ya te lo esperas, pero de los otros… Si no estuvieran forrados de dinero gracias a sus sermones, me caerían todos mucho mejor, ja ja. En fin, yo creo que la gente ya percibe de qué corcho están hechos… Que me hayan excomulgado de su círculo fue en realidad un honor.

Tu paso por el cine español tampoco fue un camino de rosas.

¡Soy un pelele!, la única película que he dirigido, reveló una situación aún peor que mi intento de censura literario: fue como chocar contra la barrera de la delincuencia establecida. Con Todas putas hubo su escándalo y se me cerraron muchas puertas, muchísimas, pero lo del cine casi me dio más rabia, porque ahí sí había una mafia. He recibido correos de algún director famosete diciéndome que me callara la boca sobre la corrupción. Y me llevan los demonios cuando encima se le celebra como moderno y demócrata y sólo con escarbar un poco sabemos que es un mafioso: lo sabe todo el mundillo. Eso jode mucho porque responde a la ley del silencio y a un desentendimiento de la sociedad. ¿Qué se puede decir de nuestro panorama cultural cuando un veterano crítico de cine escribe un artículo hace tres años, en un diario nacional, afirmando que si el director de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ha de ir a la cárcel, procesado como fue por fraude y corrupción, debería entonces ir preso todo el mundo en el cine español, y que cómo va a permitirse eso? El crítico estaba justificando que tantos profesionales fueran delincuentes en nuestro cine… ¡y a los medios de comunicación les parece bien!

Mi película no existe oficialmente. Sólo existe como película catalana rodada en catalán, lo cual es mentira. Çomo al parecer había recibido una fuerte subvención de la Generalitat como filme rodado en lengua catalana, a mí me exigió el productor que, cuando se estrenara en el Festival de Sitges, dijera a la prensa que estaba rodada en catalán pero muy bien doblada, tanto que parecía que se hubiera rodado en castellano (risas). Ése es el nivel… ¿Qué puedes pensar de un país así? Y que el Estado lo permita y que te llamen todos los responsables de las instituciones cinematográficas españolas diciéndote “¿Cómo te atreves a revelar esto?”. Y tener que aguantar encima a algún periodista cultural diciendo “este tipo, el Migoya, lo único que busca es darse publicidad”. Periodistas que han estado alojados en festivales y comiendo a dos carrillos con todos los gastos pagados con dinero público… ¡Cómo tenéis la vergüenza de minimizar eso!

Hernán Migoya (centro) con Jordi Ordóñez y los hermanos Calatrava. “La productora organizó un falso pase de prensa para hacerme creer que la iban a publicitar, ¡y no avisó a ningún periodista! Sólo acudieron Jordi Costa, Fausto Fernández y Luis Martínez, porque les avisé yo personalmente”. Foto: D. Sinova

Tú ya tenías experiencia en el cine español, pero en el sector festivales.

Trabajé cuatro años como miembro del comité de selección en el Festival de Cine Fantástico de Sitges y en la dirección de Brigadoon: cuando Ángel Sala entró como director, el festival era poco menos que una aldea gala de resistencia tenaz en pro de los géneros de terror y fantasía; y, aunque al principio criticaban a Ángel por el tono más expansivo que insufló al festival, Sitges se ha consolidado hace ya años como una referencia internacional indiscutible. Y todo es gracias a Ángel Sala y su equipo: él se negó a venderse a las instituciones y transformar el festival en un escaparate de buenrrollismo esclerótico. Mantuvo el marchamo de festival de fantasía y horror, un caso único y admirable cuando lo fácil hubiera sido venderse y chupar del bote público, y dedicarse a programar películas buenistas.

También me encanta cómo se ha continuado la sección de Brigadoon: Diego López la ha dimensionado mucho más. Yo lo hice lo más dignamente que pude, pero creo que Diego López le ha dado una categoría mítica a Brigadoon.

¿Qué opinas del nacimiento de tantas pequeñas editoriales de género?

Lo de la eclosión de pequeñas editoriales es un fenómeno inevitable, como cuando todo el mundo comenzó a rodar con video, es lo mismo en el fondo. Y por entonces también la gente se quejaba diciendo que “ahora todo el mundo se cree que es director”, pero eso son rasgos puristas y yo no soy purista ni prejuicioso. Si algo no me interesa no lo compro o no lo leo, pero prefiero que esté a que no esté. Hace poco circulaba en las redes un artículo muy celebrado en el que se denunciaba que hoy todo el mundo se creía que era escritor y que no, que para serlo hacía falta algo “especial”… ¡No hace falta nada! Para ser escritor hace falta escribir y ya está. En todos los humanos está esa semilla.

Y cuando empiezas a mirar a todos los escritores, al menos a los que yo admiro -que no son precisamente de los que reciben medallitas en vida-, casi todos llevaron una existencia de puta pena, y en muchos casos los consideraban una mierda en sus tiempos. Robert E. Howard murió a los 30 años y lo que escribía era tachado de subliteratura. Igual que Daphne du Maurier en los años 40-50 o Stephen King en los 80, o como le sigue pasando a Alberto Vázquez-Figueroa, que para más inri nació aquí. Pienso en todos los autores sin domesticar que yo leía de niño: José Mallorquí, Patricia Highsmith, Jim Thomson, Maurice Leblanc, James Hadley Chase, Agatha Christie, Gaston Leroux, Mickey Spillane, Giorgio Scerbanenco… ¿Te los imaginas escribiendo una columna de opinión y vendiéndose como ciudadanos ejemplares? Son escritores indómitos, como debe ser. Cuando llegué al mundo literario, me quedé perplejo ante la cantidad de autores que conciben sus columnas de prensa como hojas parroquiales, como un púlpito desde el que proyectar una imagen intachable, soltando discursos moralistas y cívicos para obtener una cuota de influencia y poder que revierta en ventas de sus libros. No soporto a los escritores que opinan como curas.

Además, me gusta la literatura basada en la imaginación, y por desgracia procedemos de una tradición cultural acomplejada que desprecia la imaginación y obliga a intelectualizar la ficción para poder considerarla digna. Yo no encajo en esa manera de pensar. A mí dame autores sin domesticar, que los demás se repartan su anhelado prestigio.

Para terminar, haz una valoración de tu trayectoria hasta ahora.

Yo entré en la industria con El Víbora con 20 añitos y a mí me fue muy bien. No es que ganara mucho dinero pero sí seguridad. Si hubiera querido podría haber seguido con contrato fijo en La Cúpula toda la vida, pero presenté mi dimisión tras siete años, en 1998, porque tenía una depresión brutal por no poder dedicarme sólo a escribir ficción, que era lo que quería. En el impás puse el dinero ahorrado para editar a fondo perdido el fanzine cultural Ojalatemueras que codirigía Rubén Lardín, me llamaron del Festival Erótico y también me metí en el de Sitges. Y bueno, me iban pagando bien y eso podía compaginarlo mejor con el tema de la escritura. Mi única condición desde 1998 para entrar a trabajar con empresas ha sido que no me hagan contrato: así luchaba contra la tentación de quedarme apalancado en ellas. En eso, mi espíritu es muy libertario y respeto la precariedad de la vida, no trato de saber ni controlar dónde voy a estar dentro de diez años.

Por medio me pilló el trolebús de Todas putas y no supe gestionar bien esa súbita fama que podría haber adquirido. No supe demostrar una actitud más cínica o más confiada, me acojoné vivo y me cerré totalmente a la proyección pública. Ya cuando me atreví a volver, lo siguiente que escribí, Observamos cómo cae Octavio, fue tan distinto que no tuvo pegada y ha sido con el tiempo cuando de repente la gente me comienza a considerar como autor, con una obra desplegada en muchos frentes.

A decir verdad, no estoy obsesionado con el fantasma de Todas putas, su espectro no me persigue: yo escribo muy libre y tranquilo a ese respecto. Si me entra una crisis, leo las duras represalias que padecieron autores que sí son admirables, como Milan Kundera o D.H. Lawrence, y se me pasa la tontería… Gracias a mi amor por fabular he sacado más de veinte obras desde entonces. Para mucha gente ahora seré el de Nuevas Hazañas Bélicas, para otros el de los cómics de Carvalho, o el de la novela que sacaré el año que viene con Reservoir Books. Y veo que las nuevas generaciones me tratan mucho mejor, algo que agradezco infinito.

Hace unas semanas ha salido a la venta ‘La soledad del mánager’, segunda adaptación a cómic que Seguí y yo hemos realizado de los casos del detective Pepe Carvalho. La novela original es mi favorita de la primera etapa que escribió Manuel Vázquez Montalbán. El género negro fue mi primer amor y en esta saga de cómic trato de reflejar no sólo mi pasión por el insuperable Montalbán policíaco, sino también por sus enormes coetáneos Andreu Martín, Juan Madrid, Pérez Merinero… Intento tomarme el guion y mi storyboard de ‘Carvalho’ como si filmara un polar barcelonés. Pienso en la tranquilidad aparente y la tensión interna de un Melville, un Verneuil, un Becker, esa naturalidad rellena de pulso. Imagino cómo lo harían ellos y me pongo manos a la obra. Encima, es un lujazo poder trabajar junto a un talento artístico para el dibujo, la plasmación de ambientes y la narración visual con la categoría de Bartolomé Seguí. Nuestro ‘Carvalho’ es puro noir cañí.

Yo con poder escribir en la soledad absoluta de mi casa en Lima y que suene en el ordenata un instrumental de Francis Lai o de Bruno Nicolai o de cualquier compositor cuyo apellido acabe en “lai”, ya estoy contento. Con menos se construye un edén.

Gracias.

[1] The Outlaw Josey Wales (Clint Eastwood, 1976)

[2] They Died with their Boots On (Raoul Walsh, 1941)

[3] Con Hernán Migoya en el guión y Bartolomé Seguí en el dibujo, Norma ha comenzado a editar una colección de álbumes de cómic basados en el popular detective de Vázquez Montalbán. Por el momento se ha publicado Tatuaje, con gran éxito de crítica y público.

[4] M. A. Martín, Peter Bagge, Chester Brown, Daniel Clowes, Thomas Ott, entre otros.

El cine en zapatillas: México Bárbaro (Redrum DVD)

 

MÉXICO BÁRBARO ( Isaac Ezban, Laurette Flores Born, Jorge Michel Grau, Lex Ortega, Paulo Riqué, Gigi Saul Guerrero, Aaron Soto, 2014) DVD REDRUM

México. Duración: 105 min. Guion: Isaac Ezban, Laurette Flores Born, Jorge Michel Grau, Lex Ortega, Paulo Riqué,Gigi Saul Guerrero, Aaron Soto, Alfredo Mendoza, Edgar Nito Música: Joel Alonso, Edy Lan Fotografía: Luis García, Juan Pablo Ramírez, Rodrigo Sandoval, Ricardo Tellez, Luke Bramley,Ricardo Garfias Productora: Yellow Films / Raven Banner / Luchagore Productions / Oniria Films / Simplemente Género: Terror Audio: V.O. Español 5. Subtítulos: Inglés Extras: Tráiler (V.O.) – Ficha Técnica – Ficha Artística Discos: 1

Reparto: Harold Torres, Waldo Facco, Marco Zapata, Mathias Retamal,Barbara Perrin Rivemar, Claudia Goytia, Sara Camacho, Ramón Medína,Rubén Zerecero, Dulce Alexa, Anuar Zuñiga Naime, Lorena Gonzalez,Gilean Alducin Luciano, Agustín Tapia, Adrián Aguirre

Sinopsis: Película conformada por ocho cortometrajes de terror con el común del terror en la cultura y sociedad mexicana.

 

El norteamericano John K. Turner escribió Mexico Bárbaro durante un viaje que realizó en 1909. Publicado en  1910, el libro narraba la represión y las condiciones en las que vivían los indios yaquis durante el porfiriato a principios del siglo XX. La miseria y el esclavismo en las tabacaleras y en las plantaciones de henequén, el sistema usado por los caciques para obtener mano de obra barata y cómo muchos de ellos eran vendidos como si fueran objetos. Y estamos hablando del siglo XX. El autor también mencionaba el malestar que le provocaba las condiciones en que vivían los mexicanos y la vergüenza de ser ciudadano de un país cómplice de toda esta crueldad.

México Bárbaro: De la portada del libro…

…al póster cinematográfico

Al igual que John K. Turner muchos somos los que nos hemos sentido tan atraídos como horrorizados por México y su idiosincrásia particular. Su danza permanente con la muerte, su convivencia con la parka representada de forma tan popular por esas tan simpáticas como trágicas calaveritas, que tan bien retrató Posada. O esa realidad social de ‘mordidas’, corruptelas y narcos elevados a los altares, que lo ha convertido también en el país en el que más asesinatos se producen al mes (1), sucesos que su prensa  retrata de forma tan contundente como sensacionalista (2).

Heredero de una cultura que tenía en el sacrificio ritual uno de sus pilares, el mexicano es un pueblo en el que la alegría se mezcla con la muerte al son del narcocorrido. Pero adoramos esa actitud, infantil, de mezclar luchadores enmascarados con monstruos de opereta; ese cine de actores trágicos y de gatillo fácil como Pedro ArmendarizIndio Fernández; de gallitos como Pedro Infante y Jorge Negrete; y por supuesto de  mujeres más grandes que la vida, por las que los hombres se matan como La Doña, María Felix; La Señora, Dolores del Rio, o nuestra querida Lupita Tovar, que incorporó en Santa (1932), la primera película hablada del cine mexicano, al arquetipo de pobre chica humilde que, engañada por los hombres, termina de prostituta y muere enferma. Una historia que el cine mexicano repetirá una y otra vez. Una y otra vez. Y no, no nos olvidamos que Lupita Tovar también fue mordida, ni más ni menos, que por un Drácula que vino de Córdoba, pero esa es otra historia.

Nos fascina México también por su cine. Por las películas de Carlos Enrique Taboada, López Moctezuma, Guillermo del Toro y, paradójicamente, nuestro Luis Buñuel, que realizó el retrato más descarnado de la sociedad mexicana en Los olvidados (1950). Así que cuando en 2014 varios jóvenes cineastas mexicanos reunieron sus historias cortas de terror en un largometraje con el tan representativo título de México Bárbaro, nos propusimos ver esta película ¿Cómo resistirse?

Estrenada como primicia mundial en el Festival de Sitges, la antologica México Bárbaro, ideada por Lex Ortega, director de uno de sus episodios más impactantes, ha realizado un exitoso itinerario por diversos festivales. Naturalmente desembarcó en el Mórbido de México, también en el madrileño Nocturna, donde tuvimos ocasión de saludar a Ulises Guzmán, uno de sus directores. Y finalmente ahora, y de la mano de Redrum, tendremos ocasión de disfrutar de ella en formato DVD cuantas veces queramos.

Rituales, suciedad, sangre, sexo y muerte en ocho segmentos, ocho historias que con un sangriento nexo conforman este México Bárbaro:

Aarón Soto dirige Drena,  en la que una joven adolescente tendrá que drenar la sangre de la vagina de su madre para  ofrendarla a una extraño ente; Edgar Nito firma Jaral de Berrios en la que unos asaltantes se refugian en su huída en una hacienda misteriosa habitada por los fantasmas de otros tiempos; Isaac Ezban nos cuenta en La cosa más preciada, con textura grindhouse de celuloide rallado y mucho humor negro, la historia de dos adolescentes enamorados que deciden pasar unos días en una cabaña en medio de un bosque, en el que habitan alushes, duendes que suelen robar cosas insignificantes de los humanos, pero que esta vez intentarán robar algo mucho más importante: la virginidad de la joven; Jorge Michel Grau dirige Muñecas, 

Ulises Guzmán durante su visita a Madrid (Foto: Serendipia)

sobre un lugar real, situado en los canales de Xochimilco, que atrae a miles de turistas anualmente y donde estos juguetes cuelgan desmembrados, decapitados y torturados. Rodada en blanco y negro Grau incorpora en su historia, de ecos setenteros, un personaje que nos traerá a la memoria a uno de nuestros queridos matarifes tejanos; Lo que importa es lo de adentro de Lex Ortega nos cuenta el relato más sangriento -y eso es decir mucho- de esta antología, despertando nuestros temores más ancestrales, trayendo de vueltas al primer monstruo que muchos conocimos: el coco, el hombre del saco…que te va a comer… ; Tzompantli de Laurette Flores nos traslada al futuro para mostrarnos como un periodista narra el descubrimiento de un extraño altar de origen ancestral realizado por un narco; Ulises Guzmán firma Siete veces siete en el que un hombre roba un cadáver y le devuelve la vida mediante un rito mágico. Finalmente Gigi Guerrero presenta Día de los Muertos , uno de los episodios más gamberros de la antología y con el que nos trasladamos al burdel La Candelaria, en el norte de México, en el que se encuentra un grupo de mujeres maltratadas bajo las ordenes de Doña Luz y que en la gran noche del Día de los muertos abrirá sus puertas a todos los hombres pecadores… para darle lo suyo, aunque no sea la medicina que han venido a buscar. Un magnífico fin de fiesta para esta ejemplar antología que consigue no decaer en ningún momento, a pesar de lo variopinto de su propuesta. De hecho casi todos sus directores han confirmado su talento o están en vías de hacerlo, con sus posteriores trabajos, tanto en México como para la industria norteamericana: Isaac Ezban ultima en Estados Unidos Parallel; Jorge Michel Grau, dirigió Big Sky en 2015 y ya contaba con la magnífica Somos lo que hay (2010), que se adaptó para distribuirla en el mercado USA -y por desgracia para el resto del mundo- con la menor We Are What We Are (Jim Micke, 2013); Edgar Nito está ultimando su primer largometraje, Guachicolero; Lex Ortega ha dirigido la muy sucia Atroz (2015); y Miss (Gigi) Guerrero sigue feliz trabajando con pequeños formatos y como actriz. Nada mal inventario para este grupo de directores y para México Bárbaro, formato que tuvo continuidad en 2017 con México Bárbaro II, que deseamos sea tan altamente recomendable como lo es esta primera entrega y que Redrum, como sello especializado en terror delicatessens que es, ponga también en su momento al alcance del espectador español.

(1) https://elpais.com/internacional/2017/10/22/mexico/1508640864_470522.html
(2) En prensa recordamos a bote pronto el semanario ¡Alerta! y en televisión ¡Duro y directo!, publicación y programa que posiblemente han sido y largamente superados en la actualidad.

VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 10 de noviembre *

10 noviembre 2017 Deja un comentario


LA LIBRERÍA  (The Bookshop, Isabel Coixet, 2017)

España/UK/Alemania. Duración: 110 min. Guion: Isabel Coixet (Novela: Penelope Fitzgerald) Música: Alfonso de Vilallonga Fotografía: Jean-Claude Larrieu Productora: Green Films / A Contracorriente Films / Diagonal TV / Zephyr Films / ONE TWO Films Género: Drama

Reparto: Emily Mortimer, Patricia Clarkson, Bill Nighy, Honor Kneafsey, James Lance, Harvey Bennett, Michael Fitzgerald, Jorge Suquet, Hunter Tremayne,Frances Barber, Gary Piquer, Lucy Tillett, Nigel O’Neill, Toby Gibson, Charlotte Vega

Sinopsis: En 1959 en un pequeño pueblo de la Inglaterra una mujer decide, en contra de la educada pero implacable oposición vecinal, abrir la primera librería que haya habido nunca en esa zona.

Isabel Coixet ha declarado que se quedó prendada de la obra de Penelope Fitzgerald desde que la leyó por primera vez hace casi diez años, “me sentí completamente transportada a 1959 y realmente creía que era, en cierto modo, la ingenua, dulce e idealista Florence Green. De hecho, lo soy. Me siento profundamente conectada con este personaje, de una manera que nunca he sentido con los protagonistas de mis otras películas.” Tan bien ha sabido comprender la obra que le ha merecido el premio a la mejor adaptación literaria en la Feria del Libro de Frankfurt,  la más importante del sector, que ha premiado en anteriores ediciones películas de directores tan reputados como Stephen Daldry, Anton Corbijn, Todd Haynes o Tom Ford.

Pero a este comentarista La librería no le ha llegado, a pesar de poseer los ingredientes necesarios y de primera calidad con los que construir una obra emotiva. Relatada en forma de fábula, con sus villanos, héroes e incluso caballero andante, la historia no deja de ser una oda sobre el amor a la literatura y a la vida sencilla y sincera, para la que la directora ha contado con un destacado reparto encabezado por la inglesa Emily Mortimer (La invención de Hugo, Shutter Island, Match Point, The Newsroom), que en esta cinta apenas logra descomponer la expresión de perpetua sorpresa de su rostro. Patricia Clarkson , que ya colaborara con la directora  en la deliciosa Aprendiendo a conducir (Learning to Drive, 2014) y en Elegy (2008), que interpreta a la villana de la función como representación de los poderes fácticos. Y  finalmente Bill Nighy (Love Actually, Su mejor historia) , ganador de un Globo de Oro y dos premios BAFTA, que realiza otra de sus completas actuaciones.

Su magnífica ambientación y las fantásticas localizaciones, con sus vetustas mansiones envueltas en el melancólico gris del otoño, no consiguen evitar que el guión resulte postizo en su  ansia por agradar, careciendo del alma necesaria para que todos los elementos consigan emocionar al espectador, o al menos a este cronista de, les aseguro, lágrima fácil.

SPOOR (EL RASTRO) (Agnieszka Holand, 2017)

Polonia/Alemania/República Checoslovaca/Suecia/Eslovenia. Duración: 128 min. Guion: Agnieszka Holland, Stepán Hulík (Novela: Olga Tokarczuk) Fotografía: Jolanta Dylewska Productora: Ceská Televize / Heimatfilm / Nutprodukce Género: Drama

Reparto: Agnieszka Mandat-Grabka, Jakub Gierszal, Katarzyna Herman, Andrzej Grabowski,Tomasz Kot, Borys Szyc, Miroslav Krobot, Marcin Bosak, Wiktor Zborowski
Sinopsis: Janina Duszejko, ex ingeniera, astróloga y vegetariana, vive en un pequeño pueblo en las montañas de Los Sudetes. Una noche encuentra un cadáver cerca de su casa. La víctima es un cazador furtivo que murió en extrañas circunstancias. Con el paso del tiempo, se encontrarán en la zona más cuerpos: todos ellos de cazadores que, según Janina, han sido asesinados por animales salvajes.
Premios
2017: Festival de Berlín: Premio Alfred Bauer
2017: Festival de Valladolid – Seminci: Mejor actriz (ex aequo) (Mandat-Grabka)
La última película de la directora nominada al Oscar Agnieszka Holland (Europa EuropaIn Darkness)  es una extraña mixtura de géneros que no termina de cuajar.  Ganadora del Premio Alfred Bauer en la pasada edición de la Berlinale 2017, preseleccionada al Oscar 2018 a Mejor película de habla no inglesa por Polonia, Spoor (El rastro) es, entre otras cosas, una critica la sociedad polaca de la mano de una vieja excéntrica animalista, que también ejerce de profesara de inglés y que junto a otros curiosos personajes se rebelará contra unas convenciones caducas. Trata de blancas, emigración y sobre todo, amor a la naturaleza, toda una oda al ecologismo que parece cantada por la estrafalaria protagonista, todo ello tiene cabida  en esta extraña propuesta que dejará a más de un espectador un tanto contrariado por su avalancha de ideas, propuestas, que parecen quedar abiertas y el tono, realista pero a la vez fantástico. Y es que uno sigue su bizarro argumento, pero con la constante sensación de que la trama ha de ser una metáfora sin que uno llegue a saber qué quiere expresar. Ahora bien la cinta no carece de interés y es una de las pocas propuestas de cine polaco que llega a nuestras pantallas, así que no podemos dejar de recomendarla. Vayan a verla y juzguen ustedes.

ORO (Agustín Díaz Yanes, 2017)

España. Duración:103 min. Guion: Agustín Díaz Yanes (Libro: Arturo Pérez-Reverte) Música: Javier Limón Fotografía: Paco Femenía Productora: Apache Films / Sony Pictures España / Atresmedia Cine Género: Drama

Reparto: Raúl Arévalo, José Coronado, Bárbara Lennie, Óscar Jaenada, Luis Callejo,Juan José Ballesta, Juan Diego, Juan Carlos Aduviri, Anna Castillo,Antonio Dechent, Juan Echanove, Andrés Gertrúdix, José Manuel Cervino, Diego París

Sinopsis: En el siglo XVI, los conquistadores españoles Lope de Aguirre y Núñez de Balboa emprenden una épica expedición compuesta por 30 hombres y 2 mujeres, por la selva amazónica, en busca de una mítica ciudad que, según se dice, está hecha completamente de oro.

Una aventura protagonizada por unos variopintos soldados que tienen mucho que ganar y nada que perder en medio de la jungla amazónica (perfectamente recreada en Las Palmas). Un entorno salvaje en el cual deberán enfrentarse a un clima hostil, tribus de indios salvajes (incluida una tribu de sodomitas caníbales, cita directa del guión), serpientes y caimanes, entre otras alimañas, además de a las propias intrigas y traiciones que surgirán, al reclamo del oro, entre la soldadesca. Todo ello en una magnífica y atmosférica película de género que a pesar de alguna pequeña incongruencia, resulta muy entretenida y no exenta de humor, abrazando cierto delirio, de lo más sano, por otra parte, conforme se acerca a su final. Muy lejos de la película de referencia en este género, Aguirre la cólera de Dios, pero disfrutable si no le exigimos demasiada profundidad.

Protagonizada por un excelente plantel de actores, entre los cuales destacan José Manuel Cervino, José Coronado, Raúl Arévalo, Óscar Jaenada, Antonio Dechent, Luis Callejo y Juan José Ballesta, además, de una divertida intervención de Juan Diego, con Oro, su director reincide en adaptar una obra de Arturo Pérez-Reverte, pues ya se encargó de Alatriste en 2006.

ALGO MUY GORDO (Carlo Padial, 2017)

España. Duración: 87 min. Guion: Carlo Padial, Berto Romero Música: Javier Rodero Fotografía: Diego Dussuel Productora: Zeta Cinema Género: Comedia

Reparto: Berto Romero, Carlos Areces, Carlo Padial, Carolina Bang, Miguel Noguera,Didac Alcaraz, Javier Botet

Sinopsis: ¿Y si en el proceso de hacer una ambiciosa película, los cineastas no fueran capaces de contar lo que quieren contar y descubrieran que el documento de lo que están llevando a cabo es casi más importante que la ficción que pretenden lograr? Con el ritmo de comedia de enredo que narra los avatares del rodaje de una película llena de delirantes contratiempos, Algo muy gordo es una reflexión en tono documental sobre los resortes de la comedia, la industria que fagocita el arte y la vida que, en el espacio que queda entremedias, se abre camino.

Englobada en eso que se ha dado en llamar posthumor, mucho nos tememos que parte del público que vaya a ver esta película protagonizada por Berto Romero podría llevarse un chasco con lo que propone su director Carlo Padial, pues esta moderna vertiente del humor no es apto para todo tipo de público. Difícil es el definirlo, aunque a nosotros se nos ocurre un simil que puede ayudar. O no: es como una eyaculación en seco. Sin fluido. Sin sustancia, como una tortilla deconstruida. Tampoco nos pregunten el porqué lo vemos así, pero es lo que nos sugiere. No puede negarse que durante sus casi 90 minutos esta mezcla de realidad y ficción tiene algunos puntos que llaman a la risa, faltaría más, pero  son más los momentos en los que uno busca la complicidad sin encontrarla por ningún lado. Como cuando varios amigos se enfrascan en una conversación repleta de bromas privadas que uno no puede entender.

Berto es un humorista que tiene la facultad de provocarnos la risa. Al igual que Carlos Areces. Pero Padial consigue que esto no suceda durante la mayor parte de Algo muy gordo, llegando incluso a un punto en el cual nos sentimos culpables de no colaborar, de no intentar buscar la risa, reír, maldita sea.  Llegando a pensar que es culpa nuestra: “Lo siento, Carlo, no eres tú, soy yo“, pero no es así,  el silencio reinaba en la sala durante la proyección y solo fue roto en breves momentos. Y, maldición, queremos reírnos con Algo muy gordo, queremos ser modernos y entender donde está la gracia pero, supongo que somos unos antiguos. O algo.

Lo que no impide, eso sí, que le reconozcamos a la cinta la originalidad de su propuesta que pone en primera línea el otro lado de una producción, el antes de la concreción material del producto. E incluso aceptamos que el presente necesite de nuevas formas de concebir el género de la comedia para ser expresado. Y, por supuesto, el derecho de Berto a romper con los clichés a los que parecen haberle abocado las exigencias del público. Su derecho a reinventarse. El derecho, en suma, a reformular el humor, más allá de que podamos o no conectar con sus nuevos registros. De nuevo, vayan a verla y juzguen ustedes.

YO-KAI WATCH (Yôkai Wotchi: Tanjô no Himitsu da Nyan, Shinji Ushiro y Shigeharu Takahashi, 2014)

Japón. Duración: 97 min. Guion: Takuzô Nagano, Miho Tanaka, Yôichi Katô Música: Kenichirô Saigô Productora: Level-5 / Oriental Light and Magic (OLM) / Avex Pictures / Bandai / Shogakukan / Dentsu / HTB / Big Face / TV Tokyo / Kadokawa / TSC / Toho Company Género: Comedia de animación.

Sinopsis: La historia comienza en el momento en que el joven Keita Amano se encuentra con una pequeña cápsula en el bosque para después recibir un misterioso reloj. Así es como conoce a un fantasma que se hace llamar Whisper. Este le comenta al chico que el reloj que lleva en su muñeca le ayudará a ver todo tipo de criaturas sobrenaturales, tanto buenas como malas. A partir de ese instante, Keita vivirá una gran aventura. Tendrá que viajar 60 años atrás en el tiempo para conocer a su propio abuelo de joven, y entre los dos tratar de salvar a la humanidad…

Yo-Kai Watch es toda una fábrica de personajes (AKA merchandising) dirigida a los más pequeños. Con factura televisiva, pues es un producto proveniente de ese medio, la película hace referencia a la serie, así que parte de los personajes e incluso las canciones es fácil que los más pequeños (y lo otakus) se las sepan ya, así que serán los que más disfruten de este producto.

La mecánica de estos seres, los Yo-Kai, es bastante similar a la de los pokemons: hay de muchos tipos y pelajes y para verlos será necesario un reloj especial, concretamente el del título, que utilizará el protagonista para ayudar a sus amigos a luchar contra los Yo-Kai maléficos que quieren acabar con el mundo y “espiritarte”, convertirte en uno de ellos.

En nuestra opinión no deja de ser la aventura de un niño y sus amigos -y villanos- imaginarios e invisibles, que tan solo él puede ver (además del público cómplice). Unos amigos que representan la puesta al día de los ancestrales Yo-Kai, criaturas y demonios del folclore japonés en una aventura que incluye viajes en el tiempo y que puede dar pié (y seguro que ya han dado) a video-juegos y una extensa linea de merchandising para estas fiestas, entre cuyos licenciatarios se incluyen marcas como Hasbro, Nintendo o Panini.

MUSA (Jaume Balagueró, 2017)

España/Irlanda/Francia/Bélgica. Duración: 107 min. Guion: Jaume Balagueró, Fernando Navarro (Novela: José Carlos Somoza) Música: Stephen Rennicks Fotografía: Pablo Rosso Productora: Filmax / Fantastic Films / The Jokers Films / Frakas Prods Género: Terror

Reparto: Elliot Cowan, Franka Potente, Ana Ularu, Leonor Watling, Christopher Lloyd,Manuela Vellés, Joanne Whalley.

Sinopsis: Samuel Salomon, profesor de literatura, no pisa la universidad desde la trágica e inesperada muerte de su novia. Samuel sufre una recurrente pesadilla donde una mujer es brutalmente asesinada a través de un extraño ritual. De repente, la misma mujer que aparece todas las noches en su mente es hallada muerta en idénticas circunstancias a las de su sueño. Samuel se cuela decidido en la escena del crimen para averiguar la verdad, y conoce a Rachel, una joven que asegura haber soñado con el asesinato. Juntos, harán todo lo posible para descubrir la identidad de la misteriosa mujer, sumergiéndose en un oscuro mundo gobernado por las musas que han inspirado a los poetas de todos los tiempos.

Jaume Balagueró, una vez liberado de la saga [Rec] tras la floja cuarta y última parte, ofrece con Muse un claro descenso a los infiernos, tal y como se ocupa de indicarnos el director de diversos modos, bautizando incluso a uno de sus personajes, el encarnado por Manuela Vellés, como Beatriz, ya saben la amada de Dante que le guía en La divina comedia. Tras unos magníficos títulos de crédito inspirados en los grabados de Doré y en la afición del director por los atlas de medicina (cualquier película que los incluya, en este panorama actual que los ha hecho casi desaparecer, ya gana puntos ante Serendipia) Balagueró nos introducirá en un escenario de pérdida y de culpa, como ya hiciera en su primera película, Los sin nombre (1999), cinta con la que Musa guarda varias similitudes. La húmeda neblina irlandesa envuelve este relato en el que también figurará un culto malsano con asesinatos rituales y un clímax que se desarrollará en un hospital mental abandonado, motivos fetiches en la producción del director catalán. La propuesta del director, la más compleja desde Darkness (2002), nos devuelve a un imaginativo Balagueró en un registro que no agradó a muchos de los que vieron la premiere del film en Sitges,  por considerar que repetía fórmulas sin motivo pero que, sin embargo, nos pareció ya entonces muy rico y digno de segundos visionados para apreciar en lo que vale ese universo de musas dañinas como furias en el que se nos invita a reflexionar sobre el arte de crear y su dialéctica con la vida. Lo que está en juego es la romántica posibilidad de componer el poema que ponga en pie a la materia, la posibilidad del hombre para crear en mayúsculas. Además, la cinta cuenta con la agradecida participación de Christopher Lloyd y nuestra admirada Franka Potente.

 

 

Categorías:VAMOS DE ESTRENO

Se publica ‘Lejos de aquí’, libro sobre Eloy de la Iglesia y José Luis Manzano

1978. José Manzano, un chaval de la UVA de Vallecas, sumiso y fantasioso, se ofrece a la salida de unos billares del centro de Madrid. Lo recoge Eloy de la Iglesia, rara avis, vasco, homosexual, comunista y el cineasta más comercial del momento. Eloy queda fascinado con el chaval. Se lo lleva a vivir a su apartamento y lo elige como protagonista de Navajeros, exponente del nuevo cine coyuntural sobre la situación de un segmento considerable de la juventud en una apenas estrenada España constitucional.

Eloy modela a la medida de sus deseos a José Luis Manzano, el actor, imagen del lumpen, del quinqui y del delincuente juvenil. Para los chicos de barrio él es el Jaro, su héroe, un rebelde con causa. Manzano se convierte en un icono de esa España que De la Iglesia codifica, exponiendo sus claroscuros, en cinco películas, las más valientes y taquilleras de su tiempo. Sin embargo, Manzano resulta un chico contradictorio e infeliz que sobrevive entre las apariencias reales y ficticias, en busca de un lugar en el que poder ser lo mejor que intuye de sí mismo.

El zaragozano Eduardo Fuembuena desgrana en Lejos de aquí, (Uno Editorial) la generación perdida de los años ochenta —el lado oscuro de La Movida madrileña y sus conexiones con el cine. Lejos de aquí, como la canción de Antonio Flores contenida en la película Colegas, define a los particulares de una época.

Conocer la historia de De la Iglesia y Manzano ha supuesto ardua tarea para el autor: «Han sido siete años de trabajo durante los que he recopilado más de trescientos testimonios directos, además de llevar a cabo una exhaustiva labor de investigación y consulta de las fuentes documentales y audiovisuales disponibles». El resultado es una novela histórica, no rememorada con nostalgia sino contada en el espejo del presente, un ensayo con vocación crítica que tiende puentes entre épocas en un sistema con circunstancias cambiadas, pero con paralelismos en las condiciones: el desempleo, la delincuencia, las drogas, el rebrotar del asociacionismo y la protesta en la calle o la sensación de falta de libertad real en la ciudadanía.

A partir las vivencias de los personajes principales, De la Iglesia y Manzano, el autor hace un balance del periodo histórico relatado entre 1977 y 1992. Así, sus trayectorias avanzan de forma paralela a ese lapso cronológico, desde los albores de la transición española, al poder absoluto del PSOE, se transmutan en historia viva y se cuentan de forma explícita y sin concesiones, mostrando vivencias frecuentemente
conectadas a sus películas. A la par que se refleja la memoria íntima de algunas personas reales y se aporta su verificado punto de vista sobre diversas cuestiones de interés, siempre de rabiosa actualidad.

«En cada una de las películas, estábamos contándonos y contando. Cada una de las películas era algo más que una aventura de trabajo», afirma José Sacristán hablando de su colaboración con De la Iglesia.

Hoy en día, las cinco películas de Eloy de la Iglesia que José Luis Manzano protagonizó no dejan de verse. Como antes, proyectadas en salas de cine del centro de las urbes o sacadas de los estantes de un videoclub de barrio, siguen convocando a nuevos y viejos espectadores en cada pase televisivo o en las frecuentes reediciones en formato doméstico. Se destaca asimismo el gran movimiento mitómano surgido en internet en torno al denominado cine quinqui, interés del que también se han hecho eco los mass media y prestigiosas instituciones de la cultura oficial.

Ahora, con el libro de Eduardo Fuembuena, en colaboración con Uno Editorial, quienes lo deseen pueden acercarse a la verdad de estas vidas y superar la desinformación tras unos rostros reconocibles como son los de José Luis Manzano o José Luis Fernández Eguía, ‘el Pirri’.

BIOGRAFÍA DEL AUTOR: Eduardo Fuembuena nace en Zaragoza, en cuya Universidad (Facultad de Filosofía y Letras) se licencia en Historia del Arte. Continúa su formación en Barcelona (Máster de Escritura de Guion para cine y TV en la UAB) y en Madrid (diplomado por la ECAM, estudios de posgrado en la Universidad Carlos III de Madrid). Asimismo, publica artículos cinematográficos en portales digitales, blogs y revistas, a la par que desarrolla una labor profesional como decorador en cine, televisión y publicidad. En 2010 dirige el cortometraje de ficción Voces y en 2011 el poema audiovisual Chico y barco.

LEJOS DE AQUÍ
Uno Editorial.
814 páginas.
I.S.B.N.: 978-84-17055-11-0
P.V.P.: 24,99 €
http://lejosdeaquiellibro.blogspot.com.es/

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