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Keyword: ‘La momia’

Primer tráiler en español de LA MOMIA (9 de Junio en Cines)

6 diciembre 2016 Deja un comentario

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Sinopsis: A pesar de estar enterrada en una tumba en lo más profundo del desierto, una antigua princesa (Sofia Boutella, Kingsman: Servicio secreto y Star Trek Beyond) cuyo destino le fue arrebatado injustamente, se despierta en la época actual y demuestra una maldad que ha crecido hasta límites insospechados con el paso de miles de años. Desde las inmensas arenas de Oriente Medio hasta unos desconocidos laberintos bajo el Londres actual, LA MOMIA ofrece una nueva y sorprendente versión de un mundo de dioses y monstruos.

Para completar el reparto, se unen a Tom Cruise Sofia Boutella, Annabelle Wallis, Jake Johnson y Courtney B. Vance y el ganador de un Oscar Russell Crowe.

 

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Universal revive a ‘La momia’

2 diciembre 2016 Deja un comentario

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thumbTom Cruise encabeza una nueva y espectacular versión cinematográfica de la leyenda que ha fascinado a culturas de todo el mundo desde los albores de la civilización: LA MOMIA.

Pese a estar enterrada en una tumba sellada bajo las inclementes arenas del desierto, una antigua princesa (Sofia Boutella de Kingsman: Servicio secretoy Star Trek: Más allá) cuyo destino le fue injustamente arrebatado se despierta en la actualidad, trayendo consigo una maldad alimentada durante siglos y horrores que desafían la comprensión humana.

Desde las caprichosas arenas de Oriente Medio a los laberintos sepultados bajo el Londres de hoy en día, LA MOMIA evoca emociones de sorprendente intensidad con una apasionante combinación de adrenalina y momentos estremecedores en una imaginativa nueva versión que nos transporta a un mundo de dioses y monstruos.

Acompañan a Cruise en el reparto Annabelle Wallis (Rey Arturo: La Leyenda de la Espada, que se estrenará en 2017), Jake Johnson (Jurassic World), Courtney B. Vance y el oscarizado Russell Crowe (Gladiator).

Encabezando el equipo creativo de esta producción de acción y aventura tenemos al director/productor Alex Kurtzman y al productor Chris Morgan, piezas clave en algunas de las franquicias más exitosas de los últimos años. Kurtzman ha escrito y producido películas de las sagas Transformers, Star Trek y Misión imposible, mientras que Morgan ha sido el ingeniero narrativo de la saga Fast & Furious desde su tercera entrega, just cuando ha experimentado un crecimiento explosivo. Sean Daniel, productor de la reciente trilogía de La Momia, se une en la producción a Kurtzman y Morgan.

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Karl Freund, Zita Johann y las imágenes cortadas de ‘La momia’ (1932)

26 septiembre 2016 Deja un comentario

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Director: Karl Freund. Producción: Carl Laemmle Jr. Guión: Nina Wilcox Putnam, Richard Schayer y John L. Balderston. Fotografía: Charles J. Stumar. Montaje: Milton Carruth. Música: James Dietrich (sin acreditar). Efectos especiales: John P. Fulton. Maquillaje: Jack P. Pierce (sin acreditar).

Reparto: Boris Karloff, Zita Johann, David Manners, Arthur Byron, Edward Van Sloan, Bramwell Fletcher, Noble Johnson, Kathryn Byron, Leonard Mudie, James Crane.

ARGUMENTO: El sumo sacerdote de Karnak, Im-Ho-Tep (Boris Karloff) es condenado a ser momificado en vida por el sacrilegio de pretender resucitar a su amada princesa Anck-es-en-Amon (Zita Johann) con el pergamino de Thoth. En 1921 su tumba es hallada por una expedición del Museo Británico y su momia resucita al ser leído el pergamino, que se lleva consigo. Once años después un misterioso egipcio, Ardath Bey, da la pista a una nueva expedición para que descubran la tumba de Anck-es-en-Amon. Bey resulta ser Im-Ho-Tep, que encontrará a la reencarnación actual de la princesa y querrá convertirla en inmortal como él, pero sus planes serán frustrados por el Dr. Muller (Edwar Van Sloan) y Frank Whemple (David Manners)

vqmn4jLa momia es ante todo una historia de amor. Una fantasía romántica que trasciende el tiempo y el espacio. Hay quien ve ciertas similitudes con el Drácula de Tod Browning que un año antes inauguró el ciclo terrorífico de Universal, al que se adscribe también este título. Con Drácula no solo comparte un par de actores, sino que también estos realizan el mismo papel que en aquella: Edward Van Sloan se enfrenta al vampiro como el Dr. Van Helsing, mientras que aquí, como el Dr. Muller, luchará contra Im-Ho-Tep. Por su parte David Manners encarna en ambos títulos al insulso galán de turno que terminará arrebatando la chica a su fascinante rival, que en ambos casos habrá caído bajo el hipnótico influjo de la parte oscura.

Rodada por Karl Freund, el hombre detrás de la cámara en míticos títulos como Metrópolis (1927 Fritz Lang) o El último (Der Letzte Mann, 1924 F. W. Murnau), en esta ocasión toma la batuta y dirige su primer film americano. Lamentablemente alguien decidió aligerar metraje, así que quizás una de las partes más fascinantes del film se quedó en el suelo de la sala de montaje, quedando perdida para siempre y únicamente dejando como testigo de su existencia unas pocas fotos y el testimonio de la actriz que la protagonizó, Zita Johann. Ese metraje sigue al momento en el que Ardath Bey le muestra a la reencarnación de su querida princesa Anck-es-en-Amon el acto de amor que hizo que le condenaran a ser momificado en vida: el intentar resucitarla leyendo el pergamino de Thoth con el que Isis devolvió la vida a Osiris.  A continuación Karl Freud rodó tres escenas, que

Todo parece marchar bien entre Freund y Zita Johann

Todo parece marchar bien entre Freud y Zita Johann

son las que se han perdido, que mostraban la muerte trágica de la princesa en tres reencarnaciones sucesivas: en la edad media; suicidándose como princesa sajona ante la invasión de una horda de bárbaros; y como cristiana devorada por los leones en Roma. Unos finales tan trágicos como la relación que tuvo Zita Johann con Karl Freund. Zita, actriz teatral de origen húngaro que no guardaba especial cariño por el mundo del cine y que tenía un gran carácter, era amiga de decir las cosas claras y no se llevó en ningún momento bien con Freud, que no dudó en torturarla hasta el límite, situación que llegó a causarle  incluso desmayos durante el rodaje. Todo culminó con la escena de Roma, que, según contó la actriz al historiador cinematográfico y escritor Greg Mank, se rodó con el equipo y el director protegidos tras los barrotes de una jaula mientras que ella tuvo que caminar entre unos leones que, afortunadamente, no se interesaron por la actriz. Con esa escena finalizó el rodaje de La momia, momento en el que la actriz aprovechó para comunicar personalmente al mandamás de Universal, Carl Laemmle Jr., que rechazaba la opción de seguir contratada con el estudio.

Tres años después dejó el mundo del cine.

LAS IMÁGENES PERDIDAS

 

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Suicidándose como princesa sajona ante la mirada de los bárbaros…

Como dama medieval, antes de ser ejecutada...

Como dama medieval, antes de ser ejecutada…

... y en estas dos imágenes, como cristiana antes de ser echada a los leones como merienda. Estas son las únicas imágenes que se conocen, pues no se ha encontrado (de momento, que uno es hombre de fe) metraje.

… y en estas dos imágenes, como cristiana antes de ser echada a los leones como merienda. Estas son las únicas imágenes que se conocen, pues no se ha encontrado (de momento, que uno es hombre de fe) metraje.

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Categorías:TERROR UNIVERSAL

Paul Naschy en…La venganza de la momia

6 septiembre 2014 Deja un comentario
Interior de la guía publicitaria.

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Los misterios del antiguo Egipto y sus faraones que sirvieron de inspiración para la literatura y el cine, naturalmente también nutrieron al género fantástico, que creó uno de sus personajes clásicos, la Momia revivida, a la que los estudios Universal dotaron de existencia en diversas ocasiones hasta su decadencia en las garras de Abbott y Costello, quienes al igual que al resto de los monstruos clásicos, convirtieron a la Momia en objeto de sus bufonadas[1]. Afortunadamente quedó el gran clásico protagonizado por Boris Karloff[2], al que se dio continuidad en los años cuarenta por medio de cuatro disfrutables secuelas[3] realizadas, eso sí, con menos imaginación, menos presupuesto y otra momia protagonizándola, ya que en lugar de Imhotep, recibe el nombre de Kharis. En años posteriores, con los nuevos tiempos, Hammer Films también revisitará al personaje[4], que irá dejándose ver por las pantallas con menor asiduidad que sus compañeros de tropelías. Y así llegamos a Jacinto Molina, cuya confesa admiración por los monstruos clásicos anima a escribir un guión sobre el personaje, incrementando el pandemónium de mitos interpretados por su alter ego Paul Naschy.

A principios de los años setenta Paul Naschy vivía uno de sus momentos de mayor popularidad y actividad. Había interpretado a su hombre-lobo, Waldemar Daninsky, en cinco ocasiones, además de a otros personajes como Drácula, el jorobado Gotho, Mr. Hyde e incluso al propio diablo, entre muchos otros. Así que cuando el actor  firmó con Lotus Films para rodar dos largometrajes en coproducción, uno con Venezuela y otro con México se apostó, por un lado a lo seguro rodando una nueva entrega de su hombre-lobo, El retorno de Walpurgis, y por el otro afrontando un nuevo personaje con La venganza de la Momia, donde Naschy podría encarnar por primera y única vez a otro de sus queridos mitos clásicos, a los que el actor pensaba dar un descanso, tal y como declaró en la época: (El retorno de Walpurgis) “será mi último hombre-lobo, porque he decidido seguir el camino de otros personajes más en la línea actual y abandonar para siempre quizá, la piel de los monstruos más o menos clásicos[5]

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El cartel original español…

Centrémonos pues en La venganza de la Momia, una coproducción entre la española Lotus films y la venezolana Sara Films, compañía esta cuyo capitalista era Renny Ottolina, un conocido ‘showman’ de la televisión. Mientras Lotus Films realizaría una prolífica lista de títulos, Sara Films quedaría como una productora fundada con el objetivo único de rodar este título, en el que la hija del productor, Rina Ottolina, debutará a los 19 años como actriz.

Se inicia así un rodaje a caballo entre Londres y España con un argumento que tiene como modelo a sus antecesores de Universal y Hammer y en los que no pueden faltar “Sarcófagos policromados, aventureros, trampas mortales, misteriosos ritos funerarios y descubrimientos arqueológicos, (…) elementos imprescindibles en cualquier historia referida a la Momia”.[6] Veamos sino su trama: Amenhotep (Paul Naschy), un sanguinario faraón y su concubina favorita, Amarna (Rina Ottolina), son traicionados por Anchaff (Fernando Sánchez Polack), sumo sacerdote de Amon-ra, que mata a Amarna y momifica en vida al faraón. La momia es descubierta siglos después por una expedición inglesa dirigida por el profesor Nathan Stern (Jack Taylor) y su esposa Abigail (María Silva) y es transportada al museo de Sir Douglas Carter (Eduardo Calvo), en Londres, donde es revivida por los egipcios Assad Bey (Paul Naschy) y su bella ayudante Zanufer (Helga Liné) con la intención de castigar a todos los que han violado los secretos de Egipto. Una vez vuelta a la vida, la momia buscará un cuerpo que pueda alojar el espíritu de Amarna, encontrando a la reencarnación de su amada precisamente en Helen (Rina Ottolina), hija de Sir Douglas Carter.

La influencia de los films clásicos en el guión se deja notar: si la momia interpretada por Karloff se llamaba Imhotep, la de Naschy se llama Amenhotep, y ambos son enterrados en vida retornando siglos después en búsqueda de su amor. En ambos filmes la reencarnación de su  amada se llama Helen, huérfana de madre egipcia también en los dos casos. Amarna, el nombre de la concubina del faraón, suena bastante similar a Ananka, nombre que recibe tanto la actriz Ramsay Ames en The Mummy’s Ghost como Virginia Christine en The Mummy’s Curse, ambas producciones Universal, a las

Este no pudo ser... no fuera que los españolitos pecaran de pensamiento (y en la intimidad de facto)

… y el cartel que no pudo ser… no fuera que los españolitos pecaran de pensamiento (y en la intimidad de facto)

que también Hammer Films recurrió al llamar al personaje interpretado por Ivonne Furneaux Ananka y a la momia, Kharis. Por cierto, también la forma favorita de eliminar al monstruo se repite, siendo los procedimientos más populares las llamas y las arenas movedizas. Y si todos los films sobre el mito de la Momia poseen bastantes similitudes argumentales entre sí, justo es destacar las semejanzas entre el film original de Karl Freund y la adaptación de Drácula que Tod Browning dirigió un año antes. Así que subrayemos una variante que Naschy introdujo en su Amenhotep: “convierte a la Momia en un ser totalmente maligno y salvaje. Los personajes interpretados por Karloff, Chaney y Lee acabaron prematuramente convertidos en momias porque se les había sorprendido quebrantando los tabúes del templo en nombre del amor, pero Naschy es momificado en vida por la única razón de que era un faraón sádico, mal bicho e insoportable”[7] Y aquí sí que tenemos un leitmotiv desarrollado por Naschy con anterioridad, ya que dos crueles sujetos que son ejecutados y revividos en el futuro para instaurar un reino de terror, nos lleva de cabeza a El espanto surge de la tumba (1973, Carlos Aured), donde Alaric de Marnac (Paul Naschy) y Mabille de Lancré (Helga Liné), representan personajes similares.

Para Naschy “Este es un film muy pasional, con un amor más allá de la tumba, de la muerte y del

Una de las escenas de la doble versión para exportación. Una versión que de momento no se ha encontrado ni siquiera en VHS

Una de las escenas de la doble versión para exportación. Una versión que de momento no se ha encontrado ni siquiera en VHS

tiempo, con ese faraón Amenhotep locamente enamorado de su faraona… Tiene una escena con un beso entre la momia y la chica que es el máximo de lo romántico y de lo horrible al mismo tiempo[8]”. Romanticismo al que se tuvieron que añadir otros ingredientes: “Nosotros queríamos hacer una película sobre el mito de la momia, lo cual era un desafío, ya que se trata e un personaje bastante estático. Por esta razón se hizo necesario mostrar elementos que pudieran mantener el interés del espectador, y la violencia y la sangre fueron una buena solución”[9]. Y realmente el film contiene altas dosis de gore, que sin llegar a la altura de El espanto surge de la tumba, realmente resulta efectivo, destacando la escena en la que la Momia aplasta el cráneo de tres doncellas. Además de sangre se incluyó la cuota habitual de erotismo, especialmente destinado a la versión para el extranjero, para lo que se recurrió a la doble versión: “La verdad es que estaba un poco harto de tener que filmar la misma escena dos veces, una con la actriz vestida y otra con ella sin ropa. Yo pensaba que la historia no necesitaba más erotismo que el que se generaba en torno a la propia momia”[10].

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El presupuesto destinado a La venganza de la Momia, que según Luis Méndez, ejecutivo de Lotus Films fue de 10 millones de pesetas, repercutió en el aspecto general de la cinta, especialmente en los apartados de efectos especiales de maquillaje y vestuario, así como en las localizaciones. Tras el maquillaje se encontraba Miguel Sesé, un veterano profesional con una carrera que abarca desde 1960 a la actualidad. A él se debe el maquillaje de otras películas pertenecientes al boom del Fantaterror como Doctor Jekyll y el hombre lobo (León Klimovsky, 1972), El jorobado de la morgue (Javier Aguirre, 1973), La rebelión de las muertas (León Klimovsky, 1973) o La saga de los Drácula (León Klimovsky, 1973) entre otras: “La realización del personaje de la momia, a cargo del maquillador Miguel Sesé es admirable. Para que tengan una idea aproximada de la minuciosidad de este trabajo, piensen que cada vez que me caracterizaba para este cometido su trabajo se aproximaba a las tres horas.[11]”. Naturalmente este minucioso maquillaje ocasionó no pocas molestias al actor:“Fue una película muy dura de hacer. No podía ir al baño por las vendas y me pusieron el maquillaje más difícil que he llevado nunca. Me embadurnaban la cara para hacer la piel y si el que usábamos en los planos medios era durísimo de llevar, el que me ponían para los primeros planos requería de una preparación que me desesperaba.”[12] . Por otra parte el director no quedó del todo satisfecho con que la Momia fuera interpretada por Paul Naschy: “creo que la corpulencia de Paul Naschy era un lastre para el personaje de una momia.”[13]

Diseño original de la vestimenta de la momia

Diseño original de la vestimenta de la momia

Como hemos indicado la ambientación, a caballo entre dos siglos, fue especialmente cuidada. Quizás fuera debido en parte a que, según desvela el director Carlos Aured: “(…) los decorados y el vestuario del antiguo Egipto fueron los usados en la película que sobre Cleopatra rodó Charlton Heston en España como director y actor[14]. El productor era el mismo para ambos títulos”[15]. También la protagonista, Rina Ottolina,  quedó satisfecha con el vestuario, especialmente con el proporcionado por Peridis Hnos.: “Soy una enamorada del novecientos. Creo que sólo el vestuario de la película tiene un costo de un millón de pesetas, porque los trajes que lucimos Helga Liné, María Silva y yo se han hecho con telas y encajes de la época”[16]

Muchos exteriores fueron rodados en Londres, un Londres dominado por el viento, tal y como puede apreciarse en algunas de las escenas compartidas entre Jack Taylor y María Silva. Jack Taylor nos contó que “La venganza de la momia (1973) es muy lujosa para la época. Está muy bien. Rodamos en el Castillo de Viñuelas. Hay secuencias con Helga Liné que rodamos en la antigua embajada de Santo Domingo. Estuvimos en el Puente de Londres rodando, y al ver la película terminada vi un autobús cruzando el puente (risas).”[17]Para Naschy se trata de “Una película, en mi opinión, muy bien ambientada, con muchos logros. La persecución por las alcantarillas de Londres es antológica. Fue difícil, muy difícil de rodar por eso, era muy desagradable el lugar. (…) Creo que Carlos Aured realizó un magnífico trabajo y la considero una película de las más interesantes de aquella etapa”.[18] Considerando también el actor que “La época está muy bien reproducida y se cuidó especialmente el vestuario.”[19]

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La venganza de la Momia inicialmente iba a ser dirigida por el todoterreno León Klimovsky, pero al no estar disponible fue el propio Naschy quien recomendó al ayudante del director, Carlos Aured, para realizar la labor. Carlos Aured había debutado como director con la nombrada El espanto surge de la tumba, y dirigiría otros títulos protagonizados por Naschy como El retorno de Walpurgis (1973) y Los ojos azules de la muñeca rota (1973). Jack Taylor no duda en defender esas películas y directores: “Carlos Aured también era un gran artesano. Todos estos directores cumplían muy bien su cometido y tengo la suerte de haber sido amigo de todos, de Leo, de Carlos, de todos. A todo ese cine lo que le faltaba era dinero, por supuesto, pero con lo poco que había se hizo mucho. Todas estas películas eran modestas, digamos que eran de serie-B, pero lo curioso es que de más de una película de serie-A nadie se acuerda, pero de estas sí.”[20]

Como vemos, en el reparto figuraba lo más granado del Fantaterror español, con Paul Naschy en cabeza: Jack Taylor, con quien Naschy había rodado Dr. Jekyll y el hombre lobo (1972) de León Klimovsky; María Silva, una gran actriz que también formaría parte del reparto del siguiente titulo producido por Lotus Films, El retorno de Walpurgis (Carlos Aured, 1973); Helga Liné, que ya había trabajado con Naschy y Aured en El espanto surge de la tumba (1973), además de en otros films señeros del Fantaterror de los setenta como Pánico en el Transiberiano(Eugenio Martín, 1972), Las garras de Lorelei (Amando de Ossorio, 1974) o El asesino de muñecas (Michael Skaife, 1975). El film también contó, ya en papeles secundarios, con los característicos Eduardo Calvo y Fernando Sánchez Polack, presentes asimismo en el siguiente film de la productora, así como con Ana María momia 9 001Pol, que debutó con La residencia (1969) de Narciso Ibáñez Serrador y Pilar Bardem, que interpretaba un pequeño papel. Y no nos olvidamos de la protagonista, la venezolana Rina Ottolina, de la que Jack Taylor nos comentó una curiosidad: “el padre se llamaba Renny, la hermana Rona y el perro Runa, me parece (risas)”[21]. Bromas aparte, es cierto que la esposa de Renny Ottolina, famoso showman de la radio y televisión venezolana se llamaba René y tuvieron tres hijas, Rena, Rhona y Rina. Costumbre está que las hijas parece mantuvieron, ya que Rena, la menor, tuvo dos hijos gemelos a los que llamó Renata y Renato… Curiosidades aparte detengámonos en Rina Ottolina, ya que indagando en su biografía vemos que en noviembre de 1969 fue secuestrada junto a su hermana Rhona por hombres armados con ametralladoras cuando eran llevadas al colegio. Los secuestradores dejaron una nota con el chófer dando los detalles del pago del rescate y la 001advertencia de no llamar a la policía. Renny Ottolina siguió las instrucciones de los secuestradores y las niñas fueron liberadas al día siguiente en un sitio indicado mediante una llamada telefónica. Tras el incidente, el padre decidió que sus tres hijas residieran en Estados Unidos. Desembarcaron en España en 1973, y ese mismo año las tres Ottolina se verían envueltas en un accidente automovilístico en Santander. Rhona y Rena salieron ilesas,  mientras que Rina tuvo que ser hospitalizada por las heridas.La actriz, que debutó en el cine ese mismo año con La venganza de la Momia, definió el film como “una película de terror-fantasía, comercial, por supuesto.”[22] A pesar de que opinar que “Está bien realizada y los decorados y vestuario están muy cuidados”[23], no simpatizó mucho con el cine de terror, dejando claro que lo consideraba un género menor: “Aspiro a algo más. Creo que los films de terror te limitan. Y yo tengo posibilidades de mucho más”[24]. Algo de lo que no nos cabe duda, pero que no terminó de demostrar. Tras ser jurado de la edición de 1973 del Festival de Sitges, donde concursaba El retorno de Walpurgis, pero no La venganza de la momia, que se estrenaría en 1975, su carrera cinematográfica se prolongó durante unos pocos años en España, en los que interpretó pequeños papeles en cuatro títulos más antes de regresar, en 1978, a su país, coincidiendo con el trágico fallecimiento de su padre en un accidente de aviación. Se hizo budista, interpretó otra película allí y se dedicó al mundo de la canción, grabando un disco y participando en 1983 como bailarina en el video-clip All Night Long de Lionel Richie.

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Aunque no he podido localizar críticas de la época, parece ser que la película no fue muy bien recibida. Vista ahora, la obra ha recibido críticas de todos los colores. Para Adolfo Camilo Díaz es “un cómic agradecido. Una apuesta por el exotismo rancio. Una recreación de la momia de la Universal más cercana al espíritu de la Hammer.”[25] Shane M. Dallman piensa que “es entretenida, pero debe ser considerada como una obra menor.”[26] Mientras que Luis Gasca siempre la ha considerado una de las mejores películas que se han rodado sobre el mito.

Más severos se muestran otros críticos al valorarla, como Antonio José Navarro, para el que La venganza de la Momia “Es un subproducto sin entidad visual, sin nervio narrativo. La sonrojante falta de medios es, en gran parte, la culpable del desastre. Basta con observar ese prólogo ambientado en el Egipto de los faraones: el entramado de tapices que ocultan, con toda probabilidad, una pared vacía; el carnavalesco vestuario (…) El guión de Jacinto Molina es un deslavazado amasijo de tópicos extraídos a pico y pala de las películas producidas por la Universal y la Hammer. (…) Carlos Aured, artesano de limitadas aptitudes no puede –o no sabe- vadear tantos escollos, y despacha el producto con insípida diligencia, salpimentando el monocorde aburrimiento con ciertos toques de gore primitivo y brutal’ (…) Y es que La venganza de la momia  no es únicamente pobre, sino también tonta.”[27] David Pizarro y Diego López insisten en la falta de medios: “Su limitadísimo presupuesto repercute sobre todo en los paupérrimos decorados, el carnavalesco vestuario, la sofocante rigidez estética…, pero también su ritmo monocorde, la caótica transición entre una época y otra, las frías interpretaciones…”[28]Carlos Aguilar tampoco se muestra muy compasivo con la película, que califica como “Una de las más lamentables apariciones cinematográficas del romántico y necrofílico mito de la Momia. Destacable únicamente por las apariciones del siempre magnético Jack Taylor y de la deliciosa y tristemente desaprovechada María Silva.”[29] Y finalmente, para Jesús Palacios el film tiene “Una trama absurda y ridícula, salvada por muertes bastante sangrientas, un reparto de scream queens nacionales de la época y FX decentes.” Concluyendo que “No es lo peor de Naschy.”[30]

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Por mi parte recuerdo haberla visto en un cine de programa doble de mi barrio, agradándome lo suficiente como para vencer mi proverbial timidez infantil y pedir el póster, que aún conservo, al propietario de la sala. Tras revisarla años después, pienso de manera similar que Ángel Sala, opinión con la que cierro este artículo:

(La venganza de la Momia es) “una reivindicable versión de las maldiciones egipcias que no acabó de encontrar el público adecuado en su momento, aunque vista hoy es un delirio pulp tan disfrutable como otras obras del autor.”[31]

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Este artículo se publicó previamente en Cine de Ultramundo: http://cineultramundo.blogspot.com.es/2014/08/critica-de-la-venganza-de-la-momia_27.html

NOTAS:

[1] Abbott and Costello meet the Mummy (Charles Lamont, 1955)

[2] La Momia (The Mummy, Karl Freund, 1932)

[3] A pesar de recibir otro nombre, los flash-backs de su origen que pueden verse en, al menos dos de los títulos contienen escenas del film del 32, aunque cambiando al protagonista. Los títulos de esta entrañable saga Universal fueron: The Mummy’s Hand (1940, Christy Cabanne), The Mummy’s Tomb (Harold Young, 1942),  The Mummy’s Ghost (Reginald Le Borg, 1944) y The Mummy’s Curse (Leslie Goodwins, 1944).

[4] La Momia (The Mummy, Terence Fisher, 1959)

[5] Paul Naschy en Terror Fantastic nº 20. Barcelona, mayo 1973. Pág. 5

[6] Naschy, P. Crónicas de las tinieblas. Madrid, 1993. Pág. 32

[7] Dallmann, S. M. La marca de Naschy en Fangoria 7. Ed. Zinco, Barcelona 1992. Pág. 12

[8] Paul Naschy entrevistado por Jesús Parrado en Quatermass nº 4-5. Bilbao, otoño 2002. Pág. 24

[9] Carlos Aured entrevistado por Mirek Lipinski en Quatermass nº 4-5. Bilbao, otoño 2002. Pág. 30

[10] López, D. y Pizarro, D. Silencios de pánico. Tyrannosaurus Books, Barcelona 2003. Pág. 450

[11] Paul Naschy en Terror Fantastic nº20. Barcelona, mayo 1973. Pág. 5

[12] Agudo, A. Paul Naschy, la máscara de Jacinto Molina. ScifiWorld, Pontevedra, 2009. Pág. 156-57

[13] Plana, M. A. Los alucinantes setenta y algunas cosas más… Dossier incluido en Flash-Back nº3. Valencia 1994. Pág. 76

[14] Marco Antonio y Cleopatra (Antony and Cleopatra, Charlton Heston 1972)

[15] Carlos Aured entrevistado por Mirek Lipinski en Quatermass nº 4-5. Bilbao, otoño 2002. Pág. 30

[16] Rina Ottolina en entrevista con Fernando Montejano en Terror Fantastic nº20 . Barcelona, mayo 1973. Pág. 6

[17] https://proyectonaschy.wordpress.com/2013/10/02/charlando-con-jack-taylor/

[18] Declaración de Paul Naschy en extra de la edición española en  DVD de La venganza de la Momia. Vella Visión, 2009.

[19] Videooze nº 6-7. Estados Unidos, 1994. Pág. 30

[20] https://proyectonaschy.wordpress.com/2013/10/02/charlando-con-jack-taylor/

[21] Íbidem.

[22] Terror Fantastic nº 26. Barcelona, noviembre 1973. Pág. 31

[23] Íbidem

[24] Íbidem

[25] Díaz, Adolfo Camilo. El cine fantaterrorífico español. Santa Bárbara editorial, Gijón 1993. Pág. 153

[26] Shame M. Dallman: La marca de Naschy en Fangoria nº 7. Ed. Zinco, Barcelona 1992. Pág. 12

[27] Antonio José Navarro en Quatermass nº 4-5. Bilbao, otoño 2002. Pág. 93

[28] López, D. y Pizarro, Opus Cit. Pág. 138

[29] Aguilar, C. Guía del video-cine. Séptima edición. Cátedra, Madrid 2000. Pág. 1091

[30] Palacios, J. Goremanía. Alberto Santos editor. Madrid 1995. Pág. 268

[31] Sala, Ángel. Profanando el sueño de los muertos. ScifiWorld, Pontevedra 2010. Pág. 83

Todas las imágenes: Archivo Serendipia.

 

 

 

 

Categorías:FANTATERROR, Paul Naschy

Las lecturas de Serendipia: Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50. Momias

26 noviembre 2019 Deja un comentario

BIBLIOTECA DE CÓMICS DE TERROR DE LOS AÑOS 50: MOMIAS

Seleccionados por Steve Banes

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 144 páginas a todo color

Si la anterior entrega de la Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50 estaba dedicada al zombie, muerto andante moderno por autonomasia y paradigma del cine y literatura de terror del siglo XXI, el cuarto volumen, que recientemente ha salido a la venta, se centra en un muerto viviente de origen más romántico y que marcó una época a comienzos del siglo XX plena de maravillas y descubrimientos: la momia egipcia.

La leyenda que gira alrededor de las maldiciones faraónicas y la maldad inherente a estos seres se remonta a las expediciones británicas por Egipto y sus descubrimientos, más concretamente al de la momia de Tutankamon en 1921 por parte de la expedición del Museo Británico dirigida por Howard Carter, con el auspicio de Lord Carnarvon. Este hallazgo dio pie a la que se llamó maldición del faraón, creencia que se basa en que cualquier persona que profane la tumba de un faraón del Antiguo Egipto cae en una maldición por la que morirá en poco tiempo. La maldición asociada al descubrimiento de la tumba del faraón de la XVIII dinastía Tutankamón es la más famosa en la cultura occidental. Muchos autores (incluido el propio descubridor de la tumba, Howard Carter) niegan que hubiese una maldición escrita, pero algunos investigadores del caso aseguran que Carter encontró en la antecámara un sello en la pared cuya inscripción decía: «La muerte golpeará con su miedo a aquel que turbe el reposo del faraón» Por supuesto había mucha literatura en todo esto, pues no en vano unos años antes, en 1892, en el cuento El lote núm. 249  Arthur Conan Doyle abordó por primera vez la figura de una momia como elemento terrorífico, siendo el relato precursor de futuros filmes, entre los que destaca el primero de ellos y el mejor, La momia (The Mummy, Karl Freund, 1932), protagonizada por el gran Boris Karloff para Universal Pictures en la que interpretaba a Im-ho-tep, sacerdote egipcio momificado en vida que retornaba de la tumba para buscar a la reencarnación de su amada. Pero el personaje no siempre fue así de activo y romántico y pasó a ser, película tras película, poco más que un criado al servicio del malvado de turno.

Steve Banes, recupera y selecciona un buen número de historias protagonizadas por momias y las reúne en este cuarto volumen de la Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50. Con un extenso prologo de Banes y una introducción de Steven Thompson, el libro cuenta con un buen número de historietas inéditas en nuestro país ilustradas por Frank Giusto, Sy Grudko, Iger Shop o Bob Powell, entre otros, seleccionadas de oscuros comic books de títulos tan sugerentes como Web of Evil, The Beyond, The Thing o Spook. El tomo se cierra con un buen número de portadas de comic books reproducidas a tamaño original.

Editado, como es habitual en Diábolo Ediciones, con un papel de buen gramaje y a todo color, este tomo es una adición imprescindible para todo aficionado al buen cómic de terror.

 

Novedades Tema Distribución: Asian Trash, momias y otras hierbas.

Tema, distribuidora de interesante sellos como Friki Films y sobre todo Asian Trash Cinema, nos comunica las últimas novedades que sacan al mercado. Entre ellas intriga, momias, trash asiáticos (que ya os avanzamos en este artículo) e incluso un documental bizarro con estética totalmente sci-fi.  

FECHA DE SALIDA 27 DE JUNIO DE 2011:

EL MISTERIO DE GINOSTRA

Francia, 2002, 135 min.
Director:      Manuel Pradal      
Intérpretes: Harvey Keitel, Andie MacDowell, Francesca Neri, Harry Dean Stanton, Mattia De Martino, Steffano Dionisi 
Idioma:        Español /  Catalán / Inglés
Subtítulos:   Español  / Catalán
Calificación:  Mayores de 13 años
 
Sinopsis: Matt Beson, agente del FBI, es destinado a una pequeña isla de Sicilia, donde se aloja con su mujer e hija. Por motivos de seguridad, Matt decide hospedar a un chico de 11 años al que interroga por la muerte de toda su familia a manos de la Mafia. La convivencia con su familia acabará por hacer de la vida en la casa n infierno de intrigas, verdades, mentiras y miedos.
 
GOHATTO  

 
Japón, 1999. 100 min. Duración:     100’ aprox.
Director:      Nagisa Oshima     
Intérpretes: Beat Takeshi, Ryuhei Matsuda, Shinji Takeda, Tadanobu Asano, Yoichi Sai,
Idioma:        Español /  Japonés (Subtitulado)
Subtítulos:   Español  / Inglés
Calificación:  Mayores de 13 años
 
Sinopsis: KIOTO – PRIMAVERA DE 1865.
En el templo de Nishi-Honganji, la milicia está eligiendo a los nuevos reclutas que se convertirán en guerreros samurai. Aquellos que esperan ser elegidos deben enfrentarse al mejor hombre del ejército, Okita. De todos los candidatos, sólo dos superan la prueba: Tashiro, un samurai de clase baja y Kano, un hombre apuesto cuyo atractivo resulta seductor. Las inflexibles normas y reglamentos mantienen el orden entre los hombres de este grupo…Sin embargo, la milicia se ve presa súbitamente de rumores y envidias…la fascinación que el joven Kano despierta en los otros, genera confusión por doquier.
 
LA MÁSCARA DEL FARAÓN
 
Francia, 2000. 93 min. 

Director:      Jean-Paul Salomé      
Intérpretes: Sophie Marceau, Michael Serrault, Frédéric Diefenthal, Julie Christie, Jean-François Balmer, Lionel Abélanshi  
Idioma:        Español /  Francés (Subtitulado)
Subtítulos:   Español  / Francés
Calificación:  Mayores de 7 años
 
Sinopsis: En el París del año 2000, una momia con poderes malignos hace surgir un fantasma llamado Belphégor. Cuando cae la noche, esta criatura deambula por los pasillos del museo Louvre. Las vitrinas se hacen añicos; las pantallas de vídeo se distorsionan, los sistemas de alarma se neutralizan, desaparecen objetos egipcios…A veces aterrador, a veces casi humano, este fantasma se atreve a todo y parece invencible. De los subterráneos  a las salas de exposición, de los almacenes a los laboratorios de investigación, pasando por los puestos de control de la policía, descubriremos gracias a las aventuras de este nuevo Belhégor, “el reverso del decorado” del museo más grande y famoso del mundo.
 
PACK: KUNG FU ZOMBIE / THAI ZOMBIE DRAGON
 

KUNG FU ZOMBIE:

Hong Kong, 1981. 90 min.  

Director:      Hwai I Hung 
Intérpretes:  Billy Chong, Donald Kong, Kwan Yung-Moon 
Idioma:         Subtitulada en Español
Calificación: Mayores de 18 años  
Sinopsis: Un maestro severo intenta inculcar a su hijo todos sus conocimientos de kung fu, para que este pueda enfrentarse a un antiguo enemigo de la familia. Cuando el padre muere, tendrá que enfrentarse a ese luchador invencible, ahora convertido en un zombie por medio de la magia negra. Pero su padre también regresará de la tumba…
 
THAI ZOMBIE DRAGON
Tailandia, 1994. 85 min.
Director: Prapon Petch-In

Intérpretes: Panna Rittikrai, Sompop Wongkor 
Idioma: Subtitulada en Español
Calificación: Mayores de 18 años  
 
Sinopsis*: Una expedición que busca la tumba de un antepasado y unos mafiosos que quieren invocar el espíritu de su difunto jefe, unen sus fuerzas cuando los que buscaban son convertidos accidentalmente en muertos vivientes. Solo el muay thai podrá detenerles. Una impactante película de los creadores de Ong-Bak y Thai Dragon.
 
FECHA DE SALIDA 4 DE JULIO DE 2011:
 
PACK: LAS DESNUDAS CONTRA LOS MUERTOS VIVIENTES / LA LEYENDA DE LOS CUERPOS VIVIENTES
 

LAS DESNUDAS CONTRA LOS MUERTOS VIVIENTES:

Japón, 2003. 85 min.  
Director:      Seiji Yamada 
Intérpretes:  Yukiko Saitani, Maria Yumeno, Erina Nakanishi 
Idioma:         Subtitulada en Español
Calificación: Mayores de 18 años 
Sinopsis: Una serie de asesinatos tiene en jaque a un escuadrón femenino de la policía japonesa. Tras ellos se esconde un científico demente que convierte a las jovencitas en esclavas sexuales y que disfruta con la reanimación de cadáveres. Artes marciales, sexo y gore en un clásico moderno del trash japonés.
 
LA LEYENDA DE LOS CUERPOS VIVIENTES:
Hong Kong, 1977. 88 min.

Director: Joseph Kuo
Intérpretes: Carter Wong, Alex Tang, David Tong  
Idioma:       Español 
Calificación: Mayores de 18 años  
Sinopsis: Una traición se cierne sobre el milenario templo de Shaolin. Dos compañeros enfrentados en guerra de los Ming y los Ching. Y en medio de todo esto los muertos salen de sus tumbas para practicar artes marciales. Una extraña producción del experto en cine de Kung Fu Joseph Kuo.
 
LA SOMBRA DEL FARAÓN
 
USA, 1999. 115 min.  

Director:      Russell Mulcahy      
Intérpretes: Jason Scott Lee, Louise Lombard, Sean Pertwee, Lysette Anthony, Christopher Lee, Gerard Butler
Idioma:        Español /  Inglés (Subtitulado)
Subtítulos:   Español  / Catalán / Inglés
Calificación:  Mayores de 13 años
 
Sinopsis:  Siglos atrás, bajo la arenas del antiguo Egipto, un malvado príncipe fue enterrado y su tumba eternamente maldita para que ningún mortal volviera a sufrir su maléfico poder. Cientos de años después, la codiciosa búsqueda de tesoros de un grupo de arqueólogos rompe la maldición. Cada miembro de esta expedición desaparece sin dejar rastro. Sólo se encuentra un cuaderno de notas con una advertencia sobre la leyenda del príncipe Talos. Cincuenta años después, el cuaderno de notas cae en manos de la nieta de uno de los descubridores de la tumba y decide investigar las señales que éste contiene. Al llegar al tesoro prohibido, encontrará un amuleto que despertará de nuevo el salvaje poder de la tumba.
 
LA CÚPULA DE BARCELÓ
 
España, 2010. 30 min.

Director:      Agustí Torres
Intérpretes:  Documental 
Idioma:         Español
Calificación:  Para todos los públicos
 
Sinopsis: “La Cúpula de Barceló” narra la remodelación de la Sala XX del Palacio de Naciones de Ginebra y muestra el proceso creativo que siguió Miquel Barceló, artista mundialmente reconocido por su obra, para hacer realidad la nueva Cúpula que preside la sala. El resultado, una obra viva que ofrece el aspecto de un enorme océano de colores, siempre cambiante según el punto en qué nos situemos y la miremos.
La reforma íntegra de la Sala XX, que tras su remodelación pasó a llamarse Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones, ha hecho posible la creación del foro de reuniones multilaterales más moderno de las Naciones Unidas, un referente para el siglo XXI al incorporar las últimas tecnologías y medidas pioneras en comunicación audiovisual, informática, accesibilidad, seguridad y sostenibilidad.
 

 

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Las lecturas de Serendipia: ‘Robots de cine. De María a Alita’

ROBOTS DE CINE

DE MARÍA A ALITA

Jordi Ojeda

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. 304 pág. repletas de ilustraciones en blanco y negro y a todo color. 

Que todo un doctor en ingeniería industrial con Máster en Producción Automatizada y Robótica escriba un libro de cine no debería espantar al lector, pues Jordi Ojeda es también un apasionado del cine fantástico y de terror, y como docente que es, está habituado a hacerse entender. Robots de cine, primer libro no técnico que escribe, posee una prosa ágil, con un lenguaje preciso pero cercano al lector, que ayudará y, lo que es mejor, motivará al profano a adentrarse en tan extenso como apasionante universo.

Didáctico y repleto de datos, la obra está mucho más allá de el clásico listado de películas al haber optado el autor por dividir el libro en diferentes capítulos temáticos. Arranca con entradas dedicadas a los autómatas, antecedente del robot, descubriendo un mundo cuanto menos fascinante; continuando con un acertado repaso a las leyes de la robótica, lo que obliga al lector a adentrarse, de manera superficial pero eficiente, en los universos literarios de Asimov, Bradbury o Philip K. Dick; pasando de los primeros robots cinematográficos y televisivos a los modernos androides y ciborgs. De Robby, B9 y Klaatu a C3PO y Alita. De Metrópolis (Fritz Lang, 1927) a La momia azteca contra el robot humano (Rafael Portillo, 1958). Todos estos ingenios más o menos elaborados, más o menos aparatosos, más o menos creíbles. Todos, tienen su espacio, ocupado de manera natural, en las páginas de Robots de cine. Un libro de lectura ágil y cómoda, al estar dividido, como hemos señalado, en capítulos no demasiado extensos, algunos de los cuales ha utilizado el autor para hablar detenidamente sobre películas fundamentales dentro del tema que está tratando, como 2001: una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968), La guerra de las galaxias (y sus derivados más o menos afortunados) o Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979). Sin olvidar el campo de la animación.

Cíborgs, exoesqueletos, drones, ginoides, robots orgánicos, realidad aumentada… encontraremos mucho más que robots en las páginas de este libro que, como es natural, también plantea las eternas dudas morales que conlleva la coexistencia del individuo con estas máquinas hechas a imagen y semejanza de su creador. La extrañeza y el denominado valle inquietante que sin duda estamos destinados a experimentar. Y es que, como bien dice el propio autor en el preámbulo de su libro, “no es un sueño, ya estamos viviendo en la era de la robótica“, así que hay que estar preparado y no se nos ocurre mejor forma de hacerlo que de la mano de un autor que, además, sabe muy bien de lo que habla: de robots y de cine.

 

Helga Liné, diosa del cine de género

De pequeño Serendipia ya era muy enamoradizo. Les hablo de la vertiente platónica del tema, por supuesto. Inma de Santis, Emma Cohen, Maribel Martín, Marisol … Me enamoré de todas ellas y puedo decir que lo sigo estando. Incluso a una de ellas pudo conocerla y confirmar lo que suponía: que era un tipa fenomenal. Pero Helga Liné era otra cosa. Cuando la veía en el Súper-8 de El espanto surge de la noche o en el de El asesino de muñecas le sugería otras cosas. Por lo pronto ya no era tan joven como sus queridas Emma e Inma (que también salían en esas películas, por cierto). Su mirada no era, ni mucho menos, inocente y sus formas… no tardó en entender lo que le sugerían. Si, a Serendipia Helga Liné le imponía respeto pero también le abrían un mundo de sensualidad situado más allá de pasear por el campo cogido de la mano de su amada.

 

(Archivo Serendipia)

Y cómo no iba  a hacerlo si ya lo traía de nacimiento, pues, Helga Lina Stern nació en Alemania, concretamente el 14 de julio de 1932 en un Berlín convulso que veía como, tan solo tres meses antes, el partido nazi ganaba las elecciones y poco después el ridículo personaje de bigote a lo Chaplin era nombrado canciller. Y ya saben lo que vino a continuación. Así que la familia de Helga decidió poner pies en polvorosa ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos y en 1940 se refugiaron en Portugal, donde se crió la pequeña Helga, a la ya desde pequeña y alentada por su madre se le despertó la faceta artística, destacando primero por el baile, más tarde como modelo, contorsionista y acróbata, lo que la llevó a trabajar en el circo. Una disciplina que le ocasionó algunas secuelas en la espalda de las que todavía hoy se resiente. Y de ahí a realizar sus primeros pinitos en el cine gracias a un concurso que gana, debutando en Porto de Abrigo (1941) de Adolfo Coelho, lo que dio pie a varias películas más, algunas en régimen de coproducción con el país vecino y otras enteramente españolas, en las que Helga desempeñaba una función poco menos que decorativa (El negro que tenía el alma blanca, La trinca del aire, El gran galeoto…). En 1951 protagoniza en Portugal la que todavía hoy es su película favorita: Para mí la mejor película en la que participe fue la primera que hice, que se llamaba ‘Saltimbancos’, una película de circo rodada antes de que Fellini hiciera La Strada. Y si bien no es la primera película en la que participa, si que es la que le proporciona su primer papel importante, además de retratar un mundo que la actriz conocía bien. Saltimbancos fue la opera prima de su director, Manuel Guimarães, que dedicaría gran parte de su carrera al documental.

Una jovencísima y rubísima Helga Liné demonstrando sus dotes como contorsionista

Helga compaginaría el cine con su trabajo como vedette en la Compañía de Revista del Teatro Albéniz, con la que sale de gira por España a mediados de los cincuenta protagonizando Una rubia peligrosa y Mujeres de papel, comedias musicales dirigidas por Manuel Paso. Esta temporada de escenarios dejó una profunda huella en la actriz, que considera que “El medio en el que estoy más a gusto es el teatro. Es más directo y me gusta mucho más. El cine, ya sabes, puedes empezar a rodar primero el final, cortar… es otra cosa. El cine es otra cosa, es una técnica.”

Helga ya va adquiriendo la expresión y mirada que la convertirán en leyenda (Archivo Serendipia)

Ya en los años sesenta Helga Liné vuelve al cine, trabajando prácticamente en todo lo que le proponen. Había enviudado y debía sacar adelante ella sola a sus dos hijos. Rueda películas en España como apoyo a las niñas prodigio Rocío Dúrcal (Canción de juventud, Rocío de la Mancha) o Maleni Castro (Las gemelas),  participando en un buen número de cintas interpretando al interés romántico del héroe, muchas de ellas coproducciones hispano-italianas como El capitán intrépido (Mario Caiano, 1963), Los invencibles (1963) de Alberto de Martino o Espartaco y los diez gladiadores (1964) y El triunfo de los diez gladiadores (1964) de Nick Nostro, además de participar en su primera película de terror, la poco vista Horror (Alberto de Martino,1963). Es en esa época cuando la actriz marcha a Italia, donde en seis años hace la friolera cifra de 36 películas, inscritas en  los más diversos géneros: espías (La muerte espera en Atenas, Operación Poker: agente 05-14, Operación Mogador, Operación Lady Chaplin…), peplum (Ercole contro i tiranni di Babilonia), bélico (Los leopardos de Churchill), aventuras (El arquero de Sherwood), comedia (con los inefables Franchi y Engrassia en Brutti di notti) y también terror, coincidiendo con Barbara Steele, otra ilustre refugiada en el cine de género italiano, en Amantes de ultratumba (Amanti d’oltretomba, 1965) dirigida por su viejo conocido, Mario Caiano.

Operación Mogador ( Terence Hathaway -Sergio Grieco, 1966)

El máximo de películas que llegué a rodar en un año fueron seis. Por eso ahora no me gusta levantarme muy temprano, porque entonces me levantaba todos los días a las cinco de la mañana, viajaba y a lo mejor debía rodar en un sitio en verano vestida de invierno o de verano en pleno invierno. Y te metían hielo en la boca para que cuando hablaras no te saliera vapor… ¡Esto es el cine!

En la práctica totalidad de estos títulos Helga Liné participa como coprotagonista, o al menos figura en una posición destacada del reparto, pero conforme su nombre comienza a bajar, decide instalarse en España. Estamos en 1970 y la actriz tiene 38 años y, no lo olvidemos, dos hijos que mantener.

Pronto demuestra que no tiene miedo a nada ni nadie y confirma, como ya lo había hecho en Italia, su lugar de honor como leyenda del cine europeo de género, “Me daba igual todo. Yo aceptaba todo menos pornografía”. Interpreta comedias picantes como señora estupenda que hace desfallecer a José Luis López Vázquez o Alfredo Landa; y también aventuras, western y sobre todo terror. En 1972 rueda a las órdenes de Eugenio Martín Pánico en el Transiberiano (1972) de la que recuerda con cariño “las escenas que tuve con Peter Cushing, maravillosas” aunque no conserva tan buen recuerdo de Christopher Lee. Y Pánico en el Transiberiano es tan solo la primera de una lista que incluye El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1973), Las garras de Lorelei (Amando de Ossorio, 1973), La saga de los Drácula y La orgía nocturna de los vampiros ambas de 1973 y dirigidas por León Klimovsky, cintas dirigidas por la flor y nada del Fantaterror español, realizadores de los que la actriz guarda, en general, buenos recuerdos “Klimovsky es un amor dirigiendo. He hecho muchas películas con él. Con Amando de Ossorio también. El mejor para mí es Carlos Aured, que es alumno de Paul Naschy, que en su momento no fue reconocido y ahora sí.” Eso sí, cuando Serendipia le mostró a Helga Liné una radiante copia alemana en Blu-ray de Las garras de Lorelei, le dejó bien claro que no figuraba precisamente entre sus películas favoritas, “Ay, esa la odio, ¡Las garras de Lorelei no me gusta nada!”. Recordaba entre divertida e irónica que le gustaba hacer cine de terror, “Me divertía abrirle el pecho a un muñeco y fingir que me comía su corazón, que en realidad era de cerdo”.

Lobby Card alemán de El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1972)

También reconoció que de estas películas se rodaban escenas con desnudos destinadas a la exportación, algo que “no estaba en el contrato, pero se hablaba. No creas tampoco que eran desnudos totales ni cosas de esas, pero sí, se hacían dobles versiones. Algunas actrices se lo tomaban

Helga en la época ‘señora estupenda’ del cine español. 

bien, otras mal. Yo me lo tomaba mal pero lo hacía. Pero pornografía no”.

En 1974 obtiene el premio del Sindicato Nacional del Espectáculo a la mejor actriz de reparto por El chulo de Pedro Lazaga. Y poco después, con la muerte de Franco, desaparece la censura y se desata la fiebre del destape, moda que afecta la carrera de la estrella, “Mira, yo solo hacía lo que estaba en el guión. Si pasaba de ahí, no lo hacía. No me gustaba, y bastaba si el guión era bueno. Con Paul Naschy nunca tuve problemas”, y junto a él encarno a una fascinante Zanufer en La venganza de la momia (Carlos Aured, 1975), última colaboración de la actriz con Naschy y Aured. Ese mismo año también se estrenó la peculiar El asesino de muñecas, que “no me gusta, porque querían que hiciera cosas que no estaban en el guión. Y por ahí no paso. Yo me he llevado bien con todo el mundo siempre y cuando me respetaran. Pero que no me pisaran porque entonces me enfadaba”.

Mucho tiempo pasó antes de que los españolitos de a pié pudiéramos ver aquellas dobles versiones. En la imagen, El espanto surge de la tumba.

Y es que como vemos, quizás por su edad, Helga Liné tenía claro hasta donde quería llegar, por eso no se mostró de acuerdo con que las actrices denunciaran los abusos sufridos por parte de productores o directores años antes, lo conocido como ‘Mee Too’:

“Eso es una tontería ¿Por qué no lo han dicho en su momento? En mi época la que quería se destapaba y hacía lo que quería. La que sabía comportarse y poner la manita para que no pasara nada o para que no se atrevieran, no le pasaba nada. Y ahora dirán ‘Ay, me han obligado’, no, yo no estoy de acuerdo. Que lo digan en el momento. Y yo soy feminista, me gusta que la mujer trabaje y que llegue a ser directora, que haya productoras… en fin, que haya mujeres en el mundo del cine. Pero eso de quejarse de lo que pasó hace veinte años, me parece una tontería”

Flanqueada por Antonio y Mariano Ozores

Helga Liné quizás se encontraba en aquella época encasillada en papeles de señora estupenda -que indudablemente lo era- y villana, pero eso no parecía importarle “es más fácil hacer de villana que de buena. Pues de buena tienes que estar maravillosa y de villana… en fin. No me importaba hacer de villana, me daba igual. Puede que estuviera encasillada, pero así fue la cosa. Y fueron más de cien películas”.

La actriz pasó los años setenta y ochenta tomando parte en todo tipo de producciones, algunas de ellas de alto contenido erótico. También participa en Laberinto de pasiones (1982) de Pedro Almodóvar,  además de hacer teatro y televisión, donde destaca su papel como madre de Javi (Juanjo Artero) en la popular serie  Verano azul (1981). En 1987 vuelve a ser llamada por Almodóvar con quien rueda La ley del deseo, de la que no guarda buen recuerdo por el trato recibido por el director.

A comienzos de los años noventa, durante una gira por Argentina con Luís Aguilé y su espectáculo teatral Escándalo en el Grand Hotel, decide instalarse allí, donde permanece en la actualidad,

Un alto en el rodaje de la serie ‘Verano azul’

volviendo cuando es llamada para algún trabajo puntual, ya sea en el medio teatral: La Hermana Pequeña (1999), adaptación de una obra de Carmen Martín Gaite; Ellas, la Extraña Pareja (2001), versión de un texto de Neil Simon de la que la crítica ponderó su labor (1); o El Cianuro… ¿Solo o Con Leche? (2003), de Juan José Alonso Millán. También televisión: El comisario (2001), Hospital Central (2004) y Vientos de agua (2006). Y, por supuesto, cine: Torrente 3. El protector (Santiago Segura, 2005). Aunque naturalmente va espaciando sus trabajos, pero sin descartar nada: “Tuve la manía de dirigir. Pero se me quitó y ya se acabó. Ya soy muy viejita”.

Para Helga Liné, que en la actualidad tiene una vida de lo más tranquila en Buenos Aires, acompañada de sus mascotas, le resulta curioso que su trabajo sea recordado y que sus películas

En Sitges, radiante (Foto: Serendipia)

de terror sean consideradas de culto, “me parece muy extraño, porque aquí en España en aquella época no les hacían mucho caso”, así que cuando le propusieron visitar en 2018 el Festival de Cine Fantástico de Sitges para recoger el Premio Nosferatu “me sorprendió muchísimo. Fueron dos veces a Buenos Aires. La primera vez dije que no, y la segundo vez Diego (2) me convenció. Y aquí estoy, (…) feliz de que me hayan invitado. Hay pocos festivales de cine dedicados exclusivamente al cine fantástico”.

Y allí Serendipia tuvo ocasión de, como le pudo expresar a ella misma, cumplir uno de sus sueños, algo que ella tildó de exagerado. Pero no. Conocer a Helga Liné ha sido una de las circunstancias más felices que Proyecto Naschy le ha ofrecido a Serendipia. Fotografiarla mientras le indicaba donde debía de ponerse para sacarla con la mejor iluminación. Y hacerla sonreír. Ver sonreír a aquella mujer de rasgos duros y gélida mirada. Ver transformar su rostro en la expresión de la dulzura. Y ser testigo de su gran profesionalidad y experiencia con los medios, dejándose preguntar todo pero respondiendo, diplomáticamente, lo que quiso. Una experiencia realmente deliciosa. “Tengo muy buenos recuerdos. Me he llevado bien con todo el mundo.  Si empiezo a contar anécdotas… mejor que no”. Y ya es una lástima. Pero no hubo tiempo. Helga Liné, con gran temple, tuvo que hacer frente a cinco medios que la entrevistaron conjuntamente durante diez minutos. De ahí han surgido las declaraciones textuales de la actriz incluidas en este artículo, además de otras confidencias que comentó a Serendipia cuando, una vez pasados esos veloces minutos, todos abandonaron la sala y quedó la actriz y su reducido séquito de amigas, entre ellas la maquilladora y peluquera cinematográfica Toñy Nieto y Serendipia, recogiendo sus cosas.

Todo había acabado. O eso pensé cuando me despedí dándole las gracias por todo. Pero Helga me sonrío y, de forma inesperada, me plantó dos besos en la cara. Y Serendipia retomó el día como el protagonista de Jupiter’s Moon, levitando.

¡Gracias Helga!

(1) : “Helga Liné vuelve a demostrar sus singulares dotes cómicas. Su belleza, elegancia y sofisticación, en contraste con la aguda ingenuidad de su carácter, la convierten en un personaje y una actriz de comedia deliciosa e indispensable” Juan Antonio Vizcaíno en: http://elmeteoritodelteatro.blogspot.com/2010/07/entre-amigas-anda-el-juego.html
(2) Diego López, responsable, entre otras cosas, de la Sección Brigadoon del Festival de Sitges, editor del fanzine ‘El Buque Maldito’ y autor de libros y documentales dedicados al cine fantástico y de terror español.

Olaria: El hombre perseguido por un OVNI

3 febrero 2019 1 comentario

Juan Carlos Olaria es una persona extremadamente afable. Amable y respetuoso, habla y se mueve de manera pausada. Y mientras lo hace gesticula con las manos puntuando sus palabras. Perlando su conversación con un humor sutil que a veces ilumina con un brillo pícaro su mirada, convirtiendo rápidamente en cómplice a su interlocutor y consiguiendo que este se encuentre realmente a gusto conversando con él, principalmente de uno de sus temas favoritos, el cine.

Y de cine hablamos durante más de dos horas. Sobre El hombre perseguido por un OVNI (1976), una película inverosímil que financió su propio padre y que Olaria rodó de manera artesanal en el transcurso de varios años, con mili incluida de por medio, y en la que narraba como Oliver (Richard Kolin), un escritor de novelas baratas, es perseguido y secuestrado, con su coche, por un platillo volante con la intención de llevarlo a su planeta para servir de cobaya en experimentos científicos. Hablamos de como una película así estuvo a punto de estrenarse, muy posiblemente incluso en el extranjero, de la mano de la mítica productora Profilmes, y de como acabó siendo casi invisible, convirtiéndose en una auténtica película de culto: la paradigmática escena del Simca 900 surcando el espacio todavía hoy nos parece una de las cumbres de la ciencia ficción española.

Pero hablamos de muchas cosas más. De la secuela que desde hace unos años está rodando de su película, El hijo del hombre perseguido por un OVNI y de su experiencia en el mundo del cine, pero también de los efectos especiales generados por ordenador y los problemas que conllevan, y otros temas, algunos de los cuales han tenido que quedarse en el borrador debido a la considerable extensión de esta entrevista: De Yojimbo (1961) y de Por un puñado de dólares (1964), o sea, de Kurosawa y Leone. De censura. De John Chambers y su trabajo para El planeta de los simios (1969). De la existencia o no de Dios y de los extraterrestres. Y mucho más. Todo con mucho sentido del humor. Un humor y una dedicación que esperamos se haya trasmitido también en esta trascripción, que hemos procurado que resulte lo más fiel posible al espíritu de la deliciosa conversación que mantuvimos.

Sin más preámbulo, con ustedes Juan Carlos Olaria: el hombre perseguido por un OVNI:  

(Fotos: Serendipia (excepto las indicadas)/Imágenes: Archivo Serendipia)

ANTES DE LA ABDUCCIÓN

De niño me gustaba hacer trucos con platillos volantes. El tema de los ovnis, los extraterrestres, lo que sucedió en Roswell en el 47, me impresionó mucho en aquel tiempo. También miraba las estrellas, el universo.

Vi Ultimátum a la tierra[1] y, a pesar de que no era un forofo de la ciencia ficción, procuré ver todas las películas que pude, pues tampoco se estrenaban tantas. Recuerdo, además de Ultimátum a la Tierra, La guerra de los mundos[2], Planeta prohibido[3], La gran sorpresa[4], Cohete K-1[5], Destino, las estrellas[6]… me acuerdo de todas ellas. Me gustaban mucho y me fijaba en los trucos. De una manera infantil pensaba en cómo los habrían hecho. Me iba al campo, a la Montaña Pelada, que está al lado del Parque Güell, y seleccionaba un espacio de terreno en el suelo. Con platos de café y yeso me hacía un platillo, le ponía un hilo de nailon de esos de media de señora, lo movía y lo rodaba. El platillo se balanceaba nada más que hiciera un poco de viento, así que unas veces me salía bien y otras no, pero me encantaba hacer trucos de estos, que filmados en 8 mm Kodachrome, parecían reales, así que comencé a imaginar argumentos y rodé alguna película.

Lo primero que rodé de ciencia ficción fue Planeta Plinio (1958), una cosa de chiquillos con unos trucajes graciosísimos. Todo muy primitivo. Las rocas que salen que parecen enormes son de dos o tres metros, pero filmadas desde abajo, procurando que el fondo sea cielo azul, dan un resultado impresionante. Incluso ahora lo hago así, porque tiene la ventaja de que la iluminación del sol es real, auténtica. Y eso le da algo único.

EL HOMBRE PERSEGUIDO POR UN OVNI

Mi padre quería que fuera ingeniero como él. En mi casa la frase típica respecto al cine era: “No sigas con el cine. Dedícate a otra cosa.” Pero dentro de mí había un espíritu rebelde.

A pesar de que no le gustaba el cine, mi padre me pagó la película e incluso hizo un papel de comisario. Mi padre era una persona un poco imprevisible. Incluso en la forma en la que me produjo la película. Yo le presenté el presupuesto y le pedí un millón y medio de pesetas. Me dijo que no, que tal y como fuera rodando fuera sacando del banco, poco a poco, el dinero que me hiciera falta.

El hombre perseguido por un OVNI comenzó a rodarse en mayo de 1972 y se prolongó intermitentemente durante ese año y parte de 1973. Tuve entremedias que terminar la mili en San Clemente Sasebas, Girona. Allí conocí a un amigo mío alférez al que le pregunté si quería hacer un papel de extraterrestre en mi película. Y es el que sale con los ojos aquellos como de langosta.

Al protagonista, Richard Kolin,[7] no lo conocía previamente más que de los anuncios de la tele. Salían mucho él y otro actor más grueso, y entre ellos escogí. Le llevé a mi padre al despacho una foto de los dos actores y, a pesar de que yo me inclinaba más por el otro, escogió a Richard Kolin porque le pareció más guaperas: “Aquest, home, aquest”.

Una vez escogido le llamé al teléfono que venía en Cineguía[8] pensando que sería un tipo estirado y que me enviaría a paseo, pero resultó ser más gamberro que él solo. Y además estaba sin un duro.

Se portó fantásticamente. No tenía mucha memoria, eso sí, pero se tomó mucho interés y se pegó unas buenas corredizas a pesar de no ir con el calzado adecuado. Se le llegaron a romper las suelas.

Richard Kolin o lo que es lo mismo: Ricardo Coscolín

Después, cuando se hacía el doblaje en los Estudios Balcázar, Jaime Jesús Balcázar, que era entonces director de cine, al igual que su hermano Alfonso, me ponderó mucho la cara de Richard Kolin, porque le parecía que tenía aspecto de actor norteamericano.

Gemma Lewis no era actriz. Era vecina de Richard Kolin, vivían en la misma escalera y se contrató por la escena de destape, porque había una escena de ducha en la que la actriz debía salir desnuda y como el propio Coscolín me dijo que en su escalera había una chica preciosa que le decía que quería hacer cine, me la trajo. Era una chica muy desinhibida. Se paseaba por el piso donde rodábamos con el albornoz a topos que se ve en la película y nada más. Con toda tranquilidad. O sea, que no le costó nada desnudarse.

Habitualmente tengo problemas con las actrices. Gemma Lewis tenía el caprichito de ligar conmigo. Yo tenía que haber dicho que sí, porque además estaba muy buena, pero seguí una de las reglas de mi padre: “No has de confundir el trabajo con el placer”, así que me negué. Además, ella tenía pareja… como ya comenté antes era una chica ligera de cascos. Pues bien, como el rodaje iba lento como venganza se me plantó un buen día y me dijo que tenía cinco días para terminar la película o lo dejaba. Por eso digo que acabé mal. También con Ana Hernández, la protagonista de mi siguiente película, El diario rojo, terminé mal. Pero no fue por razones, digamos, sentimentales. No sé por que fue. En cambio, con Ana Merchante, la protagonista de El hijo del hombre perseguido por un OVNI, todo ha sido miel sobre hojuelas, me ha ido muy bien.

Olaria Sr. como comisario en El hombre perseguido por un OVNI

Mi padre también se tomó mucho interés. Hay que decir que tenía más memoria que el propio Coscolín, que no se acordaba casi de ningún diálogo y mi padre se los aprendía larguísimos. Tenía una vena artística, pero no quería aceptar que su hijo no siguiese su carrera y creo que nunca vio la película.

La película se rodó en 16 mm Kodachrome y los efectos especiales, a pesar de estar atribuidos en la ficha a Pedro Arnedo y José Escudero, honestamente, los hice yo, mientras que estos dos ayudaron. Precisamente a uno de estos colaboradores, José Escudero, le pedí que me cediera su rostro para hacer las máscaras de los mutantes. Le llevé a una casa de verano que teníamos, donde también se rodó, y allí en una cama con unos plásticos comencé a ponerle escayola en la cara dejando respirar por la nariz al pobre chico y protegiéndole los ojos con unos plásticos, para que no se le pegaran las pestañas. Yo mismo me inventé la forma de hacer las máscaras, que por cierto se pegaban. Me parece que para que la silicona no se adheriese a la escayola puse algún ungüento. No sé como lo hice, pero las hicimos en dos partes y cuando tuve el molde apliqué la silicona de colores: plata, negro y blanco, dejando unos agujeros en los ojos por donde veían, malamente, los actores. Y con una cremallera para ponérselas. Así hice cinco máscaras. Era un trabajo bastante pesado y a pesar de que era mayo, los actores que las llevaban estaban agobiadísimos, tanto que cuando se las quitaban chorreaban de sudor. Los pobres lo pasaron muy mal.

Coscolín atacado por los mutantes

La banda sonora, no sé si decirlo, provenía de Ediciones Musicales Gemelli, de Italia, que a lo mejor ya ni existe y que me recomendó el profesor Federico Martínez Tudó, que había compuesto bandas sonoras para José María Nunes, Iquino y otros. Él me dijo que me proporcionaría unos discos de esta casa que no se habían editado en España, por lo que no me costarían nada. Me parece que él personalmente no lo hizo, pero me dio la dirección y me puse en contacto con Gemelli que me envió gratis unos discos muy buenos. Me sorprendió que los temas fueran de Bruno Nicolai, Egisto Macchi, Zanagoria, o sea, gente conocida. Así que con estos discos hice el montaje musical.

Para la segunda quiero utilizar música totalmente nueva, y en el caso de que esta hiciera mucho dinero, a Gemelli les daría lo que no les di en la primera. Estaría encantado de hacerlo si fuera necesario.

Respecto al mensaje ecologista que tiene la película, tal y como se aprecia en la conversación final entre el extraterrestre y el humano, hay quien dice que parece mentira que pensara en ello en aquel tiempo, pero creo que ya entonces había suficiente contaminación como para que yo me sintiese preocupado.

Cuando acabé la mili y volví, ya en 1974, terminamos de rodar lo que quedaba y se montó. El resultado me dejó tan descontento que guardé la película en un cajón.

Entonces intervino Juan Xiol[9].

Juan Xiol vivía delante de mi casa. Balcón con balcón. Y me conocía desde que yo era niño. Entonces nos encontramos y le hablé de mi película. Le dije que me había quedado tan mal que la iba a dejar. Y él, por iniciativa propia, me pidió que se la enseñara. Yo, que disponía de una copia ampliada a 35 mm., se la proyecté en Fotofilm[10] y ante mi sorpresa, pues pensaba que le parecería muy amateur, me dijo: “Aquí le falta un buen montaje” y a continuación se ofreció para hacer un nuevo montaje con el que darle más dinamismo y con el que, también, se perdieron 20 minutos de metraje, quedando este en una hora y diez minutos. Así que Juan Xiol me propuso añadir “additional sequences” con Lynn Endersson, Dan Muni[11] (con los que estaba rodando El precio del aborto[12]) y Manuel Bronchud[13].

La película no tenía número de pies, que son los que hay al lado de los fotogramas y que sirven para el montaje con lo cual, con un copión de 16 mm. en blanco y negro que se hizo, me tocó poner a mano la numeración. El montaje se hizo en una tarde en una moviola manejada por el propio Xiol. Su forma de montar, que nunca pude entender, era graciosísima: miraba, paraba, se levantaba, daba una vuelta y decía: “Ja ho tinc!”, se volvía a sentar y entonces me decía: “¡Corta aquí! ¡Corta aquí! ¡Aguanta!”. Una vez tenía diversos planos los cortaba y ya sabía como organizarlos. Era un caso rarísimo.

Xiol me hizo un montaje de una hora y diez minutos. Rodamos las escenas adicionales con Lynn Endersson, Dan Muni y Manuel Bronchud y todavía quedaba corta. Entonces fui al consulado americano y les dije si me daban unas escenas de la NASA. Y me dieron dos rollos de 120 metros con toda la generosidad del mundo que incluí en la película.  Se portaron muy bien conmigo en el consulado americano. No me pidieron ni un duro por el material, lo único que me pidieron es que les retornara las películas originales cuando terminase. Parece que no les esté agradecido por no haberlo mencionado en los títulos de crédito, pero ya estaban terminados y me dio pereza añadir el agradecimiento. Supongo que a ellos les daría igual, pero me hubiera gustado agradecérselo, pues hoy en día no creo que exista esa generosidad.

Revista erótica Sexy-Cine dedicada íntegramente a Lynn Andersson (Archivo Serendipia)

Lynn Endersson[14] trabajó mucho con Xiol y directores como Jesús Franco, Manuel Esteba o Enrique Guevara. En Crónica sentimental en rojo (1986) hizo un pequeño papel, episódico, para Rovira Beleta. Pero sobre todo trabajó con Juan Xiol, con el que estaba muy unida: Señora casada necesita joven bien dotado (1971), Sexy… amor y fantasía (1977), El precio del aborto (1975), Los farsantes del amor (1972) …

No se cortó ninguna escena, y eso que cuando la presenté a censura recibí un oficio en el que me decían que realizara varios cortes por culpa del pubis que se ve a Gemma Lewis en la escena de la ducha. Total, que fui al laboratorio y me prepararon incuso la banda de sonido, pero al final, decidí no cortar. La censura no era igual para todos. A los oficialistas, a los pelotas, a los franquistas se les permitía más, pero para un peladillo como yo… Fuera de esto no recuerdo más problemas con la censura. Yo quería meter algo de desnudo y metí lo de la ducha. Las escenas de Lynn Endersson y Dan Muni las puso Xiol, y el medio striptease no sé si lo puse yo, pero por inspiración de Xiol.

Juan Xiol constó como coguionista porque consideré que ponerlo como montador, con todo lo que él ya había hecho en el cine, era como rebajarlo de grado. El pobre falleció un año después de estrenarse la película, en 1977, de un extraño tumor. Muy raro e inesperado. Incluso con su novia, Lynn, estaba, la semana antes de fallecer, planeando ir a Italia a hacer un trabajo.

Con el nuevo montaje terminado, y enterado quizás por el laboratorio, me llamó Josep Anton Pérez Giner de Profilmes, que tenía la oficina en la Plaça Francesc Macià de Barcelona. Me dijo que había visto mi película en Fotofilm, sin pedirme permiso, y que me la compraba por 2.800.000 pesetas. Teniendo en cuenta que a nosotros nos había costado 1.700.000 pesetas ¿Creerás que rechacé la oferta? Pues sí.

El mayor error de toda mi vida.

Caratula promocional de Video Express que el mismo Olaria desconocía y que no había autorizado. Así que, de haberse editado, se trataría de una edición pirata (Archivo Serendipia)

Y todo porque había hablado antes con José Badal de Discentro[15] sobre que la llevara él. Yo creo que eso me frenó de hacer el trato con Profilmes. El caso es que cuando volví a hablar con Badal me dijo que tenía el cupo de películas cubierto para todo el año. Y entonces volver a Pérez Giner… aunque fui un imbécil, porque incluso su secretario me llamaba para comprármela. Y debería haber aceptado porque había un beneficio. Pero es que incluso si le hubiera pedido 3.000.000 igual me los hubiera dado, pues cuando te ofrecen 2.700.000 es que van a subir a 3.000.000. Y por entonces las películas valían cuatro y cinco millones. Y a Pérez Giner le gustaba la película, decía que tenía gracia.

También he llegado a la conclusión de que, si bien Pérez Giner era el consejero delegado de Profilmes, Muñoz Suay era el director y el que tenía la última palabra, y no me extrañaría que hubiera sido Muñoz Suay el que le hubiera dicho a Pérez Giner que comprara mi película, porque antes de hacer El hombre perseguido por un OVNI fui a ver a Suay a Films Contacto, que tenía la oficina en Paseo de Gracia y que era la productora de Jacinto Esteva Grewe, el de la escuela de Barcelona, director de Lejos de los árboles (1972), para hablar de cine y para ver si me daba trabajo. Fue muy amable conmigo y se portó muy bien. O sea, que había una relación y tal.

Varios años después me enteré también de que la había visto en Fotofilm el Sr. Soler del cine Capitol de Barcelona[16]. Es una especulación, pero no me extrañaría nada que hubieran hablado entre ellos para ponerla en el Capitol, pues Profilmes tenía asegurada la exhibición en ese cine.

En todo caso Profilmes pagó el doblaje al inglés de la película. Se hizo en Arcophon de Madrid con Jack Taylor[17] como director de doblaje. Esta copia doblada se llamó The Man from Gaminedes, que es un título muy raro que le puso el secretario de Profilmes para venderla al extranjero. Yo le pregunté que qué tenía que ver Gamínedes, que además escribieron mal, pues se escribe Ganímedes, pero…

No sé si en Profilmes harían el pillo y habiéndose gastado el dinero del doblaje no harían alguna venta al extranjero. La única venta que Profilmes me comunicó fue a un peruano que había dado 10.000 dólares de los que no llegué a ver ninguno, pues me daban largas diciendo que no les pagaba. Pero todo esto es una especulación. Y, además, no me importaría que hubieran hecho alguna venta con la que cubrir los gastos que tuvieron con el doblaje.

Después de rechazar a Profilmes me llamó Fuster[18] de Valencia, que fue el que finalmente la distribuyó. Este al final no me dio nada. Fuster era un excombatiente o algo así. Distribuía nada menos que el No-Do. Pero yo estaba derrotado y tan desanimado que tenía la película en un cajón y se la di a él para que la distribuyera. Pero hizo poca cosa. No ponía publicidad y hacía que la pusiera el exhibidor, el cine. Solo hizo cinco copias de la película, que no se estrenó ni en Madrid ni Barcelona, tan solo en provincias. Lo sé por el control de taquilla que recibía. Se proyectó en pueblos e incluso alguna capital, llegando a recaudar cuatro millones de pesetas por toda España, que no es mucho.

Nunca quedé contento con aquella película. No quedó como yo quería.

Carátula de la edición oficial en VHS de El hombre perseguido por un OVNI. El distribuidor, VideoCadena, decidió cambiarle el nombre (Archivo Serendipia)

DESPUÉS DE LA ABDUCCIÓN

Hice otra película en 1985[19] en blanco y negro que se llamó El diario rojo. No tenía nada que ver con la ciencia ficción, era un drama de amor y desamor que permanece guardada, pues lo único que hice con ella me salió mal y ya no quise seguir moviéndola. Se la presenté a Antonio Llorens de Lauren Films, que no me dejó verla junto a él y sus colaboradores y la rechazaron. Algún día tengo que ponerla, aunque sea para los amigos.

Después vendrían cortometrajes como El caminante (1990) y Encuentro inesperado (1995) protagonizado por Ángela Ulloa, hija del director de cine José Ulloa. Ángela colabora conmigo ahora como asistente de dirección en El hijo del hombre perseguido por un OVNI.

EL HIJO DEL HOMBRE PERSEGUIDO POR UN OVNI

El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Foto gentileza de J. Carlos Olaria)

Es una secuela de la anterior. Como los extraterrestres han fracasado en su intento de llevarse a Alberto Oliver (Richard Kolin) a su planeta para hacer experimentos con él, volverán a intentarlo con su hijo, enviando a otros para hacerlo.

El guión se terminó de escribir en 2014 y se está rodando de manera artesanal. Como quedé muy descontento con la primera y hoy en día los ordenadores ofrecen tantas posibilidades, pensé que podía hacerla mejor. Lo de “El hijo de…” lo he copiado de las películas antiguas tipo El hijo del capitán Blood o El hijo de Robín de los bosques.

Si tuviese posibilidad de rodar mi película con un productor, la haría de la forma clásica, con actores profesionales, pero no he contado con actores profesionales con excepción de José María Blanco. Así que yo les digo lo que han de hacer y como hoy en día puedes rodar 30.000 veces, pues vas probando y al final sale bastante bien, aunque nunca con la calidad de un actor profesional. No obstante, los actores profesionales se saben tan perfectamente los diálogos, lo hacen todo de una manera tan perfecta, que incluso saben cuando no deben parpadear, y a mí tanta perfección… y me dirán que lo hago mal, pero cuando actúas con gente espontánea y no profesional lo hacen de

Rodaje de El hijo del hombre perseguido por un OVNI: Jordi Guasch, Toni Junyent, Ana Merchante y David Ayén frente a J. C. Olaria (Foto: Pere Koniec)

forma más real, por decirlo de alguna manera. No son como robots e incluso con sus errores, te lo hacen. Y luego, cuando lo veo me digo “¿En esa situación es posible que el personaje actuara así?” Y si el duendecillo me dice que sí, vale. Y si me dice que no, lo quito. Robert Bresson nunca empleaba profesionales. Empleaba a gente de la calle. Les decía como tenían que hacerlo y mira, es un director clásico de la historia del cine. Pero hay que tener también, aunque no sean actores, cierta predisposición. Porque hay tíos que son “estaquirots[20] que no hay manera de sacar nada de ellos.

En el guión el protagonista, el hijo del hombre perseguido por un ovni, tenía Síndrome de Down. No lo explico demasiado en la película, pero se supone que cuando Alberto Oliver (Richard Kolin) va al espacio es afectado por los rayos Gamma, y que tras volver a la Tierra tiene un hijo con Carmen (Gemma Lewis), y nace con Síndrome de Down. Aunque eso no se dice en la película, se lo ha de imaginar el espectador.

Extraterrestres en El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Gentileza de J. Carlos Olaria)

Yo tenía visto por televisión a un chico con Síndrome de Down que hacía un anuncio de Repsol que era de una simpatía que me tenía enamorado… en el buen sentido. Así que quería ir a por él. Del anuncio aquel hasta ahora habían pasado igual siete años y estuve buscándolo hasta que me dijeron que salía en una serie de televisión. La ví y el chico había cambiado tanto que no le reconocía, no veía aquella simpatía del anuncio. Además, pensé que con las dificultades que tenía ya con el rodaje y los trucajes solo me faltaba que viniera un chico con Síndrome de Down para convencerle de interpretar a mi protagonista. Así que, entre unas cosas y otras, conocí a Toni Junyent, que no tiene Síndrome de Down, pero tiene Síndrome de Moebius y no puede gesticular ni moverse mucho. Y habla de una manera… Le dije si quería participar y dijo que sí. Y se ha portado fantásticamente. Aunque la lástima es que no se podrá doblar a sí mismo a pesar de que lo interesante es su voz.

He contado con otros como Carlos Mir o Toni Rovira. A Carlos Mir lo vi por la tele presentando películas en su programa del fin de semana. Y tal y como le vi, así pelado, pensé “Qué cara de extraterrestre”, así que lo llamé y pensé que me mandaría a paseo, pero me citó cerca del cine Girona, en un restaurante que hay, le expliqué lo que tenía y lo que quería hacer y, extrañamente, me dijo que sí. Y es que lo que me sorprendió de Carles Mir es que a él le importa un bledo lo que la gente piense de él por hacer de marciano en mi película. Acudió los días que le cité con una fidelidad, una puntualidad y una buena fe que el hombre me hizo todo lo que le pedí.

Foto de rodaje en la que tras J. C. Olaria podemos ver a los extraterrestres de El hijo del hombre perseguido por un OVNI,  Carlos Mir y Jordi Ferrer (Foto: Pere Koniec)

A otro de los actores, Jordi Ferrer, lo conocí en la sauna del gimnasio. Estábamos todos medio en pelotas y yo lo estaba mirando todo el rato y a lo mejor pensó que quería ligar con él. No me atrevía a decírselo, porque además de que soy muy tímido, había un tipo hablando con él y si le pregunto si quiere hacer de extraterrestre en mi película… pero al final me atreví y se lo dije “¿Le puedo hacer una pregunta?” y el tío hace así… pero cuando le dije lo de hacer de extraterrestre se calmó. Y no solo eso, se portó fantásticamente también, dándose la casualidad de que es poeta, escritor, y le han dado un premio recientemente en el Centro Moral de Gracia.

Incluso hago un cameo en una escena en la que yo, con cara negativa, estoy construyendo una máscara dentro de un molde. Así que salgo en la película, pero en negativo. Por lo tanto, si me quieren conocer tendrán que pasar a positivo mi cara ¿Verdad que es gracioso? Pero a lo mejor eso lo cortamos al final, porque hay mucho material.

En El hijo del hombre perseguido por un OVNI me he encontrado con la sorpresa de que pensaba que la gente se desnudaría con toda tranquilidad y ya no es como antes, en la época del destape. Incluso las que quieren dedicarse al cine y ser actrices no se quieren desnudar.

También denuncio la contaminación, por los humos y por la radioactividad, e incluso pongo una solución, pedestre pero muy graciosa, para desprenderse de los desechos radioactivos. Cuento que los extraterrestres tuvieron ese problema y lo resolvieron lanzando cohetes con containers al espacio. La nave trasportadora, con los containers detrás llenos de material radioactivo y de desecho, llegan al sol y sueltan los containers, que se destruyen allí. De esta manera los extraterrestres evitaron que su planeta se envenenase con la radiación. No estaría mal, lo único que ocurre es que lo primero que dirían es que es caro, pero también lo es eso que hacen ahora, tirar cohetes y satélites para radio, GPS… En vez de tirar tanto cohete podrían enviar al sol todo el material radioactivo que se encuentra en silos y cavernas que si se abriesen estaríamos todos perdidos, como en La hora final[21]. Para evitarlo, no estaría mal que en América o China se les ocurriese enviar todos esos residuos al sol, como se ve en mi película.

De nuevo un coche surca el espacio en El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Gentileza de J. C. Olaria)

Para la nueva película arreglé algunas de las máscaras originales. Los que salen con la máscara son robots creados por los extraterrestres. Si se destruyen no se pierde nada. En la nueva película, como los extraterrestres son de otro planeta negativo, la cara es negativa y todo lo demás normal. Pero eso está hecho sin máscaras, pues los que las emplean son los robots y en esta película solo hay uno.

También en El hijo del hombre perseguido por un OVNI sale el coche surcando el espacio, ya que lo sueltan y vuelve a la Tierra.

Todos los efectos los improviso y los resuelvo yo. Es muy bonito, porque viene a ser como un reto. Por ejemplo, recuerdo una escena que había que rodar con muchas pantallas de televisión representando el lugar de lanzamiento de un cohete. Entonces se me ocurrió que podría hacerla en uno de esos estudios de televisión. Pero si lo hubiese hecho así, de manera profesional como aquel que dice, nos estaríamos igual una semana. Además, no siempre están disponibles… fatal. Así que lo solucioné de una manera precaria. También porque soy tacaño. Con croma en una

Rodaje de El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Foto: Pere Koniec)

mañana estuvo hecho. Se sigue el guión y todos hacen lo que deben con fondo verde. La gran ventaja es que sobre este fondo verde pones todo lo que quieras, y puse fusilados de interiores de sitios reales de lanzamiento, y claro, aquello parece una cosa de gran grandiosidad. Con la única desventaja de que luego, al hacer el incrustado, los bordes reflejan lo verde y ¡madre mía lo que cuesta de borrar! Hay que hacer incrustación por RGB o Ultra o cromaticidad… venga a hacer pruebas hasta quitarlo. Y a veces no se puede del todo. Pero no creo que el público se de cuenta. Los que sí se darán cuenta serán los que saben un poco del tema, que podrán pensar que está hecho de una manera pedestre. Queda, creo, al estilo en el que lo haría Ed Wood si viviese.

Voy poco a poco. He terminado de montar la secuencia 65. Después la 69 y después me di cuenta de que de la 72 a la 76, que son cinco y están separadas, se pueden reunir. Por lo tanto, tengo un “grapat[22]hecho. Cuando acabe este premontaje haré las escenas de masas, que no hay muchas, pero alguna hay, como por ejemplo en la Torre Agbar, en la que no sé si nos darán permiso para rodar. Resulta que cuando la destruyen de arriba a abajo, todo el mundo sale de las oficinas corriendo a los ascensores, y otros por las escaleras. En realidad, planos cortísimos, pero claro, con gente. Y sería muy bueno poder hacer un plano picado con todos corriendo, escapando. Eso estaría muy bien. También en Las Ramblas, antes de que llegue el Tsunami también… pero eso me lo han de hacer, yo a eso no llego, creo. Si alguien me proporcionase el programa necesario a lo mejor podría hacerlo yo también, porque se trata de coger Las Ramblas, incrustar a la gente corriendo y al fondo, poner la ola. Pero eso se hace con programas que yo todavía no tengo.

Pero bueno, después de estas pequeñas cosas me dedicaré a lo más difícil y espero que para 2020 esté acabada. Total, solo quedan dos años.

TELÓN: FILOSOFANDO Y DIVAGANDO

Yo creo que hay vida en otros planetas. A lo mejor no tantos como pensamos, porque el fenómeno de la vida requiere de una atmósfera especial, un magnetismo, agua… no es tan fácil. Entonces, esto que pase a nivel del Universo, con tantos soles, seguro que pasa. Ahora, yo pienso que en nuestro Sistema Solar prácticamente no hay vida, todo es desierto. A lo mejor encuentran unas bacterias en Ganímedes, pero ni eso. En cambio, bajo la Tierra, levantas una piedra y debajo está lleno de vida. En todos lados, incluso en los mares abisales. Pero es solamente en la Tierra. La Luna, que está a un paso, nada. Plutón, nada. Venus está lleno de gases, no hay nada, así que no es tan fácil. Pero mucho más lejos, en otro Sistema Solar claro que se habrá dado. Pues hay millones, quizás billones de estrellas y de soles. Y además se dice que elementos provenientes de allí como el carbón y el silicio son los mismos que en la Tierra, por lo tanto, seguro que hay vida. Pero está a tal distancia que es como si estuviéramos solos. Para ir al planeta más cercano se tardaría 20.000 años, y otros 20.000 en volver: 40.000 años ¿Crees que esto es posible de recorrerlo? Por eso creo que no han llegado extraterrestres a la Tierra. Y creeme que ya me gustaría equivocarme. Porque, qué adelantados tendrían que estar si pudieran llegar hasta aquí. Qué tecnología tendrían comparada con la nuestra

En Viaje al firmamento, uno de mis cortos, el terrestre le pregunta cosas al extraterrestre, preguntándole qué le parece el mundo. Yo, ya puestos a filosofar, no sé porque estamos aquí. Si eres religioso practicante lo tienes todo resuelto. Seguramente no harías preguntas, pues no te interesaría la opinión de los extraterrestres. Cuando te murieras llegaría la resurrección de los muertos y si te has portado bien irás al paraíso y ya está. Felices. Pero para personas como yo, que tengo mis dudas, yo no entiendo todo esto. Yo creo que todo es producto de la mente humana, es decir, las religiones, todas, no se salva ninguna, surgen a raíz de la indefensión del ser humano. Todos los seres nacen desprotegidos, con miedo, y necesitan protección de la madre hasta que se emancipan. Al ser humano le pasa igual. Nace, crece, pero se pregunta muchas veces en qué puede apoyar su existencia. De donde vengo, quien soy. Entonces la religión le da un amparo que le permite vivir tranquilo. Y con una cosa positiva, eso sí, que todas tienen sus reglas éticas.

Pero hay gente, como un servidor, a la que, honestamente, todo esto no le convence. No creo ni en Buda, ni en Mahoma y pienso que Jesucristo fue un hombre ¡¿Qué Dios?!, los propios humanos han creado a sus propios dioses para que les protejan. Así que para personas que como yo todo eso no le convence, vivimos toda la vida y moriremos, como yo, sin saber nada. Sin saber porqué estamos aquí, de dónde venimos ni adónde vamos. Y si viniese un extraterrestre y te lo explicase, porque con sus conocimientos fabulosos lo supiese… A mí me mantiene infeliz todo esto porque no lo entiendo. ¿De donde provienen tantas y tantas especies que pueblan la Tierra? ¿Las ha hecho un Ser Supremo?

Así que estos temas me gustan para hacer películas de aventuras, pero, si fuera cierto… A mí me gustaría que me abdujeran para poder preguntarles sobre todas las cosas. Sería fantástico.

Foto: Angela Ulloa (Gentileza Pere Koniec)

NOTAS
[1] The Day the Earth Stood Still dirigida en 1951 por Robert Wise y estrenada la noche (22.40 h.) del 23 de diciembre de 1952 en el barcelonés cine Kursaal.
[2] The War of the Worlds (Byron Haskin, 1953). Estrenada el 18 de noviembre de 1954 en el Real Cinema de Madrid
[3] Forbidden Planet (Fred M. Wilcox, 1956). Estrenada en el cine Capitol de Barcelona nada menos que en abril de 1967.
[4] First Men in the Moon (Nathan Juran, 1964) Estrenada tres años después en los cines Benlliure y Palacio de la música de Madrid.
[5] Rocketship X-M (Kurt Neumann, 1950)
[6] Wernher von Braun (J. Lee Thompson, 1960)
[7] Ricardo Coscolín, actor y modelo de publicidad natural de Tarazona.
[8] Anuario español del espectáculo y audiovisuales que, en forma de libro, se editó de 1966 a 2007 con destino a los profesionales del ramo. Incluía direcciones y teléfonos de técnicos, festivales, productores, artistas y managers, entre otros datos.
[9] Juan Xiol (Bilbao, 1921-Barcelona, 1977) fue un guionista y director de cine de género en activo desde 1946 hasta su fallecimiento a los 55 años en 1977. En su filmografía, no muy destacable, figuran varios westerns, películas de espionaje, y eróticas, ya en su última etapa.
[10] Fotofilm SAE fue el laboratorio cinematográfico más importante de España. Fundado en 1953 por Daniel Aragonés, estaba ubicado en la Travessera de Dalt, una de las zonas más prósperas de Barcelona. Tuvo que cerrar y hacer suspensión de pagos, siendo embargadas y almacenadas en un almacén de Rubí (Barcelona) miles de latas de celuloide por clasificar.
[11] De nombre real Dámaso Muní, Dan Muni tuvo una poco ilustre carrera en la que principalmente interpretó papeles secundarios, cuando no diminutos, especialmente en coproducciones de género en los sesenta. El hombre perseguido por un OVNI fue la última cinta de la que tenemos constancia que participó.
[12] De hecho, cabe la posibilidad de que la escena que comparten Lynn Endersson y Dan Muni en El hombre perseguido por un OVNI perteneciera a El precio del aborto, que Juan Xiol rodaba por entonces.
[13] Manuel Bonchud tiene una muy prolongada carrera en el cine que abarca desde mediados de los años cincuenta hasta la actualidad.  Ha participado en infinidad de películas de todo tipo realizando pequeños papeles. Se le puede ver, casi siempre fugazmente, desde en Relato policíaco (Antonio Isasi-Isasmendi, 1954) a [Rec] (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007), pasando por Los violadores del amanecer (I. F. Iquino, 1978).
[14] De nombre real Lina Nadal y natural de Perpignan, inició su carrera artística en el cine como Lina Cuffi en 1959, realizando pequeños papeles en cintas policíacas para directores como Julio Coll (Un vaso de whisky, 1959) o Pedro Luís Ramírez (Llama un tal Esteban, 1960) e incluso de aventuras con Miguel Iglesias Bons (Tarzán y el misterio de la selva, 1973) antes de, ya como protagonista y con el nombre de Lynn Enderson, conocer a Juan Xiol y dedicarse, casi en exclusiva, a películas eróticas para el propio Xiol. Tras el fallecimiento del director, pasará a trabajar con otros, especialmente Enrique Guevara (Jill, 1978; El último pecado de la burquesía, 1978, entre otras), pero también Amando de Ossorio (Pasión prohibida, 1980) José Ramón Larraz (Las alumnas de Madame Olga, 1981) y Jesús Franco (El sexo está loco, 1981), entre muchos otros.
[15] DISCENTRO, S.A. (Distribuidora Cinematográfica del Centro, S.A.) fue fundada en los años cincuenta por el navarro Simón Blasco Salas, médico de profesión y escritor metido a productor y el distribuidor catalán Francisco Badal. Contaron con algunos grandes éxitos como ¿Dónde vas Alfonso XII? (Luís César Amadori, 1959) y mucho del cine de género generado durante los años sesenta, década en la que fundaron PROCENSA (Producciones Cinematográficas del Centro, S.A.) con la produjeron cintas folkloricas, de espías y spaguetti-western nada remarcables. Ambas empresas finalizaron su actividad durante los años setenta.
[16] El cine Capitol (actualmente teatro) estaba situado en las Ramblas de Barcelona y era conocido popularmente como Can Pistoles por estar dedicado, casi en exclusiva, al cine de género: terror, aventura, policiaco, western…
[17] Jack Taylor es un muy reconocido actor para los amantes del cine de terror español. Nacido en Estados Unidos y afincado en nuestro país, ha participado en un buen número de producciones españolas, entre ellas El buque maldito (Amando de Ossorio, 1975), La venganza de la momia (Carlos Aured, 1974), Dr. Jekyll y el hombre lobo (León Klimovsky, 1972) o Mil gritos tiene la noche (Juan Piquer Simón, 1982), entre muchas otras.
[18] Selecciones Fuster fue una de las más importantes distribuidoras españolas de posguerra.
[19] En IMDB y Wikipedia pone que El diario rojo se rodó en 1982
[20] Voz catalana que puede traducirse al castellano por ‘pasmado’.
[21] On the Beach (Stanley Kramer, 1959)
[22] En castellano, ‘puñado’.

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2018: Cuarta cápsula

29 octubre 2018 Deja un comentario

DOMINGO 7 DE OCTUBRE                                              (Fotos: Serendipia)

Después del atracón cinéfio del día anterior, Serendipia decide añadir más acción y emoción al combinado ¿Qué tal cuatro películas, dos de ellas con Elle Fanning, una rueda de prensa y una entrevista? ¿Y si a todo esto añadimos la caza del autógrafo de, por ejemplo, Alex Proyas? ¿Lo conseguiremos? Si quieren saberlo sigan leyendo…

I Think Were Alone Now es un resultón drama postapocalíptico dirigido por Reed Morano, conocida, sobre todo, por su trabajo como profesional en la cinematografía televisiva (cámara, dirección de fotografía) y que debutó como directora en 2015 con Dentro del dolor (Meadowland), un thriller dramático que nos hacía prever que Morano tenía mucho que decir sobre el cine de género, un tratamiento personal de la intriga en el que el intimismo es fuente de expresión. Su segundo largo de ficción confirma las impresiones que nos habíamos formado, nuevamente la sensibilidad de la autora es un elemento narrativo que enriquece a un género, aquí la ciencia ficción postapocalíptica. Protagonizada por Peter Dinklage, el conocido actor enano, tan popular por su papel en Juego de Tronos y una de nuestras jóvenes actrices favoritas, Elle Fanning, a los que se suman los siempre magníficos Paul Giamatti y Charlotte Gainsbourg, la cinta de Morano nos lleva a un paraje en el que el lugar se traduce en estado.¿Recuerdan los efectos de la bomba de neutrones? Escalofriantes, ¿eh? Pues algo así sucede en la ciudad -¿y en el resto del mundo?- en la que habita nuestro protagonista, antiguo bibliotecario del lugar que decidirá vivir una rutina diaria que le permita limpiar el vecindario de cadáveres y tener, de paso, algo con lo que ocupar el tiempo. Pero su vida dará un giro cuando aparezca la chica… El protagonista viaja de la aceptación de la soledad a la esperanza de un proyecto común para ser decepcionado de ello. Y de ahí de pasar de antihéroe a héroe al rescate. En su tercer acto el filme terminará asemejándose a una zombie movie, pero no se alarmen, nadie de andar torpe reclamará cerebros para cenar, en esta ocasión se nos demostrará que los muertos andantes son los vivos. Esa clase media tan civilizada que se vuelve cosificadora. Nosotros mismos.

Pascal Laugier nos mira con cara de pocos amigos…

I Think Were Alone Now es, pues, una pequeña gran película que merecía haber tenido más público. Como Ghostland, una de nuestras favoritas de este certamen. Puro American Gothic de la mano de Pascal Laugier, cuyas Martyrs (2008) y El hombre de las sombras (The Tall Man, 2012) ya lo habían encumbrado como uno de los cineastas más interesantes que ha dado el género en las últimas décadas. Laugier es provocador, pero su provocación no se agota en sí misma, apunta más allá, al lugar en el que las preguntas se vuelven incómodas. En Martyrs nos propuso un viaje al final del dolor como vía por la que trascender, una película violenta no por sus imágenes (algunos no vieron más allá, todo hay que decirlo) sino por el sentido que estas llevan impreso, una violación extrema a la pregunta kantiana sobre ¿qué nos cabe esperar? resuelta en un final que es suspensión pura. Cuatro años después se ganaba enemigos hasta entre quienes le habían aplaudido a rabiar su osadía, y es que con El hombre de las sombras nos llevaba de nuevo a mirar al fondo de nuestras esperanzas, a indagar qué ocurre si nuestras causas en favor de los desfavorecidos tropiezan con la ruindad de estos, y ahí nos daba duro porque nos asomaba al abismo de nuestras contradicciones como cultura. Laugier, pues, se había puesto a sí mismo el listón muy alto y con Ghostland no  defrauda: muñecas de porcelana, caserones antiguos, payasos maléficos, niñas, brujas y ogros malvados en una película que hace de los arquetipos del cuento un recurso para ir más allá de ellos y volvernos a poner sobre la pista del sufrimiento (o la superación del mismo, si se quiere) como camino para encontrarnos a nosotros mismos, tal como la protagonista hallará su propia voz. Además de crispar los nervios del más templado, contiene un magnífico giro que demuestra que Laugier, autor también del guión, va más allá de un mero ejercicio estético, la parafernalia del gótico americano está puesta al servicio de una historia que nos habla de la literatura como subterfugio para sobreponerse a lo real. De mundos imaginarios. De Alicia atravesando el espejo. Maravillosa.

Y es que Pascal Laugier, como demostró en la rueda de prensa, que les aconsejamos que no se pierdan, es uno de los nuestros.

Entre las dos películas y antes de la rueda de prensa del galo Serendipia cumplió, en parte, uno de sus sueños: poder entrevistar a Helga Liné. Y ponemos en parte porque fuimos cinco medios los que dispusimos de 20 minutos para hacerlo, con lo que ello conlleva. O sea, ni entrevista ni nada parecido, pero sí una agradable tertulia con la gran dama del cine de género europeo, que se dejo

Ahora ya saben porqué uno es tan poco amigo de hacerse fotos… Con ustedes Helga Liné y un merluzo, eso si, muy feliz (Foto: Juan Mari)

querer y demostró su gran clase. Fue todo un placer tener delante a la Mabille de Lancré de El espanto surge de la tumba; la Lorelei del film de Klimovsky; la Natasha de Pánico en el Transiberiano; y la Zanufer de La venganza de la momia. Todas en una.

Más cine: de nuevo en la carretera y de nuevo Elle Fanning dirigida por una mujer en Galveston (Mélanie Laurent), un thriller en el que la actriz interpreta a una casi infantil prostituta, pura basura blanca, que se juntará con un sicario al que persiguen unos matones y al que han diagnosticado una enfermedad que piensa que es mortal, por lo que nada tiene que perder. Y es que como Frank Miller escribió en Daredevil, “un hombre sin esperanza es un hombre sin miedo”. Ambos personajes, improbables compañeros de viaje, emprenderán una huida hacia ninguna parte durante el cual obtendrán su redención. Poética de lo sórdido, Galveston es una de esas películas que nos dejan escenas cargadas de fuerza, como ese huracán que hace las veces de prólogo mientras anticipa el destino que espera (y que podría haber permitido un desenlace más conciso) o esa única cita entre los protagonistas (avanzado el metraje) ante la que nos sabemos ya espectadores de la última felicidad posible para los personajes. Después queda la espiral, pero una espiral que no tiene nada de épica porque a los desheredados no les espera siquiera el triunfo de una muerte justificada, mucho menos heroica. Seres ordinarios con finales opacos. Solo queda como redención la justicia poética de no haber arrastrado consigo todo lo que engendraron. Su penar abre camino a quienes les prosiguen. Una magnífica cinta que se ofreció dentro de la sección Órbita.

Pequeña pausa y vuelta a la oscuridad para ver Zan, una película dirigida, escrita y protagonizada por Shin’ya Tsukamoto, aquel japonés loco perdío que revolucionó el corazón de muchos fans en 1986 con Tetsuo: The Iron Man, una fantasía cyberpunk cuyo éxito intentó repetir con dos secuelas. Ahora nos propone una historia aparentemente más tradicional sobre unos ronins en busca de amo a quien servir. Violenta, sucia, con un acero vivo, que respira y aúlla, Zan añade la fuerza de la naturaleza a un relato de venganza, honor y valor, temas tan caros en el cine japonés de todos los tiempos. Y en juego siempre, como en aquella opera prima, el sentido de lo humano y lo que lo trasciende.

Sin lugar a dudas un día completo. Satisfactorio y con una calidad media de cine más que saludable. Y además Serendipia se llevó dos besos de Helga Liné. Y consiguió la rúbrica de Alex Proyas. ¿Qué más puede pedirse? Pues…¡Más y mejor!… ¡Y vaya si llegó!… pero eso ya sería al día siguiente.

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Peter Nanoogian y el rodaje de ‘Eliminators’

30 agosto 2018 2 comentarios

Tras unas primeras incursiones en el mundo del cine realizando, entre otras tareas, la de asistente de director para algunas de las más destajistas productoras norteamericanas como  la New World de Roger Corman,  Cannon o Embassy, donde asiste al propio Charles Band en la dirección de Parásito (Parasite, 1982) y Metalstorm: The Destruction of Jared-Syn (1983), Peter Nanoogian parecía estar más que preparado para librar su propia batalla, así que tras participar en el filme episódico El amo del calabozo (Ragewar /The Dungeonmaster, 1984), para el que escribe y dirige el segmento Cave Beast, recibe el encargo de Empire de  hacerse cargo de Eliminators, una producción que en principio se pensaba rodar en Florida contando con una fuerte inversión por parte de Bob Guccione, propietario de Penthouse. Financiación que le permitiría contar con unos efectos especiales de John Buechler presupuestados en 200.000 dólares. Pero al volver de buscar localizaciones en los Everglades y los pantanos de Florida, Manoogian se llevó el gran chasco al ser informado de los nuevos planes que Band tenía para la producción:

Charlie Band me dijo: ‘Peter, no haremos la película en Florida porque he decidido que no quiero tener ningún compañero coproductor en ella. Yo mismo aportaré el dinero y la haremos por 600.000 dólares en España’. Me dejó destrozado. Le contesté: ‘Charlie, la película está ambientada en los Everglades’. Me dijo: ‘¡No te preocupes, encontraremos una selva en España!’”[1]

Ilustración promocional realizada para las ventas en el extranjero

Charles Band había oído hablar de lo ajustado de presupuesto que le habían resultado a Eduard Sarlui  de Transworld Pictures las dos producciones que rodó en España, Leviatán (Monster Dog, Claudio Fragasso, 1984) y Cosmos Mortal (Alien Predator, Deran Sarafian, 1985). “Charlie quedó tan impresionado de que se pudiera hacer una película con tan poco dinero que pensó que debería financiarla él mismo y así ganaría mucho más dinero. Así que tuve que buscar localizaciones en España y reescribimos el guión”. [2]

Eliminators contó con el guión de Paul de Meo y Danny Bilson, guionistas de confianza de Band que volverían a colaborar con Nanoogian en Arena, ring de las galaxias (Arena, 1989). Lo cierto es que la historia que escribieron no es demasiado compleja:

Takada (Tad Horino) y Reeves (Roy Dotrice) son dos científicos que disponen de una máquina del tiempo, con la que envían al pasado a su mandroide (Patrick Reynolds). Cuando el despiadado Reeves sugiere a Takada que desmantele al Cyborg, pues ya ha dejado de serles útil, este intentará escaparse con él. En su huída Takada será herido de muerte por los secuaces de Reeves, no sin antes indicarle al mandroid que debe buscar al Coronel Hunter.

El Coronel Hunter resultará ser Nora Hunter (Denise Crosby), una atractiva científica que tras escuchar lo que le cuenta el mandroide, entenderá que sus descubrimientos han sido utilizados para crear aberraciones (como el propio Cyborg). Partirá pues junto a él para enfrentarse a Reeves. Con ellos irá el pequeño robot Spot y Harry Fontana (Andrew Prine), un aventurero al que contratarán para que les lleve en su barco a la isla donde está el laboratorio de Reeves, cerca de México. Finalmente se les unirá Kuji (Conan Lee), un Ninja que resultará ser hijo de Takada y que al enterarse del fin de su padre, se unirá al grupo para vengarse.

Una vez en la fortaleza de Reeves, descubrirán que ha modificado su cuerpo convirtiéndose en un poderoso mandroide y que planea viajar al pasado para convertirse en César de la antigua Roma. Pero gracias a la intervención de los Eliminators, Reeves terminará en la era Silúrica, millones de años antes de la aparición del hombre en la tierra[3].

El mandroide en modo oruga…

Los resultados, como no podía ser de otra forma no satisficieron al director, que tenía claras las carencias del producto: Mi problema principal con la película fue el guión. Es como un dibujo animado (…) no es el tipo de película que quisiera hacer, es como un Indiana Jones de pobre. Si vas a hacer una película como esa, tienes que hacerla por 30 millones de dólares y dejar que la acción brille. Pero Charlie no deja que ese tipo de contratiempos lo detengan, lo cual explica por qué ha hecho más de 200 películas”[4].

La cinta se inicia con unos confusos títulos de crédito compuestos por un batiburrillo de imágenes entre las que vemos un ser con media cara ‘a lo Terminator’, romanos (sí, romanos) y alguien que tiene un accidente de avión. La perplejidad da paso sin respiro al comienzo de la película que se desarrolla en el laboratorio donde conoceremos a los doctores Takada y Reeves y al mandroide, un organismo cibernético creado con partes mecánicas y orgánicas. Aunque el aspecto de su cara es insultantemente similar al que lució ese mismo año Arnold Schwarzenegger  en Terminator, de James Cameron, lo cierto es que ciertas características de su diseño nos trae a la memoria a Robocob, lo cual resulta curioso, ya que la cinta de Paul  Verhoeven no se estrenaría hasta tres años después del estreno de Eliminators. También comparte con el protagonista del filme de Verhoeven que ambos personajes tan solo conservan de humano la cabeza, siendo el resto mecánico. Así vemos como adapta armas a su brazo o sustituye sus piernas por lo que llama ‘unidad móvil’, accesorios que resultarán, tal y como veremos a lo largo de la cinta, francamente ineficaces: las armas lanzan unos proyectiles con sonido y aspecto de cohete verbenero,  y la ‘unidad móvil’ más que velocidad y autonomía,  ralentiza y entorpece el desplazamiento del mandroide. Eso sí, esta ‘unidad móvil’ luce magníficamente bien en los carteles promocionales y carátulas del filme.

El ‘mandroide’ y Spot, tal para cual…

Además del cyborg tenemos otro ingenio futurista, Spot, (Search, Patrol Operacional Tactician), un pariente lejano de R2-D2 con aspecto de aspiradora que pretende ser un desahogo simpático a la acción y un guiño hacia el público infantil. Spot terminará siendo una especie de compinche del mandroide, llegando a situarse en su hombro, como si del loro un corsario se tratara. Continuando con los paralelismos efectuados con la saga galáctica, Harry Fontana sería el equivalente, en pobre, a Han Solo: un buscavidas que con su barco (de significativo nombre, No questions!), llevará al grupo a su destino y terminará luchando codo a codo junto a los protagonistas. La taberna donde será contratado no tendrá tanta clientela de diversos pelajes como la que muestra el filme de George Lucas: los principales competidores de Fontana para hacerse con el encargo del grupo de aventureros será Betty Bayou, (claramente una lesbiana) y su compañero Maurice (un homosexual). Dos arquetipos sexistas que perseguirán a los protagonistas con su lancha y serán ridiculizados en diversas ocasiones pretendidamente cómicas.

Pero no todo es acción en Eliminators. También se intenta introducir con calzador su cuota de drama e interés romántico cuando vemos que el  mandroide conserva parte de su memoria humana. Averiguamos que se llamaba John, tenía mujer e hijo y se estrelló con un avión antes de ser convertido por los doctores Reeves y Kanada en un mandroide para sus experimentos. También comenzará a tener dudas existenciales, llegando a pedir a la doctora que lo desactive en una escena que desemboca en algo parecido a un intervalo romántico que terminará en un beso interrumpido por el simpático SPOT.

Ya en la isla el grupo tendrá más aventuras: serán apresados por  unos extraños seres que resultarán ser neandertales traídos por Reeves con su máquina del tiempo; y se les unirá un nuevo miembro, Kuji, un Ninja que resultará ser hijo del doctor Takada. Porque no hay nada más natural que el hijo de un científico se haga Ninja. Kuji va equipado con sus nunchakus, un elemento que por cierto se censuró en Inglaterra, donde había una ley que no permitía mostrarlos, así que esta escena fue recortada en las ediciones de video que se editaron en la pérfida Albión.

La delirante aparición del Ninja motivará que incluso Harry Fontana exclame algo que muchos espectadores piensan:

“¿Esto qué es? ¿Un cómic? Tenemos robots, tenemos cavernícolas, tenemos Kung-Fu… Pero ya está bien, ¿entienden?: renuncio”

Es posible que el personaje hablara por boca del director, el reparto, el equipo y gran parte de los espectadores, pero faltaba el delirio final, protagonizado por Abbott Reeves, que convertido en una poderosa reinona  Cyborg, con capa y escudo y armado con un rayo destructor de átomos, planea ir a la antigua Roma para ser su nuevo César. Pero como ya hemos indicado antes, nuestros amigos terminarán con sus planes enviándolo, de forma casual, a la era Silúrica.

Con semejantes medios y argumento fue todo un mérito que los actores se tomaran medianamente en serio sus papeles pero, ¿Quién puede censurárselo?

Denise Crosby no resulta en Eliminators nada creíble como mujer de acción. Nieta de Bing Crosby, al que nunca llegó a conocer, Denise fue en 1979, con tan solo 22 años, protagonista de un soberbio reportaje fotográfico en Playboy que posiblemente hizo revolverse en su tumba a su mítico abuelo, fallecido tan solo dos años antes. Pero a Denise le llegó la inmortalidad (o algo así) gracias a que llegó a entrar a formar parte de Star Trek, la nueva generación (Star Trek: The Next Generation), donde encarnó durante siete años a la Teniente Tasha Yar, papel que compaginó con otras series televisivas y películas como Muñeco diabólico (Child’s Play, Tom Holland, 1988), El cementerio viviente (Pet Sematary, Mary Lambert, 1989) o Il ritmo del silenzio (Andreas Marfori, 1993), junto a Traci Lords. En la actualidad continúa realizando pequeños papeles para cine y televisión, además de acudir a convenciones Trekkies.

El mandroide / John está encarnado por Patrick Reynolds, otro nieto ilustre, ya que su abuelo era nada menos que R.J. Reynolds, fundador de una de las más importantes industrias tabaqueras norteamericanas (Camel, Winston…). Patrick estudió cine y su documental Berkeley se presentó en Cannes en 1970. Fue invitado por Robert Altman a participar en Nashville (1975), a raíz de lo cual decidió dedicarse a la actuación, faceta en la que no tuvo mucha suerte a tenor de su filmografía, compuesta por series de televisión y pequeños papeles en largometrajes, muchos de ellos sin acreditar, como hippy bailarín en Hair (Milos Forman, 1979); Hare Krishna en Aterriza como puedas (Airplane!, Zucker, Zucker y Abrahams, 1980) o bailarín en Xanadú (Xanadu, Robert Greenwald, 1980). Así que su primer y único papel importante fue el que le proporcionó Eliminators, experiencia que Reynolds no ha dudado en calificar como los tres meses y medio más memorables de su vida.

Montando un mandroide…

En todo caso si el actor se ha hecho popular no ha sido por el cine, sino por la campaña que inició contra el consumo de tabaco mediante su organización por una América libre de humo. Y es que, paradójicamente, el nieto se rebeló contra el imperio que su abuelo ayudó a fundar.

Andrew Prine es, como Harry Fontana, posiblemente uno de los actores que quedan más aparentes en el filme. Y es que Prine es un prolífico actor de teatro, televisión y en menor medida, cine, al que pueden ver en películas como El milagro de Anna Sullivan (The Miracle Worker, Arthur Penn, 1962) o Chisum (Andrew V. McLaglen, 1970), pero también en La tumba de la isla maldita (Julio Salvador / Ray Lanton, 1973), una coproducción hispano-americana rodada en Turquía en la que compartía reparto con Teresa Gimpera, Patty Shepard y Frank Braña. Tras su intervención en Eliminators su carrera sorprendentemente no se resintió y continuó su itinerario por diferentes series televisivas. Recordado es su papel como uno de los visitantes de la serie V (1983). Recientemente Rob Zombie contó con él para  que realizara un pequeño papel en The Lords of Salem (2012).

Aunque se tuvo en consideración a Don ‘The Dragon’ Wilson, para el papel de Kuji el Ninja, finalmente fue Conan Lee quien interpretó y coreografió sus intervenciones en el film. Nacido en Hong-Kong como Lloyd Hutchinson, Conan ha realizado su poco remarcable carrera a caballo entre su lugar de nacimiento y Estados Unidos. Estudiante de Wing chun, Kung-fu, Taekwondo, Karate y boxeo, creó su propia arte marcial que bautizó como  ‘Realistic Fist’.

Roy Dotrice es un prolífico profesional británico que dos años después de interpretar a Leopold Mozart en Amadeus, de Milos Forman, se las tuvo que ver encarnando al villano de la función, Abbott Reeves, en Eliminators. Todavía muy en activo, su papel más reciente es en la serie Juego de tronos (Game of Thrones).

Como ya se ha comentado con anterioridad, Charles Band decidió que la producción se rodara en España, contando con parte autóctona del equipo y del reparto. Como ejecutivo de producción, por la parte americana se contó con un hombre de confianza de la compañía, Dennis Stuart Murphy, responsable de otros producciones como Re-Animator; Zone Troopers (1985) de Danny Bilson (uno de los guionista de Eliminators); Torok el Troll (Troll, John Carl Buechler, 1986) o  Dolls (Stuart Gordon, 1987). Pero para la parte española, esta labor la realizó el director Carlos Aured, detengámonos un momento en este nombre.

Carlos Aured, que inició su carrera como ayudante de León Klimovsky, se lanzó a la dirección en solitario realizando algunos de los más memorables títulos españoles del terror de los setenta como El espanto surge de la tumba (1973), El retorno de Walpurgis (1973) o La venganza de la momia (1973). Cuando llegó el boom del cine ‘S’ dirigió varias cintas eróticas, entre las que destacaron La frígida y la viciosa (1981) y El fontanero, su mujer, y otras cosas de meter… (1981). Cuando recibió la propuesta de colaborar en algunas coproducciones con Estados Unidos, Carlos Auredquería descansar, replantearme las cosas y meditar sobre la insoportable levedad del ser, así que me pareció una buena idea”[5]. En la primera de ellas, Leviatán (1984), cinta dirigida por Clyde Anderson (Claudio Fragasso) y lanzada en video como Monster Dog, título que también recibiría en Estados Unidos, Carlos Aured realizó labores de producción y guión. En Cosmos mortal (Alien Predator, Deran Serafian, 1985) rodada casi a la vez que la anterior, también se encargó Aured de la producción.

Posiblemente su participación en estos dos títulos facilitó el que Carlos Aured trabajar en Eliminators, una decisión que como veremos terminará  lamentando. Otros técnicos y actores españoles que habían participado en estas cintas se incorporaron a la producción Empire, como el actor Charly Bravo o el director artístico Gumersindo Andrés, que trabajó en los tres proyectos. En Eliminators se encargó de ambientación y decorados. Con una  larga carrera a sus espaldas, Andrés había trabajado en los años setenta en muchas películas de terror, coincidiendo con Carlos Aured en El espanto surge de la tumba (1973), La venganza de la momia (1973) y Los ojos azules de la muñeca rota (1974).

La producción también contó con la participación del realizador cinematográfico Francisco Lara Polop como asistente de director.

El mandroide en el taller…

Los efectos especiales de maquillaje estuvieron, por la parte americana, a cargo de Everett Burrell, responsable el año anterior de los de Re-Animator (Stuart Gordon, 1985). Y por parte española estuvieron a cargo de Carlos Paradela, que creó maquillajes especiales para La furia del hombre lobo (José María Zabalza, 1972) o El buque maldito (Amando de Ossorio, 1974), por nombrar algunos de sus múltiples trabajos. Su hija Mar Paradela, que debutó en Eliminators encargándose de peluquería, compaginó este trabajo con el de maquilladora hasta la actualidad  en películas como El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, 2006), o las series Hispania e Isabel, de TVE.

En cuanto a los intérpretes españoles, su participación fue muy poco destacada:

Luis Lorenzo interpreta a Maurice, uno de los roles de afeminado que tantas veces interpretara en cine y televisión. Nos viene a la memoria el de hombre lobo amanerado en El liguero mágico (Mariano Ozores, 1980) o su personaje en El chiste (Eduardo Manzanos, 1976); el chamán neanderthal está interpretado por Pepe Moreno, actor nacido en Chiclana (Cádiz) con una larga trayectoria entre la que destaca El huerto del Francés (Jacinto Molina, 1978); Charly Bravo, que encarna al barman de la taberna donde los protagonistas contratan los servicios de Harry Fontana, tiene una larguísima filmografía, en la que destaca, precisamente por ser uno de sus contados papeles protagonistas, el de Robin Hood nunca muere (1975) de Francesc Bellmunt, cinta de aventuras que produjo Profilmes. En 2012 Charly Bravo, junto a otros actores olvidados por la industria, fue homenajeado en el documental Contra el tiempo de José Manuel Serrano Cueto. Finalmente la cinta cuenta con la presencia de un joven Gabino Diego, que interpreta un minúsculo papel como vigilante de seguridad.

Eliminators fue rodada íntegramente en Madrid, de junio a mediados de octubre de 1985. Patrick Reynolds recuerda que el tiempo fue especialmente caluroso.

Peter Nanoogian, que llegó a Madrid acompañado de Marc Ahlberg, el director de fotografía y de su ayudante de dirección, no sabía gran cosa sobre el equipo español que iba a encontrarse, y mucho menos sobre Aured: No conocía su trayectoria, aunque cuando llegué a España tenía entendido que había trabajado en películas eróticas y que nunca rodó con sonido directo[6]. Precisamente esa inexperiencia con el sonido directo fue una de las principales quejas de Nanoogian, “¡Teníamos un equipo técnico de nivel inferior que ni siquiera sabía cómo grabar el sonido! Fue una pesadilla. Afortunadamente tuvimos seis semanas de preparación, lo cual es extraño en una película de Charlie. Se dio cuenta de que esta era una película mayor con muchos efectos especiales”[7]. Y pronto comenzaron los problemas de liquidez: “Charlie estaba diciendo a Carlos que teníamos 600.000 dólares. Pero cuando hice el primer presupuesto me di cuenta de que no podríamos hacer la película por menos de 900.000 dólares. Carlos se encontraba entre la espada y la pared porque siempre estaba intentando recortar gastos y no sabía realmente cómo tratar con todo esto. No sabía lo que debería costar una película de este tipo. Y entonces, a las dos semanas de rodaje me di cuenta de que la película tardaba en rodarse el doble de lo previsto (…) Así que un rodaje de cuatro semanas se convirtió en uno de ocho semanas y la película terminó costando alrededor de un millón de dólares. A pesar de todo creo que a cambio del dinero obtuve muchos valores de producción, construimos algunos decorados enormes y las actuaciones fueron buenas. Se la mostré a un amigo mío que trabajaba como jefe de producción en Cannon y pensó que nos debimos gastar alrededor de 3 millones de dólares[8].

Aured no recuerda la experiencia con tanta satisfacción: Eliminators, (…), fue un desastre. Por “blancas y polvorientas razones” que no vienen al caso, el director se pasó de tiempo y presupuesto en un 120% (…) y me dejaron colgado con ciento ochenta mil euros de deudas a mis espaldas. Tuve que andar escondido, pues los acreedores me perseguían”[9].

Denise Crosby, Andrew Prine y Patrick Reynolds.

La película se estrenó el 31 de enero de 1986 en casi 1000 salas estadounidenses, recaudando durante el primer fin de semana, 1.987.072 millones de dólares de los 4.601.256  millones totales de su recaudación. Poco después se editó en videocasete por Playhouse Video, la división infantil de CBS/FOX Video, donde continuó su andadura por los video clubs norteamericanos.

En muchos países europeos, incluida España, la película fue directa al estante del video club. Entre los más exóticos nombres que recibió podemos destacar Decapitron (Francia), Os Mercenários da Aventura (Portugal) y Destroyers (Alemania).

Resulta cuanto menos curioso que en muchas de estas carátulas venia una sinopsis un tanto libre del argumento. Por ejemplo, la que venía en la edicion española de CBS/FOX nos narra lo siguiente:

“Diana Carson, una profesora de matemáticas y física recibe la trágica noticia de la desaparición de todos los chicos de un campamento de verano, entre los que se encontraban sus hijos. Diana decide salir en su busca. Todas las pistas conducen a Abbott Reeves, un genio renegado que capitanea las terribles legiones de Worship. Para conseguir la liberación de sus hijos, Diana Carson alista a un grupo de guerreros: Reinhardt, un ex-mercenario, junto a su robot Robota, el Ninja Kuji y el poderoso Crossbow. Juntos se convierten en una fuerza invencible de eliminators vengadores”. Un imaginativo argumento que se repite en las carátulas noruegas, por poner un ejemplo.

Andrew Prine, Conan Lee y Denise Crosby

La versión VHS argentina editada por Magia Video Home también recurrre a la imaginación para explicar el argumento de Eliminators, titulada allí Los aniquiladores:

La importante KGB busca apoyo en la CIA para lograr encontrar y reducir a una muy peligrosa organización delincuente que con técnicas sofisticadas elude constantemente a la ley. Los EE.UU. tampoco logran someterlos pero encargan a un grupo profesional privado la misión ‘aniquilar’. Ellos son una MERCENARIA, un BOINA VERDE, un MANDROIDE (mitad hombre, mitad máquina) y un NINJA, cada uno es el mejor en lo suyo… juntos son ‘LOS ANIQUILADORES’ ”

Lo más curioso es que estos falsos argumentos se repiten por internet, figurando en algunos de los portales de cine más populares de la red, perpetuando así otro de los múltiples misterios de la era VHS, muchos ellos producto de la picaresca de las casas editoras.

Bueno, digamos que tienen poseen ciertas similitudes.

En cuanto a su edición digital, la norteamericana Shout! Factory  editó en DVD Eliminators en 2013 formando parte de un cuadruple ‘SciFi Movie Marathon’ ochentero junto Arena (1989), también de Nanoogian, America 3000 (David Engelbach, 1986) y The Time Guardian (Brian Hannant, 1987). Y diciembre de 2015 la misma compañía la editó en formato Blu-ray formando programa doble con The Dungeonmaster / Ragewar, película en episodios de la que recordemos, Nanoogian dirigió uno. La edición cuenta entre sus extras con una entrevista con el director.

Finalmente, no sabemos si puede decirse que un filme como Eliminators puede haber dejado huella, más allá de las deudas que persiguieron a Carlos Aured durante años. Nanoogian reconoce que se la han acercado jóvenes que en 1986 eran niños reconociendo cuanto les gustó la cinta. Posiblemente uno de ellos podría haber sido el director Steven Kostanski, que ha reconocido en Eliminators su principal fuente de inspiración para Manborg (2011), película con la que también comparte un delirante argumento y puntos en común: soldados que vuelven a la vida como Cyborgs y una banda de aventureros que deberán luchar contra hordas de demonios en un futuro apocalíptico.

 

NOTAS:
[1] Jay, D., Dewi, T. y Shumate, N. Empire of the B’s: The Mad Movie World of Charles Band. Hemlock Books Limited, 2014. Pág. 263
[2] Íbidem.
[3] El Silúrico es el periodo de la era Paleozoica que abarca desde el final del Ordovícico (hace 443,7 ± 1,5 millones de años) hasta el principio del Devónico (hace 416,0 ± 2,8 millones de años). La base del Silúrico viene marcada por un gran evento de extinción, en el que aproximadamente el 60% de las especies marinas se extinguieron.
[4] Jay, D., Dewi, T. y Shumate, N. Opus cit.
[5] López, D. y Pizarro, D. Silencios de pánico. Historia del cine fantástico y de terror español 1897-2010. Tyrannosaurus Books, Barcelona 2014. Pág. 452-453.
[6] Jay, D., Dewi, T. y Shumate, N.
[7] Íbidem
[8] Ïbidem
[9] López, D. y Pizarro, D. Opus cit.

Javier Botet: de criaturas y hombres

Javier Botet es nuestro Lon Chaney. Dotado con un físico y unas cualidades interpretativas que sobrepasan el maquillaje, su cuerpo característico y especial, sus movimientos y su modo de interpretar le han servido para encarnar a un buen número de terroríficas criaturas. Imposibles seres surgidos de la imaginación de grandes creadores que han sabido ver en el actor al intérprete ideal para encarnarlos. Pero Javier Botet es muchísimo más que un modelo, un cuerpo. Sus facultades interpretativas van mucho más allá demostrando que es un excelente actor, también de comedia, y un ilustrador excepcional. Pero es en el cine fantástico donde está dejando una profunda huella con sus creaciones de pesadilla. Lo vimos como la espectral Mama en la cinta de Muschietti. Pero también como  xenomorfo en Alien: Covenant; Set en La momia; Crooket Man en Expediente Warren: El caso Enfield; Keyface en Insidious: la última llave; Hobo en It; Faceless Man en The Crucifixion; Enola en La cumbre escarlata y, sobre todo siempre será la Niña Medeiros en [Rec].

Ahora, ante el inminente estreno de Slender Man, donde Javier interpreta un terrorífico personaje casi escrito a su medida, entrevistamos a este amable creador de seres, de criaturas. Este, como todos los grandes, humilde tipo del que todos los amantes al cine fantástico y del cine en general deberíamos sentirnos muy orgullosos de tener como vecino. Con ustedes… JAVIER BOTET

EL DESPEGUE: DE LA ILUSTRACIÓN AL CINE

Cuando terminé Bellas Artes (2002) me vine a Madrid y estuve dibujando ilustraciones en editoriales y para una empresa de dibujos animados. Por otro lado, junto a David Pareja, que es un amigo con el que tengo gran cantidad de pasiones en común, comenzamos a darle más vida a una de ellas, el cine, gracias a una nueva cámara que me compré.

Él y yo nos los guisábamos todo. Y pronto comencé a encontrar otra gente a la que apasionaba el cine. Hacían cortos, actuaban… vi que era una opción real de profesión, así que el cine comenzó a tomar más relevancia en mi vida.

Por entonces habíamos montado un estudio de ilustración Carlos Vermut, David Pareja, algún otro amigo y  yo. Carlos Vermut es parte de mi vida profesional y personal. Es un poco familia. Lo conocí en una de esas empresas para las que trabajaba dibujando ilustración. Yo en esa época, como ya he comentado, además hacía muchos cortos por puro placer. Con los amigos rodaba tonterías que luego montaba rapidito con mi Adobe Premiere. Entonces no estaba tan de moda You Tube y lo colgaba en El Rellano. Canal + nos colgaba también tonterías… pura diversión. Y Vermut lo veía y decía “Jolines, Javier, yo quiero hacer esto”. Él ilustraba pero también le llamaba el cine así que le dije: “¡Coño, pues hazlo!”.

Presentó Maquetas (2009) en el Notodofilmfest y el cabrón ganó el premio del jurado, lo que le fue dando confianza así que, con un dinero que ganó como ilustrador decidió liarse la manta a la cabeza y autoproducirse una película, Diamond Flash (2011) en la que salimos algunos amiguetes y yo. Y en la segunda vuelvo a salir así que esperemos que siga contando conmigo en muchas más.

Un día los monstruos, las criaturas que yo había dibujado durante toda mi vida, se me presentaron desde un folleto de un curso de efectos especiales a base de protésicos y tal. En este curso podría aprender a hacerlos y por otra parte, en Madrid, había industria y esta gente también trabajaba, a nivel profesional, en proyectos en los que había que crear criaturas. Pedro Rodríguez, que era el que impartía el curso, había hecho algunas cosas con Alex de la Iglesia y Santiago Segura y vi claro que no solo iba a aprender: también me ofrecí. Le dije “Mira mi cuerpo. Dos metros y tan delgadito. Soy el sueño de cualquier maquillador para crear cierto tipo de criaturas” Y a él le pareció perfecto.

En ese momento él estaba trabajando para Filmax en Bajo aguas tranquilas (Beneath Still Waters, Brian Yuzna, 2005) y casualmente había una criatura, un humanoide, que todavía estaba por definir. Así que entre David y yo hicimos un fotobook para que Pedro Rodríguez lo presentara a Brian Yuzna en una reunión que tenían ese jueves. Y enseguida dieron el visto bueno y así fue, rápido y fácil, como aparecí en mi primera película.

Fue como desvirgarse. Llegué a casa agotado, pero me había colado en un sueño increíble. Había encarnando a una criatura tras seis horas de maquillaje en un día duro y frío, saliendo y entrando en el agua… pero vamos, ¡Yo llevaba un calentón por la pasión…! Además,  ¡con Brian Yuzna! un director con el que había gozado de jovencito con mis amigos comiendo hamburguesas viendo películas como Re-Animator (Stuart Gordon, 1985). Pues yo estaba ahí con Brian Yuzna maquillado por Pedro de Diego, no por Pedro Rodriguez, que fue el que me metió en el proyecto y que a estas alturas tiene como tres Goyas, pero que en aquel momento estaba empezando. Y es que, como siempre he dicho, los maquilladores han sido siempre mis mejores agentes, ellos han sabido ver las posibilidades de crear con la estructura de mi cuerpo, que yo he sabido explotar con mis movimientos.

Aunque soy autodidacta, de siempre he visto mucho cine, he sido analítico y he entendido el proceso de hacer cine por todo el tiempo que he trabajado con mis cortos, así que trabajar frente a la cámara no supuso ningún problema. Todo iba fácil y rápido, así que los propios maquilladores eran los que  me proponían para nuevos proyectos. Uno de los chicos que trabajaba en la película haciendo otros efectos especiales me vio y poco después me ofrecieron [Rec] (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007). Muchos maquilladores cuando tenían una criatura que yo podría encarnar pedían a Javier Botet. Y fue así como empezó a coger impulso mi carrera. Yo seguía dibujando, pero cada vez me llamaban más para el cine y tenía menos tiempo para dibujar.  También era más difícil comprometerme con trabajos que no me permitieran la libertad que necesitaba como actor, que igual debía estar una semana aquí y otra allí. Así que poco a poco fui dejando la ilustración de forma profesional y ahora dibujo a ratos, por placer, pasando a ser mi profesión el cine. Y con mucha suerte, porque con lo poquito de cine fantástico que se hace en España pues…

En los cortos que dirigí había mucha comedia. Me encuentro muy cómodo con mis amigos haciendo cortos cómicos, muchos de los cuales han sido presentados a festivales, pero a nivel profesional tan solo hice un par de cosas cómicas en series como La que se avecina o en Matrimoniadas hasta que Pedro Rodríguez, que trabajaba en la serie Pluton B.R.B. Nero (2009), habló con su director, Alex de la Iglesia,  y le dijo que conocía a un actor que resultaría perfecto para interpretar al alienígena cachondo que estaban haciendo. Me presenté allí y a Alex le parecí perfecto. Rodamos la primera escena y todo el equipo se partió de risa, así que encontraron que tenía una importante vis cómica y Alex finalmente me incluyó en tres capítulos de la serie. Luego también contó conmigo para hacer pequeñas intervenciones en La chispa de la vida (2011), Balada triste de trompeta (2010) y Las brujas de Zugarramurdi (2013)…. Y seguiremos trabajando juntos.

También he trabajado en la serie El fin de la comedia (2014-2017) y Algo muy gordo (Carlo Pardial, 2017), así que sí, la gente ha ido descubriendo esa vis cómica que tengo. Pero lo importante es tener un éxito haciendo un tipo de papel para que mucha gente te vea y más gente abra los ojos y comience a darte más opciones. Eso me ha pasado en el cine de terror. En la comedia no termina de pasar porque es más complejo. Fíjate que todo lo que he hecho con Alex de la Iglesia ha sido siempre súper maquillado y claro, así se pierde la referencia del actor.

A mí me encantaría que me propusieran más proyectos. El terror me encanta, pero me gusta hacer de todo.

CONSTRUYENDO PESADILLAS

Foto de familia: Mama (Javier Botet) y Lilly (Isabelle Nélisse)

Como las criaturas vienen de la nada, no existen, requieren un proceso creativo más original. Para interpretar a una persona deprimida o enfadada dispones de mil referentes, pero cuando es un espectro, un fantasma, una criatura, inventas el origen, las razones, la energía. Intentando hallar algo original en el movimiento si es, por ejemplo, una criatura marina. O si lleva mucho tiempo inmóvil. Hay un trabajo de imaginería que se puede hacer entre todos, aportando todos algo. A veces el director tiene unas ideas preconcebidas sobre lo que quiere, pero me está pasando, cada vez más, que conociendo mi background cada vez los directores conocen más mi trabajo y ven que he compuesto cosas, así que me dan bastante libertad. Me preguntan y me hablan tanto del diseño artístico como del origen, del alma y las motivaciones de las criaturas y sobre qué opino yo de ello, qué puedo aportar. Siempre me dan tiempo para que haga mi trabajo, para que aporte, piense y proponga cosas. Hay películas en las que por tiempo se pueden hacer más cosas y en otras menos, pero hay algunas en las que me han dado tanta libertad que he podido diseñar los movimientos, las trayectorias de los mismos, ocasionando cambios en el escenario planeado por tener que instalar cuerdas. Me dan libertad para, como si fuera un mago, hacer mis trucos.

He encontrado siempre gente muy abierta a escuchar, pues conozco mi cuerpo mejor que nadie y ya que me estoy especializando en esto. Les propongo y me preguntan mucho.

En La cumbre escarlata (Crimson Peak, 2015) junto a Mia Wasikowska.

En el cine de terror una forma clásica de mostrar una criatura es hacerlo poco a poco, insinuando, y las manos son el preludio de esa criatura, como la antesala del terror. Lo primero que vemos de un zombi cuando sale de la tierra es su mano, como adelanto de lo decrépito que va a estar y de las ganas de guerra que traerá.

Por si solas las manos son muy sugerentes a la hora de expresar. Son el preludio de lo que vendrá después.

En los pósteres de, por ejemplo, Insidious:The Last Key (Adam Robitel, 2018) o Don’t Knock Twice (Caradog W. James, 2016), las manos resultan lo suficientemente sugerentes como para atraer al espectador insinuando, sin mostrar más, lo que puede venir luego.

Mis manos son muy expresivas. Las sé explotar pero, por si solas, por ser tan largas y tan delgaditas y tener una propiedad, aracnodactilia, resultan muy expresivas y comprendo que levanten tanta atención para el cine de terror ¡Adoro mis manos!

HACIENDO LAS AMÉRICAS

En Estados Unidos el cine es un gran negocio que mueve mucho dinero y del que vive mucha gente. Allí se respeta y se cuida mucho a la gente. Se entiende y se valora su situación y hay un mayor nivel de respeto a la industria en sí, ya no al arte, esa es otra discusión, pero a la industria sí. Aquí en España el nivel industrial es más pequeño y requiere de más amor y pasión. Y luego, claro, económicamente es diferente. Allí se respeta más la profesión de actor porque hay más trabajo y hay más gente dedicada a ello. Es más respetable y todos son súper profesionales. Y cuando traen a un actor de fuera para unos papeles concretos te tratan como alguien relevante, importante. Te cuidan y están encima. Además del dinero, que marca la diferencia.

Antes de rodar Mamá (2013) con Guillermo del Toro como productor y Andy Muschietti de director hicimos por nuestra cuenta, para ir al rodaje con ideas, un test de movimiento sin ningún tipo de trucaje digital en el que salgo con un vestidito, como muy creepy, muy desagradable, incómodo, extraño, pero un bonito ejercicio de expresión corporal que quedó grabado. Y cuando se estrenó Mama a Guillermo del Toro le decían que estaba muy bien, pero que se trataba de otra criatura creada en 3D. Y lo único que había en 3D era el pelo, así que me preguntaron si me importaba que compartieran en las redes el test de movimiento, en el cual puede verse perfectamente que soy yo y punto. Dije que sí, que no me importaba, y a raíz de ese video, que se hizo viral entre la gente de la industria, fue cuando noté un punto de inflexión en mi carrera y  todo el mundo que hacía cine de terror fuera de España  comenzó a incluir en sus planes criaturas con esas características, por lo que noté un aumento en la cantidad de ofertas de trabajo que me llegaban. Así que durante estos últimos tres años no he parado de trabajar, y todo fuera de España.

Recuerdo estar charlando con Alexandre Aja cuando rodaba The Other Side of the Door (Johannes Roberts, 2016) en la India que me decía, “tengo un montón de amigos que han visto tu video y todos quieren trabajar contigo”. A raíz de ese video vino un cambio y mi nombre, por sí solo, se va defendiendo. Tengo la sensación de que en América y en el resto del mundo han empezado a valorar mi nombre y para este tipo de personajes recibo constantemente ofertas y proyectos. Todo lo cual da una tranquilidad y una felicidad.

Gracias a las redes cuando tienes un nombre deja de ser necesario vivir en Los Ángeles. Bien es cierto que el vivir allí te permite llegar más rápido a depende qué trabajos en los cuales los productores no tienen tan claro el contar contigo. Pero tener un físico y un perfil tan concreto, tan específico, hace que note en qué proyectos el personaje debo de ser yo. Es como que ciertos directores y maquilladores ya piensan en mí. Y me van llamando o escribiendo. Entonces no veo la necesidad de instalarme en Los Ángeles. Primero porque la mitad de las películas las hago en Londres y la otra mitad entre Canadá y Estados Unidos, así que da igual donde esté porque las ofertas vienen de todos lados. Voy allí, trabajo, marcho al otro lado.

Con Sophia Lillis durante el rodaje de It de Andy Muschietti.

El año pasado hice una película en África; otra en Canadá; otra en Los Ángeles; otra en Boston; otra en Londres y un trocito en España. O sea, viva donde viva voy a tener que viajar.

En El renacido (The Revenant, Alejandro G. Iñárritu, 2015), hubo un maquillaje especial que no se incluyó finalmente para una escena que representaba una pesadilla del protagonista. Algo terrorífico y angustioso. Un plano secuencia que estuvimos dos días rodando con la luz exacta del atardecer.  Ese momento justo en el que se ponía el sol. Ya que Inárritu lo quería todo con luz natural y esta escena debía suceder justamente en ese momento de crepúsculo, estuvimos varios días rodando tan solo durante veinte minutos al día porque se rodaban cuatro tomas y cuando la luz ya no era exáctamente la requerida y Emmanuel Lubezki decía “No, ya no” y entonces debíamos esperar a otro día para rodar otras cuantas tomas.

La película estaba prácticamente terminada e Iñarritu estaba experimentando y probando cosas que pensaba que podrían enriquecer la pesadilla del personaje interpretado por Leonardo diCaprio.

Cuando me llamó y me contó lo que pretendía hacer ya me dio la sensación de que estaba experimentando, y fue fantástico estar allí probando cosas y rodando con Leonardo y Tom Hardy, compartiendo escena, ¡la locura! pero al final la escena no se incluyó. Una lástima no compartirla con todo el mundo en la pantalla.

Desde que se dio a conocer el extraño Slender Man por internet mucha gente desde las redes, y yo mismo, pensamos que yo encajaría bien y resultaría ideal, así que no es de extrañar que cuando surgió el proyecto ellos mismos se pusieran en contacto conmigo. Terminamos de rodar Slender Man (Sylvain White, 2018) en Boston hace unos cuatro meses y este año hay una serie de proyectos en los que quieren contar conmigo así que, si Dios quiere, haremos otros cinco o seis pelis, entre otras cosas.

Me gusta la interpretación en general, la dirección… me apetece probar otras cosas y disfruto con la comedia. Me gusta el drama y me apetece hacer de todo. Pero a mí lo que más me ha gustado siempre han sido las criaturas. Me han fascinado desde niño. Mis primeros recuerdos son de verlas en El retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983), en la que todo era a base de criaturas y más criaturas: el templo de Jabba; los Ewoks; Chewbacca… era un amalgama de creatividad y de criaturas entrañables que fueron la base de lo que mí me ha motivado e inspirado. Así que tanto en Ciencia-Ficción como aventuras o terror, yo estaba siempre deseando ver criaturas. También quería saber como se hacían, como se diseñaban y cobraban vida así que estoy donde siempre he deseado estar (…) ¿Que me encasillan? ¡Pues benditos sean! ¿Cómo podría quejarme? Mi encasillamiento es una bendición.

Categorías:FANTATERROR

El cine en zapatillas: Atrapados en el miedo (Carlos Aured, 1985)

25 septiembre 2017 Deja un comentario

Partiendo de la base de que Carlos Aured no era, digamos, un director excepcional, y que con  Atrapados en el miedo realiza una de sus obras más discretas, vamos a intentar demostrar que, precisamente por, entre otras cosas, su pobreza de medios, esta película contiene los suficientes elementos como para ser una pieza de obligada visión y, sobre todo, digna de formar parte de toda colección Fantaterrorífica que se precie.

ATRAPADOS EN EL MIEDO (Carlos Aured, 1985) Francisco Herrera Producciones. Colección Fantaterror 2

España. Duración: 83 min. Guión: Carlos Aured Música: Código Exterior Fotografía: José G. Galisteo Productora: Tormes Ciné Contact Género: Terror Formato pantalla: 4/3 Idioma: Castellano Zona: 0 Extras: Trailers, carteles, filmografía y documental (30 min. aprox.) Portada reversible.

Reparto: Adriana Vega, Sara Mora, José Luis Alexandre, Joaquín Navarro, Luis Cánovas,Emilio Alonso, Margarita Herrera, Marisol Navajo, Elena Cores, Jaime Mari,Carmen Luján

Sinopsis: Un enfermo mental recluido en un sanatorio psiquiátrico huye de su encierro y se dedica a vagar por las afueras de Madrid. Su mente perturbada no encuentra más razón de ser que matar. Tras asesinar a dos chicas a orillas de un río, irá encadenando una serie de asesinatos a cada cuál más repulsivo, sembrando el terror en el lugar. José (Joaquín Navarro) y Antonio (José Luis Alexandre), dos buenos amigos, preparan un divertido fin de semana en la casa de campo que la familia de José posee en las afueras de la ciudad. Aprovechando la ocasión invitan a dos guapas hermanas, Ana (Sara Mora) y Laura (Adriana Vega), que aceptan la invitación. Ana, la mayor, trabaja de secretaria, vive sin apuros y es amante de Antonio. Laura por su parte, tiene un carácter introvertido y es tímida, carácter que se ha acentuado tras un reciente fracaso amoroso. Todo parece augurar un divertido fin de semana para las dos parejas, que se truncará cuando sean acosados por el asesino psicópata.

 

‘EL CINE DE SUSPENSE NO HABÍA DICHO LA ÚLTIMA PALABRA HASTA QUE LLEGÓ… ATRAPADOS EN EL MIEDO’

Carlos Aured, tras trabajar como ayudante de dirección de Leon Klimovksy, tuvo la oportunidad de debutar en la dirección realizando trabajos para la productora barcelonesa Profilmes, varios de ellos con el guión y la participación como actor de Paul Naschy: El retorno de Walpurgis (1973), El espanto surge de la tumba (1973), La venganza de la momia (1975) y Los ojos azules de la muñeca rota (1974), son algunos de los títulos que dejó tras de sí esta colaboración, antes de que se truncara por un malentendido entre actor y director.

Con la llegada de destape y del cine clasificado ‘S’, fiebre que hizo que los productores dejaran de apostar por el cine de género, Aured tuvo que adaptarse dirigiendo un puñado de películas eróticas, algunas de las cuales han pasado a la historia más por su título y por los dividendos que dejaron, que por su posible valor artístico como El fontanero, su mujer y otras cosas de meter (1981) o El hombre del pito mágico (1983). Pero en 1983 tiene ocasión de dirigir un thriller con gotas de terror, El enigma del yate, que es seguida por la que quedará como su última película, Atrapados en el miedo (1985).

Con Atrapados en el miedo Carlos Aured se adentra, humildemente, en el Slasher, subgénero con asesino misterioso, prácticamente inmortal, cuya principal gracia estriba en saber cual será el medio escogido por el sanguinario psicópata para finalizar con el calentón del joven de turno. Una variante del cine de terror que ya estaba bastante agotada por entonces y que había entrado en una tediosa repetición basada en las secuelas.

La película está producida por Karl Heinz Mannchen, un productor alemán que había trabajado profusamente con Jesús Franco y que dos años antes había producido USA, violación y venganza (1983) un thriller de acción protagonizado por Pilar Alcón y dirigido por José Luis Merino, que por cierto ejercería de asistente de producción en la cinta de Aured. Como director de fotografía, Atrapados en el miedo contó la participación del prolífico José García Galisteo, que ni a ustedes ni a nosotros nos sugiere nada, pero que es el hermano de la célebre (y trístemente enferma) Carmen Sevilla.

Atrapados en el miedo será el último trabajo en el cine del productor alemán.

La cinta de Aured se  inicia con una música sospechosamente familiar que, desde luego, no pertenece a Código Exterior,  los músicos acreditados como responsables de su banda sonora. Vemos como alguien salta la tapia de un centro psiquiátrico. De ahí pasamos a un soleado bosque, en el cual dos chicas jóvenes se hacen delicados arrumacos (esos coletazos del cine erótico). Todo muy bucólico y con un ensordecedor trinar de pájaros. Hasta que entra en escena el demente, al que no veremos el rostro en ningún momento, que mata a las jóvenes bajo un puente (¿Talamanca?)

De ahí pasamos a los protagonistas de la historia, cuatro ‘jóvenes’ cuyo lenguaje haría sonrojar a Carmen de Mairena, en especial Antonio (José Luis Alexandre), que se refiere a la chicas como ‘material’ y dice perlas como ‘A las tías les va la marcha, y si las pegas, enloquecen, ¡lo que yo te diga!’. Comentarios tan políticamente incorrectos que no pueden más que añadir valor antropomórfico a semejante cinta. Supuestamente su personaje es el que aporta la parte cómica de la cinta, por sus -entonces enrollados, ahora rijosos- comentarios, pero el paso de los años no ha tratado bien a su personaje, que lejos de caer bien, uno le desea una muerte lenta y dolorosa. José Luis Alexandre, como pueden suponer, no hizo una gran carrera en el cine, limitándose a interpretar pequeños papeles de policía, guardia civil, camarero e incluso macarra en alguna película antes de dedicarse a otro quehacer. Posiblemente el personaje que encarna en la cinta de Aured sea el más extenso que realizó en su carrera.

José, el otro joven, está interpretado por Joaquín Navarro, que encarna lo que se dice a un ‘pijo’ de buena familia, que no sabe ni cambiar la rueda de su coche y que es  propietario del chalet en el espera,  junto a Antonio, beneficiarse a las muchachas. Navarro tampoco puede decirse que tuviera una dilatada carrera en el mundo del cine. De hecho Atrapados en el miedo es, lo han adivinado, la última película de una filmografía que incluye perlas como El lago de las vírgenes (1982) de Jesús Franco y Bragas calientes (1983) de Julio Pérez Tabernero.

La película la salvan las dos actrices que encarnan el interés romántico de José, Adriana Vega (Laura), y sexual de Antonio, Sara Mora (Ana). Dos competentes y bellas actrices que justifican, por sí solas, el visionado de esta película.

Adriana Vega es una presencia muy familiar en el cine de los ochenta. Perfecto prototipo de guapa vecina que todos quisiéramos haber tenido, con un magnífico físico, nada exhuberante, pero rotundamente bello. Inolvidable resulta su presencia en películas como El liguero mágico (Mariano Ozores, 1980), Al este del oeste (Mariano Ozores, 1982) o en Viciosas al desnudo (Manuel Esteba, 1980) donde conformaba un irresistible tándem junto a Eva Lyberten que no nos extraña que enloqueciera al bueno de Jack Taylor.  En Atrapados en el miedo Adriana encarna a la hermana pequeña de Ana. Tímida y virgen.

Muy diferente es Sara Mora, una belleza morena muy racial, que como hermana de Laura, liberada y ‘tirá palante’ complementará al personaje interpretado por Adriana Vega. Batallada en películas de género y, por supueto, eróticas, es la protagonista de La frígida y la viciosa (1981) de Carlos Aured. Pero eso sí, no esperen escenas subidas de tono, pues Atrapados en el miedo no las tiene.

Ya tenemos pues a los cuatro ‘jóvenes’ que desde luego no son teenagers, tal y como quizás hubiera requerido el guión, ya sea por los diálogos o por la acción en sí. Pero tenemos lo que tenemos y con estos cuatro personajes llegaremos al retirado chalet donde, por fin, terminarán acosados por el loco escapado del manicomio,

Lobby Card que muestra a Sara Mora en una escena de Atrapados en el miedo.

pero antes asistiremos a una buena cantidad de diálogos ridículos que convertirán esta película en un tesoro del humor involuntario, repleta de sustos de baratillo, chistes chuscos y una intriga impostada. Circunstancias bajo las cuales las actrices hacen lo que pueden, mientras el asesino continúa haciendo de las suyas, cuidando Aured que su rostro nunca sea visto por el espectador.

El enfrentamiento final entre el psicópata y los jóvenes tardará una hora en llegar, ocupando los últimos veinte minutos de la cinta. Digamos que todo será tirando a torpe y que la tensión no llevará al espectador precisamente al paroxismo, pero coincidiendo precisamente con ese tramo final veremos, por fin, el rostro del demente asesino. Un rostro que, como es natural, al no ser ningún personaje conocido ni suponga ninguna sorpresa para el espectador al tratarse de un actor, Luis Canovas, totalmente desconocido, habrá resultado un ejercicio totalmente inútil el haberlo ocultado durante la mayor parte de la cinta. O al menos nosotros no entendemos el porqué de esa decisión.

Una caratula totalmente fuera de lugar perteneciente a la edición VHS alemana del filme. Fíjense en el destalle Scanners

La cinta termina dejando un final abierto (¿?) sellado con una frase de H. P. Lovecraft que termina de descolocar al espectador. Todo ello en una película que cuenta con un reducido presupuesto, muertes muy poco imaginativas, ausencia de hemoglobina, escasas localizaciones y una eterna noche de terror con un Jason de pacotilla, pero que fascinará al coleccionista de películas de terror españolas. Pues, con todo, Atrapados en el miedo no resulta aburrida, precisamente por lo ridículo de su guión, sus descacharrantes diálogos y las actuaciones de derribo.

La película de Carlos Aured es la segunda entrega de la Colección Fantaterror de Herrera Producciones. Una serie que busca editar películas perdidas o poco vistas del fantástico español y hacerlo en las mejores condiciones posibles. Tras un primer volumen con La orgía de los muertos (José Luis Merino, 1973) que ha merecido elogios por la calidad de la edición, lanzan Atrapados en el miedo, cuyo responsable nos ha jurado y perjurado que se ha extraído del negativo original, no pudiendo hacer nada con la parte final de la película, muy oscura pero fiel, al parecer, a como fue rodada por Aured.

En todo caso resulta un lujo poder contar con ediciones dignas de oscuras películas del cine fantástico español, y podemos asegurar que la Colección Fantaterror de  Francisco Herrera tiene en cartera nuevas salidas que sin lugar a dudas van a resultar de gran interés para el coleccionista.

Y de todas ellas les informaremos puntualmente …

Dark Universe: actualizando el legado de la Universal

DARK UNIVERSE

Universal Pictures relanzará sus clásicos monstruos del cine para una nueva generación bajo el nombre de DARK UNIVERSE . El logotipo de este proyecto va acompañado por un tema musical inédito compuesto por Danny Elfman y se lanzará en cines con el estreno de La Momia el próximo 9 de junio.

DARK UNIVERSE  nace gracias a la creatividad de Alex Kurtzman, director y productor de La Momia, la película que inaugura esta nueva serie de monstruos, y de Chris Morgan, que también produce La Momia y que acaba de ver cómo Fast & Furious 8, la sexta película que escribe para la franquicia, ha conseguido la mayor recaudación jamás alcanzada en un estreno mundial el pasado 14 de abril. Se unen a la empresa, con muchas ganas de inspirar y entretener a una nueva generación, talentos visionarios de la talla del oscarizado Christopher McQuarrie (las entregas de Misión Imposible y la famosa Sospechosos habituales) y David Koepp (La guerra de los mundos, Jurassic Park).

“Nos enorgullece formar parte de la creatividad y la pasión que han inspirado la reinvención de los icónicos monstruos de Universal”, afirma Donna Langley, presidenta de Universal Pictures. “Chris y Alex han iniciado este proyecto con suma maestría, lo que nos permitirá que cada película disponga del tiempo suficiente para encontrar el reparto perfecto, el director más idóneo y la visión más adecuada. Lanzamos DARK UNIVERSE apoyado en el tema musical compuesto por Danny Elfman, aprovechando el estreno de La Momia y sabiendo que vamos a colaborar con un brillante cineasta como Bill Condon para dirigir Bride of Frankenstein, la historia de una mujer muy actual dentro de un cuento de lo más clásico. Estamos convencidos de que esto es el comienzo de algo muy grande“.

“Cuando Universal nos habló de la posibilidad de volver a imaginar estos personajes clásicos, nos dimos cuenta inmediatamente de la responsabilidad que suponía y que debíamos, ante todo, respetar su legado a la vez que les hacíamos participar en aventuras nuevas y modernas”, dicen Alex Kurtzman y Chris Morgan. “El estudio y nuestros colaboradores creativos nos han motivado y retado para que empezáramos a tejer la red de DARK UNIVERSE. Esperamos sinceramente que estas películas cautiven a los seguidores de siempre y enganchen la imaginación de muchos más”.

DANNY ELFMAN

Desde su primera partitura para La gran aventura de Pee-Wee, de Tim Burton, a la que siguió el icónico tema para la serie “Los Simpson”, sin olvidar tampoco sus colaboraciones con cineastas de la talla de Ang Lee, David O. Russell, Sam Raimi, Rob Marshall, Guillermo del Toro, Joss Whedon y Peter Jackson, las inimitables composiciones del músico Danny Elfman, nominado a cuatro Oscar, le han convertido en uno de los compositores más versátiles y consumados de la historia. “Crecí con monstruos“, dice Elfman, “los monstruos formaban parte de mi vida y los icónicos monstruos de Universal casi eran mi familia. No sería el mismo de no haberlos conocido. Cuando me ofrecieron componer el tema musical para el logotipo de DARK UNIVERSE , no lo dudé ni un segundo. ¿Hay algo más divertido que conectarme directamente con este mundo que siempre ha sido parte de mi psique?  Intenté encontrar algo nuevo que, a la vez, tuviera alguna conexión con los orígenes, aunque fuera de un modo muy sutil. Algo que predijera el futuro creativo, fértil e imaginativo en el que está a punto de penetrar DARK UNIVERSE , pero que también homenajeara la herencia dejada por los trágicos héroes (o antihéroes) de mi niñez. ¡Por los monstruos!”.

LA NOVIA DE FRANKENSTEIN, SEGUNDO PROYECTO

El oscarizado Bill Condon, después del gran éxito mundial de La bella y la bestia, dirigirá Bride of Frankenstein a partir de un guion de David Koepp. Su estreno está previsto para el 14 de febrero de 2019 y será la siguiente entrega de DARK UNIVERSE  después del estreno de La Momia. El nombre de la actriz protagonista se revelará próximamente. “Me entusiasma la idea de llevar a la gran pantalla una nueva versión de Bride of Frankenstein, sobre todo cuando la película original de James Whale aún tiene tanta fuerza“, dijo Bill Condon. “La novia de Frankenstein es, sin lugar a dudas, el monstruo femenino más icónico de la historia del cine, lo que demuestra que James Whale hizo una obra maestra capaz de perdurar a través del tiempo”.

Las películas de DARK UNIVERSE estarán interpretadas por algunas de las mayores estrellas del mundo para encarnar papeles icónicos y a ellas se unirán nuevos talentos que empiezan a despuntar. En la foto que acompaña a este artículo puede verse a dos de las estrellas de futuros proyectos de DARK UNIVERSE: el Hombre Invisible y el Monstruo de Frankenstein, interpretados respectivamente por Johnny Depp y el oscarizado Javier Bardem. A ellos les acompañan Tom Cruise, en el papel del mercenario Nick Morton, y al oscarizado Russell Crowe, como el Dr. Henry Jekyll, que encabezan el reparto de La Momia,  junto con Sofia Boutella, la actriz que encarna a la momia.

PRODIGIUM: UNA SAGA INTERCONECTADA

Las películas del mundo de DARK UNIVERSE están conectadas por una misteriosa organización multinacional llamada Prodigium. Encabezada por el enigmático y brillante Dr. Henry Jekyll, Prodigium tiene como misión encontrar, estudiar y, si fuera necesario, destruir el mal encarnado en los monstruos que recorren nuestro mundo. La organización funciona fuera de la tutela de cualquier gobierno y lleva milenios ocultándose; solo así consigue esconder el mal que existe más allá de la delgada membrana de la sociedad civilizada, y hará lo que sea necesario para seguir escondiéndolo. Para saber más acerca de DARK UNIVERSE y Prodigium, entren en www.DarkUniverse.com y http://www.WelcometoProdigium.com.

Bienvenidos a un nuevo mundo de dioses y monstruos. Bienvenidos a DARK UNIVERSE.

Vic Winner: el galán del Fantaterror

19 diciembre 2016 Deja un comentario

untitledVic Winner representa para el cine de terror español la encarnación del galán. Su atractivo rostro y su atlética figura fueron el principal reclamo para los directores y productores, que lo requirieron para interpretar al ‘chico’ de la película, que rescata a la protagonista de las zarpas del villano, del monstruo de turno. O que muere en el intento. Una figura presente en el cine de terror desde sus inicios que también pasó a formar parte del imaginario autóctono de los años setenta, muchas veces interpretado por actores como Tony Kendall, Andrés Resino, Tony Isbert o nuestro protagonista, Vic Winner, el que más reincidió en este género, ya que tuvo la fortuna de formar parte del reparto de cinco de las más importantes cintas pertenecientes al boom del cine de terror español de los años setenta, así que su físico resulta familiar para el aficionado, algo que no dejó de sorprenderle cuando se lo destaqué.

Siendo como es un actor que no se prodiga mucho en entrevistas, nos resulta todo un placer el poder hablar con él y repasar toda su carrera, deteniéndonos, por supuesto, especialmente en su fructífera etapa en el cine de terror.

LOS COMIENZOS

Víctor Barrera Rodríguez nació en Carmona (Sevilla). Se licenció en Derecho pero tras ver unas imágenes de Venezuela en un documental, decide marcha hacia allí en 1957. En Caracas ejerce de abogado, trabajando también de corresponsal en diversas publicaciones españolas y como presentador de televisión en el canal Venevisión. Pero el cine se cruza en su vida, cambiándolo todo:

En los estudios de Venevisión

En los estudios de Venevisión

“Mi entrada en el cine fue por casualidad. Siendo abogado de una productora venezolana, que había firmado una coproducción de dos películas con otra productora italiana, resultó que el actor italiano que debía interpretar el papel de Inspector de Policía en ambas cintas no se presentó, y el director de las películas me convenció para que yo lo hiciera. Estas películas fueron Goldface (Goldface il fantastico Superman, Vitto Albertini, 1967) y Acción en Caracas (AKA El hombre de Caracas, Juan Xiol, 1970)[1] y en ninguna de las dos aparecí en los créditos, porque para mí fue un hecho esporádico. Así que fue casualidad más que vocación, aunque ésta estuviera larvada en mi subconsciente”.

Con el showman televisivo Renny Ottolina y la cantante Mina. Precisamente Renny Ottolina es padre de la actriz Rina Ottolina, que interpretó junto a Naschy, La venganza de la momia (1973) de Carlos Aured.

Con el showman televisivo Renny Ottolina y la cantante Mina. Precisamente Renny Ottolina es padre de la actriz Rina Ottolina, que interpretó junto a Naschy, La venganza de la momia (1973) de Carlos Aured.

A pesar de ser estos sus primero filmes, las filmografías consultadas del actor se inician generalmente con Las endemoniadas (Nelle pieghe della carne, 1970) de Sergio Bergonzelli.

Las endemoniadas no fue mi primera película. Fue la cuarta o quinta. La rodamos en Pescara, una bella ciudad italiana a la orilla del Adriático. Era una coproducción hispano-italiana con Pier Angeli y Eleonora Rossi Drago, por parte de Italia, y por parte española Emilio Gutierrez Caba, Alfredo Mayo, Fernando Sancho y yo. Y la verdad es que lo pasé muy bien. Pier Angeli -la exnovia de James Dean- ya estaba mayorcita, pero aun conservaba su belleza y elegancia. Así como Eleonora, otra belleza italiana. El director y productor, Sergio Bergonzelli, desde entonces hasta que murió hace unos años fue un gran amigo mío. Era un viejo profesor de filosofía que abandonó la universidad por el cine. Era un enamorado de la música clásica y llevaba el coche lleno de discos antiguos”.

con Pier Angeli

Con Pier Angeli en Las endemoniadas (Nelle pieghe della carne, 1970) de Sergio Bergonzelli.

A continuación participa, ya como protagonista, en Fray Dólar (Raúl Peña, 1970), una comedia coproducida entre España y Puerto Rico rodada en ese país y en Estados Unidos.

“Fue una película un tanto deslavazada. Allí conocí a Manolo Zarzo, de quien me hice muy amigo durante el rodaje, y a Marisa Paredes (…) Recuerdo que lo pasábamos genial. Incluso nos echaron del primer hotel por bullangueros. Me encantó Puerto Rico, sobre todo sus playas y sus mujeres”.

La Araucana (Julio Coll, 1971) su siguiente filme, es una importante coproducción entre España, Italia, Perú y Chile en la que Víctor obtiene un papel destacado, el del

Como el indio Lautaro en La Araucana.

Como el indio Lautaro en La Araucana (Julio Coll, 1971).

cacique indio Lautaro, el antagonista, compartiendo reparto con Elsa Martinelli, Venantino Venantini, Julio Peña, Ricardo Palacios y Eduardo Fajardo, entre otros.

“Rodamos en varias localizaciones de Chile (en la capital Santiago, en Valparaíso, desierto de Atacama etc.) Estuvimos más de un mes, en junio de 1970, durante la campaña electoral que ganó Allende. Fue emocionante conocer un pueblo tan culto políticamente y con un sentido democrático tan arraigado como el chileno. Lástima que asesinaran en 1973 a Allende, un gran político, aunque algo ingenuo para mí parecer. El rodaje fue totalmente placentero. Conocí mucha gente interesante, sobre todo a Venantino Venantini[2], un bohemio italiano, encantador como persona y un gran actor, que hablaba inglés perfectamente. La película, si mal no recuerdo, fue seleccionada en el Festival de Moscú y funcionó en España bastante bien”.

Precisamente durante el rodaje de La Araucana Víctor Barrera conocerá al productor Josep Anton Pérez Giner, con quien entabla una larga amistad y que le abrirá el camino de retorno a España, ya definitivamente como actor, para rodar en Profilmes, productora recién fundada por Pérez Giner y Ricardo Muñoz Suay que iniciaba su plan de producción dedicado al cine de género, especialmente de terror.

Vic Winner con Josep Anton Pérez Giner

Vic Winner con Josep Anton Pérez Giner

EL CINE DE TERROR

Víctor Barrera, que en los anteriores rodajes había sido acreditado con el nombre artístico de Víctor Alcázar decide, una vez en España, pasar a llamarse Vic Winner.

Como normalmente estas películas tenían dos versiones, una para España, recatada e hipócrita; y otra para el extranjero, más realista y desenfadada en lo que a las relaciones sexuales y vestuario se refiere, quise también diferenciar los nombres. Creo que fue decisión mía. Lo mismo hizo Jacinto con lo de Paul Naschy”.

Y precisamente junto a Paul Naschy compartirá el rodaje de cuatro películas: El espanto surge de la tumba (Carlos Aured), El jorobado de la Morgue (Javier Aguirre), El gran amor del conde Drácula (Javier Aguirre) y La rebelión de las muertas (León Klimovsky), rodadas todas en 1973. Victor Barrera piensa que el cine español no valoró lo suficiente a su amigo Paul Naschy:

“No, no lo valoró. Esa pena la tuvo mucho tiempo. Porque él era muy inteligente, y sobre todo, de una gran hipersensibilidad.

Creo que me lo presentó José Antonio Pérez Giner, Director de Producción de dos películas en las que intervine en Venezuela. (…) Era un profesional como la copa de un pino. Un gran actor, de una paciencia infinita en maquillaje. Un gran compañero y amigo. Con él, su esposa y la mía, salíamos a cenar y de copas casi todas las noches durante el tiempo que trabajamos juntos, que fueron varios años.

Amenazando a Alaric de Marnac (Paul Naschy) con los Martillos de Thor.

Amenazando a Alaric de Marnac (Paul Naschy) con los Martillos de Thor.

Tengo muchos recuerdos de mi gran amigo. El que me viene a la mente ahora es el siguiente: estábamos rodando El Espanto surge de la tumba. Era de noche, estábamos en una presa o embalse que hay en la Sierra Norte de Madrid. La escena es esa donde, desde una lancha, tenemos que tirar al embalse dos cuerpos embutidos en sacos, si no recuerdo mal. Cuando los echamos por la borda, y nos disponíamos a regresar a tierra, me dí cuenta de que a unos metros de nosotros estaba la caída del agua y la corriente nos llevaba hacia allí. El que manejaba los remos era Paul y se dio cuenta de la situación y de que yo estaba preocupado. Recuerdo que me dijo: ‘Eso está chupado. No olvides que soy campeón de España de levantamiento de pesos.’ Y no sin tener que recurrir a todas sus fuerzas salimos de la situación. Pero yo sentí verdadero miedo. Y no soy de los más miedosos”.

En esta película, que el actor recuerda como la que más le gustó interpretar de esta etapa, Vic interpreta al pintor Maurice Roland, descendiente de uno de los ejecutores del brujo Alaric de Marnac (Paul Naschy), que resucita con el ansia de vengarse de sus verdugos. Maurice intenta terminar con el brujo, pero este lo mata lanzándole un hacha.

La película se rodó en un tiempo record y se utilizó la cartuja de Talamanca del Jarama y la casa familiar del propio Naschy en Lozoya como escenarios.

En aquella época las películas se hacían con las letras que anticipaban los distribuidores regionales. Recuerdo que el Espanto surge de la tumba la hicimos con ocho millones de pesetas”.

Junto a Paul Naschy en una foto perteneciente a una sesión promocional realizada en casa de Vic

Junto a Paul Naschy en una foto perteneciente a una sesión promocional realizada en casa de Vic

El filme fue dirigido por Carlos Aured, ayudante de León Klimovsky, que debutaba con este filme

“(…) fue un buen director. No hubo problemas en el rodaje y terminamos siendo buenos amigos”.

Como tantas películas de la época, para El espanto surge de la tumba se rodaron algunas escenas alternativas con desnudos para incluir en la versión para exportación.

“Unas escenas se rodaban con sujetadores y en otras se enseñaban las mamelas. Las actrices ya eran advertidas antes de contratarlas, y conscientes de ello, rodaban sin poner ningún pero. Recuerdo con especial deleite el busto tan perfecto que tenía mi amiga y paisana María José Cantudo, a quien más de una vez fui a recoger al colegio donde estudiaba en mi Mercedes. Iba por ella por hacerle el favor a su novio y luego esposo, Manolo Otero, con quien estuve rodando La Araucana. Era un buen tipo, aunque un poco poseído (Con lo guapo que era y lo bien que cantaba, ¿Quien no es poseído?)”.

Otra imagen de Naschy y Winner perteneciente a la misma sesión promocional privada.

Otra imagen de Naschy y Winner perteneciente a la misma sesión promocional privada.

A continuación Paul Naschy y Vic Winner vuelven a compartir reparto en dos películas dirigidas por Javier Aguirre: El jorobado de la Morgue y El gran amor del Conde Drácula.

El jorobado de la Morgue narra los descabellados experimentos que realiza el Dr. Orla (Alberto Dalbés) para crear un ‘primordial’, contando con la colaboración del jorobado Gotho y del Dr. Tauchner, personaje encarnado por un Vic Winner que se verá obligado a memorizar frases como “Los niveles de proteínas solubles y lúcidos no disminuyen”. Cuando Tauchner deja de prestar ayuda a Orla tras ver que sus experimentos se le van de las manos, él y su novia Frieda (Maria Perschy) serán apresados para formar parte de la dieta del ‘primordial’. Finalmente y liberados por Gotho, el Dr. Tauchner, Frieda y Elke (Rossanna Yanni), conseguirán escapar con vida.

Rodada en parte en Viella, una población ubicada en pleno Pirineo de Lleida que da totalmente el pego como población bávara, El jorobado de la Morgue incluye una de las mejores interpretaciones de Paul Naschy.

“Paul, Javier Aguirre, Manu Leguineche (qepd) y yo fundamos una productora, Janus Films y con ella realizamos cuatro películas, que vendimos antes de empezarlas. Una de ellas era El Jorobado de la Morgue, de la que recuerdo una anécdota muy graciosa. Estábamos rodando las escenas finales de la película, en unos alcantarillados de un pueblo de la sierra. Yo acababa de liberar a mi novia en la película, la bella y maravillosa Rosanna Yanni[3], que todo lo que tenía de guapa lo

El truculento cartel americano de El jorobado de la Morgue

El truculento cartel americano de El jorobado de la Morgue

tenía de hembrona. Es una mujer de alta talla y buen peso, y como estaba desmayada, tenía que correr con ella en brazos a través de aquel alcantarillado de aguas negras y malolientes. Yo era joven y fuerte (aunque no tanto como Paul) y durante los ensayos no tuve problema, porque ella se agarraba a mi cuello y eso facilitaba mi acción. Pero cuando llegó la hora del rodaje y ella estaba desmayada, era un cuerpo muerto con el que yo ya no podía correr como en los ensayos. Se lo dije a Javier y entre las risas de todo el equipo, y sobre todo de Rosanna, improvisamos una carretilla sobre la cual, sin que se viera por cámara, yo apoyaba mis brazos, que sostenían a una Rosanna desmayada ¡¡Cómo pesaba la condenada!!”.

La película cuanta con algunas escenas remarcables, como la que demuestra la sangre fría que poseía la actriz María Elena Arpón, rodando cubierta de ratas; o aquella que levantó cierta leyenda de que se habían utilizado cadáveres reales en algunas tomas.

“Lo del cadáver de verdad yo no lo recuerdo. Pero no me extraña nada. Los de producción eran tan buenos que si necesitaban un cadáver y no lo encontraban, se cargaban al primero que pasara por allí. Es broma. Lo de las ratas de María Elena no eran ratas de verdad. Eran cobayas blancas de laboratorio teñidas de marrón, que dan el pego total”.

Por su parte, El gran amor del conde Drácula, el otro filme que rueda con Aguirre, cuenta con un gran reparto femenino: de nuevo Rosanna Yanni, Mirta Miller, Ingrid Garbo y como estrella internacional Haydée Politoff, que parece ser tuvo un serio accidente durante el rodaje. En el filme Imre Polvi, su personaje, era vampirizado y lucía prominentes colmillos, así como unas lentes de contacto que le daban un aspecto más siniestro, obra del equipo de maquilladores formado por Emilio Puyol y Carlos Moreno. El film contenía en su doble versión alguna escena picante protagonizada por Vic Winner e Ingrid Garbo, que interpretaba a Marlene, su novia. Imre es destruido por Drácula, personaje que encarna Paul Naschy, clavándole una estaca cuando ataca a Karen (Haydée Politoff), muchacha de la que el conde se ha enamorado y por la que terminará auto inmolándose.

¡Todos vampirizados!Con Mirta Miller e Ingrid Garbo en El gran amor del Conde Drácula

¡Todos vampirizados!Con Mirta Miller e Ingrid Garbo en El gran amor del Conde Drácula

“La verdad, no recuerdo nada en particular de esa película. Que rodamos en un palacete de la Alameda de Osuna. Que las actrices eran bellísimas. Que lo pasamos muy bien. Que Ingrid Garbo tenía un admirador del norte de España médico con el que se casó después. Por cierto, tuvimos un ayudante de producción (el que nos traía al rodaje las Coca-colas y los bocadillos) que se llamaba Enrique González Macho[4]

Las lentillas molestaban un poco, pero los colmillos en absoluto. De Emilio me acuerdo. Era genial y la pesadilla de Paul.

Del supuesto accidente de Haydeé no recuerdo nada. Ni siquiera de ella”.

En La rebelión de las muertas, Vic Winner encarna al doctor en psiquiatría Lawrence Radcliffe, escéptico amigo de la protagonista Elvire (Romy) a la que rescatará de las garras de una satánica secta, no sin antes ser capturado y estar ambos a punto de morir en manos de Elsie (interpretada por una joven María Kosty) que es abatida por la policía tras desvelar a los prisioneros sus aviesas intenciones: “Os mataré a ti y a ese estúpido entrometido de Lawrence. Luego me serviréis de zombies porque mi misión es crear un imperio ¡Un imperio de muertos que sojuzgarán a los vivos!”

El actor apenas recuerda nada de esta película, su última colaboración con Paul Naschy y última también con Profilmes, pero sí de su director:

“Lo único que recuerdo es lo buena persona y buen director que era Klimosvsky y lo bella que era su esposa”.

En La rebelión de las muertas, junto a Romy, Mirta Miller y Paul Naschy, que interpreta el doble papel de Krisna / Kantaka.

En La rebelión de las muertas, junto a Romy, Mirta Miller y Paul Naschy, que interpreta el doble papel de Krisna / Kantaka.

Se cierra así su breve etapa en Profilmes, que constó de dos cintas ya que aunque hay filmografías del actor que incluyen Tarzán y el misterio de la selva, dirigida por Miguel Iglesias Bonns en 1973, el actor no tuvo nada que ver con esa película.

Una vela para el diablo es el siguiente proyecto en el que participa Vic Winner. Pieza capital del cine de terror dirigida magistralmente por Eugenio Martín, contó con un excepcional reparto que incluía a Esperanza Roy y Aurora Bautista como Verónica y Marta, dos hermanas que regentan un hostal en la Andalucía profunda. La llegada a su establecimiento de jóvenes turistas con actitudes liberales escandalizará a las frustradas hermanas, siendo el detonante de sus instintos homicidas. Entre las actrices que caerán bajo sus zarpas se encuentran Lone Fleming, Blanca Estrada, Loreta Tovar y, por poco, la inglesa Judy Geeson que interpreta a Laura Barkley, hermana de May, personaje interpretado por Loreta Tovar cuya búsqueda destapará los crímenes. En el filme Vic Winner interpreta a Eduardo, joven que ayudará a Laura y que morirá en manos de Marta.

Con Lone Fleming y Aurora Bautista en un fotocromo de Una vela para el diablo

Con Lone Fleming y Aurora Bautista en un fotocromo de Una vela para el diablo

Una vela para el diablo la hice después de rodar las cuatro que hice con Paul Naschy. Entre las actrices, que yo recuerde, como eran tan distintas entre sí, no hubo problemas.

Recuerdo que Esperanza era muy divertida. Aurora muy chapada a la antigua. Blanca Estrada casi mata de celos a su marido. Lone Fleming era encantadora. Tanto que creo que enamoró en aquella película a Eugenio y continúan juntos. Judy Geeson, la inglesa, que acababa de hacer Brannigan[5] con John Wayne, estuvo poco en el rodaje. Con ella tuve una escena de cama bastante cálida que luego no vi en la película. Nunca supe por qué la quitaron, si por montaje o por censura.

Rodamos en Grazalema, el pueblo donde más llueve de España. Un pueblo precioso con una gente entrañable. Eugenio Martín genial. Es un señor como director y como persona. Aprendí muchas cosas de él. Sobre todo cómo tratar a los actores y actrices. Guardo recuerdos muy gratos de él y de todo el equipo, sobre todo del malogrado Teo Escamilla, el cámara, con quien hice una gran amistad. La película fue seleccionada para el Festival de Cannes de aquel año y fue bastante bien en taquilla”.

Premiere en Madrid de El espanto surge de la tumba (de izq. a drcha. crítico no identificado, Carlos Aured, Paul Naschy, María José Cantudo, Helga Liné y Vic Winner.

Premiere en Madrid de El espanto surge de la tumba (de izq. a drcha. crítico no identificado, Carlos Aured, Paul Naschy, María José Cantudo, Helga Liné y Vic Winner.

La voz de Vic Winner, como era bastante habitual en aquella época, era doblada, concretamente por Juan Miguel Cuesta, voz habitual también de actores como Ian McKellen o Michael Caine. Pero para este filme, que se rodó directamente en inglés, fueron muy bien los conocimientos del idioma que poseía el actor.

La última película de terror en la que participó nuestro protagonista fue El espectro del terror. En ella realiza un pequeño papel como inspector de policía, coincidiendo en su reparto con, de nuevo, María Perschy, además de Sancho Gracia, María Dolores Tovar, hermana de Loreta Tovar, y el extraño actor Aramís Ney.

“Esta fue una película en la que ciertos cineastas colaboramos desinteresadamente para ayudar a Elorrieta. Yo ni siquiera la vi. Recuerdo que allí conocí, y nos hicimos amigos, a Sancho Gracia. Como los dos vivíamos en la avenida Nazaret, todas las mañanas de rodaje yo lo recogía en su casa y nos íbamos juntos en mi coche. Sí, recuerdo que encendía un cigarrillo tras otro. Y que era campechano y muy buen actor”.

Thespecterofterror1973Aunque este tipo de películas eran humildes, Víctor Alcázar recuerda que algunas tuvieron honores de estreno: “De algunas sí se hicieron galas. A los estrenos de Madrid y alguna capital de provincias, sí asistí”.

A pesar de que  muchas de estas películas han pasado a ser títulos de culto en países como Estados Unidos, Alemania o Inglaterra, donde han sido editadas y reeditadas en algunos casos de forma lujosa, Vic Winner duda de su valor en la actualidad e incluso no es consciente de la popularidad de estos filmes para el aficionado

“No. Hasta ahora no lo supe. En cuanto a si tienen un valor, económico claro. Artístico, no lo sé. Depende de los países y de los críticos. Como ya dije, las hacíamos y ya estaban vendidas. Normalmente, nos las compraban baratas ‘para todo el mundo’. Por eso se perdía el control de los derechos de reproducción. En cuanto a lo de la posteridad, a estas alturas me importa bien poco”.

Respecto al cine de terror actual en España opina que “En menor cantidad y con otro tipo de historias se sigue haciendo. Y bueno”. Aunque no es un género que le interese especialmente: “El terror gusta cuando eres joven y no lo has vivido. Cuando lo vives en la realidad diaria, deja de interesarte en el cine”.

ÚLTIMA ETAPA

Con Lina Morgan y Patty Shepard en el estreno de Una Monja y un Don Juan

Con Lina Morgan y Patty Shepard en el estreno de Una Monja y un Don Juan

Retomamos la carrera de Vic Winner, que tras las películas de terror, a las que por desgracia no volverá, vuelve a ser Víctor Alcázar y colabora en comedias como Una monja y un Don Juan (Mariano Ozores, 1973) con Lina Morgan, José Sazatornil y Tina Sainz; Cinco almohadas para una noche (Pedro Lazaga, 1974) con Sara Montiel, Craig Hill, Manuel Zarzo y Manuel Tejada; y Cuando Conchita se escapa… no hay tocatta (Luis María Delgado, 1976) junto a María Luisa San José, Carmen Platero y Bárbara Rey. Es en esta etapa cuando hace también sus primeros pinitos como guionista

“Mi experiencia en Una Monja y un Don Juan fue doblemente buena: por una parte aprendí de Mariano Ozores que un director de fotografía rápido abarata los rodajes una barbaridad; y la otra, que rodearse de buenos cómicos hace que el rodaje de las películas transcurran en un ambiente de fiesta permanente. Nunca me he reído más en mi vida que durante ese rodaje. En particular, la hora de comer parecía un bautizo o una boda. Todavía me estoy riendo con los chistes de Sazatornil o de Pedro Valentín o de Emilio Laguna. Son únicos como cómicos, como actores y como compañeros. En cuanto a lo de guionista, es verdad, yo hice la primera adaptación de la novela Reportero de sucesos[6], del periodista Valdeón (jefe de redacción de aquel hontanar de buenos periodistas que fue el diario Pueblo, independientemente de su ideario político). Luego metieron la mano otros guionistas, entre ellos el mismo director, Luis María Delgado, (QEPD) que era un ‘cachondo’. Recuerdo una anécdota de esa película. Hay una escena de cama entre María Luisa San José y yo en la que, como había química entre nosotros, estábamos los dos tan ‘metidos’ en el papel que no oímos cuando Luis María dijo ‘corten’ y seguíamos besándonos y abrazándonos. Entre las risotadas correspondientes, Luis María tuvo que acercarse a la cama y separarnos materialmente gritando ‘¡ya está bien, coño!’  María Luisa es una gran actriz, una bellísima persona y estaba como un tren… y lo sigue estando, porque no hace mucho la vi por televisión y los años no han pasado por ella. La película no está mal, pero el título es tan horroroso y me gustó tan poco que dejé de hablarle al Productor Ejecutivo que se lo puso, que era mi amigo y dejó de

Con Sara Montiel en Cinco almohadas para

Con Sara Montiel en Cinco almohadas para una noche

serlo desde entonces. Ah, me dejaba atrás Cinco almohadas para una noche. El primer día de rodaje, mientras me maquillaban, entró una señora—que no conocía—y se sentó en el sillón de al lado para que la maquillaran. Cuando se levantó del sillón…¡¡Era Sara Montiel!! La Sara era mucha Sara y había aprendido mucho en Hollywood de su marido Anthony Mann. Recuerdo que cuando entramos en el Salón del Palacio de Aranjuez, donde íbamos a rodar mi primera escena con ella, lo primero que hizo antes de saludar al bueno de Pedro Lazaga fue señalar y gritar ‘A aquel foco ponedle una gasa. Y a aquel. Y al que está al lado’. El jefe de los eléctricos saltó como una bala. ¡Menuda era Doña Sara! En el plató la que mandaba era ella. Sin embargo, mientras no rodábamos, pues éramos ella y yo solos. Le salía Antonia la Manchega, la verdadera mujer, la que se sentaba en el sillón de maquillaje para que la convirtieran en La Sara. Me contó la de veces que había ido a Sevilla a visitar en el Hospital de El Tomillar al hermano que tenía allí, donde murió de tuberculosis, y al que quería entrañablemente.

Que en paz descansen los eléctricos del Cielo, porque ella no se quedará quieta ni un segundo…”

Después de participar en una supuesta coproducción hispano-alemana, Erdbeben in Chili (1975), tan solo rueda El avispero (Ramón Barco, 1976) acreditado como Víctor Winner y con la que termina, por el momento, su carrera como actor.

47085663“Ni se rodó en Chile ni fue una coproducción de verdad, sino de pacotilla de las de entonces. Lo que sucedió en verdad fue lo siguiente: A una alemana loca que trabajaba en la televisión alemana le dieron una subvención en Alemania para realizar una TV movie del cuento del mismo título del poeta alemán del romanticismo Heinrich von Kleist, que como buen romántico se suicidó. Como la directora alemana quería hacer una película para la pantalla grande, se presentó en Madrid con su amigo y director de fotografía y la ‘pasta’ en marcos, que cambiados sumaron unos cuantos millones de pesetas. Se buscó un productor español -que no recuerdo- para que le diera el “service”, y a quien le entregó la ‘pasta’. Ese productor se encargó de organizar la producción en Madrid, para que pareciera Chile (¿?) y la legalizó en el Ministerio como una coproducción -en aquella época el tener coproducciones con productoras extranjeras te daba derechos de importar películas -, donde él, que yo sepa, no puso un duro, sino que se pagó todo con dinero alemán. La historia iba sobre el preceptor mestizo de una jovencita blanca, a quien deja embarazada. La familia prócer de ella la mete en un convento, y durante uno de esos terremotos que hay en Chile todos los días, la joven se escapa del convento y da a luz en plena naturaleza -como debe ser para los románticos, que eran los ecologistas de entonces-, creo que en un riachuelo. A mí me escogió la directora porque vio un retrato mío en la fachada del Cine Gran Vía, donde yo aparecía en gran tamaño como el indio Lautaro en el estreno de la Araucana, que fue por aquella fecha. Esa película, o lo que fuera, que vi no hace mucho en video y que creo no llegó a las pantallas de los cines, es quizás donde peor lo pasé. La directora ni siquiera hablaba inglés, sino que daba sus instrucciones en alemán, que el ayudante de dirección nos traducía como podía. Total un desastre. Un día me enteré que la directora dio por finalizado el rodaje y se despidió a la francesa. Y no sé más. En cuanto a El Avispero, del malogrado Ramón Barco (qepd)[7], recuerdo que mi pareja era una catalana muy guapa y muy buena actriz, Marta May, que en una escena me introduce en la boca, mientras duermo, unas abejas para que, al picarme, la garganta 46567046se me inflame y yo muera. Lógicamente a las abejas yo mismo, sin delegar en nadie, les quité el aguijón y las guardé en un bote que guardé en mi bolsillo hasta el momento del rodaje. En la película intervino también Junior (qepd) y no estaba mal, pero no tuvo una buena distribución.

En cuanto a por qué dejé de actuar. Fue una mañana. Mi mujer me despierta porque tengo una llamada de mi representante, Butragueño. Me pongo al teléfono y me dice:’Víctor pásate por mi despacho que tengo un guión para ti’. Yo le contesté ‘No, no voy a actuar más’.’¿Pero qué dices?’. ‘Lo que oyes’.

Y hasta hoy. Supongo que se me habría llenado ya el hueco narcisista que tendría, digo yo”.

Pero Vic Winner no abandona el cine. En 1978 dirige su primera película, cuyo guión también escribe, El terrorista, en coproducción con Venezuela. El filme, planteado en plena transición española, narra los preparativos de un atentado contra el presidente Adolfo Suárez. Un tema un tanto arriesgado de rodar en aquella época.

“No, yo no tuve problemas, nadie me amenazó. Lo que sí tuvo la película una mala distribución en España. Ya las ‘majors’ norteamericanas comenzaban a imponer sus criterios a los exhibidores”.

Nueve años después, en 1987, escribe y dirige Los invitados, para su propia productora, Víctor Barrera P.C., película que narra el crimen de los Galindos y con la 12774581que fue invitado a acudir al Festival de Sitges. El filme cuenta con un variopinto reparto compuesto por Amparo Muñoz, Sonia Martínez, Lola Flores, Pedro Reyes y Pablo Carbonell, entre otros.

“El rodaje, a pesar de llevarse a cabo en la Vega de Carmona en septiembre a 50 grados al sol, no tuvo problemas. Y en su estreno fue un éxito de crítica y de público (¡Claro, la distribuía la Warner Bros.¡). Fue candidata a los Goya y Declarada de Especial Calidad por el Ministerio de Educación. En ella debutaron Pablo Carbonell, Pedro Reyes (qepd) y Sonia Martínez (qepd) y recuerdo de ella algo surrealista. Resulta que las plantas de marihuana que usamos en la película no eran de marihuana droga, sino de marihuana cáñamo. Para suelas de alpargatas. Y a pesar de ello la Guardia Civil nos obligó, al terminar el rodaje con las plantas, a hacer una pira, rociarlas de gasolina y quemarlas. Ante mi extrañeza, pues no era droga, me contestaron: ‘Es para evitar que alguien las venda y pueda estafar a los compradores’.

¡Eso es una guardia civil preocupada por los consumidores!”

Al año siguiente se estrena Contra la pared, escrita y producida por él y dirigida por Bernardo Fernández.

“Esa película, que se rodó con una cámara de 16 mm. de mi propiedad y con el dinero que me dieron por una sortija con un brillante que me traje de Venezuela, y por la que me dieron 600.000 pesetas, en realidad fue rodada en 1968. Lo que ocurrió fue que, al rodarla con un guión que nos había prohibido la censura, luego no autorizaron la película hasta que llegó la democracia y Pilar Miró a la dirección de Cinematografía. Demasiado tarde. La película ya no tenía ninguna vigencia. En ella debutó mucha gente, entre ellos el inolvidable Antonio Gamero, que hacía de mi compañero en la película, y Manolo Gutiérrez Aragón, que hacía de verdugo. El Jefe de producción fue el luego gran director, José Luis García Sánchez. Y mis hijas intervinieron de niñas en la película. Por cierto, y como algo curioso, una de ellas, Gracia, la mayor, que entonces tendría unos 10 años, hoy en día vive en Miami casada con un guionista californiano, es Vicepresidenta Senior del Grupo Comcast[8] de los Estudios Universal de Estados Unidos”

Amar_y_morir_en_Sevilla_Don_Juan_Tenorio-985504423-largeEn 2001 dirige, ya como Víctor Barrera, Amar y morir en Sevilla (Don Juan Tenorio), una adaptación escrita por Aitor Aguirre del clásico que realizó con su nueva productora, Gamiani, sin ningún tipo de apoyo público y con los mejores actores andaluces del momento, como María Alfonsa Rosso, Paco León, José Luis García Pérez, Ana Ruiz o Cuca Escribano.

“Don Juan es la única película que no ha recuperado su costo, y sin embargo es la que más me gusta y de la que me siento más orgulloso. Fue seleccionada en 14 Festivales, incluido el Festival de Festivales de San Petersburgo y ganó tres premios: la Garza de Oro de Miami, el premio Uninci en Burgos y el de Mejor Adaptación en Varna (Bulgaria). Hay quien dice que a la gente no le gusta el verso ¡Qué le vamos a hacer¡ Allá ellos, es su problema”.

Y Víctor Barrera (o Vic Winner o Víctor Alcázar, pues todos son él) sigue sin desvincularse del cine. Entre algunos proyectos que de momento no han podido ser, figura la adaptación al cine de Gamiani, una novela de Alfred de Musset, y coproducir, con dirección de Cecilia Bartolomé, El silencio de las sirenas. Proyectos que no han salido de momento adelante, pero que no han impedido que continúe en la brecha realizando cortometrajes con las ventajas que ofrecen los avances técnicos.

“La técnica ha hecho cambiar todo. Pero desde luego la facilidad de hacer cine que hay ahora no la ha habido nunca. Acabo de hacer un corto que se llama La cuñadita donde todos: actores, actrices y técnicos hemos colaborado desinteresadamente. Es una película de función social para las ONG antisida, y espero que sea el corto del año”.

Escritor también, ha publicado varios libros:  El Cine en Venezuela  (Arte Hispanoamericana, 1975), Qué es una obra de Arte (Al-Andalus, 1990) y El Mono Infeliz. Un Nuevo Humanismo (Al-Andalus, 1993). En 2002 publica la novela Un tigre en el Jardín (Al- Andalus) y, por último, Conticinio, su última novela, editada en 2003.

Académico de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, Víctor Barrera ha recibido, en reconocimiento a su dilatada trayectoria dedicada al cine andaluz, el Premio Asecan de Honor 2015.

“Me otorgaron el premio y estoy muy agradecido a mis compañeros. Lo que hace que quiera seguir rodando es que rodar y crear te hace vivir, y a mis años, eso es mucho.

El cine que hice lo hice por placer. Me pagaron por divertirme. Aquella etapa la veo muy lejana y la recuerdo con nostalgia. Pero lo único importante de la vida es el presente. El pasado ya no cuenta, porque pasó, y el futuro no cuenta porque no existe. Así que lo único válido para mí ahora es mi familia, (mi mujer, mis cinco hijos y mis ocho nietos) que es LO ÚNICO que es pasado, presente y futuro a la vez”.

Desde Proyecto Naschy agradecemos encarecidamente la amabilidad y la paciencia que ha tenido con nosotros Víctor Barrera, ya no solo respondiendo a nuestras numerosas preguntas, también cediéndonos todas estas imágenes, muchas de ellas inéditas, que en su totalidad (exceptuando carteles), pertenecen al archivo personal del actor y director. De nuevo, muchísimas gracias.  

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[1] Aunque también participó en ese título de Juan Xiol, la otra cinta de Vitto Albertini en la que participó Vic Winner fue seguramente Supercolpo da 7 miliardi, único filme que nos consta dirigió ese mismo año Albertini.
[2] Todavía en activo, este actor de prologadísima carrera ha participado en muchas cintas italianas de género, entre ellas las terroríficas Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (Paura nella città dei morti viventi, Lucio Fulci, 1980) y Caníbal Feroz (Cannibal Ferox, Umberto Lenzi, 1981).
[3] Aquí Víctor ha cometido una confusión, pues el papel de su novia lo realiza la también bella y maravillosa Maria Perschy, aunque a Rosanna Yanni, tal y como recuerda, la rescata y lleva en brazos durante el desenlace del filme.
[4] Tras realizar diversas tareas en el mundo del cine, González Macho se estableció como exitoso productor en los años noventa, teniendo en su haber cintas como Flores de otro mundo (1999) o Te doy mis ojos (2003) de Iciar Bollaín, entre muchas otras.
[5] Brannigan (Douglas Hickox, 1975). El dato no acaba de cuadrar mucho. Según filmografías, la actriz había interpretado poco antes Holocausto radioactivo (Doomwatch) un film de ciencia ficción dirigido por Peter Sasdy y Miedo en la noche (Fear in the Night) un film Hammer dirigido por Jimmy Sangster. Todavía en activo, la actriz parece agradar a Rod Zombi, pues participó en The Lords of Salem (2012) y en la próxima cinta del realizador, 31 (2016)
[6] Que se adaptó al cine con el título ‘Cuando Conchita se escapa, no hay tocatta’ (Luis María Delgado, 1976) interpretada por Víctor Alcázar, María Luisa San José, Bárbara Rey y Máximo Valverde, entre otros.
[7] Tal y como comenta José Luis Salvador Estébenez en su artículo sobre otro de los filmes del director, Todos los gritos del silencio, publicado en su estupenda web La abadía de Berzano, Ramón Barco, de origen cubano, tuvo una accidentada vida personal que repercutió en su carrera. Rodó tan solo tres películas y su final fue un tanto bizarro: su cadáver fue hallado en el metro de Nueva York en avanzado estado de descomposición sin que se aclararan nunca las causas de su muerte. https://cerebrin.wordpress.com/2010/11/05/todos-los-gritos-del-silencio/
[8] Comcast Corporation es la mayor compañía proveedora de servicios televisivos por cable más grande del mundo, es la mayor proveedora de servicio de Internet banda ancha y líneas telefónicas digitales en la mayor parte del área en el que ofrece sus servicios.

 

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