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Keyword: ‘La momia’

Primer tráiler en español de LA MOMIA (9 de Junio en Cines)

6 diciembre 2016 Deja un comentario

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Sinopsis: A pesar de estar enterrada en una tumba en lo más profundo del desierto, una antigua princesa (Sofia Boutella, Kingsman: Servicio secreto y Star Trek Beyond) cuyo destino le fue arrebatado injustamente, se despierta en la época actual y demuestra una maldad que ha crecido hasta límites insospechados con el paso de miles de años. Desde las inmensas arenas de Oriente Medio hasta unos desconocidos laberintos bajo el Londres actual, LA MOMIA ofrece una nueva y sorprendente versión de un mundo de dioses y monstruos.

Para completar el reparto, se unen a Tom Cruise Sofia Boutella, Annabelle Wallis, Jake Johnson y Courtney B. Vance y el ganador de un Oscar Russell Crowe.

 

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Universal revive a ‘La momia’

2 diciembre 2016 Deja un comentario

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thumbTom Cruise encabeza una nueva y espectacular versión cinematográfica de la leyenda que ha fascinado a culturas de todo el mundo desde los albores de la civilización: LA MOMIA.

Pese a estar enterrada en una tumba sellada bajo las inclementes arenas del desierto, una antigua princesa (Sofia Boutella de Kingsman: Servicio secretoy Star Trek: Más allá) cuyo destino le fue injustamente arrebatado se despierta en la actualidad, trayendo consigo una maldad alimentada durante siglos y horrores que desafían la comprensión humana.

Desde las caprichosas arenas de Oriente Medio a los laberintos sepultados bajo el Londres de hoy en día, LA MOMIA evoca emociones de sorprendente intensidad con una apasionante combinación de adrenalina y momentos estremecedores en una imaginativa nueva versión que nos transporta a un mundo de dioses y monstruos.

Acompañan a Cruise en el reparto Annabelle Wallis (Rey Arturo: La Leyenda de la Espada, que se estrenará en 2017), Jake Johnson (Jurassic World), Courtney B. Vance y el oscarizado Russell Crowe (Gladiator).

Encabezando el equipo creativo de esta producción de acción y aventura tenemos al director/productor Alex Kurtzman y al productor Chris Morgan, piezas clave en algunas de las franquicias más exitosas de los últimos años. Kurtzman ha escrito y producido películas de las sagas Transformers, Star Trek y Misión imposible, mientras que Morgan ha sido el ingeniero narrativo de la saga Fast & Furious desde su tercera entrega, just cuando ha experimentado un crecimiento explosivo. Sean Daniel, productor de la reciente trilogía de La Momia, se une en la producción a Kurtzman y Morgan.

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Karl Freund, Zita Johann y las imágenes cortadas de ‘La momia’ (1932)

26 septiembre 2016 Deja un comentario

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Director: Karl Freund. Producción: Carl Laemmle Jr. Guión: Nina Wilcox Putnam, Richard Schayer y John L. Balderston. Fotografía: Charles J. Stumar. Montaje: Milton Carruth. Música: James Dietrich (sin acreditar). Efectos especiales: John P. Fulton. Maquillaje: Jack P. Pierce (sin acreditar).

Reparto: Boris Karloff, Zita Johann, David Manners, Arthur Byron, Edward Van Sloan, Bramwell Fletcher, Noble Johnson, Kathryn Byron, Leonard Mudie, James Crane.

ARGUMENTO: El sumo sacerdote de Karnak, Im-Ho-Tep (Boris Karloff) es condenado a ser momificado en vida por el sacrilegio de pretender resucitar a su amada princesa Anck-es-en-Amon (Zita Johann) con el pergamino de Thoth. En 1921 su tumba es hallada por una expedición del Museo Británico y su momia resucita al ser leído el pergamino, que se lleva consigo. Once años después un misterioso egipcio, Ardath Bey, da la pista a una nueva expedición para que descubran la tumba de Anck-es-en-Amon. Bey resulta ser Im-Ho-Tep, que encontrará a la reencarnación actual de la princesa y querrá convertirla en inmortal como él, pero sus planes serán frustrados por el Dr. Muller (Edwar Van Sloan) y Frank Whemple (David Manners)

vqmn4jLa momia es ante todo una historia de amor. Una fantasía romántica que trasciende el tiempo y el espacio. Hay quien ve ciertas similitudes con el Drácula de Tod Browning que un año antes inauguró el ciclo terrorífico de Universal, al que se adscribe también este título. Con Drácula no solo comparte un par de actores, sino que también estos realizan el mismo papel que en aquella: Edward Van Sloan se enfrenta al vampiro como el Dr. Van Helsing, mientras que aquí, como el Dr. Muller, luchará contra Im-Ho-Tep. Por su parte David Manners encarna en ambos títulos al insulso galán de turno que terminará arrebatando la chica a su fascinante rival, que en ambos casos habrá caído bajo el hipnótico influjo de la parte oscura.

Rodada por Karl Freund, el hombre detrás de la cámara en míticos títulos como Metrópolis (1927 Fritz Lang) o El último (Der Letzte Mann, 1924 F. W. Murnau), en esta ocasión toma la batuta y dirige su primer film americano. Lamentablemente alguien decidió aligerar metraje, así que quizás una de las partes más fascinantes del film se quedó en el suelo de la sala de montaje, quedando perdida para siempre y únicamente dejando como testigo de su existencia unas pocas fotos y el testimonio de la actriz que la protagonizó, Zita Johann. Ese metraje sigue al momento en el que Ardath Bey le muestra a la reencarnación de su querida princesa Anck-es-en-Amon el acto de amor que hizo que le condenaran a ser momificado en vida: el intentar resucitarla leyendo el pergamino de Thoth con el que Isis devolvió la vida a Osiris.  A continuación Karl Freud rodó tres escenas, que

Todo parece marchar bien entre Freund y Zita Johann

Todo parece marchar bien entre Freud y Zita Johann

son las que se han perdido, que mostraban la muerte trágica de la princesa en tres reencarnaciones sucesivas: en la edad media; suicidándose como princesa sajona ante la invasión de una horda de bárbaros; y como cristiana devorada por los leones en Roma. Unos finales tan trágicos como la relación que tuvo Zita Johann con Karl Freund. Zita, actriz teatral de origen húngaro que no guardaba especial cariño por el mundo del cine y que tenía un gran carácter, era amiga de decir las cosas claras y no se llevó en ningún momento bien con Freud, que no dudó en torturarla hasta el límite, situación que llegó a causarle  incluso desmayos durante el rodaje. Todo culminó con la escena de Roma, que, según contó la actriz al historiador cinematográfico y escritor Greg Mank, se rodó con el equipo y el director protegidos tras los barrotes de una jaula mientras que ella tuvo que caminar entre unos leones que, afortunadamente, no se interesaron por la actriz. Con esa escena finalizó el rodaje de La momia, momento en el que la actriz aprovechó para comunicar personalmente al mandamás de Universal, Carl Laemmle Jr., que rechazaba la opción de seguir contratada con el estudio.

Tres años después dejó el mundo del cine.

LAS IMÁGENES PERDIDAS

 

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Suicidándose como princesa sajona ante la mirada de los bárbaros…

Como dama medieval, antes de ser ejecutada...

Como dama medieval, antes de ser ejecutada…

... y en estas dos imágenes, como cristiana antes de ser echada a los leones como merienda. Estas son las únicas imágenes que se conocen, pues no se ha encontrado (de momento, que uno es hombre de fe) metraje.

… y en estas dos imágenes, como cristiana antes de ser echada a los leones como merienda. Estas son las únicas imágenes que se conocen, pues no se ha encontrado (de momento, que uno es hombre de fe) metraje.

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Paul Naschy en…La venganza de la momia

6 septiembre 2014 Deja un comentario
Interior de la guía publicitaria.

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Los misterios del antiguo Egipto y sus faraones que sirvieron de inspiración para la literatura y el cine, naturalmente también nutrieron al género fantástico, que creó uno de sus personajes clásicos, la Momia revivida, a la que los estudios Universal dotaron de existencia en diversas ocasiones hasta su decadencia en las garras de Abbott y Costello, quienes al igual que al resto de los monstruos clásicos, convirtieron a la Momia en objeto de sus bufonadas[1]. Afortunadamente quedó el gran clásico protagonizado por Boris Karloff[2], al que se dio continuidad en los años cuarenta por medio de cuatro disfrutables secuelas[3] realizadas, eso sí, con menos imaginación, menos presupuesto y otra momia protagonizándola, ya que en lugar de Imhotep, recibe el nombre de Kharis. En años posteriores, con los nuevos tiempos, Hammer Films también revisitará al personaje[4], que irá dejándose ver por las pantallas con menor asiduidad que sus compañeros de tropelías. Y así llegamos a Jacinto Molina, cuya confesa admiración por los monstruos clásicos anima a escribir un guión sobre el personaje, incrementando el pandemónium de mitos interpretados por su alter ego Paul Naschy.

A principios de los años setenta Paul Naschy vivía uno de sus momentos de mayor popularidad y actividad. Había interpretado a su hombre-lobo, Waldemar Daninsky, en cinco ocasiones, además de a otros personajes como Drácula, el jorobado Gotho, Mr. Hyde e incluso al propio diablo, entre muchos otros. Así que cuando el actor  firmó con Lotus Films para rodar dos largometrajes en coproducción, uno con Venezuela y otro con México se apostó, por un lado a lo seguro rodando una nueva entrega de su hombre-lobo, El retorno de Walpurgis, y por el otro afrontando un nuevo personaje con La venganza de la Momia, donde Naschy podría encarnar por primera y única vez a otro de sus queridos mitos clásicos, a los que el actor pensaba dar un descanso, tal y como declaró en la época: (El retorno de Walpurgis) “será mi último hombre-lobo, porque he decidido seguir el camino de otros personajes más en la línea actual y abandonar para siempre quizá, la piel de los monstruos más o menos clásicos[5]

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El cartel original español…

Centrémonos pues en La venganza de la Momia, una coproducción entre la española Lotus films y la venezolana Sara Films, compañía esta cuyo capitalista era Renny Ottolina, un conocido ‘showman’ de la televisión. Mientras Lotus Films realizaría una prolífica lista de títulos, Sara Films quedaría como una productora fundada con el objetivo único de rodar este título, en el que la hija del productor, Rina Ottolina, debutará a los 19 años como actriz.

Se inicia así un rodaje a caballo entre Londres y España con un argumento que tiene como modelo a sus antecesores de Universal y Hammer y en los que no pueden faltar “Sarcófagos policromados, aventureros, trampas mortales, misteriosos ritos funerarios y descubrimientos arqueológicos, (…) elementos imprescindibles en cualquier historia referida a la Momia”.[6] Veamos sino su trama: Amenhotep (Paul Naschy), un sanguinario faraón y su concubina favorita, Amarna (Rina Ottolina), son traicionados por Anchaff (Fernando Sánchez Polack), sumo sacerdote de Amon-ra, que mata a Amarna y momifica en vida al faraón. La momia es descubierta siglos después por una expedición inglesa dirigida por el profesor Nathan Stern (Jack Taylor) y su esposa Abigail (María Silva) y es transportada al museo de Sir Douglas Carter (Eduardo Calvo), en Londres, donde es revivida por los egipcios Assad Bey (Paul Naschy) y su bella ayudante Zanufer (Helga Liné) con la intención de castigar a todos los que han violado los secretos de Egipto. Una vez vuelta a la vida, la momia buscará un cuerpo que pueda alojar el espíritu de Amarna, encontrando a la reencarnación de su amada precisamente en Helen (Rina Ottolina), hija de Sir Douglas Carter.

La influencia de los films clásicos en el guión se deja notar: si la momia interpretada por Karloff se llamaba Imhotep, la de Naschy se llama Amenhotep, y ambos son enterrados en vida retornando siglos después en búsqueda de su amor. En ambos filmes la reencarnación de su  amada se llama Helen, huérfana de madre egipcia también en los dos casos. Amarna, el nombre de la concubina del faraón, suena bastante similar a Ananka, nombre que recibe tanto la actriz Ramsay Ames en The Mummy’s Ghost como Virginia Christine en The Mummy’s Curse, ambas producciones Universal, a las

Este no pudo ser... no fuera que los españolitos pecaran de pensamiento (y en la intimidad de facto)

… y el cartel que no pudo ser… no fuera que los españolitos pecaran de pensamiento (y en la intimidad de facto)

que también Hammer Films recurrió al llamar al personaje interpretado por Ivonne Furneaux Ananka y a la momia, Kharis. Por cierto, también la forma favorita de eliminar al monstruo se repite, siendo los procedimientos más populares las llamas y las arenas movedizas. Y si todos los films sobre el mito de la Momia poseen bastantes similitudes argumentales entre sí, justo es destacar las semejanzas entre el film original de Karl Freund y la adaptación de Drácula que Tod Browning dirigió un año antes. Así que subrayemos una variante que Naschy introdujo en su Amenhotep: “convierte a la Momia en un ser totalmente maligno y salvaje. Los personajes interpretados por Karloff, Chaney y Lee acabaron prematuramente convertidos en momias porque se les había sorprendido quebrantando los tabúes del templo en nombre del amor, pero Naschy es momificado en vida por la única razón de que era un faraón sádico, mal bicho e insoportable”[7] Y aquí sí que tenemos un leitmotiv desarrollado por Naschy con anterioridad, ya que dos crueles sujetos que son ejecutados y revividos en el futuro para instaurar un reino de terror, nos lleva de cabeza a El espanto surge de la tumba (1973, Carlos Aured), donde Alaric de Marnac (Paul Naschy) y Mabille de Lancré (Helga Liné), representan personajes similares.

Para Naschy “Este es un film muy pasional, con un amor más allá de la tumba, de la muerte y del

Una de las escenas de la doble versión para exportación. Una versión que de momento no se ha encontrado ni siquiera en VHS

Una de las escenas de la doble versión para exportación. Una versión que de momento no se ha encontrado ni siquiera en VHS

tiempo, con ese faraón Amenhotep locamente enamorado de su faraona… Tiene una escena con un beso entre la momia y la chica que es el máximo de lo romántico y de lo horrible al mismo tiempo[8]”. Romanticismo al que se tuvieron que añadir otros ingredientes: “Nosotros queríamos hacer una película sobre el mito de la momia, lo cual era un desafío, ya que se trata e un personaje bastante estático. Por esta razón se hizo necesario mostrar elementos que pudieran mantener el interés del espectador, y la violencia y la sangre fueron una buena solución”[9]. Y realmente el film contiene altas dosis de gore, que sin llegar a la altura de El espanto surge de la tumba, realmente resulta efectivo, destacando la escena en la que la Momia aplasta el cráneo de tres doncellas. Además de sangre se incluyó la cuota habitual de erotismo, especialmente destinado a la versión para el extranjero, para lo que se recurrió a la doble versión: “La verdad es que estaba un poco harto de tener que filmar la misma escena dos veces, una con la actriz vestida y otra con ella sin ropa. Yo pensaba que la historia no necesitaba más erotismo que el que se generaba en torno a la propia momia”[10].

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El presupuesto destinado a La venganza de la Momia, que según Luis Méndez, ejecutivo de Lotus Films fue de 10 millones de pesetas, repercutió en el aspecto general de la cinta, especialmente en los apartados de efectos especiales de maquillaje y vestuario, así como en las localizaciones. Tras el maquillaje se encontraba Miguel Sesé, un veterano profesional con una carrera que abarca desde 1960 a la actualidad. A él se debe el maquillaje de otras películas pertenecientes al boom del Fantaterror como Doctor Jekyll y el hombre lobo (León Klimovsky, 1972), El jorobado de la morgue (Javier Aguirre, 1973), La rebelión de las muertas (León Klimovsky, 1973) o La saga de los Drácula (León Klimovsky, 1973) entre otras: “La realización del personaje de la momia, a cargo del maquillador Miguel Sesé es admirable. Para que tengan una idea aproximada de la minuciosidad de este trabajo, piensen que cada vez que me caracterizaba para este cometido su trabajo se aproximaba a las tres horas.[11]”. Naturalmente este minucioso maquillaje ocasionó no pocas molestias al actor:“Fue una película muy dura de hacer. No podía ir al baño por las vendas y me pusieron el maquillaje más difícil que he llevado nunca. Me embadurnaban la cara para hacer la piel y si el que usábamos en los planos medios era durísimo de llevar, el que me ponían para los primeros planos requería de una preparación que me desesperaba.”[12] . Por otra parte el director no quedó del todo satisfecho con que la Momia fuera interpretada por Paul Naschy: “creo que la corpulencia de Paul Naschy era un lastre para el personaje de una momia.”[13]

Diseño original de la vestimenta de la momia

Diseño original de la vestimenta de la momia

Como hemos indicado la ambientación, a caballo entre dos siglos, fue especialmente cuidada. Quizás fuera debido en parte a que, según desvela el director Carlos Aured: “(…) los decorados y el vestuario del antiguo Egipto fueron los usados en la película que sobre Cleopatra rodó Charlton Heston en España como director y actor[14]. El productor era el mismo para ambos títulos”[15]. También la protagonista, Rina Ottolina,  quedó satisfecha con el vestuario, especialmente con el proporcionado por Peridis Hnos.: “Soy una enamorada del novecientos. Creo que sólo el vestuario de la película tiene un costo de un millón de pesetas, porque los trajes que lucimos Helga Liné, María Silva y yo se han hecho con telas y encajes de la época”[16]

Muchos exteriores fueron rodados en Londres, un Londres dominado por el viento, tal y como puede apreciarse en algunas de las escenas compartidas entre Jack Taylor y María Silva. Jack Taylor nos contó que “La venganza de la momia (1973) es muy lujosa para la época. Está muy bien. Rodamos en el Castillo de Viñuelas. Hay secuencias con Helga Liné que rodamos en la antigua embajada de Santo Domingo. Estuvimos en el Puente de Londres rodando, y al ver la película terminada vi un autobús cruzando el puente (risas).”[17]Para Naschy se trata de “Una película, en mi opinión, muy bien ambientada, con muchos logros. La persecución por las alcantarillas de Londres es antológica. Fue difícil, muy difícil de rodar por eso, era muy desagradable el lugar. (…) Creo que Carlos Aured realizó un magnífico trabajo y la considero una película de las más interesantes de aquella etapa”.[18] Considerando también el actor que “La época está muy bien reproducida y se cuidó especialmente el vestuario.”[19]

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La venganza de la Momia inicialmente iba a ser dirigida por el todoterreno León Klimovsky, pero al no estar disponible fue el propio Naschy quien recomendó al ayudante del director, Carlos Aured, para realizar la labor. Carlos Aured había debutado como director con la nombrada El espanto surge de la tumba, y dirigiría otros títulos protagonizados por Naschy como El retorno de Walpurgis (1973) y Los ojos azules de la muñeca rota (1973). Jack Taylor no duda en defender esas películas y directores: “Carlos Aured también era un gran artesano. Todos estos directores cumplían muy bien su cometido y tengo la suerte de haber sido amigo de todos, de Leo, de Carlos, de todos. A todo ese cine lo que le faltaba era dinero, por supuesto, pero con lo poco que había se hizo mucho. Todas estas películas eran modestas, digamos que eran de serie-B, pero lo curioso es que de más de una película de serie-A nadie se acuerda, pero de estas sí.”[20]

Como vemos, en el reparto figuraba lo más granado del Fantaterror español, con Paul Naschy en cabeza: Jack Taylor, con quien Naschy había rodado Dr. Jekyll y el hombre lobo (1972) de León Klimovsky; María Silva, una gran actriz que también formaría parte del reparto del siguiente titulo producido por Lotus Films, El retorno de Walpurgis (Carlos Aured, 1973); Helga Liné, que ya había trabajado con Naschy y Aured en El espanto surge de la tumba (1973), además de en otros films señeros del Fantaterror de los setenta como Pánico en el Transiberiano(Eugenio Martín, 1972), Las garras de Lorelei (Amando de Ossorio, 1974) o El asesino de muñecas (Michael Skaife, 1975). El film también contó, ya en papeles secundarios, con los característicos Eduardo Calvo y Fernando Sánchez Polack, presentes asimismo en el siguiente film de la productora, así como con Ana María momia 9 001Pol, que debutó con La residencia (1969) de Narciso Ibáñez Serrador y Pilar Bardem, que interpretaba un pequeño papel. Y no nos olvidamos de la protagonista, la venezolana Rina Ottolina, de la que Jack Taylor nos comentó una curiosidad: “el padre se llamaba Renny, la hermana Rona y el perro Runa, me parece (risas)”[21]. Bromas aparte, es cierto que la esposa de Renny Ottolina, famoso showman de la radio y televisión venezolana se llamaba René y tuvieron tres hijas, Rena, Rhona y Rina. Costumbre está que las hijas parece mantuvieron, ya que Rena, la menor, tuvo dos hijos gemelos a los que llamó Renata y Renato… Curiosidades aparte detengámonos en Rina Ottolina, ya que indagando en su biografía vemos que en noviembre de 1969 fue secuestrada junto a su hermana Rhona por hombres armados con ametralladoras cuando eran llevadas al colegio. Los secuestradores dejaron una nota con el chófer dando los detalles del pago del rescate y la 001advertencia de no llamar a la policía. Renny Ottolina siguió las instrucciones de los secuestradores y las niñas fueron liberadas al día siguiente en un sitio indicado mediante una llamada telefónica. Tras el incidente, el padre decidió que sus tres hijas residieran en Estados Unidos. Desembarcaron en España en 1973, y ese mismo año las tres Ottolina se verían envueltas en un accidente automovilístico en Santander. Rhona y Rena salieron ilesas,  mientras que Rina tuvo que ser hospitalizada por las heridas.La actriz, que debutó en el cine ese mismo año con La venganza de la Momia, definió el film como “una película de terror-fantasía, comercial, por supuesto.”[22] A pesar de que opinar que “Está bien realizada y los decorados y vestuario están muy cuidados”[23], no simpatizó mucho con el cine de terror, dejando claro que lo consideraba un género menor: “Aspiro a algo más. Creo que los films de terror te limitan. Y yo tengo posibilidades de mucho más”[24]. Algo de lo que no nos cabe duda, pero que no terminó de demostrar. Tras ser jurado de la edición de 1973 del Festival de Sitges, donde concursaba El retorno de Walpurgis, pero no La venganza de la momia, que se estrenaría en 1975, su carrera cinematográfica se prolongó durante unos pocos años en España, en los que interpretó pequeños papeles en cuatro títulos más antes de regresar, en 1978, a su país, coincidiendo con el trágico fallecimiento de su padre en un accidente de aviación. Se hizo budista, interpretó otra película allí y se dedicó al mundo de la canción, grabando un disco y participando en 1983 como bailarina en el video-clip All Night Long de Lionel Richie.

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Aunque no he podido localizar críticas de la época, parece ser que la película no fue muy bien recibida. Vista ahora, la obra ha recibido críticas de todos los colores. Para Adolfo Camilo Díaz es “un cómic agradecido. Una apuesta por el exotismo rancio. Una recreación de la momia de la Universal más cercana al espíritu de la Hammer.”[25] Shane M. Dallman piensa que “es entretenida, pero debe ser considerada como una obra menor.”[26] Mientras que Luis Gasca siempre la ha considerado una de las mejores películas que se han rodado sobre el mito.

Más severos se muestran otros críticos al valorarla, como Antonio José Navarro, para el que La venganza de la Momia “Es un subproducto sin entidad visual, sin nervio narrativo. La sonrojante falta de medios es, en gran parte, la culpable del desastre. Basta con observar ese prólogo ambientado en el Egipto de los faraones: el entramado de tapices que ocultan, con toda probabilidad, una pared vacía; el carnavalesco vestuario (…) El guión de Jacinto Molina es un deslavazado amasijo de tópicos extraídos a pico y pala de las películas producidas por la Universal y la Hammer. (…) Carlos Aured, artesano de limitadas aptitudes no puede –o no sabe- vadear tantos escollos, y despacha el producto con insípida diligencia, salpimentando el monocorde aburrimiento con ciertos toques de gore primitivo y brutal’ (…) Y es que La venganza de la momia  no es únicamente pobre, sino también tonta.”[27] David Pizarro y Diego López insisten en la falta de medios: “Su limitadísimo presupuesto repercute sobre todo en los paupérrimos decorados, el carnavalesco vestuario, la sofocante rigidez estética…, pero también su ritmo monocorde, la caótica transición entre una época y otra, las frías interpretaciones…”[28]Carlos Aguilar tampoco se muestra muy compasivo con la película, que califica como “Una de las más lamentables apariciones cinematográficas del romántico y necrofílico mito de la Momia. Destacable únicamente por las apariciones del siempre magnético Jack Taylor y de la deliciosa y tristemente desaprovechada María Silva.”[29] Y finalmente, para Jesús Palacios el film tiene “Una trama absurda y ridícula, salvada por muertes bastante sangrientas, un reparto de scream queens nacionales de la época y FX decentes.” Concluyendo que “No es lo peor de Naschy.”[30]

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Por mi parte recuerdo haberla visto en un cine de programa doble de mi barrio, agradándome lo suficiente como para vencer mi proverbial timidez infantil y pedir el póster, que aún conservo, al propietario de la sala. Tras revisarla años después, pienso de manera similar que Ángel Sala, opinión con la que cierro este artículo:

(La venganza de la Momia es) “una reivindicable versión de las maldiciones egipcias que no acabó de encontrar el público adecuado en su momento, aunque vista hoy es un delirio pulp tan disfrutable como otras obras del autor.”[31]

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Este artículo se publicó previamente en Cine de Ultramundo: http://cineultramundo.blogspot.com.es/2014/08/critica-de-la-venganza-de-la-momia_27.html

NOTAS:

[1] Abbott and Costello meet the Mummy (Charles Lamont, 1955)

[2] La Momia (The Mummy, Karl Freund, 1932)

[3] A pesar de recibir otro nombre, los flash-backs de su origen que pueden verse en, al menos dos de los títulos contienen escenas del film del 32, aunque cambiando al protagonista. Los títulos de esta entrañable saga Universal fueron: The Mummy’s Hand (1940, Christy Cabanne), The Mummy’s Tomb (Harold Young, 1942),  The Mummy’s Ghost (Reginald Le Borg, 1944) y The Mummy’s Curse (Leslie Goodwins, 1944).

[4] La Momia (The Mummy, Terence Fisher, 1959)

[5] Paul Naschy en Terror Fantastic nº 20. Barcelona, mayo 1973. Pág. 5

[6] Naschy, P. Crónicas de las tinieblas. Madrid, 1993. Pág. 32

[7] Dallmann, S. M. La marca de Naschy en Fangoria 7. Ed. Zinco, Barcelona 1992. Pág. 12

[8] Paul Naschy entrevistado por Jesús Parrado en Quatermass nº 4-5. Bilbao, otoño 2002. Pág. 24

[9] Carlos Aured entrevistado por Mirek Lipinski en Quatermass nº 4-5. Bilbao, otoño 2002. Pág. 30

[10] López, D. y Pizarro, D. Silencios de pánico. Tyrannosaurus Books, Barcelona 2003. Pág. 450

[11] Paul Naschy en Terror Fantastic nº20. Barcelona, mayo 1973. Pág. 5

[12] Agudo, A. Paul Naschy, la máscara de Jacinto Molina. ScifiWorld, Pontevedra, 2009. Pág. 156-57

[13] Plana, M. A. Los alucinantes setenta y algunas cosas más… Dossier incluido en Flash-Back nº3. Valencia 1994. Pág. 76

[14] Marco Antonio y Cleopatra (Antony and Cleopatra, Charlton Heston 1972)

[15] Carlos Aured entrevistado por Mirek Lipinski en Quatermass nº 4-5. Bilbao, otoño 2002. Pág. 30

[16] Rina Ottolina en entrevista con Fernando Montejano en Terror Fantastic nº20 . Barcelona, mayo 1973. Pág. 6

[17] https://proyectonaschy.wordpress.com/2013/10/02/charlando-con-jack-taylor/

[18] Declaración de Paul Naschy en extra de la edición española en  DVD de La venganza de la Momia. Vella Visión, 2009.

[19] Videooze nº 6-7. Estados Unidos, 1994. Pág. 30

[20] https://proyectonaschy.wordpress.com/2013/10/02/charlando-con-jack-taylor/

[21] Íbidem.

[22] Terror Fantastic nº 26. Barcelona, noviembre 1973. Pág. 31

[23] Íbidem

[24] Íbidem

[25] Díaz, Adolfo Camilo. El cine fantaterrorífico español. Santa Bárbara editorial, Gijón 1993. Pág. 153

[26] Shame M. Dallman: La marca de Naschy en Fangoria nº 7. Ed. Zinco, Barcelona 1992. Pág. 12

[27] Antonio José Navarro en Quatermass nº 4-5. Bilbao, otoño 2002. Pág. 93

[28] López, D. y Pizarro, Opus Cit. Pág. 138

[29] Aguilar, C. Guía del video-cine. Séptima edición. Cátedra, Madrid 2000. Pág. 1091

[30] Palacios, J. Goremanía. Alberto Santos editor. Madrid 1995. Pág. 268

[31] Sala, Ángel. Profanando el sueño de los muertos. ScifiWorld, Pontevedra 2010. Pág. 83

Todas las imágenes: Archivo Serendipia.

 

 

 

 

Las lecturas de Serendipia: Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50. Momias

26 noviembre 2019 Deja un comentario

BIBLIOTECA DE CÓMICS DE TERROR DE LOS AÑOS 50: MOMIAS

Seleccionados por Steve Banes

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 144 páginas a todo color

Si la anterior entrega de la Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50 estaba dedicada al zombie, muerto andante moderno por autonomasia y paradigma del cine y literatura de terror del siglo XXI, el cuarto volumen, que recientemente ha salido a la venta, se centra en un muerto viviente de origen más romántico y que marcó una época a comienzos del siglo XX plena de maravillas y descubrimientos: la momia egipcia.

La leyenda que gira alrededor de las maldiciones faraónicas y la maldad inherente a estos seres se remonta a las expediciones británicas por Egipto y sus descubrimientos, más concretamente al de la momia de Tutankamon en 1921 por parte de la expedición del Museo Británico dirigida por Howard Carter, con el auspicio de Lord Carnarvon. Este hallazgo dio pie a la que se llamó maldición del faraón, creencia que se basa en que cualquier persona que profane la tumba de un faraón del Antiguo Egipto cae en una maldición por la que morirá en poco tiempo. La maldición asociada al descubrimiento de la tumba del faraón de la XVIII dinastía Tutankamón es la más famosa en la cultura occidental. Muchos autores (incluido el propio descubridor de la tumba, Howard Carter) niegan que hubiese una maldición escrita, pero algunos investigadores del caso aseguran que Carter encontró en la antecámara un sello en la pared cuya inscripción decía: «La muerte golpeará con su miedo a aquel que turbe el reposo del faraón» Por supuesto había mucha literatura en todo esto, pues no en vano unos años antes, en 1892, en el cuento El lote núm. 249  Arthur Conan Doyle abordó por primera vez la figura de una momia como elemento terrorífico, siendo el relato precursor de futuros filmes, entre los que destaca el primero de ellos y el mejor, La momia (The Mummy, Karl Freund, 1932), protagonizada por el gran Boris Karloff para Universal Pictures en la que interpretaba a Im-ho-tep, sacerdote egipcio momificado en vida que retornaba de la tumba para buscar a la reencarnación de su amada. Pero el personaje no siempre fue así de activo y romántico y pasó a ser, película tras película, poco más que un criado al servicio del malvado de turno.

Steve Banes, recupera y selecciona un buen número de historias protagonizadas por momias y las reúne en este cuarto volumen de la Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50. Con un extenso prologo de Banes y una introducción de Steven Thompson, el libro cuenta con un buen número de historietas inéditas en nuestro país ilustradas por Frank Giusto, Sy Grudko, Iger Shop o Bob Powell, entre otros, seleccionadas de oscuros comic books de títulos tan sugerentes como Web of Evil, The Beyond, The Thing o Spook. El tomo se cierra con un buen número de portadas de comic books reproducidas a tamaño original.

Editado, como es habitual en Diábolo Ediciones, con un papel de buen gramaje y a todo color, este tomo es una adición imprescindible para todo aficionado al buen cómic de terror.

 

Novedades Tema Distribución: Asian Trash, momias y otras hierbas.

Tema, distribuidora de interesante sellos como Friki Films y sobre todo Asian Trash Cinema, nos comunica las últimas novedades que sacan al mercado. Entre ellas intriga, momias, trash asiáticos (que ya os avanzamos en este artículo) e incluso un documental bizarro con estética totalmente sci-fi.  

FECHA DE SALIDA 27 DE JUNIO DE 2011:

EL MISTERIO DE GINOSTRA

Francia, 2002, 135 min.
Director:      Manuel Pradal      
Intérpretes: Harvey Keitel, Andie MacDowell, Francesca Neri, Harry Dean Stanton, Mattia De Martino, Steffano Dionisi 
Idioma:        Español /  Catalán / Inglés
Subtítulos:   Español  / Catalán
Calificación:  Mayores de 13 años
 
Sinopsis: Matt Beson, agente del FBI, es destinado a una pequeña isla de Sicilia, donde se aloja con su mujer e hija. Por motivos de seguridad, Matt decide hospedar a un chico de 11 años al que interroga por la muerte de toda su familia a manos de la Mafia. La convivencia con su familia acabará por hacer de la vida en la casa n infierno de intrigas, verdades, mentiras y miedos.
 
GOHATTO  

 
Japón, 1999. 100 min. Duración:     100’ aprox.
Director:      Nagisa Oshima     
Intérpretes: Beat Takeshi, Ryuhei Matsuda, Shinji Takeda, Tadanobu Asano, Yoichi Sai,
Idioma:        Español /  Japonés (Subtitulado)
Subtítulos:   Español  / Inglés
Calificación:  Mayores de 13 años
 
Sinopsis: KIOTO – PRIMAVERA DE 1865.
En el templo de Nishi-Honganji, la milicia está eligiendo a los nuevos reclutas que se convertirán en guerreros samurai. Aquellos que esperan ser elegidos deben enfrentarse al mejor hombre del ejército, Okita. De todos los candidatos, sólo dos superan la prueba: Tashiro, un samurai de clase baja y Kano, un hombre apuesto cuyo atractivo resulta seductor. Las inflexibles normas y reglamentos mantienen el orden entre los hombres de este grupo…Sin embargo, la milicia se ve presa súbitamente de rumores y envidias…la fascinación que el joven Kano despierta en los otros, genera confusión por doquier.
 
LA MÁSCARA DEL FARAÓN
 
Francia, 2000. 93 min. 

Director:      Jean-Paul Salomé      
Intérpretes: Sophie Marceau, Michael Serrault, Frédéric Diefenthal, Julie Christie, Jean-François Balmer, Lionel Abélanshi  
Idioma:        Español /  Francés (Subtitulado)
Subtítulos:   Español  / Francés
Calificación:  Mayores de 7 años
 
Sinopsis: En el París del año 2000, una momia con poderes malignos hace surgir un fantasma llamado Belphégor. Cuando cae la noche, esta criatura deambula por los pasillos del museo Louvre. Las vitrinas se hacen añicos; las pantallas de vídeo se distorsionan, los sistemas de alarma se neutralizan, desaparecen objetos egipcios…A veces aterrador, a veces casi humano, este fantasma se atreve a todo y parece invencible. De los subterráneos  a las salas de exposición, de los almacenes a los laboratorios de investigación, pasando por los puestos de control de la policía, descubriremos gracias a las aventuras de este nuevo Belhégor, “el reverso del decorado” del museo más grande y famoso del mundo.
 
PACK: KUNG FU ZOMBIE / THAI ZOMBIE DRAGON
 

KUNG FU ZOMBIE:

Hong Kong, 1981. 90 min.  

Director:      Hwai I Hung 
Intérpretes:  Billy Chong, Donald Kong, Kwan Yung-Moon 
Idioma:         Subtitulada en Español
Calificación: Mayores de 18 años  
Sinopsis: Un maestro severo intenta inculcar a su hijo todos sus conocimientos de kung fu, para que este pueda enfrentarse a un antiguo enemigo de la familia. Cuando el padre muere, tendrá que enfrentarse a ese luchador invencible, ahora convertido en un zombie por medio de la magia negra. Pero su padre también regresará de la tumba…
 
THAI ZOMBIE DRAGON
Tailandia, 1994. 85 min.
Director: Prapon Petch-In

Intérpretes: Panna Rittikrai, Sompop Wongkor 
Idioma: Subtitulada en Español
Calificación: Mayores de 18 años  
 
Sinopsis*: Una expedición que busca la tumba de un antepasado y unos mafiosos que quieren invocar el espíritu de su difunto jefe, unen sus fuerzas cuando los que buscaban son convertidos accidentalmente en muertos vivientes. Solo el muay thai podrá detenerles. Una impactante película de los creadores de Ong-Bak y Thai Dragon.
 
FECHA DE SALIDA 4 DE JULIO DE 2011:
 
PACK: LAS DESNUDAS CONTRA LOS MUERTOS VIVIENTES / LA LEYENDA DE LOS CUERPOS VIVIENTES
 

LAS DESNUDAS CONTRA LOS MUERTOS VIVIENTES:

Japón, 2003. 85 min.  
Director:      Seiji Yamada 
Intérpretes:  Yukiko Saitani, Maria Yumeno, Erina Nakanishi 
Idioma:         Subtitulada en Español
Calificación: Mayores de 18 años 
Sinopsis: Una serie de asesinatos tiene en jaque a un escuadrón femenino de la policía japonesa. Tras ellos se esconde un científico demente que convierte a las jovencitas en esclavas sexuales y que disfruta con la reanimación de cadáveres. Artes marciales, sexo y gore en un clásico moderno del trash japonés.
 
LA LEYENDA DE LOS CUERPOS VIVIENTES:
Hong Kong, 1977. 88 min.

Director: Joseph Kuo
Intérpretes: Carter Wong, Alex Tang, David Tong  
Idioma:       Español 
Calificación: Mayores de 18 años  
Sinopsis: Una traición se cierne sobre el milenario templo de Shaolin. Dos compañeros enfrentados en guerra de los Ming y los Ching. Y en medio de todo esto los muertos salen de sus tumbas para practicar artes marciales. Una extraña producción del experto en cine de Kung Fu Joseph Kuo.
 
LA SOMBRA DEL FARAÓN
 
USA, 1999. 115 min.  

Director:      Russell Mulcahy      
Intérpretes: Jason Scott Lee, Louise Lombard, Sean Pertwee, Lysette Anthony, Christopher Lee, Gerard Butler
Idioma:        Español /  Inglés (Subtitulado)
Subtítulos:   Español  / Catalán / Inglés
Calificación:  Mayores de 13 años
 
Sinopsis:  Siglos atrás, bajo la arenas del antiguo Egipto, un malvado príncipe fue enterrado y su tumba eternamente maldita para que ningún mortal volviera a sufrir su maléfico poder. Cientos de años después, la codiciosa búsqueda de tesoros de un grupo de arqueólogos rompe la maldición. Cada miembro de esta expedición desaparece sin dejar rastro. Sólo se encuentra un cuaderno de notas con una advertencia sobre la leyenda del príncipe Talos. Cincuenta años después, el cuaderno de notas cae en manos de la nieta de uno de los descubridores de la tumba y decide investigar las señales que éste contiene. Al llegar al tesoro prohibido, encontrará un amuleto que despertará de nuevo el salvaje poder de la tumba.
 
LA CÚPULA DE BARCELÓ
 
España, 2010. 30 min.

Director:      Agustí Torres
Intérpretes:  Documental 
Idioma:         Español
Calificación:  Para todos los públicos
 
Sinopsis: “La Cúpula de Barceló” narra la remodelación de la Sala XX del Palacio de Naciones de Ginebra y muestra el proceso creativo que siguió Miquel Barceló, artista mundialmente reconocido por su obra, para hacer realidad la nueva Cúpula que preside la sala. El resultado, una obra viva que ofrece el aspecto de un enorme océano de colores, siempre cambiante según el punto en qué nos situemos y la miremos.
La reforma íntegra de la Sala XX, que tras su remodelación pasó a llamarse Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones, ha hecho posible la creación del foro de reuniones multilaterales más moderno de las Naciones Unidas, un referente para el siglo XXI al incorporar las últimas tecnologías y medidas pioneras en comunicación audiovisual, informática, accesibilidad, seguridad y sostenibilidad.
 

 

Categorías: DVD / BLU-RAY

El 31 de diciembre nuevo lanzamiento de Ediciones 79: ‘The Creeps’ y ‘Vampus Horror Tales’

30 diciembre 2021 Deja un comentario
En Ediciones 79 están que no paran. Con el lanzamiento todavía caliente del pack dedicado a Makinavaja, además de otras sorpresas imprescindibles, ahora se descuelgan con dos novedades de lo más suculento que ya pueden reservar y que saldrán a la venta el 31 de diciembre: 
The Creeps, por primera vez en Blu-ray en España, se trata de una canallada de la Full Moon perpetrada por el propio Charles Band en la que monstruos clásicos  como Drácula (Phil Fondacaro), Frankenstein o la momia, pero en pequeño tamaño, causarán el caos (y la diversión) en una trama que incluye mad doctor, rubia en apuros, detective paleto ¡e incluso una valkiria! Con esta película Ediciones 79 retoma su Colección Full Moon ya, a petición popular, también en formato Blu-ray.

Vampus Horror Tales es la última propuesta del director y documentalista Víctor Matellano (‘Zarpazos’, ‘Mi Adorado Monster’, ‘Wax’…), una cinta episódica a la manera de  Creepshow (George A. Romero) o de aquellas clásicas de la casa Amicus en los setenta. Para ello ha contado con, además de él mismo dirigiendo uno de los episodios y realizando la producción creativa, con los directores Erika Elizalde, Manuel Martínez Velasco, Isaac Berrocal y Piter Moreira. Las diferentes historias cuentan con el gran Saturnino García (‘Acción Mutante’, ‘Justino, un asesino de la tercera edad’) como Vampus, el maestro de ceremonias, además de la participación de José Lifante, Elena Furiase…¡¿e incluso del propio Paul Naschy?! Todo ello con abundantes dosis de mala leche, humor negro, y homenajes por doquier al cine de terror de los años 70 y 80.

 

En caja negra, con carátula reversible alternativa con los dos posters del ilustrador David Benzal, y un libreto con textos firmados por la productora ejecutiva, Erika Elizalde, y por el propio Matellano. El Blu ray será presentado en Madrid el próximo 15 de enero en FNAC-Callao con presencia de parte de los directores y elenco. 

Inscripción para asistir

Ediciones 79 además recupera uno de nuestros sus packs más buscados: The Human Centipede Collection en exclusiva para clientes del 79 y www.teejuanita.com[http://www.teejuanita.com], ahora en edición sencilla (sin libreto, cómic, mascarilla ¡ni piel de cerdo!) pero con las tres películas (y todos sus contenidos extra) a un precio de derribo.

Categorías: DVD / BLU-RAY

Diario de Serendipia en Sitges 2021: Remontando la pandemia. Décima cápsula y Coda

23 noviembre 2021 Deja un comentario

Y llega la última jornada. Y lo cierto es que el cansancio ya -casi- puede con Serendipia. No va a ser un día maratoniano, tan solo tres películas. Si ayer nos despedíamos por todo lo alto del cine Prado hasta el próximo año (el Retiro no lo hemos pisado en esta edición), este será el día en que lo hagamos del Tramontana, donde hemos visto 22 películas de las 40 del total. 

Fotos: Serendipia

El último madrugón del festival y con una película que, a priori, promete ser la más divertida y loca del festival, pues, ¿Qué puede fallar con la unión del director japonés Sino Sono y del actor Nicolas Cage? ¿Qué puede salir mal? Pues las expectativas en gran medida fallaron, pues Prisoners of the Ghostland (2021), última película de Sono, no ha gustado a casi nadie. Y eso que es una locura protagonizada por Cage embutido en cuero en un ciudad del siglo XXI habitada por  samuráis, vaqueros y geishas. Pero esta versión de Mad Max salida de la pluma de un loco no llega a convencer, a pesar de contar con la participación de la actriz argelina Sofia Bouteda, a la que pudimos ver como letal agente en Kingsman: Servicio Secreto (Kingsman: The Secret Service, Matthew Vaughn, 2014); como princesa resucitada en La momia (The Mummy, Alex Kurtzman, 2017) o en Climax, de Gaspar Noé, donde también tuvo ocasión de exhibir sus habilidades con la danza; y que es lo mejor de este show. Poderosa en el plano de lo visual, esta parodia casi onírica de las películas de acción, no termina de cocinar bien sus dosis de excentricidad y acaba desperdiciando su potencial. Su calificación en Rotten Tomatoes demuestra que, la cierta indulgencia con la que la ha visto la crítica, no ha calado en el público (6,3 de los profesionales, frente al 2,5 de la audiencia) y esto es casi lo peor que podía pasarle a un filme de estas características.

Tides (Tim Fehlbaum, 2021) fue la siguiente propuesta y última que vimos dentro de la sección Oficial Fantàstic Competició, una correcta producción germano-suiza de ciencia-ficción de cariz ecologista ambientada en un escenario postapocalíptico, con todo lo cual no extrañará a nadie que esté producida por Roland Emmerich. Una nave retorna a la Tierra para comprobar si vuelve a ser habitable, pues a causa de las guerras, las pandemias y el cambio climático ha habido un éxodo de la especie hacia el exoplaneta Kepler-209, cuya atmósfera ha vuelto estériles a sus habitantes. Antes de ellos hubo una nave avanzadilla, la Misión Ulises, con la que se perdió el contacto. En ella iba el padre de Blake, la protagonista (Nora Arnezeder), que embarcó en esta segunda misión con la esperanza de encontrarlo. Con una primera parte muy similar a El planeta de los simios (hablo de la original de 1969), incluidos los humanos asilvestrados, la intriga se va desarrollando y, naturalmente, Blake, única superviviente de la nave descubrirá lo que pasó con los integrantes de la Ulises y con su padre. También por primera vez le vendrá el periodo. Conclusión: no tenemos remedio pero… siempre hay una pequeña  esperanza (al menos en la ficción). Todo en una interesante cinta que, con su crítica social y su denuncia del espíritu del colonialismo, se alzó con cuatro estatuillas en los Premios del cine alemán, incluyendo el de banda sonora. La película de Fehlbaum se estrenará comercialmente con el título internacional en inglés, The Colony. Ya nos pilló con todo el agotamiento del mundo pero lo cierto es que gana enteros cuando la recordamos con perspectiva, lo que no obsta para concluir que con un poco más de pulso y mejor calibrado de la intriga podría haber salido de la medianía en la que se instala. Tides fue proyectada en compañía de un cortometraje de lujo, Mask of Evil Apparition, de Alex Proyas, que parecía más el teaser de una producción de más envergadura. En sus veinte densos minutos de duración puede apreciarse todo el imaginario del mejor Proyas (clones, gemelos, ciudad nocturna, art decó…), que también es guionista del proyecto.

Para esta jornada tan solo nos quedaba una sesión, el pase de prensa de la cinta de clausura, The Green Knight (David Lowery, 2021), que pudimos ver en Tramontana junto al cortometraje Goya 3 de mayo (2021), de Carlos Saura, el cual en 14 minutos recrea los antecedentes que culminan en la escena que inspiró a Goya una de sus grandes obras maestras. De factura impecable, nos pareció mucho más interesante su inicio, donde la imagen nos sumerge en el horror por medio de los grabados que componen la serie Los desastres de la guerra, que el cuerpo del relato, pues no logra transmitir el dramatismo de la pintura de Goya. Y de un viaje a la historia de nuestras tierras, por arte de magia de la sala oscura, descendimos sobre un lienzo cinematográfico pintado por David Lowery en el que nos remontamos todavía más en la historia, hasta la Edad Media, pues The Green Night es la última adaptación del romance artúrico Sir Gawain y el Caballero Verde, un poema que representa la típica fábula de tentación de la literatura medieval en la que el héroe es sometido una serie de adversidades reunidas como exámenes o «pruebas» de la virtud moral. El director de A Ghost Story (2017) despoja al relato de cualquier asomo de ropaje épico, baja a los héroes de Camelot a pie de calle con una clara voluntad desmitificadora, pero, lejos de convertirlo en un sumario prosaico, lo dota de la poesía que se desprende de lo usual si se tiene la suficiente sensibilidad para verlo. Descender a la altura de lo diario lo que la tradición ha enaltecido como maravilloso es una carta que ya jugaba en su obra de 2017 (y que agradó más a Serendipia que la que nos ocupa), Lowery parece explorar nuestro mundo desacralizado a través de los tropos de lo fantástico, haciendo que sumen del mismo lado fuerzas contrapuestas como pueden ser la voluntad de desmitificar y la capacidad de crear nuevas fantasías, en su obra nos encontramos con la magia que permanece después de eliminar lo insólito y extra-ordinario. Podría decirse que hace humano al misterio. Su Sir Gawain es el héroe menos heroico que nos ha regalado cualquier viaje a lo artúrico, la cinta de Lowery se aparta de las adaptaciones hollywoodienses, pero también, en buena medida, de la Excalibur de John Boorman con la que buena parte de la crítica se empeña en ponerla en relación, cuando lo único que comparten es ser dos tratamientos autorales del material legendario. Lowery cuestiona la idealización en una medida en que Boorman no lo hace, reduce lo feérico a lo imprescindible y el peso de su relato lo tiene la condición trivial del sobrino de Arturo, movido más por lo que otros esperan, que por su propia aspiración. Dev Patel encarna a un Gawain aniñado que obra conforme se espera de un aspirante a caballero de la mesa redonda, más que bravura lo que posee es una inocente inconsciencia y un gran afán por agradar, cuando concluya su viaje y haya madurado, ante la visión de lo que le deparará el futuro, declinará la oferta del destino y preferirá acabar antes de haber empezado. El viaje de aprendizaje y prueba es ocasión para que fluya lo sobrenatural, Lowery no lo escatima, pero parece más interesado en dejar ver la parte más humana (más mísera, si se quiere) que la leyenda ocultaba o, mejor dicho, sublimaba. El director de Milwaukee no es un materialista, pero sí que busca ser naturalista, lo imaginario es subsidiario de lo real en su obra, poblada esta por antihéroes con una pátina de melancolía que les confiere cierta magia. La magia de lo humano florece sirviéndose de lo feérico para dejarlo atrás, en un mundo que siempre tiene carácter pictórico gracias a la estrecha colaboración de Andrew Droz en la dirección de fotografía de sus dos últimos filmes. La cadencia narrativa de Lowery no es plato de gusto para todos los paladares, pero, sin duda, el suyo es uno de los nombres que habrá de ser tenido en cuenta cuando hablemos del fantástico del S. XXI (dejemos, lo de si es elevado o no, para otros más amantes de las etiquetas).

Serendipia se recogió con buen sabor de boca, mientras iba tropezándose con las opiniones más dispares sobre lo que acababa de ver. Y es que Sitges es más que un certamen, hay casi tantos festivales personales como espectadores convoca.

CODA: Diario de Serendipia en Sitges 2021: Remontando la pandemia. Décima cápsula y 1/2

El domingo es un día habitualmente dedicado a maratones cinéfagos para el público en general pero, en tiempos de pandemia, ha pasado a ser una jornada más tranquila con sesiones individuales de películas ya ofrecidas durante el festival. Es una jornada que Serendipia suele emplear en dormir y en preparar el equipaje para la vuelta, pero este año se ofreció la película sorpresa en domingo, lo que daba opción a verla como prensa, así que nos apuntamos. Además, tocaba degustar un menú especial en Aigüadolç con unas personas también muy especiales, Quim Crusellas y Víctor. Y vaya si el menú fue especial, ¡basta ver la foto que lo inmortaliza!  Previamente al ágape, en l’Auditori, Serendipia tuvo ocasión de hablar con Emilio Gutiérrez Caba, toda una institución del cine y teatro español que forma parte de la memoria sentimental de varias generaciones y que, además, es un señor muy amable y muy cercano que se fue a casa con un merecidísimo Premio Nosferatu. También nos topamos, y no nos lo esperábamos, con Carlos Saura, a quien pudimos saludar brevemente y que recibió el Gran Premio Honorífico.

Y con el estómago agradecido nos aventuramos a ver la película sorpresa, con la que nos despediríamos este año, de l’Auditori y del festival. Dashcam (2021) es una divertida propuesta de Rob Savage, el director que, hasta ahora, ha sacado más rédito de la pandemia con Host, una fantasía de terror que se desarrolla durante una llamada de Zoom entre varios amigos que, como esta, tan solo puede entenderse en este marco que estamos viviendo. Tanto una como otra, representan un tipo de cine, de carácter totalmente independiente, que conecta más con el público joven, pues le habla en el mismo idioma que ellos utilizan a diario. En esta ocasión el director llevará al espectador a una emisión en streaming protagonizada por una negacionista del Covid y activista pro-Trump que se encontrará cara a cara con el terror y que, en lugar de huir despavoridamente, se meterá de cabeza en el mismo. Con mucho de comedia, servida por la protagonista, Annie Hardy, y por supuestos espectadores que van dejando comentarios en vivo durante la sesión, Dahscam es terror del siglo XXI realizado con los medios y el lenguaje del siglo XXI, y cuenta con el apoyo de Blumhouse, compañía que ha sabido ver el filón y con la que Savage ha firmado un contrato para tres películas.

Finalizada la proyección, tanto el director como su alocada protagonista saltaron a la arena de l’Auditori para hacer frente a una sesión de Q+A, pero Serendipia optó por retirarse y recogerse. Habían sido 10 días sumergidos en una burbuja de cine con muchos amigos dentro, y ya era hora de ir volviendo a la (cruda) realidad.

Tan solo quedan las conclusiones de esta edición y el Palmarés, pero serán en la próxima, y última, entrada en el Diario de Serendipia en Sitges 2021.

Categorías: Sitges Film Festival

Las brujas sobrevuelan México

La iconografía del diablo y la brujería en México es heredera directa del catolicismo impuesto (a fuego y sangre) por los conquistadores españoles. Así, en el cine mexicano podemos ver imágenes de brujería y juicios de la Inquisición con brujas y brujos condenados a la hoguera a imagen y semejanza de Europa en diversas películas, algunas de las cuales incluyen al mismísimo Satanás en el extenso inventario de monstruos y villanos del cine popular mexicano. Así, el barón Vitelius d’Estera (Abel Salazar) en El barón del terror (Chano Urueta, 1962) es juzgado por una larga lista de crímenes que incluyen brujería, necromancia y… adulterio, delitos por los que es condenado a la hoguera, de la que retornará 300 años después ya en la época contemporánea para vengarse de los descendientes de los jueces que lo condenaron convirtiéndose, cuando ha de matar, en un extraño y bizarro personaje que se alimenta de los cerebros de sus víctimas. En Atacan las brujas (José Díaz Morales, 1964), una de las tan encantadoras como torpes aventuras del chaparro luchador mexicano Santo, el enmascarado de plata, este se las verá con un grupo de satanistas comandados por Mayra, la Reina de las Brujas (interpretada por la siempre espectacular Lorena Velázquez), que querrán sacrificar a la heroína y al luchador en honor a Satán, su amo. Santo luchará contra ellas armado con la cruz, ante la que las brujas estallarán en llamas.

Dentro de una producción más importante como es Satánico Pandemónium (Gilberto Martínez Solares, 1975), podemos ver la figura del diablo tentando con las delicias de la carne a la atractiva hermana María (Cecilia Pezet), que entre delirios verá en el convento a todas las monjas poseídas y danzando desnudas en blasfemo aquelarre.

Pero como el espacio es el que es, vamos a centrarnos en tres de las más importantes producciones que sobre el tema nos ha legado la cinematografía azteca: El espejo de la bruja, Alucarda y Veneno para las hadas.



El ESPEJO DE LA BRUJA

Año: 1962 Director: Chano Urueta Guión: Alfredo Ruanota, Carlos Enrique Taboada Música: Gustavo César Carrión Fotografía: Jorge Stahl Jr. Duración: 73 min. Blanco y negro.

Reparto: Rosita Arenas, Armando Calvo, Isabel Corona, Dina de Marco, Carlos Nieto, Alfredo Wally Barrón

Sinopsis: Sara (Isabel Corona) es ama de llaves en el caserón habitado por su ahijada Elena (Dina de Marco) y el marido de esta, Eduardo (Armando Calvo). Sara es, además, una poderosa bruja que comparte su secreto con Elena. Juntas verán a través de un espejo mágico un futuro en el que Eduardo asesina a Elena para casarse con una joven mujer, Deborah (Rosita Arenas). Sara tratará por todos los medios de evitar el fatal acontecimiento, pero los espíritus ancestrales se lo prohibirán …

Los espejos siempre han casado bien con lo oculto, con lo fantástico. Desde el mágico espejo que consulta la pérfida madrastra de Blancanieves al espejo que libera la imagen de Balduin, El estudiante de Praga, los espejos pueden tanto devolvernos imágenes deformadas como ser puertas a otros mundos. En El espejo de la bruja, este ejercerá de estación de tránsito hacia otros mundos e instrumento mágico con el que bucear por el pasado y el futuro.

El espejo de la bruja está producida por Abel Salazar, actor metido a productor que quiso probar suerte con el cine de terror realizando fundamentales aportaciones al género como El vampiro, El ataúd del vampiro, o la delirante El barón del terror (1962), de la que ya les hemos hablado antes, dirigida también por Chano Urueta.

Rodada antes de la irrupción generalizada del cine de luchadores enmascarados que infantilizaría el género, El espejo de la bruja juega con elementos terroríficos y sobrenaturales: puertas que chirrían, corrientes heladas, música fantasmal o castillos de cartón piedra. Todo es excesivo y bello en esta producción que contiene unos tan sencillos como efectivos trucajes. Fuertemente influida por el cine norteamericano de la época, El espejo de la bruja es también una historia de tintes góticos con Mad Doctor y referencias a Las manos de Orlac (Orlacs Hände, Robert Wiene, 1924) y Los ojos sin rostro (Les yeux sans visage, 1960) de Georges Franju, que tanto influiría a su vez a Jesús Franco y su Gritos en la noche, realizada el mismo año que El espejo de la bruja.

En la cinta, ‘Satanaya’ y ‘Lucifudo’ son invocados por la bruja para que abran ‘todas las puertas de la infamia’ en esta historia escrita por los prolíficos Alfredo Ruanova y Carlos Enrique Taboada, que más tarde dirigió algunas de las obras capitales del cine de terror mexicano, como Hasta el viento tiene miedo (1968) y la que también trataremos en detalle aquí, Veneno para las hadas (1984).

Entre los actores protagonistas destaca un sobreactuado Armando Calvo; la venezolana Rosita Arenas, que también participa en La maldición de la llorona y un buen número de cintas mexicanas, entre ellas las dedicadas a la momia azteca; Isabel Corona, actriz que interpreta a la bruja y que estaba especializada en papeles dramáticos, y Dina de Marco, que desarrolló su carrera sobre todo en televisión.

El espejo de la bruja es encantadoramente naif, tiene desagradables maquillajes, efectos especiales artesanales y un ambiente gótico de pesadilla que la convierten en una pieza capital del cine fantástico mexicano.



ALUCARDA, LA HIJA DE LAS TINIEBLAS

Año: 1977 Director: Juan L. Moctezuma Guión: Alexis Arroyo, Juan López Moctezuma (Novela: Joseph Sheridan Le Fanu) Música: Anthony Guefen Fotografía: Xavier Cruz Duración: 85 min. Color.

Reparto: Claudio Brook, David Silva, Tina Romero, Susana Kamini, Lili Garza, Tina French, Birgitta Segerskog, Adriana Roel

Sinopsis: Justine (Susana Kamini) llega a un internado regido por religiosas y allí conoce a la extraña Alucarda (Tina Romero) con la que iniciará una profunda amistad. Paseando por el bosque encontrarán un extraño zíngaro (Claudio Brook) que les mostrará unos talismanes y el carácter de las chicas irá cambiando. Se volverán rebeldes y blasfemas, proclamando ante las monjas a Satanás como su maestro. Las monjas prepararán un exorcismo durante el cual fallecerá Justine. El doctor Oszek (Claudio Brook) rescata a Alucarda y la llevará a su casa. Pero Alucarda pronto poseerá, como hiciera con Justine, a Daniela (Lili Garza), la hija ciega del doctor, con la que vuelve al convento, donde se producirá el sangriento clímax de la historia.

No anda desencaminado Guillermo Del Toro cuando define al director Juan López Moctezuma como un pionero, un poeta maldito. Fuertemente influenciado por el polifacético Alejandro Jodorowsky, al que asistió en dos de sus radicales largometrajes: Fando y Lis (1968) y El topo (1970), Moctezuma fue contagiado con la visceralidad del chileno, su afán provocador, su capacidad de plasmar imágenes delirantes, en suma, su libertad.

Entrar en el universo de Moctezuma es sumergirse en un mundo fascinante, decadente, repleto de luces y sombras que resaltan los tétricos decorados casi orgánicos en los que habitan las jóvenes internas y la orden religiosa, que viste unas irreales túnicas a base de gasas que casi las asemeja a momias y que también nos evocan la pintura Muerte de Marat de David. Y es que Alucarda tiene una puesta en escena pictórica, las secuencia se suceden como auténticos tableaux vivants, y los siniestros decorados casi evocan las Carceri d’Invenzione de Piranesi. Es este tratamiento de la fotografía, la escenografía y el vestuario, el que la eleva por encima de otras producciones de su momento, y ello a pesar de que es fiel a las estrategias narrativas de los 70s (zooms, filtros, cámara lenta). Igualmente setentero es el desarrollo de lo erótico con ese efecto flow, pero, aunque sus escenas de fino erotismo estén rodadas con un filtro a lo Hamilton, resultan mucho más carnales que las del fotógrafo y cineasta inglés. Son unas escenas poderosamente sexuales, en especial el fascinante beso sangriento entre las dos jóvenes protagonistas. Gran parte de su sensualidad es responsabilidad de Tina Romero en la piel de Alucarda, con sus largos cabellos, su mirada penetrante, y sus ropajes negros, la joven encarna perfectamente la condición de bella y réproba tentadora que exige su personaje. De hecho, el trabajo actoral de Tina está por encima del de sus compañeros de reparto, aunque merece mencionarse a Claudio Brook, actor habitual de Luis Buñuel que aquí interpreta dos papeles totalmente diferentes demostrando una versatilidad digna de Lon Chaney, y a Tina French, que interpreta a la hermana Angélica, la cara opuesta de Alucarda.

Definir Alucarda resulta complicado. Dentro del cine de terror puede encuadrarse entre la serie de películas de posesiones satánicas que desató por todo el mundo la celebérrima El exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973); teniendo además bastantes puntos en común con The Devils (Ken Russell, 1971), que asimismo trajo tras sí una larga estela de imitaciones; pero también tiene mucho de película de vampiros, porque López Moctezuma adoraba a estos seres:  “(…) la historia es cercana a esta tradición y su protagonista es una vampira, aunque no en el sentido de bebedora de sangre. De hecho, ella tiene todo el poder y los atributos del vampiro clásico, excepto que no bebe sangre”.  También puede y debe inscribirse entre los títulos que conforman la denominada nunsploitation. Finalmente, el filme tampoco desaprovecha otras referencias y adscripciones. Así, por ejemplo, el nombre de la amante de la protagonista es Justine, clara voluntad de citar a Sade y su Justine o los infortunios de la virtud, pieza en la que el Marqués se vale de la protagonista para simbolizar la virtud y manifestar su pesimista tesis según la cual, la virtud es sistemáticamente aplastada por el vicio; mientras que el vicio, libre de valores y principios, cobra ventaja y prospera. Semejante es el valor de ese personaje homónimo en el filme, Justine sería la virtuosa seducida por la demoníaca y vampírica Alucarda, sin embargo, la Justine de Moctezuma resulta un poco desleída por contraste con la protagonista, “es el tipo de personaje que resulta ridículo al lado de una criatura apocalíptica como Alucarda”. No queríamos concluir este recorrido por sus antecedentes y filiaciones sin mencionar que para su distribución en video en Estados Unidos no dudaron en presentarla como tercera secuela de la exitosa (y algo olvidada) Las torturas de la inquisición (Hexen bis aufs Blut gequält, Adrian Hoven/Michael Armstron, 1970). Ignoramos si la triquiñuela funcionó. En cualquier caso, y más allá de sus referentes, Alucarda es un filme mágico, extraño, surrealista.

Alucarda fue presentada en el Festival de Cine Fantástico de París y en el décimo Festival de Sitges, donde recibió buenas críticas y fue nominada a mejor película, pero solo obtuvo un reconocimiento genérico por su aportación al fantástico. El director llegó a plantearse una secuela de su película cuyo nombre no dejaba dudas sobre la afición del López Moctezuma por las películas de vampiros: Alucarda Rises from the Tomb, cinta que lamentablemente nunca se realizó.

A partir de ahí la carrera de Moctezuma, que nunca llegó a formar parte de la industria cinematográfica mexicana ya que no le admitieron en el poderoso sindicato de directores (STPC), fue bastante errática. Su siguiente filme, el thriller To Kill a Stranger, lo rodó diez años después. La cruda historia de canibalismo El alimento del miedo (1994), fue su película póstuma. Se estrenó once años después de su muerte, que le sobrevino en 1995, en el sanatorio mental en el que estuvo recluido los últimos años de su vida.

Como suele suceder, llegó la reivindicación de su figura y su cine. Tarde, pero siempre oportuna. “Hay quienes piensan que son filmes de culto, algunos más los aprecian y hay un pequeño grupo que lo considera seriamente como director. Pero la mayoría de los críticos lo desdeñan y eso le ha ganado una reputación de poeta maldito. Creo que a él le hubiera gustado esa clasificación”. Guillermo Del Toro (Sitges, 2002)



VENENO PARA LAS HADAS

Año: 1984 Director: Carlos Enrique Taboada Guión: Carlos Enrique Taboada Música: Carlos Jiménez Mabarak Fotografía: Guadalupe García Duración: 90 min. Color.

Reparto: Ana Patricia Rojo, Elsa María Gutiérrez, Leonor Llausás, Carmen Stein, María Santander, Lilia Aragón

Sinopsis: Las historias de brujería que cuenta la cocinera de su casa despierta la imaginación de la pequeña Verónica (Ana Patricia Rojo), quien presume de que ella misma es una bruja ante su condiscípula Flavia (Elsa María Gutiérrez). Debido a la incredulidad de su amiga, Verónica aprovecha una serie de circunstancias fortuitas para convencerla de que ha sido ella quien las ha provocado, valiéndose de sus artes mágicas. La inocencia de estos juegos adquiere un cariz macabro cuando Verónica insiste en que Flavia la invite a unas vacaciones en el rancho de su familia, en donde podrá preparar un veneno para las hadas.

“Las brujas lo pueden todo” es la frase que inflamará la, ya de por sí, fértil imaginación de Verónica. La sentencia prende sus juegos y su modo de relacionarse con las otras niñas, y, así, se presentará como bruja a Flavia, la compañera de clase que se incorpora empezado el curso. Taboada nos propone un descenso al trascendental mundo del juego infantil. El juego puede parecernos algo superfluo pero si lo analizamos de la mano de Huizinga constatamos que “la existencia del juego corrobora constantemente, y en el sentido más alto, el carácter supralógico de nuestro lugar en el cosmos (…), jugamos y sabemos que jugamos; somos, por tanto, algo más que meros entes de razón, puesto que el juego es irracional”. La virtud de Veneno para las hadas es saber instalarse en el universo de lo lúdico y su gravedad, a ello debe su adscripción al género fantástico, a su acendrada observación de la fantasía de unas niñas que incardinan su juego a la realidad, con funestas consecuencias.

Y decimos observación porque la cámara de Taboada es una auténtica voyerista de la actividad de las dos pequeñas. El mexicano nos sumerge en su mundo poniendo, de entrada, la cámara a la altura de sus ojos, un modo de colarnos en su absoluta intimidad, en la burbuja que su actuar representa respecto al mundo de los adultos. Y no solo se vale del punto de vista de la cámara para ello, la construcción de los encuadres, además, excluye totalmente del protagonismo a los adultos: cuando entran en plano lo hacen de modo que solo se les ve en parte, ya sea por un escorzo, ya sea porque ocupan un lugar no relevante y, sobre todo, porque nunca vemos sus rostros; son meras presencias fantasmales excluidas del universo de significación de la acción. Maticemos, sí vemos rostros adultos en el filme, pero siempre desde el punto de vista de Flavia, por virtud del montaje, vemos por sus ojos y vemos con la distorsión, el sesgo, que las patrañas que Verónica le insufla introducen sobre su percepción. Este acertado trabajo de la imagen deja para la posteridad bellos cuadros que retendremos en la memoria, por citar solo uno, nos quedamos con el plano de Flavia en el entierro de su profesora de piano (cuya muerte la niña atribuye a un conjuro de Verónica): llueve, los adultos visten de negro riguroso y Flavia de blanco, en un leve picado se nos muestra a la niña en el centro de la imagen como único personaje al que vemos el rostro, enmarcada por la aureola que los paraguas de los adultos construyen sobre ella. El terror que ella siente casi se nos antoja una presencia física.

Una encomiable economía de medios para lograr profundas cargas de efectividad es la que se manifiesta en el trabajo del director. Y donde no alcance la imagen, la música de Carlos Jiménez Mabarak vendrá en su auxilio. En la pieza, el compositor alterna temas rítmicos, apoyados en la percusión, incluido el uso percutante del piano, con otros de carácter lírico y orquestal. Los primeros refuerzan los temores de Flavia, mientras que el que acompaña al deambular de las dos niñas en la hacienda, cuando buscan los ingredientes del supuesto veneno para las hadas, tiene timbres ensoñadores que nos hacen saborear esa Arcadia feliz que la infancia parece en (y solo en) la memoria de los adultos. Que no hay idilio en lo infantil lo pone de manifiesto también la banda sonora. En el desenlace, cuando la morena Flavia se libra del acoso de Verónica, justo cuando el espectador toma consciencia de que para la rubia Verónica todo es una simple invención, cuando la encierra en el granero para quemarla por bruja, la película se cierra con un plano fijo del rostro de Flavia (excelente ahí el trabajo de Elsa María Gutiérrez) iluminado por las llamas, con una expresión difícil de definir que oscila entre la satisfacción y el alivio. Y ahí la música que suena es precisamente el tema romántico que las acompañaba en los momentos más inocentes. Taboada concluye, así, que la infancia es tortuosa y oscura, fantasiosa y terrible, porque es el momento en el que más receptivos somos a todos los estímulos y especialmente a los de la imaginación. Las brujas lo pueden todo y los niños son sus esbirros.

Mala praxis, Boris Karloff y Bela Lugosi

Con permiso de Lionel Atwill, que tantos retratos de Mad Doctors ha dejado para la posteridad, han sido Boris Karloff, y en especial Bela Lugosi, los que más a menudo han tenido que ponerse la bata blanca y hacerse pasar por químicos experimentados, hablando un ininteligible lenguaje metacientífico mientras pasan  fluidos de un tubo de ensayo a otro. Rodeados de matraces, probetas e ingenios eléctricos dieron entidad a uno de los personajes más socorridos del cine fantástico y de terror, encarnando a doctores más o menos locos que para conseguir sus objetivos se pasan el código deontológico por el arco de triunfo. Investigadores de lenguaje intenso, proclives al histrionismo que realizan experimentos imposibles que saben muy bien que serán mal vistos por sus colegas y por una pacata sociedad que no solo no los comprende, sino que a la mínima de cambio los condena a muerte o, en el caso de encontrarse en aquella pintoresca Europa de los estudios Universal, quemados junto a sus laboratorios por una turba de campesinos armados dehorcas y antorchas.

Karloff se especializó en amables ancianitos, con objetivos laudables y beneficiosos, cuyos méritos terminaban afectando a un tercero o al él mismo, provocando locura y muerte. Mientras que Lugosi se metió a fondo en la piel del  doctor demente que todos amamos: pedante, con aires de superioridad y cínico. De sonora y prolongada carcajada y cuyo objetivo es vengarse o dominar el mundo. Lo que viene siendo un Mad Doctor al uso.

Demos un repaso a las numerosas películas en las que tanto Karloff como Lugosi se metieron en la bata blanca de un científico de métodos dudosos, dejando fuera los papeles de doctor ‘normal’, así como a telépatas e hipnotizadores, que también encarnaron en sus largas carreras.

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Bela Lugosi estrena, y a lo grande, el ranking metiéndose en la piel del Dr. Mirakle en El doble asesinato de la calle Morgue (Murders in the Rue Morgue, 1932) una adaptación -por decir algo- de Edgar Allan Poe que sirvió como consuelo para Robert Florey y Bela Lugosi tras ser ambos apartados del proyecto Dr. Frankenstein, autor del monstruo (Frankenstein, 1931), que como es bien sabido terminó dirigiendo James Whale con Boris Karloff, quien despegó así una carrera con la que terminó desbancando a Lugosi como máxima estrella del cine de terror de la Universal. El Dr. Mirakle, perfecto sosia del Dr. Caligari trabaja, como él, en un barracón de feria exhibiendo, en su caso a Erik, un fiero gorila. O mejor dicho, un hombre dentro de un traje de gorila[1]. Pero al grano: ¿Cual es el objetivo del Dr. Mirakle? Pues aparear a Erik con una señorita y obtener una nueva raza. Lo que viene siendo un perfecto acto zoofílico que como pueden suponer, no llevará a cabo. Lugosi vuelva a las andadas tres años después con una nueva ‘adaptación’ del universo Poe, El cuervo (The Raven, Louis Friedlander, 1935) con Boris Karloff como coprotagonista. Aquí Bela Lugosi interpreta al Dr. Richard Vollin, un gran admirador del escritor de Boston que no se limita a coleccionar sus libros, no: posee una cámara de tortura en su sótano. ¿Su plan? Más terrenal: vengarse del prometido de la mujer que ama. Y ustedes dirán ¿Pero es un Mad Doctor? Bueno, algo de eso hay pues deforma mediante cirugía la cara de un delincuente (Karloff),El poder al que promete restituir el rostro si le ayuda a cumplir sus planes. Y de nuevo Lugosi es un refinado sibarita que disfruta torturando sádicamente a cuantos caen bajo sus redes.

Eran buenos tiempos para ambos intérpretes, así que al año siguiente vuelven a coincidir en una película, El poder invisible (The invisible ray, Lambert Hillyer, 1936), aunque en este caso es Boris Karloff el que adopta el rol prominente encarnando a un científico loco de manual: miradas ojipláticas, frases grandilocuentes (“pigmeos que se burlan de un gigante”) y laboratorio en los Cárpatos. ¿Su nombre?: Janos Rukh. Y Janos descubrirá el Radio X, que lo convertirá en un arma humana (cosa que toca, cosa que muere), además de  hacerlo fosforescente en la oscuridad (con brillo gentileza de John P. Fulton, el mismo técnico de efectos especiales que dos años antes había convertido a Claude Rains en El hombre invisible) consiguiendo así “más poder del que ningún humano haya tenido” y, de paso, perder la chaveta.

Ciencia-Ficción con resquicios del terror Universal que tanto amamos y algún elemento de aventura selvática, todo en una memorable producción, escasamente valorada, pero que ofrece suficientes alicientes como para formar parte de lo más destacado de la filmografía de Karloff.

Programa de mano español original

Tampoco suele destacarse la británica El hombre que trocó su mente es el médico loco (The Man Who Changed His Mind, Robert Stenvenson, 1936),  película magníficamente rodada, con un sólido guión, que narra los experimentos del doctor Laurience, que ha descubierto como “extraer el contenido mental del cerebro de un hombre. Vaciarlo. Almacenándolo como si fuera electricidad” para transplantarlo de un individuo a otro. Y aunque tan solo lo ha probado con éxito en chimpancés, ya fabula con realizar su primer experimento con humanos. Para que le ayude en sus investigaciones reclama a una de sus alumnas, la doctora Clare Wyatt (Anna Lee), una resuelta científica que lejos de encarnar al personaje chillón y en apuros que el primer cine de terror reservaba para los personajes femeninos, posee un carácter fuerte y muy superior intelectualmente al del mozalbete que la pretende, interpretado por John Loder y  que,  eternamente en celo, no ceja en su fijación de casarse con ella. Pero, el doctor, al presentar su teoría ante la comunidad científica, es ridiculizado y tachado de loco, pergeñando un plan para 1: ser millonario y 2: casarse con Clare, su joven ayudante, pues al parecer no solo está interesado en su pericia como científica. Unos planes que incluyen el asesinato. Naturalmente Laurience muere, no sin antes pedir a su ayudante que destruya todo.

Mientras, Lugosi rueda un serial en episodios también para Universal, The Phantom Creeps (Ford Beebe y Saul A. Goodkind, 1939)[2], donde interpreta un Dr. Zorka que no se anda con chiquitas, quiere dominar el mundo, pero al ser descubierto organiza un accidente en su laboratorio para eliminar las pruebas, simular su muerte y vengarse de los policías que llevan el caso. La única que pierde la vida es su esposa, todo lo cual enloquece aún más a Zorka que clama, claro, venganza. Inofensiva acción pulp de serie B antes de volver a encontrarse con Boris Karloff en Black Friday (Arthur Lubin, 1940), también para Universal. En esta película Karloff incorpora a su repertorio un papel que repetirá en diversas ocasiones, el de científico bienintencionado pero de métodos dudosos que opera al margen de la ley. En este caso como Dr. Sovak realiza el trasplante de cerebro de un gangster que ha muerto asesinado por sus rivales al cuerpo de un bondadoso profesor de literatura, lo malo es que los recuerdos del sanguinario  criminal  convivirán con los del profesor, adueñándose del cuerpo de su huésped. El resultado es tan descacharrante como entrañable.

Más tarde, Boris Karloff firma contrato en 1939 con los estudios Columbia para protagonizar cinco películas básicamente iguales, tanto que en muchos casos comparten reparto, guionista y director. Y en todas interpreta su papel de bondadoso científico. Nick Grinde, director eminentemente de películas de serie B que no hace ascos a ningún género se encarga eficientemente de las tres primeras, The Man They Could Not Hang (1939), The Man With Nine Lives (1940) y Before I Hang (1940).

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En La horca fatal (The Man They Could Not Hang, 1939), la única de las cinco que se estrena en nuestras pantallas y armado con un vistoso peluquín, como Dr. Henryk Savaard crea un corazón artificial con el que mantener un cuerpo vivo pero en pausa, para poder repararlo reactivándolo posteriormente. Una loable idea si no fuera que le lleva a experimentar con un sujeto que termina muriendo. Condenado a muerte y ahorcado, su socio lo revive utilizando su técnica, cuya eficacia queda así probada, buscando vengarse de los seis jurados que lo condenaron.

A toda velocidad y sin cambiar decorado, actores, ni peluquín, Grinde rueda The Man With Nine Lives (1940), en la que Karloff, ahora como Dr. Leon Kravaal, investiga exactamente lo mismo que en la anterior, solo que mediante la terapia de congelación, o sea, dejando los cuerpos en animación suspendida para poder operarlos. Pero la mala praxis terminará con el buen doctor.

La tercera y última de Boris Karloff con Nick Grinde, que no con Columbia, es Before I Hang (1940). Otra vez con la soga al cuello en esta película que deja entrever más medios y en la que de nuevo Karloff, ahora como Dr. John Garth, es juzgado por la muerte accidental del paciente con el que experimenta. Hasta ahí lo habitual. En la cárcel, mientras espera que se cumpla la pena de muerte a la que ha sido condenado, proseguirá con sus experimentos obteniendo un suero en el que utiliza la sangre de un asesino. La pena le será conmutada, pero la sangre poseerá al buen doctor, que iniciará una carrera de asesinatos.

Quedaban todavía dos desmanes a entregar a Columbia, así que Karloff vuelve a colocarse la bata de científico –y el peluquín-  para encarnar al Dr. Julian Blair en el primero de ellos,  The Devil Commands (1941), un film dirigido por Edward  Dmytryk[3] con un guión de lo más descabellado: el cerebro humano emite ondas que pueden grabarse con ayuda de un casco -por cierto, de lo más bizarro- y el Dr. Blair descubrirá que, además, mediante ese sistema los muertos podrán comunicarse con los vivos ¿ridículo? pues eso no es todo, a esto cabe añadir algunos ingredientes tan del gusto del más clásico cine de terror como son el ayudante retrasado, Karl, y los  lugareños recelosos con lo que está haciendo el científico que terminarán, como es ya obligado, prendiendo fuego al caserón con el científico dentro. ¡Ah! ¡Aquellas pequeñas comunidades con sus entrañables grupos de linchadores! Siempre con la posada como hogar social. Una tradición tan americana como la tarta de manzana.

Cartel belga de The Boogie Man Will Get You

La despedida de Karloff de la Columbia no podrá ser más humillante. The Boogie Man Will Get You (Lew Landers, 1942) pretende ser una comedia y en ella Karloff interpreta al Dr. Nathaniel Billings, que está realizando un experimento con el que “juguetea con la fisiodinámica sacudiendo las inamovibles leyes de la existencia”.  O lo que –debe ser- lo mismo: crear un súper hombre poderoso y volador que termine, él solo, con la 2ª Guerra Mundial. Para conseguirlo utilizará como cobaya a cuanto vendedor ambulante se cruce en su camino. Rodada de manera teatral y casi en su totalidad en un único escenario, la película se beneficia de la presencia de Peter Lorre, que consigue hacerse con la función, algo que no le resulta demasiado difícil en una cinta dominada por el humor negro y los chistes sin gracia alguna.

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Mientras tanto, Bela Lugosi chapotea en el cenagal de la más estricta serie-B.  En The Devil Bat (Jean Yarbrough, 1941) encarna el encantador Dr. Paul Carruthers, que cría un enorme murciélago asesino que ataca en el cuello de sus víctimas al detectar una loción de afeitado de su invención con la que, amable y zalamero, obsequia a todo al que quiere quitar de en medio ¿El móvil? La venganza, claro. Y, a continuación, hace de los vecinos estudios Monogram un segundo hogar al firmar un contrato por nueve películas, varias de las cuales, por supuesto, son protagonizadas por sardónicos científicos locos. Este es el caso de Black Dragons (William Nigh, 1942) en la que es al Dr. Melcher, cirujano plástico del Tercer Reich que alterará los rostros de varios japoneses para que se infiltren en Estados Unidos como espías y saboteen  instalaciones e industrias estratégicas. Igual de descabellada fue El ladrón de cadáveres (The Corpse Vanishes, Wallace Fox, 1942), única de estas cintas estrenadas en nuestros cines y en la que, como Dr. Lorenz, pretende mantener joven a su envejecida esposa mediante las glándulas femeninas de jóvenes vírgenes a las que secuestra en el día de su boda. Enanos, ayudantes deformes, y el agradecido detalle de que el Dr. Lorenz y su esposa duerman en ataúdes, intentarán sacar un poco de brillo a esta producción. Más simpática resulta, por lo psicotrónico de la propuesta, The Ape Man (William Beaudine, 1943) en la que el Dr. James Brewster experimentará en sí mismo transferir la fuerza de los primates a los hombres, mediante una inyección en la columna vertebral de un fluido extraído del bulbo raquídeo de un gorila, algo que terminará convirtiéndolo, más o menos, en hombre-mono, llegando a compartir jaula con un gorila (o lo que es lo mismo, con un hombre con traje de gorila[4]). El único antídoto contra su mal será, mala suerte, el  fluido espinal humano, que deberá obtener previo asesinato de los donantes. Sin duda animados por las criticas que el film recibió, (”Monogram a cubierto de basura a Bela Lugosi” The Daily News), el estudio realizó una secuela, Return of the Ape Man (Phil Rosen, 1944) que no tenía absolutamente nada que ver con la anterior. Juzguen si no. En esta ocasión el Dr. Dexter viaja al Círculo Polar Ártico a recuperar el cuerpo de un cavernícola. Una vez de vuelta matará a su ayudante transplantado su cerebro al recién llegado. Lo dicho, nada que ver.

Bela y Lugosi y Emil Van Horn en The Ape Man

Y todavía le quedaba a Lugosi un nuevo horror/error que protagonizar para Monogram y con el que daría por finalizado su contrato, Voodoo Man (William Beaudine, 1944) otra olvidable película que a la temática Mad Doctor añade gotas de vudú ¿el resultado? Otra serie B. Y del fuego a las brasas, pues finalizado su contrato con Monogram,  RKO le tiene preparada una propuesta que no difiere mucho de los subproductos comentados, Zombies on Broadway (Gordon Douglas, 1945) que parodia la obra maestra de Jacques Tourneur, I Walked with a Zombie (1943) utilizando los mismos escenarios y dos de sus actores: Darby Jones, el inolvidable Carrefour, y Sir Lancelot, el inaguantable cantante de Calypso. A esto sumaron a Bela Lugosi como Dr. Reanault, inventor de un fluido zombie, y unos cómicos de tercera regional que hacían buenos a Abbott y Costello.

A mediados de los años cuarenta los monstruos de la Universal ya tenían un pié puesto en las ciénagas de la serie-B. En 1943 se estrenaba el primer cóctel de monstruos, Frankenstein y el hombre lobo (Frankenstein Meets the Wolf Man, Roy William Neill) protagonizado por Lon Chaney Jr. y Bela Lugosi, que en el papel de monstruo de Frankenstein recibía una última humillación de los estudios que ayudó a salvar de la bancarrota en 1931. Al año siguiente alguien pensó exprimir, aún más, a los productivos monstruos metiendo a cuantos cupieran en una sola película, y el cartel de la cinta lo dejaba bien claro, pues como si estuviera declamado desde una barraca de feria decía: “¡Todos juntos! ¡El monstruo de Frankenstein! ¡El hombre lobo! ¡Drácula! ¡El jorobado! ¡El doctor loco!” papel este último que recayó en Boris Karloff, que como Dr. Niemann,  alumno de tercera del doctor Frankenstein, escapa de la cárcel en la que cumple condena por intentar “dar a un perro una mente humana (¡!) usando cadáveres recientes”, con el poco original objetivo de vengarse de los que lo enviaron a la cárcel. Pero de paso resucitará al propio Drácula (ahora John Carradine) extrayendo la estaca de su pecho; liberará del hielo donde permanecen congelados al  hombre lobo (Lon Chaney Jr.) y al monstruo de Frankenstein (ahora Glenn Strange); y hallará los archivos del Dr. Frankenstein, con los cuales comenzará a experimentar.

Programa de mano original español

Volviendo a Lugosi, para que su última gira teatral por el Reino Unido con Drácula resultara más rentable, se le ofreció una película en la que realizaría un papel como comparsa de un ridículo cómico, Arthur Lucan[5]. Mother Riley Meets the Vampire (John Gilling, 1952) es un trabajo estrictamente alimenticio en el que Lugosi interpreta a un personaje conocido como el vampiro, que no es otra cosa que un científico loco que busca dominar el mundo obteniendo unas reservas de uranio con la ayuda de un robot, hasta que se cruza una anciana irlandesa en su camino desbaratando sus planes. Para mayor humillación de Lugosi, la cinta llegó a exhibirse en Estados Unidos, aunque al menos con un bello nombre, Vampire Over London. Pero no finalizarían aquí las humillaciones para el veterano actor: de vuelta a casa le esperaba un subproducto que se ha convertido, merecidamente, en pieza de culto: Bela Lugosi Meets a Brooklyn Gorilla (1952) película perpetrada por William Beaudine en tan solo nueve días en la que Lugosi, como Dr. Zabor y desde su laboratorio de la isla Kola-Kola, crea un suero que convierte a los hombre en gorila. Allí irán a perturbar la paz dos imitadores de Dean Martin y Jerry Lewis: Duke Mitchell y Sammy Petrillo que, uno con sus inaguantables canciones, en especial la repetitiva Deed I do,  y el otro con sus muecas, causarán la más insufrible vergüenza ajena al espectador. Aún así las críticas fueron positivas: mientras Variety destacaba sus títulos de crédito (¿?), Box Office la recomendaba para “arrancar algunas risas a los espectadores de pueblo”.

A Karloff no le iba mucho mejor, pues si bien se libró de participar en Abbott y Costello contra los fantasmas (Abbott and Costello Meets Frankenstein, Charles Barton, 1948), en la que hubiera coincidido de nuevo con Lon Chaney Jr., Glenn Strange y Bela Lugosi, no pudo escaparse de la inenarrable Abbot and Costello Meet the Killer, Boris Karloff (Charles Barton, 1949) y Abbott and Costello Meet Dr. Jekyll and Mr. Hyde (Charles Lamont, 1953) en la que Karloff como Henry Jekyll, utilizará su celebérrima fórmula para, en la piel de Hyde, quitar de en medio a todo el que se entrometa en sus planes. Una, a pesar de todo, cuidada producción, con buen vestuario y que incluso resulta atmosférica en algunos momentos. Las transformaciones están muy conseguidas, y más teniendo en cuenta que Hyde era interpretado por Eddie Parker, un especialista cuya caracterización se realizaba mediante máscara.

A Bela Lugosi tan solo le quedaba un papel de doctor loco por interpretar y, sencillamente, lo bordó. Su Eric Vornoff en Bride of the Monster (Edward D. Wood Jr.,1955) representa el paradigma de lo que debe de ser un Mad Doctor.

Tan solo un año después de su estreno Lugosi entraba en la inmortalidad. Les dejo con su inolvidable monólogo:

“¿Hogar? Yo no tengo hogar. Perseguido, despreciado, viviendo como un animal, la jungla es mi hogar. Pero yo demostraré al mundo que puedo ser su amo. Yo perfeccionaré mi propia raza humana ¡¡Una raza de superhombres atómicos que van a conquistar el mundo!!”

 Y… ¡Corten!

Con Bela Lugosi fuera de plano, Karloff tenía el campo libre para acoger cuantos papeles le fueran ofrecidos, entre ellos los de sabio loco, y pocos dejó escapar de sus manos. Por lo pronto vuelve al personaje que lo encumbró en Frankenstein 1970 (Howard W. Kotch), película de engañoso título, pues ni fue realizada ni estrenada ese año, sino en 1958, y en la que Karloff encarna al último de los Frankenstein. Una disfrutable película que nos cuenta como el anciano y rijoso heredero, de prolongada carcajada y aficionado a tocar tétricas melodías con el órgano, arruinado, alquila su castillo a un equipo de televisión para que ruede un programa sobre su antecesor, y así, poder adquirir nuevo instrumental atómico con el que dar la vida a la criatura más fea que la franquicia ha ofrecido, con todo el cuerpo vendado y una cabeza inexplicablemente grande. Mucho mejor resultó Corridors of Blood (Robert Day, 1958) cinta en la que como Dr. Bolton inventa la anestesia, investigación que le llevará a experimentar consigo mismo convirtiéndose en un adicto, pues la fórmula contiene derivados del opio. Esto le llevará a frecuentar los bajos fondos y ejercer malas praxis al mezclarse con pésimas compañías para que le faciliten su dosis. Una de las mejores actuaciones de Karloff en un atmosférico filme que tiene entre sus atractivos el de contar también con Christopher Lee encarnando al vil asesino Resurrection Joe.

Y Boris Karloff será de nuevo un Frankenstein en Mad Monster Party (Jules Bass, 1967) un delirio pop realizado mediante animación Stop Motion que narra como el buen doctor desea retirarse no sin antes nombrar sucesor y confiar todos sus descubrimientos a su sobrino. Para ello convoca una reunión en su castillo con todos los monstruos como invitados, entre los que figura el  hombre lobo, la momia, Drácula… así como un sosia de Peter Lorre, entre muchos otros. El propio actor puso voz a su personaje.

Y tras rodar Targets (Un héroe anda suelto, Peter Bogdanovich, 1968), su siguiente film y un magnífico testamento cinematográfico, Karloff debería haber aprovechado la coyuntura para retirarse, pues lo que quedaba por delante terminaría siendo mucho más indigno que los delirios de Ed Wood con Lugosi.

Las cuatro películas mexicanas de Karloff han estado disponibles con los más diversos títulos, desde los tiempos del VHS. En la imagen una de las ediciones españolas.

Las cuatro últimas películas de Boris Karloff son subproductos mexicanos producidos por Luis Enrique Vergara. Jack Hill rodó las escenas con Karloff en un estudio de Los Angeles y con estas tomas, ya en México, Juan Ibáñez rodó el resto con actores autóctonos. En tres de ellas Boris Karloff realiza papeles de –Pinche Mad Doctor. Repasémoslas brevemente: Invasión siniestra (1971) está ambientada en Gudenburg en 1880 y en ella como Dr. Mayer inventa un rayo tan poderoso que provoca que los extraterrestres envíen a un emisario para que cese las investigaciones, pues podría provocar la destrucción del universo. Todo realizado con una alarmante pobreza de medios, abundancia de anacronismos y un extraterrestre ye-yé con traje plateado. Un horror. Como también lo fue La muerte viviente (1971) donde el veterano actor como Dr. Carl van Moulder controla las ondas telequinésicas del cerebro. Vudú, adoradores de serpientes y experimentos con LSD ¿Lo mejor? Que sale la exuberante Tongolele. Finalmente, porque todo tiene un final, llegó La cámara del terror (1971) en la que Karloff, como el Dr. Mantel, descubre una roca semiviva que se alimenta de la sustancia desprendida por las personas atemorizadas, todo lo cual lleva al buen científico a experimentar con jovencitas que se encarga de secuestrar un enano a su servicio.

Al menos queda el consuelo de pensar que para cuando estas películas llegaron a los cines, Boris Karloff ya había pasado a mejor vida.

Bela Lugosi y Boris Karloff. Boris Karloff y Bela Lugosi. Dos actores de la vieja escuela. Actuaron en obras de teatro, vivieron la edad de oro del cine de Hollywood y llegaron a participar en televisión. Siempre con dignidad. Siempre con profesionalidad. Quisieron y consiguieron morir al pié del cañón y alcanzaron la inmortalidad siendo objeto de veneración por parte de generaciones de cinéfilos.

NOTAS
[1] En este caso concreto el filipino Charles Gemora, maquillador y  ‘actor’ que se metió en la piel de gorila en 56 filmes, interpretado a gorilas anónimos y a otros de llamativo nombre como Plato, Sultán, Gibraltar, Caesar, Josephine, Jocko o Ethel. Aunque en ocasiones pudo realizar algún papel que  no requirió de su experiencia como gorila interpretando, por ejemplo, a un oso en Ruta a Utopía (Road to Utopia, Hal Walker, 1945), un marciano en La guerra de los mundos (The War of the Worlds, Byron Haskin, 1953) y a un extraterrestre en I Married a Monster from Outer Space (Gene Fowler, Jr. 1958).
[2] Este serial de doce episodios también tuvo versión reducida en forma de largometraje para televisión diez años más tarde.
[3] Dmytryk dirigió algunas memorables cintas policíacas y de cine negro entre las que destaca El abrazo de la muerte (Criss Cross, 1949), y tuvo serios problemas a finales de los años cuarenta con el Comité de Actividades Antiamericanas por haber pertenecido, tras la Segunda Guerra Mundial, al partido comunista.
[4] En este caso encarnado por Emil Van Horn, afortunado poseedor de un disfraz de gorila con el que se paseó por trece producciones de medio pelo interpretado a Gargo el gorila, Lulu la gorila, Satán el mono y cuanto primate hiciera falta. Su última aparición en pantalla la hizo, precisamente, sin traje de mono.
[5] Arthur Lucan, travestido en el personaje Old Mother Riley, había dado el salto desde los escenarios de los Music Hall londinenses hasta la pantalla, protagonizado entre 1937 y 1952  quince inexportables cintas de las que Mother Riley Meets the Vampire (1952) sería la última. Por cierto, que la película esté dirigida por John Gilling, que durante la siguiente década rodaría unas cuantas perlas para la Hammer, no debería llamarles a engaño.

Las lecturas de Serendipia: ‘Robots de cine. De María a Alita’

ROBOTS DE CINE

DE MARÍA A ALITA

Jordi Ojeda

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. 304 pág. repletas de ilustraciones en blanco y negro y a todo color. 

Que todo un doctor en ingeniería industrial con Máster en Producción Automatizada y Robótica escriba un libro de cine no debería espantar al lector, pues Jordi Ojeda es también un apasionado del cine fantástico y de terror, y como docente que es, está habituado a hacerse entender. Robots de cine, primer libro no técnico que escribe, posee una prosa ágil, con un lenguaje preciso pero cercano al lector, que ayudará y, lo que es mejor, motivará al profano a adentrarse en tan extenso como apasionante universo.

Didáctico y repleto de datos, la obra está mucho más allá de el clásico listado de películas al haber optado el autor por dividir el libro en diferentes capítulos temáticos. Arranca con entradas dedicadas a los autómatas, antecedente del robot, descubriendo un mundo cuanto menos fascinante; continuando con un acertado repaso a las leyes de la robótica, lo que obliga al lector a adentrarse, de manera superficial pero eficiente, en los universos literarios de Asimov, Bradbury o Philip K. Dick; pasando de los primeros robots cinematográficos y televisivos a los modernos androides y ciborgs. De Robby, B9 y Klaatu a C3PO y Alita. De Metrópolis (Fritz Lang, 1927) a La momia azteca contra el robot humano (Rafael Portillo, 1958). Todos estos ingenios más o menos elaborados, más o menos aparatosos, más o menos creíbles. Todos, tienen su espacio, ocupado de manera natural, en las páginas de Robots de cine. Un libro de lectura ágil y cómoda, al estar dividido, como hemos señalado, en capítulos no demasiado extensos, algunos de los cuales ha utilizado el autor para hablar detenidamente sobre películas fundamentales dentro del tema que está tratando, como 2001: una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968), La guerra de las galaxias (y sus derivados más o menos afortunados) o Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979). Sin olvidar el campo de la animación.

Cíborgs, exoesqueletos, drones, ginoides, robots orgánicos, realidad aumentada… encontraremos mucho más que robots en las páginas de este libro que, como es natural, también plantea las eternas dudas morales que conlleva la coexistencia del individuo con estas máquinas hechas a imagen y semejanza de su creador. La extrañeza y el denominado valle inquietante que sin duda estamos destinados a experimentar. Y es que, como bien dice el propio autor en el preámbulo de su libro, «no es un sueño, ya estamos viviendo en la era de la robótica«, así que hay que estar preparado y no se nos ocurre mejor forma de hacerlo que de la mano de un autor que, además, sabe muy bien de lo que habla: de robots y de cine.

 

Helga Liné, diosa del cine de género

De pequeño Serendipia ya era muy enamoradizo. Les hablo de la vertiente platónica del tema, por supuesto. Inma de Santis, Emma Cohen, Maribel Martín, Marisol … Me enamoré de todas ellas y puedo decir que lo sigo estando. Incluso a una de ellas pudo conocerla y confirmar lo que suponía: que era un tipa fenomenal. Pero Helga Liné era otra cosa. Cuando la veía en el Súper-8 de El espanto surge de la noche o en el de El asesino de muñecas le sugería otras cosas. Por lo pronto ya no era tan joven como sus queridas Emma e Inma (que también salían en esas películas, por cierto). Su mirada no era, ni mucho menos, inocente y sus formas… no tardó en entender lo que le sugerían. Si, a Serendipia Helga Liné le imponía respeto pero también le abrían un mundo de sensualidad situado más allá de pasear por el campo cogido de la mano de su amada.

 

(Archivo Serendipia)

Y cómo no iba  a hacerlo si ya lo traía de nacimiento, pues, Helga Lina Stern nació en Alemania, concretamente el 14 de julio de 1932 en un Berlín convulso que veía como, tan solo tres meses antes, el partido nazi ganaba las elecciones y poco después el ridículo personaje de bigote a lo Chaplin era nombrado canciller. Y ya saben lo que vino a continuación. Así que la familia de Helga decidió poner pies en polvorosa ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos y en 1940 se refugiaron en Portugal, donde se crió la pequeña Helga, a la ya desde pequeña y alentada por su madre se le despertó la faceta artística, destacando primero por el baile, más tarde como modelo, contorsionista y acróbata, lo que la llevó a trabajar en el circo. Una disciplina que le ocasionó algunas secuelas en la espalda de las que todavía hoy se resiente. Y de ahí a realizar sus primeros pinitos en el cine gracias a un concurso que gana, debutando en Porto de Abrigo (1941) de Adolfo Coelho, lo que dio pie a varias películas más, algunas en régimen de coproducción con el país vecino y otras enteramente españolas, en las que Helga desempeñaba una función poco menos que decorativa (El negro que tenía el alma blanca, La trinca del aire, El gran galeoto…). En 1951 protagoniza en Portugal la que todavía hoy es su película favorita: «Para mí la mejor película en la que participe fue la primera que hice, que se llamaba ‘Saltimbancos’, una película de circo rodada antes de que Fellini hiciera La Strada«. Y si bien no es la primera película en la que participa, si que es la que le proporciona su primer papel importante, además de retratar un mundo que la actriz conocía bien. Saltimbancos fue la opera prima de su director, Manuel Guimarães, que dedicaría gran parte de su carrera al documental.

Una jovencísima y rubísima Helga Liné demonstrando sus dotes como contorsionista

Helga compaginaría el cine con su trabajo como vedette en la Compañía de Revista del Teatro Albéniz, con la que sale de gira por España a mediados de los cincuenta protagonizando Una rubia peligrosa y Mujeres de papel, comedias musicales dirigidas por Manuel Paso. Esta temporada de escenarios dejó una profunda huella en la actriz, que considera que «El medio en el que estoy más a gusto es el teatro. Es más directo y me gusta mucho más. El cine, ya sabes, puedes empezar a rodar primero el final, cortar… es otra cosa. El cine es otra cosa, es una técnica.»

Helga ya va adquiriendo la expresión y mirada que la convertirán en leyenda (Archivo Serendipia)

Ya en los años sesenta Helga Liné vuelve al cine, trabajando prácticamente en todo lo que le proponen. Había enviudado y debía sacar adelante ella sola a sus dos hijos. Rueda películas en España como apoyo a las niñas prodigio Rocío Dúrcal (Canción de juventud, Rocío de la Mancha) o Maleni Castro (Las gemelas),  participando en un buen número de cintas interpretando al interés romántico del héroe, muchas de ellas coproducciones hispano-italianas como El capitán intrépido (Mario Caiano, 1963), Los invencibles (1963) de Alberto de Martino o Espartaco y los diez gladiadores (1964) y El triunfo de los diez gladiadores (1964) de Nick Nostro, además de participar en su primera película de terror, la poco vista Horror (Alberto de Martino,1963). Es en esa época cuando la actriz marcha a Italia, donde en seis años hace la friolera cifra de 36 películas, inscritas en  los más diversos géneros: espías (La muerte espera en Atenas, Operación Poker: agente 05-14, Operación Mogador, Operación Lady Chaplin…), peplum (Ercole contro i tiranni di Babilonia), bélico (Los leopardos de Churchill), aventuras (El arquero de Sherwood), comedia (con los inefables Franchi y Engrassia en Brutti di notti) y también terror, coincidiendo con Barbara Steele, otra ilustre refugiada en el cine de género italiano, en Amantes de ultratumba (Amanti d’oltretomba, 1965) dirigida por su viejo conocido, Mario Caiano.

Operación Mogador ( Terence Hathaway -Sergio Grieco, 1966)

«El máximo de películas que llegué a rodar en un año fueron seis. Por eso ahora no me gusta levantarme muy temprano, porque entonces me levantaba todos los días a las cinco de la mañana, viajaba y a lo mejor debía rodar en un sitio en verano vestida de invierno o de verano en pleno invierno. Y te metían hielo en la boca para que cuando hablaras no te saliera vapor… ¡Esto es el cine!«

En la práctica totalidad de estos títulos Helga Liné participa como coprotagonista, o al menos figura en una posición destacada del reparto, pero conforme su nombre comienza a bajar, decide instalarse en España. Estamos en 1970 y la actriz tiene 38 años y, no lo olvidemos, dos hijos que mantener.

Pronto demuestra que no tiene miedo a nada ni nadie y confirma, como ya lo había hecho en Italia, su lugar de honor como leyenda del cine europeo de género, «Me daba igual todo. Yo aceptaba todo menos pornografía». Interpreta comedias picantes como señora estupenda que hace desfallecer a José Luis López Vázquez o Alfredo Landa; y también aventuras, western y sobre todo terror. En 1972 rueda a las órdenes de Eugenio Martín Pánico en el Transiberiano (1972) de la que recuerda con cariño «las escenas que tuve con Peter Cushing, maravillosas» aunque no conserva tan buen recuerdo de Christopher Lee. Y Pánico en el Transiberiano es tan solo la primera de una lista que incluye El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1973), Las garras de Lorelei (Amando de Ossorio, 1973), La saga de los Drácula y La orgía nocturna de los vampiros ambas de 1973 y dirigidas por León Klimovsky, cintas dirigidas por la flor y nada del Fantaterror español, realizadores de los que la actriz guarda, en general, buenos recuerdos «Klimovsky es un amor dirigiendo. He hecho muchas películas con él. Con Amando de Ossorio también. El mejor para mí es Carlos Aured, que es alumno de Paul Naschy, que en su momento no fue reconocido y ahora sí.» Eso sí, cuando Serendipia le mostró a Helga Liné una radiante copia alemana en Blu-ray de Las garras de Lorelei, le dejó bien claro que no figuraba precisamente entre sus películas favoritas, «Ay, esa la odio, ¡Las garras de Lorelei no me gusta nada!». Recordaba entre divertida e irónica que le gustaba hacer cine de terror, «Me divertía abrirle el pecho a un muñeco y fingir que me comía su corazón, que en realidad era de cerdo».

Lobby Card alemán de El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1972)

También reconoció que de estas películas se rodaban escenas con desnudos destinadas a la exportación, algo que «no estaba en el contrato, pero se hablaba. No creas tampoco que eran desnudos totales ni cosas de esas, pero sí, se hacían dobles versiones. Algunas actrices se lo tomaban

Helga en la época ‘señora estupenda’ del cine español. 

bien, otras mal. Yo me lo tomaba mal pero lo hacía. Pero pornografía no».

En 1974 obtiene el premio del Sindicato Nacional del Espectáculo a la mejor actriz de reparto por El chulo de Pedro Lazaga. Y poco después, con la muerte de Franco, desaparece la censura y se desata la fiebre del destape, moda que afecta la carrera de la estrella, «Mira, yo solo hacía lo que estaba en el guión. Si pasaba de ahí, no lo hacía. No me gustaba, y bastaba si el guión era bueno. Con Paul Naschy nunca tuve problemas», y junto a él encarno a una fascinante Zanufer en La venganza de la momia (Carlos Aured, 1975), última colaboración de la actriz con Naschy y Aured. Ese mismo año también se estrenó la peculiar El asesino de muñecas, que «no me gusta, porque querían que hiciera cosas que no estaban en el guión. Y por ahí no paso. Yo me he llevado bien con todo el mundo siempre y cuando me respetaran. Pero que no me pisaran porque entonces me enfadaba».

Mucho tiempo pasó antes de que los españolitos de a pié pudiéramos ver aquellas dobles versiones. En la imagen, El espanto surge de la tumba.

Y es que como vemos, quizás por su edad, Helga Liné tenía claro hasta donde quería llegar, por eso no se mostró de acuerdo con que las actrices denunciaran los abusos sufridos por parte de productores o directores años antes, lo conocido como ‘Mee Too’:

«Eso es una tontería ¿Por qué no lo han dicho en su momento? En mi época la que quería se destapaba y hacía lo que quería. La que sabía comportarse y poner la manita para que no pasara nada o para que no se atrevieran, no le pasaba nada. Y ahora dirán ‘Ay, me han obligado’, no, yo no estoy de acuerdo. Que lo digan en el momento. Y yo soy feminista, me gusta que la mujer trabaje y que llegue a ser directora, que haya productoras… en fin, que haya mujeres en el mundo del cine. Pero eso de quejarse de lo que pasó hace veinte años, me parece una tontería»

Flanqueada por Antonio y Mariano Ozores

Helga Liné quizás se encontraba en aquella época encasillada en papeles de señora estupenda -que indudablemente lo era- y villana, pero eso no parecía importarle «es más fácil hacer de villana que de buena. Pues de buena tienes que estar maravillosa y de villana… en fin. No me importaba hacer de villana, me daba igual. Puede que estuviera encasillada, pero así fue la cosa. Y fueron más de cien películas».

La actriz pasó los años setenta y ochenta tomando parte en todo tipo de producciones, algunas de ellas de alto contenido erótico. También participa en Laberinto de pasiones (1982) de Pedro Almodóvar,  además de hacer teatro y televisión, donde destaca su papel como madre de Javi (Juanjo Artero) en la popular serie  Verano azul (1981). En 1987 vuelve a ser llamada por Almodóvar con quien rueda La ley del deseo, de la que no guarda buen recuerdo por el trato recibido por el director.

A comienzos de los años noventa, durante una gira por Argentina con Luís Aguilé y su espectáculo teatral Escándalo en el Grand Hotel, decide instalarse allí, donde permanece en la actualidad,

Un alto en el rodaje de la serie ‘Verano azul’

volviendo cuando es llamada para algún trabajo puntual, ya sea en el medio teatral: La Hermana Pequeña (1999), adaptación de una obra de Carmen Martín Gaite; Ellas, la Extraña Pareja (2001), versión de un texto de Neil Simon de la que la crítica ponderó su labor (1); o El Cianuro… ¿Solo o Con Leche? (2003), de Juan José Alonso Millán. También televisión: El comisario (2001), Hospital Central (2004) y Vientos de agua (2006). Y, por supuesto, cine: Torrente 3. El protector (Santiago Segura, 2005). Aunque naturalmente va espaciando sus trabajos, pero sin descartar nada: «Tuve la manía de dirigir. Pero se me quitó y ya se acabó. Ya soy muy viejita».

Para Helga Liné, que en la actualidad tiene una vida de lo más tranquila en Buenos Aires, acompañada de sus mascotas, le resulta curioso que su trabajo sea recordado y que sus películas

En Sitges, radiante (Foto: Serendipia)

de terror sean consideradas de culto, «me parece muy extraño, porque aquí en España en aquella época no les hacían mucho caso», así que cuando le propusieron visitar en 2018 el Festival de Cine Fantástico de Sitges para recoger el Premio Nosferatu «me sorprendió muchísimo. Fueron dos veces a Buenos Aires. La primera vez dije que no, y la segundo vez Diego (2) me convenció. Y aquí estoy, (…) feliz de que me hayan invitado. Hay pocos festivales de cine dedicados exclusivamente al cine fantástico».

Y allí Serendipia tuvo ocasión de, como le pudo expresar a ella misma, cumplir uno de sus sueños, algo que ella tildó de exagerado. Pero no. Conocer a Helga Liné ha sido una de las circunstancias más felices que Proyecto Naschy le ha ofrecido a Serendipia. Fotografiarla mientras le indicaba donde debía de ponerse para sacarla con la mejor iluminación. Y hacerla sonreír. Ver sonreír a aquella mujer de rasgos duros y gélida mirada. Ver transformar su rostro en la expresión de la dulzura. Y ser testigo de su gran profesionalidad y experiencia con los medios, dejándose preguntar todo pero respondiendo, diplomáticamente, lo que quiso. Una experiencia realmente deliciosa. «Tengo muy buenos recuerdos. Me he llevado bien con todo el mundo.  Si empiezo a contar anécdotas… mejor que no». Y ya es una lástima. Pero no hubo tiempo. Helga Liné, con gran temple, tuvo que hacer frente a cinco medios que la entrevistaron conjuntamente durante diez minutos. De ahí han surgido las declaraciones textuales de la actriz incluidas en este artículo, además de otras confidencias que comentó a Serendipia cuando, una vez pasados esos veloces minutos, todos abandonaron la sala y quedó la actriz y su reducido séquito de amigas, entre ellas la maquilladora y peluquera cinematográfica Toñy Nieto y Serendipia, recogiendo sus cosas.

Todo había acabado. O eso pensé cuando me despedí dándole las gracias por todo. Pero Helga me sonrío y, de forma inesperada, me plantó dos besos en la cara. Y Serendipia retomó el día como el protagonista de Jupiter’s Moon, levitando.

¡Gracias Helga!

(1) : «Helga Liné vuelve a demostrar sus singulares dotes cómicas. Su belleza, elegancia y sofisticación, en contraste con la aguda ingenuidad de su carácter, la convierten en un personaje y una actriz de comedia deliciosa e indispensable» Juan Antonio Vizcaíno en: http://elmeteoritodelteatro.blogspot.com/2010/07/entre-amigas-anda-el-juego.html
(2) Diego López, responsable, entre otras cosas, de la Sección Brigadoon del Festival de Sitges, editor del fanzine ‘El Buque Maldito’ y autor de libros y documentales dedicados al cine fantástico y de terror español.

Olaria: El hombre perseguido por un OVNI

3 febrero 2019 1 comentario

Juan Carlos Olaria es una persona extremadamente afable. Amable y respetuoso, habla y se mueve de manera pausada. Y mientras lo hace gesticula con las manos puntuando sus palabras. Perlando su conversación con un humor sutil que a veces ilumina con un brillo pícaro su mirada, convirtiendo rápidamente en cómplice a su interlocutor y consiguiendo que este se encuentre realmente a gusto conversando con él, principalmente de uno de sus temas favoritos, el cine.

Y de cine hablamos durante más de dos horas. Sobre El hombre perseguido por un OVNI (1976), una película inverosímil que financió su propio padre y que Olaria rodó de manera artesanal en el transcurso de varios años, con mili incluida de por medio, y en la que narraba como Oliver (Richard Kolin), un escritor de novelas baratas, es perseguido y secuestrado, con su coche, por un platillo volante con la intención de llevarlo a su planeta para servir de cobaya en experimentos científicos. Hablamos de como una película así estuvo a punto de estrenarse, muy posiblemente incluso en el extranjero, de la mano de la mítica productora Profilmes, y de como acabó siendo casi invisible, convirtiéndose en una auténtica película de culto: la paradigmática escena del Simca 900 surcando el espacio todavía hoy nos parece una de las cumbres de la ciencia ficción española.

Pero hablamos de muchas cosas más. De la secuela que desde hace unos años está rodando de su película, El hijo del hombre perseguido por un OVNI y de su experiencia en el mundo del cine, pero también de los efectos especiales generados por ordenador y los problemas que conllevan, y otros temas, algunos de los cuales han tenido que quedarse en el borrador debido a la considerable extensión de esta entrevista: De Yojimbo (1961) y de Por un puñado de dólares (1964), o sea, de Kurosawa y Leone. De censura. De John Chambers y su trabajo para El planeta de los simios (1969). De la existencia o no de Dios y de los extraterrestres. Y mucho más. Todo con mucho sentido del humor. Un humor y una dedicación que esperamos se haya trasmitido también en esta trascripción, que hemos procurado que resulte lo más fiel posible al espíritu de la deliciosa conversación que mantuvimos.

Sin más preámbulo, con ustedes Juan Carlos Olaria: el hombre perseguido por un OVNI:  

(Fotos: Serendipia (excepto las indicadas)/Imágenes: Archivo Serendipia)

ANTES DE LA ABDUCCIÓN

De niño me gustaba hacer trucos con platillos volantes. El tema de los ovnis, los extraterrestres, lo que sucedió en Roswell en el 47, me impresionó mucho en aquel tiempo. También miraba las estrellas, el universo.

Vi Ultimátum a la tierra[1] y, a pesar de que no era un forofo de la ciencia ficción, procuré ver todas las películas que pude, pues tampoco se estrenaban tantas. Recuerdo, además de Ultimátum a la Tierra, La guerra de los mundos[2], Planeta prohibido[3], La gran sorpresa[4], Cohete K-1[5], Destino, las estrellas[6]… me acuerdo de todas ellas. Me gustaban mucho y me fijaba en los trucos. De una manera infantil pensaba en cómo los habrían hecho. Me iba al campo, a la Montaña Pelada, que está al lado del Parque Güell, y seleccionaba un espacio de terreno en el suelo. Con platos de café y yeso me hacía un platillo, le ponía un hilo de nailon de esos de media de señora, lo movía y lo rodaba. El platillo se balanceaba nada más que hiciera un poco de viento, así que unas veces me salía bien y otras no, pero me encantaba hacer trucos de estos, que filmados en 8 mm Kodachrome, parecían reales, así que comencé a imaginar argumentos y rodé alguna película.

Lo primero que rodé de ciencia ficción fue Planeta Plinio (1958), una cosa de chiquillos con unos trucajes graciosísimos. Todo muy primitivo. Las rocas que salen que parecen enormes son de dos o tres metros, pero filmadas desde abajo, procurando que el fondo sea cielo azul, dan un resultado impresionante. Incluso ahora lo hago así, porque tiene la ventaja de que la iluminación del sol es real, auténtica. Y eso le da algo único.

EL HOMBRE PERSEGUIDO POR UN OVNI

Mi padre quería que fuera ingeniero como él. En mi casa la frase típica respecto al cine era: “No sigas con el cine. Dedícate a otra cosa.” Pero dentro de mí había un espíritu rebelde.

A pesar de que no le gustaba el cine, mi padre me pagó la película e incluso hizo un papel de comisario. Mi padre era una persona un poco imprevisible. Incluso en la forma en la que me produjo la película. Yo le presenté el presupuesto y le pedí un millón y medio de pesetas. Me dijo que no, que tal y como fuera rodando fuera sacando del banco, poco a poco, el dinero que me hiciera falta.

El hombre perseguido por un OVNI comenzó a rodarse en mayo de 1972 y se prolongó intermitentemente durante ese año y parte de 1973. Tuve entremedias que terminar la mili en San Clemente Sasebas, Girona. Allí conocí a un amigo mío alférez al que le pregunté si quería hacer un papel de extraterrestre en mi película. Y es el que sale con los ojos aquellos como de langosta.

Al protagonista, Richard Kolin,[7] no lo conocía previamente más que de los anuncios de la tele. Salían mucho él y otro actor más grueso, y entre ellos escogí. Le llevé a mi padre al despacho una foto de los dos actores y, a pesar de que yo me inclinaba más por el otro, escogió a Richard Kolin porque le pareció más guaperas: “Aquest, home, aquest”.

Una vez escogido le llamé al teléfono que venía en Cineguía[8] pensando que sería un tipo estirado y que me enviaría a paseo, pero resultó ser más gamberro que él solo. Y además estaba sin un duro.

Se portó fantásticamente. No tenía mucha memoria, eso sí, pero se tomó mucho interés y se pegó unas buenas corredizas a pesar de no ir con el calzado adecuado. Se le llegaron a romper las suelas.

Richard Kolin o lo que es lo mismo: Ricardo Coscolín

Después, cuando se hacía el doblaje en los Estudios Balcázar, Jaime Jesús Balcázar, que era entonces director de cine, al igual que su hermano Alfonso, me ponderó mucho la cara de Richard Kolin, porque le parecía que tenía aspecto de actor norteamericano.

Gemma Lewis no era actriz. Era vecina de Richard Kolin, vivían en la misma escalera y se contrató por la escena de destape, porque había una escena de ducha en la que la actriz debía salir desnuda y como el propio Coscolín me dijo que en su escalera había una chica preciosa que le decía que quería hacer cine, me la trajo. Era una chica muy desinhibida. Se paseaba por el piso donde rodábamos con el albornoz a topos que se ve en la película y nada más. Con toda tranquilidad. O sea, que no le costó nada desnudarse.

Habitualmente tengo problemas con las actrices. Gemma Lewis tenía el caprichito de ligar conmigo. Yo tenía que haber dicho que sí, porque además estaba muy buena, pero seguí una de las reglas de mi padre: “No has de confundir el trabajo con el placer”, así que me negué. Además, ella tenía pareja… como ya comenté antes era una chica ligera de cascos. Pues bien, como el rodaje iba lento como venganza se me plantó un buen día y me dijo que tenía cinco días para terminar la película o lo dejaba. Por eso digo que acabé mal. También con Ana Hernández, la protagonista de mi siguiente película, El diario rojo, terminé mal. Pero no fue por razones, digamos, sentimentales. No sé por que fue. En cambio, con Ana Merchante, la protagonista de El hijo del hombre perseguido por un OVNI, todo ha sido miel sobre hojuelas, me ha ido muy bien.

Olaria Sr. como comisario en El hombre perseguido por un OVNI

Mi padre también se tomó mucho interés. Hay que decir que tenía más memoria que el propio Coscolín, que no se acordaba casi de ningún diálogo y mi padre se los aprendía larguísimos. Tenía una vena artística, pero no quería aceptar que su hijo no siguiese su carrera y creo que nunca vio la película.

La película se rodó en 16 mm Kodachrome y los efectos especiales, a pesar de estar atribuidos en la ficha a Pedro Arnedo y José Escudero, honestamente, los hice yo, mientras que estos dos ayudaron. Precisamente a uno de estos colaboradores, José Escudero, le pedí que me cediera su rostro para hacer las máscaras de los mutantes. Le llevé a una casa de verano que teníamos, donde también se rodó, y allí en una cama con unos plásticos comencé a ponerle escayola en la cara dejando respirar por la nariz al pobre chico y protegiéndole los ojos con unos plásticos, para que no se le pegaran las pestañas. Yo mismo me inventé la forma de hacer las máscaras, que por cierto se pegaban. Me parece que para que la silicona no se adheriese a la escayola puse algún ungüento. No sé como lo hice, pero las hicimos en dos partes y cuando tuve el molde apliqué la silicona de colores: plata, negro y blanco, dejando unos agujeros en los ojos por donde veían, malamente, los actores. Y con una cremallera para ponérselas. Así hice cinco máscaras. Era un trabajo bastante pesado y a pesar de que era mayo, los actores que las llevaban estaban agobiadísimos, tanto que cuando se las quitaban chorreaban de sudor. Los pobres lo pasaron muy mal.

Coscolín atacado por los mutantes

La banda sonora, no sé si decirlo, provenía de Ediciones Musicales Gemelli, de Italia, que a lo mejor ya ni existe y que me recomendó el profesor Federico Martínez Tudó, que había compuesto bandas sonoras para José María Nunes, Iquino y otros. Él me dijo que me proporcionaría unos discos de esta casa que no se habían editado en España, por lo que no me costarían nada. Me parece que él personalmente no lo hizo, pero me dio la dirección y me puse en contacto con Gemelli que me envió gratis unos discos muy buenos. Me sorprendió que los temas fueran de Bruno Nicolai, Egisto Macchi, Zanagoria, o sea, gente conocida. Así que con estos discos hice el montaje musical.

Para la segunda quiero utilizar música totalmente nueva, y en el caso de que esta hiciera mucho dinero, a Gemelli les daría lo que no les di en la primera. Estaría encantado de hacerlo si fuera necesario.

Respecto al mensaje ecologista que tiene la película, tal y como se aprecia en la conversación final entre el extraterrestre y el humano, hay quien dice que parece mentira que pensara en ello en aquel tiempo, pero creo que ya entonces había suficiente contaminación como para que yo me sintiese preocupado.

Cuando acabé la mili y volví, ya en 1974, terminamos de rodar lo que quedaba y se montó. El resultado me dejó tan descontento que guardé la película en un cajón.

Entonces intervino Juan Xiol[9].

Juan Xiol vivía delante de mi casa. Balcón con balcón. Y me conocía desde que yo era niño. Entonces nos encontramos y le hablé de mi película. Le dije que me había quedado tan mal que la iba a dejar. Y él, por iniciativa propia, me pidió que se la enseñara. Yo, que disponía de una copia ampliada a 35 mm., se la proyecté en Fotofilm[10] y ante mi sorpresa, pues pensaba que le parecería muy amateur, me dijo: “Aquí le falta un buen montaje” y a continuación se ofreció para hacer un nuevo montaje con el que darle más dinamismo y con el que, también, se perdieron 20 minutos de metraje, quedando este en una hora y diez minutos. Así que Juan Xiol me propuso añadir “additional sequences” con Lynn Endersson, Dan Muni[11] (con los que estaba rodando El precio del aborto[12]) y Manuel Bronchud[13].

La película no tenía número de pies, que son los que hay al lado de los fotogramas y que sirven para el montaje con lo cual, con un copión de 16 mm. en blanco y negro que se hizo, me tocó poner a mano la numeración. El montaje se hizo en una tarde en una moviola manejada por el propio Xiol. Su forma de montar, que nunca pude entender, era graciosísima: miraba, paraba, se levantaba, daba una vuelta y decía: “Ja ho tinc!”, se volvía a sentar y entonces me decía: “¡Corta aquí! ¡Corta aquí! ¡Aguanta!”. Una vez tenía diversos planos los cortaba y ya sabía como organizarlos. Era un caso rarísimo.

Xiol me hizo un montaje de una hora y diez minutos. Rodamos las escenas adicionales con Lynn Endersson, Dan Muni y Manuel Bronchud y todavía quedaba corta. Entonces fui al consulado americano y les dije si me daban unas escenas de la NASA. Y me dieron dos rollos de 120 metros con toda la generosidad del mundo que incluí en la película.  Se portaron muy bien conmigo en el consulado americano. No me pidieron ni un duro por el material, lo único que me pidieron es que les retornara las películas originales cuando terminase. Parece que no les esté agradecido por no haberlo mencionado en los títulos de crédito, pero ya estaban terminados y me dio pereza añadir el agradecimiento. Supongo que a ellos les daría igual, pero me hubiera gustado agradecérselo, pues hoy en día no creo que exista esa generosidad.

Revista erótica Sexy-Cine dedicada íntegramente a Lynn Andersson (Archivo Serendipia)

Lynn Endersson[14] trabajó mucho con Xiol y directores como Jesús Franco, Manuel Esteba o Enrique Guevara. En Crónica sentimental en rojo (1986) hizo un pequeño papel, episódico, para Rovira Beleta. Pero sobre todo trabajó con Juan Xiol, con el que estaba muy unida: Señora casada necesita joven bien dotado (1971), Sexy… amor y fantasía (1977), El precio del aborto (1975), Los farsantes del amor (1972) …

No se cortó ninguna escena, y eso que cuando la presenté a censura recibí un oficio en el que me decían que realizara varios cortes por culpa del pubis que se ve a Gemma Lewis en la escena de la ducha. Total, que fui al laboratorio y me prepararon incuso la banda de sonido, pero al final, decidí no cortar. La censura no era igual para todos. A los oficialistas, a los pelotas, a los franquistas se les permitía más, pero para un peladillo como yo… Fuera de esto no recuerdo más problemas con la censura. Yo quería meter algo de desnudo y metí lo de la ducha. Las escenas de Lynn Endersson y Dan Muni las puso Xiol, y el medio striptease no sé si lo puse yo, pero por inspiración de Xiol.

Juan Xiol constó como coguionista porque consideré que ponerlo como montador, con todo lo que él ya había hecho en el cine, era como rebajarlo de grado. El pobre falleció un año después de estrenarse la película, en 1977, de un extraño tumor. Muy raro e inesperado. Incluso con su novia, Lynn, estaba, la semana antes de fallecer, planeando ir a Italia a hacer un trabajo.

Con el nuevo montaje terminado, y enterado quizás por el laboratorio, me llamó Josep Anton Pérez Giner de Profilmes, que tenía la oficina en la Plaça Francesc Macià de Barcelona. Me dijo que había visto mi película en Fotofilm, sin pedirme permiso, y que me la compraba por 2.800.000 pesetas. Teniendo en cuenta que a nosotros nos había costado 1.700.000 pesetas ¿Creerás que rechacé la oferta? Pues sí.

El mayor error de toda mi vida.

Caratula promocional de Video Express que el mismo Olaria desconocía y que no había autorizado. Así que, de haberse editado, se trataría de una edición pirata (Archivo Serendipia)

Y todo porque había hablado antes con José Badal de Discentro[15] sobre que la llevara él. Yo creo que eso me frenó de hacer el trato con Profilmes. El caso es que cuando volví a hablar con Badal me dijo que tenía el cupo de películas cubierto para todo el año. Y entonces volver a Pérez Giner… aunque fui un imbécil, porque incluso su secretario me llamaba para comprármela. Y debería haber aceptado porque había un beneficio. Pero es que incluso si le hubiera pedido 3.000.000 igual me los hubiera dado, pues cuando te ofrecen 2.700.000 es que van a subir a 3.000.000. Y por entonces las películas valían cuatro y cinco millones. Y a Pérez Giner le gustaba la película, decía que tenía gracia.

También he llegado a la conclusión de que, si bien Pérez Giner era el consejero delegado de Profilmes, Muñoz Suay era el director y el que tenía la última palabra, y no me extrañaría que hubiera sido Muñoz Suay el que le hubiera dicho a Pérez Giner que comprara mi película, porque antes de hacer El hombre perseguido por un OVNI fui a ver a Suay a Films Contacto, que tenía la oficina en Paseo de Gracia y que era la productora de Jacinto Esteva Grewe, el de la escuela de Barcelona, director de Lejos de los árboles (1972), para hablar de cine y para ver si me daba trabajo. Fue muy amable conmigo y se portó muy bien. O sea, que había una relación y tal.

Varios años después me enteré también de que la había visto en Fotofilm el Sr. Soler del cine Capitol de Barcelona[16]. Es una especulación, pero no me extrañaría nada que hubieran hablado entre ellos para ponerla en el Capitol, pues Profilmes tenía asegurada la exhibición en ese cine.

En todo caso Profilmes pagó el doblaje al inglés de la película. Se hizo en Arcophon de Madrid con Jack Taylor[17] como director de doblaje. Esta copia doblada se llamó The Man from Gaminedes, que es un título muy raro que le puso el secretario de Profilmes para venderla al extranjero. Yo le pregunté que qué tenía que ver Gamínedes, que además escribieron mal, pues se escribe Ganímedes, pero…

No sé si en Profilmes harían el pillo y habiéndose gastado el dinero del doblaje no harían alguna venta al extranjero. La única venta que Profilmes me comunicó fue a un peruano que había dado 10.000 dólares de los que no llegué a ver ninguno, pues me daban largas diciendo que no les pagaba. Pero todo esto es una especulación. Y, además, no me importaría que hubieran hecho alguna venta con la que cubrir los gastos que tuvieron con el doblaje.

Después de rechazar a Profilmes me llamó Fuster[18] de Valencia, que fue el que finalmente la distribuyó. Este al final no me dio nada. Fuster era un excombatiente o algo así. Distribuía nada menos que el No-Do. Pero yo estaba derrotado y tan desanimado que tenía la película en un cajón y se la di a él para que la distribuyera. Pero hizo poca cosa. No ponía publicidad y hacía que la pusiera el exhibidor, el cine. Solo hizo cinco copias de la película, que no se estrenó ni en Madrid ni Barcelona, tan solo en provincias. Lo sé por el control de taquilla que recibía. Se proyectó en pueblos e incluso alguna capital, llegando a recaudar cuatro millones de pesetas por toda España, que no es mucho.

Nunca quedé contento con aquella película. No quedó como yo quería.

Carátula de la edición oficial en VHS de El hombre perseguido por un OVNI. El distribuidor, VideoCadena, decidió cambiarle el nombre (Archivo Serendipia)

DESPUÉS DE LA ABDUCCIÓN

Hice otra película en 1985[19] en blanco y negro que se llamó El diario rojo. No tenía nada que ver con la ciencia ficción, era un drama de amor y desamor que permanece guardada, pues lo único que hice con ella me salió mal y ya no quise seguir moviéndola. Se la presenté a Antonio Llorens de Lauren Films, que no me dejó verla junto a él y sus colaboradores y la rechazaron. Algún día tengo que ponerla, aunque sea para los amigos.

Después vendrían cortometrajes como El caminante (1990) y Encuentro inesperado (1995) protagonizado por Ángela Ulloa, hija del director de cine José Ulloa. Ángela colabora conmigo ahora como asistente de dirección en El hijo del hombre perseguido por un OVNI.

EL HIJO DEL HOMBRE PERSEGUIDO POR UN OVNI

El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Foto gentileza de J. Carlos Olaria)

Es una secuela de la anterior. Como los extraterrestres han fracasado en su intento de llevarse a Alberto Oliver (Richard Kolin) a su planeta para hacer experimentos con él, volverán a intentarlo con su hijo, enviando a otros para hacerlo.

El guión se terminó de escribir en 2014 y se está rodando de manera artesanal. Como quedé muy descontento con la primera y hoy en día los ordenadores ofrecen tantas posibilidades, pensé que podía hacerla mejor. Lo de “El hijo de…” lo he copiado de las películas antiguas tipo El hijo del capitán Blood o El hijo de Robín de los bosques.

Si tuviese posibilidad de rodar mi película con un productor, la haría de la forma clásica, con actores profesionales, pero no he contado con actores profesionales con excepción de José María Blanco. Así que yo les digo lo que han de hacer y como hoy en día puedes rodar 30.000 veces, pues vas probando y al final sale bastante bien, aunque nunca con la calidad de un actor profesional. No obstante, los actores profesionales se saben tan perfectamente los diálogos, lo hacen todo de una manera tan perfecta, que incluso saben cuando no deben parpadear, y a mí tanta perfección… y me dirán que lo hago mal, pero cuando actúas con gente espontánea y no profesional lo hacen de

Rodaje de El hijo del hombre perseguido por un OVNI: Jordi Guasch, Toni Junyent, Ana Merchante y David Ayén frente a J. C. Olaria (Foto: Pere Koniec)

forma más real, por decirlo de alguna manera. No son como robots e incluso con sus errores, te lo hacen. Y luego, cuando lo veo me digo “¿En esa situación es posible que el personaje actuara así?” Y si el duendecillo me dice que sí, vale. Y si me dice que no, lo quito. Robert Bresson nunca empleaba profesionales. Empleaba a gente de la calle. Les decía como tenían que hacerlo y mira, es un director clásico de la historia del cine. Pero hay que tener también, aunque no sean actores, cierta predisposición. Porque hay tíos que son “estaquirots[20] que no hay manera de sacar nada de ellos.

En el guión el protagonista, el hijo del hombre perseguido por un ovni, tenía Síndrome de Down. No lo explico demasiado en la película, pero se supone que cuando Alberto Oliver (Richard Kolin) va al espacio es afectado por los rayos Gamma, y que tras volver a la Tierra tiene un hijo con Carmen (Gemma Lewis), y nace con Síndrome de Down. Aunque eso no se dice en la película, se lo ha de imaginar el espectador.

Extraterrestres en El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Gentileza de J. Carlos Olaria)

Yo tenía visto por televisión a un chico con Síndrome de Down que hacía un anuncio de Repsol que era de una simpatía que me tenía enamorado… en el buen sentido. Así que quería ir a por él. Del anuncio aquel hasta ahora habían pasado igual siete años y estuve buscándolo hasta que me dijeron que salía en una serie de televisión. La ví y el chico había cambiado tanto que no le reconocía, no veía aquella simpatía del anuncio. Además, pensé que con las dificultades que tenía ya con el rodaje y los trucajes solo me faltaba que viniera un chico con Síndrome de Down para convencerle de interpretar a mi protagonista. Así que, entre unas cosas y otras, conocí a Toni Junyent, que no tiene Síndrome de Down, pero tiene Síndrome de Moebius y no puede gesticular ni moverse mucho. Y habla de una manera… Le dije si quería participar y dijo que sí. Y se ha portado fantásticamente. Aunque la lástima es que no se podrá doblar a sí mismo a pesar de que lo interesante es su voz.

He contado con otros como Carlos Mir o Toni Rovira. A Carlos Mir lo vi por la tele presentando películas en su programa del fin de semana. Y tal y como le vi, así pelado, pensé “Qué cara de extraterrestre”, así que lo llamé y pensé que me mandaría a paseo, pero me citó cerca del cine Girona, en un restaurante que hay, le expliqué lo que tenía y lo que quería hacer y, extrañamente, me dijo que sí. Y es que lo que me sorprendió de Carles Mir es que a él le importa un bledo lo que la gente piense de él por hacer de marciano en mi película. Acudió los días que le cité con una fidelidad, una puntualidad y una buena fe que el hombre me hizo todo lo que le pedí.

Foto de rodaje en la que tras J. C. Olaria podemos ver a los extraterrestres de El hijo del hombre perseguido por un OVNI,  Carlos Mir y Jordi Ferrer (Foto: Pere Koniec)

A otro de los actores, Jordi Ferrer, lo conocí en la sauna del gimnasio. Estábamos todos medio en pelotas y yo lo estaba mirando todo el rato y a lo mejor pensó que quería ligar con él. No me atrevía a decírselo, porque además de que soy muy tímido, había un tipo hablando con él y si le pregunto si quiere hacer de extraterrestre en mi película… pero al final me atreví y se lo dije “¿Le puedo hacer una pregunta?” y el tío hace así… pero cuando le dije lo de hacer de extraterrestre se calmó. Y no solo eso, se portó fantásticamente también, dándose la casualidad de que es poeta, escritor, y le han dado un premio recientemente en el Centro Moral de Gracia.

Incluso hago un cameo en una escena en la que yo, con cara negativa, estoy construyendo una máscara dentro de un molde. Así que salgo en la película, pero en negativo. Por lo tanto, si me quieren conocer tendrán que pasar a positivo mi cara ¿Verdad que es gracioso? Pero a lo mejor eso lo cortamos al final, porque hay mucho material.

En El hijo del hombre perseguido por un OVNI me he encontrado con la sorpresa de que pensaba que la gente se desnudaría con toda tranquilidad y ya no es como antes, en la época del destape. Incluso las que quieren dedicarse al cine y ser actrices no se quieren desnudar.

También denuncio la contaminación, por los humos y por la radioactividad, e incluso pongo una solución, pedestre pero muy graciosa, para desprenderse de los desechos radioactivos. Cuento que los extraterrestres tuvieron ese problema y lo resolvieron lanzando cohetes con containers al espacio. La nave trasportadora, con los containers detrás llenos de material radioactivo y de desecho, llegan al sol y sueltan los containers, que se destruyen allí. De esta manera los extraterrestres evitaron que su planeta se envenenase con la radiación. No estaría mal, lo único que ocurre es que lo primero que dirían es que es caro, pero también lo es eso que hacen ahora, tirar cohetes y satélites para radio, GPS… En vez de tirar tanto cohete podrían enviar al sol todo el material radioactivo que se encuentra en silos y cavernas que si se abriesen estaríamos todos perdidos, como en La hora final[21]. Para evitarlo, no estaría mal que en América o China se les ocurriese enviar todos esos residuos al sol, como se ve en mi película.

De nuevo un coche surca el espacio en El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Gentileza de J. C. Olaria)

Para la nueva película arreglé algunas de las máscaras originales. Los que salen con la máscara son robots creados por los extraterrestres. Si se destruyen no se pierde nada. En la nueva película, como los extraterrestres son de otro planeta negativo, la cara es negativa y todo lo demás normal. Pero eso está hecho sin máscaras, pues los que las emplean son los robots y en esta película solo hay uno.

También en El hijo del hombre perseguido por un OVNI sale el coche surcando el espacio, ya que lo sueltan y vuelve a la Tierra.

Todos los efectos los improviso y los resuelvo yo. Es muy bonito, porque viene a ser como un reto. Por ejemplo, recuerdo una escena que había que rodar con muchas pantallas de televisión representando el lugar de lanzamiento de un cohete. Entonces se me ocurrió que podría hacerla en uno de esos estudios de televisión. Pero si lo hubiese hecho así, de manera profesional como aquel que dice, nos estaríamos igual una semana. Además, no siempre están disponibles… fatal. Así que lo solucioné de una manera precaria. También porque soy tacaño. Con croma en una

Rodaje de El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Foto: Pere Koniec)

mañana estuvo hecho. Se sigue el guión y todos hacen lo que deben con fondo verde. La gran ventaja es que sobre este fondo verde pones todo lo que quieras, y puse fusilados de interiores de sitios reales de lanzamiento, y claro, aquello parece una cosa de gran grandiosidad. Con la única desventaja de que luego, al hacer el incrustado, los bordes reflejan lo verde y ¡madre mía lo que cuesta de borrar! Hay que hacer incrustación por RGB o Ultra o cromaticidad… venga a hacer pruebas hasta quitarlo. Y a veces no se puede del todo. Pero no creo que el público se de cuenta. Los que sí se darán cuenta serán los que saben un poco del tema, que podrán pensar que está hecho de una manera pedestre. Queda, creo, al estilo en el que lo haría Ed Wood si viviese.

Voy poco a poco. He terminado de montar la secuencia 65. Después la 69 y después me di cuenta de que de la 72 a la 76, que son cinco y están separadas, se pueden reunir. Por lo tanto, tengo un “grapat[22]hecho. Cuando acabe este premontaje haré las escenas de masas, que no hay muchas, pero alguna hay, como por ejemplo en la Torre Agbar, en la que no sé si nos darán permiso para rodar. Resulta que cuando la destruyen de arriba a abajo, todo el mundo sale de las oficinas corriendo a los ascensores, y otros por las escaleras. En realidad, planos cortísimos, pero claro, con gente. Y sería muy bueno poder hacer un plano picado con todos corriendo, escapando. Eso estaría muy bien. También en Las Ramblas, antes de que llegue el Tsunami también… pero eso me lo han de hacer, yo a eso no llego, creo. Si alguien me proporcionase el programa necesario a lo mejor podría hacerlo yo también, porque se trata de coger Las Ramblas, incrustar a la gente corriendo y al fondo, poner la ola. Pero eso se hace con programas que yo todavía no tengo.

Pero bueno, después de estas pequeñas cosas me dedicaré a lo más difícil y espero que para 2020 esté acabada. Total, solo quedan dos años.

TELÓN: FILOSOFANDO Y DIVAGANDO

Yo creo que hay vida en otros planetas. A lo mejor no tantos como pensamos, porque el fenómeno de la vida requiere de una atmósfera especial, un magnetismo, agua… no es tan fácil. Entonces, esto que pase a nivel del Universo, con tantos soles, seguro que pasa. Ahora, yo pienso que en nuestro Sistema Solar prácticamente no hay vida, todo es desierto. A lo mejor encuentran unas bacterias en Ganímedes, pero ni eso. En cambio, bajo la Tierra, levantas una piedra y debajo está lleno de vida. En todos lados, incluso en los mares abisales. Pero es solamente en la Tierra. La Luna, que está a un paso, nada. Plutón, nada. Venus está lleno de gases, no hay nada, así que no es tan fácil. Pero mucho más lejos, en otro Sistema Solar claro que se habrá dado. Pues hay millones, quizás billones de estrellas y de soles. Y además se dice que elementos provenientes de allí como el carbón y el silicio son los mismos que en la Tierra, por lo tanto, seguro que hay vida. Pero está a tal distancia que es como si estuviéramos solos. Para ir al planeta más cercano se tardaría 20.000 años, y otros 20.000 en volver: 40.000 años ¿Crees que esto es posible de recorrerlo? Por eso creo que no han llegado extraterrestres a la Tierra. Y creeme que ya me gustaría equivocarme. Porque, qué adelantados tendrían que estar si pudieran llegar hasta aquí. Qué tecnología tendrían comparada con la nuestra

En Viaje al firmamento, uno de mis cortos, el terrestre le pregunta cosas al extraterrestre, preguntándole qué le parece el mundo. Yo, ya puestos a filosofar, no sé porque estamos aquí. Si eres religioso practicante lo tienes todo resuelto. Seguramente no harías preguntas, pues no te interesaría la opinión de los extraterrestres. Cuando te murieras llegaría la resurrección de los muertos y si te has portado bien irás al paraíso y ya está. Felices. Pero para personas como yo, que tengo mis dudas, yo no entiendo todo esto. Yo creo que todo es producto de la mente humana, es decir, las religiones, todas, no se salva ninguna, surgen a raíz de la indefensión del ser humano. Todos los seres nacen desprotegidos, con miedo, y necesitan protección de la madre hasta que se emancipan. Al ser humano le pasa igual. Nace, crece, pero se pregunta muchas veces en qué puede apoyar su existencia. De donde vengo, quien soy. Entonces la religión le da un amparo que le permite vivir tranquilo. Y con una cosa positiva, eso sí, que todas tienen sus reglas éticas.

Pero hay gente, como un servidor, a la que, honestamente, todo esto no le convence. No creo ni en Buda, ni en Mahoma y pienso que Jesucristo fue un hombre ¡¿Qué Dios?!, los propios humanos han creado a sus propios dioses para que les protejan. Así que para personas que como yo todo eso no le convence, vivimos toda la vida y moriremos, como yo, sin saber nada. Sin saber porqué estamos aquí, de dónde venimos ni adónde vamos. Y si viniese un extraterrestre y te lo explicase, porque con sus conocimientos fabulosos lo supiese… A mí me mantiene infeliz todo esto porque no lo entiendo. ¿De donde provienen tantas y tantas especies que pueblan la Tierra? ¿Las ha hecho un Ser Supremo?

Así que estos temas me gustan para hacer películas de aventuras, pero, si fuera cierto… A mí me gustaría que me abdujeran para poder preguntarles sobre todas las cosas. Sería fantástico.

Foto: Angela Ulloa (Gentileza Pere Koniec)

NOTAS
[1] The Day the Earth Stood Still dirigida en 1951 por Robert Wise y estrenada la noche (22.40 h.) del 23 de diciembre de 1952 en el barcelonés cine Kursaal.
[2] The War of the Worlds (Byron Haskin, 1953). Estrenada el 18 de noviembre de 1954 en el Real Cinema de Madrid
[3] Forbidden Planet (Fred M. Wilcox, 1956). Estrenada en el cine Capitol de Barcelona nada menos que en abril de 1967.
[4] First Men in the Moon (Nathan Juran, 1964) Estrenada tres años después en los cines Benlliure y Palacio de la música de Madrid.
[5] Rocketship X-M (Kurt Neumann, 1950)
[6] Wernher von Braun (J. Lee Thompson, 1960)
[7] Ricardo Coscolín, actor y modelo de publicidad natural de Tarazona.
[8] Anuario español del espectáculo y audiovisuales que, en forma de libro, se editó de 1966 a 2007 con destino a los profesionales del ramo. Incluía direcciones y teléfonos de técnicos, festivales, productores, artistas y managers, entre otros datos.
[9] Juan Xiol (Bilbao, 1921-Barcelona, 1977) fue un guionista y director de cine de género en activo desde 1946 hasta su fallecimiento a los 55 años en 1977. En su filmografía, no muy destacable, figuran varios westerns, películas de espionaje, y eróticas, ya en su última etapa.
[10] Fotofilm SAE fue el laboratorio cinematográfico más importante de España. Fundado en 1953 por Daniel Aragonés, estaba ubicado en la Travessera de Dalt, una de las zonas más prósperas de Barcelona. Tuvo que cerrar y hacer suspensión de pagos, siendo embargadas y almacenadas en un almacén de Rubí (Barcelona) miles de latas de celuloide por clasificar.
[11] De nombre real Dámaso Muní, Dan Muni tuvo una poco ilustre carrera en la que principalmente interpretó papeles secundarios, cuando no diminutos, especialmente en coproducciones de género en los sesenta. El hombre perseguido por un OVNI fue la última cinta de la que tenemos constancia que participó.
[12] De hecho, cabe la posibilidad de que la escena que comparten Lynn Endersson y Dan Muni en El hombre perseguido por un OVNI perteneciera a El precio del aborto, que Juan Xiol rodaba por entonces.
[13] Manuel Bonchud tiene una muy prolongada carrera en el cine que abarca desde mediados de los años cincuenta hasta la actualidad.  Ha participado en infinidad de películas de todo tipo realizando pequeños papeles. Se le puede ver, casi siempre fugazmente, desde en Relato policíaco (Antonio Isasi-Isasmendi, 1954) a [Rec] (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007), pasando por Los violadores del amanecer (I. F. Iquino, 1978).
[14] De nombre real Lina Nadal y natural de Perpignan, inició su carrera artística en el cine como Lina Cuffi en 1959, realizando pequeños papeles en cintas policíacas para directores como Julio Coll (Un vaso de whisky, 1959) o Pedro Luís Ramírez (Llama un tal Esteban, 1960) e incluso de aventuras con Miguel Iglesias Bons (Tarzán y el misterio de la selva, 1973) antes de, ya como protagonista y con el nombre de Lynn Enderson, conocer a Juan Xiol y dedicarse, casi en exclusiva, a películas eróticas para el propio Xiol. Tras el fallecimiento del director, pasará a trabajar con otros, especialmente Enrique Guevara (Jill, 1978; El último pecado de la burquesía, 1978, entre otras), pero también Amando de Ossorio (Pasión prohibida, 1980) José Ramón Larraz (Las alumnas de Madame Olga, 1981) y Jesús Franco (El sexo está loco, 1981), entre muchos otros.
[15] DISCENTRO, S.A. (Distribuidora Cinematográfica del Centro, S.A.) fue fundada en los años cincuenta por el navarro Simón Blasco Salas, médico de profesión y escritor metido a productor y el distribuidor catalán Francisco Badal. Contaron con algunos grandes éxitos como ¿Dónde vas Alfonso XII? (Luís César Amadori, 1959) y mucho del cine de género generado durante los años sesenta, década en la que fundaron PROCENSA (Producciones Cinematográficas del Centro, S.A.) con la produjeron cintas folkloricas, de espías y spaguetti-western nada remarcables. Ambas empresas finalizaron su actividad durante los años setenta.
[16] El cine Capitol (actualmente teatro) estaba situado en las Ramblas de Barcelona y era conocido popularmente como Can Pistoles por estar dedicado, casi en exclusiva, al cine de género: terror, aventura, policiaco, western…
[17] Jack Taylor es un muy reconocido actor para los amantes del cine de terror español. Nacido en Estados Unidos y afincado en nuestro país, ha participado en un buen número de producciones españolas, entre ellas El buque maldito (Amando de Ossorio, 1975), La venganza de la momia (Carlos Aured, 1974), Dr. Jekyll y el hombre lobo (León Klimovsky, 1972) o Mil gritos tiene la noche (Juan Piquer Simón, 1982), entre muchas otras.
[18] Selecciones Fuster fue una de las más importantes distribuidoras españolas de posguerra.
[19] En IMDB y Wikipedia pone que El diario rojo se rodó en 1982
[20] Voz catalana que puede traducirse al castellano por ‘pasmado’.
[21] On the Beach (Stanley Kramer, 1959)
[22] En castellano, ‘puñado’.

Serendipia’s Sitges Film Festival 2018: Cuarta cápsula

29 octubre 2018 Deja un comentario

DOMINGO 7 DE OCTUBRE                                              (Fotos: Serendipia)

Después del atracón cinéfio del día anterior, Serendipia decide añadir más acción y emoción al combinado ¿Qué tal cuatro películas, dos de ellas con Elle Fanning, una rueda de prensa y una entrevista? ¿Y si a todo esto añadimos la caza del autógrafo de, por ejemplo, Alex Proyas? ¿Lo conseguiremos? Si quieren saberlo sigan leyendo…

I Think Were Alone Now es un resultón drama postapocalíptico dirigido por Reed Morano, conocida, sobre todo, por su trabajo como profesional en la cinematografía televisiva (cámara, dirección de fotografía) y que debutó como directora en 2015 con Dentro del dolor (Meadowland), un thriller dramático que nos hacía prever que Morano tenía mucho que decir sobre el cine de género, un tratamiento personal de la intriga en el que el intimismo es fuente de expresión. Su segundo largo de ficción confirma las impresiones que nos habíamos formado, nuevamente la sensibilidad de la autora es un elemento narrativo que enriquece a un género, aquí la ciencia ficción postapocalíptica. Protagonizada por Peter Dinklage, el conocido actor enano, tan popular por su papel en Juego de Tronos y una de nuestras jóvenes actrices favoritas, Elle Fanning, a los que se suman los siempre magníficos Paul Giamatti y Charlotte Gainsbourg, la cinta de Morano nos lleva a un paraje en el que el lugar se traduce en estado.¿Recuerdan los efectos de la bomba de neutrones? Escalofriantes, ¿eh? Pues algo así sucede en la ciudad -¿y en el resto del mundo?- en la que habita nuestro protagonista, antiguo bibliotecario del lugar que decidirá vivir una rutina diaria que le permita limpiar el vecindario de cadáveres y tener, de paso, algo con lo que ocupar el tiempo. Pero su vida dará un giro cuando aparezca la chica… El protagonista viaja de la aceptación de la soledad a la esperanza de un proyecto común para ser decepcionado de ello. Y de ahí de pasar de antihéroe a héroe al rescate. En su tercer acto el filme terminará asemejándose a una zombie movie, pero no se alarmen, nadie de andar torpe reclamará cerebros para cenar, en esta ocasión se nos demostrará que los muertos andantes son los vivos. Esa clase media tan civilizada que se vuelve cosificadora. Nosotros mismos.

Pascal Laugier nos mira con cara de pocos amigos…

I Think Were Alone Now es, pues, una pequeña gran película que merecía haber tenido más público. Como Ghostland, una de nuestras favoritas de este certamen. Puro American Gothic de la mano de Pascal Laugier, cuyas Martyrs (2008) y El hombre de las sombras (The Tall Man, 2012) ya lo habían encumbrado como uno de los cineastas más interesantes que ha dado el género en las últimas décadas. Laugier es provocador, pero su provocación no se agota en sí misma, apunta más allá, al lugar en el que las preguntas se vuelven incómodas. En Martyrs nos propuso un viaje al final del dolor como vía por la que trascender, una película violenta no por sus imágenes (algunos no vieron más allá, todo hay que decirlo) sino por el sentido que estas llevan impreso, una violación extrema a la pregunta kantiana sobre ¿qué nos cabe esperar? resuelta en un final que es suspensión pura. Cuatro años después se ganaba enemigos hasta entre quienes le habían aplaudido a rabiar su osadía, y es que con El hombre de las sombras nos llevaba de nuevo a mirar al fondo de nuestras esperanzas, a indagar qué ocurre si nuestras causas en favor de los desfavorecidos tropiezan con la ruindad de estos, y ahí nos daba duro porque nos asomaba al abismo de nuestras contradicciones como cultura. Laugier, pues, se había puesto a sí mismo el listón muy alto y con Ghostland no  defrauda: muñecas de porcelana, caserones antiguos, payasos maléficos, niñas, brujas y ogros malvados en una película que hace de los arquetipos del cuento un recurso para ir más allá de ellos y volvernos a poner sobre la pista del sufrimiento (o la superación del mismo, si se quiere) como camino para encontrarnos a nosotros mismos, tal como la protagonista hallará su propia voz. Además de crispar los nervios del más templado, contiene un magnífico giro que demuestra que Laugier, autor también del guión, va más allá de un mero ejercicio estético, la parafernalia del gótico americano está puesta al servicio de una historia que nos habla de la literatura como subterfugio para sobreponerse a lo real. De mundos imaginarios. De Alicia atravesando el espejo. Maravillosa.

Y es que Pascal Laugier, como demostró en la rueda de prensa, que les aconsejamos que no se pierdan, es uno de los nuestros.

Entre las dos películas y antes de la rueda de prensa del galo Serendipia cumplió, en parte, uno de sus sueños: poder entrevistar a Helga Liné. Y ponemos en parte porque fuimos cinco medios los que dispusimos de 20 minutos para hacerlo, con lo que ello conlleva. O sea, ni entrevista ni nada parecido, pero sí una agradable tertulia con la gran dama del cine de género europeo, que se dejo

Ahora ya saben porqué uno es tan poco amigo de hacerse fotos… Con ustedes Helga Liné y un merluzo, eso si, muy feliz (Foto: Juan Mari)

querer y demostró su gran clase. Fue todo un placer tener delante a la Mabille de Lancré de El espanto surge de la tumba; la Lorelei del film de Klimovsky; la Natasha de Pánico en el Transiberiano; y la Zanufer de La venganza de la momia. Todas en una.

Más cine: de nuevo en la carretera y de nuevo Elle Fanning dirigida por una mujer en Galveston (Mélanie Laurent), un thriller en el que la actriz interpreta a una casi infantil prostituta, pura basura blanca, que se juntará con un sicario al que persiguen unos matones y al que han diagnosticado una enfermedad que piensa que es mortal, por lo que nada tiene que perder. Y es que como Frank Miller escribió en Daredevil, «un hombre sin esperanza es un hombre sin miedo». Ambos personajes, improbables compañeros de viaje, emprenderán una huida hacia ninguna parte durante el cual obtendrán su redención. Poética de lo sórdido, Galveston es una de esas películas que nos dejan escenas cargadas de fuerza, como ese huracán que hace las veces de prólogo mientras anticipa el destino que espera (y que podría haber permitido un desenlace más conciso) o esa única cita entre los protagonistas (avanzado el metraje) ante la que nos sabemos ya espectadores de la última felicidad posible para los personajes. Después queda la espiral, pero una espiral que no tiene nada de épica porque a los desheredados no les espera siquiera el triunfo de una muerte justificada, mucho menos heroica. Seres ordinarios con finales opacos. Solo queda como redención la justicia poética de no haber arrastrado consigo todo lo que engendraron. Su penar abre camino a quienes les prosiguen. Una magnífica cinta que se ofreció dentro de la sección Órbita.

Pequeña pausa y vuelta a la oscuridad para ver Zan, una película dirigida, escrita y protagonizada por Shin’ya Tsukamoto, aquel japonés loco perdío que revolucionó el corazón de muchos fans en 1986 con Tetsuo: The Iron Man, una fantasía cyberpunk cuyo éxito intentó repetir con dos secuelas. Ahora nos propone una historia aparentemente más tradicional sobre unos ronins en busca de amo a quien servir. Violenta, sucia, con un acero vivo, que respira y aúlla, Zan añade la fuerza de la naturaleza a un relato de venganza, honor y valor, temas tan caros en el cine japonés de todos los tiempos. Y en juego siempre, como en aquella opera prima, el sentido de lo humano y lo que lo trasciende.

Sin lugar a dudas un día completo. Satisfactorio y con una calidad media de cine más que saludable. Y además Serendipia se llevó dos besos de Helga Liné. Y consiguió la rúbrica de Alex Proyas. ¿Qué más puede pedirse? Pues…¡Más y mejor!… ¡Y vaya si llegó!… pero eso ya sería al día siguiente.

Categorías: Sitges Film Festival

Peter Nanoogian y el rodaje de ‘Eliminators’

30 agosto 2018 2 comentarios

Tras unas primeras incursiones en el mundo del cine realizando, entre otras tareas, la de asistente de director para algunas de las más destajistas productoras norteamericanas como  la New World de Roger Corman,  Cannon o Embassy, donde asiste al propio Charles Band en la dirección de Parásito (Parasite, 1982) y Metalstorm: The Destruction of Jared-Syn (1983), Peter Nanoogian parecía estar más que preparado para librar su propia batalla, así que tras participar en el filme episódico El amo del calabozo (Ragewar /The Dungeonmaster, 1984), para el que escribe y dirige el segmento Cave Beast, recibe el encargo de Empire de  hacerse cargo de Eliminators, una producción que en principio se pensaba rodar en Florida contando con una fuerte inversión por parte de Bob Guccione, propietario de Penthouse. Financiación que le permitiría contar con unos efectos especiales de John Buechler presupuestados en 200.000 dólares. Pero al volver de buscar localizaciones en los Everglades y los pantanos de Florida, Manoogian se llevó el gran chasco al ser informado de los nuevos planes que Band tenía para la producción:

Charlie Band me dijo: ‘Peter, no haremos la película en Florida porque he decidido que no quiero tener ningún compañero coproductor en ella. Yo mismo aportaré el dinero y la haremos por 600.000 dólares en España’. Me dejó destrozado. Le contesté: ‘Charlie, la película está ambientada en los Everglades’. Me dijo: ‘¡No te preocupes, encontraremos una selva en España!’”[1]

Ilustración promocional realizada para las ventas en el extranjero

Charles Band había oído hablar de lo ajustado de presupuesto que le habían resultado a Eduard Sarlui  de Transworld Pictures las dos producciones que rodó en España, Leviatán (Monster Dog, Claudio Fragasso, 1984) y Cosmos Mortal (Alien Predator, Deran Sarafian, 1985). “Charlie quedó tan impresionado de que se pudiera hacer una película con tan poco dinero que pensó que debería financiarla él mismo y así ganaría mucho más dinero. Así que tuve que buscar localizaciones en España y reescribimos el guión”. [2]

Eliminators contó con el guión de Paul de Meo y Danny Bilson, guionistas de confianza de Band que volverían a colaborar con Nanoogian en Arena, ring de las galaxias (Arena, 1989). Lo cierto es que la historia que escribieron no es demasiado compleja:

Takada (Tad Horino) y Reeves (Roy Dotrice) son dos científicos que disponen de una máquina del tiempo, con la que envían al pasado a su mandroide (Patrick Reynolds). Cuando el despiadado Reeves sugiere a Takada que desmantele al Cyborg, pues ya ha dejado de serles útil, este intentará escaparse con él. En su huída Takada será herido de muerte por los secuaces de Reeves, no sin antes indicarle al mandroid que debe buscar al Coronel Hunter.

El Coronel Hunter resultará ser Nora Hunter (Denise Crosby), una atractiva científica que tras escuchar lo que le cuenta el mandroide, entenderá que sus descubrimientos han sido utilizados para crear aberraciones (como el propio Cyborg). Partirá pues junto a él para enfrentarse a Reeves. Con ellos irá el pequeño robot Spot y Harry Fontana (Andrew Prine), un aventurero al que contratarán para que les lleve en su barco a la isla donde está el laboratorio de Reeves, cerca de México. Finalmente se les unirá Kuji (Conan Lee), un Ninja que resultará ser hijo de Takada y que al enterarse del fin de su padre, se unirá al grupo para vengarse.

Una vez en la fortaleza de Reeves, descubrirán que ha modificado su cuerpo convirtiéndose en un poderoso mandroide y que planea viajar al pasado para convertirse en César de la antigua Roma. Pero gracias a la intervención de los Eliminators, Reeves terminará en la era Silúrica, millones de años antes de la aparición del hombre en la tierra[3].

El mandroide en modo oruga…

Los resultados, como no podía ser de otra forma no satisficieron al director, que tenía claras las carencias del producto: Mi problema principal con la película fue el guión. Es como un dibujo animado (…) no es el tipo de película que quisiera hacer, es como un Indiana Jones de pobre. Si vas a hacer una película como esa, tienes que hacerla por 30 millones de dólares y dejar que la acción brille. Pero Charlie no deja que ese tipo de contratiempos lo detengan, lo cual explica por qué ha hecho más de 200 películas”[4].

La cinta se inicia con unos confusos títulos de crédito compuestos por un batiburrillo de imágenes entre las que vemos un ser con media cara ‘a lo Terminator’, romanos (sí, romanos) y alguien que tiene un accidente de avión. La perplejidad da paso sin respiro al comienzo de la película que se desarrolla en el laboratorio donde conoceremos a los doctores Takada y Reeves y al mandroide, un organismo cibernético creado con partes mecánicas y orgánicas. Aunque el aspecto de su cara es insultantemente similar al que lució ese mismo año Arnold Schwarzenegger  en Terminator, de James Cameron, lo cierto es que ciertas características de su diseño nos trae a la memoria a Robocob, lo cual resulta curioso, ya que la cinta de Paul  Verhoeven no se estrenaría hasta tres años después del estreno de Eliminators. También comparte con el protagonista del filme de Verhoeven que ambos personajes tan solo conservan de humano la cabeza, siendo el resto mecánico. Así vemos como adapta armas a su brazo o sustituye sus piernas por lo que llama ‘unidad móvil’, accesorios que resultarán, tal y como veremos a lo largo de la cinta, francamente ineficaces: las armas lanzan unos proyectiles con sonido y aspecto de cohete verbenero,  y la ‘unidad móvil’ más que velocidad y autonomía,  ralentiza y entorpece el desplazamiento del mandroide. Eso sí, esta ‘unidad móvil’ luce magníficamente bien en los carteles promocionales y carátulas del filme.

El ‘mandroide’ y Spot, tal para cual…

Además del cyborg tenemos otro ingenio futurista, Spot, (Search, Patrol Operacional Tactician), un pariente lejano de R2-D2 con aspecto de aspiradora que pretende ser un desahogo simpático a la acción y un guiño hacia el público infantil. Spot terminará siendo una especie de compinche del mandroide, llegando a situarse en su hombro, como si del loro un corsario se tratara. Continuando con los paralelismos efectuados con la saga galáctica, Harry Fontana sería el equivalente, en pobre, a Han Solo: un buscavidas que con su barco (de significativo nombre, No questions!), llevará al grupo a su destino y terminará luchando codo a codo junto a los protagonistas. La taberna donde será contratado no tendrá tanta clientela de diversos pelajes como la que muestra el filme de George Lucas: los principales competidores de Fontana para hacerse con el encargo del grupo de aventureros será Betty Bayou, (claramente una lesbiana) y su compañero Maurice (un homosexual). Dos arquetipos sexistas que perseguirán a los protagonistas con su lancha y serán ridiculizados en diversas ocasiones pretendidamente cómicas.

Pero no todo es acción en Eliminators. También se intenta introducir con calzador su cuota de drama e interés romántico cuando vemos que el  mandroide conserva parte de su memoria humana. Averiguamos que se llamaba John, tenía mujer e hijo y se estrelló con un avión antes de ser convertido por los doctores Reeves y Kanada en un mandroide para sus experimentos. También comenzará a tener dudas existenciales, llegando a pedir a la doctora que lo desactive en una escena que desemboca en algo parecido a un intervalo romántico que terminará en un beso interrumpido por el simpático SPOT.

Ya en la isla el grupo tendrá más aventuras: serán apresados por  unos extraños seres que resultarán ser neandertales traídos por Reeves con su máquina del tiempo; y se les unirá un nuevo miembro, Kuji, un Ninja que resultará ser hijo del doctor Takada. Porque no hay nada más natural que el hijo de un científico se haga Ninja. Kuji va equipado con sus nunchakus, un elemento que por cierto se censuró en Inglaterra, donde había una ley que no permitía mostrarlos, así que esta escena fue recortada en las ediciones de video que se editaron en la pérfida Albión.

La delirante aparición del Ninja motivará que incluso Harry Fontana exclame algo que muchos espectadores piensan:

“¿Esto qué es? ¿Un cómic? Tenemos robots, tenemos cavernícolas, tenemos Kung-Fu… Pero ya está bien, ¿entienden?: renuncio”

Es posible que el personaje hablara por boca del director, el reparto, el equipo y gran parte de los espectadores, pero faltaba el delirio final, protagonizado por Abbott Reeves, que convertido en una poderosa reinona  Cyborg, con capa y escudo y armado con un rayo destructor de átomos, planea ir a la antigua Roma para ser su nuevo César. Pero como ya hemos indicado antes, nuestros amigos terminarán con sus planes enviándolo, de forma casual, a la era Silúrica.

Con semejantes medios y argumento fue todo un mérito que los actores se tomaran medianamente en serio sus papeles pero, ¿Quién puede censurárselo?

Denise Crosby no resulta en Eliminators nada creíble como mujer de acción. Nieta de Bing Crosby, al que nunca llegó a conocer, Denise fue en 1979, con tan solo 22 años, protagonista de un soberbio reportaje fotográfico en Playboy que posiblemente hizo revolverse en su tumba a su mítico abuelo, fallecido tan solo dos años antes. Pero a Denise le llegó la inmortalidad (o algo así) gracias a que llegó a entrar a formar parte de Star Trek, la nueva generación (Star Trek: The Next Generation), donde encarnó durante siete años a la Teniente Tasha Yar, papel que compaginó con otras series televisivas y películas como Muñeco diabólico (Child’s Play, Tom Holland, 1988), El cementerio viviente (Pet Sematary, Mary Lambert, 1989) o Il ritmo del silenzio (Andreas Marfori, 1993), junto a Traci Lords. En la actualidad continúa realizando pequeños papeles para cine y televisión, además de acudir a convenciones Trekkies.

El mandroide / John está encarnado por Patrick Reynolds, otro nieto ilustre, ya que su abuelo era nada menos que R.J. Reynolds, fundador de una de las más importantes industrias tabaqueras norteamericanas (Camel, Winston…). Patrick estudió cine y su documental Berkeley se presentó en Cannes en 1970. Fue invitado por Robert Altman a participar en Nashville (1975), a raíz de lo cual decidió dedicarse a la actuación, faceta en la que no tuvo mucha suerte a tenor de su filmografía, compuesta por series de televisión y pequeños papeles en largometrajes, muchos de ellos sin acreditar, como hippy bailarín en Hair (Milos Forman, 1979); Hare Krishna en Aterriza como puedas (Airplane!, Zucker, Zucker y Abrahams, 1980) o bailarín en Xanadú (Xanadu, Robert Greenwald, 1980). Así que su primer y único papel importante fue el que le proporcionó Eliminators, experiencia que Reynolds no ha dudado en calificar como los tres meses y medio más memorables de su vida.

Montando un mandroide…

En todo caso si el actor se ha hecho popular no ha sido por el cine, sino por la campaña que inició contra el consumo de tabaco mediante su organización por una América libre de humo. Y es que, paradójicamente, el nieto se rebeló contra el imperio que su abuelo ayudó a fundar.

Andrew Prine es, como Harry Fontana, posiblemente uno de los actores que quedan más aparentes en el filme. Y es que Prine es un prolífico actor de teatro, televisión y en menor medida, cine, al que pueden ver en películas como El milagro de Anna Sullivan (The Miracle Worker, Arthur Penn, 1962) o Chisum (Andrew V. McLaglen, 1970), pero también en La tumba de la isla maldita (Julio Salvador / Ray Lanton, 1973), una coproducción hispano-americana rodada en Turquía en la que compartía reparto con Teresa Gimpera, Patty Shepard y Frank Braña. Tras su intervención en Eliminators su carrera sorprendentemente no se resintió y continuó su itinerario por diferentes series televisivas. Recordado es su papel como uno de los visitantes de la serie V (1983). Recientemente Rob Zombie contó con él para  que realizara un pequeño papel en The Lords of Salem (2012).

Aunque se tuvo en consideración a Don ‘The Dragon’ Wilson, para el papel de Kuji el Ninja, finalmente fue Conan Lee quien interpretó y coreografió sus intervenciones en el film. Nacido en Hong-Kong como Lloyd Hutchinson, Conan ha realizado su poco remarcable carrera a caballo entre su lugar de nacimiento y Estados Unidos. Estudiante de Wing chun, Kung-fu, Taekwondo, Karate y boxeo, creó su propia arte marcial que bautizó como  ‘Realistic Fist’.

Roy Dotrice es un prolífico profesional británico que dos años después de interpretar a Leopold Mozart en Amadeus, de Milos Forman, se las tuvo que ver encarnando al villano de la función, Abbott Reeves, en Eliminators. Todavía muy en activo, su papel más reciente es en la serie Juego de tronos (Game of Thrones).

Como ya se ha comentado con anterioridad, Charles Band decidió que la producción se rodara en España, contando con parte autóctona del equipo y del reparto. Como ejecutivo de producción, por la parte americana se contó con un hombre de confianza de la compañía, Dennis Stuart Murphy, responsable de otros producciones como Re-Animator; Zone Troopers (1985) de Danny Bilson (uno de los guionista de Eliminators); Torok el Troll (Troll, John Carl Buechler, 1986) o  Dolls (Stuart Gordon, 1987). Pero para la parte española, esta labor la realizó el director Carlos Aured, detengámonos un momento en este nombre.

Carlos Aured, que inició su carrera como ayudante de León Klimovsky, se lanzó a la dirección en solitario realizando algunos de los más memorables títulos españoles del terror de los setenta como El espanto surge de la tumba (1973), El retorno de Walpurgis (1973) o La venganza de la momia (1973). Cuando llegó el boom del cine ‘S’ dirigió varias cintas eróticas, entre las que destacaron La frígida y la viciosa (1981) y El fontanero, su mujer, y otras cosas de meter… (1981). Cuando recibió la propuesta de colaborar en algunas coproducciones con Estados Unidos, Carlos Auredquería descansar, replantearme las cosas y meditar sobre la insoportable levedad del ser, así que me pareció una buena idea”[5]. En la primera de ellas, Leviatán (1984), cinta dirigida por Clyde Anderson (Claudio Fragasso) y lanzada en video como Monster Dog, título que también recibiría en Estados Unidos, Carlos Aured realizó labores de producción y guión. En Cosmos mortal (Alien Predator, Deran Serafian, 1985) rodada casi a la vez que la anterior, también se encargó Aured de la producción.

Posiblemente su participación en estos dos títulos facilitó el que Carlos Aured trabajar en Eliminators, una decisión que como veremos terminará  lamentando. Otros técnicos y actores españoles que habían participado en estas cintas se incorporaron a la producción Empire, como el actor Charly Bravo o el director artístico Gumersindo Andrés, que trabajó en los tres proyectos. En Eliminators se encargó de ambientación y decorados. Con una  larga carrera a sus espaldas, Andrés había trabajado en los años setenta en muchas películas de terror, coincidiendo con Carlos Aured en El espanto surge de la tumba (1973), La venganza de la momia (1973) y Los ojos azules de la muñeca rota (1974).

La producción también contó con la participación del realizador cinematográfico Francisco Lara Polop como asistente de director.

El mandroide en el taller…

Los efectos especiales de maquillaje estuvieron, por la parte americana, a cargo de Everett Burrell, responsable el año anterior de los de Re-Animator (Stuart Gordon, 1985). Y por parte española estuvieron a cargo de Carlos Paradela, que creó maquillajes especiales para La furia del hombre lobo (José María Zabalza, 1972) o El buque maldito (Amando de Ossorio, 1974), por nombrar algunos de sus múltiples trabajos. Su hija Mar Paradela, que debutó en Eliminators encargándose de peluquería, compaginó este trabajo con el de maquilladora hasta la actualidad  en películas como El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, 2006), o las series Hispania e Isabel, de TVE.

En cuanto a los intérpretes españoles, su participación fue muy poco destacada:

Luis Lorenzo interpreta a Maurice, uno de los roles de afeminado que tantas veces interpretara en cine y televisión. Nos viene a la memoria el de hombre lobo amanerado en El liguero mágico (Mariano Ozores, 1980) o su personaje en El chiste (Eduardo Manzanos, 1976); el chamán neanderthal está interpretado por Pepe Moreno, actor nacido en Chiclana (Cádiz) con una larga trayectoria entre la que destaca El huerto del Francés (Jacinto Molina, 1978); Charly Bravo, que encarna al barman de la taberna donde los protagonistas contratan los servicios de Harry Fontana, tiene una larguísima filmografía, en la que destaca, precisamente por ser uno de sus contados papeles protagonistas, el de Robin Hood nunca muere (1975) de Francesc Bellmunt, cinta de aventuras que produjo Profilmes. En 2012 Charly Bravo, junto a otros actores olvidados por la industria, fue homenajeado en el documental Contra el tiempo de José Manuel Serrano Cueto. Finalmente la cinta cuenta con la presencia de un joven Gabino Diego, que interpreta un minúsculo papel como vigilante de seguridad.

Eliminators fue rodada íntegramente en Madrid, de junio a mediados de octubre de 1985. Patrick Reynolds recuerda que el tiempo fue especialmente caluroso.

Peter Nanoogian, que llegó a Madrid acompañado de Marc Ahlberg, el director de fotografía y de su ayudante de dirección, no sabía gran cosa sobre el equipo español que iba a encontrarse, y mucho menos sobre Aured: No conocía su trayectoria, aunque cuando llegué a España tenía entendido que había trabajado en películas eróticas y que nunca rodó con sonido directo[6]. Precisamente esa inexperiencia con el sonido directo fue una de las principales quejas de Nanoogian, “¡Teníamos un equipo técnico de nivel inferior que ni siquiera sabía cómo grabar el sonido! Fue una pesadilla. Afortunadamente tuvimos seis semanas de preparación, lo cual es extraño en una película de Charlie. Se dio cuenta de que esta era una película mayor con muchos efectos especiales”[7]. Y pronto comenzaron los problemas de liquidez: “Charlie estaba diciendo a Carlos que teníamos 600.000 dólares. Pero cuando hice el primer presupuesto me di cuenta de que no podríamos hacer la película por menos de 900.000 dólares. Carlos se encontraba entre la espada y la pared porque siempre estaba intentando recortar gastos y no sabía realmente cómo tratar con todo esto. No sabía lo que debería costar una película de este tipo. Y entonces, a las dos semanas de rodaje me di cuenta de que la película tardaba en rodarse el doble de lo previsto (…) Así que un rodaje de cuatro semanas se convirtió en uno de ocho semanas y la película terminó costando alrededor de un millón de dólares. A pesar de todo creo que a cambio del dinero obtuve muchos valores de producción, construimos algunos decorados enormes y las actuaciones fueron buenas. Se la mostré a un amigo mío que trabajaba como jefe de producción en Cannon y pensó que nos debimos gastar alrededor de 3 millones de dólares[8].

Aured no recuerda la experiencia con tanta satisfacción: Eliminators, (…), fue un desastre. Por “blancas y polvorientas razones” que no vienen al caso, el director se pasó de tiempo y presupuesto en un 120% (…) y me dejaron colgado con ciento ochenta mil euros de deudas a mis espaldas. Tuve que andar escondido, pues los acreedores me perseguían”[9].

Denise Crosby, Andrew Prine y Patrick Reynolds.

La película se estrenó el 31 de enero de 1986 en casi 1000 salas estadounidenses, recaudando durante el primer fin de semana, 1.987.072 millones de dólares de los 4.601.256  millones totales de su recaudación. Poco después se editó en videocasete por Playhouse Video, la división infantil de CBS/FOX Video, donde continuó su andadura por los video clubs norteamericanos.

En muchos países europeos, incluida España, la película fue directa al estante del video club. Entre los más exóticos nombres que recibió podemos destacar Decapitron (Francia), Os Mercenários da Aventura (Portugal) y Destroyers (Alemania).

Resulta cuanto menos curioso que en muchas de estas carátulas venia una sinopsis un tanto libre del argumento. Por ejemplo, la que venía en la edicion española de CBS/FOX nos narra lo siguiente:

“Diana Carson, una profesora de matemáticas y física recibe la trágica noticia de la desaparición de todos los chicos de un campamento de verano, entre los que se encontraban sus hijos. Diana decide salir en su busca. Todas las pistas conducen a Abbott Reeves, un genio renegado que capitanea las terribles legiones de Worship. Para conseguir la liberación de sus hijos, Diana Carson alista a un grupo de guerreros: Reinhardt, un ex-mercenario, junto a su robot Robota, el Ninja Kuji y el poderoso Crossbow. Juntos se convierten en una fuerza invencible de eliminators vengadores”. Un imaginativo argumento que se repite en las carátulas noruegas, por poner un ejemplo.

Andrew Prine, Conan Lee y Denise Crosby

La versión VHS argentina editada por Magia Video Home también recurrre a la imaginación para explicar el argumento de Eliminators, titulada allí Los aniquiladores:

La importante KGB busca apoyo en la CIA para lograr encontrar y reducir a una muy peligrosa organización delincuente que con técnicas sofisticadas elude constantemente a la ley. Los EE.UU. tampoco logran someterlos pero encargan a un grupo profesional privado la misión ‘aniquilar’. Ellos son una MERCENARIA, un BOINA VERDE, un MANDROIDE (mitad hombre, mitad máquina) y un NINJA, cada uno es el mejor en lo suyo… juntos son ‘LOS ANIQUILADORES’ ”

Lo más curioso es que estos falsos argumentos se repiten por internet, figurando en algunos de los portales de cine más populares de la red, perpetuando así otro de los múltiples misterios de la era VHS, muchos ellos producto de la picaresca de las casas editoras.

Bueno, digamos que tienen poseen ciertas similitudes.

En cuanto a su edición digital, la norteamericana Shout! Factory  editó en DVD Eliminators en 2013 formando parte de un cuadruple ‘SciFi Movie Marathon’ ochentero junto Arena (1989), también de Nanoogian, America 3000 (David Engelbach, 1986) y The Time Guardian (Brian Hannant, 1987). Y diciembre de 2015 la misma compañía la editó en formato Blu-ray formando programa doble con The Dungeonmaster / Ragewar, película en episodios de la que recordemos, Nanoogian dirigió uno. La edición cuenta entre sus extras con una entrevista con el director.

Finalmente, no sabemos si puede decirse que un filme como Eliminators puede haber dejado huella, más allá de las deudas que persiguieron a Carlos Aured durante años. Nanoogian reconoce que se la han acercado jóvenes que en 1986 eran niños reconociendo cuanto les gustó la cinta. Posiblemente uno de ellos podría haber sido el director Steven Kostanski, que ha reconocido en Eliminators su principal fuente de inspiración para Manborg (2011), película con la que también comparte un delirante argumento y puntos en común: soldados que vuelven a la vida como Cyborgs y una banda de aventureros que deberán luchar contra hordas de demonios en un futuro apocalíptico.

 

NOTAS:
[1] Jay, D., Dewi, T. y Shumate, N. Empire of the B’s: The Mad Movie World of Charles Band. Hemlock Books Limited, 2014. Pág. 263
[2] Íbidem.
[3] El Silúrico es el periodo de la era Paleozoica que abarca desde el final del Ordovícico (hace 443,7 ± 1,5 millones de años) hasta el principio del Devónico (hace 416,0 ± 2,8 millones de años). La base del Silúrico viene marcada por un gran evento de extinción, en el que aproximadamente el 60% de las especies marinas se extinguieron.
[4] Jay, D., Dewi, T. y Shumate, N. Opus cit.
[5] López, D. y Pizarro, D. Silencios de pánico. Historia del cine fantástico y de terror español 1897-2010. Tyrannosaurus Books, Barcelona 2014. Pág. 452-453.
[6] Jay, D., Dewi, T. y Shumate, N.
[7] Íbidem
[8] Ïbidem
[9] López, D. y Pizarro, D. Opus cit.
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